EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

miércoles, 23 de agosto de 2017

Alguna vez escribió Gustave Flaubert que “Ser imbécil, ser egoísta y gozar de buena salud, constituyen el espíritu pequeño de la clase media.




Economía, odio de clase e ignorancia 
De Discépolo a Flaubert



“Ser imbécil, ser egoísta y gozar de buena salud” es la moralina sobre la cual cabalga el sentido común del macrismo y los sectores beneficiados de este país. El fuerte apoyo que tuvo Cristina Fernández de Kirchner en los barrios obreros del gran conurbano bonaerense es la base de apoyo para poner freno al macrismo. Parafraseando a Discépolo, “Yo no la traje a CFK. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia, con tu egoísmo y con tu crueldad”

Por Horacio Rovelli para La Tecl@ Eñe)


La Argentina de las décadas de 1940 a 1960 tuvo un filósofo de cabecera, Enrique Santos Discépolo, a quién retrata otro grande, Homero Manzi, en su tango “Viejo Discepolín”: “Te duele como propia la cicatriz ajena” y ese era el concepto solidario y fraternal, nos sentíamos parte de un pueblo y crecíamos en base al mercado interno, dado que de hecho existía entre los trabajadores y los empresarios que producían y vendían al mercado local, una sociedad, donde los segundos más ganaban cuando más vendían, y para eso necesitaban buenos salarios y altos niveles de ocupación. Empresas trasnacionales como Bunge y Born ganaban más dinero con Molinos Río de la Plata, Alba, Centenera, Grafa, etc. que producían y vendían al mercado argentino, que de sus exportaciones de granos. La empresa nacional Siam Di Tella que producía heladeras, cocinas, calefones, había logrado producir motonetas y el automóvil 1.500, que por su resistencia y bajo consumo era el preferido de los taxistas. Fiat, Renault, y Citroën que se habían radicado en el gobierno de Frondizi, los autos que más producían y vendían eran el Fiat 600, el Renault Gordini y la “Citroneta” respectivamente, básicamente para los asalariados y pequeños productores y comerciantes.

El 24 de marzo de 1976 cambia integralmente la lógica que articulaba la producción y la sociedad, para reemplazarla por una estructura productiva y distributiva con un bloque de poder hegemónico y una dinámica de funcionamiento diferente en la reproducción del circuito económico. El nuevo modelo, orientado y dependiente del exterior, tuvo como instrumento clave el endeudamiento y la valorización financiera del capital, la apertura externa irrestricta al comercio y los capitales, y la acumulación rentística y financiera, traducida en retraso de salarios, liberación de precios, revaluación cambiaria, fomento a la desleal competencia externa, así como altas y confiscatorias tasas de interés. El previsible resultado fue una caída sin precedentes del nivel de vida de la población que arrastró la caída del mercado interno y, con ello, del PIB.

La catástrofe de la dictadura militar, dejó como legado la destrucción de eslabones de la cadena productiva, una fuerte concentración y extranjerización económica, y una impagable deuda externa en lo económico, pero en lo social y político fue un fuerte retroceso en el nivel de consciencia de la población, donde prima el individualismo más abyecto y el “sálvese quién pueda”, donde los formadores de opinión son Mirta Legrand, Susana Giménez o Jorge Lanata propagado por los grandes medios encabezados por el Grupo Clarín, beneficiado por la dictadura militar con “Papel Prensa” y por Macri por el millonario mercado de la telefonía celular y los contenidos 4G.

Es tal la influencia de los medios que trabajadores se olvidan de que no tienen capital, que tienen que vivir de su trabajo ellos y su familia, y sin embargo han llegado a votar (y votan) a hijos de los empresarios enriquecidos por la dictadura en la creencia que iban (van)  hacer crecer el país y generar puestos de trabajo, cuando lo único que les interesa es el negocio rápido y la fuga de capitales.

Nunca unieron, ni unen (y los medios se ocupan de ocultarlo) que esos hijos de ricos tienen frondosas cuentas en el exterior, encabezados por el Presidente Mauricio Macri y las sociedades que tiene en Panamá. Que el caso Odebrecht lo tiene como principal socio al primo, Ángelo Calcaterra, a quién le habrían vendido los Macri la mayoría accionaria de la constructora IECSA y asociadas, pero después de las investigaciones del “lava jato”, IECSA es comprada y le cambian el nombre, por Marcelo Mindlin y sus socios y principales accionistas de Pampa Energía, uno de los grandes beneficiarios de la suba de las tarifas eléctricas al ser el mayor generador, transmisor y distribuidor de electricidad del país.

El gobierno de Mauricio Macri se endeuda irresponsablemente para financiar el déficit fiscal y comercial. El gobierno anterior tenía déficit en las cuentas públicas pero por subsidiar la energía y el transporte, estos ineptos eliminaron las retenciones y redujeron las de la soja (y pretenden seguir reduciendo el derecho de exportación), también disminuyeron otros gravámenes a los ricos (a ellos) y a su vez tienen que pagar más intereses por qué agrandaron exponencialmente la deuda. Con todos sus errores que los tuvo, el gobierno anterior había disminuido esencialmente el endeudamiento externo a U$s 222.703  Millones, el gobierno de Macri  en un año la incrementó en U$s 65.744,8 millones, y en los primeros  siete meses de 2017 lo acrecentó en otros U$S 38.654 millones, conformando un total de deuda de U$S 327.101,8 millones (aumentó la deuda externa en 19 meses en U$s 104.398,8 millones).

Paralelamente se crean mecanismos para permitir la conversión de divisas en pesos y luego su retorno a la moneda de origen que parte y retroalimenta a su vez el atraso cambiario, con lo que es la cuenta de capital de la Balanza de Pagos la que determina el tipo de cambio, lo que a su vez es causa de un creciente déficit comercial (amén de que le dejan importar todo, naranja de Polonia, frutilla de Israel, peras y manzanas de Chile y todo tipo de bienes industriales). Semejante descalabro impacta negativamente sobre el trabajo y la producción local, destruye las economías regionales, a la vez que descienden todos los componentes de la demanda agregada (Consumo, Inversión, Gasto Público y Exportaciones) y se distribuye cada vez en forma más regresiva el ingreso, con mayores niveles de pobreza y de exclusión

Propician el ingreso de capitales especulativos atraídos por tasas de interés que tiende a ser mayor que el crecimiento de los precios y la evolución cambiaria, a su vez que se encarece el crédito a las empresas y a las personas, siendo confiscatorio de su capital (En agosto de 2017 la tasa de descubierto en cuenta supera el 70% anual), generando una brutal transferencia de la producción y del consumo a favor del sector financiero.

Esto es, nos endeudaron en 19 meses de gestión de Macri en U$S 104.398,8 millones, deuda que pagará el pueblo argentino, y no se refleja ni en la inversión, ni en la obra pública, ni en nada, porque el mismo BCRA vende esas reservas internacionales a los bancos que se la quieran comprar, y son 10 bancos (JP Morgan, Santander-Río, HSBC, Frances-BBV, Galicia, Macro, Patagonia, Supervielle,  Provincia de Bs As y Banco Nación Argentina) los que realizan más del 70% de las operaciones del MULC (Mercado Único Libre de Cambio)  que le entregan los dólares a sus clientes para que lo giren al exterior, o hagan turismo.

Y si no se nota más la crisis es porque fruto de ese brutal endeudamiento para nada (o para que lo fuguen o lo malgasten los ricos) se genera cierto derrame a los sectores medios quienes también se benefician de pasar a Chile o a Paraguay y comprar electrodomésticos a la mitad del precio que en la Argentina, por ejemplo.


GUSTAVE  FLAUBERT


Gustave Flaubert (1821-1880) fue un destacado dramaturgo francés que en sus cuentos y novelas reflejaba ese espíritu pequeño y competitivo de la mass media, donde dice que para ellos ser feliz depende de tres condiciones: "Ser imbécil, ser egoísta y gozar de buena salud”. Es sobre esa moralina que cabalga el macrismo y los sectores beneficiados de este país.

Grandes grupos económicos tienen capacidad de fijar los precios con lo que por un lado disminuye el poder adquisitivo de los salarios y por el otro, detraen recursos de las pequeñas y medianas empresas que son tomadores de precio, tanto sean como proveedores o clientes (inclusive cuando demandan créditos) con lo que  el “sálvese quien pueda” se torna obsceno y más cobarde que nunca.

Pero semejante detracción de recursos implica un menor consumo y ello arrastra indefectiblemente a que se caiga el PIB, que implica menor nivel de actividad interna y con ello el acrecentamiento de la desocupación. 

Esta historia la hemos vivido y terminó con la crisis del año 2001, en que en las jornadas del 19 y el 20 de diciembre de ese año fueron asesinados por las fuerzas de seguridad 38 –treinta y ocho- personas, el Presidente De la Rúa huyó en un helicóptero de la casa rosada y la población se convocó en las calles al grito de que se vayan todos.

La implosión del modelo de valorización financiera se explica por la constante y creciente fuga de capitales que en el año 2001 fue de 29.913 millones de dólares,  que se realizaron a través de múltiples firmas controladas, a lo que se sumó que esos mismos empresarios que tenían deuda en dólares en el mercado local se le “pesificó” la misma, fijándolo a un tipo de cambio de un peso un dólar,  pero la devaluación real fue incontrolable, en el mercado paralelo y en Montevideo en abril del año 2002 se cambiaba el dólar a 4 –cuatro- pesos, lo que impactó en el poder adquisitivo del salario.

Si observamos y aprendemos de nuestra historia vemos que el problema se reproduce pero en forma mucho más veloz,  el endeudamiento es mayor y mucho más rápido y también pasa con la sustitución de la producción local por importaciones, en el marco de un comercio internacional que trata de desprenderse de sus excedentes de inventario a como dé lugar. Por supuesto al principio es fácil porque ingresa deuda y se pagan productos extranjeros, pero en corto y mediano plazo quedará en claro que se incrementa la desocupación, la exclusión social y la miseria.

El pueblo le exigirá que aparezca con vida Santiago Maldonado y todos los que se opongan al régimen de explotación, se irán conociendo los Pablo Noceti, quien como Jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich encabezó la represión el 31 de julio de 2017 en Cushamen, provincia de Chubut, y que antes de ser empleado público perteneció al estudio de abogados que defendió al General Leopoldo Galtieri y otros represores.

A medida que se incrementen los reclamos, que la gente tome la calle y el nivel de protesta sea mayor, será mayor la represión, pero irá disminuyendo el apoyo del FMI y de los empresarios (y no porque no estén de acuerdo con reprimir, sino que se dan cuenta que la mass media es un sector importante de la sociedad Argentina, pero no abarca a toda) y, tarde o temprano  lo dejarán a Macri y su equipo de hijos de ricos, tan solo como a De la Rúa o a Videla.

El fuerte apoyo que tuvo Cristina Fernández de Kirchner en los barrios obreros del gran conurbano bonaerense es la base de apoyo para poner freno al macrismo y su modelo de extracción de recursos y fuga, por eso, podemos decir como alguna vez afirmara en su programa de radio Enrique Santos Discépolo:

“Yo no lo traje a Perón, los trajo tu tremendo desprecio por las clases pobres a las que masacraste, porque pedían un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que los permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, del hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco. No. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia, con tu egoísmo y con tu crueldad”.

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lunes, 21 de agosto de 2017

La desaparición de Santiago Maldonado y algo que parecía sepultado de las neo-oligarquías: Sus alianzas estrechas con dispositivos estatales armados, clandestinos o no. Por Horacio González para La Tecl@ Eñe







El macrismo tiene pesadillas históricas que se evidencian en los deslices de su lenguaje que lo obligan a un estado de desmentida permanente. La Campaña al desierto y la dictadura militar del 76 están en una capa interna de ese lenguaje. La desaparición forzada de Santiago Maldonado es la cuerda más íntima que los poderes más oscuros han tocado fatalmente.

Por Horacio González para La Tecl@ Eñe
I

El macrismo no tiene historia, pero tiene pesadillas históricas. Lo sobrevuelan permanentemente. Se las puede encontrar en las frases truncas, los deslices del lenguaje, en el deseo apenas reprimido de decir lo que no hubiera querido decir. Pero eso está obligado a pasar varias horas del día en estado de desmentida. Debe a cada tramo del día, despertar de pesadillas y ensayar desmentidas entre espasmos de su conciencia adulterada. La Campaña del Desierto está  en una capa interna de su lenguaje; pugna por salir atropelladamente como metáfora espuria. Lo mismo los bombardeos del 55 o las cacerías nocturnas del 76, incluidas las desapariciones forzadas. Esos acosos de formas nebulosas o nocturnales son el esqueleto permanente de sus espejismos. La república autónoma mapuche es otro arrebato onírico del Ministerio de Seguridad, el más cercano, desde el fin de la dictadura militar, a parecérsele en algunos rasgos evidentes del procedimiento de acusar a los fantasmas que hace décadas sobrevuelan las metafísicas del Orden. Nunca se abandonan la justificación de atrocidades con el lenguaje del encubrimiento, la distracción o la postulación de un heroísmo militar, con sus “excesos” de antemano perdonados, que “nos salve de los violentos”.

El sistema de poner protocolos a la represión, pero no precisar límites y permitir que sea difusa la actuación de los gendarmes –porque difuso es su lenguaje, que pretende tener reglas pero él vive de la excepción-, deja el ámbito propicio para que algún uniformado se sienta con la licencia para secuestrar o matar. Y con la conciencia de que esto es y fue así, les queda luego tejer la amplia franja de ocultaciones y disparates, para los que siempre está preparado el lenguaje oficial. La invención de un grupo subversivo indigenista sirve a ese propósito. No es nada imposible imaginar que sucedió en aquellas soledades, pues si hay pocos signos de lo verdaderamente ocurrido, sobran los vacíos y falencias de las justificaciones, para imaginar el modo sombrío en que sucedió todo. La Patagonia siempre fue un tema territorial, político y humano fundamental desde los tiempos de los españoles. Su misterio fue y es el del ocultamiento de la sangre que allí fabrica el Estado.

No por haber tenido la Corona Española cierto grado de indiferencia, administrativa y política hacia ese gran especio humano, dejaron de haber cruce incesantes, violentos, tensos y de negociación clásica (canje de recursos por paz entre los nuevos ocupantes y los antiguos pobladores) durante los gobiernos coloniales, los de las primeras décadas de la Independencia, incluso los de Rosas, Mitre, Alsina. Especialmente en la Patagonia, con su multitud de etnias y poblaciones. Allí abundaron los pactos de no agresión, siempre efímeros, y las grandes expediciones de los pueblos radicados en el lugar, que llegaban con sus incursiones no sólo hasta Bahía Blanca o Tandil, sino a las cercanías de Buenos Aires. El término malón, envuelto en pavor y ansias de represión, es un acto de hostilidad, como todos los que cruzan la historia de la humanidad, en los tiempos que sean.

II

Si los españoles combinaron conductas de exterminio con hipótesis de negociación, no pasó nada diferente incluso con la campaña de Rosas, que aun en 1833 era portadora de la idea de  indios definidos como amigos o enemigos. Los gobiernos distinguían. Del lado mapuche, también los distintos agrupamientos reproducían las mismas conductas “políticas”, los combates económicos para obtener recursos o la aceptación de la distribución de bienes  y provisiones por parte de los sucesivos y frágiles gobiernos nacionales. No hubo momento antes o después de la batalla de Caseros, donde no hubiera involucramiento de pueblos indígenas con algunos de los bandos en pugna. El dominio de Calfucurá, ya sea que se le atribuya un amplio control territorial, unánime y homogéneo, ya sea  que se lo vea como un jefe atrevido y capaz pero sin lograr nunca un conjunto de alianzas estables de los pueblos mapuches, podría observarse como una réplica de una dispersa monarquía parlamentaria, con una clara noción que enfrente suyo había una maquinaria poderosa, que  iba organizado su economía anexando territorios sobre la base de una superioridad militar, estratégica y mercantil. El famoso cuadro La vuelta del malón, de singular dramatismo (Della Valle, 1892) retrata con admirable magia realista el modo económico llamado malón, su forma mercancía. Junto a la épica herética y la destrucción de un hogar, eran portadores de su inversa; formar otras familias, la de la Cautiva, y arrebatar objetos del burgués que se internaba en las pampas. El saqueo era el complemento inverso de la acumulación capitalista, desenvuelta en una cultura por cierto bien diversa.

Pero esta fundamental diferencia no es el tema, sino el modo en que el avance territorial del Estado Argentino contaba varios tentáculos, estrategias y cánones de expansión, que no parecía imposible que culminaran en la Campaña de Roca, -según Viñas, cerrando el círculo del primer desembarco de Colón-, campaña que ya había madurado durante todo el siglo, y tenía apenas como alternativa las murallas de Alsina. Parecían ridículas, pero tampoco la campaña roquista gozaba de las enteras simpatías de sus contemporáneos. Mitre deja oír sus dudas y otros políticos, incluso militares, proponen una política de colonias agrarias que Roca rechaza en nombre de un reparto territorial que está en la base de la gran propiedad terrateniente que marcó el futuro del país. Es el caso de Olascoaga, militar roquista, topógrafo de la Campaña, pero con muchos matices en sus opiniones literarias sobre “mapuches” y “araucanos”. Novelista y cronista, firma una de sus obras con el apelativo “Mapuche”.

La Patagonia, cuyo nombre proviene de la imaginación renacentista europea, albergó la gran leyenda de la Ciudad de los Césares, fundada por españoles que habrían naufragado en el estrecho de Magallanes. Pedro de Angelis se toma el trabajo de decir que nunca existió tal ciudad. En el fantasioso relato se trataba de españoles que se habrían salvado de un malón mapuche en la zona chilena de Osorno. Pero este simpático mito alimenta muchas conductas de la “cultura patagónica”. Así, no es “tan” fantasioso el proyecto del francés Antoine Orélie de Tunens, que hacia 1860 crea el Reino de Araucania, una monarquía constitucional al parecer con el acuerdo de varios lonkos mapuches, que no tuvo respaldo del gobierno francés. Es lógico, era una aventura sin duda comercial pero de un burlesco profetismo, y a pesar de denominar Nueva Francia a su empresa, luego que interviniera el gobierno chileno, su destino fue el de pasear por las tabernas de París para contar las peripecias de su Reinado y entregar eventuales títulos nobiliarios. Aunque el de Orélie Antoine de Tunens era una forma entre cómica y estrafalaria del colonialismo, se vistió  de Mapuche e imprimió moneda. Sin ser un proyecto milenarista, el de Orélie Antoine recordaba algún tramo de la colonia utópica religiosa y militar fundada un poco después por Antonio Conselheiro, en el Nordeste brasileño, este sí un acto milenarista de vastas consecuencias, con el apoyo de una población campesina y mulata que al decir de Euclides da Cunha, era “la roca viva de nuestra raza”.

III

Lucio V. Mansilla, en “Una excusión a los indios ranqueles”, recuerda la “expedición” de Orélie Antoine y traza jocosamente un sueño en el que él repite la creación de una comunidad ranquel haciéndose nombrar Lucius Victorius. Su delirio le permite reírse de sí mismo, pero sus dieciocho días de cabalgata hacia Leuvucó son fundamentales para entender la trama de negociaciones del Ejército con las tribus, su incipiente antropología y su densidad histórica. En algún momento, ante una lenguaraz india de gran belleza, Mansilla cree entresoñar que cambiaría toda la historia argentina si ella fuese la Malinche que dominó el idioma de Hernán Cortés.
El jesuita inglés Tomas Falkner testimonió en el siglo XVIII los intensos modos de intercambio que se sucedían entre los asentamientos indígenas a ambos lados de la cordillera, e incluso observa que proveían de leña a las Islas Malvinas, en ese tiempo en manos sucesivas de franceses y españoles. Un siglo después, un enjambre de tratados de paz y comercio son firmados entre distintas congregaciones étnicas y diversos militares en nombre del ejército y del estado nacional, siendo un ejemplo el de Mansilla con Marianito Rosas, donde se razona de que así terminarían los malones y se avanzarían en el comercio racional en esos territorios. Los malones dice Mansilla, se originan en las actividades comerciales que provienen del sur de Chile. No obstante, en el parlamento nacional se objetan ese tipo de tratados con el argumento de que la Nación no puede firmar convenios con “otra parte” de la nación. He allí el problema.

IV

El fantasma chileno sobrevuela toda la cuestión indígena vista desde Buenos Aires, e incluso cuenta con el famoso episodio de los artículos “geopolíticos” de Sarmiento, que en tiempos de Rosas escribe un largo documento exponiendo la posibilidad de que Chile pueda esgrimir derechos sobre la Patagonia. Momento muy delicado de la acción del autor del Facundo. Escribe los artículos sobre la “Patagonia chilena” en el mismo diario donde publicará su obra cumbre sobre  Quiroga “como ejemplar típico de la revolución de Mayo”. Luego será Presidente del país que incluía en su unidad territorial a la Patagonia. “Chile” fue siempre el espectro viandante de la Patagonia para las hipótesis de guerra del Estado argentino. Roca lo menciona en los fundamentos para iniciar la Campaña en el documento que firma con el presidente Avellaneda, presentado ante el Congreso. Había que concluir la unidad territorial geopolítica argentina. En lo que Bayer denominó la Patagonia Rebelde también para el ejército argentino los huelguistas eran “chilenos”. En Tierra del Fuego, las masacres de los selk´nams por parte del buscador de oro húngaro Julius Popper fueron el nexo entre la Campaña del Desierto y los fusilamientos en las huelgas de la Patagonia en 1921. Popper también hizo una crónica de sus andanzas, muy lejos del fino cronista que fue el coronel Manilla. Sus propósitos estaban a sideral distancia de la negociación, sí de la cacería; ni siquiera incorporó el manto protector salesiano que acompañó a Roca. A su manera  Popper quiso fundar un “territorio autónomo fueguino”, suponiendo la aceptación de las autoridades de Buenos Aires. Tenía muy buena relación con el sucesor de Roca, Juárez Celman. No era un utopista majestático como el francés Antoine Orélie de Tunens.

V

Desde la Patagonia indígena, y los exploradores de todo tipo, con sus proyectos militares, puede verse el núcleo de fuerzas que hoy se condensan en la actual tragedia argentina. Hasta llegar a Santiago Maldonado. Hoy Benetton sucede a la aventura de Popper y con su conocida publicidad multirracial y rebordes siniestros enmascarados en un humanitarismo pop (de los años 90), supera con su millón de hectáreas patagónicas el germen del latifundismo roquista y el posterior de los Braun Menéndez, prolíficas alianzas familiares que llegaron a tener más hectáreas que hoy Benetton, que a excepción de un conocido cardiólogo discípulo de Houssay, es un apellido que se fusiona en la idea gubernativa macrista, a través de un no tan lejano parentesco con el actual jefe de gabinete. La industria lanar sustituyó al guanaco y ese fue el comienzo, iniciado el siglo XX, de la extinción lenta de los selk´nam, lo que incluía las jactanciosas cacerías de Popper.

Una última descendiente de ese núcleo también llamado onas, deja testimonios del idioma extinguido. Muerta hace unas décadas a edad centenaria, su voz es tomada por una discípula de Levi Strauss, Anne Chapman, no hace muchos años fallecida en París. La novelera interpretación de Patricia Bulllrich de que el movimiento ancestral Mapuche es una guerrilla separatista desconoce esta historia, aunque en los voladizos de su anegada memoria deben figurar episodios oscuros, apenas recordables, que su gusto por conspiraciones y acciones como las que hoy denuncia, le deben devolver a su actualidad, un pasado con indefinible marca de escarnio. Sus gestos militaristas reversibles, con sus anversos y reversos, la llevan a preservar un lenguaje vacío, virado como una media, lo que le permite decir que avizora indigenismos subversivos financiados desde el exterior para formar naciones étnicas, califatos miliares que amenazan a la argentinidad. Le asusta que apelen a una  ancestralidad notoriamente más antigua que la del apellido Bullrich en nuestro país, que se remonta precisamente a la Campaña de Roca. Ésta juega en el inconsciente, rápido en aflorar, del ministro de educación, cuyos ancestros provienen de la casa de remates surgida a partir de la territorialidad expandida por el ejército roquista. Las interrelaciones familiares también llegan hasta Patricia Bullrich. ¿Importan algo estas genealogías, que son una matriz aturdida por los silencios de la historia nacional?  


VI

En principio hay una ancestralidad generada en la Argentina por varias capas históricas de sus oligarquías; una veta minoritaria sobrevivió a la batalla de Caseros –los Anchorena, los Álzaga- y otra mayoritaria se consolidó luego de la Campaña del Desierto, los Leloir, los Pereyra Iraola, los Martínez de Hoz. El peronismo, más que el irigoyenismo (que contó con el apoyo de una veta minúscula y segundona de la aristocracia rural, cfr. Alain Rouquié), irrumpió en la actuación de esos linajes en la gran economía y apenas le limitó los grandes negocios rescatando una porción para el Estado (el IAPI, etc.). Pero ya atravesaba, con vicisitudes cambiantes, todo el arco histórico nacional una nueva oligarquía –ya sin la habitualidad de ese nombre-, que partía de la Sociedad Rural, gran impulsora de la campaña del desierto, pero ahora, desde varias décadas atrás, con el despliegue político de los agro-negocios que se basan en el doble pinza de la soja con el glifosato junto a los nuevos métodos de siembra. Esto ha diversificado las estratificaciones del mando económico en la Argentina, cuya consumación por el momento adquiere el nombre de macrismo, articulación que se concibe de una temporalidad larga, de cuerpos condensados y entrelazados del aparato comunicacional, judicial y financiero. Los negocios de las tolderías contratistas, los casamientos de aventureros que se recortaban sobre el resto de las oleadas inmigratorias (en este caso la italiana), por sus ambiciosas coartadas y cálculos de mimetización con los grupos “ancestrales” –dicho esto un en sentido muy vago-, podían servirse de apellidos tradicionales estancados. Llegó rápido el aprendizaje del trato con las multinacionales de cada momento, la fuga de capitales hacia paraísos fiscales –terminología que ellos mismos utilizan-, y el surgimiento de estratos aventureros de las omertás del sur de Italia que ocupaban lugares que aspiraban a disputar con los Bunge y Born, los Dreyfuss y las cerealeras como la Casa Weil, hoy desaparecida, cuyo hijo, de simpatías con el luxembruguismo, aportó fondos para fundar el Instituto de Frankfurt. Sabemos quiénes son ejemplares en este rubro.

En cuanto a las fuerzas armadas, si se tiene en cuenta su composición social, desde mediados de siglo XX, predominan en los altos mandos oficiales de raíz inmigratoria, como alguna vez dijo preocupado Mariano Grondona. La aristocracia militar se deshizo finalmente con el terror de Estado, y un hombre con títulos modestamente heráldicos –familia de la antigua inmigración de comerciantes franceses, Lanusse-, marcó “internamente” parte de ese final con su posición adversa al terrorismo de Estado, lo que no lo exime de otras graves responsabilidades. Mientras la vieja clase agropecuaria se transmuta en CEOS u otras denominaciones de la utopía empresarial globalizada – gerentes de empresas petrolíferas, de cadenas de farmacias, de redes de supermercados en la Patagonia-, la elite intelectual de la ancestralidad mapuche daba una nueva generación que se lanzaba a la vida política influida por diversas fuentes conceptuales; nuevos indigenismos, ancestralismos de izquierda, teoría de los pueblos originarios, crítica a las etnicidades subalternas, ecologismos radicales. Lógicamente los políticos representativos de las diversas corrientes indigenistas, alegan una mayor antigüedad en la memoria poblacional y territorial que la de los terratenientes “originarios”, los inmigrantes y la de los gauchos, que según Borges no sabían que se llamaban así y que según Lugones, había que rendirles homenaje recién cuando –dice- se hayan extinguido como conglomerado humano.

Hasta mediados de los años 30 el Ejército conservaría su interés “geopolítico” en las poblaciones mapuches que habían sido derrotadas. Quién sabe si por sentir algún peso “ancestral” en su pasado, o si por creerse inmiscuido en una tarea específicamente militar, Perón hace un diccionario de toponimia araucana con voces mapuches que subsisten y explican los mojones de un territorio. Su pequeño diccionario, está pensado con simpatía hacia los vencidos.

VII

¿Qué es entonces la Argentina? ¿La Nación de Roca? ¿La Nación Mapuche? El macrismo puso nuevamente sobre la pizarra un fragmento que parecía sepultado de las neo-oligarquías que crean policías especiales, guardias de corps institucionales, aparatos privados y agencias represivas particulares, alianzas estrechas con dispositivos estatales armados, clandestinos o no. Brotan estas piezas del inconsciente histórico, visceral, invisible y recurrente, que tiene nuevos personajes  -la supuesta guerra indigenista y el macrismo como una hipótesis represiva que crea horizontes implícitos regidos por amenazas genéricas que la represión empírica interpreta “a su manera” –pues esos hechos represivos “se dejan interpretar” como permisos específicos para llegar hasta las última consecuencias no escritas y cuyas huellas sangrientas el Estado mismo puede borrar. Y eso es precisamente lo que lo caracteriza como Estado. Es así que debemos concluir, con honda preocupación y tristeza, que ha ocurrido con el artesano trashumante Santiago Maldonado, que recorría la Patagonia como tantos viajeros de todos los tiempos en busca de su ciudad de los Césares.

De las narraciones de Hudson o Darwin a los contemporáneos Paul Theroux o Bruce Chatwin, la Patagonia es la fuente de grandes experiencias narrativas. No tenía porque no sentirlas Santiago Maldonado, testimonio del “homo sacer” producido por la barbarie macrista. Del macrismo se desprenden toda clase de micro-metáforas insidiosas, rebuscadas, dichas y actuadas por especialistas en embarrar esta escena y toda escena. Todas las técnicas de los servicios de informaciones están a su disposición; invertir los significados, echarle la culpa a las víctimas, presentar a los victimarios bañados por la luz del bien, ponerle una envoltura a los hechos graves para desviar o disolver el tratamiento del núcleo esencial del que importa hablar.

Se sugiere que Santiago es el culpable de su desaparición, a través de inventar un insensato Condado Mapuche Independiente entre Chile y Argentina, salido de los diagramas de sistematización de “delirios imprescindibles” de los sempiternos “Servicios”. Mientras cualquier agencia estatal hoy recluta datos vitales de toda persona, en las grandes operaciones corren el velo de lo ocurrido mediante una alucinación encuadrada en parámetros de ficticia verosimilitud, llevados hasta un abismo. Hay un proyecto de zonas liberadas en la Cordillera, recitan, pero para encubrir la gravedad de una desaparición por obra de una agencia del Estado. Esta pamplina se apoya en un estado real de discusión de los pueblos mapuches por sus derechos territoriales, no más, y todo cuanto piensen los funcionarios del gobierno que ven “subversión” por el solo hecho de escuchar la lengua mapuche –que muchos viajeros de décadas pasadas han declarado superior y de mayor plasticidad imaginativa que el inglés, el francés o el español-, implica que no ven dónde se hallan realmente los intentos de sustraer soberanía al país. Las explotaciones mineras de la Barrik, los convenios del macrismo con Gran Bretaña sobre Malvinas. ¡La Inglaterra que dicen que financia la hoz y el martillo tehuelche!

Hay una osatura de lúgubre videlismo en estas operaciones e ideogramas deliberadamente paranoicos. Van flotando en la oscura conciencia del gobierno y se las transfunde a la sociedad para advertir que no debe haber más demandas territoriales justas. Por otro lado, el debate sobre la violencia es universal y no parece contar hoy con fundamentos populares efectivos su uso contra extraordinarios y crueles poderes estatales. Pero de la manera que sea, el pretexto del gobierno referido a una supuesta organización indígena que desea apoderarse de ricas tierras (verdad invertida: son otros, son los emporios locales o internacionales lo que lo hicieron) no puede ser un hecho superior a la desaparición del joven Maldonado. Porque resurge  ese sólido concepto, desaparición, del estado policial represivo instalado ahora con “sinceramiento” y “gradualmente”. Hay muchos hilos de la historia que se conectan aquí. Algunos quieren buscar la historia del macrismo en un antecedente frondizista. No convence. El antecedente, lo ancestral de este grupo, es su ligadura instintiva con la Gran Represión del inmediato pasado, sus planes económicos más restrictivos y los modos de gobierno entre reglamentarios y despóticos, actos protocolizados para darle racionalidad instrumental a la formidable reprimenda  que están practicando en todos los sectores de la sociedad. Los que querían recrear la república terminaron en el charco totalitario de imaginar una republiqueta de césares indígenas lanzando molotovs.

La Argentina deberá ser una Nación de naciones; para ello es fundamental la aparición con vida de Santiago Maldonado, cuestión de urgencia trascendental que de no ocurrir revuelve visceralmente la historia del presente, bajo el foco disgregante y sórdido de un nombre: el de la ahora ministra de seguridad, que es la cara y ceca de un núcleo de pasiones circulares que pone un capuchón de luto sobre una historia conocida, parte de las múltiples ancestralidades de este país, lejanas o cercanas. Santiago Maldonado parece ser la cuerda vital que los poderes más oscuros han tocado fatalmente. Porque, o ser argentino es una fatalidad, y en ese caso lo seremos de cualquier modo, un modo torpe e indiferente que nos hunda en un circuito trágico, o ser argentino es una mera afectación, una máscara, que encubra hechos de sangre, o ser argentino será nuevamente construir el bastidor moral que devuelva vida a la vida y permita salir del zanjón sacrificial en que otra vez hemos caído.


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domingo, 20 de agosto de 2017

Cierre del cuartel de Bomberos en José A. Guisasola, Partido de Coronel Dorrego. Si se puede, es maravilloso lo que estamos haciendo juntos...






Que cierre un cuartel de bomberos so pretexto que la cantidad de efectivos existentes no es la recomendada en los protocolos en una localidad rural de 900 habitantes en donde siempre existe el latente el peligro de incendio debido a que está rodeada de combustible natural no nos debe sorprender, al igual que el cierre de una escuela ubicada en el mismo distrito en los linderos de la ciudad cabecera.

Es el signo de los tiempos, el dilema del costo y el beneficio. Sucede que en ocasiones el tiempo nos enseña, ante la desgracia, que el beneficio era bastante más alto que el costo. Tristemente los protocolos de acción se rediseñan cuando fenómenos nuevos ven la luz en la mirada de los funcionarios, por eso es muy importante la elección de inteligencias políticas y no de simples buenos vecinos que por conocidos nos parecen confiables.

En la política existen dos premisas que es necesario tener en cuenta: Primero lo que podemos hacer a favor de nuestra comunidad, ese tinte innovador y progresista que siempre se reclama, y segundo el daño que le podemos evitar. En este caso el gobierno municipal en su conjunto, y cuando digo en su conjunto me refiero tanto al oficialismo como a la oposición no tomaron en cuenta este ítem preventivo muy a pesar que desde hace más dos años algunos vecinos de Guisasola venimos hablando del tema en nuestros respectivos espacios institucionales y políticos. 

Pretender derivar el dilema en función de resortes jurisdiccionales me parece descabellado y hasta una falta de respeto hacia la inteligencia colectiva. Supongamos por un momento que a la central de bomberos de la ciudad cabecera, de la cual dependemos formalmente, le faltaran dos o tres integrantes en su plantel para cumplir con los protocolos, ¿alguien puede pensar que el gobierno municipal dejaría que cierre?. 

Más allá de las hipótesis debemos asumir que este dilema es político porque está relacionado con un servicio público de riesgo el cual no está debidamente valorado y en consecuencia encuadrado como tal y se rige decimononicamente bajo reglas del voluntariado. Resulta natural que bajo esas condiciones, en lugares como el nuestro, muchachos que abrazaron la vocación con altruismo deban dejarla producto de sus necesidades materiales, cuestión subsanable si al arriesgado vecino en lugar de sacarle una heroica foto de ocasión, que seguramente no pide, mejor le pagamos un salario digno. 

Pero para que ello ocurra es necesario que nuestro gobierno municipal destine presupuesto para tener dicho servicio en cada una de sus localidades buscándole la racionalidad a los protocolos en función de planes de contingencia particulares. El ejecutivo guarda la misma lógica con la Sala de Rayos X de nuestra localidad. Una vez instalada y efectuadas las pruebas estuvo más de un lustro desactivada, ante los reclamos la pusieron en acción, como era previsible unas pocas placas y al carajo con el equipo, se acabó el servicio, y todo en el más absoluto silencio operativo. 

En política lo único que no puede hacerse es lo que no se tiene voluntad política de hacer. Y no es un trabalenguas. Rompen a los ojos las actitudes abyectas que a diario ya ni nos sorprenden por parte de los ejecutivos, nacional y provincial, en función de los objetivos políticos más siniestros. Por caso la remoción de un camarista ni afín o la detención de una militante social. Pues aquí el objetivo es noble y tiene relación con la seguridad y la calidad de vida dentro de una comunidad mayormente pobre y aislada.

Alguna vez, durante el gobierno del Intendente Fabián Zorzano se pasaron por alto todos los protocolos y reglamentos nombrando a modo de excepción y como Directora de Deportes de El Perdido a la tristemente célebre Valeria Schechtel, cargo fabricado a medida de dicha persona so pretexto de una necesidad reclamada por el pueblo (¿?), para luego extender el privilegio con subsidios directos e indirectos a favor de su clan. Partidas que nadie observó como despilfarro. Aquella experiencia ominosa puede tomarse como ejemplo para entender que en política todo se puede hacer si justificamos plenamente cada decisión con racionalidad. No me voy a extender sobre el tema, todos lo lectores saben lo que pienso sobre este perdón colectivo y político que el pueblo le regaló a su médico de cabecera. 


Volviendo al punto. Si con la Escuela Nro. 34 de Coronel Dorrego se fracasó so pretexto de una muy útil ausencia de matrícula a favor de un negocio amigo,  no tenemos muchas esperanzas, pero quién sabe, es un año electoral y acaso posterguen la cosa unos meses para pensar alguna solución consensuada. Es el huevo de la serpiente, y su maligno y apático veneno social; sin recursos, en una localidad que expulsa a los jóvenes es muy injusto exigirle a ese voluntario que deje de vivir su vida, aunque sienta la vocación. Acaso lo que deberíamos pensar es que su altruista vocación merece por sobre todas las cosas una vida digna. 

De aquí en más, desde la oficialidad, todo será excusa y perorata "eufemística". Lo real es contar con disponibilidad de recursos económicos para tener recursos humanos. Acaso existen figuras intermedias aún no pensadas, tal vez la creatividad todavía no ha tocado timbre en la puerta de las casas donde viven los que deben tomar las decisiones. Sería demagógico proponer desde esta humilde página, como conjetura, que traslademos la lógica del voluntariado a los integrantes del HCD, personas todas con ingresos firmes en cada una de sus profesiones o mejor bajemos su número a 8 y el monto anual excedente se traslade a bomberos. Pero que va, más allá de que pensemos que los muchachos que componen la brigada valen para nosotros, por su actividad y función social, mucho más que varios de nuestros concejales y funcionarios son estos quienes nos pueden y deben resolver la ecuación.




sábado, 19 de agosto de 2017

De cómo se puede lograr la hegemonía con apenas el 30% del poder popular y el 100% del poder real...





Macri: diferencia entre Poder y Hegemonía

El régimen de poder del neoliberalismo ha logrado desconectar el malestar económico-social de cualquier modalidad emergente de un proyecto transformador. Los políticos macristas son mediadores intercambiables que cuentan con esa maquinaria neoliberal capaz de producir nuevas formas de subjetividad. En este sentido es que el macrismo es una variante del poder neoliberal y no una hegemonía.


Por Jorge Alemán para La Tecl@ Eñe


Son los distintos  analistas que a partir del triunfo electoral se interpelan por la eficacia de la cultura macrista y especialmente por su eficacia política. En muchos casos se suele insistir en que la oposición es negligente y descuidada a la hora de desentrañar la lógica de dominación macrista. Según esta vertiente, las burlas y las críticas de nuestro "bando " no toman  en serio  ni como corresponde, el funcionamiento del dispositivo macrista en sus verdaderos alcances. Describamos algunos de estos aspectos y su posible eficacia.

1) El clima de contemporaneidad que rige su escenografía, discursos plagados de sintagmas de la autoayuda, un régimen de stand up generalizado que apela permanentemente a las potencialidades del "individuo", músicas livianas, cuerpos de bicisendas, calidad de vida new age, etc . Alentando siempre la idea de que lo "otro" es arcaico y ya abandonado por la historia.

2) El "funcionamiento en equipo" que a su vez no borra las individualidades, el estilo descontracturado de permanente progreso donde fracasar es imposible y donde la Capital Federal es la caja de resonancia perfecta para este espíritu de los tiempos.

3) La Señora Vidal, tal vez su máximo capital simbólico, de apariencia  virginal, despojada de todo interés personal y de toda referencia a la interpretación política y siempre amenazada por lo oscuro de fuerzas terribles: las mafias y el narco, que tienen como condición para mantener su potencia amenazante el no ser nunca nombradas en su especificidad.

4) La permanente preocupación por el dolor de los otros, el sufrimiento que esto les procura y la apelación a inventar actividades emprendedoras para como lo suelen explicar los manuales, aprovechar la desgracia para reinventarse en una nueva actividad exitosa.

No obstante estos gestos que consolidan la idea de que la clase media es el vector que unifica y estabiliza a la nación está siempre asediada por lapsus, deslices en la enunciación y distintos gestos y fórmulas de desprecio clasista que permiten el retorno de lo reprimido, retorno que revela un arcaico y antiguo rechazo por lo popular. Son los puntos de fuga del dispositivo macrista.

Pero la tesis que nos proponemos defender es que esto no procede de una inteligencia macrista ni de asesores ultra especializados que saben manipular a las masas en su favor.

Son los propios dispositivos del Neoliberalismo, su régimen de Poder, el que ha producido una novedad a escala mundial. Una novedad que ha tardado sin embargo mucho tiempo en prepararse, como suele ocurrir siempre con las novedades.

Esta novedad consiste en haber logrado desconectar el malestar económico- social de cualquier modalidad emergente de un proyecto transformador. Dicho en otros términos, el Neoliberalismo es una mutación del Capitalismo donde la relación con la Causa está rota hasta nuevo aviso. O en términos marxistas “las contradicciones" no son ya operativas. En este horizonte hay una "mala noticia”, la maquinaria capitalista logra como lo indica la palabra “Dispositivo” poner todo a disposición, contaminando a la política con lo que llamaríamos “ultrapolítico", a saber: infiltrando a la política clásica con fenómenos identificatorios, fantasmáticos. Estos fenómenos se captan mejor cuando se observa el exterior constitutivo del macrismo: el espectro kirchnerista y sus equivalencias metafóricas en Venezuela y el Populismo.

A la “hipermodernidad" macrista la amenaza un futuro que viene del pasado: la experiencia nacional y popular. Toda su supuesta contemporaneidad sobreactuada cruje cuando vislumbra que el proyecto popular no está muerto. Entre otras cosas, porque la verdadera experiencia moderna y republicana aconteció bajo el kirchnerismo.

Los políticos macristas son mediadores evanescentes e intercambiables que cuentan con jugar con la corriente a favor de una maquinaria neoliberal con una potencia en la producción de nuevas formas de subjetividad, que encuentra su ejemplo mayor en aquellos que son capaces de atentar contra sus propios intereses por odio hacia los otros. En este aspecto el macrismo es una variante con su propia especificidad, del poder neoliberal y no una hegemonía.

La Hegemonía siempre se construye con lo que "no hay ", con el vacío como punto de partida, por ello nada va a "volver" y está todo por reinventar. Su condición primera  es no tener como punto de partida el régimen de dominación neoliberal y por tanto verse obligada a construir con fragmentos una voluntad contra hegemónica. Algo bien diferente del poder homogeneizante de la maquinaria capitalista. Ardua y desigual tarea si se tiene en cuenta el dispositivo mediático -judicial a disposición de la trama neoliberal. 


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jueves, 17 de agosto de 2017

PASO en Coronel Dorrego... Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie.. y así fue nomás







Tal lo previsto, como adelantamos, y sin mayores azares, el equipo de refresco de la oficialista UCR-Cambiemos, sin necesidad de transpirar, obtuvo cómodamente una victoria en las primarias del pasado domingo, dándose el lujo, incluso de absorber, sin necesidad de tomar un Sertal, una merma la cual entiendo como parte de una crónica anunciada. Es decir, la ausencia de riesgo derivó en cierto relajo electoral de sus adherentes. En tanto la oposición le facilite la tarea atomizando el infortunio del pueblo profundo el oficialismo pueden colocar en los tres primeros lugares a  Grassi, Murano y Barreda, que triunfará sin mayores sobresaltos. Y lo dicho es todo un elogio si lo saben leer.

El 40% obtenido seguramente se disparará 5 o 6 puntos mínimo para octubre lo que debería hacer pensar a la oposición en su conjunto, y no me refiero a los dirigentes y sus enanas conveniencias sino a los ciudadanos, si resulta conveniente para nuestros dilemas existenciales ratificarle al oficialismo sus cuatro ediles en juego. Basado en los momios rompe a los ojos que Unidad Ciudadana, aún con prevenciones, es el mejor ubicado para discutirle a la UCR esa hegemonía y su discrecionalidad manifiesta con la cual maneja el distrito con un perfil de preosario feudal. Esta segunda generación de viudas neoliberales de la Alianza asesina de 1999 ha logrado convencer a buena parte de la población que esta silueta abúlica y negligente es la fórmula adecuada, es el único formato político posible para el distrito. Y a pesar de las quejas y las disconformidades de cocina, mate y ruleros el “es lo que hay” domina la escena social. No en vano las colectoras que aparecen tienen su éxito en la puja a favor de que nunca la oposición logre unificarse en función de programas socioeconómicos locales. Giuseppe Tomasi di Lampedusa nos lo explica detalladamente al narrarnos la vida de Don Fabricio Corbera, Príncipe de Salina, Sicilia, en la maravillosa novela Il Gattopardo...

La histórica lista “tengo 20 negros esperando por tu cargo” del secretario general de empleados municipales Coco Fortunato, que encabeza en esta oportunidad Gustavo Brussa, es número puesto para colaborar con el oficialismo y malograrle números a Unidad Ciudadana, en tanto que la propuesta de Randazzo, motorizada por Dichiara y que encabeza Agatiello, todavía es una incógnita debido a que los sufragios obtenidos no le alcanzan al colectivo ni para pelear una diputación provincial en la sexta sección electoral. De todas formas considero que por los compromisos políticos asumidos con sus agrupaciones madres estimo que continuarán en carrera, aunque más no sea de manera testimonial. La incomprensible y llamativa lista alternativa del Partido Renovador Federal no arribó al objetivo de pasar la ronda clasificatoria.

Es probable que ante este escenario existan corrimientos a favor de Unidad Ciudadana, no me refiero a acuerdos formales ni dirigenciales, sí decisiones por parte de la ciudadanía.
Blancos (preocupante 9% - cifra últimamente constante), nulos y recurridos más los casi 3500 no asistentes siempre despiertan esperanzas en los desahuciados. Ocurre que comúnmente, y en caso de participar, estos se distribuyen siguiendo la misma lógica del voto válido.

Por el lado del vecinalismo sigue sin entender qué es lo que le viene ocurriendo. El encierro de su líder consigo mismo, su microclima de novela mexicana y entorno laudatorio no le permite observar que no es un asunto de personas ni de conductas, sino de espacios políticos representativos. Y el espacio ideológico que ha decidido representar, tal vez convencido de que era la llave de ingreso a las grandes ligas, está muy bien cubierto por el radicalismo. Dorrego no necesitaba más derecha, y quien afirma que las ideologías no existen a las pruebas me remito con el presente nacional y cómo las ideas han cruzado cardinalmente a todos los partidos y al país, y sus dos modelos. Lo que el pueblo no oficialista de Coronel Dorrego reclama es oposición firme, es antagonismo ideológico y práctico, es control estricto de la gestión, no la traducción amable y prolija de un discurso dominante y despótico. Segurola, debido a su llegada popular, tuvo una enorme oportunidad, y vaya que estuvo muy cerca, para armar algo transversal que incluya a todos los sectores que observan al radicalismo con marcadas desconfianzas. 


Aquí el análisis de Hugo Segurola




Segurola y Felix no son los mismos “homo políticos” que arribaron hace cuatro años al Concejo. Sus discursos son distintos, su grado de oposición es distinta, cosa que fue reconocida por el propio edil, su compromiso para con los dilemas del pueblo profundo son distintos, el espacio político y representativo por el cual optó el vecinalismo hace a la caída. No haber trabajado ni militado nunca el interior del distrito explica gran parte de esa decisión.

Hace algunos años escribí sobre el salto de calidad que debía dar el vecinalismo para ser verdadera opción, cosa que me trajo aparejado insultos y deméritos dantescos por parte del candidato, emoción violenta que buenamente se la atribuyo a la debilidad de una persona que no tolera nada más que su sola imagen delante del espejo. El detalle de sus insultos hacia mí cuando todavía lucía gallardo sus 3000 votos no se los voy a recordar ahora que tiene 900. Parece ser que el analista independiente que no resiste ningún tipo de análisis se merecía un poco más de respeto intelectual. Pero que no se preocupe, ya verá que no es el único.

Y ese salto de calidad tenía que ver con la praxis y la dialéctica política y no con las figuritas difíciles y la buena vecindad del Chavo del 8. Lo más complejo en la ciencia política es transformar la intención en praxis, y ese es un dilema que el vecinalismo nunca pudo resolver, en algún caso por las enormes dificultades presupuestarias que impiden su desarrollo territorial y en otro por la conocida animadversión de su dirigencia al desechar todo tipo de alianza programática y electoral dentro del distrito. Cuando Segurola comenzó a coquetear con el massismo recuerdo haberle mencionado que era un enorme error estratégico debido a que automáticamente estaba expulsando al voto kirchnerista, muy importante dentro de su armado, caudal que en sus comienzos, a pesar de que jamás le cedió lugar protagónico ni relevancia, supo ganarse políticamente por dos razones: primero, porque por entonces su discurso era realmente opositor y duro, y segundo porque ese segmento del electorado estaba huérfano en Coronel Dorrego. El arribo de Osvaldo Barcelona y la tan novedosa como moderada adhesión que el PJ local mostró por el kirchnerismo, a mi gusto tardía y acuarelizada, hizo que hasta los segmentos más duros y exigentes, acepten el poco claro convite ideológico del abogado laboralista, espacio político en donde comulgan cuadros que estuvieron de un lado y del otro del piquete rural, que incluye dirigentes que hasta firmaron solicitadas muy agresivas en contra de Cristina, anexando insultos y hasta pedidos de destitución.

Y lo que le sucedió al vecinalismo le puede ocurrir a Unidad Ciudadana si no logra resolver políticamente sus vaguedades representativas y en consecuencia sus trampas internas, cruces que son fácilmente detectables y que de alguna manera vieron la luz en estos comicios. Algo hicimos algunos para menguar el impacto, pero igual, aunque mínimamente, lograron el objetivo. Que la boleta local de Unidad Ciudadana haya obtenido más votos que la boleta de nuestra líder indiscutida y creadora del espacio  resulta políticamente poco menos que panglossiano y más si tenemos en cuenta que la fiscalización general del partido estuvo en manos del, a pesar de todo, alicaído randazzismo coparticipante. Más allá de repunte en Oriente no fue una buena elección del colectivo, los votos obtenidos, es decir el 26%, exhiben un amesetamiento alarmante con una sensible merma luego haber negociado una lista que supuestamente contenía a todos los sectores. Pues parece que alguno de ellos, desde adentro, no lo vio así.  


Aquí el análisis de Osvaldo Barcelona



Pensemos unos instantes. Si dentro de la boleta de Unidad Ciudadana local tenemos cuadros políticos que no votaron los otros tres cuerpos provinciales pregunto: ¿en qué lugar ideológico-representativo está parada la agrupación fronteras adentro? Un adherente de Unidad Ciudadana no peronista no tiene cabida dentro del colectivo y esto ya sucedió cuando los tiempos  del Frente por la Victoria. Me parece que no se alcanza a percibir que el espíritu político de Unidad Ciudadana es superador y más ambicioso incluso que el de su antecesor. Escucho entrevistas lamentables, plagadas de una precoz soberbia, en donde integrantes de la lista afirman muy sueltos de cuerpo que el peronismo volverá a ser gobierno en Coronel Dorrego en el 2019. Pues no entendieron absolutamente nada del mensaje de Cristina y cuál es el objetivo político de este nuevo frente ciudadano. Mientras algunos se pelean por las achuras el abastecedor se queda con la vaca, sentenciaba Jauretche. Se está jugando algo más en la Patria que la intendencia de Coronel Dorrego. A quién le puede importar al camarote si el barco se está hundiendo. Tristemente estos asuntos, “a los menesterosos impuros que no cantamos la marchita”  no nos está permitido plantearlas, debido a que, por ejemplo, en nuestro Pago Chico de Guisasola la Unidad Básica no está abierta para este tipo de debates, y vaya que algunos hemos insistido hasta el cansancio. Uno no puede, en la situación actual, gastarse 500 mangos por mes en nafta o invertir en un remis para ir a la ciudad cabecera los jueves y plantear estas cuestiones, menos aún estando desocupado. Me parece que habiendo un espacio, bueno sería utilizarlo para este tipo de encomiendas, ergo: analizando, debatiendo, discutiendo.

Alguien cercano a Barcelona le debería advertir, ya que a quien suscribe prefiere no leer ni escuchar, que en Guisasola no se gana solamente juntando dos apellidos, aunque le añadas zumba, dos meriendas electorales quince días antes de los comicios, remeras de fútbol y algún que otro chorizo recalentado. El campo nacional y popular, hoy Unidad Ciudadana, que encabeza el Partido Justicialista por imposición de votos y prepotencia de locación, debe comprender particularmente que es necesario tanto la arenga sanchopancesca y publicitaria como la formación política, y sobre todo trabajar en el territorio, no llevando un boleta quince minutos antes del comicio, selfie y facebook mediante, sino estando de manera permanente e interactuando socialmente dentro de ese territorio, en el marco de las instituciones, procurando fortalecer el ideario de sus adherentes por medio del conocimiento, la información y la formación política. Poco a poco estamos caminando aquellas huellas del 2009 y que terminaron bajo el barro en el 2013, aquellas que nunca debimos marcar, hoy, las estamos pisando nuevamente. Aún así y con todas las prevenciones del caso votar desde la oposición cualquier otra alternativa que no sea la boleta de Unidad Ciudadana local es votar Macri-Vidal-Reyes, es votar exclusión, desigualdad, represión, neoliberalismo. Con estos números, Cambiemos ya se aseguró tres ediles, conservando de este modo la mayoría absoluta y el hipotético cuarto integrante es 100% Pro; Unidad Ciudadana alcanzaría dos escaños. Y no es lo mismo, simbólicamente un tres a tres y su correlato un siete a cinco en el HCD pone las cosas en otro sitio político.

Temo que en Coronel Dorrego se nos presenta un escenario similar a aquella segunda vuelta nacional del 2015 en donde todo el campo nacional y popular debe votar en defensa propia por aquella opción que le ponga límites a este verdadero saqueo de vidas que están llevando a cabo el feudalismo gobernante.