FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

jueves, 27 de octubre de 2011

52 FIESTA DE LAS LLANURAS - CORONEL DORREGO


Luis Acosta García

Don Luís Acosta García se llamaba el payador,
hombre nacido en Dorrego y que mucho trajinó,
hombre de lindas riquezas; guitarra, amigos, canción.
Don Luís Acosta García, lindo nombre pa’ cantor,
que anduvo de pago en pago, y en ninguno se quedó.
Atahualpa Yupanqui. Cantor del Sur


HIDALGAMENTE

                                             Señora sociedad, escuchadme

Señora; bella señora,
me pides una poesía
que raye en la fantasía
de su vida soñadora.
Señora; bella señora,
jamás en lo artificial
soñó mi mente auroral
de humanísimos resabios,
yo, soy un beso en los labios
no en tu ruedo, ni en tu chal.

Gran señora: este trovero
que con natura te nombra
jamás rayará en tu alfombra
el ala de su sombrero.
Gran señora: este trovero
de caballaresco tono,
no se inspira en el encono
del cielo, por sus excesos:
no soy mendigo de besos
ni lacayo de su trono.

Gran señora: no podría
ni vestido de egoísmo,
cantar el romanticismo
de tu loca fantasía.
Gran señora; no podría
ir a inspirarme en tus lodos,
porque yo tengo otros modos
que más proficuos entiendo:
soy como el sol, no me vendo,
y soy útil para todos.

Gran señora: nunca esperes
que hinque por ti una rodilla
que mi talla no se humilla
entre livianas mujeres;
si verme inspirado quieres
y cantar fuerte y con ganas,
abre al pueblo tus ventanas
mientras que mi lira pulse
y oirás la armonía dulce
de mis canciones humanas.

Gran Señora; este trovero
no intimida tu linaje
ni tus joyas, ni tu traje,
ni tu apellido heredero.
Gran Señora; yo, el trovero
cantor del hambre y del frío
todos mis besos confío
tan mimoso como un niño,
a quien me da otro cariño
tan humano como el mío.


¿ Por qué te fuiste, hermano?
Homenaje al que en vida fue un amigo, un  exquisito payador y un correcto caballero
                                                              a Generoso D´amato

Mientras yo tenga mi entereza de hombre

nadie en el mundo manchará tu nombre.

Porque tú fuiste: lo que soy ahora
y seré lo que tu – as mi hora –
Zorzal préstame tu acento
Cóndor préstame tus alas
su resistencia los Talas
y sus potencias el viento:
Quiero cantar lo que siento
como jamás cantaré.
Si hay que llorar, lloraré,
que por mucho que lo llore;
no seré quien más lo adore
al payador que se fue.

Me dicen: D´amato ha muerto,
oigo que lo están llorando
y dudo si estoy soñando,
si estoy dormido o despierto:
y cuando a explicarme acierto;
que ya nunca lo veré
me siento sin luz, sin fe
ya un golpe tan grave y rudo
que estoy como un sordomudo
quiero explicarme y no sé.

Por qué te fuiste, hermano...
por qué te fuiste ahora
que estabas en plena aurora
en el canto Americano.
Que injusto, cruel y tirano
fue contigo tu destino
al tronchar tú suave y fino
ideal de poeta y patriota
¡dejó una página rota
en el parnaso Argentino!

Hoy estarás con José
Vázquez, Gabino y Curlando:
que te estaban esperando
desde que Cazón se fue...
Duerme, que yo cuidaré
tu prestigio y tus canciones:
listos están mis bordones
con mi tendencia fogosa:
¡y estoy velando tu fosa
con... “mis Perros Cimarrones”


Protesta Gaucha


Con la frente descubierta

                                                       la melena negra y lacia

traigo la gloria y la gracia
de un criollo que se despierta.
Vengo a golpearle la puerta
al congreso americano
que dende tiempo lejano
tiene una deuda sagrada
yo he venido con la espada
de la justicia en la mano.

Vengo a reclamar lo mío
que por güeno me han quitao,
quedando tan despichao
que cuasi he muerto de frio.
Vengo con odio y con brío
hastiao del tiempo sufrido,
razonable y convencido
que aunque es pueblera la cancha
he de ganar la revancha
si no es tramposo el partido.

Yo les quiero preguntar
a esos grandes mandatarios,
que charlan como rosarios
cuando quieren conquistar.
Qué es lo que hacen con cambiar
de costumbre en la Nación,
con esa preparación
que ante el progreso se abraza
ultimarán a mi raza
matando la tradición.

Y a causa de esas razones
del progreso americano
la van sacando al paisano
los últimos patacones.
Los llenan de obligaciones,
siempre hay algo que pagar;
por guías, por señalar,
por campos, marcas y sellos
y hasta pagarles a ellos
pa que apriendan a charlar.

Nos quitaron las haciendas
a medias con le pulpero,
después la lana, los cueros,
caballos, matras y priendas.
Y en el medio de sus enmiendas
creyendo de mejorar
no se fijan que al pasar
sobre la pampa querida
llora una raza vencida
sin patria, pilchas ni hogar...


¡Dios te salve, mi hijo!

El pueblito estaba lleno, de personas forasteras

los caudillos desplegaban lo más rudo de su acción
arengando a los paisanos, de ganar las elecciones
por la plata, por la tumba, por le voto o el facón.
Y al instante que cruzaban desfilando los contrarios
un paisano grito: ¡Viva! Y al caudillo mencionó;
y los otros respondieron, sepultando sus puñales
en el cuerpo valeroso del paisano que gritó...


Un viejito lentamente se quitó el sombrero negro;
estiró las piernas tibias del paisano que cayó
lo beso con toda su alma, puso un cristo entre sus dedos
y goteando lagrimones entre dientes murmuró:
“Pobre m´hijo, quien diría, que por noble y por valiente
pagaría con su vida el sostén de una opinión;
por no hacerme caso m´hijo: se lo dije tantas veces
no haga juicio a los discursos del doctor ni del patrón.


Hace frío ¿verdad m´hijo? Ya se está poniendo oscuro
tápese con ese poncho y pa siempre yeveló;
es el mismo poncho pampa que en su cuna cuando chico
muchas veces, hijo mío, muchas veces lo tapó.
Yo, viá dir al campo santo,y a la par de su agüelita,
con su daga y con mis uñas una fosa voy a abrir:
y, a su porbre madrecita, a su pobre madrecita
le diré que usted se ha ido... que muy pronto va a venir.


A las doce de la noche llegó el viejo a su ranchito
y con mucho disimulo a su vieja acarició;
y le dijo tiernamente: su cachorro se ha ido lejos,
se arregló con una tropa, le di el poncho y me besó.
Y, aura, vieja por las dudas, como el viaje es algo largo
prinedale unas cuatro velas, por si acaso nada más
arrodiyesé y le reza,... pa´ que Dios no lo abandone
y suplique por las almas... que precisan luz y paz...


El Caudillo

¡Caudillo! mandón inculto,
sin otro don que su audacia
que explota con perspicacia
para rendir al tumulto
yo no soporto tu insulto
ni tu orden de señor
yo soy un batallador
que nunca luchó a la ciega
y uno que no se doblega
al peso de tu arriador.

Con tus fines usureros
y con tu insulto salvaje
los arreas al paisanaje
como si fuesen carneros;
con taba, naipe y corderos
en tu mismo corralón,
el día de la elección
los haces emborrachar;
después los haces votar
a nombre de tu mandón.

Y si encuentras un varón
que no soporta tu yugo
le mandas a tu verdugo
que le titulas matón,
con trabuco o con facón
mata y cumple tu mandato
porque tú lo has engañado
jurándole recompensa,
diciendo que tú defensa
es orden en el “senado”.

Y dices...  ¿por qué al paisano
le inculcas esa torpeza?
siendo que es pura nobleza
su cuna de ciudadano,
no ves, caudillo tirano,
que siembras odios y maldad
y en su culpabilidad
de ser patriota mezquino
le quitas al argentino
el rancho y la libertad.


Por aquello que más quiera

Por aquello que más quiera
le suplico patroncito
no pretenda arrebatarme
lo que es mío nada más;
usted sabe que yo adoro
las caricias de mi china
con salvaje idolatría
como un puma montaraz.

Mándeme con tiempo fiero
con la hacienda más baguala,
o a jugarme tuito entero
en un día de elección;
mándeme a matar jaguares
o a montar un potro en pelo
que pa tuito he de servirlo,
como amigo y como peón.

Pero quiero prevenirle
que si güelve a repetir
la mirada de codicia
que a mi china dirigió,
ni su plata, ni su mando
lograrán pagar el precio,
de esas deudas, cuando cobran
los paisanos como yo.

Usted sabe patroncito,
que ya van pa´ diez abriles
que una tarde en una fiesta
a mi china conocí;
y como es tan agraciada
la seguía como a pleito
un matón con mucha plata
que llegó de Guaminí.

Usted sabe que esta fiesta
terminó con una muerte
y la causa de esa muerte
fue el nacer de una pasión;
y por eso, patroncito,
yo no quiero que me roben
lo que me costó tan caro
en heridas y en prisión.

Y disculpe patroncito
si lo ofendo sin querer
con venir a prevenirle
que no me haga una traición;
pero sepa que esas cuentas
los paisanos de mi tierra
las firmamos frente a frente
con la punta del facón...

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