FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

miércoles, 31 de octubre de 2012



La Ciencia Revela los Secretos del Arte
La Mona Lisa de Leonardo da Vinci


PARIS, (EFE).- Científicos franceses revelaron por primera vez la utilización en la "Mona Lisa" de Leonardo da Vinci de una técnica pictórica de los flamencos primitivos llamada "glacis", informó hoy el Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS). De esta manera, el artista consiguió crear el famoso efecto de velo vaporoso que tanto fascina a los admiradores de la Mona Lisa, el "esfumato".
Un desbarnizado virtual practicado sobre el famoso cuadro del artista italiano permitió a los científicos fijarse en los colores inalterados de los pigmentos, con especial atención en la cara de la Gioconda. En esa cara descubrieron una capa de sombra como único pigmento de la capa superficial y una superposición de capas de un mismo color muy diluido, característica que define la técnica del "glacis".
Este procedimiento utilizado en la pintura al óleo fue inventado por los flamencos primitivos e introducida en Italia de la mano del pintor Antonello Da Messina (segunda mitad del siglo XV), destacó el CNRS. Leonardo Da Vinci un siglo después la adoptó para pintar alguno de sus cuadros, entre los que se encuentra su obra más famosa, la "Mona Lisa". 
Para su trabajo, publicado ahora en la web de la revista estadounidense “Applied Optics”,  los investigadores del CNRS utilizaron distintos métodos como la fotografía con una cámara multiespectral que permite medir la luz de cien millones de puntos del cuadro. Esta cámara fue desarrollada por la empresa Lumiere Technology, con sede en París. La autora del estudio, Mady Elias explicó que "es la primera vez que se aplica en el arte (...) un balance de flujos luminosos en la materia", técnica utilizada hasta ahora en las ciencias de la atmósfera y en oceanografía.
"La luz proyecta sobre el cuadro un rayo" que permite medir los espectros de los componentes de la capa pictórica, una medida al mismo tiempo óptica (240 millones de píxeles), física y química, indicó el presidente de la empresa, Jean Penicaut. 
Este procedimiento permitió comparar la "Mona Lisa" con otras pinturas del siglo XVI, con el objetivo de cuantificar digitalmente la cantidad de barniz e identificar los pigmentos de la capa superficial de la cara de la Gioconda.
Se barajaban dos hipótesis: La utilización de mezclas de blanco y de pigmento colorado en distintas proporciones o la aplicación del "glacis", con mucha más saturación de color. Las investigaciones determinaron que Da Vinci utilizó el "glacis" en la "Mona Lisa" compuesto en un uno por ciento de bermellón y en un 99 por ciento de blanco plomo. Los pintores italianos de la época ya aplicaban esta combinación pero lo hacían en la capa pictórica superficial y no en la primera, como es en el caso del "glacis".
Sistematizar la estratificación de los compuestos pictóricos es el objetivo de estos científicos, que pretenden elaborar una base de datos con las propiedades ópticas de muchos pigmentos y de fondos de referencia, explicó el CNRS. Gracias a eso, se dispondría de un método de análisis de obras de arte "totalmente no-destructivo", portátil y cuyos resultados serían explotables en unos minutos, señaló.

Fuente ADN La Nación - Buenos Aires, abril 2008

martes, 30 de octubre de 2012


1983 – 30 de Octubre – 2012
Un día en la vida

Acto de Ferro

Hace 29 años y por primera vez apreciaba esa enorme sensación que significa intimarse y hacerse responsable por un modelo de país, por un proyecto colectivo. Por entonces, con poco más de 20 años, sólo poseía una marginal y acotada experiencia militante cuando las elecciones universitarias de Filosofía y Letras, incluyendo alguna participación en las listas de una agrupación estudiantil perdida de la izquierda dogmática. Recuerdo que aquella mañana de fiesta cívica y emotiva fui bien temprano, preparado desde el día anterior, con mi boleta pronta para que se deslice dentro de la urna y ser uno más, un par entre pares, un voto entre millones. Sospecho que el sobre, pletórico de fe, quedó mimetizado entre cientos que albergaban mis mismas esperanzas. Alende-Viale fue mi firme decisión. Desde hacía un par de años consideraba al Partido Intransigente como la opción popular y democrática que con mayor claridad presentaba un modelo inclusivo de neto corte social. Esta característica, más su postura inflexible con relación a los crímenes de la dictadura cívico militar (única agrupación que por ese entonces hablaba en esos términos), conformaron un paquete que me ilusionó a favor de aquella incipiente militancia universitaria mencionada. Antes de esto, por el 81, a instancias de un amigo, había asistido a un par de reuniones de la Junta Coordinadora, agrupación Radical de jóvenes adultos que por aquellas épocas ya trabajaba decididamente dentro de Renovación y Cambio bajo el paraguas de la enorme figura de Raúl Alfonsín como líder indiscutible e indiscutido. Me consideraba un Radical populista, no gorila, de modo que observaba con marcado disgusto esa demonización que en dichos cónclaves se hacía del peronismo. Un peronismo impresentable desde luego y muy ligado a la derecha dura  lopezrreguista, pero no era menos cierto que dentro del Radicalismo también moraban cientos de colaboracionistas del “proceso” que obtuvieron buenos réditos políticos por el simple hecho de haberse desligado de la dictadura en el momento oportuno. Me daba mucha pena que un tipo como Alfonsín estuviera rodeado de sujetos tan siniestros, personeros que guardaban mucha similitud con aquellos antagonistas criticados en esos foros.
Semanas antes de los comicios la mayoría de las encuestas daban ganador a la fórmula encabezada por Luder, por aquello del carácter invencible del peronismo, aunque en la calle, en la universidad, en el trabajo uno percibía otra sensación. Una llamativa horizontalidad en donde las clases medias, los sectores estudiantiles y una buena base de los trabajadores consideraban al líder Radical como el hombre indicado para el momento. A pesar de mis prevenciones fui a escucharlo a Ferro y puedo asegurar que su discurso me conmovió, aún cuando estaba en desacuerdo en varios de sus tópicos políticos. Ya me había ocurrido algo similar con Oscar Alende, con Conte Mac Donnell, con Carlos Auyero y con Alicia Moreu de Justo, pocos días antes en el auditorio de Derecho, jornadas de debate organizadas por el Centro de Estudiantes de esa Facultad pública. Porque a contrapelo de la actualidad del centenario partido, el Doctor Raúl Alfonsín hablaba de política, y de política concreta. Su personalidad en el estrado y su retórica superaban largamente la imagen del resto de los competidores, oponentes muy preocupados por direccionar sus discursos en las glorias y luchas pasadas en lugar de proponerle esperanzas a los más de tres millones de tipos que nunca habíamos participado de las decisiones colectivas. Ese fue su tremendo acierto, destreza no casual, ya que la táctica no era tal, no era necesario especular ni impostar, Alfonsín encarnizaba internamente ese modo de observar el futuro. Y una buena mayoría de los tres millones de noveles ciudadanos que por primera vez sufragaban le confiaron su porvenir.
A pesar de la sorpresa nocturna, no por el triunfo Radical, sino por la escasa adhesión que logró el PI (apenas trescientas mil almas), salí a festejar, embanderado con mis símbolos de pertenencia; celebraba que un civil, que un demócrata, al cual respetaba ética y políticamente, sería el encargado de representarnos colectivamente en el marco de un segmento histórico altamente complejo, y estaba contento que fuera él quién sostuviera la misión.
Recuerdo que esa noche, a poco de andar las calles de Flores, observé que cientos de adherentes de todos los partidos estaban tan contentos como yo, agitaban sus banderas celestes y blancas, y vivaban por la llegada de un nuevo tiempo, entendiendo que dentro de la democracia lo que no se da en la coyuntura encierra múltiples factores que es preciso analizar, mensajes que es necesario saber leer para mejorar y tratar de persuadir al pueblo que, en un futuro no muy lejano, podemos constituirnos también como una buena opción de  gobierno.
Y así comenzó este nuevo tiempo. Es probable que como sociedad muchas de aquellas cuestiones pendientes no las hayamos podido resolver, sobre todo los límites que debemos ponderar con relación a nuestros egoísmos ilegítimos. Si bien la noche de la dictadura cívico militar fue oscura y dramática, no es menos ciertos que nuestros vicios sociales han colaborado por sobremanera para que determinados valores democráticos aún permanezcan difusos. Vicios e irrespetos institucionales que inclusive se llevaron puesto, pocos años después, a ese enorme estandarte de la democracia que fue el Doctor Raúl Alfonsín. Figura olvidada por propios y extraños durante la fiesta liberal, emblema político colocado en su justo término, sin tardíos epitafios, como debía ser, como él quería: por un Gobierno Nacional y Popular.



lunes, 29 de octubre de 2012


El Perverso Juego de la Pluralidad 
Absurdas advertencias
y algo de Monty Python

Imagen difusa, torcida, engañosa

“Habiendo escaleras la Administración del Consorcio no se hace responsable por alguna falla técnica que pueda tener el ascensor”...
“La radio no necesariamente está de acuerdo con lo que se afirma en el espacio que está por comenzar”...

En ocasiones nuestra natural candidez o comodidad (o sentido común) no nos advierte públicamente sobre determinadas conformidades que asumimos como cuestiones corrientes. ¿Cuál es el mensaje que en definitiva emana de esta suerte de ausencia de compromiso?
La cuestión no se cierne a un simple lavaje de manos pilatesco, encierra una perversión mayor, adulteración semántica sobre la cual nos explayamos en el primer artículo con relación a la pluralidad.

Cuando nos extendimos sobre el tema aclaramos, como unos de los tópicos fundamentales, que la verdadera pluralidad consiste en que el medio pueda tener garantizada la libertad de poseer o no línea editorial definida, y en caso de tenerla, exponer claramente desde qué lugar del pensamiento se habla. Cuestión que notamos debe darse naturalmente si entendemos buenamente a la democracia.

Cuando un medio expone su estrategia comunicacional absteniéndose de una línea editorial propia y específica no necesita abrir ningún paraguas explicativo. De hacerlo, esa supuesta sana pluralidad que desea exhibir, quedará en el piso a poco de manifestar sospechosas aclaraciones. Teniendo en cuenta este escenario: ¿En qué cambia la relación medio-editorialista si en una coyuntura determinada alguien poderoso (político o patrocinante) cuestiona ciertas opiniones emitidas? ¿Suena lógico que el editorialista de modo excluyente se haga responsable y pague la totalidad de las costas que implica una política empresarial?. Ese medio jamás podría ufanarse afablemente de su pluralidad si determinados actores no aceptasen las condiciones contractuales. De modo que soy plural en las formas pero no en los fondos. Dentro del proyecto me digo pluralista; ahora bien, cuando tengo que poner las convicciones sobre la mesa para defender a uno de los plurales que suma a mi prestigio, me abro, y que se haga cargo por sus dichos. Cruda terciarización que el postmodernismo le propone a las convicciones. Ante ese panorama lo menos que se merece ese riesgo individual es que la emisora tenga un buen cuerpo legal al servicio de sus actores. El mejor ejemplo de pluralidad es respaldar a uno de sus plurales, pero no por lo que dice, sino porque forma parte de un colectivo democrático asociado; bajo ningún concepto existe respaldo cuando la responsabilidad individual domina la escena.

Cuando un medio elabora un spot publicitario / informativo como el mencionado al principio no hace otra cosa que romper las reglas de la pluralidad a favor de la esterilidad, cuestión para nada objetable, pero que a la par que nos debería hacer pensar en la correcta utilización de la prosa, sobre todo la de los sustantivos abstractos. Y esto ocurre debido a que dicho medio, de forma automática, se corre del campo de las ideas para danzar sobre el campo de la asepsia (no ideas). Ergo: Si somos plurales, defendamos pues nuestra pluralidad sin eufemismos, sin acotaciones. La acotación tiene como única función acotar, (espero se me permita la redundancia) limitar ciertas afirmaciones sobre las cuales solemos ufanamente cabalgar. No me parece honesto zigzaguear, trote mediante, con el lenguaje y menos aún con la praxis.

Un medio plural es aquel que exhibe dicho arco iris sin abandonar algún quebranto que pueda tener una de sus tonalidades. Los tonos forman parte del conjunto por el cual dicho espectro se hace cargo. Justamente la belleza del arco iris la otorga esa estupenda comunión que ofrece la diversidad.

En la actualidad se versa mucho sobre este tipo de cuestiones, evidentemente el clima de época favorece el debate. Creo que recién ahora y luego de varios años de hermosas discusiones estamos entendiendo algo del asunto.

Ejemplifiquemos en primera persona de modo no herir susceptibilidades. Nos Disparan Desde el Campanario no es un medio internamente plural, nosotros hemos decidido que así sea; pero sí lo es dentro del colectivo comunicacional de la red. Nuestros casi quinientos lectores semanales saben perfectamente, cuando ingresan al espacio, desde qué lugar del mundo de las ideas hablamos. El Estado democrático, mediante la abolición de calumnias e injurias, nos protege de cualquier intento censor, de modo que nunca vamos a admitir cotas conceptuales, en tanto y en cuanto nuestra pluralidad se encuentre arropada por el sistema democrático. De modo que si existen resortes institucionales toda acotación resultaría sospechosa, lindante con la autocensura.
Supongamos entonces que Nos Disparan Desde el Campanario modifica sus políticas y realiza una apertura ideológica de modo tal varios actores sociales expongan sus ideas libremente. En ese caso el espacio escogería diversificar los planos de lectura a cambio, por ejemplo, de una mayor cantidad de lectores, a favor de tener ingresos económicos con el objeto de potenciar el proyecto, avisos publicitarios etc. Cuestiones para nada criticables si de medios se trata.
La herramienta seguirá siendo pluralista a escala de la red, enriqueciendo con diversidad ideológica su propuesta. Con la firma del autor me alcanza, no preciso nada más para exhibir las cualidades del espacio. Proteger sus dichos y escritos en el marco del colectivo que nosotros, como responsables del sitio, hemos decidido forjar. Todavía recuerdo los hermosos contrapuntos que en las contratapas de Página 12 mostraban decenas de intelectuales durante los noventa.

La pluralidad no tiene cotas judiciales ni económicas, menos aún timoratas, se vive, se labora internamente. Quién diseña esos arneses conspira en contra de su propia esencia, de su propia nobleza intelectual.



La Isla de los Periodistas


Grandes Mujeres de la Historia: Isabel Calvimontes de Agrelo

Hija del matrimonio del fiscal de la Audiencia de Charcas, doctor José Calvimontes y de la señora doña Florencia Trujillo, nació en esta ciudad, el 19 de noviembre de 1790. El 14 de agosto de 1804, se casó con el doctor Pedro José Agrelo, natural de Buenos Aires y que había hecho sus estudios en la Universidad de Chuquisaca. Los sucesos revolucionarios que tuvieron lugar en esa ciudad, en 1809, le obligaron á abandonar su puesto de subdelegado de la provincia de Tupiza, trasladándose con su esposa á Buenos Aires. Patriota ardoroso, entró con entusiasmo en el movimiento revolucionario que agitaban los hombres de esta capital, y desde el primer momento, se señaló como uno de los más inteligentes y enérgicos. Esto dio motivo, sin duda, á que su esposa fuera una de las que tomaron parte en la Sociedad Patriótica que se formó para reunir fondos que facilitasen al Gobierno la compra de armamento que llegó á principios de 1812. Participó también de las amarguras y agitaciones que sufriera su esposo, actuando con actividad y sin vacilaciones, en el proceso de la conspiración de Martín Alzaga, del que fue el fiscal más implacable. La vida de su esposo fue turbulenta e inestable y le acompañó en todos los momentos, sin desfallecimiento ni debilidades. Separada unas veces; yendo al destierro, otras; en alta posición social ó en la miseria, cargada de familia, supo hacer frente á las contrariedades, con resignación y virtud. Murió en Buenos Aires el 20 de diciembre de 1855.

domingo, 28 de octubre de 2012


Mateando con la Ciencia. Hoy ceba Erasmo Reinhold



Copérnico había señalado el camino para mejorar las determinaciones de los movimientos planetarios, pero él mismo no se esforzó en elaborar las tablas necesarias. Quién las calculó fue el matemático alemán Erasmo Reinhold en 1551 bajo el patrocinio de Alberto (1490-1568) último Gran Maestre de los Caballeros Teutónicos. Esta orden católica, a instancias de Alberto, Duque de Prusia, se había convertido al luteranismo en 1544.
Reinhold fue más allá de la matemática de Copérnico, puliéndola y mejorándola. A continuación calculó las que denominó Tabulae Prutenicae (Tablas Prusianas) en honor a su patrocinador. Eran mejores que las Tablas alfonsíes, anteriores en tres siglos, que se habían basado en la matemática de Ptolomeo. El sistema planetario tenía que ser perfeccionado superando a Copérnico, si las tablas debían ser a su vez perfeccionadas sustancialmente, y esto no sucedería hasta medio siglo después.

Historia y Cronología de la Ciencia – Isaac Asimov

viernes, 26 de octubre de 2012


Dos años, Compañero

Compañeros del Centro Cultural Oesterheld

Ya pasaron dos años. Mucho y poco tiempo a la vez. Viste como son las cosas en Argentina: los años parecen siglos y los siglos minutos. Te cuento que Cristina hace lo que puede, bueno, vos sabés que vivimos en una sociedad harto compleja, sin embargo muchos creemos que la lleva bastante bien, mejor de lo que preveíamos cuando aquello de tu partida. Te juro que en aquel entonces sentí mucho miedo; conocés mejor que nadie el grado de hijadeputez reinante en el ámbito de la política vernácula. Ni te quiero contar las bestialidades que dijeron sobre tu muerte y sobre ella: su abstinencia, su seducción y hasta se metieron con su libido; no saben por donde entrarle. A pesar de ello se la banca, y lo hace con suma femineidad e hidalguía... Algunos desertores se atrevieron a utilizar tu imagen para criticarla. Justamente a Cristina, a tu mujer, la corren las viudas que te traicionaron, tipos que insólitamente se definen como kirchneristas puros. Aunque no lo puedas creer el Negro Moyano y su gente juegan con el que quiso tirarte de un tren, mientras que Alberto y Julio operan para Magnetto y hasta el mismo Pepe Nun anda denostando el modelo. 



La ley de medios está en pelotas por obra y gracia de aquella Corte ejemplar que decidió tirar todo su prestigio a la mierda, encima le confirmaron un procesamiento pedorro a Milagros por una causa que le dibujó Gerardo Morales, sí Morales, tremendo malandra. Las clases medias, una vez acallados sus delirios victimizantes del 2002, han salido a la calle para cacerolear sus históricos egoísmos dolarizados. El mundo no ayuda, la crisis del capitalismo especulativo es terminal, claro, terminal para los de siempre, los turros de los Bancos la siguen juntando con pala a costa de la timba financiera, fijate sino que en Galicia acaba de arrasar el mismo PP, parece un chiste de gallegos, pero es real.
Lo que noto es que algunos pelotudos del palo, tipos muy cercanos a Cristina, se están comiendo operaciones a lo pavo (o no); me asombra la poca capacidad para detectar que hay determinados palitos que no se pueden pisar. No te llegan ni a los tobillos y hablan de vos colocándose en un mismo plano. El peronismo está como siempre: procreándose. La campiña está repleta de monjes negros, te harías un festín con las aspiraciones de algunos badulaques, insulsos instrumentos mediáticos que pretenden jugar en grandes ligas de la mano de Magnetto.
Se lo extraña compañero. No queda velo por caer y te merecías presenciarlo. Digo, para cagarnos de risa juntos. A poco de tu partida muchos machistas y sexistas supusieron detentar todas tus respuestas políticas desestimando la capacidad de Cristina. Vaya sorpresa se llevaron. No se dan cuenta que nuestra Presidenta, mediante sus decisiones y su forma de encarar los conflictos les saca lo peor que tienen dentro: su miserabilidad, y eso los expone de modo taxativo ante la sociedad como impresentables escorias publicitarias.
Para nosotros estás más vivo que nunca... aunque les pese. Estás vivo en el coraje, la inteligencia política y en los ojos de Cristina, en los huevos de Moreno para enfrentarse a lo más abyecto de la sociedad, en los muchachos de Carta Abierta, en los pibes de La Cámpora, en cada Netbook, en Tecnópolis, en cada jubilado incorporado al sistema, en cada uno de esos pibes que de la mano de la AUH no abandonan el cole y tiene sus vacunas, en cada nueva escuela, en cada flor pintada en sus muros, estás en cada fallo de los juicios por la verdad, en la alegría Estela y de Hebe, en la Unasud, en el triunfo de Hugo en Venezuela, en el del Pepe en la República Oriental. Vivís en la ira y en el odio del Gordo Lanata, inquina provocada por esa alegría de las viejas y de un montón de gente que apoyó el modelo de modo contundente justamente hace un año.
No sé cuántos somos en la actualidad. Los odiadores, ajenos a todo tipo de proyecto político popular, cargan nitro a lo loco, están más cebados que con la 125, los medios dominantes visibilizan hasta sus más notorias guarangadas, algunos simulan ser encumbradas vedettes; sospechan haber ganado la calle, nuestra apatía al respecto no deja de llamarme la atención.
Así las cosas compañero, se viene el 8N, el 7D, y un montón de pelotudeses mediáticas que nada le aportan a la política concreta, por caso el culebrón de la Fragata. Todos sabemos que luego del 8N vendrán otras y que luego del 7D nada pasará debido a que todo terminará en la Corte. Sí viejo, esa misma Corte Suprema de Justicia que hasta hace quince minutos era un orgullo y que hoy varios de nosotros miramos con mucha desconfianza.


Te mando un abrazo y mi fraternal recuerdo. Vos me hiciste peronista, mejor dicho, me hiciste comprender que otro peronismo era posible, acaso el verdadero peronismo, aquel que no viví, el mismo que trata de un presente más ligado a sus históricas banderas inclusivas del cuarenta que a las confusiones ideológicas y políticas de la historia reciente. Te dejo compañero. Primero tengo que atender por la red a un par de fachos que deben estar festejando el aniversario. Viste como es la naturaleza del gorila, ante la ausencia de una vida propia lo único que desea es la tristeza de los demás; luego me junto con unos cumpa, guitarra en mano, para recordar, para evocar aquellos buenos tiempos de la construcción y la transversalidad, cuestiones que se fueron al carajo por propia decisión de aquellos que prefieren omitir a la Patria colocando en su lugar una aldea dependiente, irrespetuosa con lo que falta por hacer, con lo que queda por incluir, sin el brillo que humanamente ostenta la dignidad de saberse integrante de un colectivo nacional y popular...


jueves, 25 de octubre de 2012



Orientación de los Gatos
Julio Cortázar



Cuando Alana y Osiris me miran no puedo quejarme del menor disimulo, de la menor duplicidad. Me miran de frente, Alana su luz azul y Osiris su rayo verde. También entre ellos se miran así, Alana acariciando el negro lomo de Osiris que alza el hocico del plato de leche y maúlla satisfecho, mujer y gato conociéndose desde planos que se me escapan, que mis caricias no alcanzan a rebasar. Hace tiempo que he renunciado a todo dominio sobre Osiris, somos buenos amigos desde una distancia infranqueable; pero Alana es mi mujer y la distancia entre nosotros es otra, algo que ella no parece sentir pero que se interpone en mi felicidad cuando Alana me mira, cuando me mira de frente igual que Osiris y me sonríe o me habla sin la menor reserva, dándose en cada gesto y cada cosa como se da en el amor, allí donde todo su cuerpo es como sus ojos, una entrega absoluta, una reciprocidad ininterrumpida.

Es extraño, aunque he renunciado a entrar de lleno en el mundo de Osiris, mi amor por Alana no acepta esa llaneza de cosa concluida, de pareja para siempre, de vida sin secretos. Detrás de esos ojos azules hay más, en el fondo de las palabras y los gemidos y los silencios alienta otro reino, respira otra Alana. Nunca se lo he dicho, la quiero demasiado para trizar esta superficie de felicidad por la que ya se han deslizado tantos días, tantos años. A mi manera me obstino en comprender, en descubrir; la observo pero sin espiarla; la sigo pero sin desconfiar; amo una maravillosa estatua mutilada, un texto no terminado, un fragmento de cielo inscrito en la ventana de la vida.

Hubo un tiempo en que la música me pareció el camino que me llevaría de verdad a Alana; mirándola escuchar nuestros discos de Bártok, de Duke Ellington, de Gal Costa, una transparencia paulatina me ahondaba en ella, la música la desnudaba de una manera diferente, la volvía cada vez más Alana porque Alana no podía ser solamente esa mujer que siempre me había mirado de lleno sin ocultarme nada. Contra Alana, más allá de Alana yo la buscaba para amarla mejor; y si al principio la música me dejó entrever otras Alanas, llegó el día en que frente a un grabado de Rembrandt la vi cambiar todavía más, como si un juego de nubes en el cielo alterara bruscamente las luces y las sombras de un paisaje. 
Sentí que la pintura la llevaba más allá de sí misma para ese único espectador que podía medir la instantánea metamorfosis nunca repetida, la entrevisión de Alana en Alana. Intercesores involuntarios, Keith Jarrett, Beethoven y Aníbal Troilo me habían ayudado a acercarme, pero frente a un cuadro o un grabado Alana se despojaba todavía más de eso que creía ser, por un momento entraba en un mundo imaginario para sin saberlo salir de sí misma, yendo de una pintura a otra, comentándolas o callando, juego de cartas que cada nueva contemplación barajaba para aquel que sigiloso y atento, un poco atrás o llevándola del brazo, veía sucederse las reinas y los ases, los piques y los tréboles, Alana.

¿Qué se podía hacer con Osiris? Darle su leche, dejarlo en su ovillo negro satisfactorio y ronroneante, pero a Alana yo podía traerla a esta galería de cuadros como hice ayer, una vez más asistir a un teatro de espejo y de cámaras oscuras, de imágenes tensas en la tela frente a esa otra imagen de alegres jeans y blusa roja que después de aplastar el cigarrillo a la entrada iba de cuadro en cuadro, deteniéndose exactamente a la distancia que su mirada requería, volviéndose a mí de tanto en tanto para comentar o comparar. Jamás hubiera podido descubrir que yo no estaba ahí por los cuadros, que un poco atrás o de lado mi manera de mirar nada tenía que ver con la suya. Jamás se daría cuenta de que su lento y reflexivo paso de cuadro en cuadro la cambiaba hasta obligarme a cerrar los ojos y luchar para no apretarla en los brazos y llevármela al delirio, a una locura de carrera en plena calle. Desenvuelta, liviana en su naturalidad de goce y descubrimiento, sus altos y sus demoras se inscribían en un tiempo diferente del mío, ajeno a la crispada espera de mi sed.
Hasta entonces todo había sido un vago anuncio, Alana en la música, Alana frente a Rembrandt. Pero ahora mi esperanza empezaba a cumplirse casi insoportablemente, desde nuestra llegada Alana se había dado a las pinturas con una atroz inocencia de camaleón, pasando de un estado a otro sin saber que un espectador agazapado acechaba en su actitud, en la inclinación de su cabeza, en el movimiento de sus manos o sus labios el cromatismo interior que la recorría hasta mostrarla otra, allí donde la otra era siempre Alana sumándose a Alana, las cartas agolpándose hasta completar la baraja. A su lado, avanzando poco a poco a lo largo de los muros de la galería, la iba viendo darse a cada pintura, mis ojos multiplicaban un triángulo fulminante que se tendía de ella al cuadro y del cuadro a mí mismo para volver a ella y aprehender el cambio, la aureola diferente que la envolvía un momento para ceder después a una aura nueva, a una tonalidad que la exponía a la verdadera, a la última desnudez. Imposible prever hasta dónde se repetiría esa ósmosis, cuántas nuevas Alanas me llevarían por fin a la síntesis de la que saldríamos los dos colmados, ella sin saberlo y encendiendo un nuevo cigarrillo antes de pedirme que la llevara a tomar un trago, yo sabiendo que mi larga búsqueda había llegado a puerto y mi amor abarcaría desde ahora lo visible y lo invisible, aceptaría la limpia mirada de Alana sin incertidumbres de puertas cerradas, de pasajes vedados. 

Frente a una barca solitaria y un primer plano de rocas negras, la vi quedarse inmóvil largo tiempo; un imperceptible ondular de las manos la hacía como nadar en el aire, buscar el mar abierto, una fuga de horizontes. Ya no podía extrañarme que esa otra pintura donde una reja de agudas puntas vedaba el acceso a los árboles linderos la hiciera retroceder como buscando un punto de mira, de golpe era la repulsa, el rechazo de un límite inaceptable. Pájaros, monstruos marinos, ventanas dándose al silencio o dejando entrar un simulacro de la muerte, cada nueva pintura arrasaba a Alana despojándola de su color anterior, arrancando de ella las modulaciones de la libertad, del vuelo, de los grandes espacios, afirmando su negativa frente a la noche y a la nada, su ansiedad solar, su casi terrible impulso de ave fénix. Me quedé atrás sabiendo que no me sería posible soportar su mirada, su sorpresa interrogativa cuando viera en mi cara el deslumbramiento de la confirmación, porque eso era también yo, eso era mi proyecto Alana, mi vida Alana, al fin Alana y yo desde ahora, desde ya mismo. Hubiera querido tenerla desnuda en los brazos, amarla de tal manera que todo quedara claro, todo quedara dicho para siempre entre nosotros, y que de esa interminable noche de amor, nosotros que ya conocíamos tantas, naciera la primera alborada de la vida.
Llegábamos al final de la galería, me acerqué a la puerta de salida ocultando todavía la cara, esperando que el aire y las luces de la calle me volvieran a lo que Alana conocía de mí. La vi detenerse ante un cuadro que otros visitantes me habían ocultado, quedarse largamente inmóvil mirando la pintura de una ventana y un gato. Una última transformación hizo de ella una lenta estatua nítidamente separada de los demás, de mí que me acercaba indeciso buscándole los ojos perdidos en la tela. Vi que el gato era idéntico a Osiris y que miraba a lo lejos algo que el muro de la ventana no nos dejaba ver. Inmóvil en su contemplación, parecía menos inmóvil que la inmovilidad de Alana. De alguna manera sentí que el triángulo se había roto, cuando Alana volvió hacia mí la cabeza el triángulo ya no existía, ella había ido al cuadro pero no estaba de vuelta, seguía del lado del gato mirando más allá de la ventana donde nadie podía ver lo que ellos veían, lo que solamente Alana y Osiris veían cada vez que me miraban de frente.




miércoles, 24 de octubre de 2012


El Teatro y la Peste
Antonin Artaud

Artaud - Beethoven - Vídeo de autonautica

Cuando la peste se establece en una ciudad, las formas regulares se derrumban. Nadie cuida los caminos; no hay ejército, ni policía, ni gobiernos municipales; las piras para quemar a los muertos se encienden al azar, con cualquier medio disponible. Todas las familias quieren tener la suya. Luego hay cada vez menos maderas, menos espacio, y menos llamas, y las familias luchan alrededor de las piras, y al fin todos huyen, pues los cadáveres son demasiado numerosos. Ya los muertos obstruyen las calles en pirámides ruinosas, y los animales mordisquean los bordes. El hedor sube en el aire como una llama. El amontonamiento de los muertos bloquea calles enteras. Entonces las casas se abren, y los pestíferos delirantes van aullando por las calles con el peso de visiones espantosas. Otros apestados, sin bubones, sin delirios, sin dolores, sin erupciones, se miran orgullosamente en los espejos, sintiendo que revientan de salud, y caen muertos con las bacías en la mano, llenos de desprecio por las otras víctimas.
La hez de la población, aparentemente inmunizada por la furia de la codicia, entra en las casas abiertas y echa mano a riquezas, aunque sabe que no podrá aprovecharlas. Y en ese momento nace el teatro. El teatro, es decir la gratuidad inmediata que provoca actos inútiles y sin provecho.


Pero si se necesita un flagelo poderoso para revelar esta gratuidad frenética, y si ese flagelo se llama la peste, quizá podamos determinar entonces el valor de esa gratuidad en relación con nuestra personalidad total. El estado del apestado que muere sin destrucción de materias, con todos los estigmas de un mal absoluto y casi abstracto, es idéntico al del actor, penetrado integralmente por sentimientos que no lo benefician ni guardan relación con su condición verdadera. Todo muestra en el aspecto físico del actor, como en el del apestado, que la vida ha reaccionado hasta el paroxismo; y, sin embargo, nada ha ocurrido.
Pero así como las imágenes de la peste, en relación con un potente estado de desorganización física, son como las últimas andanadas de una fuerza espiritual que se agota, las imágenes de la poesía en el teatro son una fuerza espiritual que inicia su trayectoria en lo sensible y prescinde de la realidad. 
Si admitimos esta imagen espiritual de la peste, descubriremos en los humores del apestado el aspecto material de un desorden que, en otros planos, equivale a los conflictos, a las luchas, a los cataclismos y a los desastres que encontramos en la vida. Y así como no es imposible que la desesperación impotente y los gritos de un lunático en un asilo lleguen a causar la peste, por una suerte de reversibilidad de sentimientos e imágenes, puede admitirse también que los acontecimientos exteriores, los conflictos políticos, los cataclismos naturales, el orden de la revolución y el desorden de la guerra, al pasar al plano del teatro, se descarguen a sí mismos en la sensibilidad del espectador con toda la fuerza de una epidemia.
San Agustín en La ciudad de Dios, lamenta esta similitud entre la acción de la peste que mata sin destruir órganos, y el teatro, que, sin matar, provoca en el espíritu, no ya de un individuo sino de todo un pueblo, las más misteriosas alteraciones. 
“Sabed –dice-, quienes lo ignoráis, que esas representaciones, espectáculos pecaminosos, no fueron establecidos en Roma por los vicios de los hombres, sino por orden de vuestros dioses. Sería más razonable rendir honores divinos a Escipión que a dioses semejantes; ¡valían por cierto menos que su pontífice!”. “Para apaciguar la peste que mataba los cuerpos, vuestros dioses reclamaron que se les honrara con esos espectáculos, y vuestro pontífice, queriendo evitar esa peste que corrompe las almas, prohíbe hasta la construcción del escenario. Si os queda aún una pizca de inteligencia y preferís el alma al cuerpo, mirad a quién debéis reverenciar; pues la astucia de los espíritus malignos, previendo que iba a cesar el contagio corporal, aprovechó alegremente la ocasión para introducir un flagelo mucho más peligroso, que no ataca el cuerpo sino las costumbres. En efecto, es tal la ceguera, tal la corrupción que los espectáculos producen en el alma, que aún en estos últimos tiempos gentes que escaparon del saqueo de Roma y se refugiaron en Cartago, y a quienes domina esta pasión funesta, estaban todos los días en el teatro, delirando por los histriones”.
Es inútil dar razones precisas de ese delirio contagioso. Ante todo importa admitir que, al igual que la peste, el teatro es un delirio, y es contagioso. 
El espíritu cree lo que ve y hace lo que cree: tal es el secreto de la fascinación. Y el texto de San Agustín no niega en ningún momento la realidad de esta fascinación. Sin embargo, es necesario redescubrir ciertas condiciones para engendrar en el espíritu un espectáculo capaz de fascinarlo: y esto no es simplemente un asunto que concierna al arte. Pues el teatro es como la peste y no sólo porque afecta a importantes comunidades y las transforma en idéntico sentido. Hay en el teatro, como en la peste, algo a la vez victorioso y combativo. La peste toma imágenes dormidas, un desorden latente, y los activa de pronto transformándolos en los gestos más extremos; y el teatro toma también gestos y los lleva a su paroxismo. Como la peste, rehace la cadena entre lo que es y lo que no es, entre la virtualidad de lo posible y lo que ya existe en la naturaleza materializada. Redescubre la noción de las figuras y de los arquetipos, que operan como golpes de silencio, pausas, intermitencias del corazón, excitaciones de la linfa, imágenes inflamatorias que invaden la mente bruscamente despierta. El teatro nos restituye todos los conflictos que duermen en nosotros, con todos sus poderes, y da esos poderes nombres que saludamos como símbolos; y he aquí que ante nosotros se desarrolla una batalla de símbolos, lanzados unos contra otros en una lucha imposible; pues sólo puede haber teatro a partir del momento en que se inicia realmente lo imposible, y cuando la poesía de la escena alimenta y recalienta los símbolos realizados. 

Una verdadera pieza de teatro perturba el reposo de los sentidos, libera el inconsciente reprimido, incita a una especie de rebelión virtual (que por otra parte sólo ejerce todo su efecto permaneciendo virtual) e impone a la comunidad una actitud heroica y difícil.



martes, 23 de octubre de 2012



Mutilación Narcisista
César Aira


Al parecer Mansilla vivió con el temor de disgregarse. No salía a caminar de noche por miedo a los perros sueltos, que lo estaban esperando para separarle brazos y piernas a dentelladas. Acariciaba el curioso terror de perder los dedos uno a uno. Si se quedaba diez minutos solo, veía flotando en el aire una cabeza de indio. La digresión, agazapada como una bestia ya en su decisión de ponerse a hablar, era implacable en el descalabramiento del discurso; y como su única defensa contra la disgregación era ponerse a hablar, y seguir hablando, tuvo que hacer de necesidad virtud, y el cambio de tema fue su estilo y su elegancia. Había un antecedente familiar-político, no sólo en las degollaciones, ni sólo en la inevitable dispersión de miembros que produce la intervención de la política en la familia. Su tío el Restaurador, inflando con fuelle a sus enanos, había propuesto un modelo de explosión creadora; se diría que los fragmentos de enanos fueron a incrustarse en la imaginación de Mansilla; cuando él mismo fue objeto de una variante del experimento, con el arroz con leche, se vio obligado a escribir sus mejores páginas, él que ponía todo su refinamiento en no escribir demasiado bien, con demasiado ahínco. Fue la única vez que todos sus temas confluyeron, en el miedo que precede y hace nítidas las catástrofes. Mientras Rosas inflaba sistemáticamente la vejiga y el estómago del chico, observándolo de reojo a la espera del estallido, solidificaba el tiempo leyéndole un larguísimo Mensaje a la Legislatura, uno solo y sin digresiones porque no había cambio posible del único tema, que era la conservación del poder. La Suma del Poder Público, por ser “suma”, ya aludía a una mutilación previa, como lo vio Ascasubi cuando puso a Isidora la Mazorquera a admirar la colección de orejas de unitarios que tenía Manuelita. Mansilla no escribió poesía, que era lo que convenía a ese momento histórico de cortes abruptos y restauración del sentido; el equivalente en la prosa de la sucesión de los versos es el cambio de tema, y ésa fue su especialidad. De ahí que fuera un hombre “disperso”, como dijeron todos. Eso le impidió llegar a Presidente, y cuando atenuó sus pretensiones como aspirante a Ministro, tampoco pudo. Se quedó en conversador brillante, brillo consolatorio que nadie tuvo reparos en reconocer y elogiar, porque era inofensivo. El poder es lo único que congrega todos los temas en un solo emisor; cuando la realidad no condesciende a darle poder al emisor, éste se ve obligado a manipular la dispersión como un sueño de poder: poder cambiar de tema. Fue una curiosa época de la Argentina, en la que un escritor tenía que llegar a Presidente, o quedaba al borde de la anarquía personal. La época se llamaba: la Organización Nacional. Los miembros dispersos se restituían con violencia a su lugar. Era lo contrario de una mutilación, pero en el espejo narcisista sucedía al revés: la Desorganización Personal. El único modo de aferrarse que encontró Mansilla fue la autobiografía, y como había fracasado en llevar su vida a un ápice de dominio unificador no pudo contar más que anécdotas; lamentablemente, las anécdotas se terminan pronto, de modo que para que no se hiciera el silencio tuvo que pasar de una a otra con la velocidad del frenesí. Se estableció un curioso círculo vicioso: para justificar el cambio de tema, hay que rebajar la importancia del tema que se abandona; pero el único tema de Mansilla era él mismo, y si llegaba a sugerir siquiera que su interés había disminuido lo suficiente como para ponerse a hablar de otra cosa, se abría un vacío, y el dandy se desarmaba en un torbellino de miedo. Condenado a no cambiar nunca de tema, debía cambiar todo el tiempo, como los teólogos que siempre están hablando de Dios pero no pueden decir más que la variedad desconcertante de sus manifestaciones.

lunes, 22 de octubre de 2012


La pluralidad y su perversa banalización


No hay que asustarse, nadie cargará en contra del concepto. Lo que nos proponemos es colocarlo en el sitio que sospechamos debería estar y que por cuestiones semánticas o interesadas interpretaciones se lo suele ubicar indebidamente sobre todo en el campo de los medios de comunicación.
Desde esta humilde tribuna consideramos que la pluralidad no constituye en sí propio ni un mérito ni un demérito ético y menos aún discutir su definición atenta contra las libertades individuales. La entendemos como una característica que no debe ni puede generalizarse debido a que existen incisos en donde la multiplicidad en las definiciones resulta tan ineficaz como contraproducente. Hay cuestiones que no son discutibles, hay situaciones, sobre todo en el campo de las ciencias, que no están sujetas a comicios ni a comentarios banales. ¿Debemos entonces, producto de un deber ser plural, forzar debates fraudulentos? No nos parece. Trazo un paralelo con la sinceridad o con la traición. El delincuente que dice serlo no redime su pecado sólo por confesarlo, al igual que el traidor no saldará su vileza avisando de antemano. Quién avisa no traiciona es una de las tantas falacias a las que nos tiene acostumbrado el sentido común.
Volvamos al tema de la pluralidad. ¿Resulta democráticamente aceptable, desde el punto de vista conceptual, reportear a un individuo que manifiesta sus argumentos mediante insultos e improperios? ¿Tiene algún significado redentor para la sociedad ponerle un micrófono delante a un tipo que expresa posiciones racistas y discriminatorias o que directamente adultera conceptualmente a la institucionalidad? Entonces ¿Será cierto que la pluralidad siempre constituye una ecuación saludable? La pluralidad es un concepto individual que uno maneja de acuerdo a sus propios recortes y percepciones, y es allí donde radica su primera disyuntiva, de modo que esa sospechosa legislación de hecho, generalmente acusatoria, que se pretende imponer la siento como una excusa conveniente para acusar a otros por los mismos pecados que uno comete.
-          Soy plural, en mi programa desfila gente del oficialismo y de la oposición – afirma el comunicador – en consecuencia por aquí pasan todas la voces.
Pues la verdadera pluralidad no radica en tan simplista definición. Cómo manejamos el diálogo, de qué manera y con qué grado de agudeza cuestionamos, es en donde descansa el secreto del dilema. Yo puedo hablar con X siendo duro y crítico, acaso limitando su tiempos de respuesta, repreguntando, bajando el nivel de su retorno, y diez minutos más tarde puedo estarlo con Y exponiendo llamativa tibieza, dejándole tiempo para explayarse sobre el sexo de los ángeles. Es allí, en el modo y la profundidad de tratar los asuntos en donde expongo la pluralidad como concepto y para eso es necesario deslindarse del prejuicio. Convengamos que es fácil advertir que muy pocos comunicadores pueden sostener éticamente algo de hidalguía en la materia ya que la mayoría desarrolla sus labores y emite sus definiciones desde sitios solapados. ¿Cómo podemos apreciar la pluralidad si no sabemos desde qué lugar del pensamiento se habla?




Considero falaz el pluralismo con el que se pretenden disfrazar los individuos, sí me parece que dicha característica la podemos hallar en una emisora, aunque cada vez es más complejo. Y esto no se da por cívico altruismo. En el marco de una programación podemos observar que distintos actores manifiestan distintos puntos de vista. Tal cosa puede formar parte de una sana intención plural o simplemente de una estrategia empresarial que apunta a ese forzado “deber ser”. ¿Es plural un medio que jamás emite compromisos editoriales? Plural es el sistema señores, es quién cobija libremente tanto al que quiere opinar como aquel que no y eso está inserto sin disonancias dentro del sistema democrático. Calificar a cada actor de cómo utiliza la herramienta es justamente la antítesis de lo que se pretende imponer. Obligar a un Gobierno, a un comunicador, a ser plural de acuerdo a cánones tan subjetivos como taxativos me parece autoritario.

Se suele afirmar por ejemplo que el Gobierno Nacional no es pluralista, que no escucha a la oposición. Pues notoria es la antinomia si observamos con la frialdad de los números que más del 43% de los proyectos de ley aprobados en el Congreso Nacional corresponden a iniciativas de la oposición y buena parte de ellas tienen relación con la ampliación de derechos (fuente: chequeado.com)
En la actualidad la pluralidad aflora sin proponérselo a la par que miles de voces, públicamente, afirman que tal cosa no existe. Logrado oximiron por parte de los censores que justamente acotan notablemente las voces que expresan a las mayorías. ¿Cuántos comunicadores hay que simpatizan con el oficialismo dentro de los medios dominantes? Pues la enorme pluralidad existente permite que dicha cuestión sea invisibilizada bajo la falacia de la independencia. Sin embargo este último dilema es permanentemente advertido, inversamente, con relación a los medios públicos. Todavía me pregunto, dentro del marco de la tan mentada pluralidad, por qué razón se cuestiona tanto que el Estado posea una línea directa pública para difundir y exponer sus políticas. Bajo pretextos inconfensables la mass media plural detesta esa porción de pluralidad que legítimamente deben tener los ejecutivos democráticamente elegidos. El argumento que sostiene al erario público como excusa es absolutamente infantil teniendo en cuenta que todos los medios de comunicación reciben directa o indirectamente los beneficios de las políticas estatales ya sean por publicidad oficial o mediante el diagrama de subsidios.

Hay términos de uso cotidiano que aparentan corresponderse a un deber ser social que a poco de desandarlos nos damos cuenta que incluyen notables malversaciones, malos entendidos con los cuales nos acostumbramos a cohabitar. Ya dijimos algo con respecto al término sinceridad, podríamos agregar términos como lealtad, y hasta la misma verdad guarda ciertos aspectos observables. Godwin afirmaba “si mi país comete un acto injusto serle fiel es un delito”,  traigo esto para ejemplificar eso de la lealtad. La lealtad será virtuosa siempre y cuando el objeto de dicha lealtad no contenga elementos punibles desde la ética y la ilegalidad. Serle leal a un asesino, a un violador, no me parece una acción afortunada. Con la propia verdad ocurre algo particular. Cuántas veces nos hemos planteado si decirla o no ante la posibilidad de ocasionar un dolor. Y allí, su antagonista, la mentira, en oportunidades juega con linajes muy superiores por fuera de su mala prensa.

El perverso juego que propone la pluralidad es justamente el carácter taxativo que se le quiere dar. Carácter que conspira en contra de su propia definición.

Supongamos que políticamente, desde la responsabilidad ejecutiva, determino, por cuestiones estratégicas, no informar sobre dilemas puntuales. Digamos que oculto o trastoco información a favor de un bien general. Por ejemplo un índice que impacte directamente con los intereses de la deuda colectiva; una deuda especulativa, abusiva y de la cual debo hacerme responsable a pesar de no haber participado políticamente en su desarrollo. ¿A quién beneficiaría la verdad en este caso? Pues a los especuladores, a los irresponsables, a los representantes de los fondos buitres. ¿Qué haría cada uno de nosotros si domésticamente pudiese manejar las variables indexatorias que impactan en un crédito solicitado de modo tal no perjudicar las finanzas familiares? Reformulo. Saco un crédito en un Banco X y pacto abonar con el 30% de mis ingresos familiares. En ese momento presentó sólo mi recibo de sueldo debido a que soy el único que trabaja en el clan. Meses después mi señora consigue empleo y automáticamente los ingresos familiares aumentan, pero tengo otras prioridades debido a que como colectivo aparecen nuevos compromisos. Tengo a la vista dos opciones:

1-     Dejar las cosas como están, ocultando” mi actualidad financiera, pagando las cuotas de acuerdo a los cánones pactados
2-     Informarle al Banco mis cambios financieros de modo tal respetar aquélla cláusula cancelatoria que hablaba del 30% de los ingresos familiares y limitar la calidad de vida de mi conjunto

Pensemos y respondamos lo más sinceramente posible. Una vez realizado el ejercicio tratemos de analizar en donde descansa la verdad, en donde la lealtad, en donde la sinceridad, en donde la pluralidad informativa, en definitiva en donde descansa la ética.

Ser taxativos nos puede provocar males con los cuales podemos afectar a terceros inocentes. De modo que sería interesante repensar que determinas cuestiones no pasan por banales adjetivaciones o por verbalizaciones rimbombantes. ¿Quién desea fervientemente que los índices de inflación sean más elevados entonces? ¿Aspiran solamente a la verdad? Y esa verdad ¿cómo impactaría en la vida de los que se suponen engañados? ¿Con qué intencionalidad no se informa qué sucedería con relación a los compromisos adeudados de tener índices supuestamente “reales”?



Individualmente es imposible ser plural, ni falta que hace me atrevo a decir, resultaría falso. Uno guarda subjetividades indelebles, saludables, enriquecedoras, hay ideas y gentes por las cuales simpatizamos a la par que existen ideas y gentes que aborrecemos, de modo que proponer falsariamente algo inexistente como cualidad a favor de un deber ser democrático resulta una trampa que conspira contra la máxima característica que tiene el sistema: la diversidad y el conflicto que deriva de la misma. Quién debe garantizar la pluralidad es el sistema, no los individuos y me atrevo aseverar que tampoco los medios. Me parece muy bien que cada quién levante sus propias banderas e intereses y que cada uno elija qué lado de la vida aprecia. Lo esencial es que se exprese honestamente desde dónde se habla de forma tal podamos corregir cualquier tipo de hegemonía. Una partición equilibrada del espectro, por fuera de las leyes que impone el mercado, como ocurre en la sociedades más avanzadas del planeta, no hace otra cosa que apuntar hacia ello aún sabiendo que indefectiblemente se producirán en el camino ciertos desajustes que siempre será necesario corregir, sean ellos privados o estatales.

Dentro de un medio tener un programa de derechas y otro de izquierdas no es ser pluralista es simplemente responder a un interés empresarial que labora a favor de concretas cuestiones económicas. Ambos rincones existirán en tanto y en cuanto puedan autofinanciarse a la par de otorgarle a la emisora marcados prestigios y buena cantidad de oyentes: Víctor Hugo Morales en Continental y Eduardo Aliverti en La Red son ejemplos del caso. Nadie puede pensar que de no contar con respaldos en ambos sentidos dichos espacios estarían en el aire dónde están.


Un elemento curioso lo proponen aquellos críticos de un sistema controlado sopretexto que dicho modelo atenta contra la pluralidad. Según ellos son las leyes del mercado, el libre albedrío y los derechos adquiridos los que determinan el grado de pluralidad (libertad de prensa le llaman). Como si tal cosa dependiera de las “equilibradas” manos del les affaire en donde nunca intervienen intenciones hegemónicas. Vaya embuste intelectual proponer al capitalismo como el agente regulador natural más eficiente para los enormes desequilibrios existentes.



domingo, 21 de octubre de 2012


Boulevard



Fascinado y un tanto holgazán lo observaba apoltronado en su silla de siempre. Aquella que forjó de joven, entrelazando mimbres, tiempos en los cuales sus manos no oscilaban, donde el frío era sólo una cuestión de costumbre. El caserío está disponible, vacío de rumores; viejas cicatrices y nuevas arrugas rodeadas de asfalto, pesado asfalto. Nunca entendió la necesidad de la obra; a medida que el tiempo avanzaba menos vecinos circulaban sobre él. Pensó en algún favor político. No estaba seguro; se notaba demasiado rancio para gastar sus últimos cartuchos masticando broncas. Sus ojos cansados y negligentes habían sido cruelmente limitados por el avance y el progreso. Recorrió por su mente aquella imperativa tormenta que años atrás había violado de manera impiadosa las chapas superiores de su casa.



-          Temo que nunca alcanzaron a entender que estoy surcado por el calor de lo que significó apisonar nuestro sendero principal. Hoy lo miro y me siento extranjero, tal vez extra, acaso ajeno. Ni el tren nos toleraron. Por suerte la estación quedó luciendo su normal tilinguería y al menos sirve de cobijo para aquellos jóvenes que todavía se recrean con amores prohibidos. El día de la inauguración del Boulevard el Intendente cortó la cinta augurando futuros de bonanza y bienestar, el cura bendijo a vivos y a muertos, mientras el médico decretaba el certificado de defunción de la tosca en un largo y por demás aburrido discurso. Todos aplaudieron. Yo no podía. A esas alturas el Parkinson exhibía taxativas credenciales. De todos modos dudo que lo hubiese hecho. Les aseguro que nadie de los que vitoreaban en esa jornada cruzan hoy su pavimento; sigo pensando que los disertantes de entonces aprobaron la obra para poder escapar más presurosamente aprovechando las mayores prestaciones que tienen los vehículos modernos. No recuerdo que alguno de ellos haya escogido dormir su eternidad aquí luego de haber disfrutado de sus “merecidas” vidas. Dicen que por viejo soy pesimista, y por pesimista, desconfiado; no sé, ya no existe nadie que me escuche, acaso que me pueda responder...

sábado, 20 de octubre de 2012


Grandes Mujeres de la Historia: Elvira Rawson de Dellepiane (1867-1954)



Se graduó de médica en 1892.En la Revolución del 90, Elvira debió atendió a decenas de heridos de ambos bandos, contrariando incluso las órdenes de sus superiores y demostrando un auténtico temple profesional. Se ganó, además, el reconocimiento público del Dr. Leandro N. Alem.
Estos hechos determinarían, más tarde, su afiliación a la Unión Cívica Radical, partido político que daba cabida a sus ideas progresistas en cuanto a la situación y el rol de la mujer.
Fue por entonces que comenzó una prédica pública tendiente a mejorar la situación de la mujer, que la llevarían a ser una de las grandes feministas argentinas de principios de siglo. Así, Elvira Rawson formó parte del Consejo Nacional de Mujeres, participó de la creación del primer Centro Feminista y tuvo una actuación destacada en el Primer Congreso Feminista Internacional de la República Argentina.
Su feminismo, no obstante, era moderado: consustanciada con el pensamiento liberal y laicista, abogó por el divorcio vincular, pero con limitaciones que tendían a impedir la proliferación de las rupturas matrimoniales, y por la creación de los hogares maternales (para madres solteras). Su atención se centró también en la ciencia jurídica, dado que promovía la modificación de la legislación, en la búsqueda de la igualdad de oportunidades para hombre y mujeres, tanto en el ámbito profesional como en el social y familiar. Así, en el Congreso Internacional propuso cambios en el Código Civil que resultaban marcadamente progresistas, como la igualación de la patria potestad entre el padre y la madre, la libre administración de los bienes por parte de la mujer y el mantenimiento de todos los derechos individuales de la mujer (igualados, en gran medida, a los del hombre), aún después del matrimonio.
En 1919 fundó la Asociación Pro-Derechos de la Mujer, secundada por otras grandes feministas, como Alfonsina Storni y Adelia Di Carlo.

Fuente: sumemos.com.ar


Mateando con la Ciencia: Hoy ceba Giordano Bruno



Sentencia 

“El verdadero error de los jueces fue no haber visto que, muerto Bruno, su filosofía estaría más viva que nunca”.Vinzenzo Spampanato

[…] Por lo que, visto y considerado el proceso formado contra ti y las confesiones de tus errores y herejías con pertinacia y obstinación, aunque tú niegues que lo sean, y todo lo que se tenía que ver y considerar: propuesta primero tu causa en nuestra congregación general, celebrada ante la Santidad de Nuestro Señor el día XX de enero pasado, y votada y resuelta, hemos llegado a la siguiente sentencia.
Invocado pues el nombre de nuestro Señor Jesucristo y de su gloriosa Madre siempre Virgen María, en la causa y causas anteriores al presente que vierten en este Santo Oficio entre el reverendo Giulio Monterenzi, doctor en leyes, procurador fiscal de dicho Santo Oficio, por una parte, y, por otra parte, tú Giordano Bruno mencionado, encontrado reo inquirido, procesado, culpable, impenitente, obstinado y pertinaz; por esta definitiva sentencia nuestra, de consejo y parecer de los reverendos padres maestros en sacra teología y doctores en una y en otra ley, nuestros consultores, proferimos en estos escritos, decimos y pronunciamos, sentenciamos y declaramos, a ti Fray Giordano Bruno, que eres hereje impenitente pertinaz y obstinado, y que por eso has incurrido en todas las censuras eclesiásticas y penas de los Cánones sagrados, leyes y constituciones tanto particulares como generales, que a tales herejes confesos, impenitentes, pertinaces y obstinados se imponen; y como tal te degradamos verbalmente y declaramos que debes ser degradado, así como ordenamos y mandamos que seas degradado de todos los órdenes eclesiásticos mayores y menores en los cuales te habías constituido, según la orden de los Cánones sagrados; y debes ser arrojado, como te arrojamos, de nuestro foro eclesiástico y de nuestra santa e inmaculada Iglesia, de cuya misericordia has sido indigno; y ser entregado a la Corte secular, así como te entregamos a la corte de vos monseñor Gobernador de Roma aquí presente, para punirte con las debidas penas, rogándole por ello que eficazmente quiera mitigar el rigor de las leyes sobre la pena de tu persona, que sea sin peligro de muerte o mutilación de miembro.
Además condenamos, reprobamos y prohibimos todos los libros mencionados anteriormente y los otros libros escritos, como heréticos, erróneos porque contienen muchas herejías y errores, ordenando que todos los que han llegado a manos del Santo Oficio, o podrán llegar en el futuro, que sean destruidos públicamente y quemados en la plaza de san Pedro, ante las escaleras, y como tales sean considerados en el Índice de los libros prohibidos, como ordenamos que así se haga.
Así decimos, pronunciamos, sentenciamos, declaramos, ordenamos y mandamos, arrojamos y entregamos y rogamos con este y con otro mejor modo y forma que de razón podemos y debemos.
Así lo declaramos los Cardenales generales Inquisidores suscritos:

Card. Ludovico Madruzzo
Card. Giulio Antonio di Santa Severina
Card. Pietro Deza
Card. Domenico Pinelli
Card. Fra Giordano (Bernerio) d’Ascoli
Card. Ludovico Sasso
Card. Camilo Borghese
Card. Pompeo Arrigoni
Card. Roberto Bellarmino
Roma, 8 de enero de 1600

Justicia de un hereje quemado vivo
Jueves, día 16 del corriente (febrero de 1600)


A las 2 de la noche fue comunicado a la Compañía que por la mañana se debía hacer justicia a un impenitente; y por eso a las 6 horas de la mañana, reunidos los frailes confortantes y el capellán de Santa Úrsula, y dirigiéndose a la cárcel de Torre de Nona, entraron en nuestra capilla y después de rezar, nos entregaron al suscrito condenado a muerte, es decir:
Giordano del quondam Giovanno Bruni, fraile apóstata de Nola di Regno, hereje impenitente. El cual fue exhortado con toda caridad por nuestros hermanos, y mandados llamar dos padres de Santo Domingo, dos jesuitas, uno de la Chiesa Nuova y uno de san Jerónimo, quienes con mucho afecto y doctrina le mostraron su error, estuvo hasta el fin en su maldita obstinación, dando vueltas con su intelecto y su cerebro con mil errores y vanidades. Y tanto perseveró en su obstinación, que fue conducido por los ministros de justicia a Campo di Fiori, y allí se le desnudó y fue atado a un palo y quemado vivo, acompañado siempre por nuestra compañía que cantaba letanías, y los confortantes lo atendían hasta el último momento para que abandonara su obstinación, con la que al final acabó su miserable e infeliz vida.

* Fragmento de la copia de la sentencia emitida contra Fray Giordano de Nola, entregada al Ilustrísimo Gobernador de Roma.

Fuente: Inoria – Biblioteca Hogar