EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

viernes, 30 de noviembre de 2018

Hoy me despidieron de la fábrica por Arístides Groisman




Sin Pan y Sin Trabajo, Óleo de Esteban de la Cárcova


7 noviembre, 2018 por Redacción La Tinta

Fuente:


No suelo escribir de cosas privadas por aquí, pero tengo la necesidad de hacerlo. Por otra parte, esto que me sucede, nos está sucediendo a todos los laburantes en casa o en los lugares de trabajo con algún compañero.
Hoy me despidieron de la fábrica. Marqué tarjeta un rato antes de las 6, como lo hice durante los últimos 7 años, 6 meses y 22 días de mi vida de lunes a viernes.
De lunes a viernes levantarse a las 4:30 vestirse, lavarse la cara, cepillarse los dientes, agarrar las llaves del auto y salir. Para ahorrar gastos de viaje, levantar en el camino compañeros y continuar rápido el viaje. Ir casi dormido hasta la máquina de café y sacar un cortado con sabor a nada y olor a malta.
Casi cerca del medio día me vinieron a buscar en un auto a mi puesto de trabajo. Uno de mis compañeros entendió antes que yo y me saludó con un abrazo. Me llevaron hasta la garita de al lado del molinete… ese lugar donde está marcado el limite a todo el palabrerío idealista de los embellecedores del capital. Me informaron que estaba despedido sin causa, las palabras a esa altura eran todas iguales, decían todas lo mismo. Sólo podía distinguir algún énfasis, alguna tonalidad disonante.
Cualquiera de nosotros que haya trabajado un tiempo en una fábrica o quien haya metido sus narices para estudiarlas, sabe que lo más parecido a una fábrica es una cárcel. Garita de vigilancia, alambrados, centinelas en cada espacio, jerarquías y barro. Sin embargo la sociedad en que vivimos parece por momentos olvidarse de la vida en las fábricas. Como si fueran inmensos agujeros negros de nuestra cotidianidad. Y ahí están defendiendo la democracia. Saliendo a protegerla contra la amenaza externa (¿?) del autoritarismo. Y uno se la pasa más de un tercio de sus días en un lugar donde no se vota, no se debate, no se elige, ni se cuestiona. Se obedece. Un lugar donde sabes que sos bocadillo, mas tierno o mas duro, pero bocadillo. Un lugar donde también podes desaparecer cuando te despiden y tus compañeros del puesto no te ven mas. Los galpones donde laburas pueden tener ventanas. Ventanas que dan a espacios abiertos, que están ahí para recordarte que estas preso. Pero esta cárcel es voluntaria. Sabes que podes irte, cagarte en el mandato, podes irte a padecer pobreza, a experimentar las privaciones de las cosas más elementales. Podes “elegir morir de hambre”.
Después de años en la fábrica te duele todo. Tengo dolor en la espalda, en las rodillas, en casi todas las articulaciones de mi cuerpo. Llevo prendida la fábrica en la carne. El trabajo en la línea no sólo es agresivo con el cuerpo, sino también con la psiquis. Horas y horas, días y días repitiendo la misma operación. Nadie te rota, a nadie le importa. Quizás si te ven hablando solo, el capito del tramo comprenda que llegó el momento de cambiarte las tareas. Es cierto que la robotización de los trabajos amenaza los puestos de los compañeros, pero: ¿pensaron alguna vez en la crueldad de someter a un humano a semejante labor cotidiana? Por momentos pienso que esos robots son una bendición.
Trabajé casi 10 años en Telecom. Fui delegado obrero. Hice una experiencia junto a compañeros que no olvidaré jamás. Nos enfrentamos a todo. A la empresa, al sindicato. Creamos una forma inédita entre nosotros de intercambio de ideas, de afectos y experiencias.
Cuando entré a la FIAT me pregunté: “¿Acá encontraré a esos pares necesarios para la aventura?”. Después de un tiempo fui comprendiendo que sería muy difícil que allí sucediera algo que no fuera reproducción de las condiciones de explotación y sometimiento. Hay que decirlo. Gestas como las del SITRAC-SITRAM han sido borradas de la memoria colectiva de los trabajadores automotrices. Hoy, aquellas “aventuras” titánicas sólo son recordadas, estudiadas y homenajeadas, en cualquier ámbito, menos en el fabril. Es una verdad que muy pocos prefieren mirar de frente. Es más sencillo y consolador cargarle las tintas al dirigente corrupto o traidor. Pero la verdad es que hoy entre nosotros en la fábrica reina la competencia, el individualismo, la homofobia, el machismo, las ilusiones en el sistema, la confianza en el patrón.
Todos estos años en la fábrica me cuidé de que me identificaran ideológicamente. Me cuide tanto de la empresa como del SMATA. Ellos trabajan codo a codo para identificar a los “zurdos” y “quilomberos” y rajarlos a la primera de cambio. No sirvió de nada. Bastó un quite de colaboración, en protesta porque nos estaban sirviendo restos de comida para el almuerzo, para que nos pusieran a quienes llevamos adelante esa medida en la “lista negra”.
Desde septiembre comenzaron las suspensiones en FIAT. Desde mediados de octubre los despidos hormiga. La crisis comienza a sentirse con fuerza en las automotrices. La empresa aprovecha la jugada para despedir primero a los “marcados”, después seguramente a los que no le chupen las medias a los jefes, ni a los sindicalistas del SMATA. Cuando la crisis termine tomarán nuevo personal. Con el convenio nuevo que firmó el SMATA con las patronales, podrán tener empleados mecánicos con sueldos iguales e inferiores a los de un empleado de comercio. Con el sueldo de un mecánico actual, le pagarán a dos jóvenes mañana. Y todo recomenzará nuevamente.
Quisiera ser digno de desobedecer. Eso es lo que pienso con frecuencia en estos días. Pero tengo una familia, una hija hermosa e inteligente que se esfuerza en sus estudios. Un mandato de padre, un mandato social. Sin embargo siento la voluntad desobedecer.
En unos días estaré buscando trabajo nuevamente. Mientras tanto cobraré el seguro por desempleo y administraré la indemnización.
Quizás para desobedecer debamos encontrar pares para el viaje. A lo mejor para desobedecer tengamos que destruir todas las celdas. Tengo la certeza de que solo no puedo. Tengo decencia. Puede que me vea obligado a trabajar en otra fábrica o en cualquiera de esos lugares de mierda donde enaltecen los mandatos divinos de la vida mientras cínicamente gastan tus fuerzas, tu cuerpo y tus nervios. Pero no voy a adorar esas reglas, ni a dejar de callarme cada vez que pueda. Como una vez leí, ya no recuerdo donde: “La dignidad humana pasa por desacreditar los mandatos, desacralizarlos. A la autoridad no le basta con que se sometan a ella. Necesita también que la ames”.



Lectura complementaria:

La Industria perdió más de 100.000 empleos. Es el 8.5% de la dotación de trabajadores manufactureros que existía en el 2015…



jueves, 29 de noviembre de 2018

La Posverdad y cuando los hechos reales y objetivos pasan a tener menos importancia que las creencias y sus maquillajes…






La posverdad – Por Héctor Becerra, para La Tecl@ Eñe


Fuente: La Tecl@ Eñe



El Psicólogo y Docente Héctor Becerra,  analiza en esta nota el concepto de posverdad y afirma que la distorsión deliberada de la realidad tiene por fin influenciar sobre la opinión pública de acuerdo a intereses ideológicos y políticos de los grandes medios de comunicación.

La posverdad es un neologismo conformado por las palabras “verdad” y el prefijo “pos” que se refiere a lo que viene después y lo que viene después de la verdad no puede ser reducido a una mentira o falsedad. La posverdad intenta describir la distorsión deliberada de la realidad con el fin de influenciar y condicionar la opinión pública de acuerdo a intereses ideológicos y/o políticos del comunicador.
Comencemos con la “verdad” que es un concepto que tiene una profunda raigambre en el terreno de la filosofía, la comunicación y el periodismo. En el siglo IV (A-C) los filósofos griegos planeaban que el enunciado: “el sol se ha puesto” era verdadero sólo sí en la realidad el sol se había puesto. La verdad podía ser rápidamente comprobada.
El optimismo griego nos embarcó en la ilusión de que la verdad podía ser observada. Tanto nos aferramos a esa ilusión que fueron necesarios veinte siglos –la cifra es escandalosa, pero correcta- para caer en la cuenta que las observaciones estaban contaminadas por aquello que no se quería o no se podía ver. Un refrán que podría haberse originado en esa época sostiene que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Aristóteles había observado que cuando se dejaba de empujar un móvil (supongamos un carro) éste se detenía inmediatamente y así lo conceptualizó en su libro Física. Resulta impactante pensar que durante veinte siglos su conceptualización acerca del movimiento se haya tenido por verdadera siendo que era falsa, ya que cuando dejamos de empujar un móvil éste se detiene; pero sólo después de haber recorrido un trayecto.
Esto que descubre Galileo en el 1600, lo  conceptualiza más tarde Newton y es lo que nos enseñaron en el colegio secundario con el  nombre de principio de inercia: todo cuerpo que no es sometido a ninguna fuerza exterior se moverá con movimiento rectilíneo uniforme.
Hasta aquí la verdad tiene que ver con el conocimiento de la verdad. En un texto que tiene por título La verdad y las formas jurídicas Foucault rompe con toda la tradición filosófica planteando que la verdad no tiene relación con el conocimiento de la verdad; sino que, la verdad supone una lucha por imponerla. Veamos también una noticia que rompe con la tradición periodística de decir la verdad lo más objetivamente posible. Una investigación de Tiempo Argentino nos informaba sobre las tapas del diario Clarín entre mayo de 2010 y agosto de 2011. De 445 tapas, el 78%; es decir, 347 tenían por título una noticia negativa respecto del gobierno de Cristina y sólo el 07%; es decir, 32 mostraban noticias positivas.





Esta tendencia a mostrar acontecimientos negativos queda disociada del idealismo griego de acceder a la verdad a través de su conocimiento. ¿Cómo hacen los lectores de Clarín para comprobar la verdad de esas 445 tapas publicadas periódicamente a lo largo de quince meses? Acá se produce un giro muy interesante para poder acercarnos al concepto de posverdad. Los hechos reales y objetivos pasan a tener menos importancia que los sentimientos y creencias que los lectores de Clarín tengan en los periodistas y editores en el momento de formular una opinión pública.
La dificultad que plantea el acceso a la verdad nos empuja a darle crédito a los intermediarios y los representantes de la verdad; es decir, frente a la dificultad que tiene el lector de noticias para comprobar por sí mismo lo que es verdadero o falso, surge el periodista como alguien que tiene credibilidad y por lo tanto puede relatar la verdad. Resulta interesante pensar que las noticias son el producto de observaciones precarias, tentativas, ya que los periodistas tampoco tienen un acceso a los hechos, de allí que la mayoría de las noticias se obtienen a través de fuentes informativas que son las personas que realmente han llevado a cabo esas observaciones al ser testigos o al participar directamente de esos hechos a los cuales nos referimos. Frente a los inconvenientes que supone el acceso a los hechos reales y a la verdad surge la credibilidad como una forma de compensar esa dificultad.
Tanto crece la credibilidad y tanto pasan a segundo plano los hechos reales que nos empezamos a encontrar con noticias que dejan de ser un reflejo de la realidad y pasan a depender de quién las formule. El periodista se convierte en alguien más importante que la noticia. Entonces, resulta una tentación  comenzar a maquillar la realidad  y para eso se introducen algunos elementos ficcionales. El presidente de la Nación va hacer una visita a unos emprendedores que han inaugurado una pizzería; le avisan a la pareja que van a recibir la visita del primer mandatario y se montan las cámaras de la manera más conveniente. Gran parte de la ciudadanía imagina o sabe que esta noticia no es falsa ya que el presidente es Mauricio Macri, los emprendedores son reales, la pizzería también, etc. El problema es que la noticia tampoco es verdadera ya que no se trata de una situación real y espontánea, hay un diálogo guionado, una puesta en escena, etc.  
Destacamos en la posverdad el elemento ficcional que surge de una elaborada proporción de lo verdadero y lo falso. Tratándose de la visita a una pizzería la discusión acerca de su verosimilitud parece ser vana ya que al único lugar adonde nos conduce es a profundizar la brecha entre los argentinos. ¿Pero qué sucede cuando se monta ese mismo dispositivo informativo en acontecimientos que marcan el rumbo de nuestra Nación; por ejemplo, la discusión sobre el presupuesto en el Congreso de la Nación?
Nacho Levy de La Garganta Poderosa, un ciudadano turco, otro paraguayo y dos venezolanos, convergen en el momento de la desconcentración de la manifestación, ni siquiera se encuentran en las inmediaciones del Congreso, son personas como nosotros; sin embargo, de pronto, se convierten en personajes del relato oficialista, ellos pasan –involuntariamente- a ser partícipes de un guión elaborado por el gobierno y reproducido luego por la cadena de medios oficialistas en un nuevo intento de maquillar la realidad.
Ellos pasan a ser los actores de una tragicomedia montada por Cambiemos para hacerle creer a la gente que nuestros problemas se originan en las organizaciones sociales, de las cuales el periodista de La Garganta es un fiel representante; o mejor, desde las conspiraciones que organizan los extranjeros para sabotear nuestro estilo de vida.
Las personas detenidas son el elemento real. Las piedras dejadas como al descuido en las cercanías del Congreso -por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires- para que algún exaltado termine arrojándolas forman parte del relato guionado. Ese mix de elementos reales y ficcionales propio de la posverdad originan una cortina de humo que intenta ocultar que los problemas de nuestra Patria no están afuera del Congreso; sino adentro.







martes, 27 de noviembre de 2018

Fascistas Nac & Pop en Coronel Dorrego





Primero leamos la nota que sirvió como disparador:



Tomemos por caso qué sucedió en Necochea según reza La Palabra.info







Desarrollando ideas:  


En cuál momento de la historia reciente estos psicóticos se lograron mimetizar e incluir dentro del Frente por la Victoria, luego Unidad Ciudadana, y para colmo con sospechosos pergaminos electorales. Hubo algo que sin dudas me perdí en el medio, tal vez una agachada ideológica del colectivo a la cual uno no adhirió y que erróneamente no atendió seriamente.

Sabemos que estos modelos extremadamente individualistas y desquiciados, excluyentes y liberadores de los peores instintos que tiene el ser humano, contribuyen a que los disfraces caigan hasta los más sinceros subsuelos. Tal vez alguno cree que para ganar en la sexta sección de la provincia de Buenos Aires es menester potenciar la brutalidad. Qué diferencia existe entre un buzón antinarco en Coronel Dorrego, cuya base es la denuncia anónima, con un 0800 PBI que proponga claves para saber en dónde se halla el tesoro K. Es el acting machirulo en primera persona. Acaso la dirigencia política y su cobardía, ergo conveniencia, necesita de ese buzón, de ese paraguas protector, para evidenciar lo que no se atreve hacer en los ámbitos institucionales creados para tales efectos. Esto es le teme a la propia estructura que dice representar. Barcelona tiene la valentía extrema de limarle a un desocupado con la guardia baja y derrotado 30 lucas de una indemnización, para sus apuestas y licores, luego de haberle jurado que solo le cobraría ante la existencia de un juicio, pero se muestra timorato y necesita de un buzón anónimo a la hora de denunciar lo que conoce perfectamente y que en algún momento le fue útil políticamente, como ahora lo es para Cambiemos.
Los invito a leer y a entender…



Pocos profesionales en Argentina saben de este tema como Marco Fabián Sain, ex diputado y funcionario en materia de seguridad. Aquí nos habla de un doble pacto en donde la hipocresía luce túnicas de gala. Acuerdo que no es de ahora, sino que tiene una antigüedad de cuatro décadas mínimo…


Este aspirante a candidato del campo nacional y popular dorreguense dice ser habitué en el Patria. Pienso para mí, en la vereda del Patria, y para las selfies, acaso del baño, a lo sumo de la cocina para servirse un café, pero ideológicamente se encuentra en las antípodas, cosa que presumo debido a que nadie dentro de este ámbito puede admitir como potable un proyecto similar y menos exhibir orgullo ante tal bodoque social.
Uno aguarda de los propios, aún en la crítica, ese salto de calidad intelectual y política que les permita resistir a la inercia de los tiempos y el sentido común contemporáneo. Y más lo anhela de aquellos dirigentes a los cuales ayudó de manera honesta y desinteresada para potenciar sus figuras políticas. En lo personal nada espero de los otros, nada espero de Cambiemos y sus gestores, en realidad espero lo peor, espero la patada cuando la caída, espero el agua salada ante la sed, y como diabético espero azúcares hasta en el asado, esto es lo que hicieron hasta hora: El daño hacia los sectores populares como elemento político cardinal. Pero lo que no podemos ni debemos hacer es mancillar nuestros dogmas y nuestra doctrina, incisos que en su génesis ponen al pueblo por delante de los intereses concentrados, que ven al hombre como el destinatario de todos los desvelos sentipensantes, que observan a la economía y a la justicia como herramientas humanistas a favor de la equidad e igualdad social.

Para finalizar, allá por el 19 de abril del año 2013 sentenciábamos que el Fascismo era un signo de civiliza dad del Tercer Milenio, y de paso hacemos un poco de memoria leyendo textos escritos durante un contexto bélico, en medio de un periodismo de guerra. Hoy, con la batalla perdida, acaso ameritan otra profundidad analítica:  




domingo, 25 de noviembre de 2018

EMBOSCADA.. laissez passer para laissez faire.. nada es casual





Lo ocurrido en River es extremadamente funcional para poner el práctica el paradigma tan buscado de Ciudad Sitiada, y aprovechando el G-20 haciendo extensivo el concepto hacia el de País Sitiado. Explotar el desmadre provocado, esta suerte de burda emboscada laissez passer para laissez faire (muy neoliberal por cierto) de modo luego y a pedido de las masas, media hegemónica mediante, poner a las fuerzas de seguridad y a las fuerzas armadas a tener el absoluto control de las calles durante esta semana y reducir toda protesta política posible, incluso hasta apostando durante este lapso a favor de un acostumbramiento ciudadano que observe con siniestra comodidad dicho despliegue policial y castrense so pretexto de su seguridad individual. Tevez y compañía jamás van a pensar, menos creer y sentir que fueron conejillos de quienes avalan y admiran hasta el límite de perder por completo su conciencia de clase original, encerrados en lo que pudo haber sido su ataúd de no haber mediado la pericia del chofer hasta donde pudo, y luego de Horacio Paolini al tomar el volante ante una situación límite

Para el neoliberalismo la vida no vale nada. Somos objetivo de mercado, costos y o recursos, el concepto persona incluye derechos y esto es incompatible con el paradigma fundacional del sistema, porque los derechos masificados, según la neoacademia “Financierista”, estimula el crecimiento del gasto público debido que el presupuesto se obliga demagógicamente a entretener partidas en cuestiones improductivas, a saber: la gente.



Leer  con suma atención el posteo al respecto que hace nuestro amigo Mayolero Antonio Diez

La vida no vale nada, cantaba Milanés, si ignoro que el asesino cojió por otro camino y prepara otra celada, la vida no vale nada si se sorprende a otro hermano cuando supe de antemano lo que se le preparaba…

Y de este tipo de emboscadas habrá decenas hasta los comicios venideros, porque es necesaria la creación de un enemigo interno marginal, inadaptado, bárbaro que justifique la “bolsonara” ocupación,  colectivo social el cual no precisa de gruesos leños de carrasca u olivo para que su fuego de iracundia se encienda, solo precisa que le muestren canallescamente lo que nunca va a poder tener, y más perversamente aún, el goce y la alegría de quienes lo tienen, más allá que algunos de estos meritocráticos cool del sistema posverdad utilice a sus propias hijas como  mulas cargando en sus inocentes e ignorantes cuerpitos bengalas con olor a vuelta olímpica y derechos televisivos…  
Macri y su runfla de psicópatas no tienen ningún prurito en limitar y manchar la pelota, las pasiones, el fervor, la alegría, las calles, las fiestas, el afuera común y colectivo, esos pocos intersticios que aún le quedan al pobre tipo que colgado mira con nostalgia desde la abandonada estación a ese último vagón de ese último tren al cual no se aventuró a subir por voluntad y cobardía propia, y para satisfacción de los caníbales que hoy lo asechan tras la fronda del andén, muy lejos de “la final del mundo…”

sábado, 24 de noviembre de 2018

El Carácter Destructivo del individuo y de la Sociedad - Walter Bénjamin





Pintura de Zdzisław Beksiński




Puede ocurrirle a alguno que, al contemplar su vida retrospectivamente, reconozca que casi todos los vínculos fuertes que ha padecido en ella tienen su origen en hombres sobre cuyo «carácter destructivo» está todo el mundo de acuerdo. Un día, quizás por azar, tropezará con este hecho, y cuanto más violento sea el choque que le cause, mayores serán las probabilidades de que se represente el carácter destructivo.

El carácter destructivo sólo conoce una consigna: hacer sitio; sólo una actividad: despejar. Su necesidad de aire fresco y espacio libre es más fuerte que todo odio.

El carácter destructivo es joven y alegre. Porque destruir rejuvenece, ya que aparta del camino las huellas de nuestra edad; y alegra, puesto que para el que destruye dejar de lado significa una reducción perfecta, una erradicación incluso de la situación en que se encuentra. A esta imagen apolínea del destructivo nos lleva por de pronto el atisbo de lo muchísimo que se simplifica el mundo si se comprueba hasta qué punto merece la pena su destrucción. Este es el gran vínculo que enlaza unánimemente todo lo que existe. Es un panorama que le depara al carácter destructivo un espectáculo de la más honda armonía. El carácter destructivo trabaja siempre fresco. Es la naturaleza la que, al menos indirectamente, le prescribe el ritmo: porque tiene que tomarle la delantera. De lo contrario será ella la que emprenda la destrucción.

Al carácter destructivo no le ronda ninguna imagen. Tiene pocas necesidades y la mínima sería saber qué es lo que va a ocupar el lugar de lo destruido. Por de pronto, por lo menos por un instante, el espacio vacío, el sitio donde estuvo la cosa que ha vivido el sacrificio. Enseguida habrá alguien que lo necesite sin ocuparlo.

El carácter destructivo hace su trabajo y sólo evita al creador. Así como el que crea, busca para sí la soledad, el que destruye tiene que rodearse constantemente; el que destruye lo debe hacer entre gentes que atestigüen su eficiencia destructiva.

El carácter destructivo es una señal. Así como un punto trigonométrico está expuesto por todos lados al viento, él está por todos lados expuesto a las habladurías. No tiene sentido protegerle en contra.

El carácter destructivo no está interesado en absoluto en que se le entienda. Considera superficiales los empeños en esa dirección. En nada puede dañarle ser malentendido. Al contrario, lo provoca, igual que lo provocaron los oráculos, instituciones destructivas del Estado. El más pequeño burgués de todos los fenómenos, el cotilleo, el chisme, tiene lugar sólo porque las gentes no quieren ser malentendidas. El carácter destructivo deja que se le entienda mal; no favorece el cotilleo.

El carácter destructivo es el enemigo del hombre-estuche. El hombre-estuche busca su comodidad y la médula de ésta es la envoltura. El interior del estuche es la huella que aquél ha impreso en el mundo envuelta en terciopelo. El carácter destructivo borra incluso las huellas de la destrucción.

El carácter destructivo milita en el frente de los tradicionalistas. Algunos transmiten las cosas en tanto que las hacen intocables y las conservan; otros las situaciones en tanto que las hacen manejables y las liquidan. A estos se les llama destructivos.

El carácter destructivo tiene la consciencia del hombre histórico, cuyo sentimiento fundamental es una desconfianza invencible respecto del curso de las cosas (y la prontitud con que siempre toma nota de que todo puede irse a pique). De ahí que el carácter destructivo sea la confianza misma.

El carácter destructivo no ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros o con montañas, él ve también un camino. Y como lo ve por todas partes, por eso tiene siempre algo que dejar en la cuneta. Y no siempre con áspera violencia, a veces con violencia refinada. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la encrucijada. En ningún instante es capaz de saber lo que traerá consigo el próximo. Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos.

El carácter destructivo no vive del sentimiento de que la vida es valiosa, sino del sentimiento de que el suicidio no merece la pena.



viernes, 23 de noviembre de 2018

Vida o Muerte. Se reitera el escenario 2015 pero con las pruebas al canto. Esta vez no se necesitará debate...




Panorama electoral a un año de los comicios – Por Ricardo Rouvier para La Tecl@ Ele

Fuente:


Hacia 2019: Coyuntura y proyecciones


Ricardo Rouvier realiza en esta nota un análisis de las proyecciones electorales de cara al 2019. Unidad Ciudadana y Cambiemos aparecen como los dos animadores principales; ambos reúnen más del 60% de los votos a un año vista y esto expresa la fortaleza y la vigencia del kirchnerismo y del oficialismo como polos contrarios.


El escenario político nacional se va dinamizando y eso acerca los tiempos electorales del año próximo. Falta mucho aún porque no empezó la campaña electoral, y por lo tanto no se pueden hacer proyecciones estadísticas con alto grado de precisión. La sociedad no está pensando en la elección y se enciende el tema en el ciudadano cuando el encuestador pregunta. El ciudadano de a pie está sumergido en una nebulosa de incertidumbres por doquier, lejos de las urnas.   
Sí, se observa, que se van perfilando dos fuerzas políticas principales y que tiende a repetirse la polarización del año pasado o en la presidencial del 15 como estrategia del vencedor. Unidad Ciudadana y Cambiemos, aparecen como lo dos animadores principales; ambos reúnen más del 60% de los votos a un año vista y esto expresa la fortaleza y la vigencia del kirchnerismo y del oficialismo como polos contrarios. Por supuesto que en esta nota suponemos que la ex Pta. se presenta a la disputa. Si esto no fuera así, entonces hay que replantear el escenario político electoral.
Al caerse la imagen del gobierno a partir de diciembre pasado y clausurarse el tiempo de apogeo de octubre del 17; y mantenerse la recesión y la incertidumbre económica y social; la estrategia de polarización se hace más peligrosa. Hay segmentos que eran duros para el voto en ballotage a CFK que pueden ablandarse si el voto a Macri se hace insostenible, y el voto al peronismo federal es demasiado inocuo para ponerle un límite al kirchnerismo. Los estudios localizados en la primera y tercera sección electoral bonaerense van indicando que hay un significativo arrepentimiento del voto a Cambiemos. Crecen los indecisos y otros vuelven al peronismo.    
Por el momento y de cara a la elección general hay un tercio de  la sociedad que está dispuesta a darle continuidad a Macri; y otro tercio, o un poco más que eso, de sacarlo y optar por la oposición más consecuente. El resto es un 40%, al que hay que descontar un 15% del peronismo federal; un 4/5% de la izquierda y lo que falta es objeto de disputa. El kirchnerismo va por su estrategia más difícil: conquistar al otro no k, luego de años de centralidad. El oficialismo enfrenta su hora más delicada considerando la defección de las expectativas sociales y económicas, y una pésima política de comunicación.
Las principales fuerzas se posicionan en extremos antagónicos, desde el PRO que prometía una revolución cultural contra el populismo, y ahora con escaso crédito se conforma con sobrevivir a la próxima elección sobre la base del argumento de la ética pública; hasta el kirchnerismo que va a insistir con la llaga del estrangulamiento de la economía y sus consecuencias sociales.
Aunque ahora CFK anticipa su eventual campaña electoral con una visión más global relativizando la topografía tradicional del arco ideológico entre derecha e izquierda. CFK, para superar los obstáculos a su proyección electoral, tiende a dejar el espacio imaginario de “izquierda” que había ocupado. La recuperación de la categoría “pueblo” como síntesis en el acto en Ferro, refuerza nuevamente su pertenencia a la matriz peronista. La valoración de la entidad Pueblo une a la Comunidad Organizada, con Ernesto Laclau y el Papa Francisco. Por supuesto que no se planteó la organización popular como lo reclamaba el Peronismo de Base de los ´70. Estamos en la época en que las políticas dominantes las definen las elites y no las masas en la calle.
Justamente, el oficialismo inyecta, desde que asumió, muchos recursos en los sectores más humildes destinados a evitar la rebelión social, una movilización que desborde a las dirigencias, y nos acerque a la anarquía. Por supuesto que este no es el camino de la igualación social, sino de la evitación de la  rebelión como sustitución del poder.   
Los aprontes que van anticipando las encuestas, va convenciendo a peronistas no k de cubrir su futuro político bajo el paraguas de sufragios que pertenecen a la ex Presidenta. Los intendentes del conurbano encabezan las filas de los arrepentidos de haber pensado alguna vez que Cristina había concluido su vida política. Un principio de oro de la política profesional, y por ende del análisis es no anticipar defunciones.
Los gobernadores que controlan su PJ local, están analizando encuestas y estrategias electorales para no enfrentar a CFK o para sumarse. La debilidad de Juan Urtubey no alcanza a arrastrar voluntades opositoras sino especulaciones oficialistas que lo reclutan. Y otros huyen de la simultaneidad del cronograma electoral, para liberarse de la polarización. Es un secreto a voces que la elección a gobernador en Córdoba está cerrada entre el PJ local y Macri; que, una vez más, los radicales se quedarán con un premio consuelo.
Cambiemos se sobresalta, un poco por los deseos radicales de ganar espacio en la interna; mientras el PRO mantiene el tridente primordial del plan A: Macri, Vidal y Larreta. Los radicales tendrán que seguir tragando sapos y su emigración se produciría si el ballotage le baja el pulgar a la joven experiencia de unión. Esa vocación por partir y su poca afición a las alianzas está en el ADN de los radicales.
Cambiemos y Unidad Ciudadana luchan por sobrevivir, y la prueba de eso es conquistar el gobierno. Luego vendrá gobernar en una administración que sin duda será de emergencia. No habrá ni precio de soja, ni cosechas record que puedan alimentar el distribucionismo perdido, ni se podrán evitar las deudas que supimos conseguir.  Además, habrá un tiempo más de disciplinamiento del Fondo, salvo que como proponen algunos k, habría que denunciar el tratado y romper. Esto lo vemos difícil; la actual Cristina no amenaza con el: “vamos por todo”.  
Otros progresismos, tratarán de organizarse por separado reflotando acuerdos que no lograrán revalidarse a través de una avalancha de votos. Se negocia por algún cargo legislativo provincial y nacional y se obtienen pocas bancas. La cuestión es cómo estos modestos acuerdos con el socialismo santafesino, Ricardo Alfonsín, Stolbizer y otros van a jugar en un eventual ballotage. No sería desatinado prever que estos pueden sumarse a la movida anti Cristina antes de un eventual ballotage.
La proyección de Massa sigue generando alguna expectativa pero si arranca lo hace desde bastante más atrás que Unidad Ciudadana y Cambiemos. Sigue teniendo una segunda línea importante pero no puede capitalizarla. Le interesa contar con los votos k. pero sin Cristina. Esta jugada es también pensada por otras superestructuras que han hecho las paces con la ex Pta., pero no la quieren como candidata. En los próximos días la tercera fuerza intentará volver a relanzarse para sacar la cabeza del agua que por ahora la cubre, le quita personalidad. 
Tampoco sabemos qué lugar ocupará Felipe Solá en un armado con el protagonismo de  Cristina, cuya nominación eclipsa a otros precandidatos. En el caso de conjeturar candidaturas a la gobernación bonaerense, hay que considerar que por ahora Vidal, a pesar de su declinación, sigue siendo la mejor candidata de Cambiemos.
El contexto mundial, el regional, las orientaciones del sector financiero nacional e internacional, y los grandes medios prefieren la continuidad de Macri que el retorno de CFK. Pero, no hay ningún indicio probabilístico hoy que Unidad Ciudadana tenga perdida la elección: de ninguna manera. Es más probable que Trump, o la línea que se va consolidando entre el Departamento de Estado y Bolsonaro en América Latina y el Caribe, tengan definida su elección apostando a la continuidad. A diferencia de la República Popular China que privilegia más los proyectos comunes y su avanzada en la compra de activos argentinos que la identidad del futuro gobierno. 
Los grandes pagos de los créditos otorgados comienzan con la asunción del nuevo gobierno en el 2020. Y el gobierno actual o su alterno tendrán, seguramente, que renegociar la deuda.  El FMI prefiere tratar esta previsible defección con el equipo vigente. 
La crisis socioeconómica ayuda, más aún, a la polarización; y se le hace difícil al peronismo federal construir un camino que evite la dicotomía. La  recesión y sus consecuencias estimulan la conformación de posiciones más acentuadas que transaccionales con respecto al gobierno. El gobierno tratará de generar una fuerte esperanza de recuperación y alimentar el rechazo a Cristina. La oposición, en cambio, tomará la iniciativa señalando las faltas que florecen por todas partes.  
En la actualidad ningún dirigente perteneciente a la debilitada avenida del medio suma una promesa de voto competitivo en la cabeza del ranking de preferencias.  Además, su posibilidad también se apoya en la esperanza de que CFK no sea candidata.  
El reposicionamiento que pretende Cristina no será sencillo, debido a que tiene una fuerte instalación en un punto fijo marcado por su estilo más ideológico y más confrontativo.
Es verdad que genera desconfianza entre grandes empresarios y los mercados financieros; y estos poderes no se inhibirán de atacarla.
Pensar en otro candidato del peronismo es partir retrocediendo varios casilleros. Además si es tal o cual el candidato de Unidad Ciudadana más el PJ,  se especulará con el poder de ella detrás del trono. Sea quien sea el aspirante a la presidencia hay un hecho ineludible, Cristina está y estará en cualquiera de los cruces sean calles rectas, avenidas, o diagonales.