EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

viernes, 29 de julio de 2016

Dinero y deuda, desde los orígenes hasta la crisis



por Alejandro Nadal para Revista Sin Permiso

En las últimas décadas el sector bancario y financiero consolidó su dominio sobre la economía mundial. Las transacciones e inversiones se hicieron cada vez más a imagen y semejanza de la circulación del capital financiero. El ciclo del capital industrial se fue deformando y subordinando cada vez más a los dictados de la racionalidad financiera. Y las prioridades de la política macroeconómica se convirtieron en simple reflejo de las necesidades de bancos y demás agencias del mundo financiero.
No ha faltado quien busque justificar este estado de cosas desde la perspectiva de la teoría económica. El intento apologético más conocido es el de Eugene Fama, autor de la hipótesis de mercados eficientes. Según esta idea, los precios de los activos financieros incorporan toda la información relevante disponible. Por lo tanto, es casi imposible que un inversionista compre activos subvaluados o que pueda venderlos a precios inflados. En otras palabras, los activos financieros siempre son vendidos a su valor real y los especuladores no pueden ganarle al mercado. La única forma de obtener ganancias a través de la especulación es a través de la adquisición de activos cada vez más riesgosos.
Fama recibió el (llamado) premio Nobel de Economía en 2013. No es que el comité encargado de escoger el ganador del premio se hubiera equivocado al seleccionar a un autor cuyas ideas estaban chocando de manera tan espectacular con la realidad. Al contrario. Precisamente porque el mundo de las finanzas y la desregulación estaban siendo tan cuestionados en el momento más álgido de la crisis, el comité Nobel decidió cerrar filas alrededor de uno de los hijos predilectos del neoliberalismo financiero.
La credibilidad de los apologistas del sector financiero siempre ha enfrentado serios problemas. Una de las razones es que la teoría económica nunca fue capaz de desarrollar un discurso teórico sólido sobre la naturaleza y orígenes de la moneda. Desde los escritos de Adam Smith y algunos precursores, hasta los últimos desarrollos de la disciplina, la moneda siempre apareció como un objeto accesorio de lo principal, es decir, del mundo de las mercancías.
En el relato de la teoría económica los seres humanos existen de manera independiente y sólo entran en relaciones de intercambio a través de operaciones de trueque. Pero la permuta es una operación complicada en la que es indispensable el encuentro entre personas con necesidades recíprocas. Es decir, en una economía no monetaria el intercambio es un proceso arduo, que consume mucho tiempo. De acuerdo con la narrativa de los economistas, se inventó el dinero como una ingeniosa tecnología de transacciones que facilita los intercambios.
El corolario de esta narrativa es que el dinero se presenta por los economistas como una creación del mercado. O sea que para poder salir del torpe mecanismo del trueque, los economistas nos dicen con una cara dura digna de la Isla de Pascua que fue el sector privado el que inventó la solución, el dinero.
El libro de David Graeber, Deuda: los primeros 5 mil años, y una gran cantidad de trabajos de historia y arqueología se han encargado de colocar las cosas en su lugar. Hoy sabemos que el dinero está más ligado al desarrollo del complejo monetario-imperial-militar que al bucólico mundo del trueque que sólo existe en la mente de los economistas. Es decir, el dinero es más una institución creada por el poder público que por los actores privados que intervienen en el mercado. Sin embargo, la propaganda es más eficaz cuando se trata de contrastar 900 páginas de texto con un par de lemas de fácil digestión en el gran público.
Por supuesto que el corolario de la mitología de los economistas es que es indispensable evitar que el Estado controle de alguna manera este instrumento de la civilización que es el dinero. La historieta que cuentan los economistas está llena de ejemplos de reyes y emperadores malévolos que provocaron todo tipo de males e infortunios por haber tenido algún tipo de potestad sobre el dinero. Este es el mito fundamental sobre la creación del sistema económico. De ahí a las ideas sobre la necesidad de la independencia del banco central no hay más que un paso.
Lo que no se puede perder de vista es que la crisis global estalló en un momento en el que la función de creación monetaria está fuertemente controlada por el sector privado y sus bancos comerciales. Todos los mitos sobre el mercado de fondos prestables y sobre el sistema bancario fraccionario sólo sirven para distraer la atención. Los bancos no necesitan contar con depósitos para realizar operaciones de crédito. Al revés, la creación monetaria se realiza a través del crédito y este dinero-deuda tiene una clara función pro-cíclica: se desarrolla vertiginosamente en la fase ascendente del ciclo económico y se desploma cuando el ciclo entra en la fase declinante. La actividad de los bancos comerciales privados y el exceso de endeudamiento que provocan están en la raíz de la crisis. La solución pasa por una regulación estricta de la actividad bancaria.



Fuente: Revista Sin Permiso

jueves, 28 de julio de 2016

Maestros del Blues. Savoy Brown Blues Band, invita Javier “Paco” Miró




por Javier "Paco" Miró



Savoy Brown, conocido originalmente como el Savoy Brown Blues Band es una banda de rock y blues inglés formada en Battersea, barrio del sudoeste de Londres, en 1965. Gran parte de su carrera se desarrolló en los EE.UU. La banda fue formada por el guitarrista Kim Simmonds y armonicista John O'Leary y tuvo durante su trayectoria músicos de la jerarquía de Bill Brudford, legendario baterista de Yes, y Roger Earl.
Si bien no obtuvieron el reconocimiento de otras bandas Británicas de la época lograron ingresar en el Billboard Hot 100 en varias oportunidades. Las frecuentes rotaciones de sus músicos conspiraron en contra de su asentamiento dentro del mercado discográfico. De todas maneras Corner Street Talking y Raw Sienna fueron probablemente sus mejores trabajos.  



miércoles, 27 de julio de 2016

Renunció Julio Modesti a la Presidencia del PJ de Coronel Dorrego, recordemos que ya había renunciado a su banca en el HCD

Foto: Gentileza de Página oficial de la AM 1470 La Dorrego 
de la ciudad de Coronel Dorrego 



Aquí la crónica:




Percepción, subjetividad, llámenle como quieran  

Alguna gente debería sentirse humildemente orgullosa de que un colectivo político deposite en ellos sus confianzas, aún con discrepancias y o matices, en algún caso personales, en otros ideológicos (en nuestros pueblos eso resalta más ya que todo es muy directo) conjunto que ha puesto el cuerpo porque creyó que jugarse por una convicción y por determinadas personas todavía vale la pena. El único lujo es tener la posibilidad de representar. No existen las listas lujosas, ni los gabinetes lujosos (sería bueno que se dejen de joder con ese pornográfico narcisismo que parece haber atacado a todos por igual). 
Cuando ciertos personajes pierden la humildad, pierden la sabiduría y comienzan a dejar de lado ese maravilloso sentir colectivo que los colocó en ese sitió privilegiado de representación colectiva, y en lugar de dar explicaciones, las piden. Representar es dejar EL SER individual de lado, por lo tanto el comportamiento debe ir en sintonía con tal responsabilidad. El PJ dorreguense sabrá qué hacer o qué no hacer con el legado político de Julio Modesti. Por lo pronto nobleza obliga reconocer que si hoy el campo popular local vuelve a tener concejales en el distrito es también por su valiosa tarea constructiva. Uno como adherente del FPV (kirchnersimo duro) espera que el peronismo, fuerza mayoritaria de dicho conjunto, pueda resolver con sabiduría el dilema. Cuenta con cuadros políticos como para ello, pero eso no alcanza ya que dentro del paréntesis, en este momento de incertidumbre, uno puede desarrollar cualquier hipótesis..Sartre afirmó: cuando Dios se calla uno puede hacerle decir lo que quiere... 

martes, 26 de julio de 2016

"Los pobres heredarán la tierra, pero no los derechos sobre sus minerales"... (Paul Getty)





Te aviso, por si te interesa. Ya te sacaron todo lo que querían sacarte. No hay vuelta atrás con la depreciación de tus ingresos por devaluación e inflación, no hay vuelta atrás con el trabajo como variable de ajuste y transferencia de la renta, no hay vuelta atrás con la deuda y la estafa de los buitres, no hay vuelta atrás con la descapitalización de los bienes nacionales, no hay vuelta atrás con la mayoría automática de la Corte, no hay vuelta atrás con la utilización del fondo de sustentabilidad y la venta de acciones para cubrir el déficit, no hay vuelta atrás para la sistemática persecución parajudicial de los líderes populares, no hay vuelta atrás para la ley de medios, no hay vuelta atrás para la apertura indiscriminada de importaciones, no hay vuelta atrás con el desempoderamiento de tus derechos básicos, no hay vuelta atrás con que los organismos de auditoría queden en manos de los investigados por fraude, estafa y lavado, no hay vuelta atrás para la destrucción de Mercosur y la Unasur, no hay vuelta atrás para la enorme transferencia del PBI que se realizó a favor de los sectores concentrados. De aquí en más todo lo que sigan haciendo será de chiripa, será un inesperado regalo que el pueblo le hará a este gobierno excluyente, perverso, corrupto y represor. Ahora sí, andá al super y comprá baratijas importadas y creete vivo porque pagás dos pesos, mientras miles de compatriotas se quedan sin trabajo. ¿Y sabés por qué razón no hay vuelta atrás? Como afirmó Napoléón, "la única razón por la cual los pobres no carguen contra los ricos es la religión", mientras Paul Getty añadió en función de esos dogmas "Los pobres heredarán la tierra, pero no los derechos sobre sus minerales"... Vos seguí entretenido, los elefantes siguen allí atrás, ya no pasan, se quedan y te están haciendo sombras chinescas...
El neoliberalismo nos ganó nuevamente corriendo otro paso más el eje de discusión. Ya no se va a discutir la actualización salarial de acuerdo a los ingresos de hace 8 meses, ya no se van a discutir los niveles de desocupación ni los aumentos en el costo de vida con su correspondiente descenso en su calidad, ni la trasferencia del PBI hacia los sectores más concentrados. En dichas cabezas de playa han logrado asentar sus praxis y su dialéctica gracias a la desmovilización y a la apatía, tanto político-partidaria como sindical. Siguen avanzado, ahora vienen directamente por los derechos, tanto de los trabajadores registrados, como los de los no registrados, como los del sector pasivo.


El compañero necochense Miguel Angel Bayón afirmó:  
El neoliberalismo logra superar la tasa de ganancia del capitalismo industrial gracias a la financierización de la economía. El sueño para el capital privado: Ganar mucho sin obligación laboral (sin tener que “lidiar” con trabajadores) y sin base material equivalente (medios de producción). El neoliberalismo forjó así un nuevo mundo económico: especulativo, improductivo y ocioso.



domingo, 24 de julio de 2016

Qué el último CEO apague la luz, bromean entre ellos, los tahúres, en sus reuniones de gabinete...




Análisis Económico  - Revista Sin Permiso – Julio Gambina -
Claudio Katz

Argentina en oferta para inversores y especuladores

Julio C. Gambina

Las cuentas de la economía en la Argentina no cierran, con caída de la producción y el consumo; sin inversiones y un horizonte de devaluación recreada en estos días con dólar en alza, lo que salva a especuladores y grandes productores y exportadores, especialmente del agro. La mayoría de la población afectada y sin horizonte de mejora en el corto plazo.

Ese es el marco del ofrecimiento de Macri y su gobierno para atraer divisas a la Argentina, Esta semana se tomó deuda externa, pese a la promesa de no tomar nueva deuda, con el argumento de mejorar los plazos y términos financieros del endeudamiento. Resulta preocupante el crecimiento de la deuda de la Nación y las provincias, hipotecando a futuro los recursos fiscales.

La oferta de la Argentina como territorio para inversores internacionales se renovó en estas horas en la Cumbre de la Alianza del Pacífico, en Chile, donde Macri inauguró el estatus de país “observador”, con toda la intención de integrarse a corto plazo a ese club de la liberalización de los capitales, paso intermedio para integrarse al Tratado Transpacífico (TPP). El TPP es un acuerdo que empuja EEUU como forma de aislar a China, de crecientes relaciones con los países de la región, y al mismo tiempo retomar la agenda del ALCA que fuera abortada en 2005.
Muchos se interrogan sobre los beneficios y perjuicios de la integración de Argentina a la Alianza del Pacífico. En ese sentido vale decir que todo proyecto de libre comercio tiene como beneficiarios a los capitales más concentrados de la economía mundial, y son los principales Estados del capitalismo mundial los que empujan esa estrategia favorable a la libre circulación de los capitales internacionales. No es solo comercio, sino principalmente inversiones y libre movimiento de ingreso y egreso de los capitales. No puede pensarse en término de beneficios para el país, sino para los capitales hegemónicos en el país, que son principalmente extranjeros.

La política exterior del gobierno Macri es favorable a la liberalización y por lo tanto promueve un acercamiento a ese programa y por ello la participación en Chile como país observador. El propósito es integrarse a la Alianza del Pacífico y al TPP, como forma de retomar la agenda liberalizadora que hace 10 años sustentaba el ALCA.

Se generan interrogantes sobre la posibilidad de atraer inversiones desde los países de la Alianza del Pacífico. Vale destacar que ese es el propósito y la imaginación de Macri y su gobierno. Todas las señales de Macri, desde diciembre 2015 en que asumió es abrir las puertas de la Argentina a los inversores externos. Por eso estuvo en el Foro Económico Mundial en Davos, y recientemente en Colombia, para un Foro Económico Mundial regional. Promovió la presencia en el país de gobernantes de los principales países capitalistas, entre ellos de Obama, Presidente de EEUU. En todos los foros ofreció facilidades para receptar inversores y la verdad, con escaso éxito hasta ahora.

La razón es principalmente la crisis mundial del capitalismo, que incluye al BREXIT, o sea, la salida británica de la Unión Europea, y el mazazo que ello supone para la globalización capitalista. No es una cuestión de derecha o de izquierda como algunos pregonan, ya que hubo apoyos para ambas posiciones desde proyectos antagónicos de izquierda o derecha. Como hemos sostenido, más allá de quien pueda acumular políticamente la decisión mayoritaria en Gran Bretaña, la realidad del sentido del voto supone un hartazgo a la subordinación a la institucionalidad gobernante por la liberalización y sus políticas de austeridad y ajuste.

No alcanza con ofrecer al país, sino que tiene que haber decisión de inversores globales para privilegiar el destino de sus inversiones. Además, Argentina está ofreciendo rentabilidad elevada en materia financiera y sigue siendo, entonces, un destino más para la especulación que para la inversión productiva.

Otra cuestión es el Mercosur. Argentina no quiere ingresar sola a la Alianza del Pacífico o al TPP, y hará todo lo posible por lograr que Brasil vaya en ese sentido, especialmente bajo la gestión de Temer. Salvo Venezuela, tanto Uruguay (desde la izquierda) como Paraguay (a la derecha) verían con agrado la incorporación a mecanismos que favorezcan la inserción de la región en esa agenda por el libre comercio. En definitiva es una cuestión política, y hay que pensar que el propio Mercosur venía negociando un TLC con Europa, ahora afectada por la salida británica, con lo cual, no debe pensarse en el Mercosur como una institucionalidad cerrada a la liberalización. De hecho surgió en 1991 para ese propósito de máxima del gran capital transnacional. La Argentina intentará ingresar a la lógica de los TLC y pretenderá incluir a toda la región en esa estrategia.

En rigor, no solo importa lo que haga el gobierno de Argentina y de los países del Mercosur, sino también que dicen los pueblos. No nos olvidemos que hacia el 2001 todo parecía que el ALCA estaría funcionando hacia el 2005 y la lucha de los pueblos lo impidió. Ahora también puede reiterarse la historia. No alcanza con la voluntad de los gobiernos, ya que también existe la organización y lucha de los pueblos, tal como reza la campaña popular: "Argentina mejor sin TLC".


La economía de Macri
Claudio Katz



“TRABAJO SUCIO”

La fuerte devaluación combinada con recortes de impuestos a los exportadores provocó la mayor escalada inflacionaria desde la catástrofe del 2001. El gobierno ya archivó su cálculo inicial del 25% y estima una carestía anual del 42%. Los formadores de precios se enriquecieron de inmediato con el empobrecimiento del grueso de la población.
En un rapto de sinceridad el ministro Prat Gay reconoció que el gobierno comandó ese “trabajo sucio”, eliminando todos los controles de precios. En los primeros 90 días de gestión se verificaron los efectos de esa agresión con la abrupta generación de 1,4 millones de nuevos pobres. Al concluir el segundo trimestre hay estimaciones que duplican esa cifra.
Los despidos comenzaron con la paralización de la obra pública, la purga de contratados por el estado y el veto presidencial a una ley que limitaba las cesantías. Se buscó generalizar el temor al desempleo para precarizar el trabajo y forzar caídas del salario en las negociaciones paritarias. Por eso se promocionó un convenio de “primer empleo” suscripto con Mc Donalds que establece sueldos inferiores al salario mínimo.
Posteriormente llegaron los tarifazos. Las facturas a los hogares incluyen aumentos del 400%-1800%, en los pequeños comercios las boletas se multiplicaron por cinco y en ciertas industrias por trece. Las tarifas sociales se otorgan con cuentagotas y excluyen a la inmensa mayoría de los afectados.
Los porcentuales del tarifazo son arbitrarios y no siguen ninguna lógica de costos. Favorecen a las empresas que transformaron a sus directivos en ministros, para obtener ganancias impensables en otros países. La nafta sube en pleno abaratamiento del precio internacional del petróleo y las compañías de electricidad, agua o transporte fijan sus precios sin ningún compromiso de inversión. Los tarifazos no corrigen anomalías de los subsidios precedentes. El kirchnerismo subvencionaba a las empresas para mantener precios reducidos de los servicios y el macrismo enriquece al mismo sector autorizando los aumentos. Nadie revisa el manejo de ese dinero, ni penaliza la ausencia de inversiones o la violación de los contratos. La brutalidad de los ajustes en curso no es sinónimo de efectividad. Al contrario, los desequilibrios creados por los Ceócratas del gabinete desbordaron todo lo previsto. La inflación se disparó generando un desplome del consumo que acentúa la recesión y los números del primer semestre son aterradores. El año cerraría con una caída del 2% del PBI.


Cómo la única receta antiinflacionaria que improvisó el gobierno fue la contracción de la emisión y el aumento de las tasas de interés, la retracción del nivel de actividad se acentúa, junto a la inconveniencia de cualquier inversión productiva. Ninguna operación compite con la rentabilidad del casino financiero. Tampoco apareció la prometida lluvia de dólares para morigerar el ajuste. Los ingresos de divisas no compensan las salidas y las reservas del Banco Central se ubican en un nivel semejante al dejado por Cristina. Sólo arriban capitales golondrina, para aprovechar la combinación del dólar planchado con los altos rendimientos de los títulos públicos en pesos. Los anuncios oficiales de inversión extranjera simplemente enmascaran proyectos anteriores ya difundidos. Todo el establishment apoya a Macri pero los capitalistas nunca invierten por simple afinidad con un gobierno. Evalúan el futuro de sus negocios y por ahora sólo las actividades primarias y financieras prometen altas ganancias.


RESISTENCIAS Y PRAGMATISMO

La resistencia popular ha impuesto un serio límite al ajuste. Desde su asunción Macri ha enfrentado paros y movilizaciones, que iniciaron los estatales y continuaron otros sectores. En algunas regiones de la Patagonia esa acciónalcanzó gran masividad.


Por eso el mensaje inicial del gobierno contra los “ñoquis” y la militancia ha perdido peso y se frenó la avalancha de despidos en el estado. Bullrich continúa ensayando medidas represivas, pero no pudo aplicar el protocolo anti-piquetes contra los manifestantes.



Los talibanes del macrismo (Broda, Espert) exhiben su descontento con esa impotencia. Cuestionan la decisión oficial de posponer el plan de guerra contra los empleados públicos. Macri no se atreve a comenzar el despido de un millón y medio de trabajadores estatales, ni su conversión en perceptores de la asignación universal.



También hay retrocesos del gobierno frente a las protestas contra el tarifazo. En varias provincias y municipios rigen cautelares dispuestas por jueces que perciben el malhumor social. Mientras despunta cierto caos en el sistema de facturación, los funcionarios disimulan su fracaso alegando humildad o aprendizaje.



El resultado final de la pulseada en curso se observará en el cierre de las paritarias. Los salarios perderán frente a la inflación, pero en porcentuales muy inferiores a lo ambicionado por el macrismo. En este terreno, el fracaso del gobierno constituye una excelente noticias para la población.

La estrategia gubernamental-patronal para abaratar los salarios afronta serios escollos. La presión por abajo impuso la realización del mayor acto sindical conjunto de las últimas décadas, en un contexto de alto nivel de afiliación y militancia en los gremios. Sólo la desmovilización que impuso la burocracia de la CGT salvó a Macri de una explícita derrota en las calles.

Además, las multitudinarias movilizaciones estudiantiles y docentes reavivaron el fantasma del desplome sufrido por la Alianza, cuando López Murphy intentó un recorte de la inversión educativa.



Frente a este convulsivo escenario Macri ha optado por un afloje del ajuste. La obsesión por reducir el déficit fiscal se diluye y los funcionarios ya avalan un desbalance semejante a la gestión anterior. Acordaron con las provincias liberar los fondos retenidos de la coparticipación, reactivan las obras públicas congeladas y conceden cierta reducción de impuestos a las PYMES.

Al gobierno no le queda otro camino para revertir la recesión. Cómo el publicitado segundo semestre ya comenzó sin ningún indicio de reactivación, Prat Gay ensancha la canilla del endeudamiento para financiar el gasto corriente. Intenta apuntalar el nivel de actividad con los artificios que anteriormente objetaba al “populismo”.

Macri tiene en la mira las elecciones del 2017 y se apresta a relanzar el consumo, con el mismo mecanismo de gasto público y dólar acordonando que utilizaron sus antecesores. La única diferencia con el kirchnerismo es la financiación de ese procedimiento: sustituyó la emisión por el endeudamiento. Ahora apuesta a consolidar en los comicios una fuerza política derechista, con el objetivo de intentar un mayor ajuste dentro de dos años.


LEYES ESTRATÉGICAS

Macri también se repliega en la coyuntura para apuntalar una estrategia legislativa, que requiere el auxilio de los renovadores y el PJ. El bloque de Massa disfraza con caras de enojo su sostén a los proyectos claves de la clase dominante. La ley de pago a los buitres fue el arranque de esa andanada. Se firmó todo lo que Singer exigió durante años. Los fondos obtuvieron ganancias siderales cobrando 4 dólares por títulos comprados a 25 centavos. Lograron la emisión del bono exigido por cada tenedor en las distintas variedades jurídicas (fallos a favor, sin sentencia, litigio en otras jurisdicciones).
El Parlamento repitió todos los precedentes de entrega del país a los financistas. Avaló la mayor colocación de deuda reciente de una economía intermedia, sin obtener a cambio ningún dólar fresco para proyectos productivos. De los 16.500 millones de dólares emitidos, 9300 millones fueron directamente transferidos a los buitres. El resto se utilizará para financiar el gasto corriente.
La tasa promedio de los títulos (7,2%) supera varias veces el promedio internacional e impone una pesada carga de intereses. El aluvión de dólares que desataría ese arreglo no aparece en ningún mercado y tampoco se verifica un significativo abaratamiento del endeudamiento ulterior. La deuda pública ha trepado del 17% al 23,5%. Cómo ese porcentual continúa por debajo del promedio regional los bancos buscan ampliar la hipoteca. Por eso vía mejoran sustancialmente sus balances. El Congreso también aprobó el blanqueo de capitales que Macri disfrazó con promesas de mejoras para los jubilados. Empaquetó en un paquete único varias leyes inconexas. Senadores y diputados se sumaron a la maniobra presidencial y hablaron durante semanas de los jubilados, para ocultar el premio otorgado a los grandes evasores.


Sólo con el tiempo se sabrá cuánto dinero obtendrá realmente el sector pasivo. Quiénes cuentan con sentencias firmes de lo adeudado por el estado podrían cobrar sus demandas. Pero el resto debería conformarse con una quita y el pago en cuotas, a cambio de renunciar al juicio. El alcance de esa poda dependerá, a su vez, de los índices de ajuste utilizados para calcular el pasivo. Macri inaugura un nuevo capítulo de las incontables trampas que han sufrido los jubilados.



El propósito oficial es vaciar el Fondo de Garantía -que sostiene al sistema previsional- para retomar su privatización. Si buscaran cumplir con las sentencias sin demoler ese resguardo, deberían primero recapitalizar el sostén financiero del sistema. Esa reconstitución podría efectivizarse restaurando las contribuciones patronales eliminadas por Cavallo. Sin esos aportes el ANSES perderá solvencia y en algún momento reaparecerá la exigencia de sustituir el régimen colectivo de reparto por un sistema individual de capitalización.

Es evidente que el blanqueo no servirá para pagar las sentencias pendientes. En la hipótesis oficial ese jolgorio aportaría al estado unos 2000 millones de dólares, que cubrirían apenas la tercera parte del costo inicial del gasto comprometido con el sector pasivo.


El quebranto adrede del ANSES apunta a justificar también la venta de acciones privadas que acumula ese organismo. Los capitalistas quieren recuperar esos papeles para sacarse de encima el control estatal de sus balances. Más que una reparación a los jubilados, el Parlamento aseguró otra retribución a los grandes grupos empresarios.
El gobierno declara la “emergencia previsional” con un propósito de mediano plazo. Busca quebrantar el ahorro de los jubilados para reformar todo el sistema, segmentando los haberes en nuevas categorías y aumentando la edad para acceder al cobro.



El desinterés oficial por la solvencia del Fondo del Garantía se verifica, además, en la flexibilidad del blanqueo. Los evasores pueden declarar sus fortunas manteniendo el dinero en el exterior y quiénes decidan ingresarlo recibirán penalidades irrisorias. Incluso podrán cancelar esos compromisos adquiriendo títulos públicos.

El blanqueo es un conocido fraude que por enésima vez se realiza proclamando la ausencia de “otra oportunidad”. El mismo discurso fue enunciado en 1987, 1992, 2008 y 2013. El kirchnerismo incluso introdujo una variante extrema de auto-prórroga indefinida de ese perdón. Los CEOs del gabinete promueven la legalización de una parte del dinero oculto en los paraísos fiscales. Esas divisas blanqueadas serán presentadas como la esperada lluvia de dólares genuinos. Lo que inicialmente arribaría por simple confianza, finalmente aterrizará a cambio del perdón fiscal.


El Parlamento no sólo autorizó esa estafa. También abrió los grifos para una reforma impositiva regresiva, mediante la reducción (y posterior eliminación) del gravamen a los bienes personales. Mientras demora la revisión del impuesto a las ganancias que tributan los asalariados, reduce la cobranza entre los sectores más acomodados.


GANADORES Y ESCENARIOS


Macri gobierna para los sectores capitalistas que reclamaron la devaluación, pero su gestión ha roto el equilibrio entre las finanzas, el agro y la industria. Los banqueros son los principales beneficiarios. Lucran con el blanqueo, el endeudamiento externo y las ganancias obtenidas con los contratos de dólar futuro concertados con la administración saliente del Banco Central.

También embolsan fortunas colocando dinero en los títulos que el BCRA emite a tasas exorbitantes (Lebacs). El agujero fiscal que genera esa bicicleta es mucho mayor que los seguros de cambio legados por el kirchnerismo. Hay por lo menos 27 financistas en altos cargos del gobierno. La mayoría se adiestró en Wall Street y responde a bancos internacionales que desplazaron a sus pares locales. Este predominio se afianzará cuando el país reingrese a las auditorias del FMI.



Sólo las empresas mineras foráneas compiten con las ventajas otorgadas a los banqueros. Esas compañías obtuvieron una disminución adicional de los insignificantes impuestos que pagaron durante la década pasada y preparan un despojo en gran escala del litio.

El balance del primer semestre para el agro-negocio es más contradictorio. Por un lado logró una inédita combinación de devaluación con reducción de las retenciones. Este beneficio explica la liquidación de granos retenidos y el incremento de la superficie sembrada, en un marco de menor declive internacional del precio de la soja. Pero un gran conflicto comienza a despuntar con la apreciación del tipo de cambio que generó la inflación. Las ganancias obtenidas con la devaluación tienden a licuarse por el encarecimiento de costos que produce esa carestía.
Los agro-exportadores apuntalan el giro internacional de Macri hacia la Alianza del Pacífico con la intención de incursionar en nuevos mercados. Pero esos convenios de libre comercio también contienen adversidades, como el pago de mayores patentes a los grandes proveedores de semillas (Monsanto).


Además, la extranjerización de tierras que impulsa el gobierno involucra otro conflicto con el agro-negocio local. Ya hay voces cuestionando la gravitación de los fondos off shore, que controlan 1 de cada 16 hectáreas de los campos argentinos.



Pero el principal frente de tormenta del oficialismo se localiza en el área industrial. Este sector acompaña todos los atropellos contra los trabajadores, pero ha quedado muy afectado por la demolición del mercado interno.

Algunos industriales esperaban compensar la caída de las ventas locales con mayores exportaciones, pero la recesión de Brasil y la nueva apreciación del tipo de cambio bloquea ese atenuante. El dólar planchado deteriora seriamente la competitividad de los empresarios fabriles. Para colmo, esos grupos afrontan un gran encarecimiento de costos por los tarifazos y los aumentos de las tasas de interés. Ninguna inversión industrial puede rivalizar actualmente con el negocio de inmovilizar dinero en los bancos. Prat Gay no sólo recurrió al encarecimiento del crédito para contener la inflación. También autorizó importaciones de bienes de consumo que demuelen a los fabricantes locales. El coqueteo con la Alianza del Pacifico (y la consiguiente eliminación de aranceles) amenaza la supervivencia de ese sector.


Las tensiones del gobierno con los industriales podrían atenuarse, si Macri reafirma su viraje hacia un ciclo de consumo sostenido en endeudamiento. Pero esa tregua no eliminará las enormes contradicciones del curso actual.

COMPARACIONES E INCÓGNITAS

El primer semestre de Macri presenta grandes semejanzas con la transferencia regresiva de ingresos que rigió durante el menemismo. Se repite un modelo de cirugía neoliberal financiada con endeudamiento, déficit fiscal y favoritismo hacia el capital financiero.


Mientras comienza a recrearse la apertura importadora de los 90, el arreglo con los buitres se parece al mega-canje de Cavallo. Las analogías se extienden incluso a la forma de enmascarar las leyes anti-populares con fantasías de mejoras para los empobrecidos.



Macri sanciona el blanqueo con la misma utilización de los jubilados que ensayó Menen para privatizar YPF. También repite la gestión aventurera de las cuentas públicas, con anuncios de pagos que dependen de un dinero a recaudar. Si esos fondos no llegan recurrirá al mismo endeudamiento que destruyó las finanzas del estado.



Como su antecesor Macri debutó con un gabinete de gerentes y su Ceocracia repite la cesión del ministerio de economía a Bunge y Born. El justicialismo apoya las mismas leyes reaccionarias que apuntaló bajo el menemismo y la burocracia sindical otorga las mismas treguas a cambio de prebendas.

Las semejanzas se extienden al plano discursivo. Prat Gay pide perdón a los estafadores españoles de RESPOL o Aerolíneas, con la misma sumisión colonial que enorgullecía a los funcionarios de Menen. Hasta la retórica corriente del gobierno (“estamos saliendo del túnel”) se parece a las frases célebres del riojano («estamos mal, pero vamos bien»). Macri copia la estrategia de combinar el ajuste con la reactivación y el endeudamiento para sortear los escollos electorales. Pero afronta más dificultades que Menen para estabilizar un modelo neoliberal. No gobierna en la euforia privatista de los 90. Navega en una oleada regional derechista sin sustento propio para imponer políticas anti-obreras.


El líder del PRO tampoco cuenta con los recuerdos del trauma hiperinflacionario que facilitaron los atropellos del menemismo. No asumió en escenarios de colapso y debe lidiar con la memoria opuesta de un largo ciclo de consumo. Ni siquiera puede atribuir la ausencia de resultados a la adversidad internacional. Macri socavó ese recurso al propagar anuncios de grandes oportunidades mundiales para Argentina.

El relato oficial achacando todas las desventuras del primer semestre a la “herencia” kirchnerista pierde credibilidad. Salta a la vista que todos los desequilibrios de la gestión anterior han sido acentuados por el macrismo. El apoyo que recibe de los economistas de Scioli (Bein, Blejer, Marangoni) sólo disfraza ese agravamiento, mientras confirma que tenían en carpeta un programa muy semejante. El segundo semestre develará las incógnitas de la coyuntura e indicará qué grado de viabilidad tiene la restauración conservadora. Si la resistencia social logra desbaratar esa agresión quedará nuevamente abierto un camino favorable para la mayoría popular. Construir una política que frene los atropellos de Macri sin volver al desengaño kirchnerista es la gran apuesta del momento.



Claudio Katz 
es profesor de UBA-CONICET y miembro de EDI (Economistas de Izquierda).

Julio Gambina 
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP



Fuente: Revista Sin Permiso