FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

domingo, 23 de abril de 2017

LA INTERNACIONAL SOCIALISTA EN AMÉRICA LATINA NECESITA TRATAMIENTO.. “Un médico a la derecha”, dijo alguien que sabía del asunto...



Avatares de la Internacional ¿socialista? en América Latina


Por Camila Vollenweider, Esteban de Gori, Ava Gómez , Bárbara Ester. Investigadores del CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica), para Revista Sin Permiso


La Internacional Socialista (IS) se constituyó desde mediados del siglo XX como el principal mecanismo de internacionalización de los partidos socialdemócratas europeos, en plena configuración de la guerra fría. En particular, fue a partir de 1976 –tras el congreso de la IS celebrado en Ginebra- cuando la expansión de la organización llegó con fuerza a América Latina. Uno de los propósitos más destacados de dicha ramificación continental de la IS fue, por una parte, posicionarse en la región como un tercer actor de influencia local –además de la URSS y EEUU- y, a través del estrechamiento de lazos entre dirigentes y organizaciones, contar con información privilegiada para adelantarse a los complejos escenarios políticos (y militares) que se abrían continuamente en América Latina. De este modo, la IS se constituiría en un interlocutor de peso entre los dos grandes bloques de poder geopolítico.
Las alianzas tejidas en América Latina, por lo tanto, tuvieron dos características: la primera, que las organizaciones políticas no necesariamente tenían que ser socialdemócratas o socialistas, con la finalidad de ampliar el espectro de relaciones y alcances de la IS al interior de cada país; la segunda –en consecuencia- asociarse con aquellas organizaciones que fueran influyentes en la dinámica política doméstica y, también, en las zonas de conflicto regional.

I

Esta variopinta y pragmática configuración de la Internacional Socialista de posguerra se mantiene hasta el día de hoy,  aunque habiendo perdido gran parte de su prestigio y utilidad desde que acabó la guerra fría a comienzos de la década de 1990. En efecto, a pesar de su llamativa tibieza ante algunos de los más importantes golpes de Estado acontecidos en el continente desde 1954 (con el golpe de Estado a Jacobo Arbenz en Guatemala), pasando por el asestado a Joao Goulart en Brasil en 1964 y a Salvador Allende -de ese Partido Socialista chileno fundado en 1933 que se negó a integrar la IS hasta 1996-, entre otros, al menos durante los años que median entre comienzos de la década de 1970 y el fin del conflicto EEUU-URSS la Internacional consiguió ser un actor político de peso, especialmente en Centroamérica. 
Su papel allí osciló –con contradicciones- entre evitar el intervencionismo norteamericano y contener los actores comunistas más radicales en la región. Durante la década de los 80, la IS apoyó al gobierno sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza, pero no al gobierno revolucionario de El Salvador ni condenó la cruenta guerra civil que padeció, a pesar de que criticaba el injerencismo norteamericano. Apoyó también las acciones independentistas de Puerto Rico, admitiendo en sus filas al Partido Independentista Puertorriqueño en 1983 y al Partido Revolucionario Democrático de Panamá; su relación con Cuba tras el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista fue ambivalente, dependiendo sobre todo del grado de cercanía de los principales líderes socialistas europeos que conducían la institución. Numerosos partidos centroamericanos y del Caribe se incorporaron la IS en ese periodo además de los mencionados, como el Partido Nacional del Pueblo (Jamaica) y el Partido de Liberación Nacional (Costa Rica); otros partidos con influencia en la región –aunque con poca influencia socialista en sus filas- también fueron afiliados, como Acción Democrática (Venezuela).
En cuanto a las dictaduras militares sudamericanas que se desarrollaron en la etapa en cuestión, la Internacional Socialista fue bastante inocua en sus condenas internacionales, sino que varios de sus partidos miembros tuvieron, ante la grave situación, una actuación como mínimo condenable (y no sólo en las últimas dictaduras). En este sentido, el Partido Socialista (PS) de Argentina que se inscribió en el socialismo democrático conformando la Internacional Socialista desde 1951 pero apoyó orgánicamente la “Revolución Libertadora” (1955-1958), denominación del régimen militar que derrocó al gobierno peronista al que el PS consideraba una dictadura, a pesar de haber llegado por el voto popular. Su política colaboracionista con el gobierno de facto produjo un quiebre debido al rechazo de una parte de los dirigentes socialistas, lo que agudizó su fraccionamiento durante la década del ´60.
Asimismo, la Unión Cívica Radical (UCR), otro partido argentino miembro de la IS, jugó un papel controversial durante la dictadura militar denominada Revolución Argentina (1966-1973). Una fracción, la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), apoyó a un sector nacionalista del ejército que asumió la presidencia con Levingston en 1970. Otros casos, como el del Partido Por la Democracia (PPD) chileno hicieron un uso instrumental de la dictadura, aprovechando para fundarse el ocaso del pinochetismo, y constituirse con miembros de un espectro ideológico amplio que abarca desde el socialismo hasta ex miembros de partidos de derecha como el Nacional y Republicano.

II

Acabada la guerra fría, se celebró el XVIII Congreso de la IS en Estocolmo, en 1989. Allí primaron los posicionamientos por la paz, los derechos humanos y el medioambiente, además de establecer una nueva Declaración de Principios para la organización y de posicionarse al socialismo democrático como la fuerza del futuro, en tanto “el comunismo estaba en crisis y los conservadores enfrentaban cada vez mayores dificultades a través del mundo”. Sin embargo, en los diez años que transcurrieron entre éste y el XXI Congreso (celebrado en París), varios de los partidos latinoamericanos que pertenecían a la organización fueron gobierno (o aliados) que llevaron adelante justamente políticas conservadoras y que no adoptaron el principio propuesto en Nueva York de que los mercados debían estar “al servicio de las personas y no las personas al servicio de los mercados”.
En este sentido, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), la formación política más antigua del país, que fue creada en 1939 por exiliados dominicanos en la ciudad de La Habana, constituye el mejor ejemplo de partidos que enfrentaron dictaduras y, una vez en el poder, viraron a políticas neoliberales. Durante los años ´70 el partido definió de manera clara su orientación hacia la socialdemocracia, llegando en 1976 a anexionarse a la Internacional Socialista. Pero durante la presidencia del PRD a cargo de Miguel Vargas se observó un nuevo giro político que posicionaría al partido en la centro-derecha, un cambio que se venía evidenciando desde el período 1999-2009.
Otro caso lo constituye la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). El partido peruano fundado por Víctor Raúl  Haya de la Torre también se encuentra entre los partidos fundacionales de IS y a lo largo de su historia ha sido despojado de triunfos electorales por gobiernos militares luego de su victoria en las urnas. Asimismo, atravesó dos largos períodos de ilegalidad, tanto bajo gobiernos militares como civiles. El Partido Aprista Peruano resultó ganador en las elecciones para la Asamblea Constituyente en 1978 y las elecciones presidenciales de 1985 y 2006, ambas bajo la candidatura de Alan García. Sin embargo, las dos presidencias de Alan García dilapidaron el capital político y el imaginario social respecto del APRA. Durante su segundo mandato y, a pesar de que los principios ordenadores del APRA señalan un cariz latinoamericanista, Alan García facilitó a foráneos el acceso a las tierras indígenas para la explotación de sus recursos. Otro foco de cuestionamientos lo constituyeron los sucesivos escándalos de corrupción.
Otro partido emblemático miembro de la IS que se sumó al giro a la derecha durante los 90, incluso antes, es el Partido de la Revolución Institucional (PRI), uno de los partidos más antiguos de México y el que más años ha ejercido el poder. El PRI ingresó a la IS como miembro consultivo en 1996 y en 2003 fue aceptado como miembro pleno. La derechización del PRI es una realidad desde el gobierno de Salinas de Gortari, quien comenzó una etapa de privatizaciones y apertura irrestricta al capital internacional. Ya en la actualidad, el PRI con Peña Nieto ha profundizado este modelo con más privatizaciones y una pronunciada tolerancia hacia la violencia proveniente del narcotráfico. La violencia ejercida por el Estado a través de sus fuerzas de seguridad (como el caso de la masacre de Ayotzinapa) es una constante, y los indicadores socioeconómicos no repuntan con el partido de gobierno. En parte, el PRI pudo llevar a cabo sus políticas “antisocialistas” gracias al apoyo de otro miembro de la Internacional, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) mexicano (que ingresó a la IS como miembro pleno en 1996), socio en el llamado “Pacto por México”, que habilitó las reformas estructurales beneficiarias del capital financiero internacional.

III

Podría decirse que el XXII Congreso de la IS, celebrado en Sao Paulo en 2003 estableció una serie de metas a futuro que resultaron una paradoja histórica: salvo excepciones, los gobiernos que las llevaron adelante no pertenecían a la IS y buena parte de su oposición partidaria estaba nucleada dentro de la entidad. Entre los temas que posicionó como importantes este Congreso estuvieron: la abolición de los paraísos fiscales, la profundización de la integración regional, en el sentido de exceder los acuerdos comerciales, el combate al desempleo y la informalidad; también alertó que “Los neoconservadores intentan explotar la situación para desmantelar todas las formas de gobernanza global, minimizar el papel de las Naciones Unidas, menoscabar las instituciones multilaterales, fomentar el unilateralismo y la consagración del mercado, e imponer la voluntad de los poderosos para decidir el futuro de la humanidad”.
Los gobiernos progresistas que surgieron en la región a partir de entonces –excepto el de Chávez unos años antes- pujaron firmemente para llevar a cabo éstas y otras metas. Ninguno de los partidos que los sostenían (Frente para la Victoria en Argentina, Partido Socialista Unido de Venezuela, Partido dos Trabalhadores en Brasil, Alianza País en Ecuador y el Movimiento al Socialismo en Bolivia) fueron ni son miembros de la IS, en tanto que la mayoría de la oposición política que enfrentaron sí lo eran. Paralelamente, partidos gobernantes miembros de la organización –como el PRI- actuaban en el sentido contrario a los postulados del Congreso de 2003.
A escasos 6 meses de que Hugo Chávez ocupara la presidencia de Venezuela, en una reunión de Consejo de la IS celebrada en Buenos Aires en 1999, ya advertían preocupación frente “a la evolución del proceso político en Venezuela y a la política de confrontación permanente del gobierno con las autoridades establecidas”. Siguiendo el comportamiento de Felipe González, histórico de la IS, durante el golpe de estado contra Chávez en 2002 la SICLAC (Comité de la IS para América Latina y el Caribe, creado en 1980) manifestó su apoyo a Acción Democrática, miembro de la agrupación y uno de los principales actores movilizadores en pro del quiebre constitucional. Tras las llamadas “guarimbas” de 2014 -cuyo objetivo de derrocar al presidente Nicolás Maduro dejó tras de sí 43 muertos, 800 heridos y daños materiales por 10 mil millones de dólares- nuevamente la SICLAC exigió la liberación de “todos los estudiantes y presos políticos y el cese de la persecución a opositores”. Dentro de los “presos políticos” se encuentra Leopoldo López de Voluntad Popular –también miembro de la IS-, acusado de incitación al desorden público, asociación ilícita y atentados a la propiedad.
Si bien la IS no deja de condenar otros presuntos casos de políticos presos, como el de la activista social y Diputada del PARLASUR Milagro Sala, detenida arbitrariamente desde hace más de un año por el gobierno de la alianza Cambiemos –a la cual pertenece la UCR, miembro de la IS-, su énfasis se coloca en los “perseguidos” que pertenecen a partidos afiliados.
Tal es el caso de Samuel Doria Medina y el de Rafael Filizzola, además del de Leopoldo López. En una resolución del último Congreso mundial celebrado en Cartagena, Colombia, en marzo de 2017 la organización emitió una resolución especial condenando todos los casos de persecución político-judicial, pero sólo mencionando puntualmente los casos del dirigente boliviano y del presidente del Partido Democrático Progresista paraguayo. Doria Medina, empresario multimillonario y presidente de Unidad Nacional (UN)– partido fundado en 2003 e incorporado a la IS en el Congreso de Cartagena gracias a las gestiones del PSOE- enfrenta al menos diez procesos judiciales por diversas causas que incluyen supuestos delitos de contratos lesivos al Estado, conducta antieconómica, terrorismo financiero y malversación de fondos. UN es opositora al gobierno de Evo Morales y consiguió que la IS manifestara preocupación por la iniciativa soberana del gobierno de convocar a un referéndum por la reelección. Filizzola, por su parte, creó el PDP en 2007, de cara a las elecciones del año siguiente. Fue ministro del Interior de Fernando Lugo, gobierno del que salió poco antes del golpe. Si bien en un comienzo fue afín al gobierno del PSUV -participó como expositor en el Congreso Bolivariano de los Pueblos en 2004- luego él y su partido se convirtieron en acérrimos detractores del chavismo incluso bregando por su no incorporación al MERCOSUR. A pesar de que la IS manifestó preocupación por el golpe parlamentario a Fernando Lugo, su partido votó a favor. La supuesta persecución judicial contra Filizzola comenzó con denuncias del cartismo, mientras estaba en campaña, por sobrefacturación en la compra de material bélico mientras fue ministro. La denuncia prosperó y Filizzola denunció persecución del gobierno de Horacio Cartes; sin embargo en ese momento, la fiscalía que le procesó estaba en manos de figuras de su mismo partido, el PDP.
Durante el último encuentro de la IS, además, se emitió una resolución contra Venezuela en la que se “reitera una vez más, su profunda preocupación por la grave crisis política, económica y social por la que atraviesa Venezuela como consecuencia de políticas económicas y sociales equivocadas, así como, por actitudes autoritarias que violentan no sólo los principios democráticos que impulsamos en la Internacional Socialista, sino una sistemática violación de los derechos humanos, que se configura en política de Estado y que rechazamos de manera enérgica”. No hay menciones igualmente enfatizadas respecto de las violaciones a los derechos humanos en el cada vez más militarizado México del PRI o en una Colombia –gobernada por el Partido Liberal, ambos miembros de la IS- donde los asesinatos de dirigentes sociales y campesinos son una constante.
Quizás por estas y otras razones, el Partido Socialista Uruguayo (PSU) abandonó la agrupación socialista antes del pasado Congreso. En su comunicado indica que desde 2008 "se ha venido planteando con fuerza la necesidad de una reforma" en la IS, incluyendo "períodos de dirección más cortos, transparencia, equilibrio entre las regiones, equilibrio entre géneros en los organismos de conducción, mejora en la comunicación interna y externa, fortalecimiento en el vínculo con sus organizaciones fraternas, límites en los mandatos", entre otros. Nueve años después, indica el PSU, nada cambió. En el comunicado señalan su disconformidad con la incorporación de nuevas organizaciones a la IS que "diluyó al máximo su identidad socialista, asumiendo incluso posturas cada vez más lejanas a perspectivas de izquierda". En uno de los pasajes más duros, el partido expresa: "entendemos que actualmente la conducción de la organización no está a la altura de su historia y por tanto no nos sentimos representados por ésta". Motivos sobran.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/



jueves, 20 de abril de 2017

Aniversario 116 de José A. Guisasola – Partido de Coronel Dorrego




Se han disipado los fuegos artificiales, se han higienizado las calles del desprolijo y colorido cotillón, se han silenciado los altavoces de los cuales emanaban pobres y banales oratorias, renglones insípidos saturados de pésima literatura, se han acallado por fin los micrófonos mediáticos que muy oportunamente les fueron ofrecidos a los representantes del establishment local para hacer gala de un presente que solamente ellos observan con infame cinismo.

Pero como cantó Serrat “el sol nos dice que llegó el final a pesar de que una noche se olvidó que cada uno es cada cual”. Y las moscas volvieron, en realidad nunca se fueron, un camioncito fumigador anti-plagas modelo “Fusiladora 1955”, acaso conducido por Baby Etchecopar, a modo de placebo, las mantenía fuera del área asfaltada del festejo, de manera no aterricen su maldad en las neoliberales calvas de nuestros psicóticos salvadores, y más aún, tratando de impedir expresamente su ingreso vandálico dentro de las fauces de los funcionarios disertantes; impensable que ello pudiera ocurrir justo en el preciso momento en donde la mitomanía y la perversión discursiva lucieran sus mejores galas.

Y por un rato en los suburbios del pueblo no hubo moscas, y había agua, Alcoyana-Alcoyana nos dijimos. Simbiosis crepuscular, planetas alineados, el ideal. Cuatro horas después de terminada la verbena, y ya sin nuestros heráldicos visitantes, de la canilla no caía una gota y todo lo que había en el exterior era un ejército de moscas enfurecidas con nosotros por culpa de un camioncito que hacía rato había partido, para nosotros con destino incierto, rumbo a otro acto “proctolocar”.

Tristemente al ser nosotros forasteros en nuestra casa y no anfitriones y menos aún propietarios nos es imposible decidir el orden de nuestro hogar, y justamente quienes deciden sobre ese orden no viven en nuestro pueblo.  Anahí “Whatsapp” Dumrauf, Delegada de facto – y cabe la aclaración ya que es un cargo que no deviene de una elección popular muy a pesar de tomar decisiones que inciden en un colectivo socioeconómico y cultural – no vive en nuestra localidad, y eso ya de por sí dificulta su capacidad para racionalizar los inconvenientes que el ciudadano habitante debe afrontar a diario y los trastornos que por mínimos que sean mal predisponen al vecino. El proceso de acumulación suele llenar de fastidio tanto a los ovarios como a los testículos. Muchos sospechamos, incluso vecinos que adhieren políticamente al oficialismo, que la mencionada funcionaría ni siquiera finalizó el curso de Gestión de Delegaciones que dictó Coti Nosiglia en la academia Todos por Dos Pesos. Debo reconocer que no soy el creador del apodo de nuestra Delegada, la especie me llegó a través de personas que trabajan muy cerca de ella y su política para encarar la gestión administrativa.

Pasadas 48 horas de Semana Santa, al haberse cumplido, el día martes 18 de abril, el 116 aniversario de nuestro pueblo y como hace 30 años “la casa está orden”. La basura sigue estando en el mismo lugar, pero más podrida, los elementos contaminantes y sus responsables públicos y privados, que tampoco viven en la villa, gozan de la más absoluta impunidad para seguir transformando la aldea en su “fondo” residual, la pauperización de los servicios médicos se acentúa mes tras mes como consecuencia de los recortes presupuestarios, hay sectores del pueblo que son intransitables hasta en caballo y a la par que son verdaderas bocas de lobo, eso sí en breve tendremos una línea lumínica de 3 km en la avenida de ingreso, obra de costo general indescifrable cuya prioridad social podría estar ubicada, siendo optimista, en el número 65 de las necesidades colectivas locales.

Feliz cumpleaños Guisasola, algunos te mienten, otros creen que ganan cuando te mienten, de unos y otros ya hablamos un rato largo; acaso los menos te escribimos poesía, te adoptamos como el único escenario posible para nuestros cuentos y relatos, te fotografiamos, te pintamos, te cantamos, embellecemos tus entrañas cuidando tu salud, le contamos al mundo de qué se trata esta aldea maltratada, tan poco defendida, tan claramente extranjera a la hora de comprender sus azares.



Estación José A. Guisasola

Es probable que nos quede
tan sólo un vago recuerdo
de esa fiesta improvisada
cuando tu sola llegada
era motivo de prisas
coquetería y rubor.

La caminata de espera
por el andén señorial
nuestro aljibe de testigo
y un beso despreocupado
que por entonces valía
como rúbrica de amor.

Nube negra que delata
tu silueta de primicia
y otear entre las caricias
alguna arruga indiscreta
que a la fuerza y por demora
en la falda se instaló.

De fileteado preciso
se ufanan tus ventanales
testigo de temporales
que prestan conformidad,
ventarrones de perfumes
gominas y soledad.

El durmiente es testimonio
nadie olvida haber servido
maderas que el magro olvido
no ha logrado arrinconar,
huellas en las baldosas
talladuras, corazones,
archivos que el diablo quiso
en la estación preservar...

El andén se va poblando
las fragancias se confunden
un catango estacionado
reclama vía y labor
aromas que el ferroviario
conquista cual polizón.

En forma lenta y pausada
nos delatas tus perfiles
un presagio de pregunta
de identidad y cortesía
cual enigma indispensable
hoy silencio, y poesía.

Los fierros dan testimonio
nadie olvida haber vivido
listones que el magro olvido
no ha logrado marginar,
pisadas en las baldosas
madreselvas, corazones,
historias que el diablo quiso
en la estación custodiar...







Argentina: La otra cara del ajuste y la represión de Cambiemos, analizan Claudio Lozano y Tomás Raffo para Revista Sin Permiso...




Claudio Lozano, economista, diputado nacional por Unidad Popular, es miembro de la mesa de coyuntura del IPYPP y Tomás Raffo, economista, CTA, Instituto Pensamiento y Políticas Públicas, es miembro de la mesa de coyuntura del IPYPP, para Revista Sin Permiso




I) MULTITUDES (en más pero también en menos)

Marzo y lo que va de Abril nos muestran un verdadero festival de multitudes que protagonizan cuanta protesta social se dirija contra el actual gobierno. Desde las multitudinarias marchas de los docentes y estatales (del 6/3), las de la continuidad del conflicto docente (del 22/3 y del 5/4), la Marcha de las Mujeres (8/3), la Marcha de la Memoria (24/3) y la Jornada de Protesta de las dos CTA (el 30/03). Todas ellas tuvieron un exceso, ya sea de convocatoria en organizaciones no habituadas en los últimos años a semejante nivel de adhesión (es el caso de los docentes, los estatales e incluso la CTA de los últimos años), como también un exceso de las demandas en otras, es el caso del Paro de Mujeres y de la Marcha del 24, donde a las consignas específicas de ambas convocatorias (contra el femicidio en un caso y por la memoria, verdad y justicia en el otro) se le agregó fuertemente una extrademanda que se hizo notar con fuerza, a punto incluso de diluir el reclamo original, a saber, el cuestionamiento profundo del actual gobierno y sus políticas económicas de ajuste en la economía. Se trata de unamultitud en más, en tanto exceso respecto de lo que la gobernabilidad actual le puede ofrecer.
Párrafo aparte merece el devenir en el conflicto de la CGT. Empujados por la crisis económica y el descontento de sus bases, tuvieron que suspender la actitud pasiva del año anterior (donde hicieron lo imposible para no realizar un paro) y tuvieron que volver a convocar a una Jornada de Protesta el 7/3 junto a diversas organizaciones sociales. Fue, quizás de todas las hasta aquí realizadas, la manifestación, sino de mayor convocatoria, la de mayor tensión social respecto a las políticas del gobierno. A tal punto, que la CGT no pudo garantizar el “normal” desarrollo de la protesta, siendo sus dirigentes increpados en público por no definir una fecha para un Paro Nacional que se demandaba explícitamente a viva voz por la multitud convocada, y tuvieron que huir del palco de oradores como si fueran delincuentes, que el pueblo quisiera ajusticiar, en tanto las fuerzas de seguridad (en este caso no la policía, sino el aparato de seguridad de la CGT) tuvo que realizar un verdadero operativo para garantizar la salida sin lesiones pero sin dignidad de sus dirigentes. Empujados por las multitudes, qué duda cabe, tuvieron que responder al pedido de “Poné la fecha, la p...”. La pusieron, a contramano de lo que uno de sus dirigentes enunció inconscientemente “antes de fin de año”, la fecha se puso para el 6 de Abril, día en el que estamos escribiendo estas reflexiones. Contundentemente se realizó el Primer Paro Nacional al Gobierno de Macri. Cese completo de actividades privadas y públicas (más allá del intento de vaciarla del Gobierno). Tardaron 15 meses pero lo hicieron. Eso sí, sin manifestaciones, lejos de la calle y dando una conferencia en la sede de la CGT, asegurados de no permitir un encuentro con las multitudes insatisfechas que no pueden conducir.
Sin embargo, no sólo hay una multitud en más disconforme con el rumbo del Gobierno dispuesta a expresarse en cuanta manifestación se la convoque, sino que aparece también una multitud contraria, dispuesta a apoyar al gobierno también en las calles. Se trata de una multitud en menos respecto de la otra, tanto porque claramente sólo se expresaron una sola vez (el 1/4) como también en cantidad de adherentes. En menos también respecto de sus reclamos, puesto que no reclaman nada que no sea apoyar al Gobierno en lo que haga. Quizás en más respecto de una sola demanda: mayor represión y mano dura respecto de la multitud anterior. Una multitud en menos por esencia, puesto que aspira en el fondo, al fin de la multitud, primero de la que le reclamaba al gobierno (que merecería mano dura y represión) y por último de ella misma, puesto al decir de uno de sus convocantes (“dejemos por lo menos un sábado de ir a jugar al golf para defender la democracia”) desea volver a su estado de inexistencia como multitud. Una multitud en menos que no puede ser sino una multitud negativa(por su contenido y aspiración) que comporta un verdadero riesgo democrático (el llamado a la mano dura y la represión) bajo un manto de supuesta defensa de la democracia.

II) SORDERA (y un velado cinismo)

El Gobierno pretende hacer gala de un supuesto afán dialoguista, que para su mentor (Macri), comportaría un verdadero cambio de valores respecto a la experiencia anterior (Cristina Kirchner). El llamado constante al diálogo es un rasgo de la impronta del Gobierno Nacional. Sin embargo, detrás de este llamado al diálogo se esconde su negación, a saber: la sordera. Una sordera que en el marco del llamado compulsivo al diálogo, no puede caracterizarse sino como un diálogo de sordos, en tanto el diálogo supone la capacidad de cambiar y modificar la postura propia (de quien pide diálogo) a partir de la apertura hacia el planteo/demanda del otro, que un sordo como tal está incapacitado de hacerlo puesto que no puede abrirse verdaderamente al diálogo. De eso se tratan los llamados al diálogo del Gobierno, como da muestra las más de 6 reuniones que tuvieron con los gremios docentes sin modificar un ápice su planteo (aumento igual a la inflación del 19%), y también de la negación de la gobernadora de participar de estos “encuentros de diálogo” y la cerrazón a no convocar a la paritaria nacional docente incumpliendo con lo que le fija la ley (a la fecha la Justicia dispuso que el Gobierno convoque a esta instancia y el gobierno en lugar de acatar la decisión judicial, acusó a la jueza de kirchnerista y apeló la decisión). La política del diálogo de sordos es solidaria con un oscuro valor del que hace gala magistral Macri, a saber: el cinismo. Ese rasgo por medio del cual presenta una apariencia / semblante “aceptable” (el llamado al diálogo) en la cual no cree y lo niega en su práctica (no se modifica su postura) sino que no le preocupa que los demás perciban que es una máscara e incluso parece disfrutar de esta situación. Algo así como: “Dialoguemos, aunque no voy a modificar mi postura, y no me importa que percibas esto, sino que incluso quiero que percibas que te convoco para no cambiar mi postura”). Así el llamado al diálogo de sordos en la práctica produce el mismo efecto que la ausencia de diálogo, hermanando así la gestión actual, por sus efectos (y no por sus formas), con la gestión anterior.
Esta hermandad por los efectos, del Macrismo con el Kirchnerismo, se observa en la continuidad de lo que produce la política del diálogo de sordos, que es también la negación de un rasgo del que hasta hace poco hacía gala el gobierno de Macri, a saber: su flexibilidad. Una flexibilidad enmarcada desde el inicio de su gestión en aplicar un ajuste gradual, pero ajuste al fin, contrario a las demandas de shocks que le demandaban los sectores más concentrados de la sociedad. Flexibilidad que se expresó en las diversas marchas atrás en las iniciativas más cuestionadas de su decisión de gobierno (entre las que destacan la marcha atrásen los tarifazos, en los escándalos del Correo y de Avianca). Incluso marcha atrás que se expresó en la paritaria salarial del año anterior, donde el gobierno, calcando una lógica del gobierno pasado, planteó una paritaria del 25%, pero que en la práctica avaló que importantes gremios superaran este techo no dicho, cerrando en promedio en el 35%, mientras la inflación garantizaba una caída del 7% promedio (ya que la tasa de inflación fue del orden del 42%).
Esta flexibilidad hoy negada en el plano salarial y ejemplificada con el largo conflicto docente, nos muestra un gobierno inflexible, dispuesto a asumir los costos de no modificar su planteo. Costos que en términos políticos se miden en términos de la capacidad de reproducir y sostener en el tiempo la gestión de gobierno. Costos cuya primera cuota se paga en las elecciones de medio término que están próximas a realizarse y que incluso han llevado a la hoy Vicepresidenta Gabriela Michetti a exponer su compromiso democrático diciendo que sería bueno que no existiesen. Costos que pueden leerse en las afirmaciones de la Gobernadora Vidal, quien ha dicho “que no le importa perder una elección” (ya que ella “no va a ser candidata”, desafiando a que los dirigentes sindicales confiesen su afiliación a un partido político). Sin embargo, recientemente el propio Macri, jefe político de Vidal, sostuvo que “perder las elecciones sería un fracaso”. Por ende, una interpretación posible de la dinámica expuesta es que, sin decirlo, el gobierno apuesta a que su política de inflexibilidad tenga réditos electorales. Es decir, si la sociedad avala con su voto la política de ajuste del gobierno nacional. Todo un interrogante planteado. Si fuera negativo siempre podrá volver a la flexibilidad y preparar el terreno adecuado para la performance electoral del 2019, clave para la reproducción y sostenimiento en el tiempo de la política de Cambiemos.

III) IMPOTENCIA

Una multitud en acción y un Gobierno de sordos no produce otra cosa que un mantenimiento y profundización del conflicto, muestra cabal de la impotencia del gobierno para garantizar la reproducción social con dosis suficiente de consenso y legitimidad. Esta impotencia del Gobierno alimenta vastos fantasmas, uno de los cuales queremos destacar: es el de la destitución del Gobierno. Al igual que la experiencia anterior, el Gobierno de Macri lee las protestas en clave destituyente, como si toda manifestación en contra del Gobierno debiera estar prohibida. Curiosa aspiración de los gobiernos democráticos que exigen una cláusula propia de lo que garantizan los gobiernos de factos, y si no se cumple, se acusa de golpistas a aquellos que la protagonizan.
Muestrario de lo que nuestra democracia de bajísima intensidad es capaz de tolerar.
Este fantasma de la destitución se lee en las afirmaciones de Macri cuando dice “o los mafiosos van presos o nos voltean”. Frase donde los mafiosos son todos los colectivos que se organizan para “poner palos en la rueda” (en los dichos presidenciales), es decir que, lejos de enfocarse en los sobrados y probados dirigentes de todo tenor (y no solo sindicales a los que sin duda se dirige la afirmación, sino también políticos y fundamentalmente empresarios) la afirmación está puesta para deslegitimar las protestas sociales por provenir “de mafiosos que ponen palos en la rueda”. Sin embargo, nos interesa aquí la segunda parte de la frase, el fantasma Macrista de que pueden “ser volteados”. Fantasma solidario con la idea destituyente ya analizada, y que se alimenta también de otras afirmaciones del entorno gubernamental, como el caso de la frase del Ministro del Interior quien sostuvo “que algunos quieren que este gobierno no finalice su mandato” o bien de la Ministra de Seguridad (Bullrich) para quien resulta sospechoso que la misma gente se movilice varias veces en contra del gobierno.
Queremos resaltar que se trata de un fantasma rigurosamente lógico en la construcción social que lleva a cabo el Gobierno. En efecto, se trata de una lógica, porque dada las multitudes y la política de sordos expuestas, ello inexorablemente conduce a una sola política, a saber: la represión. Así el fantasma de la “destitución” se le aparece al gobierno como anticipación de la deriva a donde lo lleva inexorablemente la lógica que apuesta transitar. Así la represión deviene como una verdadera carta forzada para la lógica del Gobierno. Se trata de unarepresión necesaria para que la política de ajuste no se conmueva frente a las masivas movilizaciones sociales. Se trata de una represión necesaria pero temida, ya no solo por los manifestantes, sino incluso por el propio Gobierno. Algo de esto se expresó en los dichos de dos rutilantes figuras del Gobierno actual que tuvieron un rol protagónico en aquel gobierno que hizo de la represión una política, y que tuvo que abandonar en helicóptero el poder allá por finales del 2001. Nos referimos por un lado a la propia Ministra de Seguridad (Patricia Bullrich, que por aquel entonces era Ministra de Trabajo), quien afirmó en una confesión de sus temores que “vamos a actuar (léase reprimir), pero después no se pongan paranoicos”. Resulta claro que la advertencia de la funcionaria es respecto del miedo que supone para el Gobierno el hecho de que la represión que administren termine por finalizar con su mandato. Situación que podría enmarcarse bajo el dicho popular “el que se quemó con leche, ve una vaca y llora”. Resulta claro que si la represión no adquiere los niveles que requiere para evitar las manifestaciones populares es por el fantasma de tener que abandonar el gobierno abruptamente, como ya en una oportunidad no muy lejana esta misma funcionaria protagonizó. Y la otra estrella rutilante del elenco gubernamental, infinitamente más inteligente puesto que presta un apoyo activo pero sin responsabilidad ejecutiva es Carrió, quien recientemente también enunció “están buscando un muerto” frente a la ola de manifestaciones populares y represiones, tibias y puntuales, pero represiones al fin, que el Gobierno empezó a poner en marcha. Ella también sabe que el precio de la represión puede ser la destitución.
En este sentido conviene alertar sobre el proceso de represión incipiente que el Gobierno Nacional ha decidido encarar, podemos señalar:

A) La represión el 8 de marzo al finalizar la Marcha de “Ni una Menos”, donde la policía realizó una verdadera caza de mujeres para supuestamente detener a las responsables de la agresión de un militante de la iglesia (en realidad de un partido neonazi) quien provocara a las manifestantes en dicho acto y recibiera una leve agresión física de repudio por parte de algunas militantes. La respuesta de la fuerzas de seguridad fue realizar una verdadera caza de brujas deteniendo violentamente a militantes que estaban cenando o en paradas de colectivos y que nada tenían que ver con lo ocurrido.

B)  La detención de un menor de edad y de la periodista de la Garganta Poderosa que filmó dicha detención en el Parque Centenario, en clara violación de las garantías ciudadanas.

C)  La represión sobre los vecinos de La Boca, bajo la excusa de la persecución de delincuentes que venían de la provincia de Buenos Aires, y que supuso heridos de gravedad en los vecinos del barrio.

D)  La represión en el Comedor Infantil de Lanús por parte de la Policía Municipal, donde numerosos chicos fueron heridos y una embarazada perdió a su bebé (¿el primer muerto?).

E)       La reciente represión sobre las vías de acceso de la Av. General Paz en el marco del Paro Nacional sobre manifestantes que cortando las rutas pretendían hacer efectivo el paro nacional. Represión por parte de la Gendarmería en el marco de la responsabilidad del Subsecretario de Seguridad (Burzaco) quien es el responsable directo de los 6 detenidos y los 4 heridos que arrojó el operativo.

Resulta claro que el coqueteo con la represión que el gobierno ensaya bordea la muerte, como profetiza Carrió, y que es un riesgo mortal, para las multitudes enfrentadas con el gobierno, pero también para el gobierno mismo.

Fuente: Revista Sin Permiso


martes, 18 de abril de 2017

Parece que la lobotomización llegó a su techo. Hay muchos kirchneristas todavía, dice el oficialismo.





Es necesario purificar el país manifiestan, con un marcado entusiasmo persecutorio, tanto políticos oficialistas, dirigentes que circulan por la ancha avenida de la colectora, como así también la mass media corporativa. Y lo hacen sin intentar comprender los dos elementos políticos más importantes de la construcción semántica que ellos mismos edificaron: Eso de “somos muchos” y eso de “todavía”.

Lo cuántico y lo temporal como incisos políticos ajenos, adjetivos que se diluyen de su racionalidad producto del escaso apego que tienen por la historia política y cómo ésta afecta sin remilgos a las sociedades. Se permitieron pensar que la historia reciente se podía destruir mediante operaciones de prensa o relatos antojadizos más familiarizados con la ciencia ficción que con la propia realidad. Vaya paradoja se olvidaron del sujeto político de su propia construcción ideológica: El individuo, sus pulsiones y sus vivencias concretas.

Según Nicolás Wiñazki, "hay kirchnerismo escondido por todos lados". Se equivoca a medias el operador. El kirchnerismo no está escondido, está allí, vivo, por todos lados, sale a las calles a cara lavada y sin fueros a favor de ese individuo que estaba incluido y ahora no, y en consecuencia de ese colectivo al cual Cambiemos le quiere devorar su buena historia, la de aquellos días felices que según sus dirigentes, ya no se merecían. Y lo hace marchando, cantado y puteando, a pesar de las agachadas de muchos de sus representantes. La estrategia inicial del poder fue colocar al kirchnerismo como una suerte de grupo minoritario, marginal, que circulaba por fuera del sistema, acaso clandestino, dispuesto en cualquier momento a fomentar acciones ilícitas y violentas, incluso se observaba y aún se observa de manera tangible y nada explícita que las provocaciones diarias caminan con el claro intento de incitar a la reacción. Mala de ellos y sus presunciones: de la nada pasamos a tener un poder desestabilizador. 

Pero para pensar lo pensado estamos. Al mismo tiempo se afirma que el gobierno intenta adrede polarizar con el kirchnerismo porque dicha estrategia le serviría a sus objetivos electorales ya que ellos como ningún otro centralizarían el sentimiento antik. En primera instancia temo que el oficialismo omite que durante este tiempo también ha surgido un profundo sentimiento anticambiemos, sobre todo dentro de los sectores del trabajo, pequeños comerciantes e industriales que curiosamente confiaron en las recetas neoliberales, acaso por desconocimiento o influencia mediática, colectivo que por el momento no podemos direccionar políticamente justamente por esa ausencia de proyección ideológica. Como segundo dato va de suyo que si la estrategia es polarizar, los operadores del gobierno están convencidos que el oficialismo conserva su caudal electoral en un alto porcentaje ya que a vistas de los comicios pasados el FPV-PJ tiene un piso muy alto en la mayoría de los distritos. ¿Pero cuál es el caudal electoral del oficialismo sin el auxilio que tuvo por parte del FR para ganar el balotaje, el 30% de las Paso o el 34% de la primera vuelta? Y de aquí se desprende el estigmatizante y fatigoso “todavía son muchos”... Vale decir, su táctica videoclip de desmemoria activa no ha logrado atomizar al movimiento de la manera deseada. Las operaciones mediático judiciales solo han servido para reforzar la no voluntad del lobotomizado o quebrado por el sistema, de ninguna manera trabajaron a favor de sumar adherentes al modelo vigente. Hasta la imbecilidad tiene su techo.

Todo para Cambiemos ha sido merma porque sus políticas fueron, son y seguirán siendo excluyentes. El dilema que se plantea el corporativismo gobernante en el presente es cómo seguir demostrándole a sus superiores del establishment que Cambiemos cuenta con los capitanes más aptos para conducir esta factoría que han bocetado con formato de país. De todas maneras es recomendable no olvidar que más allá de las especulaciones estos comicios son puramente distritales y la taba electoral se manifestará de acuerdo a puntos muy específicos que generalmente la macro-política no tiene en cuenta.


Por lo pronto la única manera que tiene el FPV-PJ para seguir siendo el colectivo ideológico-político mayoritario y la más clara alternativa de cara al 2019 del modelo excluyente a la alianza neoliberal gobernante es trabajar en cada distrito como si la elección nacional se definiera dentro de sus límites, poniendo sobre la mesa las problemáticas locales específicas en franca relación con el actual sistema socioeconómico, cuestiones cotidianas que afectan directamente la vida de las personas. 

lunes, 17 de abril de 2017

Del “progresismo” macrista...





Tras las declaraciones de Alejandro Rozitchner sobre el carácter popular del gobierno de Macri, Mario de Casas indaga sobre las características del progresismo macrista. La búsqueda de respuestas derivó en la sucesión de comparaciones que de Casas vuelca en este texto.


Por Mario de Casas, Ingeniero Civil


Alejandro Rozitchner, el filósofo que trabaja en Casa Rosada, aseguró que el gobierno de Macri "es el más popular y decidido en ayudar a los pobres" y afirmó que desde que volvió la democracia esta es el primera gestión "que se ocupa realmente de los que la pasan mal". Poco tiempo atrás, el subsecretario nacional de juventud, Pedro Robledo, afirmó: “Macri es progresista, rompe con el conservadurismo político”. Antes había sido el ex senador y factótum del macrismo gobernante, Ernesto Sanz, quien había sentenciado: “Éste es un gobierno progresista”.
           
Ante semejantes declaraciones y otras similares, decidí indagar sobre las características del progresismo macrista. Más aún, la falta de pronunciamientos por parte de quienes, despojados de actitudes vergonzantes, pudieran considerase herederos y/o militantes del conservadurismo –léase liberalismo conservador-, fue otro estímulo a mi curiosidad. Así, la búsqueda de respuestas se convirtió en la sucesión de comparaciones que he volcado en este texto.
           
Si los conservadores temieron históricamente la propagación de la cultura en general –su concepción clasista pretendía que para las masas alcanza con incorporar los “buenos modales”-, no es seguro que el original progresismo macrista tema la difusión de la cultura, lo seguro es que no la conoce. Por eso los primeros usaron la censura como arma de control cultural, mientras que los segundos banalizan toda expresión de la cultura. En particular, si los conservadores “nacionales” hicieron del sistema educativo un instrumento transmisor de su ideología, el progresismo macrista utiliza otros aparatos ideológicos para contagiar ignorancia. Si los conservadores manipularon la historia nacional, las fechas patrias y los símbolos nacionales; para el progresismo macrista no hay historia y el único símbolo que importa es el globo amarillo de la alegría.
           
Si los conservadores promovieron históricamente la resignación de los pobres, el progresismo macrista promueve la alegría de ser pobre.
           
Si los conservadores asumían hasta con orgullo su identidad política, el progresismo macrista esconde la suya detrás del cinismo de la alegría.
           
Si la violencia social de los conservadores tuvo sus fuentes en las políticas implementadas y la consecuente represión, la del progresismo macrista tiene un plus: esa notable destreza en la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación para alienar a vastos segmentos de la población, con alegría.
             
Pero no se puede ser diferente en todo. En efecto, hay dos asuntos -de aparente importancia menor para los unos y los otros- en los que el progresismo macrista es prácticamente lo mismo que el conservadurismo argentino. Me refiero al respeto a la soberanía popular y a la intervención del Estado en la economía.

Con respecto a la primera cuestión, los conservadores iniciaron su trayectoria de atropellos imponiendo que votara solamente la minoría que les resultaba afín; el voto así instituido fue parte de lo que se conoció como el Estado oligárquico. Ya en la Década Infame, utilizaron el fraude para violentar la voluntad popular, época que también se conoce como de la Democracia fraudulenta. Luego adoptaron la proscripción, de lógica tan implacable como las derrotas que les propinaron las mayorías cada vez que fueron convocadas a las urnas. Finalmente, en los ´90, pusieron en práctica un nuevo ardid, que consistió en desviar -no anular- la voluntad popular. La nueva estratagema, que se podría denominar de la Democracia enajenada, dejó un indeleble registro histórico con la brutal confesión de Menem: “Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie”. Pues bien, esta grave “picardía” proporcionó miles de votos al progresismo macrista en 2015: cada vez que en campaña se denunciaba alguna de las políticas que el progresismo macrista ejecutaría si triunfaba, el candidato Macri lo desmentía rotundamente, con fingida alegría; después tuvimos –y tenemos- a diario oportunidades de comprobar quién decía la verdad. Esta vez el registro imborrable para la historia fue dado por Macri en el artificioso debate entre los candidatos a Presidente.
           
En cuanto al Estado, tanto los conservadores como el progresismo macrista han rechazado enfáticamente su intervención en la economía, salvo cuando se trata de acrecentar el enriquecimiento de los sectores dominantes; sea con reducciones regresivas de tributos, con desenfrenados y antisociales endeudamientos externos -legado que históricamente se pagó con el sacrificio de los sectores populares y solo sirvió, como hoy, para abastecer incesantes fugas de divisas-, o con la entrega de sabrosas porciones del patrimonio social en turbios negocios con grupos económicos controlados por familias de miembros de sus respectivos gobiernos.
           
Sabemos que la historicidad es condición necesaria para la validez de cualquier análisis del devenir social. En el caso que nos ocupa, esto quiere decir que “conservadurismo político” o “gobierno progresista” en las declaraciones citadas es pura abstracción que no significa nada. En cambio, es evidente que el progresismo macrista no es la superación del conservadurismo que ha conocido el país. Al contrario, se ve que en el mejor de los casos es similar a la Concordancia de los ‘30. Por lo tanto, es lícito hablar de “progresismo” macrista, así, entre comillas.
           
Siempre con la experiencia histórica como guía, hay que insistir en que el “progresismo” macrista debería considerar que a cada intento de restauración de políticas antipopulares, le ha seguido una conmoción mayor que la anterior y un acercamiento también mayor a la auténtica democracia, la que conduce a la alegría verdadera de nuestro pueblo.



Fuente: http://www.lateclaene.com/