EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

lunes, 31 de octubre de 2011

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA.... INTELECTUAL Nota de Opinión



                                             ...a mi admirado José Saramago

Sabido es que “un intelectual es aquel que perteneciendo a un conjunto político y social nunca deja de cuestionarlo”. Jean Paul Sartre realizó dicha afirmación en las vísperas del Mayo Francés. Y nos estamos refiriendo a uno de los más notables filósofos, dramaturgos y escritores del siglo pasado, adherente a las corrientes existencialistas y ferviente entusiasta de las ópticas marxistas, aunque independiente de las burocráticas estructuras político/partidarias, tanto socialistas como comunistas. Sartre ponía sobre las espaldas de los intelectuales la colosal tarea de pensar infatigablemente sobre los supuestos aceptados socialmente a modo de sentencias definitivas. Pensar lo pensado definiría muchos años después nuestro José Pablo Feinmann. Sartre nos aseguraba que el SER europeo se había hecho a sí mismo creando esclavos y monstruos, observando con preocupación su alto grado de criminalidad burguesa, percepción recogida durante su estancia analítico/científica en las colonias del norte africano, afirmando que tener conciencia de algo no es otra cosa que SER en el mundo, siendo la libertad el mismo fundamento de ese SER.

Varios detalles se desprenden de esta breve introducción con relación a nuestra contemporaneidad y las manifestaciones postelectorales de nuestros intelectuales vernáculos. Curiosamente formados en su mayoría desde el marxismo, incluyen una rica historia militante juvenil dentro de los espacios que el mismo Sartre proponía como ámbitos adecuados para la rebelión política y el debate mutitemático.

No vamos a exponer como argumento superficial aquellas posturas del pasado con respecto a las visiones del presente. Me parece injusto y a la vez deshonesto, desde la inteligencia, comparar dos fotografías de una misma persona cuya diferencia de revelado oscila en cuarenta años sin tener en cuenta lo que sucedió en la sociedad durante ese mismo período. Tanto Horacio González como Nicolás Casullo se explayaron a las claras sobre los cambios y los recodos históricos; observarse como pérfido, como converso y demás cuestiones que hacen al ríspido asunto.

Trataremos aquí de deconstruir las falacias que editorialmente se nos presentan bajo el velo de conclusiones axiomáticas por parte de una elite que presupone la existencia de verdades absolutas.
Sin querer ya arribamos al primer hallazgo quirúrgico. El afirmar que existen verdades absolutas.

En aquel recordado programa 678, en el cual estuvo invitada Beatriz Sarlo, la intelectual, de modo enfervorizado, sostenía, en representación de los medios dominantes, que era falso el concepto sobre la incidencia política de estos en el humor popular y que ese era un relato ficcional diseñado por el mismo Gobierno para inventar un enemigo de modo unificar militancia. Aseguraba que los medios no tenían la menor proyección en las decisiones de las personas y que solamente un 30% de la población sostenía algún grado de interés político.
Pasaron sólo seis meses y dos elecciones para que Beatriz Sarlo siga los preceptos del maestro Sartre y haya reconsiderado sus absolutos escrutando aquellos pensamientos iniciales. En la actualidad, desde las páginas de La Nación, asume como tesis indiscutible el enorme poder comunicacional y propagandístico del Gobierno que explican, en cierto modo, su fabuloso triunfo electoral. La viudez, la construcción del mito, la muerte de Néstor Kirchner configuran el arsenal simbólico que la intelectual observa como factores determinantes en el triunfo oficialista. En 180 días pasamos de la nula incidencia de lo mediático al protagonismo absoluto de los factores comunicacionales.
No observamos en sus análisis ninguna causa política que determine el 54% obtenido por la Presidenta, detiene su atención en el impacto metafísico y mediático que supone que la población se manifiesta a través de dicha simbología y no de la percepción de un modelo que la contiene y la satisface.
La cooptación figura como un ítem adicional subestimando la capacidad racional de los ciudadanos. Inclusive y de modo llamativo, ha fugado hacia delante construyendo la idea de una llamada cooptación cultural de pensadores, artistas y creadores.

Beatriz Sarlo tuvo el enorme privilegio de experimentar su propio cambio, su interna metamorfosis intelectual, gracias a la actitud colectiva de un pueblo que le demostró un SER distinto al de ella. Beatriz Sarlo ya no piensa que los medios no tienen incidencia. Y es penoso que una coyuntura desfavorable a su ideario la haya desasnado. Su ausencia de pensamiento crítico para con su propio grupo de pertenencia social y cultural fue factor esencial para no percibir, en su momento, la tangible realidad. Escrutar su propio microclima; tal cual afirmara Sartre como tarea esencial del intelectual.

“Por eso no es recomendable creer lo que en el fragor del combate escribimos”, sentenció Horacio González. En oportunidades un transparente y democrático cachetazo nos ubica al inicio, debiendo repensar cada paraje transitado y cada construcción entendida como absoluta.

Hay momentos en que el pueblo sintetiza en la acción los pasajes más significativos de su historia”... decía Agustín Tosco

Sartre desafió sus propios supuestos relacionándose directamente con las colonias norafricanas de modo obtener sus percepciones concretas con respecto al etnocentrismo europeo. Procuró reflexionar sobre el SER del otro para completar su propio SER, de modo evitar caer en aquello de que “el peor enemigo de la revolución es el burgués que muchos revolucionarios llevan adentro”.

Desconozco si Sarlo mantuvo charlas con la muchachada de La Cámpora, si visitó la obra en Jujuy de Milagros Sala, si procuró entender la lógica de las organizaciones sociales, si se interesó en saber cómo cambió la vida de cada sector afectado por las distintas asignaciones establecidas. Temo que se quedó enredada en su propio SER, temo que no intentó enriquecer su inteligencia y menos aún sus visiones con formatos tan desconocidos para ella como atrayentes desde la antropología social. Fijó su atención en los medios, la propaganda y el movimiento bloggero... Vaya recorte de la sociedad... (ver nota “Las Grietas de Sarlo”.. sitio del Ateneo Popular Arturo Jauretche de Coronel Dorrego)

Al igual que Tomás Abraham, Martín Caparros, Marcos Aguinis y Alejandro Rozichner, Sarlo no considera el SER del otro como un SER esencial sino como necesario complemento adicional, antropológicamente ruraloide y marginal desde lo racional, plagado de visiones periféricas, fácilmente cooptable y baratamente adquirible.

 “El arte de nuestros enemigos, señalaba Jauretche, es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente”...  Y luego agregaba “el gran problema de la inteligencia Argentina es no querer entender que son las condiciones locales las que deben determinar el pensamiento político y económico”...

“Lo actual, en definitiva, es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será”.

Tal vez por eso algunos transmutados, sin argumentaciones sólidas, necesitan proyectar sus fantasías en las tertulias y en los festivales radiales ibéricos financiados por aquellos que trabajan como hijos bobos de encumbrados escritores devenidos en representantes corporativos.

En el libro El Interior, el ex integrante del fabuloso programa El Monitor Argentino, Martín Caparros, hace una excelente descripción de nuestro interior profundo. Siguiendo una ruta prefijada acumula un anecdotario de situaciones límites y pobreza. Él como veedor, como guía turístico y no como parte de ese SER esencial llamado país. Algo, con similar intencionalidad, realizó el empresario Jorge Lanata con una pequeña en la ciudad de Tucumán.
Alguna vez me pregunté si estos voluntariosos testigos y denuncistas de la pobreza comparten sus rentabilidades con los auténticos inspiradores y protagonistas de sus esclarecedoras historias de vida. Tratar de SER un poco el otro para completarse uno, entendiendo de ese modo al conjunto.

“El intelectual europeizante, tanto liberal como marxista, siempre trató de confundir civilización con cultura, como en la escuela se sigue confundiendo instrucción con educación. La idea nunca fue desarrollar América según América, incorporando los elementos de la civilización moderna; enriquecer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quién abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América, transplantando el árbol y destruyendo al indígena que podía ser un obstáculo al mismo, para su crecimiento según Europa, y no según América”, sentenció Arturo Jauretche, para luego agregar más adelante “la falsificación de la historia ha perseguido precisamente esta finalidad. Impedir, a través de la desfiguración del pasado, que los argentinos poseamos la técnica, la aptitud para concebir y realizar una política nacional. Mucha gente no entiende la necesidad del revisionismo porque no comprende que la falsificación de la historia es una política de la misma historia destinada a privarnos de la sabiduría madre: la experiencia.

Citas de:


·        Arturo Jauretche

·        Nicolás Casullo

·        Horacio González

·        José Pablo Feinmann

·        Agustín Tosco

·        Jean Paul Sartre

·        Mao Tse Tung










SONETOS PERDIDOS Y LAMENTABLEMENTE HALLADOS Poesía...

a José A. Guisasola


                                                         
Esbozo, y mácula intangible
senderos de mesura maltratados
vivir y devenir en sus costados
es ostentar deseando lo imposible.

Guisasola recurre susceptible
al placer de sus tiempos olvidados
suplicando silencios postergados
atizando aromas inasibles.

Abraza, un crepúsculo sublime
el obsceno lamento despoblado
nostalgia, y pasión que no redime

... y es fábula, y es cielo, aún soñado
incógnita, y espíritu que oprime
su terca necedad por ser amado.


...del Bajo Flores




Es tu triste de ojeras y regado
son motas con asfalto de neblina
la ciudad de desliza cristalina
taimada por un tango renegado.

De tahúres, de cafiolos y de yuta
camina modelando su acuarela
silentes merodeando por Varela
rumbo al bajo, en busca de la ruta.

Bañados anegados de pobreza
la porción olvidada del ostento
casonas remangadas y pereza

el humor se disfraza de violento
no hay consuelo ni males ni fiereza
es un gris que se hospeda a fuego lento.




...a Juan Bautista Maciel




El homicida remontó el altillo
santiguó de atajo su arcabuz
con el aire del Cristo a media luz
su buena fe persignó ante el gatillo.

Aguardó con sigilo por el hombre
portador y culpable sin sentencia
y por más de algún sesgo de clemencia
disparó por contrato, y a su nombre.

El caudillo cayó puro y olvidado
anónimo de obscenos y viciosos
sin testigos sangra herido y observado

por fragmentos de plomos temerosos
Juan Maciel luce muerto en aquel vado
aguardando por ateos generosos.



... del Mal Presagio




En las márgenes del río: una vereda
me conduce al paraje del olvido
entre el cielo, la llanura y un silbido
voy a tientas por el tiempo que no queda.

No hay pecado ni mensaje que me exceda
el ensayo es tan sólo lo vivido
los rastros y las huellas sin sentido
atajos que el naciente nos revela.

Poemas del que escribe y no es leído
estrofas que se pierden en la hierba
canciones del que canta y no es oído

acento, rima y llanto humedecido
me acerco, al crepúsculo omitido
presagio de la ausencia y de la espera.

domingo, 30 de octubre de 2011

ARNOLD J. TOYNBEE


Filosofía de la Historia


Diálogos entre dos generaciones

El experimento contemporáneo con la civilización occidental




Cada vez que me enfrentaba con el dogma religioso me convencía, de inmediato, que no podía aceptarlo. No podía aceptar una doctrina que me obligaba a creer en la fe sin utilizar mi inteligencia. Y cuando me dijeron que era orgullo intelectual el deseo de juzgar por mí mismo, comprendí simplemente que no podía adormecer mi cerebro... y también que no deseaba hacerlo y que hubiera considerado como algo atroz el poder hacerlo.

El principal libro del Antiguo Testamento es el Deuteronomio: Isaías. El Valor del sufrimiento, el positivo valor del sufrimiento, considerado como esencia de grandeza y de bondad, presumiendo que esa sensación de bondad tiene que ver con los demás.

En cierto sentido por más larga que sea la vida de una persona, es siempre demasiado corta. Esto es, porque parecería que tuviéramos capacidades estéticas e intelectuales infinitas que justificarían nuestra prolongación en la vida eterna. Sin embargo, algunas veces tengo una sensación de que el tiempo en sí mismo nada significa, y que cualquiera que haya vivido una vez está, en algún sentido, siempre vivo. La inmortalidad es una especie de estado sin tiempo.

Si uno tuviera trescientos años por delante podría empezar a dedicarse a una suerte de educación prolongada y uno no comenzaría a escribir nada hasta el tercer siglo, y sería probable que para entonces uno estuviera tan embrollado que ya no sería capaz de redactar ensayo alguno.

No sufrimos por el hecho de estar caídos, sino por ser elementales. Conocer nuestra imperfección es una señal de elevación por sobre el resto de las especies. Si se quiere es una caída dentro del conocimiento. Es el precio más elevado que pagamos por ser humanos.

Debemos enfrentarnos con nuestra propia naturaleza, enfrentarnos con lo que realmente somos, y no cerrando los ojos ante las cosas desagradables que hay en nosotros. No engañarnos. No dejarnos arrastrar a creer en lo que deseamos creer; tanto en nuestra vida personal como en nuestra vida intelectual. Si se me acusa de ser intelectualmente deshonesto me perturba muchísimo, odio hay la idea de poder serlo. Considero que los científicos tienen un nivel muy alto de honestidad intelectual; no pueden dejar de tenerlo, puesto que una falsa hipótesis sencillamente no sirve. 

Debería pensarse a la cobardía como uno de los pecados capitales. En un sentido más amplio, tomando cierta afinidad con la deshonestidad. La clase de coraje que uno exige de sí mismo es el coraje de afrontar la realidad de la situación humana. Sin coraje no se puede ser intelectualmente honesto.

Abogar por un progreso espiritual sin considerar la base material para que pueda producirse es, en cierto modo, agresivo.

Cuando la gente hace nuevos descubrimientos tiende a ignorar el resto, La nueva idea llena en forma completa el horizonte y empuja fuera todo lo demás. Es un defecto humano natural, pero significa que, aunque los descubridores contribuyan a nuestra comprensión, ellos mismos ven las cosas levemente desproporcionadas o quizás muy desproporcionadas.

El individuo se está tornando cada vez más diminuto: nuestra capacidad individual sigue siendo lo que fue, más o menos, en tanto que el universo del conocimiento se agranda más y más en comparación a nosotros. De modo que nos vemos forzados a la especialización, aunque hay ciertas preguntas que deben hacerse, pero no pueden hacerse y no digamos contestarse, a menos que se tenga un punto de vista panorámico muy general.






sábado, 29 de octubre de 2011

CUANDO POMPEYA ERA PARIS (Cuento) Autor: Gustavo Marcelo Sala



Cuando Pompeya era París

                                                        ... a Diego Armando Maradona
                                                          30 de Octubre 1960

El tiempo y su consecuencia entre nosotros: la finitud. Cual gota de transpiración corre mágicamente por cada poro sin que nos llame demasiado la atención, excepto cuando nos enfrentamos al espejo que sin eufemismos nos tramite su delación, haciéndonos notar que la vida es poco menos que un breve recorrido de ausencias. Se fusionan, se confunden el pasado y el presente, mientras la nostalgia juega a la evocación, tratando de convencernos que todo lo vivido resultó poco menos que insuperable. A decir verdad es una confusa cuadrícula de pasajes, calles y avenidas de doble mano que incluye, a modo de caricia cómplice, algún semáforo cancelado.
Desde chico Diego tenía claro que su misión era acontecer a pesar de sus propios quebrantos. Alrededores y suburbios atendían escasamente sus reclamos, más preocupados por resolver eso de los egoísmos ilegítimos; y así aquellos trece años sufrían tempranamente el peso sostenido del devenir, el cuidado, el progreso y la fama. Digamos a favor del talento que Diego era capaz de hacernos reposar durante horas, dibujando con sus pies extensos recreos con cualquier cosa esférica de impronta futbolera. Tientos desgajados, frutas desechables, pelotitas de ping-pong y bolitas de naftalina cumplían el humilde rol de partenaire de inagotables danzas circenses mientras la música de fondo sólo era acercada por alguna canilla comunitaria mal cerrada. Esta cósmica ceremonia, en el marco de una geografía desdeñable, sólo era interrumpida cuando el ocaso señalaba: “hora de cenar”... y cuando digo cenar hablo en el amplio sentido relativo que implica la palabra dentro de ese contexto social. Es que en la villa el tiempo no se anda con amnistías. Luego de ese rito volvíamos alocadamente a la calle para robarle algunas horas al descanso. Y supongo que para demostrar su intención de ser igual a nosotros dejaba de lado el ballet, rechazando todo aquello que deseaba ser besado por sus pies, proponiendo jugar a la escondida... Con sangre, piedra libre para todos, inclusive sugería invitar a chicos de pasajes vecinos. Sospecho que su intención era el lucimiento colectivo, en cierto modo compartir con nosotros la posibilidad concreta y cercana del error... Esta solicitud generalizaba una tremenda repulsa por parte de la barra. Debo reconocer nuestra miserabilidad y egoísmo, la arrogante necesidad de verlo ejecutar malabares superaba la interna mezquindad que significaba cachetear la piedra en pos de una salvación momentánea. Era nuestro héroe. Máximo orgullo en un sitio muy alejado de la realidad visible, a kilómetros de las fastuosas vidrieras y sus accesos prohibidos, y sus miles de estrellas intocables. La reacción y el horror grupal ante tan convencional propuesta convencían a Diego que debía reiniciar su función. Entonces, cada uno de nosotros depositaba en su espalda una mezcla de admiración, fracaso, lágrimas y bocas abiertas. Era maravilloso apoyar la cabeza sobre una húmeda y flaca almohada pensando que uno de nosotros zarparía del infierno.

Y es probable que él lo supiera, pero si no... es algo que jamás podré perdonarme...  En ocasión de ausentarse por tener que cumplir con los entrenamientos en las inferiores de Argentinos aprovechábamos y jugábamos a la escondida, y éramos como veinte. Sangre, galopadas infernales modificando nuestro destino, mudarnos de remeras para provocar confusión en la piedra, salteos por los techos, rodadas y apostar al error: librar a todos los cumpa...
Acá el talento duraba lo que el sonido de la mano cacheteando la pared. Lo trascendente era sólo zafar.

Pensándolo bien y a decir verdad nunca lo dejamos zafar... Peor aún, tampoco lo dejamos contar o esconderse y menos aún librar. Nunca lo dejamos ser nosotros, por miserable que parezca... Su obligación era trascender, hasta le llegamos a decir, muy convencidos de lo nuestro, que ese juego era solamente digno de señoritas aburridas y vaya a saber cuanta mentira intrusa o cuanta excusa ligada a la miseria.

Es indivisible,,. Nuestro tiempo se acerca indefectiblemente a la finitud. Diego pudo y fue mucho más de lo que cualquiera de nosotros sospechaba.
Salió de la villa, levantó estandartes y esmeraldas, hizo revolcar ingleses como nadie y hasta Dios le besó la mano. Hace algunos años fue tapa de los diarios porque casi se muere... Como él, algunos pudimos salir de la villa, otros juegan todavía a la escondida sin una regla que los salve; los demás se fugaron entre porros y caños disfrazados de laburo. Conoció lo mejor y lo peor. La villa fue el país que depositó en su espalda, tal como lo hicimos nosotros a los trece: fracasos, admiración, bocas abiertas y lágrimas... No cabe duda, hay cosas que nunca cambian. Hoy son otros los que insisten en no dejarlo jugar; tipos más jodidos sin duda. No sólo le obligan a ser ejemplo, también lo acosan y es brutalmente exhortado desde lo pulpitos de la tilinguería para que libere con su genio a miles de acólitos que nada hicieron por su infancia cuando los tiempos de las narices embarradas y la higiene por goteo, tiempos en los cuales para nosotros, la barra de Fiorito,  Pompeya era París...

                                                          Feliz cumple Diego..............

viernes, 28 de octubre de 2011

Mateando con la Ciencia y el Conocimiento. Hoy Ceba Michael Scott


Átomos

El filósofo griego Leucipo, en el siglo V antes de Cristo, fue el primero en afirmar categóricamente que cada acontecimiento tiene una causa natural. Esto descarta toda intervención de lo sobrenatural, tesis que representaba el punto de vista científico sustentado hasta el momento.
Su discípulo Demócrito adoptó y difundió las nociones formuladas por aquel. Hacia de año 440, afirmó, como antes lo hiciera Leucipo, que toda la materia estaba compuesta por minúsculas partículas, tan pequeñas que no era concebible algo menor. Como eran indivisibles las llamó átomos que significa en griego precisamente “indivisible”. Desde luego Leucipo y Demócrito carecerían de pruebas que apoyaran su concepción atomista; se trataba de meras especulaciones, y la mayoría de los demás filósofos contemporáneos suyos las rechazaron con energía. Tuvieron que transitar dos mil años antes de que esa concepción empezara a ganar influencia.

 

Las Escuelas Superiores

El filósofo griego Platón por el 387 antes de Cristo fundó una escuela en los suburbios occidentales de Atenas. Dedicada a los estudios superiores, puede considerarse la primera universidad del mundo. Como se hallaba en los terrenos que en otro tiempo habían pertenecido a un griego legendario llamado Academo recibió el nombre de Academia. Aristóteles, discípulo de Platón, fundó hacia el año 335 antes de Cristo, también en Atenas, su propia escuela a la cual denominó Liceo, porque el edificio que ocupaba había sido dedicado a Apolo Licio, Dios de los pastores. Las lecciones de Aristóteles en esa escuela se recogieron en casi 150 volúmenes, que representaban una auténtica enciclopedia, debida a un sólo hombre, que contenía el conocimiento de su tiempo. Buena parte del texto era fruto del pensamiento original y de las propias observaciones de Aristóteles. Unos cincuenta de estos volúmenes han sobrevivido por un azar afortunado. Hacia el año 80 antes de Cristo fueron hallados en un hoyo, en Asia Menor, por los soldados del general Lucio Cornelio Sila. Se llevaron a Roma y se copiaron.




Sócrates y la Democracia

A fines del siglo V antes de Cristo los atenienses sufrieron una dictadura conocida como el período de los Treinta Tiranos. Dicho movimiento había derrocado de modo sangriento a la Democracia formal argumentando una marcada degradación política del sistema, vicios enquistados y corruptelas varias. La dictadura, de signo conservador, era sostenida intelectualmente por un grupo de adeptos autodenominado como el club de los 3000. Sócrates manifestó de inmediato sus simpatías por el clan relacionándose con algunos de sus componentes y hasta sumándose como activo partidario.
Hacia el 403 antes de Cristo una revolución reintegra la democracia revisando todo lo actuado por la dictadura derrocada. La fuerza democrática ateniense volvió más fuerte que nunca en donde militaban verdaderos asesinos en potencia. Pasado ese marco político, ciertamente correctivo y con visos vengativos se determinó un manto de olvido y perdón. Debido a ello, a partir de momento, no era posible que los ciudadanos atenienses acusasen a otros de haber sido cómplices de la dictadura, por lo que se empleaban mecanismos difusos y falaces para inculpar a esos supuestos esbirros del anterior régimen. Dentro de ese marco se desarrolló el juicio que determinó la suerte de Sócrates. Por entonces el protagonismo de los sofistas en los alegatos era trascendental como fiscales actuantes. El resto es historia más o menos conocida. Los escritos de Platón, discípulo de Sócrates, llegaron hasta nuestros días con la bella impronta de su prosa tanto en la Apología como en el Fedón, recogiendo los más notables argumentos socráticos, construcciones retóricas que aún hoy refrescan nuestro mundo.
La temida cicuta fue el modo escogido por el tribunal para cumplir con la sentencia. Actúa paralizando lentamente el cuerpo partiendo desde las extremidades inferiores avanzando hacia los órganos superiores, de modo que no era posible eximirse del prolongado sufrimiento. Dichos momentos también nos fueron detallados por su discípulo. A pesar de haber tenido varias oportunidades de escapar, Sócrates desistió de hacerlo por respeto irrenunciable a la ley ateniense por mucho que esta errara.



jueves, 27 de octubre de 2011

52 FIESTA DE LAS LLANURAS - CORONEL DORREGO


Luis Acosta García

Don Luís Acosta García se llamaba el payador,
hombre nacido en Dorrego y que mucho trajinó,
hombre de lindas riquezas; guitarra, amigos, canción.
Don Luís Acosta García, lindo nombre pa’ cantor,
que anduvo de pago en pago, y en ninguno se quedó.
Atahualpa Yupanqui. Cantor del Sur


HIDALGAMENTE

                                             Señora sociedad, escuchadme

Señora; bella señora,
me pides una poesía
que raye en la fantasía
de su vida soñadora.
Señora; bella señora,
jamás en lo artificial
soñó mi mente auroral
de humanísimos resabios,
yo, soy un beso en los labios
no en tu ruedo, ni en tu chal.

Gran señora: este trovero
que con natura te nombra
jamás rayará en tu alfombra
el ala de su sombrero.
Gran señora: este trovero
de caballaresco tono,
no se inspira en el encono
del cielo, por sus excesos:
no soy mendigo de besos
ni lacayo de su trono.

Gran señora: no podría
ni vestido de egoísmo,
cantar el romanticismo
de tu loca fantasía.
Gran señora; no podría
ir a inspirarme en tus lodos,
porque yo tengo otros modos
que más proficuos entiendo:
soy como el sol, no me vendo,
y soy útil para todos.

Gran señora: nunca esperes
que hinque por ti una rodilla
que mi talla no se humilla
entre livianas mujeres;
si verme inspirado quieres
y cantar fuerte y con ganas,
abre al pueblo tus ventanas
mientras que mi lira pulse
y oirás la armonía dulce
de mis canciones humanas.

Gran Señora; este trovero
no intimida tu linaje
ni tus joyas, ni tu traje,
ni tu apellido heredero.
Gran Señora; yo, el trovero
cantor del hambre y del frío
todos mis besos confío
tan mimoso como un niño,
a quien me da otro cariño
tan humano como el mío.


¿ Por qué te fuiste, hermano?
Homenaje al que en vida fue un amigo, un  exquisito payador y un correcto caballero
                                                              a Generoso D´amato

Mientras yo tenga mi entereza de hombre

nadie en el mundo manchará tu nombre.

Porque tú fuiste: lo que soy ahora
y seré lo que tu – as mi hora –
Zorzal préstame tu acento
Cóndor préstame tus alas
su resistencia los Talas
y sus potencias el viento:
Quiero cantar lo que siento
como jamás cantaré.
Si hay que llorar, lloraré,
que por mucho que lo llore;
no seré quien más lo adore
al payador que se fue.

Me dicen: D´amato ha muerto,
oigo que lo están llorando
y dudo si estoy soñando,
si estoy dormido o despierto:
y cuando a explicarme acierto;
que ya nunca lo veré
me siento sin luz, sin fe
ya un golpe tan grave y rudo
que estoy como un sordomudo
quiero explicarme y no sé.

Por qué te fuiste, hermano...
por qué te fuiste ahora
que estabas en plena aurora
en el canto Americano.
Que injusto, cruel y tirano
fue contigo tu destino
al tronchar tú suave y fino
ideal de poeta y patriota
¡dejó una página rota
en el parnaso Argentino!

Hoy estarás con José
Vázquez, Gabino y Curlando:
que te estaban esperando
desde que Cazón se fue...
Duerme, que yo cuidaré
tu prestigio y tus canciones:
listos están mis bordones
con mi tendencia fogosa:
¡y estoy velando tu fosa
con... “mis Perros Cimarrones”


Protesta Gaucha


Con la frente descubierta

                                                       la melena negra y lacia

traigo la gloria y la gracia
de un criollo que se despierta.
Vengo a golpearle la puerta
al congreso americano
que dende tiempo lejano
tiene una deuda sagrada
yo he venido con la espada
de la justicia en la mano.

Vengo a reclamar lo mío
que por güeno me han quitao,
quedando tan despichao
que cuasi he muerto de frio.
Vengo con odio y con brío
hastiao del tiempo sufrido,
razonable y convencido
que aunque es pueblera la cancha
he de ganar la revancha
si no es tramposo el partido.

Yo les quiero preguntar
a esos grandes mandatarios,
que charlan como rosarios
cuando quieren conquistar.
Qué es lo que hacen con cambiar
de costumbre en la Nación,
con esa preparación
que ante el progreso se abraza
ultimarán a mi raza
matando la tradición.

Y a causa de esas razones
del progreso americano
la van sacando al paisano
los últimos patacones.
Los llenan de obligaciones,
siempre hay algo que pagar;
por guías, por señalar,
por campos, marcas y sellos
y hasta pagarles a ellos
pa que apriendan a charlar.

Nos quitaron las haciendas
a medias con le pulpero,
después la lana, los cueros,
caballos, matras y priendas.
Y en el medio de sus enmiendas
creyendo de mejorar
no se fijan que al pasar
sobre la pampa querida
llora una raza vencida
sin patria, pilchas ni hogar...


¡Dios te salve, mi hijo!

El pueblito estaba lleno, de personas forasteras

los caudillos desplegaban lo más rudo de su acción
arengando a los paisanos, de ganar las elecciones
por la plata, por la tumba, por le voto o el facón.
Y al instante que cruzaban desfilando los contrarios
un paisano grito: ¡Viva! Y al caudillo mencionó;
y los otros respondieron, sepultando sus puñales
en el cuerpo valeroso del paisano que gritó...


Un viejito lentamente se quitó el sombrero negro;
estiró las piernas tibias del paisano que cayó
lo beso con toda su alma, puso un cristo entre sus dedos
y goteando lagrimones entre dientes murmuró:
“Pobre m´hijo, quien diría, que por noble y por valiente
pagaría con su vida el sostén de una opinión;
por no hacerme caso m´hijo: se lo dije tantas veces
no haga juicio a los discursos del doctor ni del patrón.


Hace frío ¿verdad m´hijo? Ya se está poniendo oscuro
tápese con ese poncho y pa siempre yeveló;
es el mismo poncho pampa que en su cuna cuando chico
muchas veces, hijo mío, muchas veces lo tapó.
Yo, viá dir al campo santo,y a la par de su agüelita,
con su daga y con mis uñas una fosa voy a abrir:
y, a su porbre madrecita, a su pobre madrecita
le diré que usted se ha ido... que muy pronto va a venir.


A las doce de la noche llegó el viejo a su ranchito
y con mucho disimulo a su vieja acarició;
y le dijo tiernamente: su cachorro se ha ido lejos,
se arregló con una tropa, le di el poncho y me besó.
Y, aura, vieja por las dudas, como el viaje es algo largo
prinedale unas cuatro velas, por si acaso nada más
arrodiyesé y le reza,... pa´ que Dios no lo abandone
y suplique por las almas... que precisan luz y paz...


El Caudillo

¡Caudillo! mandón inculto,
sin otro don que su audacia
que explota con perspicacia
para rendir al tumulto
yo no soporto tu insulto
ni tu orden de señor
yo soy un batallador
que nunca luchó a la ciega
y uno que no se doblega
al peso de tu arriador.

Con tus fines usureros
y con tu insulto salvaje
los arreas al paisanaje
como si fuesen carneros;
con taba, naipe y corderos
en tu mismo corralón,
el día de la elección
los haces emborrachar;
después los haces votar
a nombre de tu mandón.

Y si encuentras un varón
que no soporta tu yugo
le mandas a tu verdugo
que le titulas matón,
con trabuco o con facón
mata y cumple tu mandato
porque tú lo has engañado
jurándole recompensa,
diciendo que tú defensa
es orden en el “senado”.

Y dices...  ¿por qué al paisano
le inculcas esa torpeza?
siendo que es pura nobleza
su cuna de ciudadano,
no ves, caudillo tirano,
que siembras odios y maldad
y en su culpabilidad
de ser patriota mezquino
le quitas al argentino
el rancho y la libertad.


Por aquello que más quiera

Por aquello que más quiera
le suplico patroncito
no pretenda arrebatarme
lo que es mío nada más;
usted sabe que yo adoro
las caricias de mi china
con salvaje idolatría
como un puma montaraz.

Mándeme con tiempo fiero
con la hacienda más baguala,
o a jugarme tuito entero
en un día de elección;
mándeme a matar jaguares
o a montar un potro en pelo
que pa tuito he de servirlo,
como amigo y como peón.

Pero quiero prevenirle
que si güelve a repetir
la mirada de codicia
que a mi china dirigió,
ni su plata, ni su mando
lograrán pagar el precio,
de esas deudas, cuando cobran
los paisanos como yo.

Usted sabe patroncito,
que ya van pa´ diez abriles
que una tarde en una fiesta
a mi china conocí;
y como es tan agraciada
la seguía como a pleito
un matón con mucha plata
que llegó de Guaminí.

Usted sabe que esta fiesta
terminó con una muerte
y la causa de esa muerte
fue el nacer de una pasión;
y por eso, patroncito,
yo no quiero que me roben
lo que me costó tan caro
en heridas y en prisión.

Y disculpe patroncito
si lo ofendo sin querer
con venir a prevenirle
que no me haga una traición;
pero sepa que esas cuentas
los paisanos de mi tierra
las firmamos frente a frente
con la punta del facón...