Nos Disparan desde el Campanario Jomos y Fomos los otros monos Orozco… por Gustavo Marcelo Sala

 


 

La necesidad virtual de crear comunidades o tribus en tanto caracterizaciones individuales banales hace que se suelan inventar términos o siglas, amigas del sentido común, sobre comportamientos corrientes que en otras épocas no merecían (ni merecen) ningún tipo de especificación, pero que en la actualidad sirven para agrupar idiotas que se sienten dentro de ellas como seres especiales, pues nada más vulgar que percibirse especial. Tal son los casos de estos nuevos Orozcos, los monos Fomos y los monos Jomos. Según sus creadores los Fomos (acrónimo de Fear of Missing Out) serían aquellos que sienten una sensación de ansiedad permanente pues consideran que se están perdiendo experiencias notables. Mientras que los Jomos (acrónimo de Joy of Missing Out) son los individuos que manifiestan fervor por perderse ciertas cuestiones que consideran fútiles. En ambos casos las redes sociales cumplen un rol cardinal, pues para los primeros la virtualidad les permite estar al tanto de todo, y para los segundos el mundo de las redes les permite discriminar.

Dolina suele afirmar que a los malandras y a los perversos los prefiere ansiosos en tanto de ese modo no nos den tiempo para que nos encariñemos con ellos. En este caso los fomos serían menos dañinos. De todas maneras estos nuevos estereotipos no están ligados a cuestiones trascendentales como las que plantea el maestro sino a los constantes mohines inmediatos que la sociedad recibe como estímulos vía redes, publicidad directa o subliminal y los medios de comunicación. Como sucede corrientemente la sustancia y la profundidad de los temas quedan a un costado privilegiando su cosmética licenciando a la racionalidad, de alguna manera todos somos ansiosos en determinadas cuestiones y totalmente desinteresados en otras, por lo cual la discriminación temática labora como factor cardinal impidiendo que estas generalizaciones tribales pseudosicológicas posean fundamento científico. No es lo mismo expresar cierta ansiedad ante la posibilidad de salvar vidas o colaborar para mejorar la convivencia comunal, que exponer dicho cosquilleo ante una serie televisiva, una ropa, una moda o en el caso del lanzamiento de un nuevo trabajo musical de nuestro artista preferido, hay cuestiones que ameritan una cierta ansiedad vocacional, una sana pulsión interna movilizadora, una saludable intranquilidad, y existen otras cuestiones que mensuradas correctamente pueden pasar de largo o encontrarse con ellas casi de casualidad. Lo que nos interesa de la vida nos califica.

Como afirmamos AQUÍ, lo que ansiamos, lo que postergamos y lo que desechamos, de alguna manera, nos revela, el “pero” y el “más allá”, cuando de retórica se trata, nos define ideológicamente. Mis ansiedades humanistas lejos están de ser mayoritarias al igual que mis apatías de mercado, acaso por eso “pertenecer a minorías minoritarias implica que si eres independiente vives y mueres solo”, comprendido y arropado solo por un pequeño círculo de afectos. Así comienza el protagonista de la multipremiada película española del año 1987, Asignatura Aprobada, dirigida por José Luis Garcí, con su apología sobre vivir fugando hacia adelante, no enfrentar la vida, cederle el paso, rindiéndose ante el nihilismo, sin saber jamás si uno se va o es que simplemente lo echan.

 

*Gustavo Marcelo Sala. Editor


Para colaborar con Nos Disparan desde el Campanario:

Gustavo Marcelo Sala

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Comentarios

  1. Colorado del Monte31 de marzo de 2025, 9:10

    Porque el pensamiento independiente es, cada vez más, "rara avis"...
    Porque la mirada de los (falsos) "liberales" argentos tiene 200 años repitiendo sus estúpidos mantras economicistas... pero la antítesis, colectiva, grupal, solidaria nos trajo hasta acá desde mucho más allá, en tiempos de la Abuela Lucy en Olduvai...
    Esa antítesis, en su condición de especie amenazada debe ser "comprendida y arropada por un pequeño círculo de afectos".
    Vaya, entonces, un "abrazodonte" patagónico.

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