EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

sábado, 30 de junio de 2012


Juan Domingo Perón

Hace 38 años moría Juan Domingo Perón. 
Fue el 1 de julio de 1974, el General transitaba su tercera presidencia.




Una de las tapas más recordadas por el periodismo argentino es la del diario Noticias del día siguiente, cuya famosa bajada fue escrita por Rodolfo Walsh, encargado de la sección “policiales”. El diario - aparecido en noviembre de 1973 - vendió ese día 185 mil ejemplares. Estaba controlado por Montoneros y su director en ese entonces era el periodista y actual diputado Miguel Bonasso (que poco tiempo antes había sido jefe de prensa del Frejuli, que llevó al poder a Héctor J. Cámpora). El diario, cuna de intelectuales y militantes donde trabajaban entre otros periodistas, Francisco Urondo, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y jóvenes como Carlos Ulanovsky, Silvina Walger, Leopoldo Moreau  y Martín Caparrós (que entró como cadete) duró apenas nueve meses (266 números). Fue clausurado un mes después de la muerte de Perón, en medio de violentos enfrentamientos entre los sectores de izquierda y la Triple A a través del nefasto ministro López Rega. 
Fuente: www.eblog.com.ar

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Últimos Días (Hugo Presman)

Cuenta Marcelo Larraquy en su biografía de López Rega: “Cuando Isabel y López Rega se enojaban por algún motivo con Perón, no tenían reparos en demostrárselos. Y lo golpeaban en su punto más débil: la soledad. Lo dejaban comiendo sólo a la hora de la cena, para que sintiera el peso de sus ausencias, y ellos se encerraban en el cuarto de arriba durante horas.
El agitado mundo del peronismo podía girar en torno de cada instrucción suya, pero ellos dos eran lo único que tenía a su lado. Eran su familia. Durante un par de días Perón soportaba el suplicio de aquellas cenas silenciosas, pero luego capitulaba y le pedía a Rosario, la mucama, que llamara a Isabelita para que lo acompañara a ver alguna película en la tele. Ella se tomaba su tiempo, pero bajaba”.
El Perón de la tercera presidencia, retomó algunas banderas históricas, en un contexto distinto. Contemporizó con la oposición y descargó su dureza hacia adentro de su movimiento. La muerte lo sorprendió cuando el plan económico de “la Argentina Potencia” y “la inflación cero” daban algunas señales de agotamiento. Dejó como pesada herencia las limitaciones enormes de su mujer y la criminalidad demencial de su valet, secretario y ministro. Su responsabilidad sobre este entorno es innegable y corresponde considerarla.
Político notable, agudo e intemperante, contra golpeador temible, la historia argentina de este siglo no se entiende sin la comprensión de los increíbles claroscuros del movimiento que creó.
Su nombre divide la historia Argentina en un antes y un después e incorporó su figura a las vivencias de millones de personas que asociaron justificadamente su ingreso a una vida digna, con sus tres períodos presidenciales.
                                                                                         





Cómo duele Junio – Miscelánea –


Mientras los funcionarios continúan inaugurando ruinas...
                                                                                                               María Elena Walsh

Nos resulta complejo a los ciudadanos comunes renunciar a tal razonamiento. Con marcada atención podemos observar que los tópicos presupuestarios y financieros siguen estando muy por encima de las necesidades colectivas.

Por fuera de los sospechosos reclamos puntuales de carácter sectorial estamos en condiciones de asumir que la vida de las personas continúa preservando suprema entidad de efecto, consecuencia o daño colateral, sin lucir como verdaderamente debería: una humanística instancia de causa. Atacar a las carencias, a las razones, continúa observándose como gasto y no como una sana inversión que actúa en consonancia con el propio colectivo que genera ese mismo diagrama económico.

Lamentablemente todavía no hemos logrado que la sociedad incorpore en su vademécum a las necesidades colectivas como derechos, de modo que aspirar a favor de un diseño solidario nunca será posible de no mediar una modificación cultural de los paradigmas.

En la contemporaneidad notamos que lo superfluo se mimetiza con lo importante de modo siniestro mientras el conjunto social acepta dichas reglas mansamente, casi con resignación. Y uno se acuerda tarde. Solamente entiende de la cosa cuando su individualidad está en juego sin atender que forma parte de un colectivo integrador.

En La Resistencia Ernesto Sábato instaba a la juventud para que diseñara un noble molde humanista ponderando al ser social y colectivo por sobre el ser individual, confiando que resistir ante las tentaciones egoístas de sesgo mercantil era el mejor de los métodos para la conservación de la especie. El hombre codo a codo con el hombre y no compitiendo por bienes terrenales, valores que más temprano que tarde quedarán arrumbados en los baúles del olvido.

En ese sentido ¿es posible diseñar una sociedad más justa en donde el placer por la existencia no sea motivo de conflicto? Imposible según nos describe Andahazi en La Ciudad de los Herejes. Sería aniquilada de inmediato por aquellos que no conciben al placer solidario y humanista como mercancía rentable, como ingeniería positiva.  Ordenamiento que entraría en franca competencia contra las apetencias individuales que el mercado necesita para sobrevivir. De este modo los funcionarios, protectores del sistema vigente, siguen construyendo e inaugurando ruinas, a la par que el resto de la humanidad continúa distraída, aislada, encerrada dentro de los límites de su particular obsesión individualista.

Últimamente, en nuestra querida Patria, han aflorado llamativos egoísmos, casi descarnadamente se pretende inducir aquello de los merecimientos subjetivos y sectoriales como instancia suprema de justicia. Cómo si la vida y la muerte tuvieran algo que ver con cuestiones contenciosas. La historia del hombre, desde los orígenes de la evolución hasta nuestros días, señala que muy poco tiene que ver el sacrifico individual y hasta los colectivos con los premios y castigos coyunturales. La temporalidad y el clima de época se constituyen como elementos determinantes para la vida de las personas.  Es mejor que no le hablemos a los esclavos sobre el trabajo, los merecimientos, los sacrificios y la justicia, sospecho que se reirían de nosotros; no le mencionemos que el trabajo dignifica, porque nos dirán que es sólo una cuestión de tiempo. Justamente la esclavitud, la explotación, la precariedad laboral son los síntomas más significativos del egoísmo sectorial en contra del paradigma colectivo solidario. Y sobre esa ruindad, sobre esas mismas injusticias y narcisismos se siguen inaugurando nuevas ruinas, escombros con los cuales nuestros funcionarios, dignísimos representantes de nuestro presente, se suelen ufanar.

El “soy” en tanto y en cuanto “tengo” y su correlato competitivo en relación con el semejante es la mejor formula de dependencia que el mercado ejerce sobre el individuo. Atentos a la publicidad observaremos la contundencia de la fórmula.

Hace pocos días acompañaba una de mis recurrentes caminatas en función de quemar glucosa mientras disfrutada de la bella poesía de José Larralde. El paisaje de la llanura, la cadencia de la voz y los punteos de El Pampa proponían un singular momento de ausencia y de espera al mismo tiempo. El cruzarse con algunos vecinos es cuestión cotidiana a la hora en la que suelo realizar el ejercicio. Días después, uno de ellos me menciona el asunto comentándome jocosamente la cuestión, afirmando que la modernidad y la tilinguería habían acusado en mí un certero impacto mercantil. Vale decir que para este joven, a primera vista, yo era un sujeto con un estatus social determinado, deducción que desprendió a partir de haber observado un par de auriculares en mis oídos. De inmediato me habló de celulares, mp3, mp4 y no sé cuánta cosa que bien lejos se encuentran de mis aspiraciones y en algún caso hasta de mi propio conocimiento. Cuando le exhibo el aparato con el cual disfruto de ese extraordinario momento expone de inmediato una metamorfosis conceptual alarmante. Pasé, en apenas segundos, de ser a priori quién “era” para trasmutarme a una suerte de instrumento arqueológico con membresía de croto. Mi Walkman de veinte años de antigüedad y mis cassettes carecían de entidad y sabiduría para el tipo, distinción que automáticamente trasladó hacia mi persona. Así funciona la lógica del sistema. Menos mal que no le hablé de mi colección Long Plays de vinilos, de mi combinado y mi Geloso. ¿Qué intento expresar con el ejemplo? Simplemente el condicionante que propone la falsa valoración de los instrumentos a favor de particionar al colectivo.

Ya no es el tener lo que califica, concepto de por sí bastante limitado, el tener “qué” presenta un nuevo inciso discriminatorio, acaso con algún sentido holgazán. La comparativa y la competencia como sujeto, verbo y predicado conceptual.

La frase que subtitula el presente texto me quedó a partir de un poema de María Elena Walsh que el Beto Badía leyera en una de sus últimas presentaciones públicas junto a Lito Vitale en Ese Amigo del Alma. Un Beto merecidamente homenajeado, un tipo que nos exhibió  señorío, una cadencia y generosidad muy poco habitual en los medios. Recuerdo que la última vez que lo vi a Larralde en la tele fue en su programa Imagen de Radio. Y El Pampa es muy exigente a la hora de escoger espacios mediáticos para compartir momentos artísticos. Lamentablemente el homenajeado no contó con el beneplácito público en sus últimas propuestas y hasta tuvo la mala fortuna de ser catalogado como aburrido y previsible por parte de los exitosos del momento, emisarios, que vaya casualidad, competían en su misma franja horaria. Su Estudio País, su programa sobre el Bicentenario y sus entrevistas en 360, fueron un verdadero canto federal y colectivo que nos unificó, nos enseñó y ciertamente nos mejoró.
La competencia como emblema daba por tierra con la trayectoria de un tipo que nada hizo para ser atacado y menos aún despreciado. Pero que va. El Beto no estaba para los Prime-time, era fácil menoscabarlo debido a que su palabra tenía escasísima difusión. Se tuvo que morir El Beto, tuvo que dejar de “molestar” para que resurja su obra, su buena obra.

Como duele Junio. Y duele por Kosteki y Santillán, y duele por  los Aiub y por el Beto, por Paco Urondo, por Borges y por Marechal. Gente que luchó por el colectivo, cada uno desde su lugar, desde la cultura y la convicción, arriesgando el cuerpo, poniendo en juego lo único indomesticable que posee el hombre: Lo bueno

viernes, 29 de junio de 2012


Mateando con la Ciencia : Hoy ceba Elisha Graves Otis


A medida que se multiplicaba la población de las ciudades, éstas podían crecer en extensión, dividir la superficie disponible en viviendas cada vez más pequeñas o elevar edificios cada vez más altos.
Lo edificios altos se construyeron al principio de piedra, porque era el material más robusto disponible, pero cuanto más se elevaba la estructura, más gruesa tenía que ser la piedra de la base para soportar dicha estructura, lo que dejaría menos espacio para la ocupación humana. El hormigón armado hizo posibles las estructuras más elevadas, y con el tiempo las vigas de acero mejoraron su calidad. Pero incluso con los mejores materiales y los diseños más ingeniosos, un edifico alto carece de utilidad si sólo se puede acceder a los últimos pisos a pie. En 1852, el inventor norteamericano Elisha Graves Otis construyó el primer ascensor mecánico dotado de un mecanismo de seguridad, que impedía la caída aunque el cable de sustentación quedaba completamente inutilizado. En 1854, Otis hizo una demostración del funcionamiento de un invento elevándose él mismo a considerable altura y disponiendo que se cortara el cable. Descendió sano y salvo. El ascensor, más que ningún otro elemento, dio forma a las ciudades del futuro.

jueves, 28 de junio de 2012



29 de Junio de 1935 nace FORJA
De FORJA al Peronismo






Ante el fracaso de las acciones armadas se torna necesario regresar a la política legal. Pero... ¿cuál era la táctica más adecuada a seguir? Muchos se preguntaban si había que constituirse como un grupo interno organizado dentro de las filas del viejo partido, o si, en cambio, había llegado al hora de fundar una nueva fuerza política en la Argentina.

              Scalabrini Ortíz              Homero Manzi                        Arturo Jaurteche

Sonaba en los oídos aún el eco de las palabras de Hipólito Yrigoyen: «Radicales, hay que empezar de nuevo». Malograda la herramienta electoral que hacía 20 años venía utilizado como canal de expresión el pueblo argentino, parecía eminente la necesidad de crear algo nuevo. Pero el poder de la política territorial y la necesidad de sostenerse como organización y de llegar eficientemente a las masas populares traccionaban a estos díscolos a la interna del aparato partidario: la posibilidad de ganar una circunscripción donde hacer base era real. Así nace, a mediados de 1935, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA, según sus iniciales). El nombre lo sugiere el mismo Jauretche, a partir de una frase que alguna vez dijo el viejo caudillo: «todo taller de forja se parece a un mundo que se derrumba». El grupo realiza la tarea histórica de sistematizar las realizaciones y los principios del nacionalismo popular en la Argentina. Pese a que la presidencia la detenta Luis Dellepiane, las que descuellan son las figuras de Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz. FORJA es el ideario-puente de una generación que opera como polea transmisora de ideas entre los dos movimientos populares contemporáneos, el radicalismo y el peronismo. Formaron parte de esta organización Luis Dellepiane, Arturo Jauretche, Homero Manzi, Gabriel del Mazo, Darío Alessandro, Raúl Scalabrini Ortiz y Jorge del Río, entre otros. Todos, menos Scalabrini, miembros de la disidencia popular del radicalismo. Los hombres de FORJA se volcaron a la tarea de estudiar, explicar y denunciar los lazos de dependencia concreta de nuestro país al capitalismo mundial. Así nacen los grandes trabajos de Raúl Scalabrini Ortiz: «Política Británica en le Río de la Plata» y la «Historia de los ferrocarriles argentinos», donde probó que los ferrocarriles en nuestro país se instalaron con capitales argentinos que representaban trabajo argentino y que se sostuvieron y desarrollaron con más trabajo argentino, siendo el capital inglés innecesariamente beneficiado por el Estado nacional a través de la llamada «Ley Mitre», que colocó todo el sistema férreo nacional en sus manos. De este modo, Scalabrini no sólo demolía la imagen de Inglaterra como «nación amiga», sino que además destruía el mito antinacional (ya vigente en esa época) de que los argentinos no somos emprendedores y que nos capitalizamos gracias al aporte extranjero, porque si no, si hubiera dependido exclusivamente de nosotros, no nos hubiéramos desarrollado nunca. Para la década del ’30 la dependencia de la Argentina respecto de Inglaterra era un dato de política internacional que manejaba cualquier persona bien informada en cualquier lugar del mundo y, sin embargo, no era un dato que formara parte del debate ni de las preocupaciones de la «clase política» de nuestro país. Ni los socialistas y comunistas que formaban la izquierda, ni los conservadores y «nacionalistas» de la derecha estaban preocupados por esto (y mucho menos los liberales del «centro», que se ocupaban de la administración de la colonia). Esta preocupación por desentramar los lazos de la dependencia económica de nuestro país era una novedad absoluta para una organización política en aquél medio histórico, y a esta novedad le correspondió un nuevo lenguaje. Los hombres de FORJA incorporaron entonces al vocabulario político algunas palabras que pocos años después serían de uso habitual. A este respecto, en una carta escrita a la Academia Porteña del Lunfardo con fecha 29 de abril de 1965, en respuesta a una consulta que le hicieran, Jauretche dice que: «El uso de la expresión ‘oligarca’ – ya empleada en el poema ‘El Paso de los Libres’ – en su acepción hoy popular, así como las expresiones ‘vendepatria’ y ‘cipayo’, las popularicé desde el periódico ‘Señales’ y en otros de vida efímera en los años posteriores a la revolución de 1930". El modo de difusión de las ideas forjistas era el «boca en boca» y se centraba en una práctica diaria de conferencias callejeras. El público que asistía a ellas fue creciendo paulatinamente hasta que, alrededor del año 40, se llegaron a juntar varios cientos, y hasta hubo mítines que pudieron haber superado los mil concurrentes. Para la difusión, rara vez se contaba con afiches o volantes; la gente se enteraba de estas conferencias a partir del pregón que hacían desde la mañana un par de jóvenes militantes en la esquina donde se iba a realizar la conferencia por la tarde. La gran prensa nacional no le dio a este hecho inédito la más mínima importancia. Funcionaba a la perfección la «conspiración del silencio» a la que hace referencia René Orsi, en su obra Jauretche y Scalabrini Ortiz : «Una tarde dialogando con Scalabrini en un café de la capital le hice un comentario sobre esa cortina infranqueable a propósito de un acto que se llevaría a cabo en el transcurso de esa semana, y ante mi sorpresa, Raúl escribió en un papel común una esquela dirigida a Eduardo Mallea, director a la sazón del suplemento literario del diario ‘La Nación’ diciéndole: ‘Querido Eduardo, te ruego atiendas al Prologo portador de la presente, señor René Orsi, y le seas útil en la medida de tus posibilidades. Raúl’. Con esta nota me presenté ante (...) Mallea, quien al leerla, me dijo: ‘¿Qué es de la vida de Raúl? ¡Qué lástima! Las letras argentinas han perdido un gran valor’. Frente a esa extraña expresión de recuerdo al amigo común, avancé algo más en la conversación preguntándole por mi parte desde cuando se conocían con Scalabrini, respondiéndome que ambos habían entrado a ese diario contemporáneamente, y que al igual que él, que ya era nada menos que encargado del por entonces prestigioso Suplemento dominical, Raúl también había tenido la posibilidad de una brillante carrera en la hoja de los Mitre , malograda, según agregó, por su militancia política e ideológica a partir de 1930; (...). Finalizando el diálogo, Mallea llamó a otra persona de la redacción y le hizo conocer el motivo de mi presencia allí, y, unos días después apareció en ‘La Nación’ un aviso de la conferencia, breve, reducido, en página par y casi al fondo; pero salió. Debe haber sido una de las 100 escasas informaciones que tuvo FORJA a lo largo de diez años de brega incesante». FORJA no llegó a ser nunca una fuerza electoral importante. A pesar de esto sus ideas fueron invadiendo el modo de pensar y de hablar de mucha gente, y esa unificación del lenguaje fue creando una mancomunidad de ideas. Según el mismo Jauretche, «la labor cumplida por FORJA fue, precisamente incorporar a los hábitos del pensamiento argentino la capacidad de ver el mundo desde nosotros, por nosotros y para nosotros. Esto requería sacar todas las cosas del plano estratosférico en que se desenvolvían y poner en primer término nuestro interés nacional y popular».
FORJA había desplegado una tarea docente, y en 1941, en un acto celebrando el 6º aniversario de la fundación de la organización, Jauretche les dice a sus compañeros estas palabras que resultarían proféticas:
«Día por día hemos visto crecer el público alrededor de nuestras tribunas callejeras; sin prensa, porque nos está cerrada la información que no se le niega ni al más insignificante comité de barrio; sin radiotelefonía porque a ningún precio se nos ha permitido el acceso a ella. El idioma que hablamos, que era sólo el de una pequeña minoría y hasta parecía exótico, hoy es el lenguaje del hombre de la calle. Puedo decirles en este aniversario, que estamos celebrando el triunfo de nuestras ideas. Pero estamos constatando, al mismo tiempo, nuestro fracaso como fuerza política: no hemos llegado a lo social: la gente nos comprende y nos apoya, pero no nos sigue. Hemos sembrado para quienes sepan inspirar la fe y la confianza que nosotros no logramos. No importa, con tal que la labor se cumpla.
       

Además de las tribunas callejeras, esta organización produjo un profuso material impreso que circulaba con gran aceptación en ámbitos universitarios, en algunos sindicatos y entre los oficiales nacionalistas (no fascistas) del ejército. Entre estos cuadros a los que les llegaban los materiales forjistas había un coronel, muy respetado por sus pares e incluso por sus superiores, que estaba convencido de que el Ejército podía ser el instrumento de la liberación económica y social del país. Se trataba de un hombre que estaba a la búsqueda de un lenguaje nuevo que le permitiera ponerle nombre a las cosas de una nueva era. Entre las páginas de los Cuadernos de FORJA encontrará la confirmación de lo que venía intuyendo sobre la situación nacional, y encontrará, sobre todo, el idioma para expresarlo. Obviamente, tal coronel es Juan Domingo Perón. Al producirse la asonada del 4 de junio de 1943, que derroca al régimen fraudulento, Perón, que es quizás el máximo inspirador del movimiento triunfante, es además, el oficial que mejor expresa las ideas nacionalistas y de desarrollo estratégico que pululan entre las filas del Ejército. Proclama la necesidad de que las Fuerzas Armadas dejen de ser el garante de un régimen corrupto y vendepatria y a esto le agrega un condimento que no todos los hombres de armas podían tragar: para Perón, la recuperación de la Argentina, además de económica tenía que ser social, y para ello debían ser rescatados y cumplidos todos los derechos de los trabajadores, a los que el Estado tenía que privilegiar frente a los ricos y poderosos dueños del capital y los medios de producción. Para alcanzar sus objetivos, Perón debía convertirse, si no en un «político» tradicional, sí al menos en una persona que se pudiera manejar en cualquier espacio de poder. Y lo hizo de un modo superlativo. La vida cuartelera está protegida de ciertos vaivenes de la sociedad civil y es común que los militares se mareen en los pasillos de los ministerios, donde está el reino de las aves negras, administradores profesionales, doctores y caballeros que conocen todos los vericuetos de la ley tan bien como los escondrijos de los edificios públicos. Perón necesita aprender y, entre otros, comienza a entrevistarse todos los días con Arturo Jauretche en sus oficinas del Ministerio de Guerra. Durante casi todo el año ‘44 Jauretche tuvo pase de «audiencia permanente» en el Ministerio de Guerra con el coronel Perón. Conversaban de los diferentes temas de la dependencia semicolonial argentina y sobre el mapa político del país (al cual Jauretche conocía en detalle). Luego, hablando con sus amigos, Jauretche les decía: «Perón me ‘rasca’, me hurga», expresando así la avidez con que el futuro jefe del segundo movimiento histórico de la Argentina se interesaba por todo aquello que creía que Jauretche le podía aportar. Es interesante ver lo que dice, en un reportaje de 1971, Arturo Jauretche sobre la formación del pensamiento político de Juan Perón:
«Es muy posible que Perón, en algún momento de su formación haya simpatizado, no creo que con el nazismo, pero sí con alguna forma del fascismo italiano. Él había vivido en Italia mucho tiempo, pero cuando Perón tomó contacto con las masas argentinas, con la política argentina, se percató en seguida de las particularidades del fenómeno político social argentino y adaptó su pensamiento a esa realidad nueva, que se iba creando y que él, en cierta medida, iba creando, pero la creaba porque se puso en esa realidad y caminó para ese lado. Perón aprendió y aprendía con velocidad porque era muy inteligente. Por ejemplo, sobre la vieja política argentina creo haberle sido muy útil para informarle, pero le aseguro que pronto sabía más que yo. Y tenía ciertas aptitudes revolucionarias que los hombres ya formados no tenemos, una capacidad para no sorprenderse de nada, para aceptar hechos nuevos y para adaptarse a la realidad.»



Con la llegada del peronismo al poder nace una nueva realidad política en la Argentina. Realidad que no era rozada ni de cerca por la «cultura» ideológica heredada del liberalismo conservador de los años de la colonia próspera. El país era definitivamente «moderno», no porque se organizara su Estado según el canon de «los modernos estados-nación», sino porque se organizaba su pueblo. Les cupo a los intelectuales vinculados al peronismo dotar de un pensamiento propio a esa nueva realidad. Era todo un desafío y la posición inclaudicablemente popular a la que adhería Jauretche le permitió esquivar lo que él mismo dijera sobre la relación entre los revolucionarios y las revoluciones: «Creo que se atribuye a Mirabeau una frase que ha hecho carrera: ‘La revolución es como Saturno, que se devora a sus hijos’. La frase es bella pero inexacta: la revolución devora a sus padres, los precursores. Los precursores de toda revolución, pese a sus divergencias con el sistema que combaten, son hijos de su época y, como tales, no pueden desafiliarse totalmente de ella; acatan sus escalas de valores, su estilo, su estética. Ocurre que cuando el hecho revolucionario se produce, a la par de los frutos esperados aparecen otros menores y sorprendentes. (...) La revolución, así sea pacífica, no es como la inauguración de una casa nueva bien pintada y con jardín al frente. Por el contrario, está terminado el comedor y falta el cuarto de baño, la mezcla anda derramada por el suelo y se choca en todas partes con baldes y escaleras; es el momento en que el viejo revolucionario empieza a preguntarse si no era mejor la casa vieja que con todos sus defectos respondía a los hábitos adquiridos. (...) Su actitud de ese momento es la prueba de fuego; ella nos dice si el luchador estaba en lo profundo de los acontecimientos que reclamaba o sólo en lo superficial...»

Fuente: wwwperonismomilitante.com.ar – Prólogo por Mariano Cabral – Arturo Jauretche

Hoffa y Hoffito III


El ala sindical del Grupo A


Poco tiempo antes de las elecciones primarias nos atrevimos afirmar desde este foro que la candidatura de Cristina Fernández de Kichner nos colocaba personalmente en una sombría dualidad político-humanista. Por un lado la satisfacción de que el modelo Nacional y Popular seguía contando con su más brillante y destacado exponente político. Al mismo tiempo advertíamos sobre el recurrente e histórico grado de canibalismo que nuestra sociedad ha desarrollado históricamente deglutiéndose literalmente a nuestros mejores hombres y mujeres. Yrigoyen, Perón, Frondizi, Illia, Alfonsín y hasta el mismo Kirchner. Hombres que siembran de citas y noblezas a nuestra contemporaneidad pero que en su tiempo fueron destrozados por los intereses coyunturales, democráticos gobernantes que fueron acusados de cuanta cosa nefasta sucedía, mandatarios populares que fueron víctimas de las más siniestras operaciones corporativas tanto internas, como externas.

De modo que dentro de este panorama la actualidad no nos puede sorprender. En su momento sosteníamos que nuestra conductora inexorablemente iba a ser sometida a ese determinismo histórico colectivo que tristemente nos caracteriza y que en lo personal, desde el punto de vista humanista, no estábamos ni estamos dispuestos a tolerar con la pasividad de simples espectadores.

La presente reedición del armado corporativo denominado Grupo A, en este caso a través de su ala sindical, de la mano de la misma cabeza mediática que organizara en el año 2009 su ala legislativa, resulta un correlato unívoco que las intenciones destituyentes nunca arriaron sus banderas fundacionales más allá de la contundente derrota sufrida en las urnas. En ambos casos la cuestión impositiva constituye el centro de la excusa. En aquel momento fue el sistema de retenciones agropecuarias, en la actualidad los gravámenes sobre los salarios más elevados de nuestro colectivo laboral registrado.

El discurso hegemónico ha convencido a una buen parte de nuestros compatriotas sobre lo nefasto que resulta tener un sistema impositivo que tienda hacia la equidad. Desde luego que no se plantea de ese modo, se lo hace desde el eufemismo y el embuste. Se habla de confiscación, de impuesto al trabajo, y demás sofismas que hacen a la universalización de la engaño. Entre ellos se observa como detalle substancial la necesidad de bajar el gasto público sopretexto de que el dinero de los contribuyentes es utilizado de modo malversado. Ante esta afirmación el ciudadano finaliza aceptando cómodamente y desde su propio egoísmo que pagar impuestos resulta poco menos que un desfalco por parte de un Estado corrupto e ineficiente. La receta se reitera, los argumentos continúan vagando entre la desinformación y la ignorancia sobre el entramado fino que encierra la administración pública. Por ejemplo se habla del sistema de subsidios de los servicios como si tal política no afectara positivamente en nuestros bolsillos cotidianos. ¿Pensarán algunos qué se trata de un derecho adquirido? En ocasiones me encuentro con compatriotas que ni siquiera lo toman en cuenta como ingresos indirectos.

Hugo Moyano, advertido por el mismo Magneto en una reciente reunión que el propio dirigente camionero admitió, trabajó sobre un tópico muy menor tratando de fortalecerlo fuera de toda lógica política. Lógica que sospecho encuentra al desbaste como única alternativa racional. La desmesura de la reacción, cuestión que contó con fogoneo mediático, por un tema que se viene actualizando año tras año y que no impacta a los sectores más sensibles de nuestra sociedad se puede considerar una excelente excusa para potenciar un conflicto que a la sazón de nuestra historia cercana resulta ciertamente risible.

De todas formas existe una superficie, una punta del iceberg, lo visible para nosotros, el vulgo. Por debajo se encuentran los entramados más complejos y que generalmente no figuran en la letra chica de las editoriales: El marco ideológico en el que se encuadran las acciones políticas y su correlato de alianzas para el logro de tales fines.

Recordemos las acciones y operaciones mediáticas construidas por aquel Grupo A legislativo y el consecuente daño político que le causó a nuestra Patria durante su período de gloria, tiempos que coincidieron con una coyuntural crisis internacional. El escenario, con matices, se repite; en esta oportunidad las corporaciones optaron por un ala más activa, que tenga mucha mayor capacidad de movilización y en consecuencia de daño. En la actualidad y para sorpresa de muchos el brazo político de las corporaciones lo constituye el movimiento que encabeza Hugo Moyano. Evidentemente existen cuestiones que el Gobierno Nacional no piensa negociar, lo que pone al dirigente sindical en una disyuntiva superior a sus propias apetencias políticas personales: Alcanzar sus objetivos individuales por dentro o por fuera de un modelo que lo ha erigido otrora como el mejor aliado y en la actualidad como el más acérrimo opositor.

De todas formas el hombre no es un improvisado en la materia. Sabe perfectamente los caminos que debe seguir para acotar determinadas aspiraciones que ciertos vanguardistas de la izquierda comenzaron a exponer en estas horas dentro del espacio sindical, como así también conoce que deberá renovar su contrato el 12 de julio, y que de tener éxito en la empresa indefectiblemente ese mismo contrato tiene fecha de vencimiento el 7 de diciembre. Esta segunda renovación política dependerá de su operatividad para impedir que los intereses de sus actuales aliados no se vean afectados.

Luego del escandaloso 55% la derecha ha logrado rearmarse a partir de sus propios infiernos. Posee un ala política derrotada, mesa de enlace incluida, pero instalada mediáticamente, y posee un ala sindical activa y omnipresente que no tiene reparos en incendiar el país si fuera necesario, y que hasta ahora puede exhibir triunfos concretos en lo concerniente al armado de poder. Un entrañable amigo de estos espacios, Manuel El Coronel, se preguntaba atinadamente, y resulta paradójico luego de la contundencia electoral de Octubre, si el Gobierno Nacional es realmente oficialismo u oposición con respecto al poder real, y si éste existe de modo uniforme, cosa que no tengo dudas, en dónde descansa. Considero la cuestión como el principal punto de nuestro dilema contemporáneo. 

Tangiblemente estamos en condiciones de asumir un devenir de tiempos políticos plagados de miserias, cuestiones que dividirán aguas de modo inexorable. Resulta penoso observar que los jinetes que montan los caballos destinados a despellejar a nuestra Tupac son tipos que disfrutaron de las mieles del modelo y que la demanda mediática de la que hoy disfrutan se debe a su participación pasada dentro de una construcción política que vino para rearmar un entramado social que ni siquiera los más optimistas pudimos estimar.

Desde este humilde espacio humanista seguimos pensamos en Cristina; en su dolor interno ante la traición, en su soledad ante la ausencia del compañero de lucha, aquel mismo que estuvo a su lado cuando los arrebatos destituyentes del 2008. Es probable que si estuviera entre nosotros muchos de los que se animan en la actualidad estarían debajo de la cama o conduciendo un camión, como simples laburantes y no como representantes de los que desean el cadáver de nuestra conductora, hambrientos desquiciados que apetecen saciar su natural e histórico canibalismo de clase.



miércoles, 27 de junio de 2012


Milonga del Conservador 




Duro es pertenecer
a una secta de convidados
que está llena de malvados
simplemente por tener.
Y a fuerza de sencillez
le digo sin eufemismo
tanto pobre mecanismo
dista de ser sincero
pues malandras y nocheros
importan canibalismo.

Y se morirá viejo y solo
sin un hijo que le cebe
porque ha considerado plebe
a todo decente y probo.
La propiedad y el dinero
son los bienes y su orgullo
otear desde su mangrullo
y el afán de ser primero
mofándose de aquel tero
que donó lo que fue suyo.

Se burla de la decencia
del tesón y la honestidad
su meta y prosperidad
no registra a la conciencia.
No sospecha que la tierra
es un bien a preservar
que debe cuidar y amar
para que el surco no pierda,
que no todo es una mierda
sopretexto de ganar.



No está solo el convidado
tiene una corte que avala
no se olvide que bien paga
los servicios del malvado.
En épocas de malicia
y sin las defensas altas
es contado el que se fija
quién merece diligencia
en eso no hay quien lo rija
ni legislan en la urgencia.

No le encuentro explicación
de como crece esta especie
vive y muere sin que aprecie
de la buena condición.
Como sumo dolor le digo
habitante de estos Pagos
que he recorridos domas
tanto menos de mendigo
y nunca encontré tilingo
que no valore sus lomas.

No me mueve en la ocasión
ni me entusiasma el saber
como llegó a pretender
licenciar a la pasión.
Le juro que el muy atento
en una cruenta campaña
hizo discursos con saña
en procura de su invento
aún con falta de talento
ganó tejiendo maraña.



Un cipayo es servidor
de los bienes del tirano
y con su acento paisano
no te deja ni el hedor.
Para colmo de los casos
insiste en no defraudarte
que morirte no es matarte
y hay que seguir sus pasos
el capital se reparte
entre obedientes y mansos.

Al final de algunos años
y de cientos de proezas
un reguero de perezas
dibujaron en el paño.
Nadie estimó prudente
consultar a su conciencia
la miseria es una ciencia
pecado de un presidente
que nunca mostró decencia
aún premiado por la gente.

Miles de mercaderes
aplaudieron al cipayo
que descendió como un rayo
destrozando nuestras redes.
Y tuvo su fiesta el galán
de viejas embrutecidas
que acabaron con sus días
entre cirugías y afán
por parecer finas minas
ensanchadas por el pan.


Hoy somos tontos testigos
de que nadie lo eligió
de que nadie aprovechó
de los pobres y mendigos.
Amigos y compatriotas
les tengo malas noticias
aquí les traigo primicias
y una maleta de idiotas
que entre el oro y las caricias
nos dejó bien en pelotas.

                                                          Gustavo Marcelo Sala





martes, 26 de junio de 2012


26 de Junio - Muescas de la Historia: Leopoldo Marechal - Kosteki - Santillán 


26 de Junio de 1970

Muescas de la historia: En un nuevo aniversario del fallecimiento de Leopoldo Marechal la coyuntura no me permite escindir su ser Peronista y Popular


"No sólo hay que forjar el riñón de la Patria,
sus costillas de barro, su frente de hormigón:
es urgente poblar su costado de Arriba,
soplarle en la nariz el ciclón de los dioses:
la Patria debe ser una provincia
de la tierra y del cielo".




"DIDÁCTICA DE LA PATRIA"

No vaciles jamás en la defensa 

o enunciación o elogio 
de la Verdad, el Bien y la Hermosura. 
Son tres nombres divinos que trascienden al mundo, 
y es fácil deletrearlos en las cosas. 
No los traiciones, aunque te flagelen: 
yo se bien que la triste Cobardía 
suele atar a los hombres junto al Río moroso. 
Vence a la Cobardía de los ojos oblicuos, 
y la Patria futura dará el santo y el héroe 
que han de trazar las líneas de la Cruz.



lunes, 25 de junio de 2012


26 de Junio 2002 - 2012

A diez años de los asesinatos de Darío Santillán Y Maximiliano  Kosteki







Junio - Jorge Fandermole


Lo que va a pasar hoy pasó hace tanto
  me desperté diciendo esta mañana,
no vi las predicciones del espanto
  que le arrancaba al sueño mi palabra.

En este invierno que pega tan duro
está lejos tu boca que me ama
y se me desdibuja en el futuro,
y junio me arde rojo aquí en la espalda.

En este invierno atroz no hay escenario
más duro que esta calle de llovizna;
cada uno sigue en ella su calvario
pero la cruz de todos es la misma.

Salí con las razones de la fiebre
y una tristeza absurda como el hambre,
 y cuando en el corazón la sangre hierve
es de esperar que se derrame sangre.

Me llamo con el nombre que me dieron,
  el que tomó la crónica del día;
soy uno de los dos que ya partieron,
    los dos en un montón que resistían.

Hermano en la delgada línea roja
que te me fuiste dos minutos antes
con la indiscreta muerte que en tu boca
entraba en cada casa con tu imagen.

Yo estaba junto a vos sobre tu grito
besándote feroz la indigna muerte
mientras te ibas volando al infinito
fulgor de la mañana indiferente...  

Yo sé que el corazón que está latiendo
en cada uno es una senda pedregosa,
cuando en el suelo sucio me estoy yendo,
ajeno y solo de todas las cosas.

Si yo salí por mí y salí por todos
cómo es que ahora no hay nadie aquí a mi lado
que me retenga la luz en los ojos,
que contenga este río colorado.

El corazón del hombre es una senda
más áspera que la piedra desnuda;
mi extenso corazón es una ofrenda
que pierde sangre en esta calle cruda.

Yo tengo un nombre rojo de piquete
y un apellido muerto de veinte años,
y encima las miradas insolentes
de los perros oscuros del cadalso.

Yo no llevaba un arma entre las manos
sino en el franco pecho dolorido,
y el pecho es lo que me vieron armado
y en el corazón todos los peligros.

La mano que me mata no me llega
ni al límite más bajo de mi hombría
aunque me arrastren rojo en las veredas
con una flor abierta a sangre fría.

Hoy necesito un canto piquetero
que me devuelva la voz silenciada,
que me abra por la noche algún sendero
pa' que vuelva mi vida enamorada.

Fuente: Blog: Llamar a las cosas por su nombre
Fabían Chara


Kosteki y Santillan por Lucas Quinto - Grupo Paredón y Después