EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

martes, 18 de diciembre de 2018

Albert Einstein, pensamientos políticos








Otoño de 1932- Mi Credo mi discurso


Nuestra situación sobre este planeta parece muy extraña. Cada uno de nosotros aparece aquí involuntariamente y sin invitación para una corta estadía, sin saber los porqué ni los adónde. En nuestra vida diaria sólo sentimos que el hombre está aquí en aras de los demás, para aquellos que amamos y para muchos otros cuyo destino está conectado con el nuestro. A menudo me preocupa el pensamiento de que mi vida está basada a tal punto sobre el trabajo de mis congéneres humanos, que me doy cuenta de mi gran deuda hacia ellos.
Yo no creo en el libre albedrío. Las palabras de Schopenhauer: “El hombre puede hacer lo que quiere pero no puede decidir lo que quiere” me acompañan en todas las situaciones y en toda mi vida, y me reconcilian con las acciones de los demás, aún si para mí son dolorosas. Esta conciencia de la falta de libre albedrío me cuida de tomarme a mí y a mis semejantes demasiado en serio como individuos que actúan y deciden, y me cuida del perder la ecuanimidad.
Nunca codicié la opulencia y el lujo, y hasta los desprecio bastante. Mi pasión para la justicia social a menudo me ha llevado al conflicto con las personas, como también mi aversión a cualquier obligación y dependencia que no considero absolutamente necesaria. Siempre guardo gran consideración por el individuo y tengo una insuperable aversión a la violencia y su apología
Todas estas razones han hecho de mí un apasionado pacifista y antimilitarista. Estoy en contra de cualquier nacionalismo aun cuando disfrazado de patriotismo. Los privilegios basados en la posición y en la propiedad siempre me han parecido injustos y perniciosos, como también cualquier exagerado culto a la personalidad. Soy un adherente del ideal de la democracia, aun sabiendo claramente de la debilidad de la forma democrática de gobierno. La igualdad social y la protección económica del individuo siempre me parecieron metas comunitarias más importantes del estado. Aunque soy un típico solitario en la vida diaria, mi darme cuenta que pertenezco a la comunidad invisible de los que luchan a favor de la verdad, de la belleza y de la justicia me ha preservado del sentirme aislado.
La más bella y profunda experiencia que un hombre puede tener es el sentido de lo misterioso. Es el principio subyacente de la religión además de todo intento serio en las artes o la ciencia. El que nunca ha tenido esa experiencia, a mí me parece sino muerto, por lo menos ciego.
Tener la sensación que atrás de cualquier cosa que puede ser experimentada hay algo que nuestra mente no puede aferrar y cuya belleza y sublimidad nos llegan sólo indirectamente y como un débil reflejo, esto es religiosidad. En este sentido soy religioso. A mí me es suficiente reflexionar sobre estos secretos y tratar humildemente de lograr con mi mente una mera imagen de la encumbrada estructura de todo lo que hay.



Febrero de 1954 - Los Derechos Humanos


Señoras y señores:
Se han reunido ustedes hoy para dedicar su atención al problema de los derechos humanos; y han decidido ofrecerme un premio con este motivo. Cuando me enteré de ello, me deprimió un poco su decisión. ¿En qué desdichada situación, pensé, debe hallarse una comunidad para no dar con un candidato más adecuado a quien otorgar esta distinción?
He dedicado, durante una larga vida, todas mis facultades a lograr una visión algo más profunda de la estructura de la realidad física. jamás he hecho esfuerzo sistemático alguno para mejorar la suerte de los hombres, para combatir la injusticia y la represión, y para mejorar las formas tradicionales de las relaciones humanas.
Sólo hice esto: con largos intervalos, expresé mi opinión sobre cuestiones públicas siempre que me parecieron tan desdichadas y negativas que el silencio me habría hecho sentir culpable de complicidad.
La existencia y la validez de los derechos humanos no están escritas en las estrellas. Los ideales sobre el comportamiento mutuo de los seres humanos y la estructura más deseable de la comunidad, los concibieron y enseñaron individuos ilustres a lo largo de toda la historia. Estos ideales y creencias derivados de la experiencia histórica, el anhelo de belleza y armonía, han sido aceptados de inmediato en teoría por el hombre… y pisoteados siempre por la misma gente bajo la presión de sus instintos animales. Una gran parte de la historia la cubre por ello la lucha en pro de esos derechos humanos, una lucha eterna en la que no habrá nunca una victoria definitiva. Pero desfallecer en esa lucha significaría la ruina de la sociedad.
AI hablar hoy de derechos humanos, nos referimos primordialmente a los siguientes derechos básicos: protección del individuo contra la usurpación arbitraria de sus derechos por parte de otros, o por el gobierno; derecho a trabajar y a recibir unos ingresos adecuados por su trabajo; libertad de discusión y de enseñanza; participación adecuada del individuo en la formación de su gobierno. Estos derechos humanos se reconocen hoy teóricamente, pero, mediante el uso abundante de maniobras legales y formalismos, resultan violados en una medida mucho mayor, incluso, que hace una generación. Hay, además, otro derecho humano que pocas veces se menciona pero que parece destinado a ser muy importante: es el derecho, o el deber, que tiene el individuo de no cooperar en actividades que considere erróneas o perniciosas. A este respecto, debe ocupar un lugar preferente la negativa a prestar el servicio militar. He conocido casos de individuos de excepcional fortaleza moral y gran integridad que han chocado por ese motivo con los órganos del Estado. El juicio de Nuremberg contra los criminales de guerra alemanes se basaba tácitamente en el reconocimiento de éste principio: no pueden excusarse los actos ilegales aunque se cometan por orden de un gobierno. La conciencia está por encima de la autoridad de la ley del Estado.
La lucha de nuestra época gira primordialmente en torno a la libertad de ideas políticas y a la libertad de debate, así como de la libertad de investigación y de enseñanza. El miedo al comunismo ha llevado a prácticas que han Llegado a ser incomprensibles para el resto de la humanidad civilizada y que exponen a nuestro país al ridículo. ¿Hasta cuándo toleraremos que políticos, hambrientos de poder, intenten obtener ventajas políticas de ese modo? A veces, parece que la gente ha perdido su sentido del humor hasta el punto de que ese dicho francés «el ridículo mata» haya perdido ya su validez.




Mayo de 1954: A los Estudiantes

Las últimas generaciones nos han dado una ciencia altamente desarrollada y una técnica, en calidad de don extraordinariamente valioso, que proporciona las posibilidades de la liberación y del embellecimiento de nuestra vida: un don jamás ofrecido a las anteriores generaciones. Pero al mismo tiempo, este don involucra, para nuestra existencia, peligros y amenazas como jamás han existido hasta ahora.
La suerte de la humanidad civilizada depende, en grado más alto que nunca, de las fuerzas morales que ella puede evocar. Por esa razón el problema que se plantea a nuestra época no es más fácil que los resueltos por las últimas generaciones.
Las necesidades que experimenta la humanidad en elementos de subsistencia y bienes de uso diario puede ser satisfecha, pues para crearlos se necesita una inversión de horas de trabajo mucho menor que anteriormente. Pero, en cambio, el problema de la distribución del trabajo y de los bienes producidos, se hizo más grave y más difícil de ser resuelto. Todos sentimos que el libre juego de las fuerzas económicas, la tendencia desordenada y desenfrenada por las posesiones y el poder por parte de los individuos aislados, ya no conducen de manera automática hacia una solución tolerable al problema. Se necesita una estudiada ordenación de la producción de bienes, de la inversión de la fuerza de trabajo y de la distribución de las mercaderías producidas, para evitar la exclusión amenazadora de fuerzas valiosas y productivas, y el empobrecimiento y embrutecimiento de grandes masas de población.
Si el ilimitado “sacro egoísmo” en la vida económica conduce a resultados perniciosos, él mismo es un dirigente aún peor en las relaciones mutuas entre las naciones. El desarrollo de la técnica militar es de tal importancia que la vida humana se va a tornar insoportable si no se encuentra en breve un camino hacia la prevención de la guerra: tanta importancia inviste este objetivo, y tan insatisfactorios e ineficaces son los esfuerzos realizados hasta ahora para hallar este camino.
Se trata de disminuir el peligro mediante la limitación de los armamentos y por medio de reglar prohibitivas en cuanto a la conducción de las guerras. Pero la guerra no es un juego de sociedad, durante el cual cada uno de los contrincantes se atiene a las reglas de juego establecidas. Cuando se trata del ser o no ser, las reglas y obligaciones pierden se fuerza. Sólo el repudio incondicional de la guerra, en general, puede ser de utilidad y eficacia. No basta, en la emergencia, la creación de una instancia internacional de arbitraje; la seguridad ha de estar afianzada mediante pactos y convenios, de tal manera que las resoluciones de aquella instancia habrían de ser cumplidas en común por todas las naciones. Sin esta seguridad, las naciones jamás tendrían el valor de desarmarse seriamente.
Imaginen por ejemplo, que los gobiernos norteamericano, británico, alemán y francés exigieran a Japón, bajo la amenaza de un total boicot comercial, la cesación inmediata de sus acciones bélicas contra China. ¿Creen ustedes que en Japón se encontraría un gobierno que tomaría a su riesgo la precipitación de su país a una aventura tan peligrosa? ¿Por qué entonces, no se procede así? ¿Por qué debe temblar por su existencia toda nación y todo individuo? Sencillamente, porque cada uno busca, en primer lugar, su mezquino bienestar momentáneo, sin avenirse a subordinarlo al bienestar y prosperidad de la comunidad.
Es por eso que les dije al principio que la suerte de la humanidad depende hoy, en mayor grado que nunca, de sus fuerzas morales. En todos los órdenes de la vida, el camino hacia la existencia alegre y feliz lleva a renuncias y limitaciones de la propia persona que ha de gozarlas.
¿De quiénes podrían surgir las fuerzas para esta clase de desarrollo espiritual? Sólo de aquellos a quienes se ofrece la posibilidad de fortificar se espíritu en los años juveniles mediante el estudio asiduo, y de poner en libertad sus aspiraciones espirituales. Así los contemplamos nosotros, los mayores, a ustedes, los jóvenes, con la esperanza de que, armados con sus mejores fuerzas, persigan y logren aquello que nosotros no hemos podido.



lunes, 17 de diciembre de 2018

Cambiemos tiene sed de sangre y sed de muerte. Patricia Bullrich y Cristian Ritondo son sus mejores ejecutores…




Obra de Zdzislaw-Beksinski



Masacre de Esteban Echeverría: “Sabemos quiénes son los responsables y queremos que paguen”

Fuente:


17 diciembre, 2018 por Redacción La Tinta

Los familiares de las víctimas en la Comisaría Tercera de Transradio se movilizaron al cumplirse un mes de la masacre que dejó a diez personas muertas en Esteban Echeverría.


Por Leandro Albani para La tinta


Las voces se escuchan desgarradas. En cada palabra, retumba el dolor, la angustia, la rabia y el recuerdo de los muertos queridos. La memoria de las diez personas que murieron sobrevuela un sábado donde el sol brilla y encandila.
Antes de expresar lo que sienten en la plaza de la Memoria, los familiares de las víctimas llegan a la plaza Mitre de Monte Grande. Se saludan, se abrazan muy fuerte, hablan y sonríen. Aunque la vida duela en lo más profundo, sacan fuerzas y sonríen. Todos y todas llevan remeras con las caras de esas diez personas que la policía de Transradio dejó que murieran de la peor forma: quemados y asfixiados. El mismo escenario tétrico que se armó el 2 de marzo de 2017 en la Comisaría Primera de Pergamino, cuando los uniformados se esmeraron para que a siete pibes se les escapara la vida en una celda derruida.
El 15 de noviembre pasado, la Comisaría Tercera de Transradio estaba abarrotada: 27 detenidos hacinados en tres celdas. Muchos de ellos dormían de pie, se acomodaban como podían en los calabozos de 12 metros cuadrados que destilaban humedad y un aire viciado. La mayoría estaban encerrados por delitos menores, como tenencia de estupefacientes, encubrimiento o, en uno de los casos, por intentar robar una máquina de cortar pasto.
En la madrugada, algunos detenidos comenzaron a prender fuego colchones y frazadas, porque los agentes policiales habían cortado la luz para que no pudieran escuchar música. Esa noche, el subcomisario Jesús David Muñoz, la oficial inspectora Edith Giselle Juárez, el oficial subayudante Emilio Adolfo Caña, el sargento Daniel Calderón y el oficial Eric Alexander Blanco no hicieron nada para detener el fuego. El resultado de la decidida policial tuvo como consecuencia las muertes de Eduardo Rogelio Ocampo, Jorge Luis Ramírez, Juan Bautista Lavarda, Miguel Ángel Sánchez, Elías Soto, Jeremías Rodríguez, Carlos Ariel Crovera, Juan Carlos Fernández, Walter Gabriel Barrios y Fernando Arguello. El 11 de diciembre, Arguello fue la última víctima fatal. Se encontraba internado en el Hospital Eva Perón de Lanús en estado crítico. La familia de Fernando no puedo concurrir a la marcha. A esa misma hora, lo estaban velando.
A principios de diciembre, Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires desafectó a los cinco policías que presentaban funciones durante la masacre. La medida, de carácter cautelar, se tomó en medio de la investigación sumarial que busca establecer la conducta disciplinaria de los efectivos. Pese a la decisión del ministerio, ni su titular Cristian Ritondo ni la gobernadora María Eugenia Vidal pronunciaron una sola palabra sobre lo sucedido en la Comisaría Tercera.
Ahora, los familiares de las víctimas de Transradio, acompañados por más de quinientas personas, se despliegan sobre una de las calles de la plaza Mitre. Dos nenas y un nene sostienen un cartel que dice “Justicia x los 10 masacrados”. Al frente de la marcha, camina Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo –Línea Fundadora-.
La columna toma por la avenida Buenos Aires al grito de “Justicia”. Los familiares están acompañados por otros familiares de víctimas de gatillo fácil. Desde Pergamino, viajaron Silvia Rosito y Ludmila Díaz (madre y prima de Fernando Latorre) y Andrea Filiberto (hermana de Sergio Filiberto), dos de los pibes que murieron en la Comisaría Primera. Ellas saben muy bien del dolor que ahora sienten los padres y las madres de las víctimas de Transradio. También saben que en la calle, movilizadas y siempre reclamando, se consigue justicia.
Luego de que la marcha ingresa a la plaza de la Memoria, las personas se acomodan alrededor de una tarima a la que suben los familiares. Junto a ellos, están el abogado Roberto Cipriano, integrante de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) y Nora Cortiñas.

Cipriano es el encargado de las palabras iniciales. “Los policías tenían que cuidar a las personas y, por supuesto, no lo hicieron –remarca el abogado. Hay una responsabilidad muy clara del ministro de Seguridad, del ministro de Justicia y de la gobernadora Vidal, porque todos sabían que podía pasar este hecho”. Cipriano recordó que el Estado provincial conoce la situación precaria de las comisarias bonaerenses, de las cuales el 80 por ciento no tienen matafuegos ni redes de prevención de incendios ni planes de contingencia.

La comisaría de Transradio, señaló Cipriano, “tenía dos matafuegos vencidos. Además, no tenían colchones ignífugos, eran de gomaespuma, que son altamente inflamables y tóxicos. Entonces, hay responsabilidades de los funcionarios. La policía responsable, pero también lo son Ritondo, Ferrari y Vidal”. Para el abogado, desde el Estado argentino, se defiende una “política criminal” que lleva a la mayor tasa de encarcelamiento nunca antes conocida en el país, que alcanza a 50 mil personas privadas de su libertad.
El abogado de la CPM, además, remarcó que la dependencia de Transradio “estaba clausurada, no podía alojar personas, pero la mayoría de los detenidos que estaban en esa comisaría clausurada estaban a disposición del mismo juez que había dispuesto la clausura. El juez clausura la comisaría, pero manda a los detenidos al mismo lugar. Esperemos realmente que todos paguen por lo que hicieron”.
Las palabras del abogado fueron seguidas por los testimonios estremecedores de los familiares de las víctimas. Entre llantos, voces al borde del desgarro y mucha firmeza, quienes pudieron hablar lo hicieron con contundencia. La esposa de Miguel Ángel Sánchez demandó “justicia por todos los fallecidos”, mientras que el padre de Elías Soto agradeció a los presentes y aseguró que “no vamos a dejar la lucha, que lo tengan bien claro”. A su vez, la madre de Jeremías Rodríguez también reclamó “justicia para él y por todos sus compañeros”. La esposa de Walter Barrios fue uno de los testimonios más duros de escuchar. Con la voz tomada por el dolor, recordó que los policías –a los que calificó de “hijos de re mil putas”- “dejaron a un bebé sin su padre”. La mujer gritó que los policías “dejaron a un montón de familias arruinadas, a chicos sin padres”. Por su parte, la madre de Elías Soto resumió el reclamo de las familias: “Hoy, 15 de diciembre, a un mes de la peor masacre, estamos marchando, pidiendo verdad y justicia por nuestros familiares masacrados en la Comisaria Tercera”. La mamá de Elías dejó en claro que, en esa madrugada, “no hubo motín ni fuga” y que “la policía y los bomberos no actuaron como debían, como era su obligación de hacerlo, porque juraron proteger al prójimo”. “Solo pedimos que la señora gobernadora y el ministro Ritondo no miren para otro lado y se hagan responsables de lo que pasó”, sintetizó. También hablaron la hija de Eduardo Ocampo y los padres de Jeremías Rodríguez y Jorge Ramírez respectivamente. El padre de Jorge agradeció a quienes los acompañan en su reclamo. “Vamos a seguir en la lucha –enfatizó-. Pedimos justicia por todos nuestros hijos asesinados. Sabemos quién son los responsables y queremos que paguen: son los policías de Transradio”.

Por último, las palabras a cargo de Nora Cortiñas fueron precedidas por el clásico “Madres de la plaza, el pueblo las abraza” que cantó la gente. “Estamos siempre cerca de ustedes –afirmó Nora-. Están pasando hechos horribles, de los que el Estado es responsable. Cuando hay muertes, el presidente Macri premia a los policías asesinos. Y todavía se regodean con que hacen justicia. También a la señora Bullrich, que ya tendría que haber renunciado. Ella tiene sed de sangre, sed de muerte. Ahora pretende que cada uno compre un arma para matarnos entre nosotros. Ellos quieren que nos vayamos matando, pero eso no lo van a lograr. Nosotros estamos decididos a querernos, a respetarnos, a podernos mirar a los ojos, a poder darnos un abrazo en la calle en algún momento”.
Para la titular de Madres de Plaza de Mayo, el gobierno nacional “está desvariando, pero no están locos. Está desvariando por el veneno que tiene contra el pueblo, pero, en cualquier momento, se les va a dar vuelta. Para eso, tenemos que seguir luchando”.
Nora recordó que, en Argentina, la policía mata un pibe por día y que, hace quince días atrás, fueron asesinados por las fuerzas de seguridad dos militantes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). También denunció los femicidios que se cometen diariamente en el país.
“No nos debilitemos en la lucha, dejemos de lado que si somos de un partido u otro, y de mirarnos como enemigos. No les demos ese gusto, sigamos adelante, peleemos todos los días”, expresó Nora. “Seamos solidarios con cada compañero y compañera que están pasando un mal momento. Démonos las manos, no seamos indiferentes”, manifestó.
El final del acto estuvo rodeado de abrazos, lágrimas y demostraciones de fuerzas entre las personas que, como al comienzo de la marcha, seguían masticando la rabia por los diez muertos en la Comisaría Tercera.




Por Leandro Albani para La tinta



viernes, 14 de diciembre de 2018

Cristina: La izquierda y la derecha… y una nueva cosmogonía política. 2da parte







Izquierdas y derechas. La yapa – Por Adolfo Adorno, para La Tecl@ Eñe

Hace poco decíamos:





Fuente:

Adoldo Adorno continúa reflexionando en esta segunda parte de la nota: Izquierdas y derechas, sobre el debate de ideas dentro del movimiento nacional como desafío en la construcción de mayor poder para el Pueblo.


(Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino)

Como decíamos ayer, el debate de ideas dentro del movimiento nacional culmina en la decisión de cuál es el siguiente paso en la construcción de mayor poder para el Pueblo, o se pierde en las alcantarillas adonde caen las palabras vanas.
Tenemos el deber de hacernos las preguntas adecuadas para la hora, incluso las de índole filosófica, pero sin perder de vista que todo debate concluye en la política. En otras palabras, es necesario emplear algún tiempo en interpretar nuestro mundo, pero lo que tenemos que hacer es transformarlo, parafraseando la propuesta de Carlos Marx hace más de siglo y medio.
Nuestro mundo es el de la globalización financiera neoliberal, el de la condena de las mayorías populares al horizonte mezquino de la supervivencia o a la fatalidad de la exclusión lisa y llana, el de la creación de subjetividades cómplices desde los medios hegemónicos: el mundo de Trump, el de Bolsonaro y el de Mauricio Macri.
Volvamos entonces al desafío discursivo de Cristina en Ferro.
Perón explica que el fenómeno de la conducción política se manifiesta en tres estamentos interrelacionados: el conductor, los cuadros auxiliares y la masa.
Está claro que Cristina se dirigió en Ferro al segundo estamento, pero no asumiendo tener ante sí a las facciones de una interna partidaria sino a la sociedad toda y en particular a los intelectuales del pensamiento crítico. Por eso CLACSO.
Es en el nivel de los cuadros dirigentes de cualquier comunidad en donde se debate el objetivo de la acción política, la estrategia y las tácticas para lograrlo.
También es en ese ámbito en el que se producen las confusiones ideológicas y teóricas que impiden la unidad de acción y en donde se confunde frecuentemente – y en perjuicio del pueblo – la contradicción principal.
Ni la conducción ni la masa priorizan la elaboración teórica porque, entre otros motivos, es más determinante para los que hacen historia el hacer que el decir.
No obstante, los conflictos entre facciones internas han sido más destructivos de los movimientos populares que las tácticas del poder concentrado.
Peor aún, para vergüenza de las dirigencias, esas “internas” reflejan predominantemente pugnas de intereses y ambiciones personales disfrazadas de disenso teórico o programático.
Retomando la perspectiva histórica: durante los 60 el pensamiento marxista mundial fue atravesado por una herida grave. Como reflejo, también lo fue el pensamiento marxista nacional: al gran Mao se le había ocurrido decir una barbaridad:
 “En nuestro país, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional hace parte de las contradicciones en el seno del pueblo. La lucha de clases entre la clase obrera y la burguesía nacional es, en general, una lucha de clases en las filas del pueblo, porque la burguesía nacional de China tiene doble carácter. (…) La burguesía nacional difiere del imperialismo, la clase terrateniente y la burguesía burocrática. La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es de suyo antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, esta contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos.”
Mao Tse Tung, “Sobre el Tratamiento Correcto de las Contradicciones en el Seno del Pueblo”, 27 de febrero de 1957.
 En otro extenso párrafo Mao consagra el sujeto político “Pueblo” y lo define como excediendo la categoría de clase (no lo cito porque no hay citas cortas de Mao, y creo alcanza con la anterior).
 Pero ¿cómo? ¿La contradicción principal no era burguesía – proletariado en todo el planeta?
“Depende…” diría Mao.
Los stalinistas y los trotskystas de todo el mundo le saltan a la yugular por hereje y blasfemo, los primeros desde el poder soviético, los segundos desde la torre de marfil de la pureza ideológica.
(Una digresión de color local: en los ámbitos de militancia sindical y social se ha consagrado el uso de la expresión “troskearse” para referirse a la conducta de grupos e individuos cuyas propuestas terminan aisladas de tan rupturistas. “Se troskeó”, se dice de quien presume de vanguardista mientras sus compañeros piensan y deciden desde el conjunto.)
Ante la condena de unos y otros, en aquél momento, Mao habrá sonreído con gesto pícaro.
Y el término “izquierda” seguiría vaciándose de contenido hasta nuestros días, en que suena peligrosamente parecido a “persona de buen corazón, conducta solidaria y objetivos utópicos”.
De paso: todo bien con las utopías de justicia universal – que no reconocen dueño alguno – pero la larga marcha que nos separa de ella comienza con el primer paso.
Desde los 60 en la Argentina, como sabemos, cientos de miles de jóvenes estudiantes, intelectuales y hombres y mujeres de la clase media pegan el salto de la “izquierda” al peronismo, estudian a Hernández Arregui y marchan por las calles del brazo de los cabecitas negras, peronistas de carne y hueso: cambian a los obreros de la ficción por los de la historia, y aprenden a amar lo propio.
La convocatoria de Cristina en Ferro busca llegar a todos los argentinos sin excepción alguna, en el contexto de este mundo en el que los poderosos tampoco hacen distinción de ideas, linaje, origen ni credo a la hora de rapiñar.
Creo que se dirige en particular, además, a los ciudadanos argentinos que se perciben como opositores al “Modelo Cambiemos” por su ignominia – otra vez ¿la “izquierda”? – pero aún descreen de sumarse a un Frente Cívico que conforme otra mayoría histórica que nos permita derrotarlo.
Para ello apunta a hacer saltar por los aires aquella dualidad tan precaria de la revolución francesa que todavía nos distrae, y formula una convocatoria a pensarnos como argentinos, rebelándonos legítimamente contra un intento más de destruirnos como nación soberana.
Cuando recordamos que buena parte de nuestra izquierda nominal votó a Macri en 2015 o votó en blanco – que no es lo mismo pero es igual – volvemos a reconocer aquello de que las buenas intenciones suelen conducir al infierno.
Por último, la ambigüedad del concepto “izquierda” afecta por transmisión hereditaria a conceptos como “populismo” y “progresismo”, y también amenaza las nociones de peronismo y kirchnerismo – si es que hay ya alguna diferencia – si el movimiento nacional no retoma la construcción de sentido que implica la acción política.
Los tiempos inmediatos de esta construcción están hoy marcados por el calendario electoral.
Son las reglas de juego hasta que las mejoremos.
Lo demás son intrascendencias del lenguaje.




Asesinato laboral… cuando el trabajo y sus condiciones matan





“Me matan si no trabajo y si trabajo, me matan”: informe sobre asesinatos laborales



Fuente:


por Redacción La Tinta
Este viernes, el espacio  Basta de asesinatos laborales” (BAL) lanza el Primer Informe Anual de Asesinatos Laborales. En Argentina, se produce una muerte laboral cada 20 horas, un promedio de 400 casos anuales que remite sólo a trabajadorxs en blanco y no contempla los casos en negro. “Si pudieron evitarse, no son accidentes, son asesinatos”.


Por Redacción La tinta


Este 14 de diciembre, BAL presentará un informe analizando los asesinatos laborales que sucedieron entre octubre de 2017 y septiembre de 2018. BAL son compañerxs y familiares de trabajadorxs que murieron en sus puestos de trabajo agrupadxs para exigir justicia por esas “muertes invisibles”. Este espacio comenzó a tomar forma el 9 de septiembre de 2016, cuando sólo en la ciudad de Buenos Aires fueron víctimas de asesinatos laborales los trabajadores David Ramallo de la línea 60, Diego Soraire del INTA y Richard Alcaraz en una obra en construcción en Villa Crespo.
Poco a poco, comenzaron a sumarse otras organizaciones de trabajadorxs cansadxs de ver morir compañerxs por la negligencia de sus jefes. Lo que plantean es que este tipo de muertes se dan por tres razones: reducción en costos de salud y seguridad de las empresas, desidia en el control por parte del Estado y complicidad de las burocracias sindicales.

El informe



Como ocurre con muchas problemáticas que afectan a la clase trabajadora y a los sectores populares, los datos oficiales son escasos, incompletos y muy poco difundidos. Prácticamente, tampoco existen registros de las muertes por enfermedades profesionales (EP), en el último año, casi no se registran dato que contradice toda la información a nivel internacional, que señala que cerca del 40% de los problemas de salud laboral son EP y que las muertes por son mucho más numerosas que las debidas a accidentes.
Ante esta necesidad, el espacio Basta de Asesinatos Laborales recopiló datos, combinando información publicada por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) con la obtenida en forma directa y a través de fuentes periodísticas. La información proveniente de la SRT sólo abarca a trabajadorxs en blanco, no contempla a lxs trabajadorxs no registradxs, que, según el INDEC, son aproximadamente una tercera parte de lxs asalariadxs. Si se contemplan los datos que la SRT expone, sólo el 45,2 % de lxs trabajadorxs formales encuestadxs manifestaron estar cubiertos por una ART.
A su vez, sólo se incluyen los Accidentes en el Trabajo, no los llamados accidentes In Itinere (en el viaje del hogar al trabajo y del trabajo al hogar), históricamente, esos accidentes mortales son de una magnitud semejante. Por otro lado, las EP que no terminan en muerte se multiplican a lo largo del país y en todos los rubros de la producción.
El informe, que se presentará este viernes 14 de diciembre, detallará las cifras por rama de actividad, por zonas geográficas y por franjas etarias. Así, quedarán evidenciadas las tendencias a la precarización laboral a la que está sometida la franja etaria más joven, así como también las ramas de la construcción y el transporte, las más afectadas por “accidentes laborales”.
Asimismo, el informe se detendrá en una serie de casos paradigmáticos como los de Sandra y Rubén en la escuela de Moreno; los 9 trabajadores pesqueros del buque Rigel en Mar del Plata; el de Mechi Cantero, de 24 años, en la Papelera Sein o el de Fabián Tomasi muerto por la exposición a los agrotóxicos en la empresa Molina, entre otros.

Lectura complementaria

Cada 20 horas muere un trabajador por “accidentes” laborales


Por Redacción La tinta.



martes, 11 de diciembre de 2018

El ADN de Cambiemos .. por Claudia Serra



Oleo de Zdzislaw Beksisnki



Nuestra muy respetada compañera y amiga Claudia Serra, cuadro político y analítico de enorme formación y jerarquía, sobre la base de la nota que en este mismo espacio publicamos el lunes 10 de diciembre pasado, propone incluir dentro del debate al estupendo ensayo de Manuel Fontenla, y al mismo tiempo nos invita en el epílogo para que reflexionemos juntos a propósito de ese ADN bastardo, apátrida, ortiba, neoliberal…


Primero los invitamos a leer el jugoso ensayo de Manuel Fontenla


Ganan porque entendieron algo que nosotros no: pistas para un análisis de la política neoliberal


Por Manuel Fontenla para La Tinta

Fuente:
Parte 1

Parte 2


Las líneas que siguen no son ni una alabanza ni una oda al partido que conduce Mauricio Macri, son, como tantas otras que circularan estos días, una reflexión sobre su accionar y su exitosa capacidad política para construir poder, no solo poder mediático, sino sobre todo poder electoral. Tal vez, a diferencia de esos tantos otros análisis este tendrá dos particularidades, en primer lugar, intentar llevar adelante la reflexión desde la filosofía y no desde la teoría política; y, en segundo lugar, se hará un sincero ejercicio de poner el eje en los aciertos que han llevado al Pro-Cambiemos a constituirse en una fuerza política nacional contundente.
Sin poder “explicarlo todo”, tarea imposible a la velocidad de los últimos acontecimientos y menos aún para la reflexión individual, esta nota contará con dos partes, en la búsqueda de abordar tanto los aspectos micro como los macro. Será tarea de los lectores dar articulaciones e interrelaciones, como las múltiples aristas que quedaran por fuera.

I.                Lo micro. Identidades morales y subjetividades políticas

Para caracterizar un gobierno y una ideología como la del partido Pro-Cambiemos, la teoría política, el periodismo y también el sentido común han utilizado términos como “derecha”, “neoliberal”, “conservador”, “capitalista”, entre los principales. Para un amplio abanico de imaginarios políticos críticos sean de izquierda, populistas, feministas, peronistas, etc. estas caracterizaciones serian absolutamente obvias e innegables. Nadie negaría el carácter neoliberal y conservador del gobierno de Mauricio Macri y las medidas que lo han orientado en términos sociales, políticos y económicos en estos dos años.
No obstante, los votantes del Pro-cambiemos ¿se perciben como conservadores y neoliberales?, ¿se sienten insultados, atacados, denostados, cuando se les adjudica esos calificativos?, ¿se molestan y se apuran a demostrar porque no lo son, y cual sí es su identidad política? Ni en las entrevistas a candidatos, ni en las conversaciones cotidianas, ni en los medios públicos, uno puede rastrear un problema o un inconveniente con estas calificaciones por partes de los votantes del Pro o de sus dirigentes, más bien nos hemos dado con lo contrario, que estos calificativos, resbalan a la mayoría “conservadora, de derecha, neoliberal y capitalista” de la sociedad.
Esta situación, ni casual ni azarosa, es uno de los primeros grandes aciertos del macrismo: haber construido una identidad política inmune a la crítica política, una identidad para la cual las distintas oposiciones no han sabido construir ni una definición ni un concepto preciso que pueda interpelar la identificación de los propios votantes del pro, que pueda ponerlos frente a un espejo incomodo, o cuanto menos, de incertidumbre. Este primer acierto puede ser resumido como la capacidad de construir una identidad política, que es no-política. Así de incoherente como suena, así de efectivo.


Una identidad no-política dinámica y móvil, capaz de adaptarse a una multiplicidad de definiciones y, por tanto, capaz de evitar y cuidarse de una gran lista de acusaciones y ataques. La primera y más efectiva forma de esta nueva mutación, ha sido el giro hacia una identidad moral. La segunda y también de gran contundencia, es el giro hacia una identidad afectiva. Ambas van de la mano.


Para explicar estas mutaciones los conceptos de la teoría política mencionados anteriormente (conservador, oligarca, etc.) se vuelven inútiles, no poseen ni una referencia empírica, ni una capacidad explicativa. En su lugar, podes utilizar un concepto de la filosofía como es el de subjetividad. La subjetividad intenta definir cuáles son los fundamentos desde los que las personas interpretan el mundo, y por tanto, en base a los cuales toman (entre otras) sus decisiones políticas y electorales. Y lo que la mayoría de las investigaciones antropológicas, filosóficas, sociológicas, psicológicas, de mercado de consumo, de usos de la tecnología, del género y la sexualidad, etc. de los últimos años afirman con amplio consenso, es que esos fundamentos son rara vez ideológicos, rara vez de clase, rara vez económicos, y mucho más rara vez, democráticos. Llegados este punto, se nos plantea una pregunta harto compleja de responder ¿desde qué fundamentos subjetivos interpretan el mundo los sujetos? O la más abarcable y que orienta estas líneas, ¿desde qué fundamentos subjetivos interpretan (creen interpretar) el mundo los votantes del pro-cambiemos?
Pongamos un ejemplo para guiar la reflexión: uno de los fundamentos de la subjetividad del votante macrista es cierta idea de libertad, definida exclusivamente como lo contrario a cortar una calle o pintar una pared, o “romper” la vía publica, o manifestarse interrumpiendo “la libertad” del otro. Como identidad política, esa actitud fácilmente puede identificarse como “conservadora”, pero eso explica poco y nada. Como fundamento subjetivo que permea, atraviesa y define el conjunto de las percepciones sociales, y que da forma a una identidad moral, esa idea tiene un enorme poder de autodefensa para el sujeto-macrista y ayuda a entender porque ese simple y vacío argumento, puede rebatir una interminable lista de análisis sociales sobre las practicas violentas del estado frente al derecho a la manifestación de sujetos marginado, perseguidos y empobrecidos. El pensamiento crítico piensa y hablar desde una idea política de la libertad, frente a la cual el macrismo contrapone una idea moral a-política de libertad, una discusión entre sordos, sobre la cual la subjetividad macrista avanza sin inconvenientes.
Otro caso, pienso en la provincia de Catamarca desde la cual escribo, es la religión como fundamento subjetivo. ¿Cómo preguntarnos por la relación entre el discurso de los curas y sacerdotes respecto al problema de la droga y su correlato/influencia en lo electoral? ¿Cómo afecta la subjetivación religiosa a las percepciones político-sociales? Quienes militamos territorios marginales del interior del país sabemos del profundo impacto y efectividad que tiene la presencia de los curas, párrocos, sacerdotes, etc. y sus respectivos discursos sobre la corrupción moral de la política y el negocio de la droga, dos ejes que el macrismo ha sabido subjetivar fuertemente en sus votantes.


En ambos casos lo que vemos es la afirmación de un principio moral que se constituye en fundamento de la subjetividad y que anula todo tipo de ecuación racional sobre la política, sobre la justicia, sobre los derechos, sobre la igualdad, etc. La discusión, simple y sencillamente, no es política, no se juega en argumentos de “Economía política”, ni de “relatos políticos”. De ahí la inefectividad de buena parte de la constante ofensiva de los medios críticos del oficialismo. Hacer la traducción de una reforma laboral, de una reforma impositiva o de una reforma educativa a un planteo moral, es algo extremadamente complejo.


Para un tercio del país, una reforma económica que empuje a una gran parte de la población a la pobreza y la indigencia, no es algo que a simple vista este “mal”, o sea, “incorrecto”; y sí es interpretable en esos términos, ahí el macrismo ha construido una percepción absolutamente concreta y certera: “Estamos corrigiendo las maldades anteriores” (corrupción gremial, corrupción de altos funcionarios, corrupción de artistas nac and pop, corrupción de la juventud política, corrupción de empresarios K, etc.).
Un caso paradigmático son las declaraciones de la Ministra de educación porteña Soledad Acuña quien en una entrevista radial afirmo respecto a las tomas de colegios, que más allá de lo que afirmaba la Ley, su tarea era “decir qué está bien y qué está mal, y tomar un colegio está mal”. La afirmación es contundente, ante el apelativo moral no hay argumentos políticos ni discusión racional alguna.
No pretendo con los párrafos desarrollados hasta aquí intentar explicar la tremenda complejidad que poseen las formas de subjetivación política que ha desplegado el Pro-cambiemos, pero sí señalar que ellos han entendido y llevado a la práctica algo muy acertado que el resto de las fuerzas políticas (más tradicionales) no han sabido ver. Los partidos políticos, históricamente se dirigían a una identidad política, en términos ideológicos (clase, orientación economía, polarización entre conservador y progresista, derecha-izquierda, etc.), por el contrario, los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías se dirigen a la subjetividad política (afectividad, ambigüedad, moralidad, dinamicidad, etc.). Lo cual no significa que todos debamos girar hacia esas formas de la política, pero si intentar comprender por qué el macrismo tiene tan brutal y contundente defensa de sus votantes a pesar de haber tenido a 5 días de las elecciones, la peor tormenta que ninguno de nosotros podría haber imaginado uno o dos años atrás: un detenido desaparecido asesinado en democracia, con absoluta y clara complicidad de altos funcionarios del gobierno, como Patricia Bullrich y Pablo Noceti (entre una larga lista).
Frente a este suceso, si hay algo que ha quedado claro, es que el macrismo ha sabido afincar a fuego en la subjetividad de sus electores y defensores la absoluta certeza de su identidad moral a-política socialmente sorda.
Muchos autores/as, se han volcado en los últimos años al estudio de estas subjetividades, su relación con lo neoliberal y la política. Uno de ellos, es el excelente trabajo de Diego Sztulwark publicado a inicios de 2016, Micropolíticas neoliberales, subjetividades de la crisis y amistad política. Allí, Sztulwark da algunas pistas claras para enmarcar y expandir el análisis que estoy haciendo. En primer lugar, afirmaba que “hemos pensado lo neoliberal desde un punto de vista estrictamente macropolítico: normalmente el lenguaje periodístico en estos últimos 10 o 15 años es el lenguaje con el que se piensa la política. Es un límite de nuestra época, pensar la política tan dominantemente a través del lenguaje periodístico de los medios, como si fuera el único género narrativo en el que nos pasa la política”.
En segundo lugar, “el neoliberalismo no es solamente una política que el Estado aplica en ciertas coyunturas, referente a determinada gestión de los recursos, sino que es un conjunto de dispositivos micropolíticos (…) Lo neoliberal o el capitalismo contemporáneo no como un fenómeno de hegemonía política, no como un fenómeno discursivo, retórico, de partido político que gana elecciones, sino como un fenómeno que no necesita ir a elecciones. Por lo tanto, no hay cómo discutir al neoliberalismo. Va a elecciones, pierde; y hay neoliberalismo igual”.
Y, en tercer lugar, “el neoliberalismo es la primera forma de dominación política que pone en el centro absoluto de la experiencia de la libertad. Somos libres de hacer lo que queremos, nadie nos dice lo que tenemos que hacer. Esa libertad –que puede contrastar con nuestro ideal genérico de libertad, y está bien que contraste, porque el neoliberalismo es ante todo una forma de dominación política– es una manera de dominar en la que servidumbre y libertad se revierten todo el tiempo una a otra al nivel de los dispositivos micropolíticos”.

Lo macro. El vacío histórico como forma política y la mercantilización del Estado


Dos ideas breves para pensar lo macro. ¿Cómo explicar el fervor anti mapuche seudo-nacionalista del macrismo? Para uno de los primeros teóricos de la nación europea Ernest Renán: “El principio no naturalista de la nación moderna está representado en la voluntad de nacionalidad, no en las identidades previas de raza, lenguaje o territorio. Es la voluntad la que unifica la memoria histórica y asegura el consentimiento presente. La voluntad es, de hecho, la articulación del pueblo-nación. La existencia de una nación es, si me perdonan la metáfora, un plebiscito cotidiano […] El deseo de las naciones es, en resumen, el único criterio legítimo, el único al que siempre debemos volver”.


Según esta definición, la pregunta que sigue es ¿cómo logro el macrismo instalar una idea de “nación argentina” que sus votantes elijen en un plebiscito que se renueva a diario? La respuesta de Homi Bhabha, gran intelectual que se dedicó muchísimos años a pensar el problema de la nación, señalo lo siguiente, es sencilla, la voluntad de elegir todos los días la nación tiene como condición un “extraño olvido de la historia del pasado de la nación”.


Para la política, y sobre todo la política argentina de los últimos treinta años, el pasado fue un eje central, el pasado como horizonte de lo que “no se puede”, de lo inadmisible, de lo que democráticamente hemos conquistado. La estrategia del macrismo es formidable, una idea de nación cuyo sustento es el vacío histórico. Su retórica y la de sus funcionarios, es clara a este respecto, su idea de billetes con animales y paisajes en vez de personajes y hechos históricos, es una corroboración burlesca de esta gran subjetivación de la nación argentina macrista.
Pero el teórico indio refuerza su idea: ese olvido es la violencia implicada en establecer la escritura de la nación, constituye el comienzo de la historia de la nación. Olvidar el genocidio cometido a los mapuches está en el ADN de la idea de “argentina” que impulsa el macrismo. Pero no de manera explícita, no negando esa historia, sino con el truco de la afirmación cotidiana del presente de la nación y del futuro de la nación, de su plebiscito voluntario cotidiano.
Parafraseando a Bhabha, podríamos escribir: “Todo ciudadano argentino tiene que haber olvidado [está obligado a haber olvidado) el genocidio de la ‘conquista del desierto’ que tuvo lugar en el siglo XIX. Mediante esta sintaxis del olvido (o de la obligación de olvidar), la identificación problemática de un pueblo nacional se hace visible. El sujeto nacional es producido en ese lugar donde el plebiscito cotidiano, el número unitario, circula en el gran relato de la voluntad”.
El macrismo tiene como eje en la subjetividad de sus fieles a nivel macro, este deseo (moral a-político) de refundar la nación, pero no desde un determinado pasado histórico, sino solo a partir de su voluntad presente (individual y emprendedora). En este no mirar al pasado, en este deber de olvidar el pasado para unir a los argentinos, entre esas enunciaciones y la reactualización de la violencia racista contra los pueblos originarios del sur al norte de nuestro país, hay dos claros e interconectados movimientos de refundación nacional. Y hay, además, una gran estrategia de desactivación del discurso crítico proveniente de sectores de izquierda, cristinistas y peronistas, que intentaron infructuosamente vincular el macrismo a políticas de los noventa y de la dictadura, tanto como intentaron afirmarse en las conquistas del pasado político.
La segunda referencia para pensar lo macro, es un aporte del filósofo boliviano Luis Tapia, que retomo de su texto Una deconstrucción punk de la razón política neoliberal, escrito a fines de la década del 90. Uno de los primeros puntos que analiza Tapia es la diferencia entre liberalismo clásico y neoliberalismo económico y político. Lo que distingue al segundo, no es el contenido normativo, el modelo social o la antropología implícita, que básicamente son los mismos, sino el hecho de que el neoliberalismo se rearticula como un discurso y una política negadores de los desarrollos históricos en lo económico y lo político de las sociedades contemporáneas, experimentados durante el último siglo en particular.
Esto significa que el liberalismo como el neoliberalismo, en su concepción de individuo, de sociedad, de economía y de estado no han cambiado sustancialmente desde sus inicios, pero las historias han experimentado desarrollos humanos y sociales no reducibles al modelo social y a la antropología filosófica liberal. Es decir, no todas las formas de vida pueden ser explicadas según la filosofía del neoliberalismo, ¿Cuáles? Las de los pueblos mapuches para empezar. Al no poder dar cuenta de estas otras realidades históricas, la reafirmación del neoliberalismo se traduce en lo que Tapia llama “el cierre de la razón, y el cierre de la política”.
En esta línea, el discurso neoliberal actual “presenta las crisis contemporáneas como resultado de los desvíos respecto del modelo liberal y no como un resultado de las estructuras económicas y sociales que dicen organizarse bajo sus principios, como es el caso del capitalismo”. Una lógica parecida a la recién mencionada del Olvido como condición del presente.
Tapia, también se preocupa por el nivel de la subjetividad en relación al neoliberalismo, mostrando sus diferencias con el liberalismo para entender cómo ha sido su proceso histórico. El liberalismo es definido como una forma de subjetivismo cósico radical, que tiene problemas con la intersubjetividad, es decir, el liberalismo piensa la interacción individual básicamente a través de la mediación de las cosas convertidas en mercancías. El mercado es el ámbito de la intersubjetividad instrumental. Por eso la razón política neoliberal se aleja de la deliberación en un ejercicio de negociación cuando está en el mercado, y deviene monológica cuando está en el estado o es razón de estado. Así, este subjetivismo se vuelve un objetualismo incapaz de explicar la formación e historia de la subjetividad y las dimensiones no instrumentales de la intersubjetividad.
El resultado de esta relación entre subjetividad y mercado, es que, en esta razón neoliberal, se piensa la política como Estado solo para controlar, vigilar y reducir la interacción social como mercado, es decir, se quiere que la política cumpla tareas diferentes al mercado, pero sobre la base de prácticas similares. Finalmente, siguiendo este razonamiento (mucho más complejo de lo aquí presentado a modo de resumen): si el estado es un modo de reducción y control de lo social en los márgenes del mercado, se podría decir que la democracia liberal es un modo de reducción de la política que tiende a aparecer fuera del estado, convirtiéndola en un mercado.
Convertida la democracia y el Estado a las lógicas instrumentales del mercado, pues quien mejor para saber cómo gobernarla, que los grandes CEOs del mundo financiero.
En este sentido, Luis Tapia nos da una resumida y precisa definición del neoliberalismo:


“El neoliberalismo es una estrategia discursiva de ocultación continua de la sociedad o de lo social en los hechos históricos. Es una estrategia de reducción de los hechos sociales e históricos a una mera circulación de cosas y satisfacción de cálculos instrumentales. En este sentido, es una estrategia discursiva de reducción de la complejidad en la intelección de lo real. Es una reducción ideológica y un esquema de organización, justificación y legitimación de las estructuras sociales de desigualdad, negadas o desconocidas precisamente a través de ella”.


Bajo este neoliberalismo, su razón política opera como un modo de reducción de la diversidad de prácticas políticas a su modelo de interacción instrumental, aquí quedan entrapadas nuestras formas organizativas populares, comunitarias, sociales, nuestra certeza del poder de “la calle y las plazas”, de los actos y las arengas, de los acuerdos y las ideologías, y una larga lista de prácticas que caminan por la delgada cornisa del anacronismo político.
Por esto, entre otras cosas, es tan problemático pensar la diversidad y el pluralismo a partir de la razón política neoliberal, por ella andamos como perdidos naufragando en la construcción de oposiciones políticas anti-neoliberales. Como nota a pie de página, esta hipótesis, podría ayudarnos a pensar, que, repensar la democracia más allá del mercado implica pensar e incluir lo social más allá del mercado, tal vez, mucho de lo realizado por el kichnerismo en sus gobiernos tuvo más de “inclusión de lo social en el mercado” que de democratización más allá del mercado.
Difícil, terminar este análisis con alguna respuesta a la complejidad de las aristas planteadas, y en tan breve espacio, no obstante, entre las pistas sugeridas, me animo a cerrar con una del mismo Luis Tapia, que arroja en las dos últimas palabras de esta cita como un gran llamado de atención a lo que podría ser una subjetividad anti-macrista y anti-neoliberal: “Contra las formas de reducción de la política, democratizar implica ampliar el reconocimiento de lo social y su contingencia a través de una ampliación de la política que se desplaza de la estatal vigilancia y protección de la propiedad privada y la reducción de lo social, hacia la producción intersubjetiva y dialógica de la subjetividad individual y el horizonte cultural de existencia colectiva”.
Por Manuel Fontenla para La Tinta.


Epílogo y Conclusión, por Claudia Serra


Si bien nada nuevo hay bajo el sol (el ortibismo de la sociedad argentina es estructural), es más que pertinente la pregunta que se hace la autora: "¿quién es realmente argentino hoy?".
 
Y la verdad es que no puede considerarse argentino al cretino que se orina en la soberanía y en sus compatriotas, máxime, si se trata de niños indefensos. Dirían los viejos políticos que un individuo así no es otra cosa que un apátrida. Y sucede que hay una masa muy considerable de apátridas que votan y deciden fronteras, recursos y reproducción de vida o muerte de personas nacidas en ese lugar al que parecen despreciar. Es un montonazo de gente malquistada con los vulnerables de todo tipo por no presuponerlos de su micro círculo, como si fuese posible evadir la interrelación diversa en una sociedad. Son los que desde una muy caprichosa construcción moral se ufanan de no adherir a la idea de igualdad. Resulta curioso que siempre comiencen sus opiniones con un elocuente "No sé, pero creo ...". Y que tal porcentaje de individuos comience una frase por "no se" es un recurso engañoso. Porque es un "no sé pero bien que me las ingenio para apoyar toda destrucción de que lo sea virtuoso para un conjunto extenso de personas".

Esa moral conveniente de la que habla Fontenla es absolutamente electiva y desnuda que su usuario bien sabe de su capacidad y voluntad de daño. Porque el ortiba "conoce" aunque comience la frase diciendo "No sé". Y así termina resultando una especie de anarquista fallido. Porque a diferencia del original, no propone nada alternativo. Destruye por el placer de destruir. Es pulsional 100% pero muy racional para comprender el impacto final de lo que emprende. Sabe que aniquila aunque no sepa el porqué de esa pulsión. Y por eso es tan difícil sumarlo a una acción constructiva y se cae a cachos la teoría de los tercios sufragantes y todo ese bla bla voluntarista. Porque el ortiba puede ser desde un malvado desembozado que no oculta su fruición punitiva hasta ese mal caracterizado "independiente" que la pasa bomba en el inasible nicho "ni", haciendo daño social pero desentendiéndose de su mano meciendo la cuna. Sin embargo, uno y otro son ortibas al fin y al cabo. Y muy poco argentinos aunque vistan camisetas albicelestes y se tatúen en el pecho las diez invenciones argentinas. Pero cada vez más se les dificultara ocultar detrás de todos esos clichés argentos, el profundo desprecio por el suelo que los parió. 

Me consuelo pensando que los tiempos duros por venir, local y mundialmente, nivelaran los tantos y ya no serán posibles cosméticas del pensar tan rudimentarias y ruines.