EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

sábado, 30 de junio de 2012


Juan Domingo Perón

Hace 38 años moría Juan Domingo Perón. 
Fue el 1 de julio de 1974, el General transitaba su tercera presidencia.




Una de las tapas más recordadas por el periodismo argentino es la del diario Noticias del día siguiente, cuya famosa bajada fue escrita por Rodolfo Walsh, encargado de la sección “policiales”. El diario - aparecido en noviembre de 1973 - vendió ese día 185 mil ejemplares. Estaba controlado por Montoneros y su director en ese entonces era el periodista y actual diputado Miguel Bonasso (que poco tiempo antes había sido jefe de prensa del Frejuli, que llevó al poder a Héctor J. Cámpora). El diario, cuna de intelectuales y militantes donde trabajaban entre otros periodistas, Francisco Urondo, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y jóvenes como Carlos Ulanovsky, Silvina Walger, Leopoldo Moreau  y Martín Caparrós (que entró como cadete) duró apenas nueve meses (266 números). Fue clausurado un mes después de la muerte de Perón, en medio de violentos enfrentamientos entre los sectores de izquierda y la Triple A a través del nefasto ministro López Rega. 
Fuente: www.eblog.com.ar

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Últimos Días (Hugo Presman)

Cuenta Marcelo Larraquy en su biografía de López Rega: “Cuando Isabel y López Rega se enojaban por algún motivo con Perón, no tenían reparos en demostrárselos. Y lo golpeaban en su punto más débil: la soledad. Lo dejaban comiendo sólo a la hora de la cena, para que sintiera el peso de sus ausencias, y ellos se encerraban en el cuarto de arriba durante horas.
El agitado mundo del peronismo podía girar en torno de cada instrucción suya, pero ellos dos eran lo único que tenía a su lado. Eran su familia. Durante un par de días Perón soportaba el suplicio de aquellas cenas silenciosas, pero luego capitulaba y le pedía a Rosario, la mucama, que llamara a Isabelita para que lo acompañara a ver alguna película en la tele. Ella se tomaba su tiempo, pero bajaba”.
El Perón de la tercera presidencia, retomó algunas banderas históricas, en un contexto distinto. Contemporizó con la oposición y descargó su dureza hacia adentro de su movimiento. La muerte lo sorprendió cuando el plan económico de “la Argentina Potencia” y “la inflación cero” daban algunas señales de agotamiento. Dejó como pesada herencia las limitaciones enormes de su mujer y la criminalidad demencial de su valet, secretario y ministro. Su responsabilidad sobre este entorno es innegable y corresponde considerarla.
Político notable, agudo e intemperante, contra golpeador temible, la historia argentina de este siglo no se entiende sin la comprensión de los increíbles claroscuros del movimiento que creó.
Su nombre divide la historia Argentina en un antes y un después e incorporó su figura a las vivencias de millones de personas que asociaron justificadamente su ingreso a una vida digna, con sus tres períodos presidenciales.
                                                                                         



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