EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

martes, 28 de febrero de 2017

La izquierda social-liberal ha muerto,... los “progresistas” occidentales han acabado en una ingravidez conceptual y una ausencia de inquietud asombrosas.




Por Raphaël Glucksmann, ensayista y realizador de documentales francés, para Revista Sin Permiso


Era joven, guapo, carismático. Hablaba a las masas, apremiaba a las élites, encontraba con una facilidad desconcertante las palabras, las entonaciones, los gestos que François Hollande buscaba desesperadamente. El futuro era él. Pero nada se hizo de ello. La ola de desafío que desborda a las democracias occidentales en trance de envejecer se lo ha llevado como a los demás. El garboso Matteo Renzi  ha sido barrido en un día. No salvará a la izquierda social-liberal europea. Nada la salvará, por otra parte, pues ya está muerta.
Los sondeos lisonjeros de otra estrella “progresista”, Emmanuel Macron, no cambiarán nada de esto. La crisis política, ideológica, filosófica del social-liberalismo sobrepasa las cuestiones de “casting”. Revela – paradoja terrible para una izquierda llamada “moderna” – una profunda inadecuación a la época. La “modernidad” de ayer se ha vuelto anticuada. ¿Qué ha pasado?
Volvamos a la década de 1990. El muro de Berlín acaba de caer. Se proclama el fin de la Historia. La mundialización del mercado, de la democracia, de la cultura occidental constituye el horizonte irrebasable del género humano. Los “progresistas” celebran su triunfo. En una extraña mezcla de ingenuidad y arrogancia concluyen que su bienestar personal hará la felicidad de todos. Los que se obstinan en no comprender la marcha del mundo son “paletos” o “retrasados”, una especie en vías de desaparición. Puesto que todo marcha, no hay necesidad de grandes preguntas, de grandes luchas, de grandes proyectos. En la hora del “laisser-faire”, del dejar hacer y dejar pasar, los poderes públicos se ofrecen a los gestores y a los comunicadores. Goldman Sachs y Euro RSCG [hoy Havas Worldwide, multinacional publicitaria] dirigen el baile. La realización personal sirve de filosofía política.  
Un momento resume la época. Estamos en diciembre de 1998, una cumbre de la Unión Europea reúne a la flor y nata del reformismo continental: Gerhard Schröder, Lionel Jospin, Tony Blair, Massimo D´Alema muestran un aire feliz en la foto de familia. Ningún “reac”[cionario] o “populista” que venga a inquietar sus ágapes, un crecimiento económico sostenido que permite la audacia: se reúnen todas las condiciones para dotar por fin a la Unión de un gobierno representativo frente al Banco Central, de crear una defensa europea, de llevar a cabo un proyecto ecológico ambicioso. O casi. “El 90% de nuestras discusiones se consagró a la cuestión de las tiendas “duty-free”” lamentará a posteriori Massimo D´Alema. Ahí se encuentran los orígenes de la debacle, en Viena, en las sonrisas vacuas de la Europa rosa.
Durante más de veinte años, los “progresistas” occidentales han acabado en una ingravidez conceptual y una ausencia de inquietud asombrosas. Su mundo era el único mundo deseable y posible. Así, hoy, cuando la crisis financiera, el paro masivo, los atentados yijadistas, el maremoto nacional-putinista hacen explotar su burbuja, ellos no comprenden. Cuando la Historia llama de nuevo a la puerta, con su boca y su aliento pútrido, se quedan estupefactos en el descansillo, impotentes y mudos. Esto no debía, esto no podía llegar a pasar. Y sin embargo, pasa. Por doquier, al mismo tiempo.
Las ideas, los lemas, los partidos que hemos apoyado, lanzado, sostenido se han convertido en inaudibles. Nosotros – que creemos todavía en el proyecto europeo, en el cosmopolitismo republicano, en la sociedad abierta – nos sentimos estremecidos.  Nuestros principios y nuestras palabras le provocan urticaria a un número creciente de conciudadanos nuestros. ¿Cómo creer, en efecto, en los vuelos líricos sobre el “vivir juntos” enunciados por aquellos que durante tanto tiempo han vivido separados?  
¿Cómo defender una Europa cuyo principal argumento de venta es un estribillo gastado sobre el riesgo de volver a los años 30? ¿Cómo puede creer en la mundialización un parado de Picardía, él que no ha hecho un Erasmus y nunca ha estado tan aislado como en la hora del hombre global y de las redes planetarias?
Nos movemos en un campo de ruinas ideológico, social y político. Culpar a nuestros adversarios reaccionarios, soberanistas, nacionalistas o xenófobos de nuestros propios fracasos delata un narcisismo pasado de moda. Para combatirlos eficazmente, no bastarán videoclips, conciertos o encantamientos morales. Hay que empezar reconociendo que durante demasiado tiempo, en nuestro propio discurso, la emancipación individual ha suplantado al horizonte colectivo en el que el multiculturalismo más perezoso ha reemplazado el relato por escribir y el proyecto que llevar juntos.    
El social-liberalismo no era más que la renuncia a transformar un mundo que nos convenía perfectamente. Es hora de volver a poner lo común en el centro de nuestras preocupaciones. O el cesarismo se lo llevará. Por doquier.
Los tiempos duros no se acomodan a un pensamiento débil. El espíritu “cool” ya no tiene derecho de entrada cuando el invierno está ahí. Estamos en el año cero del progresismo europeo. Todo está por reinventar. 





viernes, 24 de febrero de 2017

Maestros del Blues. Buddaheads, propone Javier “Paco” Miró... y el Soneto del Tercer Milenio





por Javier "Paco" Miró


 




Las Buddaheads es una banda de  bluesrock formalmente dentro de la RCA records liderada por el cantautor MIRIKITANI ALAN (BB Chung King). Considerado como uno de los mejores cantantes  y guitarrista en todo el sur de  California. BB  Chung King también escribe y compone con su socio Dennis Walker desde hace mas de 10 años .
Muchas de las canciones pueden ser escuchadas por otros artistas como Shemeca Copland, Coco Montoya, Bettee Lavettee, por nombrar unos pocos.
Los Buddaheads cuentan con algunos de los mejores y más conocidos músicos en Luisiana. Actualmente en la batería está Lee Spathand, en el bajo Johnny Griparic. 
Otros músicos invitados son Gerald Johnson-bass (Steve Miller tracks,Pointer Sisters,CSNY,Dave Mason) Alvino Bennet-drums (LTD,Chaka Caun,Stevie Wonder,Robin Trower,ext.)  BB es propietario y opera su propio estudio de grabación. Muchas de las canciones de Buddaheads pueden escucharse en películas como Mi primo Vinny, El cielo y la tierra, Contacto, entre otras.






Soneto del tercer milenio

Enfermas y lisiadas por celadas recurrentes
filosas jornadas construyen sus instancias
un centrado cadalso preserva las distancias
riega con olvido sus humores inocentes

tiempo de monedas y de trazos penitentes
dolor que le refuta a la suerte sus jactancias
tristeza de licor, mercaderes y ganancias
la muerte y su sumario; sus deudos: los pacientes.

Cárcavas sin sus cuerpos y flores malolientes
penumbra y boceto de lo que ayer fueron estancias
penosa terquedad discreción de los valientes

se percibe en los azares aromas a ignorancia
hiel veneno que derrama roja sangre a sus clientes
ruego que se reza sin prestarles importancia.

miércoles, 22 de febrero de 2017

La paradoja global del capitalismo.. por Michael Roberts





Por Michael Roberts, reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession., para Revista Sin Permiso

Fuente:
http://www.sinpermiso.info/textos/la-paradoja-global-del-capitalismo


A la mayoría de la gente se le ha pasado por alto, pero los servicios de inteligencia de Estados Unidos, también han analizado recientemente la evolución de la economía mundial. La Oficina del Director de Inteligencia Nacional (DNI) ha publicado su última evaluación, denominada Tendencias Globales: La paradoja del progreso, que "explora las tendencias y escenarios de los próximos 20 años" .
El DNI llega a la conclusión de que el mundo está "viviendo una paradoja - los logros de la era industrial y de la información están dando forma a un mundo tan peligroso como rico en oportunidades. Las decisiones humanas determinarán si prevalecen las oportunidades o los peligros". El DNI elogia al capitalismo de los últimos decenios por "conectar a las personas, potenciar a los individuos, grupos y estados y sacar a mil millones de personas de la pobreza en el proceso”.
Pero los ojos y los oídos del capital estadounidense está preocupado por el futuro. Temen "choques como la primavera árabe, la crisis financiera mundial de 2008, y el aumento global de las políticas populistas, anti-sistema. Estos choques revelan la fragilidad de los logros alcanzados, y subrayan profundos cambios en el panorama global que auguran un futuro cercano oscuro y difícil". Todos estos desarrollos son malos para el capital global y la supremacía estadounidense, al parecer. Y el DNI reconoce que las cosas no van a mejorar.  "Los próximos cinco años serán testigo del aumento de las tensiones dentro y entre países.  El crecimiento global será más lento, en la medida que desafíos mundiales cada vez más complejos se confirman".
¿Cual es la respuesta? Pues bien, este comentario del informe de DNI lo expone sin adornos: "Será tentador poner orden en este caos aparente, pero en última instancia sería demasiado costoso a corto plazo y fracasaría a largo. Dominar a unos actores cada vez más poderosos en múltiples dominios requerirá recursos inaceptables en una era de crecimiento lento, límites fiscales, y fuerte deuda. Domésticamente, implicaría el fin de la democracia, produciendo autoritarismo o inestabilidad o ambos. A pesar de que la capacidad material seguirá siendo esencial para mantener el poder geopolítico y del estado, los actores más poderosos del futuro se apoyarán en redes, relaciones e información para competir y cooperar. Esta es la lección de la política de grandes potencias en la década de 1900, incluso si esas potencias tuvieron que aprender y volver a aprender de nuevo".
En otras palabras, si bien sería mejor simplemente aplastar a la oposición y "poner orden" en intereses de Estados Unidos, probablemente no es posible con una economía mundial débil y falta de fondos. Es mejor tratar "recurrir a las redes, las relaciones y la información" (es decir, al espionaje y la manipulación) para obtener la "cooperación".
Pero no va a ser fácil que EE UU mantenga su posición dominante y la del capital, según el informe del DNI, porque la globalización "ha erosionado las clases medias occidentales (léase clases trabajadoras) y alimentado una reacción contra la globalización".   Por otra parte, los flujos migratorios "son ahora mayores que en los últimos 70 años, amenazando con vaciar las arcas del estado del bienestar y aumentando la competencia por los puestos de trabajo, reforzando los impulsos anti-élite y xenófobos". Y "el débil crecimiento sumado a las alteraciones tecnológicas de los mercados de trabajo pondrán en peligro la reducción de la pobreza y aumentarán las tensiones internas en los países en los próximos años, lo que a su vez alimentará el nacionalismo que contribuye a hacer crecer las tensiones entre los países".
Como ven, el problema es que la población de Estados Unidos y sus aliados capitalistas es cada vez más vieja y las nuevas potencias tienen poblaciones más jóvenes y más productivas. Sin embargo, el capitalismo no puede satisfacer las necesidades de estas poblaciones en aumento en los llamados 'países en desarrollo'. Mientras tanto, "la automatización y la inteligencia artificial amenazan con cambiar la estructura productiva más rápido que la capacidad de adaptación de las economías, lo que podría desplazar trabajadores y bloquear la vía habitual de desarrollo de los países pobres". A lo que hay que sumar el cambio climático y los desastres ambientales que conlleva. Todo esto va a "hacer más difícil gobernar y cooperar y va a cambiar la naturaleza del poder, transformando de manera fundamental el panorama global".
No es una perspectiva la que se ofrece por debajo de toda la palabrería optimista y fanfarria que oímos a la élite rica en Davos el mes pasado. Por el contrario, el DNI cree que "los desafíos serán significativos, con una disminución de la confianza del público en los líderes e instituciones, una mayor polarización política, y unos ingresos del gobierno limitados por el modesto crecimiento y el aumento del gasto social. Por otra parte, los avances en robótica e inteligencia artificial tenderán a perturbar aún más los mercados de trabajo”. El DNI intenta dar esperanzas al final de esta letanía de peligros para el capitalismo global, pero no es convincente.
He escrito antes sobre las señales cada vez más evidentes de que la era de la globalización y de la expansión del capital a expensas de los trabajadores está agotándose en todas partes. Otro indicador de ello ha sido un informe de Global Financial Integrity (GFI), una fundación de EE UU, y el Centro de Investigación Aplicada en la Escuela Noruega de Economía.  El informe encontró que la falsificación de la facturación comercial y de los paraísos fiscales hace pensar que los dadores de este mundo son en realidad tomadores.  El GFI ha calculado todos los recursos financieros que se transfieren entre los países ricos y los países pobres cada año: no sólo la ayuda, la inversión extranjera y los flujos comerciales, sino también las transferencias no financieras como la cancelación de la deuda, las transferencias unilaterales como las remesas de los trabajadores, y las fuga de capitales no declaradas (como veremos más adelante). Lo que descubrieron es que el flujo de dinero de los países ricos a los países pobres palidece en comparación con el flujo en la otra dirección.
En 2012, el último año del que tenemos datos, los países en desarrollo recibieron un total de $ 1,3bn, incluyendo todas las ayudas, las inversiones y los ingresos procedentes del extranjero. Pero ese mismo año unos US $ 3,3bn salieron fuera de ellos. En otras palabras, los países en desarrollo enviaron $ 2 billones más al resto del mundo de lo que recibieron. Si nos fijamos en todos los años desde 1980, estas salidas netas suman $ 16,3bn - que es la cantidad de dinero que se ha drenado del sur global durante las últimas décadas.
Los países en desarrollo han transferido más de $ 4.2 billones en concepto de pago de intereses desde 1980 - una transferencia directa de efectivo a los grandes bancos en Nueva York y Londres, en una escala que empequeñece la ayuda que recibieron durante el mismo período. Otra gran partida son las ganancias que los extranjeros obtienen de sus inversiones en los países en desarrollo y luego repatriar a casa. Pero, con mucho, la mayor parte de las salidas tienen que ver con movimientos no registrados - fuga de capitales -, por lo general ilícitos. GFI calcula que los países en desarrollo han perdido un total de $ 13.4 billones a través de la fuga de capitales no registrados desde 1980.
La mayor parte de estos flujos no registrados tienen lugar a través del sistema de comercio internacional. Básicamente, las empresas - nacionales y extranjeras por igual - registran precios falsos en sus facturas comerciales con el fin de sacar dinero de los países en desarrollo directamente con destino a paraísos fiscales y cuentas secretas, una práctica conocida como "falsificación de la facturación comercial". Por lo general, el objetivo es evadir impuestos, pero a veces esta práctica se utiliza para lavar dinero o burlar los controles de capitales. En 2012, los países en desarrollo perdieron $ 700 mil millones a través de la adulteración de los precios comerciales, lo que superó la recepción de ayuda ese año por cinco.
Pero ahora el crecimiento del comercio mundial se ha reducido al mínimo y los flujos de capital también están disminuyendo.   Se ha hecho más difícil para las multinacionales y los bancos explotar los países del sur global para compensar la caída de la rentabilidad en el hemisferio norte.


La proporción de crecimiento importado en relación con el crecimiento del PIB real en las principales economías ha caído drásticamente.






El informe del DNI sugiere que el aumento de la rivalidad por el botín del imperialismo en la década de 1900 condujo a una guerra mundial. El DNI reconoce que "a pesar de que la capacidad material seguirá siendo esencial para mantener el poder geopolítico y del estado, los actores más poderosos del futuro se apoyarán en redes, relaciones e información para competir y cooperar". ¿Competir y cooperar? ¿Con Trump en la presidencia?


lunes, 20 de febrero de 2017

Las noches neoliberales son extensas, consumen vidas y no entienden de latitudes, las traiciones tampoco... y Massa es parte de ese asunto..





A propósito de las declaraciones de Guillermo Moreno, SI LOS CAMINOS PERONISTAS CONDUCEN A UNA ALIANZA ESTRATÉGICA CON MASSA, VAYAN. Si notan que muchos de nosotros no llegamos a tiempo empiecen su recorrido nomás, no hace falta que les expliquemos las razones de nuestra ausencia...

Yo sé que ustedes, los peronistas de Perón y del peronómetro, tienen un estómago a toda prueba. Y en política acaso sea el mejor de los anticuerpos. La historia, en ese aspecto, no los debería mortificar ni señalar. De hecho no tienen razones para hacerlo (¡¡guay con el culo de aquel partido político que se atreva a arrojar la primera  tosca!!). Pero qué se yo, Massa, es un quiebre ideológico de enorme magnitud.

Les hablo desde la marginalidad kirchnerista, tipos que habitamos los suburbios no peronistas del proyecto sosteniendo desde la acción, acaso de forma testaruda, risible e inocente, aquella convocatoria que Néstor nos hiciera en el año 2003. Vengo a proponer un sueño dijo, y agarramos viaje. Es probable que durante los 90 no hubiera razones por las cuales soñar, recuerdo que había que ser experto en el arte de la derrota y la resignación. Disculpen la digresión, pero no quiero volver a aquello. Es una cuestión que me supera. Tiene que ver con el campo de las ideas, teorías inclusivas y solidarias que uno arrastra desde los tiempos en donde la murga roja y negra recién comenzaba a gritar por la patota del Doctor. A la distancia nos sentíamos profundamente americanistas adhiriendo de modo ferviente a la epopeya del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua. Fonseca, Borge, Cardenal, Ortega, la enorme película Bajo Fuego y la recurrente perversión del cipayismo, por izquierda y por derecha, de la mano de los Contras, porque hay que decirlo, también existió un Eden Pastora. Y bajar el analfabetismo del 50% al 13% no alcanzó, tampoco alcanzó universalizar la salud, no fue suficiente que los índices de mortalidad descendieran, menos aún la gran cantidad de nicaragüenses incluidos activamente en los procesos productivos luego de promulgada la ley agraria. Luego, en 1990, Violeta Chamorro, la ola neoliberal con Estados Unidos detrás. Y todo volvió a ser noche. Para tener en cuenta: noche que duró 17 años. Las noches liberales son extensas, consumen vidas  y no entienden de latitudes, las traiciones tampoco...

Sospecho que en este contexto trataremos de dar pelea por dentro, a pesar de Massa. Por fuera del peronismo kirchnerista no hay nada ni nadie que nos proponga un sueño, y si acaso alguno se atreve al plagio sabremos que nos miente. En estos años ha quedado muy claro en dónde está parado cada quién. En dónde está parado el radicalismo, el socialismo, la centroizquierda y la izquierda. Un grupo de coreutas denuncistas al servicio de un director corporativo cuyas manos ensangrentadas no son motivo de indignación.

Si nos toca perder internamente volveremos a ser parias, nos quedará la foto del “Proceda Bendini”, escucharemos desvelados el poema Quisiera que me Recuerden y nadie tendrá la osadía de intentar devaluar cada uno de los derechos que supimos conseguir; si nos toca ganar estamos seguros que seguiremos siendo suburbio, pero como decía Rodolfo Braceli la dignidad de la pobreza exhibe riquezas marginales que la vulgaridad del ostento no alcanza a comprender.

El ostento hoy habla de un tarifazo cuando hace quince minutos pedía bajar el gasto público reconvirtiendo el sistema de subsidios. Y hablan de errores, no de la corrupción endémica que tiene en modelo imperante. Corrían al gobierno anterior por izquierda porque estaban convencidos de que aquel ejecutivo nunca iba a pagar el costo político de una medida que afectara a los sectores medios urbanos, sectores que teóricamente debería seducir. Colectivo que está acostumbrado a la política de la franela y el deseo, a la política retórica y no a la política de la acción.  Y sucedió, entonces no tienen la mejor idea que mentir y responsabilizar a las aves por ponerse en el camino de las balas que ellos mismos disparan desde sus escopetas.  Salarios a la baja, neoendeudamiento, subsidios a los sojeros, la devaluación de las ART, estanflación, transferencia de recursos a los sectores más concentrados y una tendencia constante que camina hacia una hiperprecarización laboral extrema. Para Massa el pensamiento crítico también es un problema, de lo contrario no hubiera llegado nunca al lugar que ocupa.

Los discursos y acciones de Massa tienen que ver con el problema y no con la solución. Sus legislativas diestras alzadas en contra del pueblo profundo en consonancia con la Psicopatía Desilustrada de Cambiemos, cientos de perversos violando un amor ocasional, líderes populares perseguidos, y como pantalla hipócrita, miles de ojos observando y criticando cómo te ponés en pedo porque bajaste del norte sin más que cuatro hijos. La ciudad Freejack, la provincia Freejack, un mundo Freejack en busca de la pureza mass-media.

Por eso es necesario volver a ese sueño propuesto en el 2003 sabiendo que el único con intenciones y pergaminos que lo avalan es el kirchnerismo. Por eso, mis amigos peronistas, SI TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN a MASSA, VAYAN. Parece que para algunos compañeros ese 20% del FR supera holgadamente el 38% obtenido por el FPV en la primera vuelta electoral, hasta creo que se han rendido a ese pensamiento ya que ni tan siquiera establecen condiciones. Si notan que muchos de nosotros no llegamos a tiempo empiecen su recorrido nomás, no hace falta que les expliquemos las razones de nuestra ausencia, de ésta no tendremos que hacer cargo nosotros, asumiendo con hidalguía la derrota de los tiempos. Para volver se necesitan votos, sueña de Perogrullo, pero se me ocurre inferir que con Massa no estaríamos volviendo a aquel sueño colectivo, sino al sueño de uno pocos, dirigentes silentes y domesticados que hallaran su nicho, olvidados de que la Patria es el otro porque el candidato ya no es más el proyecto, es solo el candidato...



domingo, 19 de febrero de 2017

Socialismo. Luego de la banalización que sufrió el término y en parte sus ideas es necesario ir hacia una nueva cosmogonía


¿Hay alguien que reivindique el socialismo?


Por Marià de Delàs Periodista, para CTXT, Diario Público de España


Millones y millones de personas imaginaron durante décadas un estado de cosas diferente al que viene impuesto por el poder del dinero. Un estado de bienestar y de justicia, gracias a la igualdad de derechos económicos y sociales. Confiaban en que una fuerza representativa de los trabajadores podía hacerse con el control de todo o parte del poder político y en que la economía y la vida social podían funcionar de otra manera, bajo criterios democráticos, sin obediencia a los intereses y directrices de los poseedores de capital. La producción de bienes debía racionalizarse, había que distribuir la riqueza equitativamente, el Estado garantizaría los servicios básicos esenciales a toda la población. 


En el siglo pasado, la palabra socialismo sirvió para reivindicar una aspiración, o aspiraciones, más o menos enfrentadas a la lógica capitalista. 


Hoy a veces parece que el socialismo, como proyecto de sociedad, en sus diferentes concepciones, ha dejado de existir o ha quedado reducido a una sombra muy liviana de lo que fue. 


Lo decía hace unas semanas el propio primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya, Miquel Iceta: “El problema del socialismo es cuando ha dejado de serlo”.


¿Quién reivindica hoy en día explícitamente la idea de la construcción de una sociedad socialista? 

Quedaron atrás los intentos generalizados de colectivización de la economía, de eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción y de implantación de un sistema alternativo al capitalismo. 


Fue mucho más que un intento, porque lo que se conoció como el “socialismo realmente existente” transformó radicalmente la vida de los seres humanos en gran parte del planeta. A pesar de los pesares, muchos soñaron con la desaparición de las clases sociales. Y otros creyeron que la justicia social no era incompatible con el funcionamiento de la economía de mercado. En nombre de la “socialdemocracia” difundieron la idea de que los desmanes que tienden a cometer los que atesoran fortunas se podían controlar, sin necesidad de entregar al Estado el control sobre la economía. 


Miquel Iceta lo recordaba de esta manera en una entrevista concedida a Diario Público: “Socialdemocracia es regulación de los mercados, fiscalidad progresiva, servicios universales gratuitos y de calidad, redistribución, lucha contra las desigualdades…”.  Son cosas que a menudo se olvidan y sin embargo, hoy en día muchos son los partidos de diferentes países que en su denominación mantienen las palabras socialista o socialdemócrata sin que esas ideas figuren en sus programas. Son muchos también los dirigentes que en sus discursos apelan al socialismo y no se entiende qué quieren decir. 

Ocurre también que nuevas fuerzas, que no se definen como socialistas, reivindican en la actualidad los valores y las políticas de la socialdemocracia clásica. 


Y otras organizaciones políticas, viejas y nuevas, se declaran abiertamente anticapitalistas. Todo eso choca con la falta de discusión, dentro y entre todas estas organizaciones, sobre el modelo social que se puede contraponer frente al actual estado de cosas. 


Por eso, el debate abierto parece más necesario que nunca para una izquierda, a menudo nostálgica de modelos de Estado y de relaciones internacionales irreproducibles, y excesivamente enfrascada en polémicas que poco o nada tienen que ver con proyectos políticos. 


En otro tiempo discutía sobre los mecanismos necesarios para limitar o hacer imposible el ejercicio del poder basado en la acumulación de riqueza. Hoy convendría que buscara nuevas herramientas, y que revisara las viejas y sus manuales de instrucciones, teniendo en cuenta que ya no sirven. Se trata, como siempre, de estudiar la historia y tenerla presente para mirar al futuro. 

Y es por eso que esa izquierda del siglo XXI ha de buscar instrumental para remediar los efectos infernales, catastróficos, que tuvo la acumulación de poder administrativo en los países del “socialismo real”.


Tenemos constancia hoy en día de discusiones interminables sobre liderazgos y modelos organizativos, debates casi siempre estériles, en los que supuestamente se defienden proyectos políticos y “líneas estratégicas” diferenciadas, que nunca se explican, porque apenas existen. Tras ellos se esconden, más que cualquier otra cosa, batallas entre camarillas, defensas de jefaturas, cargos, escaños, control de organismos, posiciones en las listas, despachos y parcelas de poder, por escaso que sea el terreno en disputa. 


Hemos asistido a luchas despiadadas entre rivales políticos, sin que tales batallas hayan servido para exponer y contraponer verdaderas ideas. Esa práctica es viejísima. Tan vieja que cuando se habla de las ‘victimas’ de tal o cual contienda, actual o pasada, son muchos los que justifican el daño causado como algo normal, como un mal necesario. “Así es la política”, “el que quiere intervenir ya sabe a lo que se expone”, son frases de uso corriente entre personas a las que habría que hacerles ver que si la realidad política es así, habrá que cambiarla. También ese propósito de cambio debería encontrarse entre las prioridades de cualquiera que pretenda entusiasmar a sectores importantes de población con propuestas de cambio social.


viernes, 17 de febrero de 2017

TRATANDO DE DECONSTRUIR el concepto de Bullrich: “CREAR ARGENTINOS... que sean capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla...”





La frase del ministro de educación tiene varios incisos para analizar. Antes que nada esa cuestión de “crear argentinos para” pone sobre la mesa de debate un concepto extremadamente peligroso: la idea que tiene un grupo ideológico y sociopolítico determinado de sospechar tener la potestad y el iluminismo para fabricar estereotipos humanos en función del sistema que desean implementar. Y que lo diga el responsable máximo del sistema educativo resulta doblemente gravoso. Por un lado una élite de emprendedores, y para que este segmento tenga el éxito deseado necesita por el otro una masa adaptada a una  incertidumbre socio-económica que asuma su condición colateral con agrado y satisfacción. Un cuerpo colectivo sin mayores apetencias y derechos que siga a pie juntillas una suerte de derrotero en donde la domesticación y la subsumisión luzcan sus mejores túnicas. Dentro de este esquema se comprende perfectamente la no necesidad de que la formación del joven incluya pensamiento crítico, tal como afirmó el pensador de cabecera de Cambiemos Alejandro Rozitchner cuando sentenció que el mismo esconde un valor negativo (para el sistema, me atrevo a agregar).

Esta gente cree posible la creación de individuos para fines determinados, de manera que el recurso humano resignado y con aspiraciones a la baja es fundamental para el logro de sus objetivos. Siempre el éxito de este tipo de modelos está en la domesticación y esa sujeción está íntimamente ligada a la aceptación de la carencia como único y posible destino.

Desde el punto de vista filosófico podemos insertarnos dentro del tema por varios lugares, incluso algunos de ellos nos llevarán por calles bastante razonables o por lo menos debatibles. Tener incertidumbre en algunos tópicos de la vida es sano y deseable, ciertas seguridades nos abruman de manera inquisidora y nos someten a estados depresivos per-se, por ejemplo, la seguridad de nuestra propia finitud, o la certidumbre de un mal físico inexorable. Pero Bullrich lejos estuvo de ingresar en estos términos inmateriales tan complejos. La idea fundamental, Jauretche mediante, es tener un stock disponible de resignados que compitan entre sí por las achuras sobrantes de la faena, mientras ellos, la élite de emprendedores, disfruta de los mejores cortes. Eso sí, el trabajo de faenar también queda a cargo de los subsumisos. Acaso la mejor explicación que podemos encontrar a esta suerte de vómito medieval del ministro se manifieste sin ninguna incertidumbre en este caso con el film español de Mario Camus del año 1984 titulado Los Santos Inocentes, película basada en la novela de Miguel Delibes, cuya temática se centraliza en la programada  incultura de la sociedad por parte de un poder omnímodo y la resignación de sus miembros al aceptar con agrado su condición de inferiores.

Tildar al eunuco intelectual de Bullrich y a sus adláteres lobotomizados por este modelo como nazis creo que por ahora es injusto debido a que los instala en un lugar de psicopatía y perversión histórica superior (no por mejor, sino por extrema) cuando la realidad marca que la psicopatía de esta gente circula por las avenidas de una vulgaridad conceptual muy en línea con la de su líder natural. Los psicópatas de la historia poseían además de su perversidad aditivos intelectuales superiores, por caso Julio César, Aníbal o Napoleón, a tal punto que sus monumentales genocidios quedaron minimizados por la crónica. De los mediocres y vulgares sanguinarios de la humanidad solo se cuentan sus perversiones.

Para el Ministro Esteban Bullrich, corrijo, no solo para él sino para todo este modelo al cual me atreví a denominar Psicopatismo Desilustrado el prototipo ideal es aquel sujeto quebrado y vencido que con mansedumbre acepta sus derechos con culpa y que habida cuenta de una situación crítica creada por el propio sistema, esos derechos son susceptibles de ser cercenados debido que no tiene entidad de ciudadano sino de variable y que su SER DIGNO, individual y colectivo, conspira contra el progreso.
Vaya paradoja de los que se autodefinen como liberales. Una de las bases humanísticas del liberalismo - acudir a Popper es una buena instancia para corroborarlo - es liberar las fuerza intelectuales y creativas de una sociedad sin establecer prototipos convenientes para ningún sistema económico, justamente direccionar la formación con fines determinados es apropiarse del sujeto y reducirlo a su mínima expresión individual.

En El Eternauta existe una especie llamada Hombres Robots. Humanos dominados por el Ellos mediante un pequeño microchip injertado en la nuca. Carentes de voluntad se apresuran en cumplir los deseos del siniestro mandatario hasta las últimas consecuencias. Ese microchip les ha quitado la voluntad, el pensamiento propio, el discernimiento, y hasta el afecto. Oestesheld nunca imaginó que sería fuente de inspiración de un modelo formativo y político.

Y mencioné a Karl Popper; no encuentro mejor manera para finalizar este humilde texto con el padre del racionalismo crítico, ingenio de la falsación. El más destacado pensador humanista del liberalismo del siglo pasado sentenció: “La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos sino el hecho de rehusarse a adquirilos”.. “La crítica constituye el instrumento del progreso y, por lo tanto, significa lo mismo que eliminar el error. Cuando Popper dice de algo que “merece la crítica” hace exactamente un elogio: sólo por la crítica progresa la ciencia. A diferencia del uso vulgar del concepto, sinónimo de “destruir” o “rechazar” (o de la idea kantiana de crítica como construcción de un edificio para la razón), Popper concibe la crítica como un instrumento de selección y de mejora de las teorías, con valor provisional y con un trasfondo moral.




miércoles, 15 de febrero de 2017

El progresismo, o la voluntad narcotizante del quebrado






El progresismo es una vaga noción, doctrina le llaman algunos, que descansa sobre el concepto de un progreso y desarrollo indefinido de la sociedad. No se trata de una idea política en sí misma ya que no podemos percibir texto o manifiesto que nos aclare sus postulados políticos ideológicos, sociales, económicos, culturales y éticos. En lo eminentemente discursivo lo observo como una concepción lanzada al vacío, con escaso sustento ideológico y sin el debido apoyo filosófico. Generalmente son las fuerzas de centroizquierda las que suelen apropiarse del concepto, aunque nos es sencillo observar que cuando de definiciones políticas se trata dicho término no lograr hallar su nicho de comodidad. Y los dilemas devienen cuando comenzamos a desandar el camino: los cómo, los cuándo, los para quién, las herramientas a utilizar, las prioridades, el poder popular, el poder real, el rol del estado, la propiedad privada de los medios de producción, la justicia, y demás pulsiones que inexorablemente necesitan posicionamientos taxativos para transformarse en ideología y en consecuencia en política. Por fuera de la vaguedad del término y de las confusiones semánticas lo que resulta muy interesante es el generoso y amplio espectro que propone el campo progresista. Acaso sea dicha vaguedad es la que más colabora para que la mayoría de las propuestas políticas de nuestra contemporaneidad se definan de ese modo. Si recorremos nuestro arco iris político vemos que coinciden con el término desde los admiradores de Adam Smith y David Ricardo a través de un liberalismo autodefinido como de izquierda hasta la izquierda más radicalizada. En el medio encontraremos de todo como en botica: Keynesianos, Populistas, Socialistas, Demócratas Cristianos, Socialdemócratas, Marxistas etc.. Modificando substancialmente una recordada frase del General Perón:    “ en definitiva somos todos progresistas”. De alguna manera el “ser progresista” nace como respuesta al “ser conservador”. Podemos sospechar que todo aquel que desea modificar ciertas inercias a favor de cambios que tiendan a mejorar a la sociedad y que luchan contra todo poder establecido encajan dentro de dicho “ser”. Pues en la praxis nada resulta más vago, no es necesario mencionar que históricamente el Gatorpardismo aparece luciendo sus mejores túnicas. En el presente nos rompe a los ojos esa idea de cambio a favor del progreso social.
Es mucho más sencillo autodefinirse como progresista desde la oposición que desde el oficialismo, demandar cambios adolece del compromiso ejecutivo que toda gestión tiene, pero cae de maduro que es desde el lugar de la ejecución en donde el progresismo puede manifestarse concretamente. De todas formas si no aclaramos previamente aquellos caminos mencionados muy difícilmente vamos a poder entender qué se nos dicen cuando nos hablan de progresismo. Nuestros progresistas vernáculos, en la praxis, lo están dejando claro desde el 10 de diciembre del 2015. El progresismo nunca aclara si ese desarrollo social pretendido incluye a toda la ciudadanía o forma parte de esa entelequia llamada Nación, en donde solo deben ingresar “los que ellos consideran que no sobran”.
Por ejemplo, hace pocos años la Alianza se presentó como tal. Una fuerza progresista horizontal y democrática que venía a romper con determinadas inercias noventistas. Por entonces muchos percibían que si bien su discurso era en ese aspecto sumamente seductor y potenciado por aquel nefasto presente, no es menos cierto que otros ponían su énfasis en que ese grupo político no venía a modificar inercias sino a prolijarlas, adecentarlas acaso. La Alianza no ponía en tela de juicio el modelo excluyente planteado y plantado por el Consenso de Washington. Pues no hizo ni una cosa ni la otra, además terminó profundizando el anterior esquema socioeconómico, incluyendo los mismos gestores, anexando notorias medidas regresivas llegando a niveles de represión insólitos para nuestra novel democracia. A pesar de aquella experiencia, el Radicalismo, nave insignia de la Alianza, continúa autodefiniéndose como progresista muy a pesar de que en la praxis exhibió una tendencia conservadora extrema. Tres cuartos de lo mismo sucedió con la C.C. y con el Fap. Si bien, desde la formalidad, este último sello no existía, el Socialismo participó de aquel proyecto con marcados entusiasmos. Más allá de los individuos temo que no haber comprendido socialmente el quiebre histórico que se produjo en el 2001 es los que no llevó a volver a pisar en la actualidad aquellas nefastas huellas. Al mismo tiempo podemos constatar que cuando aparece un Gobierno con serias intenciones de ampliar derechos, que coloca en su justo término político a los DD.HH y al drama de los setenta, que se esfuerza por democratizar incisos encapsulados, que no omite discutir a los poderes fácticos, que promueve políticas a favor de incluir a los excluidos, que implementa resortes industrialistas tratando de encauzar y limitar el poder de las corporaciones oligopólicas, es el supuesto campo “progresista” el que se opone con mayor virulencia bajo la insondable excusa dictatorial. Y esto se debe justamente a que los cómo, los cuándo y los para quién comienzan a protagonizar la escena corriendo velos indefectiblemente, quitando de plano cualquier tipo de embuste dialéctico. En lo personal trato de prescindir sobre ciertas individualidades en las que se cae muy a menudo para ensuciar el debate. Todos, absolutamente todos los actuales actores políticos y agrupaciones, opositores y oficialistas, tienen patos que pelar. Es un tema que suele llenar de letras y palabras el espectro. Lo importante, a mi entender, es lo que se piensa, se dice y se hace en la actualidad con relación a determinadas políticas.
Hace un tiempo nos preguntábamos desde esta tribuna: ¿Qué incisos derogarían, cuáles modificarían o profundizarían: regresarían al mercado de capitales, limitarían el poder de los oligopolios, enfrentarían a los poderes fácticos, les pondrían fin a los juicios por la verdad, les pagarían a los fondos “buitre” de acuerdo a sus exigencias, continuarían con las asignaciones vigentes y las cooperativas de trabajo, reducirían las retenciones, volverían al sistema de AFJP, mantendrían los niveles en el presupuesto educativo, bajarían la carga impositiva, qué harían con los planes sociales, la seguridad y la educación continuarían federalizadas, qué políticas regionales implementarían para agregarle valor en origen a las materias primas y de ese modo fomentar el trabajo y la querencia local, qué posición tendrían con relación a los medios de comunicación, cuál es la alternativa que presentarían ante una posible reforma judicial, les parece bien que el pueblo no participe directamente en la elección de una parte de los integrantes del Consejo de la Magistratura, mantendrían la universalidad de las vacunas para prevenir el HPV y la gripe para grupos de riesgos, qué proponen con relación a la cooparticipación? Creo que el presente no necesita mayores redundancias ni respuestas.  


Juan José Hernandez Arregui sentenció que “La clase media tiende a la formación de grupos intelectuales (progresistas, me permito incluir) que fluctúan, por diversos motivos, entre las élites que miran hacia arriba y los ghettos espirituales que miran hacia abajo. Esto explica la abundancia de intelectuales de izquierda que se pasan a la derecha ideológica, al conservatismo social. En realidad, los intelectuales son los que sienten más vivamente esta situación incierta que ocupan en la sociedad. Mientras la perspectiva de descender les lleva a la comprensión de la lucha que libra la clase trabajadora por otra parte les estimula a no caer en ella”. “En la escuela le enseñaron a preferir el inmigrante al nativo, en el colegio nacional que el capital extranjero es civilizador, en la Universidad que la Constitución de 1853 ha hecho la grandeza de la Nación o que la inestabilidad política del país es la recidiva de la montonera o de la molicie del criollo. Este estado de espíritu, fomentado sutilmente por la clase alta aliada del imperialismo, distorsiona la conciencia de estos grupos, cuyo escepticismo frente al país favorece el pasivo sometimiento intelectual”. “Estos intelectuales democráticos, a veces a pesar de ellos, sin conciencia de su verdadera situación al ligarse a la oligarquía, representan a la pequeña burguesía pro imperialista. El carácter uniformemente extranjerizante de sus escritos, refleja la naturaleza portuaria de esa mentalidad parasitaria del comercio de exportación. En esa literatura hay una voluntad narcotizante en el doble plano estético y político”.


martes, 14 de febrero de 2017

Poder Judicial en Argentina: Ninguna buena acción queda sin castigo (Billy Wilder)



¿Qué es la justicia?. De qué hablamos cuando mencionamos tan pomposo término. Tengo la leve sospecha que el significado y el significante del vocablo han superado exponencialmente a su tangible representación real. Cuántos de nosotros coincidimos con alguna de sus acepciones semánticas. ¿En la actualidad el término justicia incluye a la equidad, arropa dentro de su concepto a la distribución de la riqueza que genera la sociedad, impulsa que el trabajo sea un derecho humano y social inalienable, determina que ciertos privilegios constituyen un verdadero insulto al colectivo? No me parece...

Nuestra justicia responde y protege esencialmente a un establishment económico que no puede ni debe ser escrutado, y para ello maneja sus tiempos legales de modo permitirse correr convenientemente sus vendas cuando de decisiones cruciales se trata.

La justicia es un término banalizado y como tal se lo utiliza solamente para lo particular y conveniente, nunca se lo expone para lo universal y colectivo. ¿Nuestra actual justicia sirve como herramienta para el logro de una sociedad justa? ¿Puede la justicia hacerse a un lado, mantener grandes momentos de silencio, ante los injustos factores limitantes existentes y que tiene al hombre material como sujeto de sufrimiento?

Mediante una simple acordada la Corte Suprema de Justicia pudo permitirse no pagar impuestos a los ingresos elevados corriéndose del colectivo estableciendo para si un privilegio, “vetando” omnímodamente una ley emanada del poder legislativo. ¿Desde qué lugar la Corte tiene entonces entidad moral para administrar justicia si una de sus medidas cardinales es establecer una prerrogativa particular que choca de frente con el derecho y las obligaciones del resto de los compatriotas? Discutir la discrecionalidad que ostenta el poder judicial forma parte del dilema y necesariamente debe formar parte también del debate.

Las plumas más “prestigiosas” de nuestro país sostienen que los hombres de a pie no estamos preparados, desde el conocimiento, para elegir a los integrantes del Concejo de la Magistratura y que además dicha operatoria resultaría anticonstitucional. Esto último es cierto en tanto y en cuanto no exista una ley que la trasforme en constitucional. Una vez subsanado el dilema, transformando dicha ausencia en presencia, ¿será capaz la Corte Suprema de declarar constitucional esta nueva norma emitida por el Congreso?. Con relación al primer inciso bueno es destacar que la democracia participativa estremece al establishment de modo que no podemos esperar otra reacción de sus personeros.


En una sociedad que se llena la boca hablando de la justicia no se alcanza a percibir la magnitud del término en cuanto a su contenido y continente. Para algunos la justicia está solamente ligada a los delitos en contra de la propiedad y las personas, para otras tiene íntima relación con los derechos adquiridos y la supuesta seguridad de sus inversiones, sin embargo raramente observamos que se ligue a la justicia con la equidad social, incluso cuando determinados gobiernos constitucionales, populares, abogan por paradigmas igualitarios inmediatamente se los condenan con eufemismos totalitarios siendo víctimas de fallos tan medievales como tenebrosos.
Estimo que la lucha por democratizar la justicia fue la más ambiciosa y compleja a la que se enfrentó el kichnerismo ya que detentó reacciones y coerciones jurídicas de toda clase y tenor. Por eso no nos debe extrañar la actual multiplicación de fallos obstructivos y adversos, persecuciones judiciales a funcionarios, reapertura de causas y demás herramientas que el establishment judicial posee para limitar las acciones políticas de quien intentó discutir sus prebendas. Una planificada venganza institucional de la que se hace llamar “Justicia”. Ninguna buena acción queda sin castigo, afirmó el cineasta  Billy Wilder, y vaya que tuvo razón, el Partido Judicial da fe de la sentencia..

En la actualidad la percepción sobre la gravedad de un delito es un inciso estríctamente ideológico, y eso es gravísimo...