EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

domingo, 23 de octubre de 2016

LA TERCIARIZACIÓN LE GANÓ LA PULSEADA A LA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA




Nada estamos descubriendo con el título. Hace rato que la construcción política tradicional ha quedado en el pasado. Las fuerzas aspirantes de antaño junto a sus dirigentes solían armar costosas caravanas que duraban meses en función de solventar y divulgar su proyecto político.
Caminos polvorientos, calores insalubres, tormentas, verbenas y barro eran moneda corriente para aquellos que estaban convencidos y concientizados sobre la propuesta social que traían dentro de sus maletas. Y dejaban en cada ciudad y en cada pueblo el testimonio viviente de su presencia legando en los vecinos un convite político y la representación tangible de su ideario.
Y nacía el caudillo local. Figura trascendental e imprescindible para la construcción política regional. Acaso un local, una casa de encuentro, un poco de dinero para cubrir los gastos y el contacto permanente con la población eran los materiales iniciales para desarrollar el boceto. La historia, la filosofía, la sociología, la economía, el mundo del derecho laboral, social e individual, el riesgo de la militancia, eran incisos insoslayables en medio de acalorados debates, momentos en donde esa construcción política lograba la brillantez que le obsequia desinteresadamente desde el inicio de los tiempos el mundo de las ideas.
Pero como bien afirmó el periodista dorreguense Carlos Madera Murgui, hoy la política se construye a paquete cerrado. Aquel trabajo militante y de campo se ha terciarizado. Se adquieren, so pretexto de cambiar determinadas inercias, sospechosas certezas electorales. El campo de las ideas no forma parte del debate, sólo los titulares, los zócalos de los noticieros y las declamaciones de ocasión, el mutuo arrastre es la savia que motoriza el acuerdo. La conveniencia como instrumento, la comunión como excusa. Y de pronto los Massa, los Macri, pasando por encima de sus propios adherentes dejan de lado todo tipo de construcción política y redireccionan sus cuantiosos recursos a favor de esos paquetes cerrados, volátiles, difusos, apolíticos. Ergo, lo que no pudimos hacer nosotros, lo terciarizamos, que los hagan ellos, sin que medie la lectura de posibles contradicciones y contraindicaciones.
En la actualidad la territorialidad política se la observa como una suerte de  PYME cuya cotización comienza a tener peso meses antes de los comicios en función de los votos obtenidos en la anterior compulsa. Por eso hablamos de sospechosas certezas y paquetes cerrados. En política uno más uno no siempre es dos. Las agrupaciones modernas con aspiraciones nacionales no caminan la Patria, no hacen política, no debaten programas, herramientas,  ni ingresan al mundo de la ideas y la diversidad, adquieren “circunstancias y coyunturas” locales bajo el módico traslado de partidas, sumas que en lugar de invertir en un trabajo de campo personalizado, concreto y cívico, lo redireccionan diagramando un formato mucho más digno de la reingeniería empresarial que de la política real. Lo más triste es que este formato político se ha desarrollado y ha logrado aceptación y consenso en todos los segmentos de la actividad, a lo largo y a lo ancho del país. Las fuerzas provinciales son PYMES de las fuerzas nacionales y las fuerzas municipales son PYMES de las primeras.
Sospecho que a la vejez viruela y hay cosas que no las entiendo. Soy de la época en donde una heladera o un auto se fabricaban para que durasen mucho tiempo si se cuidaban, cosa que hoy, por más esmero que uno ponga, no ocurre. La inmediatez, la velocidad, el videoclip y la practicidad son valores per-se, tienen capital incluido, olor a billete, cotizan en bolsa.
Soy de la época cuando el piloto y el copiloto eran los mecánicos y andaban de sucios overoles cuando el auto para correr en Turismo Carretera, tanto en los semipermanentes como en rutas improvisadas, se desarrollaba artesanalmente en los pueblos, con capitales sufridos; hablo de cenas, donaciones, esfuerzo colectivo, colectas, peñas. Hoy para puntear en Turismo Carretera, en una pista cerrada con todas las medidas de seguridad, hay que tener un chasista, un motorista, proveedor universal de autopartes, de gomas, de combustible, etc. y mucha publicidad, y acordar con el mundo mediático una cuota para que muestren el vehículo. En fin, un sistema terciarizado que le ha quitado a la actividad el encanto y la pasión de antaño. La identificación y el grado de pertenencia pasa solamente por cuatro formatos exteriores que en nada se corresponden en su interior con las marcas alentadas. El mismo motor puede estar cubierto por cualquiera de los plásticos. Da igual. Lo importante es ganar, no interesa el cómo. Después de tanto mentir nos suicidamos con una verdad y encima, luego de mucho lamentarnos,  buscamos culpables y terminamos preguntándonos cómo llegamos a este punto sin retorno.
Algo de esto ha pasado con la política en general. Ojalá que las juventudes populares del FPV y de la UCR se vuelvan a enamorar del barro de la política y de la política sin barro también. Y me refiero puntualmente a esas dos fuerzas ya que son las únicas que pueden resistir el impacto mediático, y de alguna manera, recomponer lo que parece indefectiblemente destruido por el actual modelo... 

* Con este post me despido por unos días de las redes sociales. Abrazo compañero y hasta la vuelta..


viernes, 21 de octubre de 2016

Maestros del Blues. Danny Gatton.. invita Javier "Paco" Miró



por Javier "Paco" Miró 



Danny Gatton (04 de septiembre de 1945 – 04 de octubre de 1994) fue un guitarrista estadounidense que supo fusionar el rockabilly, el jazz para crear su propio estilo distintivo.
Cuando la revista Rolling Stone seleccionó los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos en el año 2003 Gatton estivo entre ellos. Gatton fue apreciado por muchos de sus colegas, como Eric Clapton, Willie Nelson, Steve Earle y su ídolo de infancia Les Paul. Durante su carrera, apareció en el escenario con héroes de la guitarra como Alvin Lee, Lonnie Mack y Jimmie Vaughan.
A lo largo de la década de 1980 y principios de 1990, Gatton trabajó estrechamente con Fender para crear su guitarra modelo de firma propia. El  4 de octubre de 1994, Gatton se encerro en el garaje en su granja en Newburg, Maryland y se suicidó con un disparo. Miembros de su familia y amigos cercanos creen que Gatton secretamente había sufrido de depresión durante muchos años.









Argentina: Adivine quiénes pierden en el presupuesto de 2017. Por Claudio Lozano para Revista Sin Permiso




Fuente: http://www.sinpermiso.info/


En el 2017 el gobierno propone un Presupuesto que se compromete a pagar $247.632 millones en concepto de intereses por deuda, al tiempo que va a dejar de recaudar por exenciones impositivas que incluyen regímenes promocionales para las grandes firmas, renta financiera, exenciones a jueces y funcionarios del Poder Judicial, y otras yerbas unos $314.932 millones.
Ese mismo presupuesto les propone a los trabajadores del Estado que terminen el año 2017 ganando un 12% menos que cuando asumió el Gobierno de Macri. Y ese mismo presupuesto les plantea a los pobres de la Argentina que el gasto social a invertir en el 2017 va a ser un 5% inferior en valores reales al que se invertía cuando Macri llegó a la Presidencia.
Estas son las principales características del presupuesto de 2017:
- El gasto en servicios sociales para próximo año alcanzará la suma de $1.512.642,1 millones. Ello implica un aumento del 29,1% en términos nominales y del 8,2% en términos reales considerando la pauta oficial de  inflación del 19,4%. El aumento de la finalidad social es inferior al incremento proyectado para los servicios de deuda pública (del 11%).
- De todos modos, el aumento proyectado para el 2017 debe evaluarse en función de lo sucedido durante este año. Se prevé que el gasto social, al finalizar el año 2016 caerá un 3%  en el marco de una tasa de inflación del orden del 40% desconsintiendo entonces cualquier argumento oficial que caracterizaba el conjunto de políticas sociales anunciadas durante este año, como una estrategia contracíclica para paliar los efectos de la política económica.
- Considerando el período 2015-2017 el incremento real del gasto social asciende al 5% al tiempo que el gasto social per cápita lo hace en apenas el 2,8%. De todos modos, considerando el nuevo contexto social de mayor pobreza resulta entonces, que el gasto social en términos reales habrá disminuido, desde el año 2015 hasta el 2017, en un -5,3%.
-  La evolución proyectada para cada una de las principales finalidades del gasto social da como resultado que:
1)  El gasto en salud cae en términos reales en casi un 3% lo cual abre serios interrogantes acerca de la efectividad de la puesta en marcha de lo que el oficialismo denomina “Cobertura Universal de Salud”.
2) La partida destinada a financiar los gastos de educación y cultura cae en términos reales en similar magnitud que el correspondiente a la salud (en un -2,5%).
3) La función Trabajo, en contraste con el cuadro recesivo de menor empleo imperante, es la finalidad que demuestra, para el próximo año, la caída más pronunciada del gasto social (-11%). Similar magnitud de caída se verifica para el caso de la partida de Agua Potable y Alcantarillado.
4)  Las tres finalidades del gasto social que verifican el mayor aumento real son: Vivienda y Urbanismo (+33,7%), Promoción y Asistencia Sociales (+14,8%) y Seguridad Social (+10,7%).
5) En términos comparativo surge que el pago a los acreedores privados en concepto de intereses de deuda ($ 131.321 millones) representa: Tres veces el gasto que se destina a “Promoción y Asistencia Social”; Quince veces lo que se destina a la función “Trabajo”; Una vez y medio lo que se destina a la salud; Siete veces el monto de recursos destinado a ampliar el Agua Potable y Alcantarillado. Representa, incluso, más del doble de lo que destinará al programa de la “Reparación histórica de haberes jubilatorios” ($59.657 millones) junto con lo que se destinará a la “Pensión Universal para el adulto mayor” ($3.045,9 millones).
- Los dos programas más importantes de la finalidad Seguridad Social, Prestaciones Previsionales y Asignaciones Familiares, prevén aumentos en términos reales del 15% y 5,1% respectivamente, conforme a las medidas anunciadas durante el presente año como la ampliación del sistemas de asignaciones familiares a los monotributistas y la reactualización de los haberes jubilatorios entre otras medidas. De todos modos, es preciso destacar, en cuanto al sistema de asignaciones familiares, que las metas anunciadas oportunamente no parecen estar contempladas en el presupuesto para el próximo año al tiempo que, en base a las proyecciones oficiales de metas físicas, continúan quedando fuera de alcance de todo tipo de sistema de protección social es 2,7 millones de niños es decir, el 21% de la población menor de 18 años. En cuanto al sistema previsional, se destaca el bajo monto presupuestado asignado para la Pensión Universal por adulto mayor. Por último, los resultados de la fórmula de movilidad, que actualizan ambas prestaciones, arrojaron desde el inicio de la gestión de Cambiemos una caída cercana al 10% de su poder de compra que parece no resarcirse en los números del próximo año.
- La política en materia de ocupación y salarios destinada a los empleados públicos parece continuar la misma tendencia al disciplinamiento social. Luego de la primera ola de despidos, el objetivo oficial de alcanzar una “planta óptima y eficiente” parece inaugurar una segunda ola. Adicionalmente en la cuestión salarial, el año 2016, si bien no concluyó, en función de los resultados de las paritarias cerradas y el aumento de precios proyectado, se verifica que el salario de los estatales queda nuevamente retrasado, en el orden del -6,4%. Por lo tanto, si consideramos el deterioro acumulado desde el año 2011, se concluye que la caída salarial será de aproximadamente el 13%. Para el próximo año el aumento del 17% -desglosado en los meses de Julio (9%) y Septiembre (8%)- que en principio se prevé implica un incremento promedio efectivo de apenas el 7,17% y un deterioro del poder de compra del -7,8% durante la primera parte del año 2017, que logra disminuirse levemente luego del primer aumento hasta llegar al mes de Agosto. En concreto el Presupuesto le propone a los estatales que soporten durante ocho de los doce meses del año, una pérdida de importante magnitud en sus salarios. De esta manera se  verifica que, de cumplirse las metas oficiales, la estrategia oficial desde que inició el gobierno radica lograr un retroceso salarial de los empleados públicos de entre un 10% y 12%.


miércoles, 19 de octubre de 2016

¿ La Iglesia vs. Cambiemos...? habemus transversalidad dentro del Catolicismo




EL CATOLICISMO SOCIAL Y POPULAR


Por Sol Prieto, Socióloga, para Le Monde diplomatique Cono Sur..


“La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una época carente de espíritu. Es el opio del pueblo” escribió Karl Marx en 1843. La segunda parte de la frase pasó a la historia y todavía se puede escuchar en los pasillos de las universidades o en las reuniones de algunas organizaciones políticas. La primera parte, en cambio, tuvo menos fama, probablemente porque la complejidad del mensaje es difícil de procesar aún en la actualidad. ¿La Iglesia se opone a la modernidad capitalista o la reproduce? Se opone y la reproduce. 


En 1977, el sociólogo del catolicismo Émile Poulat publicó el libro Iglesia contra burguesía, que amplió el horizonte analítico de los estudios sobre catolicismo señalando justamente esta cuestión: no hay un solo catolicismo, por lo tanto no hay una sola Iglesia y, por lo tanto, eso que llamamos “la Iglesia” es el resultado de una serie de pujas entre los distintos catolicismos para definir los vínculos con la modernidad capitalista. En 1985, Fortunato Mallimaci publicó en la revista Sociedad y Religión una reseña sobre este trabajo en la que remarcó el carácter casi provocador de esas afirmaciones a la luz del caso argentino, donde el apoyo de la jerarquía eclesiástica a múltiples dictaduras militares capitalistas dejó tan al descubierto las alianzas entre Iglesia y burguesía que opacó las situaciones de resistencia o enfrentamiento. Sin embargo, éstas ocurrieron varias veces en la historia argentina, fundamentalmente ante la crisis del Estado liberal en la década de 1930, y luego como expresión postconciliar en la década del 70. 


En la década del 90, la jerarquía de la Iglesia coincidió con las posiciones gubernamentales ante temas sensibles para el catolicismo como la educación, los derechos de las mujeres y los derechos sexuales y reproductivos pero, a medida que las políticas liberalizadoras comenzaron a dejar secuelas, los obispos y sacerdotes alertaron sobre la situación de emergencia social, participando cada vez más visiblemente en la esfera pública. 


Politización intensa


Con el gobierno de Cambiemos, el catolicismo volvió a emerger como un actor social y político relevante ante los nuevos consensos pro-mercado y sus consecuencias. Esta emergencia se puede observar en cinco dimensiones. La primera está vinculada al discurso del papa Francisco en contra de las economías financieras, la destrucción de los Estados de Bienestar y la restricción en términos de derechos y ciudadanía que ambos procesos traen aparejada. Este discurso permea con fuerza la prédica opositora en la Argentina actual en dos sentidos. Por un lado, porque citando al Papa los políticos aspiran a traccionar su legitimidad y su carisma, de cuño religioso, y convertirlos en legitimidad política. Por otro lado, porque en muchos casos el Papa funciona como un dirigente cuya línea e inventiva superan a las de los políticos; toman su discurso porque no cuentan con otro superador. 

La segunda dimensión tiene que ver con el surgimiento de articulaciones sociales, como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), en las que el catolicismo influye en tres sentidos. En primer lugar, estas articulaciones cuentan con el apoyo del Papa y sus dirigentes (Emilio Pérsico, Juan Grabois) se muestran junto a él en fotos, lo citan en sus discursos, comunican mensajes que supuestamente les transmitió en reuniones, etc. En segundo lugar, cuentan con estrategias liminares de desarrollo territorial, en las que los espacios creados por las organizaciones que las integran (por ejemplo, los Misioneros de Francisco) son al mismo tiempo religiosos y de militancia política. En tercer lugar, porque se valen de expresiones propias de la religiosidad popular como las fiestas de San Cayetano o de la Virgen de Luján para expresar demandas populares más amplias. 


La tercera dimensión tiene que ver con una politización intensa de algunos actores religiosos, como los Curas en la Opción Preferencial por los Pobres. Este grupo de sacerdotes se manifiestan contra el gobierno a través de distintos dispositivos. El principal son las llamadas “Cartas al pueblo de Dios” en las que denuncian el agravamiento de la situación social. En segundo lugar, mantienen reuniones públicas con dirigentes opositores de peso como Cristina Fernández de Kirchner, generalmente en barrios muy pobres. En tercer lugar, recientemente organizaron una huelga de hambre exigiendo que se levantara la incomunicación de la dirigente jujeña Milagro Sala, que se encuentra presa por motivos políticos. Esta posición difirió fuertemente de la de los obispos de Jujuy y Humahuaca, quienes ni bien se produjo el arresto de Sala tomaron distancia y aseguraron no apoyar a la organización Tupac Amaru, que ella dirige. Por último, son parte de distintas iniciativas de oposición social tales como la procesión del día de San Cayetano o, próximamente, la Marcha Federal. 


La cuarta dimensión está vinculada a la trama de ayuda social de la Iglesia a través de los comedores, merenderos y hogares parroquiales, la mayoría sostenidos por Cáritas. Este tipo de espacios permanecen más allá de las coyunturas: se llenan en las épocas malas y pocas veces, cuando el ciclo mejora, se vacían. Sus posicionamientos frente a los gobiernos tienden a ser más prudentes porque reciben ayuda estatal, lo cual, a la vez, explica su permanencia. 

Por último, la Conferencia Episcopal, a través de diferentes órganos y voceros, también denunció cuestiones vinculadas a las políticas recesivas del gobierno tales como lo que los obispos llaman “la fragilidad laboral”, la pobreza y el agravamiento de la inflación y sus consecuencias sobre los sectores populares. La Pastoral Social, de la cual es titular nacional el obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano, cumple el rol más importante de la jerarquía eclesiástica en este sentido. 


En suma, dada la heterogeneidad ideológica y jerárquica de rechazos a las nuevas políticas económicas presente en la Iglesia argentina, es posible imaginar una etapa en la que el catolicismo tendrá una mayor inserción social y una prédica antiliberal que hará hincapié en la inclusión de los pobres y la dignidad de la vida humana por sobre la riqueza y la productividad, dos valores muy presentes en el discurso de Cambiemos.




© Le Monde diplomatique, edición Cono Sur

lunes, 17 de octubre de 2016

Un tal Segui, de revolucionario a domador de globos



... en pocos renglones (no daba para más) dos militantes Intransigentes de los 70 y los 80 debatiendo el presente... 

Alberto Seguí: Muy buena lección: Robaron pero hicieron..

Gustavo Marcelo Sala: Roban pero hacen... nunca entendí el concepto. ¿A quién le roban si hacen a favor del pueblo?... No será mejor decir "no me gusta que implementen políticas distributivas y me quiten lo que creo mío "... Yo creo que este argumento está ligado al inconfesable egoísmo que ha ganado el espíritu de mucha clase media y la escandalosa subsumisión al "Gerente" de turno. Esta clase de tipos es responsable de mi desocupación actual.

Alberto Seguí: Bueno...bueno, aquí llego dios, Gustavo.  ROBAR, ES ROBAR, nada justifica el robo, al menos nunca se lo enseñe a mis hijos, ni a los pibes que ayudé a formarse, siempre los Robin Hood se quedan con algunos vueltos.

Gustavo Marcelo Sala: Los que roban no hacen, roban.. Como el actual gobierno. Los gobiernos que hacen, que incluyen, no roban, en el peor de los casos afectan intereses con sus políticas distribuyendo lo que a usted no le gusta que distribuyan. Durante la 125 el mal llamado campo disparó que el gobierno los estaba robando con las retenciones. Falso de toda falsedad, se estaba implementando una política distributiva que los afectaba. Los que roban lo hacen a favor de intereses puntuales no generales. Lo que si debemos admitir es que en todo colectivo existen tipos de la peor calaña pero eso no hace al modelo sociopolítico sino a la actitud individual de un perverso. Para moralinos como usted lo de SUMA y los Panamá son apenas errores de carga.  En este caso no es solamente Macri, son todos, sin excepción. La concepción ideológica no les permite distinguir entre un vergonzante carterista que debe ir preso y una organización mafiosa. Este gobierno es una asociación ilícita, mafiosa, ya que para estar adentro hay que ser perverso. No hay lugar para los honestos, para los justos, es una barra brava de ceocratas.. Los 45000 M a Calcaterra, socio de Baez, hablan por sí del dilema


Alberto Seguí: Pobres y desocupados fruto de las mentiras de un Indec que callaron, yo no voté a Scioli..., si alguien lo ve, dele mis saludos...


Gustavo Marcelo Sala: hay que ser boludo, pero boludo de toda boludez para creer que la actual recesión económica, el aumento del desempleo, la baja del consumo y la pérdida del poder adquisitivo se debe a que el gobierno anterior no difundía los números de pobreza.. Va... hay que ser boludo de toda boludez o estar colonizado por los medios hegemónicos, aunque va de suyo que una cosa es consecuencia de la otra y viceversa... y a la par ser un orgulloso analfabeto político, susceptible de ser manejado como gorrión del culo


.... y el hombre, grande por cierto, cansado de llevarse puesto, se retiró a cuarteles de invierno... El viejo militante Intransigente, hoy adherente de Cambiemos, se fue de la plaza luciendo una pollera amarilla, volada, dejando en el placard, vaya a saber de qué casa, los trapos rojos y negros que solía agitar...


sábado, 15 de octubre de 2016

“PRONOGRAFÍA” SINDICAL. POR AHORA MUCHO PRESERVATIVO Y BESOS CON LOS OJOS ABIERTOS...


EL SINDICALISMO FRENTE AL ACHIQUE DE LA INDUSTRIA


Marea baja

Por Martín Rodríguez, periodista. Para Le Monde diplomatique


La política económica del macrismo impacta negativamente en diferentes sectores industriales. En un clima recesivo y de pérdida de poder adquisitivo, el sindicalismo acelera su proceso de reunificación sin, por el momento, llegar a la confrontación total.
¿Cómo calza, cómo llega, cómo impacta la gestión PRO en los trabajadores argentinos y las industrias? ¿Qué tipo de resistencia sindical enfrentará el gobierno? ¿Cuál es el estado de situación de los gremios? “Cualquiera sea la medida que tome, tiene que tener presente que está actuando sobre un cuerpo social que tiene enormes desigualdades”, le dijo Juan Carlos Schmid a Mauricio Macri. Schmid, integrante del triunvirato de conducción de la CGT unificada, aún ocupa su oficina de la sede de la calle Piedras porque sigue siendo el titular del Sindicato de Dragado y Balizamiento: habla bien, escribe bien y no perdió la pinta de trabajador del puerto. Para Schmid hay una “ingenuidad” en Macri y su gabinete. Y rememora la reunión en la que el Presidente les reprochó a los empresarios no haber puesto lo que tenían que poner. “Él viene de esa clase dominante”, agrega.
Schmid es un moyanista al que no se le puede reprochar falta de coherencia, que ahora se pone el traje en el triunvirato que domina la CGT desde que en agosto Hugo Moyano dio un paso al costado. No es fácil reemplazarlo. La conformación del triunvirato reveló un resultado desconcertante: en nueve meses Macri logró un momento de unidad sindical inédito. A excepción de algunos gremios chicos, la mayoría de las organizaciones pertenecientes a las tres vertientes de la CGT se reunificaron, y lo mismo parece que puede ocurrir con las dos alas de la CTA. El triunvirato constituido por Schmid, Héctor Daer (sanidad) y Carlos Acuña (estaciones de servicios) se mueve con velocidad. Mantiene reuniones que van del Episcopado, la CTEP (la central que nuclea a los trabajadores de la economía popular) hasta el mismo embajador de Estados Unidos. Ocupan un espacio vacante demasiado grande porque Moyano era la garantía no tanto de unidad sindical como de volumen político de los reclamos gremiales.
Consultado sobre el impacto de las políticas del macrismo en la industria, Schmid me dice: “Tenés que hablar con Amicone”, y le pide a su secretaria que me pase el contacto. Agustín Amicone es el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado. Hablo con Amicone. Sabe los datos de memoria: 34% de aumento en las importaciones de calzado, unos dos mil despidos y cerca de seis mil suspensiones. Pero aclara: “El problema no es sólo cuánto ingresa por importaciones sino el contexto de baja de la actividad, donde se pierde mercado y además se suman competidores”. Es un efecto pinza, grafica. Se achica el mercado de venta y se agranda el espectro de competidores. Clarísimo.

Poder sindical

Un asesor despreocupado le podría hacer decir a Macri como un logro en el brindis de fin de año que en doce meses se consiguió la unidad sindical. Veamos tres plazas como ejemplos: el 29 de abril se produjo una marcha al Monumento al Trabajo que reunió a toda la dirigencia gremial. La convocatoria, bien cegetista, fue descomunal, y se leyó un documento que no dejó lugar a dudas sobre la preocupación de esa dirigencia y de sus representados respecto de la política económica del PRO. Más tarde, el 7 de agosto, rememorando la marcha a San Cayetano de “Paz, Pan y Trabajo” de 1982, la organización CTEP se movilizó a Plaza de Mayo con miles de trabajadores de la llamada “economía popular”. El 2 de septiembre, evocando esta vez la Marcha Federal de 1994, se realizó una a Plaza de Mayo en virtud de un mismo reclamo actualizado frente a un gobierno al que sienten como una amenaza. En la Marcha Federal el protagonismo mayor lo tuvieron las dos CTA, con miles de personas en la Plaza, muchas de ellas venidas de todo el país. ¿Por qué hay imágenes de unidad sindical mientras, por ejemplo, el peronismo se divide? ¿Unidad gremial sin unidad política?
Emiliano Bisaro es miembro de la Comisión Directiva de ATE Capital. La conversación gira sobre dos ejes: unidad y renovación. Reconoce que el proceso de unidad de ambas CTA es sumamente complejo por “las tensiones que se han sucedido en el pasado”. ¿Será, sin embargo, posible? “La unidad dio resultados que se evidenciaron en la Marcha Federal–se entusiasma–. Existe un proceso de renovación sindical en lo político y en lo generacional. Quizás todavía no se ve en las representaciones nacionales de los sindicatos, pero existe. Se pudo ver en la composición de la marcha de todas las centrales al Monumento al Trabajo. La experiencia de ATE Capital es una expresión de eso. Nuestra conducción tiene de promedio 40 años.”
Walter Lampietro preside la Fundación Estrategia vinculada a Facundo Moyano. Desde su percepción cegetista reconoce que el peronismo tiene “una ausencia de liderazgo”. Pero agrega que no se da tanto en términos gremiales. “Eso se pudo ver en la agenda parlamentaria tanto en la promulgación de medidas como la ley de doble indemnización como en el freno a la Ley de empleo joven que buscaba la baja de los aportes patronales.” Para Iampietro, “el sindicalismo le tiene menos miedo al conflicto porque está más acostumbrado a negociar, y no queda atrapado en las internas partidarias, como pudo verse en la unificación de la CGT e incluso en la agenda compartida con la CTA”.
La socióloga especializada en temas sindicales Ana Natalucci cree que la respuesta más activa del gremialismo en comparación con el peronismo partidario se explica por la presión de las bases. El llamado “empoderamiento social” que bramó Cristina al retirarse del gobierno tenía un interlocutor equivocado: no era en primera instancia la militancia urbana (juvenil, asamblearia, social) sino los sindicatos quienes podían recoger ese guante. “Las últimas marchas demuestran que hay presión de las bases para movilizarse. En UPCN (Unión de Personal Civil de la Nación, que nuclea a la mayoría de los estatales) esto es importante. Andrés Rodríguez (secretario general) podrá tener un discurso aplacado, pero las bases no. Y el crecimiento de ATE en los últimos tiempos también es motivo de la activación sindical”, dice.
Sin embargo, el proceso de articulación después de la etapa de fragmentación no va a ser fácil. “Pero el gobierno nacional no dio ni una buena noticia hasta ahora para los trabajadores, más allá de que desde septiembre se promocione la baja de la inflación, cuyo motivo principal es la recesión que profundizaron sobre una economía que venía mal”, dice Natalucci. ¿A quién le conviene la unidad de la CGT? ¿Al gobierno, a los sindicatos, a los empresarios? “Les conviene primero a los sindicatos –explica–, ya que pese al crecimiento de los últimos años siguen teniendo una mala imagen y la tasa de afiliación nunca se recuperó a la medida del crecimiento del empleo. Es su oportunidad histórica de redimirse de lo que muchos hicieron durante el menemismo y volver a conformar una representación sólida”.

A rodar mi vida

La política económica del PRO acentuó la tendencia recesiva y produjo un aumento del desempleo y de la pobreza. Su apuesta a las señales pro-mercado, la creación de un clima de negocios y la llegada de inversiones para apostar sobre todo en aquellos sectores que cuentan con ventajas comparativas, como la agroindustria, la energía y la minería. ¿Pero qué pasa con las diferentes ramas de la industria? El dato significativo de la baja en julio del 7,9 % en la actividad industrial interanual, la peor caída en 14 años (1), requiere poner la mirada sobre los sectores más sensibles, como aquellos afectados por las importaciones o la construcción, que sufre la caída de la obra pública.
Sin entrar en detalles económicos, el panorama no admite una sola interpretación. En la industria automotriz explican que aumentaron las ventas de 4x4 y los camiones Mercedes como consecuencia de la baja de retenciones y la devaluación que benefició a los productores agropecuarios. “La idea es que Argentina se convierta en un gran productor y exportador de camionetas.” En marzo se promocionó “el primer embarque de 330 Sprinter argentinas rumbo a América del Norte”. La gacetilla de la propia empresa decía: “Mercedes-Benz Argentina realizó el primer despacho de unidades Sprinter producidas en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio ubicado en Virrey del Pino, La Matanza, que en un mes llegarán a los puertos de Charleston y Baltimore en Estados Unidos”.
Asimismo, la Cámara de Diputados aprobó por 197 votos contra 4 el proyecto de ley de fortalecimiento de la industria autopartista, que otorga beneficios fiscales a las terminales automotrices y de maquinarias agrícolas que compren piezas o autopartes nacionales. El proyecto fue impulsado por el diputado y sindicalista de Smata, Oscar Romero, quien en la sesión aseguró que la apuesta es llevar “la integración nacional de vehículos del 20 al 30%”, lo que generaría “120.000 puestos de trabajo nuevos”.
Pese a estas luces, la situación general de la industria automotriz, uno de los pilares de la industria nacional, es compleja. Un trabajador de una autopartista cordobesa grafica la situación de las suspensiones: “La planta de Fiat en Ferreyra trabajará, hasta fin de año, entre 20 y 22 días. Volkswagen mantiene suspensiones de entre 300 y 400 operarios dos días a la semana. Y las instalaciones de Renault en Santa Isabel en un mes pasarán a producir en un solo turno. En Ford hay suspensiones de forma permanente hasta fin de año de un mismo grupo como forma de presión para que acepten el retiro voluntario”.
La producción de automóviles anotó 224.038 unidades en el primer semestre, un retroceso de 14% interanual (2). Y si bien la caída de las ventas a Brasil significó una baja considerable en la producción, la consolidación del segmento de las pick up, Volkswagen Amarok, Ford Ranger, Toyota Hilux y el proyecto de producción de la Nissan en la planta de Renault de Córdoba, sirvió de colchón.
Pero también hay que considerar los componentes. El autopartismo esencial (las empresas que producen con mayor valor agregado, como es el caso de los chasis, las partes eléctricas, los frenos y las butacas) está dominado en general por empresas multinacionales. Los talleres nacionales participan solo en pequeñas piezas de plástico o acero. Es un entramado complejo. Las más importantes son Gestamp (estructuras), Lear (cableados eléctricos), Johnson Controls (butacas). Las cajas y motores son producidos por las matrices. Y Scania, por ejemplo, hace las cajas en Argentina y los motores en Brasil. En el caso de Renault, voceros de la empresa señalaron que sus exportaciones este año bajarán alrededor de un 70% por el derrumbe del mercado brasileño.

Frente al gobierno

Con el correr de los meses se empieza a saber qué ramas productivas resultan más afectadas por las medidas económicas del gobierno. Los gremios industriales, desde línea blanca hasta pesada, son los más impactados. En la primera, como electrodomésticos, se registraron despidos de personal; en la segunda, suspensiones sistemáticas: Siderar (Techint), por ejemplo, abrió un programa de retiro voluntario. En empresas como Tenaris, Metal Centro y SIDERCA se da la misma situación. A su vez, los dirigentes sociales, como el referente del Movimiento Evita Emilio Pérsico, hablan de algo más: del enfriamiento de la actividad, es decir, de la caída de las changas, tan importantes para la vida económica cotidiana en los barrios humildes.
En los días que corren, y mientras la política económica impacta de distinto modo en el tejido productivo, el sindicalismo da muestras no ya del protagonismo político de un gran líder a lo Moyano sino de una nueva e incipiente capacidad de unidad, paciencia y acción.
El foro de empresarios organizado por el gobierno en Buenos Aires conocido como “mini Davos” dejó la estela del costo laboral argentino. ¿Le preocupa a Schmid, y por ende a la CGT, los amagues de una nueva flexibilización laboral? “Nosotros –responde Schmid– no podemos legitimar una política de ingreso que tienda a la baja de salario. No va a haber un solo sindicato que acepte pasivamente volver por debajo de lo que ya ha ganado. Cuando se plantea que la viga maestra es el ‘costo laboral’, estamos empezando por atrás. ¿El problema de las pymes es el costo laboral o la falta de acceso al crédito y el tarifazo?”
El gobierno dialoga, es cierto, y recibe a los sindicatos. Pero la CGT aceleró su unidad respetando los tiempos de los gremios de cara a una gestión que los preocupa. Schmid reconoce que aún hoy hay un sector amplio de la sociedad que sigue acompañando al macrismo: “He trabajado para generar la confianza y el tiempo dirá si esta fórmula ha sido la más apropiada. Yo creo que era la posible”. Es, cree, la hora del realismo. ¿El gobierno quería la unidad? Nadie sabe. Daer y Acuña, sus dos compañeros en el nuevo triunvirato cegetista, pertenecen al Frente Renovador de Sergio Massa. Schmid se define “refractario a la construcción en territorio partidario”. Reconoce haber votado en blanco, haber tenido una mala relación con Cristina y un buen vínculo “con Néstor”, pese a que advierte que muchos de los problemas de infraestructura de la economía estaban irresueltos aún con él. “Durante un tiempo, como subía la marea no se veía nada –dice sobre los años de crecimiento–. Pero hay un dicho marítimo: cuando la marea baja se ve quién estaba nadando desnudo”. 

1. Datos oficiales del Indec.
2. Datos de Adefa.



© Le Monde diplomatique, edición Cono Sur

viernes, 14 de octubre de 2016

Maestros del Blues. Chris Cain





Hablar de Cain y su virtuosismo suena redundante a poco que uno se dispone a disfrutar de su artística. Este californiano nacido en 1955 es uno de los músicos más preciados por sus colegas del género. Once trabajos componen su discografía y no existe ninguno de ellos que se pueda omitir. Un placer para los amantes del blues de paladar negro..

Ser pobre no es injusto ni inhumano, ser pobre es caro





“Según Máxima al caer en la pobreza debido a la ausencia de trabajo me he transformado en un ciudadano caro. Redoblo mi algazara entonces y me vuelvo a reencontrar con mí ser neoliberal luego de esas equivocadas migraciones tanto existenciales como sociales que me perturbaban ideológicamente. De esto se trata la exitosa movilidad social neoliberal.. de un vulgar costo pasé a ser un tipo caro, y como soy caro nadie me compra producto de la recesión que nos dejó la pesada herencia de la shegua. La puta que vale la pena estar vivo, ser argentino y encima contemporáneo de tan hermoso momento... Por las dudas no doy mi domicilio, no sea cosa que me secuestren...
Qué alegría no llevar más a cuestas la pesada carga que significaba ser un costo. Durante el kirchnerismo viví una engañosa ilusión sin darme cuenta que le estaba haciendo un daño irreparable a los empresarios y en consecuencia a toda la sociedad en su conjunto. Haga patria y acepte con felicidad su exclusión”.

Más allá de la ironía resulta muy interesante el afán y el esfuerzo del establishment por no desentenderse de la pobreza. La incluye dentro del modelo agregándole una categoría hasta ahora no mencionada, su gravamen. Jonathan Swift algo soslayó en su cruel y fabuloso cuento Una Modesta Proposición y Thomas Malthus con su teoría sobre demografía dejó entrever posibles soluciones al dilema de la pobreza.

¿Pero para quién es caro el pobre dentro de esa concepción “incluista”?. Parece que el establishment considera a la pobreza como una elección individual en donde el sistema económico dominante no tiene ninguna responsabilidad en su generación. Resulta sospechoso que los teóricos del neoliberalismo se desentiendan que existen movimientos naturales de la mano negra del mercado que propician y potencian la marginalidad y que eso resulta muy funcional para equilibrar algunas variables de dicho ordenamiento, meandros que no siempre contribuyen a su buena competitividad. Por caso la variable empleo/desempleo como costo susceptible de ser tabulado en función de los niveles de rentabilidad ambicionados. Ser pobre no es inhumano ni injusto, ser pobre es caro, y aquí llegamos a la conclusión, ser pobre es caro debido a que jamás el sistema capitalista alcanzará a pagarle y podrá retribuirle los beneficios económicos que le otorga por su existencia. El pobre es una “necesaridad” dentro del capitalismo por eso su valor es un intangible que cuando se analiza como “drama” jamás exhibe su contracara, la riqueza y la desigualdad. 
Tomando como base a uno de sus intelectuales y pensadores de cabecera, Macri y Cambiemos sostienen que "En tanto esté como tal, es una incógnita el pobre". No están ni muertos ni vivos, son pobres".
Si el hombre estaría ocupado tendría un tratamiento 'x', si la inclusión se convirtiera en certeza de su pobreza tiene un tratamiento 'z', pero mientras sea pobre no identificado no puede tener un tratamiento especial: es un pobre, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, es pobre. Frente a eso no podemos hacer nada"...
Mantener durante años una ingeniería represiva, con centros clandestinos, con mano de obra calificada para la tortura, la violación y el asesinato, con una justicia que colaboró fuertemente a favor de la ignominia fue caro para el sistema. La lógica es la misma, no importa demasiado si es humano y justo que determinadas herramientas se utilicen a favor de la salud del capitalismo, lo que verdaderamente importa es el asiento contable final...
Les dejo para su lectura y análisis los detalles del sistema sociopolítico denominado Ecualitarismo. El mismo se aplica en Noruega y tiene íntima relación, como contrapartida, con el modesto texto que acabo de desarrollar. Dicen que la pobreza le garantiza al sometido el reino de los cielos, esto será siempre y cuando al dios judeocristiano le cierren los números en el Excel...



miércoles, 12 de octubre de 2016

Cristina-Moreau-Pelazzo-Mempo............Frente Ciudadano – Vamos a volver, pero a los principios


.. intento destacar los vasos comunicantes de los cuatro discursos.. 


No se necesitan candidatos sino dirigentes que se aboquen a pensar el país entendiendo que urge una profunda modificación constitucional e institucional pendiente debido a la profundización de las asimetrías sociales en cuanto a las relaciones de poder, haciendo puntual hincapié en la dicotomía ciudadano/corporaciones.

La gran responsabilidad de este Frente es desbanalizar el debate político entendiendo no solo que a la democracia hay que agregarle valor debido a la ruptura social en marcha sino también asumiendo que existe un enemigo más poderoso aún, y me refiero puntualmente a la matriz geopolítica dominante. 

lunes, 10 de octubre de 2016

Soy antiperonista, luego existo... y si puedo pienso..





Brandoni antes de ser Brandoni, ciudadano, político, padre, actor, es antiperonista, de manera que todo su ser individual está sometido a la dictadura de su odio. Dentro de él pervive la peor de las dictaduras, esa que no permite ni el menor rasgo de racionalidad ante las probanzas de la historia.
No debe existir peor frustración personal que construirse intelectualmente sobre cimientos de un "antialgo" para "ser algo". Hace pocos días Lombardi destacó intencionalmente, en una placa del CCK, el nombre del ex-funcionario López, hombre famoso por sus dólares no justificados, sus delirios y una multiplicidad de asociados de la construcción de variopinto color político, actitud beligerante y gorila que fue muy inteligentemente criticada por Horacio González.


El Pedagogo Oficial...


De manera "Piñatezca" Lombardi, y con el aval de la mass media por supuesto, le ponía "su acento" a tan maravillosa obra con el solo objeto de enlodarla so pretexto de una realidad que es necesario apreciar. Para esto vive esta gente. Damos por descontado que Lombardi o Brandoni no propiciarían nunca que 39 calles del país tengan como referencia histórica el nombre de Fernando De La Rúa, a propósito de los asesinados cuando la salida de la Alianza, y menos que las cloacas de Morón tengan el nombre de Mauricio Macri.


... y los más brillantes radicales Yrigoyenistas que no eran antiperonistas se hicieron peronistas (ex Forja) y ahora kirchneristas... esto quiere decir que hubo y hay más Yrigoyenismo dentro del peronismo que dentro del radicalismo. Disculpen el otro día vi la película sobre la vida de Manzi y me quedé con esa idea en la cabeza...

El última cosa... Uno no es estúpido, soy kirchnerista y pertenezco desde que tengo memoria política, estamos hablando de casi 40 años al campo nacional y popular, jamás me privaría, por antagonismos ideológicos, de leer a Borges o a Bioy, pero vos Brandoni, no sos ni Borges, ni Bioy... 

viernes, 7 de octubre de 2016

Maestros del Blues. Lil' Ed & The Blues Imperials




Aquellos que piensan que el blues es triste y aburrido deberían escuchar a Lil' Ed and The Blues Imperials. Sus canciones son muy entretenidas, de ritmo afiebrado, y Lil' Ed Williams, además de ser un maestro con el slide y un gran cantante, es un frontman carismático y efervescente. Lil Ed es un artista con convicciones que respeta la tradición pero que también se anima a dar un paso más allá en busca de un sonido más punzante y actual. El sonido de la banda se mantiene fiel a su estilo pero con la mejora que, como a los buenos vinos, le aporta el paso del tiempo. El medio hermano de Lil’ Ed, James “Pookie” Young es una pieza fundamental del grupo por la solvencia con la que marca los ritmos desde el bajo, apuntalado por el baterista Nelly Littleton, mientras que el guitarrista Mike Garrett complementa con poderosos riffs al tiempo que deja el terreno allanado para los solos filosos de Lil’ Ed. Aquí, además, la banda contó con la colaboración de Sumito "Ariyo" Ariyoshi, uno de los tecladistas más codiciados de Chicago. El secreto de su éxito tiene una explicación: “No somos miembros de una banda, somos una familia, y las familias se mantienen unidas”, dijo Lil' Ed en más de una oportunidad.

Fuente: http://malbecblues.blogspot.com.ar/

miércoles, 5 de octubre de 2016

Ensayo muy recomendable.. ¿Por qué las medidas económicas de Perón eran “populistas” pero el New Deal de Roosevelt –en el que Perón se inspiró– era apenas “keynesiano”? ¿De qué hablamos cuando hablamos de populismo?




Por Ezequiel Adamovsky, Doctor en Historia por University College London (UCL) y Licenciado en Historia por la Universidad de Buenos Aires, es Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Argentina) y ha sido Investigador Invitado en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) en Francia. Actualmente es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Es autor de varios libros, entre otros: Historia de la clase media argentina (2009),  para Revista Sin Permiso


En discusiones políticas y en los medios, el concepto “populismo” suele mencionarse como una amenaza. Sin embargo no existen en el mundo movimientos que así se autodefinan. El historiador Ezequiel Adamovsky hace un recorrido cronológico sobre el término, arrancando en la Rusia de 1800, pasando por América Latina e incluyendo el sentido positivo que le dio Ernesto Laclau. ¿Sirve una categoría que se le puede aplicar tanto a la coalición de izquierda griega de Syriza como a sus enemigos del movimiento neonazi? Anfibia entra de lleno en el debate académico: cree el autor, "como concepto para entender la realidad, el populismo se ha extinguido".
Por todas partes se habla del “populismo” en los debates políticos y en los medios. No hay día en que no leamos columnas en la prensa norteamericana, europea o de América Latina que nos adviertan sobre alguna amenaza “populista”  en algún lado, de Venezuela a Grecia, de España a Argentina. Incluso dentro de los Estados Unidos se suele acusar a algunos políticos de ser “populistas”. Es como si fuera una especie de plaga desconocida: está por todas partes y nadie puede explicar del todo cómo se ha expandido tanto. ¿Pero qué quiere decir “populismo”? ¿Existe realmente una “amenaza populista” que esté afectando a las democracias de todo el planeta?
“Populismo” y el adjetivo “populista” fueron términos académicos antes de transformarse en expresiones de uso común. A su vez, como muchos otros conceptos académicos, nacieron como parte de vocabularios políticos de algún país en concreto. “Populismo” fue utilizado por primera vez hacia fines del siglo XIX para describir un cierto tipo de movimientos políticos. El término apareció inicialmente en Rusia en 1878 como Narodnichestvo, luego traducido como “populismo” a otras lenguas europeas, para nombrar una fase del desarrollo del movimiento socialista vernáculo. Como explicó el historiador Richard Pipes en un estudio clásico, ese término se utilizó para describir la ola antiintelectualista de la década de 1870 y la creencia según la cual los militantes socialistas tenían que aprender del Pueblo, antes que pretender erigirse en sus guías. Pocos años después los marxistas rusos comenzaron a utilizarlo con un sentido diferente y peyorativo, para referirse a aquellos socialistas locales que pensaban que los campesinos serían los principales sujetos de la revolución y que las comunas y tradiciones rurales podrían utilizarse para construir a partir de ellas la sociedad socialista del futuro. Así, en Rusia y en el movimiento socialista internacional, “populismo” se utilizó para designar un tipo de movimiento progresivo, que podía oponerse a las clases altas, pero –a diferencia del marxismo– se identificaba con el campesinado y era nacionalista.
Aparentemente sin conexión con el precedente ruso, “populismo” surgió también como término político en los Estados Unidos luego de 1891, para referir al efímero People’s Party (Partido del Pueblo) que surgió entonces, apoyado principalmente por los granjeros pobres, de ideas progresistas y antielitistas. Tal como en Rusia, el término también refirió allí a un movimiento rural y a una tendencia antiintelectualista; utilizado por los oponentes del nuevo partido, también adquirió de inmediato una connotación peyorativa. Como mostró Tim Houwen, “populismo” permaneció como un vocablo poco utilizado hasta la década de 1950. Sólo entonces fue adoptado por la academia –entre otros por el sociólogo Edward Shils– aunque con un sentido completamente novedoso. En la formulación de Shils, “populismo” no refería a un tipo de movimiento en particular, sino a una ideología que podía encontrarse tanto en contextos urbanos como rurales y en sociedades de todo tipo. “Populismo” para Shils, designaba “una ideología de resentimiento contra un orden social impuesto por alguna clase dirigente de antigua data, de la que supone que posee el monopolio del poder, la propiedad, el abolengo o la cultura”. Como un fenómeno de múltiples caras, tal “populismo” se manifestaba en una variedad de formas: el bolchevismo en Rusia, el nazismo en Alemania, el Macartismo en Estados Unidos, etc. Movilizar los sentimientos irracionales de las masas para ponerlas en contra de las élites: eso era el populismo. En otras palabras, “populismo” pasó a ser el nombre para un conjunto de fenómenos que se apartaban de la democracia liberal, cada uno a su modo. 
En las décadas de 1960 y 1970 otros académicos retomaron el término, en un sentido algo diferente, aunque conectado con el anterior. Lo utilizaron para nombrar a un conjunto de movimientos reformistas del Tercer Mundo, particularmente los latinoamericanos como el peronismo en Argentina, el Varguismo en Brasil y el Cardenismo en México. A pesar de que algunos de estos académicos valoraban positivamente la expansión de nuevos derechos para las clases bajas que había venido de la mano de estos movimientos, su tipo de liderazgo era el rasgo distintivo: era personal antes que institucional, emotivo antes que racional, unanimista antes que pluralista. En este sentido, se medían con la vara implícita de las democracias “normales” (es decir, liberales) del Primer Mundo. En eso, estos trabajos se conectaban con los de los académicos como Shils: implícitamente compartían una mirada normativa sobre cómo se suponía que debían ser y lucir las verdaderas democracias.
Así, en el mundo académico el concepto de “populismo” mutó de un uso más restringido que refería a los movimientos de campesinos o granjeros, a un uso más amplio para designar un fenómeno ideológico y político más o menos ubicuo. Para la década de 1970 “populismo” podía aludir a tal o cual movimiento histórico en concreto, a un tipo de régimen político, a un estilo de liderazgo o a una “ideología de resentimiento” que amenazaba por todas partes a la democracia. En todos los casos, el término tenía una connotación negativa.
Para complicar incluso más las cosas, el filósofo post-marxista Ernesto Laclau propuso un sentido más para nuestro término, completamente diferente a todos los anteriores. La influyente obra de Laclau planteó la necesidad de reemplazar la noción de “lucha de clases”, entendida como una oposición binaria fundamental que se generaba por la propia naturaleza de la opresión de clases, por la idea de que en la sociedad existe una pluralidad de antagonismos, tanto económicos como de otros órdenes. En tal escenario, no puede darse por sentado que todas las demandas democráticas y populares van a confluir como una opción unificada contra la ideología del bloque dominante. El plano político tiene un papel fundamental a la hora de “articular” esa diversidad de antagonismos. Y los discursos aquí son fundamentales, ya que son ellos los que “articulan” las demandas diversas, produciendo un Pueblo en oposición a la minoría de los privilegiados. Así entendido, el Pueblo es un efecto de la apelación discursiva que lo convoca, antes que un sujeto político pre-existente. En esta visión política, la articulación de un Pueblo en oposición al bloque dominante, es decir, el ordenamiento de una variedad de demandas en una oposición binaria, es fundamental para la “radicalización de la democracia” (una expresión que, para Laclau, tenía un sentido positivo). En uno de sus últimos trabajos, Sobre la Razón Populista (2005), Laclau utilizó el término “populista” para nombrar ese tipo particular de apelaciones políticas que recortaban un Pueblo en oposición a las clases dominantes. “El populismo comienza –escribió– allí donde los elementos popular-democráticos son presentados como una opción antagonista contra la ideología del bloque dominante”. Pero en verdad esa etiqueta no era indispensable. Laclau podría haber llamado al estilo específico de apelación política que le interesaba de otro modo, por ejemplo, “popular-democráticas” o alguna otra variante, en lugar de “populistas”. Pero el hecho es que decidió llamar a eso “populismo”, con lo cual, contrariamente a los académicos del pasado, le otorgó a ese término un sentido positivo. En su filosofía, el “populismo” era el nombre de la necesaria y esperada “radicalización de la democracia”. Como consecuencia de la propuesta teórica de Laclau, por primera vez algunos referentes e intelectuales de ciertos movimientos políticos (por caso el kirchnerismo en Argentina y Podemos en España) comenzaron a llamarse “populistas” a sí mismos, desafiando de ese modo el sentido común según el cual ser “populista” era algo malo. Y a su vez, eso alimentó a los liberales, dándoles más motivos para creer que existe una “amenaza populista” acechando la ciudadela de la democracia.
El término “populismo” tenía entonces una dinámica expansiva ya en sus usos académicos. Pero al volverse de uso común, especialmente en las últimas dos décadas, se descontroló completamente. Casi cualquier cosas puede ser llamada “populismo” en la prensa de hoy. “Populista” se ha vuelto una especie de acusación banal que se lanza simplemente para desacreditar a cualquier cosa o adversario, buscando asociarlo así con algo ilegal, corrupto, autoritario, demagógico, vulgar o peligroso. Algunos gobiernos latinoamericanos que en los últimos tiempos no se alinearon con Estados Unidos o con el FMI son por supuesto los blancos preferidos. Venezuela, Nicaragua, Argentina, Bolivia, Paraguay, Ecuador y Brasil son o han sido atacados por la amenaza “populista” que proyectan sobre las democracias de la región. Y uno pensaría que ya entendió a qué se refiere el término, pero entonces comprueba que también Silvio Berlusconi –que no era ningún enemigo de los norteamericanos y mucho menos de los grandes empresarios– era un “populista”. ¿Y por qué? Para la revista The Economist, porque su gobierno se apoyaba en lazos de “patronazgo y corrupción” o, como otro comentarista argumentó, porque Berlusconi hablaba “en el lenguaje del hombre común de la calle”. Según el New York Times, en Europa es “populista” cualquiera que quiera poner límites a la migración interna o sea euroescéptico; con esos dos rasgos ya alcanza para ganarse el mote. El líder italiano Beppe Grillo es por supuesto un “populista” ya que critica al establishment político italiano. No importan las ideas que uno tenga en cualquier otro asunto: si uno habla como la gente común, si critica a Estados Unidos, si tiene problemas con el curso que está tomando la Unión Europea o con su establishment político local, uno es un “populista”. Y no importa si se trata de un izquierdista radicalizado o de alguien de extrema derecha. En Grecia, según nos informan, Syriza es por supuesto “populista”. Pero también lo son sus enemigos del movimiento neo-Nazi Amanecer Dorado. Las ideas de ambos grupos son totalmente opuestas en todas y cada una de las maneras posibles, pero sin embargo ambos se las arreglan para pertenecer a la misma familia política. Ambos son de “los populistas”.
De toda esta proliferación de significados, uno creería al menos entender que, comoquiera que uno lo defina, el “populismo” es un fenómeno político. Pero sin embargo las cosas no son tan sencillas. Porque economistas como Rudiger Dornbusch y otros opinan que existe también un  “populismo macroeconómico”, según el cual son “populistas” aquellos que tienen una mirada económica que “prioriza el crecimiento y la distribución del ingreso y no se preocupa suficientemente por los riesgos de la inflación y del déficit en las finanzas, por las limitantes externas y por las reacciones de los agentes económicos frente a políticas agresivas que afectan el mercado”. Este “populismo macroeconómico” parecería referir entonces a un tipo específico de políticas económicas. Y sin embargo, en los debates recientes cualquier tipo de comentario o idea que no sea total y completamente amigable hacia los empresarios recibe el mote de “populista”. La Cámara de Comercio de los Estados Unidos declaró recientemente que son “populistas” todos los que tratan de “eliminar el sistema de capital libre y abierto.” A Obama se lo acusó de serlo sólo por decir que le gustaría que los millonarios paguen un poquito más de impuestos. El Wall Street Journal llamó “populista” a Hilary Clinton porque dijo que el Congreso debería “enfocarse en la creación de empleo y en los ingresos de las familias de clase media”. Eso era todo lo que el diario necesitaba escuchar. De hecho, para ese periódico, la mera preocupación por el tema de la “desigualdad de ingresos”  es síntoma de la enfermedad del “populismo” (porque los ingresos de cada cual son un asunto privado, claro).
Bien entonces. El “populismo” es un fenómeno político y también económico. ¿Así sería? Lamentablemente la saga continúa. Porque a todo lo anterior hay que agregar la idea que presentó hace tiempo Jim McGuigan, adoptada luego por muchos otros, según la cual existe también un “populismo cultural”, que sería aquél que valoriza la cultura popular por sobre otras formas de cultura “seria”. Está visto: el “populismo” ha penetrado todas las áreas de la vida social.  
En todos estos usos variados, “populismo” parece poco más que un latiguillo que busca dar credibilidad conceptual a nociones más antiguas y menos sofisticadas, como “demagogia”, “autoritarismo”, “nacionalismo” o “vulgaridad”. Se utiliza con frecuencia simplemente para desacreditar ciertas ideas o decisiones de política económica heterodoxas, asociando a las personas o gobiernos que las llevan adelante a cosas desagradables, como el nazismo o la xenofobia. Para decirlo en otras palabras, “populismo” es un término que mete en una misma bolsa cosas que no pertenecen a un mismo conjunto y, al mismo tiempo, crea barreras mentales que nos impiden comparar cosas que son perfectamente comparables. ¿Por qué se agruparía bajo una misma etiqueta a los gobiernos sudamericanos que están construyendo la UNASUR y que en general tienen leyes benignas para la inmigración, con los xenófobos y racistas de la derecha euroescéptica? ¿Por qué aplicar impuestos a los ricos es “populismo” si lo hace un gobierno latinoamericano, pero sólo una medida “socialdemócrata” si lo hace Noruega? ¿Por qué las medidas económicas de Perón eran “populistas” pero el New Deal de Roosevelt –en el que Perón se inspiró– era apenas “keynesiano”? ¿Así que la corrupción y el patronazgo son rasgos populistas? ¿Entonces por qué en España lo son los muchachos de Podemos, pero no los corruptísimos del Partido Popular? Suele asociarse a Argentina con Venezuela como dos formas extremas de “populismo”. Pero en realidad, en términos de estilos políticos, arreglos institucionales y políticas concretas, el gobierno kirchnerista se parece más al del Frente Amplio uruguayo que al de Maduro. ¿Por qué entonces rara vez se dice que Uruguay forma parte de la “amenaza populista”? No hay motivo concreto, como no sea el hecho de que Uruguay continúa siendo un país amigable para los norteamericanos.
“Populismo” se ha convertido en un término de combate profundamente ideologizado. Su valor como concepto para entender la realidad, si alguna vez lo tuvo, se ha extinguido. En los usos actuales, puede referir a una familia de ideologías, a una variedad de movimientos políticos, a un tipo de régimen, a un estilo de gobierno, a un modelo económico, a una estética o a un tipo particular de apelación política. Todo eso mezclado y sin ninguna claridad analítica. “Populismo” funciona obviamente como término peyorativo, orientado a desacreditar a quienes se lo aplica. Pero más importante que eso: se supone que las categorías con vocación taxonómica deben agrupar fenómenos sociales similares para hacerlos más comprensibles. No hay nada malo en ello –de hecho es algo fundamental –, pero a condición de que se agrupe a los fenómenos según los rasgos propios que posean. Como categoría taxonómica, “populismo” hace exactamente lo contrario. El único rasgo que comparten todos los fenómenos que son catalogados con esa etiqueta no es algo que son, sino algo que no son. Se los agrupa no por sus rasgos en común, sino simplemente porque ninguno de ellos (cada uno a su modo y por motivos diferentes) se corresponde con el tipo de movimientos, estilos, políticos o políticas que los liberales occidentales tienen a apreciar. En los debates actuales, “populismo” significa no mucho más que ser amistoso  con la clase baja –sea en términos de políticas concretas o simplemente de manera discursiva– o tomar medidas (o tener “estilos”) que desagradan a las élites políticas, económicas o culturales.  Porque, supongamos por un momento que manifestar cercanía hacia la clase baja fuera algo que se aparta de los ideales de las democracias “normales”, esto es, las que supuestamente dejan que el “pluralismo” oriente una negociación cordial de todos los intereses sociales, sin preferencia por ninguno. Y supongamos que tal desviación fuera tan importante que requiriera todo un concepto para nombrarla: no es “democracia” sino “populismo”. Aceptemos todo eso por un momento. ¿Cómo es entonces que no hay un concepto, una taxonomía específica, para nombrar la desviación opuesta, es decir, las ideas, actitudes, estilos o políticas que manifiestan cercanía con las clases altas y producen desagrado a las clases bajas? ¿Cómo es que tal apartamiento del ideal del pluralismo es simplemente una de las variantes aceptables de la democracia y no reclama una etiqueta especial que nos advierta sobre el peligro que implican? En la ausencia de respuesta a esas preguntas, la pretensión normativa del concepto de “populismo” queda perfectamente clara. 
Lo que quiero decir, en resumidas cuentas, es que “el populismo” no existe. No hay ninguna “amenaza populista” al acecho de nuestras democracias. De hecho, no hay una sino varias amenazas que pesan sobre la vida democrática. Y también existen varios modelos de democracia posibles. “Populismo” nos hace creer que este escenario complejo de múltiples opciones y diversos peligros en verdad es sencillo. Se trataría de un escenario dividido en dos campos claramente distinguibles: por un lado la democracia liberal (la única que merece ser llamada “democracia”) y por el otro la presencia fantasmal de todo lo que no se corresponde con ese ideal y, por ello, debe rechazarse de plano. En otras palabras, “populismo” nos invita a cerrar filas alrededor de la democracia liberal (es decir, una democracia de alcances limitados tal como gusta a los liberales) para combatir a un solo monstruo compuesto por todo lo demás, en cuyo cuerpo indiscernible conviven neonazis, keynesianos, caudillos latinoamericanos, socialistas, charlatanes, anticapitalistas, corruptos, nacionalistas y cualquier otra cosa sospechosa. Y el problema es que esa forma de razonamiento nos impide ver dos hechos fundamentales. Primero, que dentro de esa masa de elementos “populistas” hay algunos que definitivamente son una amenaza a la democracia, pero también ideas, experimentos políticos y organizaciones que tienen el potencial de ofrecer formas mejores y más sustantivas de democracia para las sociedades modernas. Y segundo, que el propio liberalismo, con sus valores individualistas, su ethos productivista y su compromiso irrestricto con los intereses de los empresarios es, de hecho, una de las mayores amenazas que corroen las democracias actuales.

Fuente: Revista Sin Permiso