EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

jueves, 30 de abril de 2015

ES EL PEOR MOMENTO EN LA HISTORIA DEL SINDICALISMO ARGENTINO.. De cara a un nuevo 1 de mayo bueno es reconocerlo




Haber sido cómplice de los noventa ante una primera experiencia neoliberal tiene sus atenuantes, llámese cierta ignorancia conceptual, acaso política debido a la falta de praxis. Pero ayudar a reinstalar dichas teorías en el presente me suena demasiado luego de los resultados económicos obtenidos tanto en lo macro como en los micro. Por eso afirmo que este es el peor momento de la historia del sindicalismo argentino, ya que ahora no pueden esgrimir excusa alguna…

Que Juan Carlos Schmidt de Dragado y Balizamiento sostenga que este gobierno ha pegado un giro conservador razón por la cual lo enfrenta desde lo político y que visto dicha resultante no descartaba en lo absoluto pensar en Macri como presidente, no nos debe ni nos puede sorprender. Menos aún que el máximo representante de los transportistas, Roberto Fernández, declare que el lord mayor de Buenos Aires es un tipo comprometido con el país mostrándose muy conforme con las propuestas del candidato del PRO, afirmando que el niño Mauricio parece más peronista que muchos peronistas, extendiendo sus alabanzas hacia la gestión que está realizando en la ciudad de Buenos Aires. Si todo esto lo sazonamos con los nuevos y viejos delirios sindicoempresariales de Hugo Moyano, de su hijo instruido y del otro analfabeto, de Piumato y su “Nismanía”, y ese reciente hallazgo reivindicativo que en estos días nos ha sacado la silla del lugar, luego que por cierto de haberse reunido con Macri, me refiero puntualmente al pedido de Omar Maturano, representante de la Fraternidad, para que el Estado aumente el boleto de tren, bajo el sofisma de “sincerar las tarifas".


No es la primera vez en nuestra historia que parte del sindicalismo busca dentro de las derechas las necesarias y convenientes cobijas políticas en función de mantener privilegios y prebendas. Con solo recordar las mesas “gremiales” de Tiempo Nuevo durante los ochenta conspirando en contra de Alfonsín queda muy clara la cuestión. El Gitano Cavallieri, Lezcano, Daer, José Rodríguez, Barrionuevo, Pedraza, Zanola, Triacca, Ubaldini, Andrés Rodríguez, fueron durante la década posterior factores determinantes, en algún caso en menor medida, para adormecer al proletariado mediante la archiconocida fórmula: Desocupación y el consecuente temor por perder el empleo + acuerdos extrainstitucionales + desmovilización colectiva.  
Veamos esta operatoria durante esa década:

Uno de los “acuerdos extra – institucionales”, considero que fue la promesa por parte del gobierno de Menem de licuarle las deudas que poseían los gremios, medida central que permitiría a los gremios arrancar desde cero y obtener excesivas ganancias a través del Plan Convertibilidad, ya que se podía negociar indemnizaciones de hasta tres salarios promedio más horas extras, primas y premios como “topes” para los trabajadores.
A cambio de esto, Menem pidió que se apruebe el Proyecto de Ley de los topes indemnizatorios y las leyes de flexibilización laboral. En este contexto, los sindicalistas cercanos al régimen aprobaron dichas medidas.
Durante el año 1993, luego de la privatización de Y.P.F., los gremios, no solo se beneficiaron por tener un Director que les garantizó el control financiero del 10 % de los activos de la empresa a los empleados, sino que además obtuvieron una cuota que tuvo como destino la construcción de viviendas a través del Fondo Nacional de Viviendas (FONAVI).
Cada vez que Menem necesitó del apoyo de los diputados sindicales para votar por una ley con la que no estaban de acuerdo, el realizaba amenazas de denunciar los enriquecimientos ilícitos que los líderes sindicales habían obtenido, por lo que no les quedaba otra solución más que acompañar las medidas impulsadas por el gobierno.
Otro de los casos paradigmáticos, fueron el paso al sector privado de los aportes jubilatorios, pasando a las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), a través de dicha medida, nuevamente quedó evidenciado que el gobierno de Menem realizó “acuerdos extra – institucionales” como intercambio de algunos factores. Para ejemplificarlo, y por fuera del privilegiado gremio de Bancarios nombraré en forma esquemática algunas AFJP y con qué sindicatos se encontraban relacionados.


·         Claridad AFJP S.A.

         -       Federación Trabajadores Sanidad Argentina.
-       UOCRA.



·         FUTURA AFJP S.A.

-       Federación Argentina de Trabajadores Luz y Fuerza.
-       Federación Nacional Trabajadores de Obras Sanitarias.
-       Sindicato del Seguro de la República Argentina.
-       Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires – SUTECBA.
                                      

·         SAN JOSÉ AFJP S.A.


-       Unión Trabajadores Gastronómicos de la República Argentina.
-       Mutual de Docentes y No Docentes Argentinos.
-       Unión Trabajadores Entidades Deportivas y Civiles.
-       Federación Argentina de Trabajadores de Industrias Químicas y Petroquímicas.
-       Federación Argentina de Trabajadores de Seguridad Pública.
-       Sindicato de Obreros Marítimos Unidos.
-       Sindicato de Obreros de la Industria del Vino y Afines.
-       Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera.
-       Unión de Trabajadores del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados.
-       Unión Personal de Fábrica de Pintura y Afines.


·         UNIDOS AFJP S.A.

-       Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera R.A.


·         PREVISOL
-       Federación Argentina de Trabajadores de Edificios de Renta Horizontal (FATERyH).
-        Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH).

El Plan de Convertibilidad. Acuerdo

·         La entrada de capitales extranjeros, fue utilizado para empujar la economía por un camino de expansión.

·         La Reforma del sistema de seguridad social, intentó sustituir el antiguo régimen de reparto por un régimen de capitalización obligatorio acompañado por una prestación mínima universal.

·         La Reforma Laboral, implicó una desregulación del mercado laboral, intentando modificar la negociación colectiva, la estructura de sindicatos y el control sobre las obras sociales administradas por los gremios, a través de las leyes de Accidentes de trabajo y de empleo, tendiendo claramente a disminuir los costos laborales por parte del sector privado.




El carácter asociativo entre los sindicatos y las AFJP era escandaloso. Como vemos los negocios entre el sindicalismo y el poder corporativo no nos puede agarrar con la mano levantada mirando al juez de línea después que nos rompió el offside. Macri sabe que si desea gobernar y aplicar su programa de ajuste deberá contar con buena parte de los gremios para evitar reacciones, principalmente de aquellos que marcan el humor social, me refiero a los que manejan el transporte, como dijimos el temor a perder el empleo hace el resto. Y como bien nos indica la historia la dirigencia gremial no tiene ningún inconveniente en alinearse si el ejecutivo les asegura partidas presupuestarias que les permita desarrollar su letra chica sin mayores sobresaltos. Dicho esto, los sindicalistas que asistieron al convite neoliberal evitaron ciertos incisos contradictorios a favor de una buena digestión… (Informalidad laboral, trabajo infantil, esclavitud, entre otros)

Daniel le pone al informe la frutilla al postre…





20 años no es nada….EN CABA EL GOBIERNO DE MACRI HIZO POCO Y NADA.. sin embargo… Parece que una buena porción del porteño medio se identifica con los vagos, los perversos y los inútiles…



Balance de 8 años de Macrismo en CABA. La mayoría de sus problemas tienen más que ver con lo que no hizo que con lo que hizo. Quienes lo votaron sin duda esperaban eficiencia en la gestión; quienes no, temían medidas drásticas de la derecha. Sin embargo, el gobierno realmente existente sorprendió a unos y otros básicamente porque hizo poco y nada. Lo cual no es neutro, es grave para los sectores más desplazados socialmente. (Alejandro Grimson - Le Monde diplomatique)

Nadie ignora –decía Jorge Luis Borges– que el Sur empieza del otro lado de Rivadavia”, quien “atraviesa esa calle entra en un mundo más antiguo y más firme”. ¿Cómo interpretar este término “firme”? Quizás como lo contrario a “todo lo sólido se desvanece en el aire”, como lo estable, lo persistente. La división entre norte y sur en Rivadavia es el lenguaje geográfico que utilizan los porteños para hablar de la desigualdad social persistente en su ciudad. No sólo eso, también un relativo aislamiento del sur en términos de espacio y transporte público. El Parque Indoamericano, cuando fue ocupado unos meses atrás, no tenía paralelo con el Rosedal. Más bien, era lo inverso. Si se observa el mapa de las avenidas porteñas es fácil percibir que entre Pueyrredón y la Avenida General Paz ninguna avenida atraviesa de norte a sur la Ciudad. Es algo llamativo que da cuenta de la desconexión entre ambas partes de la sociedad porteña. Muchos creen que como sería ilusorio ir en bicicleta desde Pacífico hasta Lugano, al menos ahora existe el Metrobús. Pero caben dos comentarios. Primero, el Metrobús está construido desde Rivadavia hacia el norte, lo cual muestra claramente que el sur sigue postergado de una manera explícita. Si había poco dinero para hacer ese transporte, ¿por qué no empezar por el sur de Rivadavia? La línea H del subte se inició de sur a norte, pero se inició antes de Macri. Segundo, el Metrobús es sólo un carril exclusivo con una gran puesta en escena. Compararlo con el Transmilenio de Bogotá o con sistemas análogos en México DF es realmente un absurdo.
Este tipo de acciones genera dos hechos. El primero refiere a cómo se ha ido consolidando esa separación entre el norte y el sur, al punto de que las referencias geográficas se han ido perdiendo. Si usted le pregunta a un porteño ubicado en Plaza Italia dónde está el norte, señalará hacia Vicente López, recto por la Avenida Santa Fe, hacia Cabildo. El norte comienza a creer que habita al norte del propio norte, ha perdido su relación con el sur. El norte de Buenos Aires era “al norte” de Rivadavia. Pero hoy tenemos consolidados sectores sociales que despliegan sus vidas en torno a ciertas avenidas, entre Libertador y Corrientes o Rivadavia, que raramente atraviesan.
El otro hecho deriva del método político de “puesta en escena” que da cuenta de falta de honestidad política. Playas fraguadas con sombrillas amarillas mientras quedaba abandonado el Indoamericano, marketing de las bicisendas cool, ubicadas a veces en sitios desopilantes por no consultar a los vecinos o no conocer los barrios, veredas ensanchadas con nuevo mobiliario urbano en Palermo Soho y Hollywood mientras las mismas calles de tierra atraviesan las villas en las cuales se subejecuta el presupuesto de vivienda. Cuando alguna vez el periodista Ernesto Tenembaum le preguntó a Mauricio Macri por qué embellecer Palermo con los problemas de desigualdad de la Ciudad, el jefe de Gobierno explicó que debe atender a todos los “contribuyentes”. ¿Y qué sucede con los ciudadanos que son vecinos de aquella niña de tez oscura que Macri tomó de la mano para dar un discurso político?
En el plano de la cultura, si bien no ha podido dañar a los grandes festivales ya consolidados de la Ciudad, en algunos casos ha reducido sus presupuestos. El Teatro Colón fue refaccionado, pero atraviesa serios problemas. El Teatro San Martín ha perdido el peso de otras épocas, relegamiento que se disimula por las notables iniciativas privadas que siguen floreciendo en la Ciudad. No hay en absoluto un Estado activo promoviendo las capacidades impresionantes de Buenos Aires en producción editorial, artística, literaria, científica o en otras áreas. Las declaraciones ante el fallecimiento de un escritor o las distinciones como ciudadano ilustre son otras puestas en escena que no reemplazan el apoyo real a los jóvenes creadores.

Democracia ausente

Un mecanismo nuevo permitía generar financiamientos privados para apoyo a los creadores. La Ley de Mecenazgo, aprobada en 2006 y puesta en funcionamiento en 2008, permite a cualquier particular o empresa que pague ingresos brutos en la Ciudad, destinar un porcentaje de sus aportes anuales a un proyecto cultural. Esto le resulta al contribuyente totalmente gratis. En un análisis de su puesta en funcionamiento, la escritora y periodista Florencia Abbate mostró que de los 174 proyectos aprobados en su momento, menos del 10% habían logrado reunir los fondos que les estipulan como mínimo para empezar a funcionar (deben reunir el 80% del total solicitado). Además, algunos de los beneficiarios eran instituciones públicas, utilizando este mecanismo para tapar ciertos huecos en la financiación del Estado, desvirtuando por completo el impulso democratizador de la Ley de Mecenazgo. Hubo denuncias de que proyectos aprobados por el Consejo no fueron incluidos por el Ministerio de Cultura. Por último, esa área del gobierno habría incumplido el Art. 4º de la Ley, que exige hacer público el listado de contribuyentes que hayan manifestado su voluntad de aportar. Esto es ineficiencia, incumplimiento y falta de transparencia. Las mismas características se aplican a los medios de comunicación públicos de la Ciudad que han sido completamente relegados, impidiendo un acceso ciudadano, participativo, que democratizara la comunicación. Las desigualdades entre el norte y el sur se aplican de modo impresionante en la distribución espacial de instituciones culturales. Si se observa la localización en la Ciudad de Buenos Aires de bibliotecas especializadas, librerías, salas de cine, sellos musicales o editoriales se percibe de inmediato lo siguiente: una hiperconcentración en el centro que produce un “efecto derrame” hacia Palermo, Balvanera, Almagro y Caballito. Ese “derrame” es notablemente mayor al norte de Rivadavia y se sostiene hasta Núñez. Al sur de Rivadavia es casi nulo, salvo en Caballito y Flores, y directamente inexistente en Lugano, Soldati, Mataderos, Liniers, Pompeya. La noción de “derrame” es obviamente una ironía y, en realidad, analizándolo desde una perspectiva barrial lo que se encuentra es una profunda desigualdad de la oferta cultural.
El contraste más fuerte se produce con la adecuada distribución de las bibliotecas populares. Llamativamente, no puede decirse lo mismo de los museos que reproducen el modelo de concentración en el centro y en el norte. Es interesante mencionar que, junto a las bibliotecas populares, aquello que se encuentra más democráticamente distribuido son los clubes de barrio que hay en toda la Ciudad, con fuerte presencia en el sur y en el oeste. Es decir, un tipo de organización específico de la sociedad civil se encuentra más equitativamente distribuido que aquello dispuesto por el Estado. Así, puede señalarse una tensión en la distribución espacial de instituciones y organizaciones culturales, donde intervienen el Estado, el mercado y la sociedad. Básicamente, el mercado tiende a concentrar en las zonas de mayor consumo, reproduciendo desigualdades sociales estructurales y, por lo tanto, incrementándolas. No hay indicadores de que el Estado haya podido o sabido intervenir para corregir drásticamente estas desigualdades. Más bien, en cuestiones que le son propias, como la mayoría de los museos, pareciera orientado a reproducirlas. Sólo en la cantidad de escuelas parece haber una distribución equitativa. Sin embargo, hasta ahora es la sociedad civil la que con clubes y bibliotecas populares ha distribuido más equitativamente las instituciones. Sin el apoyo del Estado, la sociedad civil tiene escasas chances de superar las barreras poderosas de la lógica puramente mercantil.


Alejandro Grimson – Le Monde diplomatique Cono Sur

N de la R: Hagamos memoria – Elecciones para jefe de Gobierno de C.A.B.A del 1 de Julio de 1996… (20 años no es nada)



miércoles, 29 de abril de 2015

EL ROL DE ESTADO, EL EMPLEO PÚBLICO Y EL FANTASMA DE LA CÁMPORA COMO EXCUSA PARA EL DESGUACE…





Ajuste, achicamiento del Estado, despidos, y el fantasma de La Cámpora.. Opera Fernando González para el Cronista Comercial…

“Una de las herencias más asfixiantes que tendrá el próximo presidente de la Argentina serán los nombramientos compulsivos de última hora que el kirchnerismo impulsa en el Estado para asegurarse la presencia de militancia rentada que compense un eventual alejamiento del poder. Los burócratas de las plantas transitorias pasan a la planta permanente. Y les dejan sus lugares a otros aspirantes con conocimientos rudimentarios y salarios de privilegio. Todo mientras aturde el fragor del fin de ciclo. El grupo más favorecido por esta tendencia es La Cámpora, que concibe al Estado mucho más como un refugio laboral que como una herramienta indispensable para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El presupuesto de este año indica que 13.000 personas se sumaron a los agentes públicos nacionales y un informe de la Fundación FIEL dice que el Estado es el principal empleador del país”. (Opera: El Cronista Comercial)


Es verdad que la plantilla estatal ha crecido, porque ahora el Estado tiene mayor capacidad operativa que antes y esto tiene que ver con su protagonismo dentro de la economía; a eso hay que añadirle la estatización de varios servicios que estaban en las ineficientes manos de los privados. Llámese, Aguas Argentinas, Iberia, Repsol, Ferrocarriles, entre otros, y todos aquellos estamentos, preexistentes o nuevos, que han evolucionado de la misma forma que ha crecido nuestra actividad económica. Han crecido las plantillas policiales, tanto nacionales como las provinciales, han crecido las plantillan de la AFIP y del ANSES producto del natural aumento de recursos a propósito de la administración de los beneficios que reciben millones de argentinos que fueron incluidos dentro del sistema, han aumentado los recursos para cultura, educación, ciencia y tecnología, industria y salud. El perverso argumento resulta un sofisma si no tenemos en cuenta el crecimiento de la carga operativa estatal, al mismo tiempo adolece de fundamento si no colocamos sobre la mesa el incremento que tuvo de la mano de obra privada en estos doce años. En cuánto aumentó una y en cuánto aumentó la otra, evaluando sus proporciones, no ya para comparar absurdos no tabulables, sino para analizar con mayores certezas el crecimiento de la economía real.
El fantasma de La Cámpora resulta un argumento muy conveniente para que el mediopelo concluya que esos puestos no son necesarios y que tienen relación con cierto clientelismo político. El mediopelo, gracias a González, no se va a detener a pensar sobre la posible necesaridad que tiene dicha plantilla para que el Estado desarrolle sus tareas de manera eficiente. Únicamente que pensemos que González insista sobre la idea de un Estado ineficiente de manera volver a rematarlo como hicieron durante la segunda década infame. Les recuerdo que los recursos que ingresan al Municipio de Coronel Dorrego, Pago en donde vivo, no son precisamente de La Cámpora y a ningún oficialista se le ocurre observar a sus adherentes como futuros fantasmas sedimentarios. Tal cuestión se puede calcar en CABA, Santa Fe, Córdoba y cada uno de los distritos, oficialistas y opositores, a lo largo y a lo ancho del país.
El dilema es simple. Para aquellos que desean un estado que no intervenga, pequeño y sin peso político ni económico, lo ideal es adelgazarlo hasta su más tísica expresión, excluyendo todos los cuadros políticos que puedan poner en duda un sistema gestionalista que aseguré simplemente los negocios corporativos, internos y externos…


¿Existe relación entre la cantidad de empleados públicos y la eficiencia? Veamos este informe sobre países que tienen igual o mayor número de recursos públicos…


Empleo público en Europa (http://elordenmundial.com/)

Una de las características básicas en las estructuras públicas de los países desarrollados y de bienestar actuales se personifica en la figura del funcionario. Personal corriente administrativo de todos los niveles del Estado, profesores, médicos, policías, militares, investigadores o jueces son los ejemplos más manidos. Realizan servicios públicos de importancia vital para el correcto funcionamiento de un país, y el propio funcionamiento del Estado no se entiende sin ellos. Además, el añadido habitual de un puesto de trabajo fijo y medianamente bien remunerado de por vida es aliciente suficiente como para que sean plazas bastante apreciadas y demandadas en muchos países.
Con motivo de la última crisis, los argumentos que siempre se han esgrimido en ciertos sectores liberales de cara a reducir la plantilla del estado han vuelto a ser objeto de debate. Para el caso español, la congelación y reducción de los sueldos públicos, además de los recortes en las plantillas de trabajadores públicos ha sido una consecuencia directa del mal estado de las arcas públicas. ¿Qué cantidad de funcionarios es la adecuada? ¿Es malo que haya muchos? ¿Es malo que haya pocos? ¿Están demasiado bien pagados o deberían estar mejor remunerados? En los países nórdicos parecen tenerlo claro desde hace mucho. Según datos de la OIT de 2012, Dinamarca, Suecia y Finlandia son los países de la UE en los que existe mayor proporción de funcionarios dentro de la población activa. En Dinamarca, por cada 5,7 ciudadanos, existe un funcionario (17,54% de la población activa); en Suecia, un trabajador público por cada 7,1 suecos activos (14,08%); cada 7,9 fineses, uno trabaja para el estado (12,65%) y en 2005, según datos de la OCDE, uno de cada cinco noruegos (20%) tenía su puesto de trabajo en el sector público.






martes, 28 de abril de 2015

Ensayos amarillos: "La liberación nacional es un drama violento y pasional..." (Juan D. Perón)


Texto que disparamos luego de las PASO 2013.......




“Los que cambian sin traicionarse siempre cambian dentro de una permanencia fundante” afirmó José Pablo Feinmann en Historia y Pasión, reciente y formidable texto que el propio filósofo compartió con Horacio González. En el mismo desarrollaron las diversas contradicciones del campo popular en estos últimos cuarenta años. A propósito de la coyuntura bueno es traer a la mesa una cita de Roberto Carri, que data de fines de los sesenta, y que ambos pensadores reconocen como deslumbrante a vistas de lo que por estas horas sucede: “El imperialismo no es una forma de vida exterior de las naciones, sino una estructura interna”.. Acaso la frase de Perón que titula esta humilde nota de opinión nos coloca en el punto de partida para deconstruir las relaciones existentes entre ese drama violento con la necesidad de cambiar sin traicionar esa permanencia fundante que en lo personal me permito denominar Patria.
Y el dueño de la frase es el mismo Perón, aquel que supo homenajear a Pinochet en una tarde cualquiera en la base Morón, ambos con atuendo castrense, el mismo que afirmó que conducir es manejar el desorden, el mismo que cuando mataron al Che sentenció que había muerto el mejor de nosotros, el mismo que desde puerta de hierro certificaba que con varios años menos él también saldría a poner bombas.
La liberación nacional es un drama violento y pasional, y me atrevo agregar contradictorio. Por entonces Lanusse, el responsable de la matanza de Trelew, desechando colaborar con la CIA para derrocar a Salvador Allende, Perón aceptando el convite y colmando de medallas a un dictador y asesino, mientras que las organizaciones armadas vernáculas clamaban por la patria socialista, al grito de Perón, Perón..
Volviendo al pensamiento de Carri el peronismo es una clara muestra de lo afirmado. Buena parte de su estructura interna está cimentada por dicha contradicción. Su ala derecha no muestra grietas al respecto, ni la de antaño ni la actual. Hoy la Triple A no es necesaria, su lugar está ocupado por las corporaciones mediáticas afines. Alguna vez Ortega Peña, en la soledad de su banca, habló sobre la necesidad de entablar acciones políticas concretas cuando la correlación de fuerzas lo permitiese, en ocasiones la verdadera identificación debe merecer momentos de profunda meditación, acaso de silencio. Por otro lado si gobernar es movilizar, y sabemos al mismo tiempo que nunca vamos a detentar el poder real para terminar con las asimetrías sociales bueno es hacer todo el ruido posible, porque  gobernar es movilizar, es responder, es contestar, como bien decidió hacer presidencia apenas viera la luz durante la noche de ayer una nueva falacia corporativa. Es hora de movilizar, basta de silencio, es necesario el armado de una ingeniería comunicacional popular que desbarate toda y cada una de las operaciones y a su vez tenga capacidad de contraataque. Los poderes fácticos no van a ceder un milímetro en estas cuestiones, hasta se pueden dar el lujo de cedernos la ley de medios. Su implementación concreta (disponibilidad de capital) seguirá siendo el factor limitante.

José Pablo Feinmann, hombre no muy querido en estos espacios pero que yo sigo con sano interés crítico, sentencia que definirse como un K o como un “antiK” son expresiones terribles. “Todo lo que uno “es” queda reducido a eso”. Pues en lo personal acepto la reducción (inclusión). En este momento político tal definición es la adhesión simbólica que yo hago sobre eso tan violento y pasional que es la liberación nacional, la Patria Grande, en el marco de una contemporaneidad compleja que evidentemente ha modificado substancialmente sus paradigmas históricos. Muy atinadamente Horacio González nos desafía preguntándonos a quiénes leímos y quiénes somos luego de haberlos leído... ¿Somos centralidad existencialista o simples consumidores, seres, a decir de Sastre, carentes de toda determinación, o algo más?. La Presidenta nos escruta a cada momento cuando habla, asuntos que irritan a la oposición debido al denso contenido de imágenes que propone en sus discursos. En ellos formula pensamientos tan profundos como inesperados, cosa que pone de mal humor a la derecha ya que instala sobre la mesa la historia trágica del peronismo. ¿Es lícito matar a tanta gente en una plaza?. Perón promueve a Villar, un torturador y asesino notorio como Jefe de la Policía, Nilda Garré quita su nombre de la casa de estudios de la fuerza. Eso es el peronismo: Un drama violento, pasional, contradictorio. Según José Pablo la vanguardia no puede existir en soledad, tiene que estar integrada a la masa, al pueblo, a las clases, a los que sea, pero no puede existir sola porque empieza a girar en al vacío. Pregunto: ¿Existen en la actualidad vanguardias de pensamiento insertas dentro de las masas?
Hoy la fuerza más importante de capitalismo es la ilegalidad, se reproduce en base a ella, el capitalista está por encima de la ley, encima de la misma constitución. Soy pesimista, lo admito. Coincido con Horacio González, el pesimismo es una buena forma de medir fuerzas, no sólo las del antagonista sino las propias. El optimismo es la voluntad, el pesimismo la razón. Ya lo mencionó David Viñas en aquel cruce con Cristina cuando en plena crisis política de comienzos de siglo la chicaneó con el "ser planglossiano" de Voltaire. Ese drama violento y pasional que es el peronismo se percibe en estos momentos como nunca antes. Mientras el Gobierno es atacado por varios flancos a la vez exhibiéndose un claro intento destituyente es el propio peronismo, mediante sus usinas más conservadoras el que promueve un nuevo y simbólico 16 de septiembre, un déyà vu del 24 de marzo de 1976. No olvidemos que los campos de concentración se comenzaron a construir mucho antes del golpe...
Como mencionamos hace pocos días la estigmatización es una conducta política asentada, forma parte de la plataforma política de la derecha peronista y no peronista, de modo que el antagonista ideológico (corporaciones) ha logrado modelar estructuras internas y externas al movimiento que es necesario interpretar en su verdadera dimensión. Los “zurdos” de Moyano y de Bárbaro son piezas macartistas de antología.
Al principio afirmamos que “los que cambian sin traicionarse siempre cambian dentro de una permanencia fundante”, el problema es cuando esos cuadros políticos abandonan lo fundante a favor de reemplazar metódicamente la incidencia de las bases de los partidos populares facilitando de ese modo que el campo fáctico ejerza su descomunal poder, ya de por sí autárquico, con absoluta libertad...

... hoy el peronismo exhibe lo que quiero y lo que detesto al mismo tiempo, tanto mis utopías juveniles como mis profundos desconsuelos pesimistas le son abarcativos. Sin considerarme peronista sufro de ambas cuestiones con siniestra encarnadura, el resto no cuenta. Mi socialismo no encuentra cobijo, tal vez mi socialismo no existe, acaso nunca existió y sólo se trataba de una construcción propia basada en una literatura vernácula seudopolítica tan vacía como banal. Desde luego que no reniego de Marx, ni de Gramsci, ni de Adorno, ni de Benjamin, ni de Sastre, de Althusser, si protesto contra  aquellos nacionales que sin leerlos “con nuestros ojos” nos quisieron hacer creer que formaban parte del dicho pensamiento. Pero dejemos de lado la inútil catarsis.

José Claudio Escribano, fuente de toda inspiración liberal para la oposición política argentina sostenía por 1975, desde el diario La Nación, que “hay que abandonar la democracia en situaciones excepcionales como la que vive la Argentina, hay mucha gente que se está yendo a España, es bueno advertirle a España el elemento que está recibiendo”. ¿Es posible que José Claudio Escribano sea en la actualidad un acabado y firme sostenedor del republicanismo? Pues la derecha peronista y las demás fuerzas opositoras lo admiten como tal; abrevan de sus discursos y se alinean incondicionalmente en pos de la destrucción del kichnerismo. En tal caso no nos debe sorprender. Un tal Rodolfo Almirón mató a Silvio Frondizi y al Padre Mugica siendo custodio de Perón. El deseo es que Néstor Kirchner muera de nuevo, y que los cuadros vuelvan a colgarse, y terminar con el delirio de la Patria Grande, el desendeudamiento y del Estado como motor de estrategias inclusivas. Los que más tienen deben pagar lo que ellos deseen pagar y si no alcanza a privatizar y a tomar deuda. Horacio González lo describe de manera sangrienta: “Época muy terrible la actual, aunque interesantísima. Desde la izquierda se dice que estamos ante un gobierno capitalista, neodesarrollista y burgués, mientras se toman medidas estatistas que exceden un mero programa capitalista. Por otro lado, las fuerzas opositoras incluyen verdadero capitalismo con marcadas adhesiones por parte de la izquierda y de los socialdemócratas. No me refiero a alianzas establecidas sino a atmósferas compartidas. Personas que se dicen socialistas tienen programas menos avanzados. El nombre del socialismo queda vaciado por dentro de un gobierno que se dice capitalista pero que sin embargo toma medidas muy cercanas a una especie de progresismo, a veces de manera muy contundente, a veces de manera moderada”.

Hace treinta años Raúl Alfonsín pensó un socialismo bajo la veta liberal con una idea de república demasiado hacia el centro para mi gusto. No fueron pocos los intelectuales de izquierdas, muchos de ellos perseguidos y exiliados, incluso ex militantes combatientes que adhirieron al proyecto del ex presidente. De todas formas bueno sería refrescarnos un poco con aquel fenomenal discurso de Parque Norte del 1 de diciembre de 1985, excelente arenga política con la cual me quiero detener puntualmente en este inciso... Cabe destacar que a partir de esta enorme declaración de principios la figura del primer mandatario comenzó a soportar ataques mediáticos, sindicales, castrenses y corporativos de manera creciente hasta lograr su definitiva remoción con el posterior anclaje del neoliberalismo conservador... Leamos: 


Una ética de la solidaridad


"Cambiar la mentalidad arraigada en nuestra sociedad, eliminar sus componentes de autoritarismo, de intolerancia, de egoísmo, de predisposición a la compartimentación sectorial y de ineptitud para el diálogo y el compromiso, constituye una empresa cuyo punto de llegada no puede ser otro que la construcción de una nueva voluntad colectiva. Desde el momento en que esa empresa se plantea como creación y desarrollo de una sociedad solidaria, contra los factores de disgregación que aún perduran entre nosotros, la tarea adquiere una insoslayable y decidida dimensión ética. Accedemos aquí, entonces, a otro de los pilares del trípode que define los cimientos de nuestra propuesta una ética de la solidaridad. Desde ese ángulo ético - que no es aislable de los otros y que los contiene - se enunciarán algunas de las condiciones y de los objetivos del proyecto de sociedad hacia el cual apuntamos, esto es, el de una sociedad democrática participativa, solidaria y eficiente.

Desnaturalizada por el utilitarismo clásico, rechazada como mera ideología por los varios mesianismos decimonónicos, la ética ha corrido el riesgo sea de convertirse en un mero ejercicio escolástico o antropológico, sea de degradarse en un simple recetario catequístico de las ''buenas'' y ''malas'' acciones. Pero desde el momento en que el pensamiento moderno pone al desnudo tanto los caminos sin salida del egoísmo utilitarista (y de su metafísica del mercado como modelo ejemplar), como los atolladeros de una aprehensión determinista natural de la Historia, la sociedad aparece como lo que realmente es el producto abierto de una sucesión de proyectos, de decisiones, de opciones. Así, pues, abriendo las puertas de la elección entre alternativas, el pensamiento y las políticas modernas retoman las preguntas medulares de la filosofía política acerca del orden social y su legitimidad. ¿Por qué es mejor el orden que la anarquía?, y ¿cuál o cuáles, entre los órdenes políticos, son preferibles? Estas preguntas comportan una clara dimensión moral frente a la cual toda concepción mecanicista de lo social no es más que una coartada. En muchos aspectos, la sociedad argentina ha sido y hasta cierto punto continúa siendo una sociedad fuertemente influida por el egoísmo de sus clases dirigentes; incluso un cierto pensamiento individualista cree aún que la armonía social es posible fomentando ese egoísmo. Ese egoísmo ha debilitado la solidaridad social, generando situaciones de desamparo y miedo que nos han hecho particularmente permeables a las pseudosoluciones mesiánicas, en las que el individuo aislado busca una instancia en la cual reconocerse y bajo la cual protegerse...


Contra esos callejones sin salida se impone afirmar una ética de la solidaridad, que procure poner de relieve la armonía de la creación desvirtuada tantas veces por el egoísmo. En tal sentido - y esto es fundamental - una ética de la solidaridad implica que la sociedad sea mirada desde el punto de vista de quien está en desventaja en la distribución de talentos y riquezas. Pero si no queremos incurrir en vacuidad, debemos definir los ejes fundamentales de esa ética. Dicho en términos claros en los marcos de un proyecto de modernización, la forma que ha de asumir una ética de la solidaridad consistirá en resolver equitativamente las formas de relación entre los distintos sectores en su interacción social. En una sociedad con creciente complejidad, donde chocan múltiples intereses y en la que han caducado los mecanismos corporativos de relación social, es preciso imaginar y construir un sistema de equidad social en la organización democrática de la sociedad y de igualdad en la búsqueda de la realización personal.

Es aquí donde hay que acudir a la idea del pacto democrático, esto es, de un acuerdo que, al tiempo que salvaguarde la autonomía de los sujetos sociales, defina un marco compartido en el interior del cual los conflictos puedan procesarse y resolverse y las diferencias coexistan en un plano de tolerancia mutua. La concepción del pacto democrático aparece hoy como la mejor alternativa para permitir la coexistencia entre una pluralidad de actores con intereses diferentes y un orden que regule los enfrentamientos y haga posible comportamientos cooperativos. Pero, ¿cómo presentar una versión válida del pacto democrático efectivamente conciliable con una ética de la solidaridad? Para ceñir este problema basta con evocar la persistente tensión planteada, en la tradición del pensamiento y las prácticas políticas, entre libertad e igualdad.

Como se sabe, esta tensión entre libertad e igualdad está en el centro de las discusiones y de las concepciones políticas contemporáneas piénsese en la tradición liberal, en el pensamiento social de la Iglesia, en los movimientos obreros y socialistas.

Al respecto, pensamos que para comenzar a superar esa tensión es necesario enriquecer y, por lo tanto, redefinir la noción tradicional de ciudadano -o de ciudadanía-, reconociendo que ella abarca, además de la igualdad jurídico-política formal, otros muchos aspectos, conectados con el ser y el tener de los hombres, es decir, con la repartición natural de las capacidades y con la repartición social de los recursos. Es claro hay una distribución natural desigual.

Hay, asimismo, una distribución social e histórica desigual de riquezas, status y réditos. Esas desigualdades acarrean consecuencias que son incoherentes o contradictorias con el hecho de reconocer a cada ciudadano como miembro con igual dignidad en el seno de la cooperación social. Este reconocimiento amplía el significado de los derechos humanos, que no sólo son violados por las interferencias activas contra la vida, la libertad y los bienes de las personas sino también por la omisión al no ofrecer las oportunidades y recursos necesarios para alcanzar una vida digna. Un pacto democrático basado en esa ética de la solidaridad supone la decidida voluntad de que esté sustentado en condiciones que aseguren la mayor justicia social posible y, consecuentemente, reconoce la necesidad de apoyo a los más desfavorecidos.

La modernización que se propugna ha de estar en concordancia con las premisas y condiciones del proyecto de sociedad aquí propuesto. No se trata de modernizar con arreglo a un criterio exclusivo de eficientismo técnico - aun considerando la dimensión tecnológica de la modernización como fundamental -; se trata de poner en marcha un proceso modernizador tal que tienda progresivamente a incrementar el bienestar general, de modo que la sociedad en su conjunto pueda beneficiarse de sus frutos. Una modernización que se piense y se practique pura y exclusivamente como un modo de reducir costos, de preservar competitividad y de acrecentar ganancias es una modernización estrecha en su concepción y, además, socialmente injusta, puesto que deja por completo de lado las consecuencias que los cambios introducidos por ella acarrearán respecto del bienestar de quienes trabajan y de la sociedad en su conjunto. Aquí se propone una concepción más rica, integral y racional de la modernización que, sin sacrificar los necesarios criterios de la eficiencia, los inserte en el cuadro más amplio de la realidad social global, de las necesidades de los trabajadores, de las demandas de los consumidores e incluso de las exigencias de la actividad económica general del país. Sin duda, esta concepción integral de la modernización, que sólo es pensable en un marco de democracia y de equidad social, planteará dificultades y problemas en ocasión de su implementación efectiva. Se sabe que no siempre es fácil conciliar armoniosamente eficiencia con justicia. No obstante, desde la óptica de una ética como la que aquí se promueve, se ha de mantener que tal es la concepción más válida de la modernización, ya que sólo hay modernización cabal donde hay verdadera democracia y, por lo tanto, donde hay solidaridad. En rigor, el razonamiento implica postular la propuesta de un proyecto de democracia -como tal opuesto a otros proyectos- y de ninguna manera afirma que democracia y modernización estén por fuerza vinculadas históricamente. El "trípode'' es un programa, una propuesta para la colectividad, no una ley de la Historia. Sólo podrá realizarse si se pone a su servicio una poderosa voluntad colectiva. En política, los términos no son neutrales ni unívocos deben ser definidos. Ya lo hicimos al precisar nuestra concepción de democracia. También son varios los significados de modernización. Nosotros la concebimos taxativamente articulada con la democracia participativa y con la ética de la solidaridad. Toda modernización es un proceso socialmente orientado, surge de una matriz cultural, responde a determinados valores - lo cual significa que rechaza a otros - y se vincula con determinados intereses. En ese sentido, es históricamente cierto que democracia y modernización no han marchado siempre juntas y que antes y ahora se han planteado proyectos de modernización económica que no se compadecen con una sociedad democrática. Bajo el capitalismo y bajo el socialismo se han dado procesos de modernización autoritaria; los ejemplos son múltiples y en general se vinculan con ideologías extremadamente liberales que confían en el egoísmo del mercado o con ideologías extremadamente estatistas que confían en la planificación centralizada y compulsiva. Frente a una modernización que se basa en el refuerzo de los poderes privados, y otra que se basa en el refuerzo de los poderes del Estado, la modernización en democracia y en solidaridad supone reforzar los poderes de la sociedad, autónomamente constituidos. ¿Cuál es el marco de referencia en el que se encuentra colocada de manera predominante en el mundo contemporáneo la discusión sobre la modernización? Parece evidente que el énfasis está colocado en los aspectos económicos y tecnológicos. Es natural que así sea, porque tras un período de crisis de las ideologías, de desideologización de los hábitos políticos, se acumulan los resultados de una revolución tecnológica de una magnitud tal-sólo comparable al producido hace dos siglos por la revolución industrial-que, además de su efectividad real como instrumento de cambio de la vida cotidiana, ha adquirido el carácter de un mito colectivo potencialmente peligroso, en tanto se constituya al margen de la democracia y de la ética de la solidaridad. El pensamiento tradicionalista, presentado como mera inversión del anterior, ofrece una respuesta simple el rechazo del progreso que la innovación tecnológica promueve y el refugio en un mundo nostálgico. Pero ni las afirmaciones simples ni las respuestas simples sirven históricamente; se hace necesario aceptar el desafío de la modernización y a la vez despojarlo de sus peligros autoritarios y de su amoralidad tecnocrática. Por razones particulares, que trataremos de despejar ahora, ese problema es crucial en nuestro presente".



... hasta hace pocos meses algunos de nosotros sosteníamos sobre la necesidad de reformar la constitución con el objeto de incluir en ella todos los derechos y beneficios colectivos que durante estos años se fueron incorporando, al mismo tiempo excluíamos de plano cualquier inciso que promueva una posible reelección de modo no empañar el objetivo político de máxima. Lamentablemente algunas voces del propio kirchnerismo encendieron una llama que nunca acabó de apagarse y que sirvió de plataforma para que la oposición establezca un nicho argumentativo que fue gracilmente aceptado por buena parte de la sociedad. A partir de allí la construcción del temor hegemónico fue sólo un trámite mediático que sin solución de continuidad se fue fortaleciendo en la misma medida que en paralelo las denuncias sobre corrupción sembraban con explosivos adicionales un campo que ya exhibía una buena cantidad de minas dispersas. La liberación nacional seguirá siendo un drama violento y pasional. Si la salida es por derecha un nuevo proceso inclusivo trunco se percibe en el horizonte. Luego de las PASO han cambiado notoriamente la correlación de fuerzas, y con ella el discurso. Ya no nos moviliza darle rango constitucional a los derechos ampliados sólo pretendemos llegar a cumplir con el mandato, sin que haya sangre que lamentar, algo que nadie en su sano juicio podía llegar a elucubrar pocos meses atrás. Parecemos vencidos, hemos bajado las defensas, comenzamos a dudar de nosotros mismos y de nuestras convicciones a partir de un resultado electoral no vinculante. En lo personal no soy ni más ni menos kirchnerista que en el 2005, 2007, 2009, o 2011, poco me importa el relato corporativo, siempre lo consideré un fraude intelectual, sigo teniendo el mismo compromiso militante. Nunca pensé en un antagonista derrotado; la derecha, el establishment, las corporaciones jamás se rendirán. Ni con un 55, ni con un 75 ni con un 90 por ciento en contra. Detentan el poder real en sus manos, nunca dejarán de ser peligrosos, no se detienen en los porcentajes ni en la voluntad popular, saben que con una ingeniería paralela y fáctica pueden perforar cualquier estructura política, cualquier andamiaje social. Acaso no alcanza con enumerar la cantidad de los nuestros a los que han adquirido por módicos mendrugos, en algún caso sobra con un par de fetas de salame debido a sus estúpidos egos. ¿Qué está pasando con nuestra pasión? Los verdaderos militantes se perciben en la adversidad. Se vienen tiempos excitantes y complejos, acaso contradictorios, peligrosos quizás, tiempos en donde el cuerpo juega tanto como la inteligencia, tiempos en los cuales la política y la militancia deben redimensionarse. No creo que debajo de la cama de Tenembaum se consigan esconder muchos cobardes, estimo que ni siquiera a él le servirá como lugar seguro. Se está jugando con fuego y algunos fumadores compulsivos no se dan cuenta. No nos quieren derrotar en las urnas, nos quieren eliminar fácticamente, de modo no quede vestigio de este proceso político imperfecto que sigue intentando un desarrollo autárquico e independiente de un modeló hegemónico mundial basado en el ajuste, la dependencia financiera y la concentración monopólica en cuanto a la producción de bienes y servicios.
 

 

De las seis elecciones que el kirchnerismo, como oferta política nacional y popular, afrontó desde el 2003 hasta la fecha obtuvo tantas victorias como derrotas. Cae ante Menem en el 2003 (nunca hay que olvidarlo), cae en el 2009 y en las recientes PASO. Se reconstruye políticamente y triunfa holgadamente en las legislativas del 2005, en las presidenciales 2007, encontrando su clímax en los comicios del 2011. De modo que nunca el camino ha sido sencillo. Las fuerzas de la oligarquía jamás abandonaron sus apetitos y jamás lo abandonarán, es bueno tenerlo en claro. La lucha es permanente. Ciertamente duele que algunos compañeros subyugados por los cantos de sirenas hayan optado por el enfrentamiento coreuta basados en prediseñados repertorios sectarios y clasistas, va de suyo el precio que tienen y que tendrán que pagar por ser cobijados por las corporaciones. Detenerse en sus lógicas es ingresar en sus malevolentes mundos de intereses. En lo personal me abstengo. Si nos espera una derrota el 27 de octubre pues deberemos insistir en nuestros convencimientos, luego de diez años de exhibir lo que somos es muy difícil que alguien nos vea con otros ojos. Somos populistas, desarrollistas, distribucionistas, incluyentes, intentamos ser independientes, autárquicos en cuanto a nuestras decisiones intestinas, latinoamericanistas, profundamente democráticos, si este compendio de características basales no alcanzan para entender de qué lado se encuentra la liberación la seguiremos sufriendo como un drama violento y pasional y no disfrutándola políticamente como un drama violento y pasional...