Nos Disparan desde el Campanario Abstencionismo analfabeto... por Gustavo Marcelo Sala

 


 

 

Gráfica: PRT

 

Un postulado insolvente y carente de evidencia reiterado durante mucho tiempo se transforma tristemente en una verdad revelada a caballo de la ausencia de la refutación y del pensamiento crítico. Acaso la más notable que podemos mencionar en estos días es aquella que reza sobre la supuesta superioridad política e intelectual que ostenta el electorado porteño. Esto se debe a que extrañamente se asocia de manera caprichosa una relación causa efecto en tanto ingreso per cápita, formación, información, accesibilidad de servicios y PBI distrital, con cierta capacidad deliberativa y racionalmente superior a la hora de entender la política arribando siempre a conclusiones irrefutables sobre sus decisiones colectivas. 

Estimo que esta antojadiza aseveración no es inocente pues intenta configurar una moral etnocentrista a seguir que no se debe discutir y más cuando ese electorado se exhibe históricamente hostil hacia los movimientos populares. Por eso tanto el progresismo como las derechas, políticas y fácticas, y los medios de comunicación, suelen laudar endulzando el paladar del electorado capitalino haciéndole creer que su capacidad analítica debe ser resaltada como tendencia por sobre el resto de los nacionales.

Hasta los intelectuales supuestamente progresistas caen fácilmente en la celada cuando el sufragio no deseado sorprende a su lógica. Recuerdo al bueno de Pino Solanas denostando la calidad del voto norteño porque éste se había inclinado hacia opciones populares soslayando y no calificando del mismo modo el voto macrista en CABA muy a pesar de su ideología sectaria, y esto no se debe a que Pino en el fondo fuera un gorila reduccionista sino porque en su inconsciente ya tiene asumido que la Capital posee racionalidades superiores que no dejan lugar para ser refutadas, insolvencias que él percibe claramente en el sufragio formoseño, chaqueño o santiagueño. El sentido común dominante entiende que el voto porteño posee una lectura elevada de la realidad sociopolítica que no existe en otras comarcas de la Patria.

Pues estos comicios, más allá de los resultados han demostrado, como tantas otras veces, que esta idea instalada no posee evidencia alguna para que se siga acentuando, diría que mencionarla ya significa un despropósito.

Votar, por cualquiera de las opciones del menú electoral, y esto incluye el voto en blanco como alegato crítico para manifestar el descontento, es la única opción que tenemos los ciudadanos para participar activamente en el diseño sociopolítico de nuestra sociedad, de manera que evitar dicho compromiso, no aprovechando tan vital herramienta política o absteniéndose, desvanece cualquier relato superior que pueda existir sobre esa comunidad. Y eso es lo que sucedió en CABA sin distinción de clases sociales y barriadas, sean ellas populares, medias o aristocráticas, pues es justamente no entender de qué se trata la política y sobre todo la democracia.

Como muchos lectores saben he residido durante más de dos décadas en el Distrito de Coronel Dorrego, paraje situado a 600 Km en dirección sudoeste de la Provincia de Buenos Aires y no me imagino bajo ningún concepto un desinterés similar al acontecido en CABA y menos a escala distrital, tal vez las escalas provinciales y nacionales posean ciertas distancias y en consecuencia nos choquemos con algún dígito preocupante, pero la política de la localidad está muy arraigada como factor determinante de la suerte de cada ciudadano teniendo este absoluta conciencia de tal cuestión. Sus calles, su hospital, sus instituciones, su higiene, su seguridad, sus espacios verdes, sus veredas, están puestas en advertencia cada dos años, y los dirigentes lo saben, esto lo digo más allá de mi valoración particular sobre elegidos ejecutiva y legislativamente, notando con esa actitud un compromiso con su distrito que no tiene el ciudadano porteño, entonces me pregunto ¿en dónde descansa esa supuesta tesis sobre la superioridad cívica y moral del coto etnocentrista en el cual actualmente resido? Y digo Coronel Dorrego, y hago extensivo el razonamiento, siempre hablando en términos distritales, hacia Coronel Pringles, Monte Hermoso, Coronel Suarez, Punta Alta, Tres Arroyos, Gonzales Chávez, Benito Juárez, sitios en donde aún los dirigentes políticos, por exigencia y participación ciudadana, mantienen además un interés cardinal para estar presentes ante los dilemas cotidianos. Esperemos que de cara al futuro esta conducta etnocentrista supuestamente vectora no derrame en sitios como los mencionados, nada superior se puede construir socialmente con el descompromiso, no existe nada para imitar sobre lo ocurrido en CABA, sobre todo porque ello implica una deslegitimación de la democracia, de la política, bajarles sus intensidades, y para nada se constituye como crítica a las dirigencias.

 

*Gustavo Marcelo Sala. Editor

 


Comentarios

  1. Es cierto. Aquí en Dorrego los hilos se ven, nos conocemos todos, que votemos para el orto es otro tema.

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  2. LLA salió primero en los centros urbanos, Jujuy capital por ejemplo. Mil moscas que eligen m. no equivale a que esa m. sea deseable...

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    1. Estoy de acuerdo. Vox Populi no es Vox Dei, este es otro sofisma. Pero entiéndase algo. Los que no fueron a votar no son oficialistas, sino hubieran avalado lo hecho. No ir a votar no es un signo de protesta sino de desinterés por la política y por la democracia. O quizás esten aguardando por una oposición menos atomizada y más coherente. En el mientras tanto la no participación fue funcional al desmadre del presente. El voto en blanco tiene mucho mayor impacto político que la difusa abstención, recordemos los comicios de 1963 y el impacto que tuvo voto en blanco peronista por estar proscrito.

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  3. Los analistas dicen q en la zona de mayores ingresos la participación en la caba, fue de maso 60%, si muy baja en zona sur donde además , si se inunda y los vecins estaban en muchos caso limpiando y secando, como en el corredor norte inundado. eso bajó el promedio

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    1. Los analistas mandan cualquier verdura para justificar sus limitadas e interesadas percepciones, pretendiendo menguar los efectos de algunas cuestiones mucho más complejas que climatológicas. La población afectada al fenómeno climatológico que justifica ese análisis alcanza alrededor del 2% de la población de CABA.

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