La necesidad virtual de crear
comunidades o tribus en tanto caracterizaciones individuales banales hace que
se suelan inventar términos o siglas, amigas del sentido común, sobre
comportamientos corrientes que en otras épocas no merecían (ni merecen) ningún
tipo de especificación, pero que en la actualidad sirven para agrupar idiotas
que se sienten dentro de ellas como seres especiales, pues nada más vulgar que
percibirse especial. Tal son los casos de estos nuevos Orozcos, los monos Fomos
y los monos Jomos. Según sus creadores los Fomos (acrónimo de Fear of Missing
Out) serían aquellos que sienten una sensación de ansiedad permanente pues
consideran que se están perdiendo experiencias notables. Mientras que los Jomos
(acrónimo de Joy of Missing Out) son los individuos que manifiestan fervor por
perderse ciertas cuestiones que consideran fútiles. En ambos casos las redes
sociales cumplen un rol cardinal, pues para los primeros la virtualidad les
permite estar al tanto de todo, y para los segundos el mundo de las redes les
permite discriminar.
Dolina suele afirmar que a los
malandras y a los perversos los prefiere ansiosos en tanto de ese modo no nos
den tiempo para que nos encariñemos con ellos. En este caso los fomos serían
menos dañinos. De todas maneras estos nuevos estereotipos no están ligados a
cuestiones trascendentales como las que plantea el maestro sino a los
constantes mohines inmediatos que la sociedad recibe como estímulos vía redes,
publicidad directa o subliminal y los medios de comunicación. Como sucede
corrientemente la sustancia y la profundidad de los temas quedan a un costado
privilegiando su cosmética licenciando a la racionalidad, de alguna manera todos
somos ansiosos en determinadas cuestiones y totalmente desinteresados en otras,
por lo cual la discriminación temática labora como factor cardinal impidiendo
que estas generalizaciones tribales pseudosicológicas posean fundamento
científico. No es lo mismo expresar cierta ansiedad ante la posibilidad de
salvar vidas o colaborar para mejorar la convivencia comunal, que exponer dicho
cosquilleo ante una serie televisiva, una ropa, una moda o en el caso del
lanzamiento de un nuevo trabajo musical de nuestro artista preferido, hay
cuestiones que ameritan una cierta ansiedad vocacional, una sana pulsión
interna movilizadora, una saludable intranquilidad, y existen otras cuestiones
que mensuradas correctamente pueden pasar de largo o encontrarse con ellas casi
de casualidad. Lo que nos interesa de la vida nos califica.
Como afirmamos AQUÍ,
lo que ansiamos, lo que postergamos y lo que desechamos, de alguna manera, nos
revela, el “pero” y el “más allá”, cuando de retórica se trata, nos define
ideológicamente. Mis ansiedades humanistas lejos están de ser mayoritarias al
igual que mis apatías de mercado, acaso por eso “pertenecer a minorías
minoritarias implica que si eres independiente vives y mueres solo”,
comprendido y arropado solo por un pequeño círculo de afectos. Así comienza el
protagonista de la multipremiada película española del año 1987, Asignatura
Aprobada, dirigida por José Luis Garcí, con su apología sobre vivir fugando
hacia adelante, no enfrentar la vida, cederle el paso, rindiéndose ante el
nihilismo, sin saber jamás si uno se va o es que simplemente lo echan.
*Gustavo Marcelo Sala. Editor
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Gustavo Marcelo Sala
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Porque el pensamiento independiente es, cada vez más, "rara avis"...
ResponderEliminarPorque la mirada de los (falsos) "liberales" argentos tiene 200 años repitiendo sus estúpidos mantras economicistas... pero la antítesis, colectiva, grupal, solidaria nos trajo hasta acá desde mucho más allá, en tiempos de la Abuela Lucy en Olduvai...
Esa antítesis, en su condición de especie amenazada debe ser "comprendida y arropada por un pequeño círculo de afectos".
Vaya, entonces, un "abrazodonte" patagónico.
abrazo amigo.... Son días horribles ...
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