FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

sábado, 30 de noviembre de 2013

MATEANDO CON LA CIENCIA. Hoy ceba ALBERTO KORNBLIHTT (La Ciencia en tiempos Kirchneristas. Imperdible y esclarecedor reportaje de Néstor Leone para la Revista Debate con nuestro Messi de la ciencia)


Su laboratorio en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA es su segunda casa, dice. Y, a veces, cuando la adrenalina corre más de lo habitual debido a algún avance importante en sus investigaciones, su casa. Así, a secas. A pesar de que guste compartir horas de ocio creativo en familia (cine, música y pintura, por ejemplo) o de que los viajes hacia otros centros científicos del mundo sean una parte importante de su trabajo. Biólogo molecular por vocación y persistente promotor de la ciencia en la universidad pública del país por decisión de vida, Alberto Kornblihtt recoge prestigio en forma de galardones (su incorporación al National Academy of Sciences, por caso) o de respeto cotidiano de sus colegas y alumnos, pero sin resignar convicciones políticas ni su concepción más profunda sobre la ciencia. En esta entrevista con Debate, una muestra.
¿Cómo es hacer ciencia desde la periferia? Usted integra la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y está en interrelación con los principales centros del mundo, pero tiene aquí su campo de acción.

Es cierto que esto es la periferia, pero no es una periferia imposible. Hay algunos países que lo son, porque no tienen un grado de desarrollo capitalista que les permite mostrar cierta tradición científica y una escuela propia. En nuestro país esto existe, a pesar de los altibajos provocados por las dictaduras, las persecuciones, los secuestros… Por ejemplo, hay una escuela de ciencias biomédicas argentina que se remonta a Bernardo Houssay, a Federico Leloir y a Eduardo Di Robertis. Existe, también, una universidad pública de excelente nivel, con algunas características que no tienen muchas otras: es masiva y gratuita. Con todas esas cosas, que el establishment considera elementos negativos, la universidad pública argentina sigue siendo un semillero de gente que piensa y trabaja originalmente. Pero hay otra cuestión…
¿Cuál?

Que uno hace ciencia en “la periferia no imposible” cuando pertenece a esa periferia, cuando ése es su lugar en el mundo y se reconoce como tal ahí. Si no tenés esa pata de anclaje, si no sentís que éste es tu país, que aquí echaron raíces tu familia y tus afectos, que aquí estuvo tu deseo de cambio político, entonces, claro, vas a optar por hacer ciencia en algún lugar donde haya más recursos.
¿Cambió en algo esto respecto de otros momentos históricos? O, en otros términos,  ¿la periferia sigue siendo tan periferia como antes y el centro sigue siendo tan centro como antes en términos estrictamente científicos?

El centro sigue siendo centro por la capacidad que tiene de generar innovación tecnológica para la investigación que la periferia no genera. Pero la periferia la aprovecha gracias, fundamentalmente, a la globalización en las comunicaciones. No soy un hombre de la globalización, precisamente, pero debo reconocer que Internet y la simultaneidad de las comunicaciones entre la periferia y el centro permiten a ciertos núcleos de la periferia aprovechar esos avances tecnológicos que no genera. Está el caso de China, como paradigmático. Ha pasado de tener un papel marginal en la producción científica mundial a ser una potencia. Uno, de todos modos, supone la existencia de asimetrías muy grandes y de desventajas enormes. Desventajas, sí, en cuanto a los fondos. Pero la nuestra no es una situación de ahogo. Tenemos nuestros subsidios, nuestros recursos, que no son inmensos, pero son mayores que antes, y nos permiten trabajar.
¿Se le cruza por la cabeza pensar, por ejemplo,“lo que estaría haciendo con recursos en aquella universidad del Primer Mundo”?

No. No se me cruzó ni cuando volví a fines de 1984, principios de 1985. Regresé con treinta años, después de haber hecho el doctorado acá y el posdoctorado en Inglaterra, y lo que dije fue: “Quiero hacer ciencia en la Argentina, quiero retribuirle a mi país la educación gratuita que me dio y que la enseñanza sea mi militancia de retribución”. De alguna manera, ésa fue mi filosofía: estar dispuesto a perder muchos trenes, pero no todos los trenes. Por otra parte, el factor humano es fundamental. Hay gente muy capaz que, cuando va afuera, a pesar de que no tenga limitaciones de estructura, de equipamiento o de fondos para comprar reactivos, por ejemplo, no le va tan bien. La ciencia no es solamente inteligencia, sino también saber por qué lado meterse o cuándo abandonar una línea de investigación si no funciona. Es decir, también influye la suerte y la sagacidad.
En los últimos años parece existir un interés mayor de las autoridades nacionales por la ciencia y mayores recursos disponibles. ¿Se ha acortado la brecha o se logró que no se ampliase aún más?

Primero, es cierto que la existencia del Ministerio y del discurso de la ciencia y la tecnología desde los más altos niveles del Gobierno son hechos positivos. Muchas de las medidas que el Ministerio ha tomado y está tomando, también lo son. Personalmente, soy un fanático del apoyo a las ciencias básicas, porque considero que los mejores ejemplos de transferencia tecnológica provienen de aquellos grupos que tienen más solidez en lo básico y que hacen ciencia de ese tipo.
¿Qué sería “hacer ciencia básica”?

Es plantearse problemas o preguntas que no han sido resueltos todavía, incógnitas que no tienen respuestas y tratar de buscar esas respuestas. El Ministerio apoya a la ciencia básica, pero también tiene el propósito o el enunciado de cambiar un poco la mentalidad de los científicos para que entiendan que si reciben fondos del Estado, que el Estado recauda a partir del aporte de los ciudadanos a través de los impuestos, tienen que preocuparse por aspectos aplicados de sus conocimientos. Ahí hay un área gris. Si bien es cierto que uno tiene que estar alerta sobre la aplicación que pueda tener lo que uno hace, los graves problemas sociales que todavía tiene nuestro país no dependen de los avances científico-tecnológicos. Podemos incorporar tecnología en empresas, pero si las empresas, con eso, no generan más puestos de trabajo… En conclusión: la política del Gobierno respecto de la ciencia y la tecnología ha tenido un papel fundamental. Y, como en muchos aspectos de este Gobierno, diría que tiene un papel didáctico.
¿En qué sentido?

Acompañó el discurso con hechos, y mostró un camino. Esto, más Internet, más la democracia ampliada, más los concursos abiertos en la universidad, han hecho que la producción científica que veo con mis ojos hoy en la Argentina sea de una calidad mucho mejor, en promedio, que la que yo veía cuando era estudiante de doctorado, en los setenta. La ciencia argentina puede abordar ciertas preguntas y llegar a ciertas publicaciones que tienen más repercusión que la que tenía hace veinte o treinta años.
La continuidad en el tiempo, supongo, debe ser requisito sine qua non, como en cualquier política de Estado, pero más en un área como ésta. Es fundamental. De hecho, hace poco hablé con Lino Barañao sobre eso. Pienso que hay cosas que, con otro Gobierno, no van a poder volver atrás.
¿Por ejemplo?

Que los directores de los institutos del Conicet se elijan por concurso, por ejemplo. Pero hay otras que sí.
¿Es una batalla permanente, entonces?

Por supuesto. Pero la política es eso, una batalla permanente. Y la vida, también. No lo voy a ver con mis ojos, pero el tipo de sociedad integral que yo quiero, obviamente, no está en el sistema capitalista. Puede que esté en otro sistema, que tuvo sus ensayos frustrados, pero que no quiere decir que no exista la posibilidad de llegar a otra variante. El ámbito científico o académico siempre está en constante cambio. La universidad, en ese sentido, tiene que ser un lugar de ebullición de ideas, constante. No puede ser un lugar de transmisión de conocimientos fijos. Mi concepción de la producción científica es repreguntarse permanentemente si lo que hacemos está bien, porque si no hay que hacer algo nuevo, diferente. Por eso, sí es una batalla permanente.
Esa dialéctica entre centro y periferia que usted observa a nivel global parece existir también entre BuenosAires y el interior. ¿Es tan así? ¿Algo ha cambiado en los últimos años?

Depende de las disciplinas. En la bioquímica y la biología molecular, que son las que más conozco, porque trabajo en ellas, es bastante federal. De hecho, la Sociedad Argentina de Investigación del área, que fundó originalmente Leloir y de la cual fui presidente hasta hace un año, lo es, porque hay buenos grupos de investigación en Córdoba, Mendoza, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca, Mar del Plata… En verdad, esto responde a una característica de la época de Leloir, porque él era bastante propenso a que los científicos se establecieran en el interior y fundaran sus propios nichos. Es decir, en nuestra disciplina hay cefalización, pero es menor que en otros casos.
Usted antes dijo que el nivel de la ciencia, hoy, es mucho más alto que la que le tocó vivir cuando era estudiante. Sin embargo, se habla de una época dorada entre la caída del peronismo hasta la Noche de los Bastones Largos. ¿En qué nivel pone esas etapas?

Primero, no viví esa época que usted menciona. Segundo, sé que lo que voy a decir me va a generar muchos enemigos. No me importa. Esa época, obviamente, fue de gran ebullición intelectual, pero de núcleos muy pequeños; y la búsqueda de la excelencia, en cierta medida, se hacía por oposición al populismo peronista. Por otra parte, hay que reconocer que esa época tenía un pecado original: no existía democracia plena, ante la proscripción del movimiento político mayoritario. Dicho esto, también señalo que respeto mucho la ciencia argentina de aquellos años y que muchos de mis ídolos desarrollaron su actividad por entonces. Por ejemplo, Rolando García. Pero tengo la sensación de que está sobrevaluada en cuanto al real impacto de la ciencia y la tecnología argentinas en el mundo. En aquella época dorada había algunos símbolos que sintetizaron una etapa de desarrollo. Por ejemplo, los Premios Nobel, la creación de algunos institutos de mucho prestigio… Respecto de nuestros Premios Nobel, no diría que fueron consecuencia de esa era dorada. Houssay lo obtuvo en 1947, bastante antes, y Leloir lo recibió en 1970, pero no estoy muy seguro que sus experimentos tengan que ver con una etapa de desarrollo… En ese entonces, la ciencia mundial era mucho más pequeña y la posibilidad de, a través de un hallazgo original, alcanzar ese logro tan importante quizá era mayor. De todos modos, habría que hacer un estudio serio, con parámetros cuantitativos, para saber si realmente esa ebullición, esa efervescencia, tenía un paralelo con la influencia real de la ciencia argentina hacia fuera. Yo sospecho que no. El momento actual de la ciencia argentina es bastante más productivo y, en cierta medida, original que en esa universidad previa a 1966. Respeto esa historia, pero creo que no hay que sobrevaluarla. Quizá en las ciencias sociales, que tiene otros parámetros, sí haya habido un resurgimiento fuerte en esa época. Pero no soy especialista en la materia como para opinar con fundamentos.
Pareciera, de todos modos, que en esa época había una ciencia que se pensaba más a sí misma: para qué se investigaba, o para quién.

Sí, definitivamente es así. Por ejemplo, la famosa polémica entre Oscar Varsavsky y Jorge Sabato tenía mucho de eso. Hasta hace unos años había un grupo de jóvenes y becarios que reflotaron a Varsavsky y su pregunta de “ciencia para qué”. Por lo pronto, no estoy de acuerdo con el “ciencia para qué”. Sí con el “ciencia para quién”. En ese sentido, estoy de acuerdo en que no se puede hacer ciencia para beneficiar a sectores del poder en su tarea de explotar a otros. Me interesa quién es el que recibe el resultado de la ciencia. Pero preguntarse “para qué” significa, casi, no conocer qué es la ciencia, porque ciencia es, intrínsecamente, búsqueda de lo que no se sabe. La cuestión está en ser muy rigurosos para que no se hagan preguntas inútiles, reiterativas, redundantes. Pero si las preguntas que se hacen son originales, siempre va a valer la pena intentar responderlas.
En la cuestión de “para quién”, en definitiva, está la tensión entre ciencia y mercado.

Sí. Y es un tema muy sensible a mis preocupaciones… No me interesa hacer ciencia para satisfacer al mercado. Reconozco, sí, que tiene que haber transferencia tecnológica. La reestatización de YPF, por ejemplo, me resuena como algo muy positivo, porque mi ideal es que, en un gobierno democrático y progresista, los mayores esfuerzos se hagan en recuperar empresas privadas o en fundar empresas estatales. Ahí el aporte de ciencia y tecnología tendría un beneficio más amplio. Esto no quiere decir que el mundo privado no deba existir. Pero mi corazoncito está ahí y así como apoyo la educación pública, apoyo a las empresas públicas.
En ese sentido, ¿quién es o qué instancia deben definir qué tipo de ciencia se necesita?

Ante todo se necesita buena ciencia, de calidad, productiva y original. Ahora, la tecnología es otra cosa. Es más cara, más difícil y tiene que ser mucho más riguroso el análisis para garantizar que esa investigación llegue a buen puerto en términos de transferencia para bienes y servicios. Son como dos carriles que van en paralelo. Es tan pernicioso apoyar a un grupo que dice que hace ciencia básica y, en verdad, hace ciencia repetitiva, como apoyar a un grupo que dice que hace tecnología y no tiene ni la capacidad ni las herramientas para hacerla, porque promete cosas que no puede cumplir. La tecnología es algo concreto. Su objetivo no está en producir nuevo conocimiento. Aprovecha el conocimiento que ya existe para producir un servicio, un producto o una mejora. En ambos casos quienes tomen la decisión de repartir los recursos tienen que ser rigurosos y muy estrictos.
Esa asignación, ¿quién cree usted que la debe hacer? ¿El Ministerio de Ciencia y Tecnología?

Sí. Y esto también lo discutí con Lino. Tengo la hipótesis de que, en la Argentina, hay muy poca demanda del sector productivo respecto de necesidades tecnológicas. No tengo datos cuantitativos; es mi visión subjetiva. Para Lino, en cambio, la demanda está en proporción al desarrollo industrial del país. Es decir, no es que nuestros industriales sean menos demandantes que los industriales de Estados Unidos. Es que el desarrollo industrial de Estados Unidos es mucho más grande y, por lo tanto, la demanda de tecnología acompaña ese desarrollo. En lo personal, no tengo evidencia de eso. Mi percepción es que el sector productivo, salvo raras excepciones, demanda muy poco de ciencia, tecnología e ingeniería. Quisiera que el sector productivo, sea privado o estatal, traccione el encadenamiento de ciencia básica, ciencia aplicada, tecnología y transferencia. Sería determinante.

CIENCIA, EDUCACIÓN Y DESARROLLO

«Las universidades privadas son enseñaderos»

Con una intensa vida académica en la UBA y conocimiento de primera mano de otras casas de estudio en el mundo, Alberto Kornblihtt tiene a la política educativa entre sus obsesiones cotidianas. Analiza su experiencia, cita a colegas, compara épocas y propone ideas para sumar calidad al sistema. Y, de paso, se entusiasma cuando cuenta que el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias que integra está construyendo un nuevo edificio de ocho mil metros cuadrados en la Ciudad Universitaria para albergar a doscientos investigadores; el primero que se edifica en el lugar -apunta- desde la década de 1970, cuando se desechó el proyecto de mudar al predio todas las facultades de la UBA y poner en contacto espacial y productivo a las diferentes disciplinas.
¿Cómo evalúa el estado del sistema educativo en relación con la ciencia?

Tiene su punto más débil en el secundario. Pero no es un fenómeno argentino; sucede en todo el mundo. Entre otras cosas, porque no se termina de aprovechar el potencial que tienen los adolescentes en términos de creatividad, potencial para razonar y posibilidad de aprender. A esa edad se absorbe todo como esponja. ¿Cuáles son las causas para que eso no se aproveche? Pueden ser múltiples. Una, la formación de los formadores. Habría que repensarla. En lo personal, soy partidario de que los profesores universitarios no sean necesariamente graduados universitarios, pero que quienes los formen, sí. Si se establecieran ése y otros parámetros de calidad, quizá se podría mejorar mucho.
¿Cuánto incide la estimulación temprana de la ciencia en los desarrollos futuros de los alumnos?

Ah, la estimulación debe empezar en el jardín de infantes… Hay elementos de las ciencias que deben ser planteados en todas las etapas de la educación. La razón por la cual las facultades de ciencias exactas del país no tienen muchos estudiantes es porque muchos chicos le tienen miedo a las ciencias duras. ¿A qué se debe? A que sus experiencias con las matemáticas, la física, la química no fueron buenas en el secundario. O, al revés, porque no tuvieron experiencia, le tienen miedo a lo desconocido y piensan que es inabarcable o imposible llegar a comprender. Hay que insistir para quitar esos miedos, que terminan siendo prejuicios. Existen otros elementos para pensar la discusión. Pero quizá algunos que tenga sean un viejazo… (risas)
¿Por ejemplo?

Me parece que los valores de comunicación que imponen las redes sociales y la televisión, y que rigen el mundo adolescente, si se los dejan fluir indefinidamente, alejan del rigor que impone el pensamiento científico y la práctica de la ciencia. Es una tarea constante tratar de revertir esta situación, no para prohibir que los chicos utilicen esos medios, sino para darles la posibilidad de comprender que la ciencia también provoca fascinación, puede ser sexy, y que tratar de resolver un problema puede producir adrenalina y placer…
En una oportunidad dijo: “Las universidades privadas no son más que enseñaderos”. ¿Lo reafirma?

Sí, por supuesto. En verdad, es un concepto que no inventé yo. Es una boutade que, en su momento, la dijo Daniel Goldstein, un médico, profesor e investigador, que fundó la maestría que dicto en esta facultad. Las universidades no pueden ser un lugar en el que se repitan conceptos que están en los libros. También deben generar conocimientos, como práctica continua. Salvo raras excepciones, la mayor parte de los proyectos de universidades privadas no los generaron sus propios profesores a través de investigaciones. Están a una distancia enorme de la educación pública.
El Messi de las ciencias

Alberto Kornblihtt nació en el seno de una familia de clase media, de padres profesionales y comunistas: “Mi papá era ingeniero y mi mamá, profesora de geografía, en una familia más amplia de ingenieros y docentes”. Dice que de chico sabía que su vida estaría ligada a la manualidad o la matemática. Pero que no tenía claro de qué forma. Y que fue en el secundario cuando una profesora de cuarto año del Nacional Buenos Aires le abrió un mundo de nuevas posibilidades. “Lo mío estaba por la cuestión experimental; armaba cosas… Con Rosa Guaglianone, docente de biología, llegó el deslumbramiento. Hasta ese momento no tenía noción, prácticamente, sobre lo que era una célula. Desde entonces, todo ese mundo me hechizó”.
De esa época, también, es su interés por la política, que atraviesa su concepción sobre la ciencia, dentro y fuera de los claustros. “Soy una persona de izquierda convencida de que el capitalismo no resuelve ninguno de los problemas centrales de nuestra existencia y que empeora tendencialmente los problemas de la gente”, asegura, terminante. Y agrega: “Las experiencias del socialismo real fueron frustrantes, autoritarias, militarizadas, pero tengo esperanzas en otro mundo, en otra sociedad”.
Con respecto al gobierno de los Kirchner, realiza una valorización positiva. Sobre todo, por lo desarrollado en el área científica: “Cuando me preguntan si soy kirchnerista, contesto que no, porque no milito en el kirchnerismo, pero sería deshonesto intelectualmente si no viera que en este Gobierno se están haciendo muchas de las cosas que siempre pensé que debían hacerse y que no se las vi hacer a ningún otro gobierno, a pesar de que haya cosas que no me gusten”.
Cuando se le menciona la caracterización que hace Adrián Paenza sobre él como “el Messi de la ciencia”, no se sonroja. Más bien, se inquieta. Inmediatamente dice que se lleva mal con la comparación y que lo perturba. “Entiendo la buena onda de Adrián, que es mi amigo, en tratar de decirle al público que no sólo observe a un futbolista o a un jugador de básquet con admiración, pero prefiero que no la haga. Antes también decía que debía ser presidente. Por suerte ya no lo dice más. Se lo prohibí”. Y agrega: “Son exageraciones de una persona muy entusiasta, que a veces no se da cuenta de que, a quien alaba, puede perjudicarlo”. 


viernes, 29 de noviembre de 2013

GRANDES MUJERES DE LA HISTORIA: MICAELA FELDMAN de ETCHÉBEHÈRE "La Mika Capitana"




Nació en la localidad santafesina de Moisés Ville bajo el nombre de Micaela Feldman, conoció a su marido militando y fue la única mujer al mando de un regimiento republicano en la Guerra Civil Española. Prestó consejos a los jóvenes del Mayo Francés y fue autora de la primera manifestación internacional contra la dictadura en 1976.

Vivió con los pies en el sol de tanto andar. De tanto trashumar. Libre, con la coherencia, la lucidez y la valentía que sólo portan con elegancia aquellas personas condenadas a trascender. Pero a ella la historia le tendió una emboscada, la alejó de sus mejores páginas e intentó ponerle los grilletes que conlleva el exilio de la memoria. Justo a ella, que le sobraban las alas. Una militante que tenía la capacidad de flotar con los pies en la tierra. Un personaje que volvió del olvido para seguir combatiendo, y latiendo, desde la trinchera. Una argentina de aquellas a las que los padres recurrirán a la hora de ponerles un nombre a sus hijos: Micaela Feldman de Etchébehère. Mika, la única mujer con grado de capitana de las fuerzas republicanas que combatieron al franquismo durante la Guerra Civil Española.
La reciente edición de Mi guerra de España (Milena Caserola) en medio de una disputa editorial y la proyección del documental homónimo en el Festival de Cine de Mar del Plata empiezan a hacer justicia con el compromiso político-social de una luchadora inclaudicable.

Nacida en Moisés Ville en 1902, Mika vivió una vida que sobrepasa la ficción. Un relato verídico que toma fuerza en sus años universitarios, cuando se une a grupos anarquistas y socialistas, desde donde comenzó a forjar una gran historia de amor con Hipólito Etchébehère, un estudiante de ingeniería con quien militó en el Partido Comunista Argentino del que, luego de dos años, fueron expulsados por sus inclinaciones trotskistas. Lo que los llevó a la Patagonia, donde ella ejerció su título de dentista.

“Para ellos fue una tentación quedarse en ese lugar ya que eran humanistas y amaban la naturaleza, según deja en claro Mika en su diario. Pero decidieron que aún no era tiempo y fueron tras la revolución”, asegura Fito Pochat, quien dirigió el film junto a su primo segundo Javier Olivera: ambos son sobrinos nietos de Mika. El siguiente paso los encontró en Alemania, pero luego de la victoria del nazismo decidieron trasladarse a París, donde se casaron, para luego llegar a España después del triunfo del Frente Popular. El acercamiento al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) los ubicó en las primeras filas de la milicia. “La política nos está tragando la vida, no debemos dejar que nos devore”, le dijo Hipólito antes de partir a un enfrentamiento en el que perdería la vida y que convertiría a Mika en la primera capitana extranjera que llevó adelante una columna armada en la guerra civil, donde defendería las ciudades de Sigüenza y Madrid.

¿Cómo no se le rinde memoria a una mujer que formó parte de un momento tan fuerte de la historia? Según la actriz Cristina Banegas, que hace la voz de Mika en el documental, “fueron personas claramente perseguidas. Y luego de muchos años de dictadura franquista fue difícil rescatar las historias de sus compatriotas. Pero luego de tanta represión y silencio, es muy importante que aparezca esta historia porque hoy se está debatiendo la reapertura de los archivos del franquismo”. Para Pochat se trató de un doble encubrimiento, el familiar y el de la historia: su familia conservadora ocultó durante años la existencia de la revolucionaria y el lazo con Mika. “Creo que se debió a cuestiones ideológicas y de principios. Hipólito cometió todos los pecados que se pueden cometer en una familia moderada. Se hizo comunista, se casó con una judía y se fue a pelear a la Guerra Civil Española. Había que borrarlo del mapa. Y a partir de ahí, se resolvió editar su vida en la familia. En el contexto histórico, creo que fueron perdedores de los perdedores: expulsados del PC, perdieron la guerra civil. Nunca estuvieron del lado de los que se acomodaron o de los que ganaron. Y a veces la historia no te guarda un lugar”.

En 1937 fue detenida en Madrid y luego liberada por la gestión de su amigo Cipriano Mera, uno de los anarquistas de mayor relevancia en la guerra civil. Mika se fue a Francia, pero su condición de judía y trotskista la llevó a retornar a la Argentina ante la avanzada nazi. Sus marcadas diferencias ante el primer gobierno de Perón la llevaron a recluirse durante varios años en una casa del director de Crítica, Natalio Botana, con quien tuvo una gran amistad, al igual que con Alfonsina Storni. “Fueron amistades muy fuertes. Pero su intención nunca fue figurar. Cuando Alfonsina empieza a tener síntomas claros de su enfermedad, Mika la acompaña al médico y la atiende José Ingenieros. En un hecho cotidiano, hay un peso enorme de historia”, cuenta Pochat.

Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, Mika regresó a Francia, se instaló en París y nunca más volvió a la Argentina. Pero su participación política no estaba terminada. En 1968, a los 66 años, colaboró con los jóvenes en el Mayo Francés. “Ella les enseña que para hacer las barricadas tenían que utilizar guantes ya que, si no los usaban, la policía podía hallarlos con mayor facilidad. Una vez, luego de darle los guantes a un chico, se fue a su casa a buscar más para llevarle al resto. En el camino, un policía la detiene y luego de preguntarle qué hacía por allí la acompaña a su casa, por el peligro que había en la zona. Justo a ella, que estaba organizando las barricadas”, agrega su sobrino nieto.

Ocho años después, en 1976, Mika editó su diario en Francia sin la ayuda de su amigo Julio Cortázar. Antes de que fuera publicado, le escribió una carta con su opinión –que figura en esta edición– donde le ofrecía mencionarlo: “Bello, necesario y eficaz, porque testimonia algo que va más allá de la guerra de España (…). Quisiera saber si tienes posibilidades de publicarlo; los editores, imbéciles de nacimiento, suelen retroceder ante libros así, pero si yo puedo serte útil en algo concreto, no vaciles en decírmelo (…) Te doy un gran abrazo por tu libro y por vos, mujer como pocas”.

“No conocía esta historia, ni a Mika –cuenta Banegas–. Cuando empecé a leer el libro, me conmovió mucho. Es una gran narradora, porque sabe pensar, y una increíble observadora. Con una inteligencia extraordinaria. Poder hacer la voz de Mika fue un honor. Ella fue una mujer con un gran compromiso. Es alguien fuera de serie”. Meses después de la publicación de su libro, Mika dio otra muestra de su compromiso político cuando, ese año, realizó la primera manifestación internacional en contra de la dictadura.

Mika falleció en 1992 a los 90 años y sus restos fueron esparcidos, de manera clandestina, en el río Sena. Pese a que en Francia y España es recordada por los intelectuales de izquierda, en la Argentina no corre la misma suerte. “Todos sabemos que cuando alguien vive tanto puede variar su ideología. Pero ella mantuvo su coherencia bien alto hasta el fin de sus días”, sentencia Pochat antes de asegurar que la idea es que el personaje “pueda ser reconocido pese al paso del tiempo”. Por eso, en marzo del año próximo, la película será estrenada en el cine Gaumont. Y así todos podrán seguir los pasos de una mujer que fue testigo y protagonista de la historia. Una mujer de huellas anchas e ideas claras. 

Fuente: Bruno Lazzaro para Revista 23

MAESTROS DEL BLUES. J.B. LENOIR




Un bluesman auténtico, un gran artista al que le gustaba caminar solo, al margen del rebaño. Murió de una crisis cardíaca como consecuencia de una accidente automovilístico cuando sólo tenía 38 años de edad; por entonces se ganaba la vida como lavaplatos en la cafetería de la Universidad de Illinois
"Canto lo que tengo necesidad de cantar, y lo hago como lo siento porque la esencia del blues reside en la verdad interior de cada uno...


DISPAROS ANALÍTICOS DE MARCELO ZLOTOWIAZDA SOBRE EL IMPACTO ECONÓMICO DEL ACUERDO CON REPSOL




Tres pájaros de un tiro
MARCELO ZLOTOGWIAZDA


La decisión la tomó Néstor Kirchner. Corrían las últimas semanas del crítico año 2009 cuando Amado Boudou le propuso a la Presidenta comenzar a cerrar los conflictos que el país tenía abiertos en el ámbito internacional. El entonces ministro de Economía había participado, acompañado por Martín Redrado como titular del Banco Central, de la asamblea anual conjunta del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Estambul, donde se convenció de que el principio del fin de la crisis internacional era un momento propicio para normalizar el frente externo. Mantuvo incluso una reunión con quien todavía era el director gerente del Fondo, Dominique Strauss Kahn, y a la salida dio a entender que el gobierno argentino estaba dispuesto a aceptar la revisión de sus números macroeconómicos prevista en el artículo IV con la única condición de que la misión sea “estrictamente técnica y con un perfil muy bajo”. A su natural optimismo se sumaba que bancos estadounidenses le habían ofrecido la posibilidad de colocar un bono en el mercado internacional al 13,5 por ciento anual: “La Argentina está en un camino de regreso a los mercados internacionales de crédito”, declaró confiado por esos días.
Tenía varios motivos para confiar. La intervención de los Estados centrales para frenar la brutal crisis internacional había dejado al mundo con enorme liquidez, y al FMI muy desacreditado y obligado a cambiar. Por otra parte, creyó que las participaciones de Cristina en las primeras dos cumbres del G20 en Washington y Londres la habían orientado en el mismo rumbo en el que estaba él. Su plan de vuelo comprendía la reanudación de la relación con el Fondo, el acuerdo con el Club de París, la concreción del segundo canje de deuda y un paulatino y moderado endeudamiento a largo plazo para financiar inversiones.

Néstor Kirchner se opuso rotundamente y Cristina estuvo en todo de acuerdo con su marido. Lo único que siguió su curso fue el canje de deuda.

Cuatro años después, el Gobierno comenzó a recorrer el camino que el actual vicepresidente había recomendado como ministro de Economía. El primer paso importante lo dio antes del ascenso de Axel Kicillof con el pago a firmas internacionales que habían ganado juicios en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), y que permitió destrabar líneas de crédito del Banco Mundial.

El segundo avance concreto fue el principio de acuerdo con Repsol anunciado en el feriado por el Día de la Soberanía acerca de la compensación que pagará la Argentina por la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF. Con ese acuerdo el Gobierno apunta a tres objetivos simultáneos. Por un lado, busca generar condiciones de certidumbre para las multinacionales interesadas en invertir en Vaca Muerta; en palabras que irritan oídos de muchos kirchneristas, se busca ofrecer seguridad jurídica.

En segundo lugar, esas inversiones que en lo mediato servirían para revitalizar la producción de hidrocarburos y atenuar el déficit energético, en lo inmediato significan el ingreso contante y sonante de divisas para reforzar las deprimidas reservas del Banco Central.

En tercer lugar, el cierre del conflicto con Repsol fortalece la posición diplomática argentina para lograr que el gobierno español levante las sanciones económicas a la exportación de biodiesel argentino, lo que implicó la merma de varios cientos de millones de dólares de facturación externa.

Como se ve, el común denominador de los tres objetivos que persigue el acuerdo con Repsol es el esfuerzo por obtener o retener divisas, ya sea con el ingreso de dólares para invertir, por la menor salida de dólares para importar combustibles, y por el incremento de exportaciones a España.
Tres pájaros de un tiro.

Un nuevo disparo que se está evaluando es esa misma dirección es retomar lo que Boudou intentó en 2009 y permitir que una misión del Fondo Monetario Internacional venga al país para evaluar la situación económica en los términos que prevé el artículo IV del estatuto del organismo. Es una condición necesaria para acordar alguna forma de pago de la deuda con Estados soberanos nucleados en el denominado Club de París, que asciende a alrededor de 10.000 millones de dólares.

Si se confirma, el kirchnerismo estaría dejando atrás un fantasma. A pesar de que el FMI no tiene ninguna posibilidad de imponerle a la Argentina algún tipo de medidas o condicionamientos, por la sencilla razón de que no hay deuda que pagar ni intención de endeudamiento con ese organismo, el Gobierno se negaba a recibir una misión del Fondo con el argumento de que su sola presencia y la amplificación mediática de sus observaciones críticas serían dañinas y desestabilizadoras. Una suposición imposible de rebatir sin usar argumentos contrafácticos.

Pero es interesante observar el informe que la misión del FMI emitió el pasado 18 de noviembre al concluir su visita para el cumplimiento del artículo IV. Comienza señalando que “desde mediados de la década del 2000, el desempeño macroeconómico de Bolivia ha sido muy bueno. La estabilidad macroeconómica y las políticas sociales han contribuido a un aumento importante del ingreso promedio de la población y a reducir la pobreza y la desigualdad en la distribución del ingreso”. El reporte completo es muy elogioso aunque no exento de recomendaciones de mayor prudencia fiscal y sobre el funcionamiento del Banco Central.

Lo que Boudou quiso hacer en 2009 por oportunidad, el Gobierno lo está haciendo ahora por la urgente necesidad de frenar la caída de reservas. Emprende la batalla del sector externo atacando por el lado de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos (que incluye el comercio exterior, el turismo y el giro de utilidades), pero también la Cuenta Capital, donde se computa el ingreso por inversiones y el endeudamiento. En esto último radica un notable cambio de estrategia.

Tras largos años de desendeudamiento serial, el Gobierno está gestionando financiamiento externo. Fue muy claro Jorge Capitanich el martes último en el acto de cierre de la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción: “La Presidenta dio instrucciones para la búsqueda de financiamiento internacional, para asignar los recursos a obras estratégicas que implican reducción de costos y de ese modo generar un círculo virtuoso de crecimiento y empleo”.

Es absolutamente lógico que la obra pública se financie con deuda y no, como hasta ahora en buena medida, con recursos corrientes del Presupuesto. El rechazo dogmático a tomar préstamos terminó derretido por la realidad. Por ahora, la búsqueda de financiamiento está acotada al Banco Mundial, al BID, a la Corporación Andina de Fomento, al Banco de Desarrollo de Brasil y préstamos de organismos estatales atados a algún proyecto, como en el caso de China con dos represas de Santa Cruz.

Pero la Argentina no está en el camino de regreso a los mercados internacionales de crédito como creía Boudou en 2009.

Por ahora.

Fuente Revista 23

(N de la R: Como vemos la economía de nuestra Patria sigue estando bajo el control y el dominio de nuestras necesidades políticas. Y eso es algo que ni los más destacados esgrimistas de la izquierda pueden ocultar. Acaso se puede estar de acuerdo o no con las medidas, lo cierto es que el Gobierno sigue manejando una notable independencia y soberanía en cuanto a sus decisiones. El tiempo y los resultados dirán si fueron las correctas, por ahora y como ocurre desde hace diez años las cartas de las políticas económicas se siguen barajando en Balcarce 50, cosa que por cotidiana contemporaneidad no deja de ser inédita si tomamos como referencia los últimos 58 años de nuestra historia)


jueves, 28 de noviembre de 2013

En C.A.B.A ¿ a quién le importa la cultura ?


En todo estas vos, menos en Cultura
por  Fabiana Lozano

La Ciudad de Buenos Aires es reconocida en todo el mundo como una de las capitales culturales más atractivas para el turismo por su oferta cuantiosa y sobre todo rica en términos de contenido. Sin embargo desde 2007 con la asunción del actual jefe de Gobierno Mauricio Macri, cada vez es menor la posibilidad de acceso a dichas ofertas para los propios habitantes de la ciudad, y en ese sentido existen dos factores centrales: la desigualdad y la concentración de la oferta cultural.

Tomemos como ejemplo inicial las salas de cine. Los datos del Sistema de Información Cultural de la Argentina – SINCA-, muestran que la Comuna 1 posee el 38% de los cines de la Ciudad, mientras que las comunas 4, 8, 9 y 10 (ubicadas en el sur y oeste de la Ciudad) no tienen ningún cine en todo su territorio. Con respecto al teatro pasa algo similar, nuevamente la Comuna 1 conjuga el 36% de los teatros, y las 5 primeras comunas con mayor oferta, también ubicadas en las zonas centro y norte, concentran el 80% de las salas. El negativo de esto, es que las comunas 8 y 9 directamente no tienen ni un teatro para sus habitantes. Debe tenerse en cuenta que la extensión de la ciudad, y las dificultades de movilidad y transporte, hacen de la cuestión de la accesibilidad un problema para las comunas o barrios más apartados.

Uno podría pensar que esta tendencia resulta histórica y hasta estructural en la Ciudad de Buenos Aires, pero justamente frente a legados históricos y a preferencias de inversión del sector privado, es el Estado quien debería asumir funciones de regulación y promoción para, al menos, atenuar esta desigualdad tan marcada. La inacción del Gobierno de la Ciudad favorece la concentración de la oferta, y como consecuencia, la cultura se vuelve menos accesible para la mayoría de los porteños y las porteñas.

Aquello puede observarse claramente si uno analiza la utilización del presupuesto destinado al Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires (y al Teatro Colón). Si bien dicha suma aumentó considerablemente entre 2005 y 2012, no se refleja en una política cultural de fomento a la cultura ni promoción de las identidades locales. Por el contrario, prioriza la promoción de la Ciudad como destino turístico, la industria inmobiliaria y la radicación de empresas privadas, potenciando la desigualdad y concentración de la oferta. El Distrito Audiovisual y el Distrito de las Artes que tienden a la concentración sistemática de las actividades y benefician a las empresas que en ellos se radiquen, son muestras de una política orientada claramente a una minoría, en desmedro de los circuitos públicos.

Asimismo si bien el nivel de gasto público en cultura presenta una tendencia en constante aumento desde 2005, en los últimos años se observa una leve reducción: pasó de 3,82% en 2008, a 3,14% en 2012. Uno de los mayores afectados en este sentido es el Programa Cultural en Barrios, que se trata de una política que, desde el retorno a la democracia a través de los Centros Culturales Barriales que dependen del Gobierno,  pretende descentralizar la actividad cultural en los distintos barrios y comunas de la Ciudad. El presupuesto para dicho programa osciló entre 2008 y 2012 en torno al 2%.

Justamente ante la ausencia de ofertas culturales privadas en muchos sectores de la ciudad, los Centros Culturales Barriales nacen naturalmente como una opción concreta de acceso libre y gratuito a la cultura. Pero el funcionamiento de estos centros dependientes del Gobierno de la Ciudad muestra la misma tendencia centralizadora.

Desde la asunción de Mauricio Macri se ha producido una notable disminución de la cantidad de actividades que allí se realizan: de 3.250 en 2008 a 2.641 en 2012. Aquello es consecuencia directa del desfinanciamiento de más de la mitad de los talleres gratuitos que funcionaban en la Ciudad, y el desalojo violento de más de 20 centros culturales.

Al mismo tiempo, el “megaevento” es la única actividad que aumentó sus asistentes en estos años: su convocatoria ascendió de 34.094 en 2008 a 418.673 en 2012. El ejemplo más reciente es la creación del “Buenos Aires Rock”, en el histórico predio del Parque de la Ciudad, donde se llevó a cabo el Quilmes Rock 20113, que benefició exclusivamente a la empresa Siberia SA, que por solo ciento ochenta mil pesos  accedió a un negocio con el que recaudó 22,5 millones de pesos.

Evidentemente las políticas que viene ejecutando el Gobierno de la Ciudad no afectan la centralización de la oferta, aumentan la desigualdad de oportunidades, y hacen que la cultura resulta cada vez menos accesible para la mayoría de los habitantes. Lamentablemente todo aquello es parte de un proceso de mercantilización y de vaciamiento de espacios tradicionales de la cultura popular porteña.

Fuente: Diario Registrado

LEY DE MEDIOS AUDIOVISUALES: LO QUE LE ESPERA EN EL NUEVO CONGRESO... parece que la "Coneja" Baldassi no abandonó su oficio de soplapitos



La bancada de Clarín
por Lázaro Llorens para Revista 23

Flamantes diputados electos de Córdoba, como Héctor Baldassi, Juan Schiaretti y Oscar Aguad, aún sin haber asumido sus bancas, ya se comprometieron con el Grupo a revisar la normativa.

Hay que hacer un acuerdo con todos los bloques para reformar la Ley de Medios y cumplir con ese compromiso más allá de a quién le toque ser oficialismo u oposición en 2015”, aseguró hace unos días Oscar Aguad, flamante diputado electo por la UCR. Lo hizo en la sede del diario La Voz del Interior –Clarín–, el 6 de noviembre pasado, ante su director y presidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) Carlos Jornet mientras firmaba la célebre “Declaración de Chapultepec”, una declaración de principios redactada por los empresarios periodísticos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en 1994 y cuyo objetivo mediato es modificar la Ley de Medios en el Congreso.
Casi al unísono, esta “Declaración de Chapultepec” también fue firmada por otros flamantes diputados electos de Córdoba, como Héctor Baldassi y Juan Schiaretti, que al igual que Aguad, ni han asumido sus bancas aún pero ya se comprometieron con Clarín a revisar la ley. “A la Ley de Medios hay que cambiarla. Fue hecha e impulsada por el gobierno nacional para apoderarse de los medios de comunicación independientes”, sostuvo, sin ningún tipo de eufemismos, Schiaretti. Antes, Carlos Jornet estampaba su firma en la iniciativa de Adepa.

“Es una ley muy mala”, dijo por su parte el diputado del Pro Héctor Baldassi, un ex árbitro de fútbol devenido ahora en experto en medios, mientras también se sumaba con su firma a la “Declaración de Chapultepec” de Clarín, a la que a nivel nacional también adhirieron Sergio Massa, Felipe Solá, el rabino Sergio Bergman, Gabriela Michetti, Elisa Carrió, Fernando “Pino” Solanas (UNEN) y Francisco de Narváez, entre otros.

En Córdoba la firma de esta declaración a favor de Clarín comenzó a cristalizarse los días 6, 7 y 8 de noviembre pasado , pocos días después de que la Corte Suprema de Justicia declarara constitucional la Ley de Medios. El lugar de reunión fue el diario La Voz del Interior, del Grupo Clarín. Su anfitrión, Carlos Jornet, director del diario y presidente de Adepa, a partir de una declaración privada de la SIP pretende generar una corriente de opinión por derecha y por izquierda para cambiar la ley que acaba de ser ratificada por la Corte. ¿Será este el famoso círculo rojo?

“La Declaración de Chapultepec es una declaración redactada en el año 1994, en México, en una reunión de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) que nuclea a los empresarios de medios de comunicación, y donde se enumeraron 10 principios que pretenden resumir los objetivos necesarios para dar un contexto de libertad de expresión. Es una declaración privada, no de los Estados, o de los países” explica el ex juez federal y experto en medios Miguel Rodríguez Villafañe, quien ante los micrófonos de Veintitrés reprochó el compromiso asumido por Aguad, Baldassi y Schiaretti. “En buena hora que estos diputados la suscriban para garantizar la libertad de expresión, porque si firman lo que han firmado, no podrían hacer otra cosa más que defender la ley. Porque la Ley de Servicios de comunicación Audiovisual no ha hecho más que garantizar la palabra para todos”, añadió el abogado cordobés, presidente de la Asociación Iberoamericana de Derecho de la Información y de la Comunicación (AIDIC).

Los cuestionamientos hacia estos diputados cordobeses también surgieron del periodista Juan Carlos “Pipón” Giuliani, secretario de Relaciones Institucionales de la CTA de Pablo Micheli y vocal de Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba (Cispren). “Hace tiempo venimos cuestionando a la autoridad de aplicación (Afsca) porque de los 168 artículos que tiene la ley, había 162 que estaban reglamentados, y no sabemos si por impericia, negligencia o qué, no los aplicaban. No obstante, que la dirigencia política cordobesa y nacional, que es la oposición consentida, que se proponen remplazar al gobierno con una salida hacia los ’90, es decir hacia atrás y por derecha, quiera cambiar la Ley de Servicios de Comunicación, nosotros creemos que no van a tener ninguna posibilidad en el congreso. Al contrario, queremos que la Afsca haga público lo que está haciendo y lleve adelante la aplicación plena de la ley”, reclama “Pipón” Giuliani.

El primero en poner el gancho y salir a respaldar a la “Corpo” con el compromiso de cambiar la ley fue el diputado electo Juan Schiaretti, de Unión por Córdoba. Lo hizo el 6 de noviembre pasado, a los pocos días de ganar las elecciones. En medio de blancas sonrisas, ante el titular de Adepa, Schiaretti aseguró: “A la ley de medios hay que cambiarla. Fue hecha e impulsada por el gobierno nacional para apoderarse de los medios de comunicación independientes (…) Espero lograr y consensuar una propuesta superadora con otros legisladores nacionales. Porque está claro que esta ley tiene para el gobierno nacional el único objetivo de cooptar a los medios independientes”.

Respecto de la “cooptación de los medios independientes”, por las calles de Córdoba aún hay comentarios sobre la millonaria pauta oficial destinada a los medios del Grupo Clarín para tapa. “Desembozado, sin control de ningún tipo, aprovechando la anomia que provoca la campaña electoral, el gobierno de Córdoba continúa con la distribución exagerada y ominosa de la pauta publicitaria. Hace pocos días denunciábamos la contratación de páginas de publicidad en medios gráficos de Córdoba (La Voz del Interior-Clarín) que orillaban los $ 7,5 millones pero ahora esta superó los 11 millones en publicidades que anuncian, descaradamente en muchos casos, obras en ejecución, a ejecutar o a licitar”, denunció el legislador y periodista Ricardo Fonseca.

A este apoyo económico se le sumó un sobreactuado apoyo político, que llegó hasta las barbas de la Corte Suprema de Justicia. Este se hizo evidente en mayo pasado, cuando ante rumores infundados de una intervención de Clarín por parte del gobierno nacional, la Legislatura de Córdoba ratificó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 525/13 firmado por De la Sota para “proteger la libertad de prensa y expresión en Córdoba”. El proyecto, acusado por la oposición de ser un “proyecto marketinero” y “una sobreactuación política”, no fue un desliz.

Antes de llegar a la Corte, entre otros cargos, junto al actual gobernador, el juez Maqueda fue presidente del bloque de convencionales constituyentes del Peronismo Renovador (1986), diputado provincial por el delasotismo (1987), diputado de la Nación (1991 y 1999), ministro de Educación de De la Sota (1999) y senador nacional en el 2001.

Es justamente esta ligazón entre De la Sota, Clarín y Maqueda lo que hizo que en el fallo emitido por la Corte, el juez cordobés votara en contra de la aplicación los artículos 48 (concentración indebida de licencia) y 161 (desinversión) de la Ley de Medios por considerarlos inconstitucionales e inútiles. “Declaro la inconstitucionalidad del artículo 48 y en consecuencia la autora conserva las licencias que fueron formalmente otorgadas y el término de su plazo de vigencia”, dispuso como primera medida Maqueda. “Declaro inoficioso (inútil) en función de lo resuelto en el punto que antecede, pronunciarse acerca del planteo de inconstitucionalidad del artículo 161”, añadió inmediatamente después el juez cordobés, en total sintonía con el planteo de Clarín.

“Hay una tradición consagrada en la provincia de Córdoba y de mucha dirigencia política de creer de que con la pauta publicitaria, con los recursos del Estado, y con actitudes obsecuentes para con un poder importante como es un medio de comunicación van a estar más cerca de la gente. Y la verdad es que vos estás cerca de la gente cuando estás cerca de la gente, no cuando estás cerca de las corporaciones”, resumió al respecto el senador Luis Juez, del FAP, ante Veintitrés.

Luego fue el diputado del Pro Héctor Baldassi, ex árbitro de fútbol. Baldassi, hasta hace unos días era columnista del programa Paremos la pelota que se emite por Radio Mitre Córdoba (AM 810), emisora del Grupo Clarín. “El Pro votó en su momento en contra de la Ley de Medios, pero somos respetuosos de la Corte (Suprema de Justicia) y vamos a trabajar para que realmente se cumpla lo que dice el fallo de que la Afsca (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) sea un organismo independiente y técnico”, indicó el ex soplapitos repitiendo como loro otro de los principales argumentos de Grupo Clarín.

Respecto de Baldassi, cabe recordar que Mauricio Macri este año sacó un DNU para la “protección de la libertad de prensa” en la ciudad de Buenos Aires”. También que Laura Machado, funcionaria de Macri, segunda candidata del Pro en Córdoba y asesora política de Baldassi, es a su vez Gerente de Relaciones Institucionales de Euromayor, una de las empresas de ladrillos más influyentes de “La Docta”, y uno de los principales auspiciantes del Grupo Clarín en Córdoba.

“Le rinden tributo porque Clarín los está promocionando. En Córdoba, La Voz del Interior es uno de los que más pauta publicitaria ha recibido del gobierno provincial de De la Sota. Por eso que esté Schiaretti ahí no me sorprende. Tampoco Baldassi, con el cual el Grupo Clarín tiene una alianza muy estrecha con Macri”, interpela Giuliani, de la CTA disidente.

Finalmente el último en hacer su muestra de fe ante Adepa fue el diputado radical Oscar Aguad, quien concurrió el 8 de noviembre a la sede del diario La Voz del Interior para firmar la “Declaración de Chapultepec”. Aguad, que proclama un respeto supremo por las instituciones y está abiertamente en contra de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, logró acceder por tercera vez consecutiva a su banca como diputado violando abiertamente la Carta Orgánica de la UCR que prohíbe la re-reelección de los cargos.

“Hay que hacer un acuerdo con todos los bloques para reformar la Ley de Medios y cumplir con ese compromiso más allá de a quién le toque ser oficialismo u oposición en 2015”, propuso el diputado radical, quien hace un tiempo consideró falsos los testimonios de Osvaldo Papaleo sobre la venta de Papel Prensa. “En la Argentina la libertad de expresión está severamente amenazada por las presiones del Gobierno, que se expresan en la falta de equilibrio en la distribución de la pauta publicitaria oficial, el cepo a la publicidad de empresas privadas y las presiones a periodistas, directivos y medios”, añadió Aguad casi como un virtual jefe de la bancada de Clarín.

Aguad, que actualmente quiere cambiar una ley votada por el Congreso por amplia mayoría y ratificada por la Corte, inició su carrera profesional como abogado en el estudio de José Severo Caballero, primer presidente de la Corte Suprema de Justicia de Raúl Alfonsín. Según su curriculum, fue miembro del directorio de La Voz del Interior entre 1985 y 1994, año en que fue vendido al Grupo Clarín y tras el cual se aplicó un severo ajuste. Este grupo, que ahora pretende salvar sus negocios en el Congreso, es uno los que más publicidad recibe de parte de la municipalidad de ciudad de Córdoba. Es justamente por esta alianza que las denuncias de fraude lanzadas por el Frente Izquierda de los Trabajadores (FIT) contra el radicalismo, por la novena banca, tuvo un espacio restringido en los medios de Clarín de Córdoba –Canal 12, La Voz del Interior, y Mitre–.

“A mí me gustaría que ellos especificaran qué es lo que van a cambiar. ¿Qué es lo que no creen que anda bien desde el punto de vista institucional? Porque en el juego democrático no todos los actores tienen que estar de acuerdo en todo”, sostiene el abogado Rodríguez Villafañe, quien, en representación de los medios cooperativos, formó parte de las audiencias públicas convocadas por la Corte en carácter de “amicus curiae” del Estado. “Tratar de eliminar la ley para cercenar la palabra a la ciudadanía prácticamente es una herejía a la democracia que en realidad podría justificar incluso el hecho de que tuviera que dejar el cargo del cual es representativo como diputado o senador”, añadió Villafañe.

De esta manera, el Grupo Clarín, mediante la adhesión a la “Declaración de Chapultepec”, parece que ya ha puesto en marcha un nuevo plan para sortear nuevamente la Ley de Medios. Este consiste en reducir en mínimas unidades su poderoso holding, pensando en una inmediata reunificación, a la par que hace un fuerte lobby en el nuevo Congreso, con legisladores de todas las bancadas, para en un futuro mediato modificar la ley y evitar su desguace. No será algo novedoso para el multimedios de Magnetto, que en otros momentos logró sentar legisladores de todas las bancadas para defender sus intereses como ocurrió en el 2003 con la “Ley de bienes culturales”.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

EL PRIMER MINISTRO DE ECONOMÍA DE IZQUIERDAS DE LA HISTORIA ARGENTINA por MARCELO ZLOTOGWIAZDA

.... dicho sea de paso nunca se podrá acusar a Zloto de ortodoxo en la materia. Sus lineamientos analíticos y su estructura conceptual "keynesiana" se encuentran mucho más cerca de Zaiat que de Willie Kohan, de modo que vale la pena recorrer el artículo que hace pocos días publicara en la Revista 23 para tratar de entender que en oportunidades cuando se habla de derechización del gobierno se hace bajo ciertos recodos falaces que el dogmatismo ortodoxo de izquierda propone de manera ciertamente infantil. Más allá de no estar de acuerdo en su percepción sobre Guillermo Moreno me parece que es un texto que nos puede ayudar y mucho para comprender el lenguaje económico que se viene...




Tras dos años de confusión, mandos repartidos, y crecientes diferencias que se filtraban cada vez más, con la designación de Axel Kicillof el Estado vuelve a tener ministro de Economía. El desplazamiento de Hernán Lorenzino, Mercedes Marcó del Pont y, ¡por fin!, Guillermo Moreno, lo deja como el único con poder de decisión en la macroeconomía. No es un dato menor. Es aceptar el fracaso de la idea de que la economía podía ser gestionada por un equipo con varias cabezas que piensan distinto ya que, argumentaban, la economía está supeditada a la política y es en definitiva la Presidenta la que tiene la última palabra. Era una idea que cumplía con la lógica del slogan, que calmaba ideologismos infantiles, pero que era tosca y resultó ineficaz. La economía siempre está supeditada a la política; a la política de los militares con José Alfredo Martínez de Hoz; a la política neoliberal de Carlos Menem y Domingo Cavallo, o a alguna otra política orientada a objetivos progresistas. Definido eso, y mientras se esperan las medidas, es útil repasar el pensamiento de quien a partir de ahora conduce la gestión económica. El 15 de agosto pasado en un seminario en el Banco Nación, Kicillof expuso con claridad lo que fue uno de los principios rectores de la política de la denominada década ganada: “Si uno se dedica, como lo ha hecho esta administración, a generar incrementos en el salario mínimo, vital y móvil, en las jubilaciones, y en los programas sociales de inclusión, eso va a tener como resultado el crecimiento”. En el credo básico y elemental de muchos economistas kirchneristas, el crecimiento y la inversión son consecuencia del consumo. Pero ese razonamiento elemental, según el cual basta fogonear la demanda para dinamizar todo el resto, ha chocado con la reaparecida restricción externa que marca que el país no podrá seguir creciendo, ni mucho menos desarrollarse, si en lo inmediato no frena la sangría de divisas, y si estructuralmente no supera los desequilibrios externos que provoca cada etapa de crecimiento. Kicillof lo sabe perfectamente. Tal como se relató en esta columna hace algunas semanas, él mismo recomendó la lectura de un artículo que había publicado en 2010 en Página 12. Con más libertad y sofisticación intelectual que en la disertación de agosto pasado, en aquel escrito explicaba: 1) el “famoso modelo” era una combinación de tipo de cambio alto y retenciones que permitía un proceso de industrialización protegida con transferencia de la renta agropecuaria; 2) afirmaba que el modelo tuvo su “talón de Aquiles” en el atraso cambiario que provocó la inflación; 3) descartaba como respuesta tanto a la apreciación cambiaria por sus efectos recesivos como a la devaluación por sus consecuencias reaccionarias, y 4) proponía como solución la planificación estatal para precisar el camino de la industrialización orientando recursos hacia determinados sectores.

Que quede claro: fue él quien recomendó hace muy poco leer ese texto de hace más de tres años. Del artículo se infiere claramente que no habría que esperar una brusca devaluación del tipo de cambio comercial que ponga en riesgo una aceleración inflacionaria con sus consecuencias reaccionarias, sino la continuación de la táctica devaluatoria vigente desde este año, que viene acompañando a la inflación para evitar que se siguiera acumulando atraso cambiario con sus efectos recesivos. También se puede suponer que de la planificación estatal axeliana surjan medidas de estímulo, regulación o compensación fiscal y/o crediticia para ciertos sectores y economías regionales que vienen padeciendo el impacto del atraso cambiario acumulado. Sería una manera de mejorarles la competitividad sin apelar a la herramienta cambiaria.
Pero el artículo recomendado no ofrece ninguna pista sobre cómo el nuevo ministro piensa abordar la urgente necesidad de frenar la incesante caída de reservas del Banco Central. Una alternativa, que Kicillof contempló cuando analizaba la situación desde el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda), sería desdoblar el mercado cambiario. Podría, por ejemplo, establecer un dólar bastante más alto que el oficial para todas las transacciones vinculadas al turismo, para las compras por Internet de productos extranjeros, e incluso para el ingreso de capitales. De esa manera, encarecería y atenuaría el creciente gasto de turistas en el exterior y el consumo de importados con tarjeta, incentivaría a los extranjeros a cambiar sus dólares en el mercado formal, y alentaría la inversión foránea. Con esa u otra receta, el ataque a la pérdida de reservas se lanzará en cuestión de horas. La reubicación de Lorenzino como coordinador de la Unidad Ejecutiva de Reestructuración de la Deuda no debe entenderse como un premio consuelo. Aunque degradado en lo formal, el ahora ex ministro seguirá ocupándose de lo único que realmente manejaba, y que para el Gobierno es un factor clave. Varias fuentes de gobierno coinciden en que uno de los elementos que distinguirá a la política económica de los dos últimos años de gestión cristinista es el arreglo de los conflictos con los acreedores externos. Son proyecciones que se basan en conjeturas y lecturas de la realidad, pero que también están impulsadas por hechos. El más significativo fue el pago a firmas multinacionales que habían ganado juicios en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), y que permitió destrabar líneas de crédito del Banco Mundial. A lo que se agregan las negociaciones en curso para resolver la deuda con los fondos buitres. En esa misma línea, y retomando lo que el entonces ministro Amado Boudou había comenzado a gestionar en 2009 hasta que Néstor Kirchner ordenó una contramarcha, es probable que el Gobierno ahora acepte cumplir con el artículo IV del convenio constitutivo del FMI, que es condición para poder acordar alguna forma de pago de la deuda con el denominado Club de París, es decir, la deuda de la Argentina con otros Estados, que ronda los 10.000 millones de dólares. Ese artículo es el que establece que una vez al año una misión del organismo visita el país, recoge información económica y financiera y examina con las autoridades nacionales la evolución y las políticas económicas del país, y a su regreso preparan un informe que elevan al directorio.

¿Habremos de ver a Kicillof sin corbata recibiendo a la misión del Fondo en su despacho?
La idea de cerrar los diferendos con los acreedores no se basa en principios sino en conveniencia. El Gobierno pretende destrabar créditos internacionales a largo plazo que sirvan al desarrollo y, en lo inmediato, a reforzar el nivel de reservas.
Si bien Kicillof se quedó con el cetro de Economía, eso no significa que vaya a tener todo el poder en la materia, ya que no hay que perder de vista que Cristina también realzó la figura del jefe de Gabinete con la designación de Jorge Capitanich, que es un potencial presidenciable, que tiene poder propio y delegado por los gobernadores peronistas, e ideas económicas bastante diferentes a las de Kicillof.
Uno es tradicionalmente peronista, y el otro el primer ministro de Economía de izquierda en la historia argentina.