EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

domingo, 14 de septiembre de 2014

PABLO IGLESIAS , líder de PODEMOS.. Definiciones de lectura obligatoria. Recomendable texto para nuestra vieja izquierda, esa que a pesar de los años no termina de salir de su adolescencia





ESTAMOS EN POLÍTICA PARA GANAR 
Y NO PARA EMOCIONARNOS 
CON EL PUÑO EN ALTO


Estamos en el momento de la política. La política implica brindar inteligencia a circunstancias y contextos que no eliges tú. Nosotros no elegimos las etapas que tiene el curso político que comienza ahora en septiembre, son las que son y, a partir de ahí, es fundamental que juguemos con la máxima inteligencia para no dejar de ser útiles, para ser un instrumento político para el cambio. Cometeríamos un error -esto es mi opinión, aunque tendremos que discutirlo en la asamblea- si antepusiésemos el interés de Podemos como marca política exitosa a las necesidades de la transformación política de nuestro país. Y nosotros sabemos muy bien que hacer política es buscar los mejores escenarios para el enfrentamiento. Que  hacer política es provocar las contradicciones del adversario y eso también nos lo tenemos que aplicar a nosotros mismos en un contexto que puede ser dificultoso y desfavorable para nosotros. Ahí es donde tendremos que demostrar que estamos a la altura política de las circunstancias, si hemos acumulado suficiente inteligencia colectiva, si vamos a salir de la asamblea con un equipo con capacidad para tomar decisiones políticas para la gente que sean las acertadas y las adecuadas para el cambio político o si, por el contrario, nuestros adversarios son capaces de llevarnos a terrenos que no nos favorezcan y que, por lo tanto, detengan esa experiencia de cambio. Es un escenario muy difícil pero sabíamos dónde nos estábamos metiendo y que no nos lo van a poner fácil.



Creo que el mundo empezó a cambiar hace mucho tiempo. Cuando Norberto Bobbio, escribía "Destra e Sinestra", estaba de alguna manera relativizando  esos conceptos después de la caída del Muro de Berlín. Después  de la guerra fría, eso que consideramos socialdemocracia, eso que consideramos movimiento comunista, ven reducidas al mínimo sus posibilidades de existencia, no por razones ideológicas, no por razones de valores, sino por cómo se transforma el mundo. Los partidos socialdemócratas dejan de ser partidos socialdemócratas, es decir, la tercera vía de Blair no es más que acomodación  de una fuerza política -que históricamente tenía que ver con las Trade Unions y el sindicalismo británico- a unas condiciones de absoluta hegemonía del neoliberalismo en el que no hay más espacio  para gobernar. Perry Anderson decía, con toda la razón, que durante un tiempo  la diferencia entre centro izquierda y centro derecha era que mientras unos privatizaban más y favorecían los intereses empresariales aun respetando elementos constitucionales y entendiendo que el trabajo era la clave de los derechos sociales, el centro izquierda redistribuía la renta un poco más sin poner en cuestión la propiedad privada y ni las formas de acumulación capitalista. Cuando el neoliberalismo se empieza a implementar por Tatcher en 1979, hace que poco a poco se vayan reduciendo posibilidades de las posiciones laboristas  de hacer una política muy distinta a la de las fuerzas políticas más conservadoras, que no son desdeñables,  pero que no tienen que ver sólo con la economía, sino también cuestiones de derechos civiles. Pero la crisis que empieza en 2008 revela el escaso margen de maniobra que le queda a eso que se le llamaba la socialdemocracia,  pero que ya no es socialdemocracia en ningún caso. Nosotros no hemos parado de repetir que esa gran coalición que funciona en Europa  es una realidad derivada de un sistema en el que los socialdemócratas tienen enormes dificultades para demostrar que son diferentes a los conservadores. Eso mismo está ocurriendo en España con el PSOE. El caso griego resulta revelador de esa deriva de la socialdemocracia: el PASOK prácticamente ha desaparecido. Las fuerzas políticas que proceden, de tradiciones comunistas, después de la guerra fría, les queda de comunistas sólo el nombre. Sus propias propuestas económicas son más bien socialdemócratas, cuando proponen la reducción de la jornada laboral a 35 horas, la mejora de los servicios sociales, una mayor redistribución de la riqueza, es decir, proponen lo que en última instancia podrían llevar a cabo si tuvieran responsabilidades de gobierno, aunque añadan  en sus manifiesto  que “estamos por la socialización de los medios de producción y por la construcción del socialismo”.  Cuando han estado en gobiernos con los socialdemócratas, cuando en España han tenido responsabilidades de gobierno en ayuntamientos o comunidades autónomas, los socialdemócratas tienen un margen de maniobra pequeño y ese margen de maniobra tan pequeño nos arrastra a todos. Las propuestas políticas de Podemos son propuestas que, seguramente, hubiera firmado cualquier partido socialdemócrata hace 30 o 40 años. Proponemos una reforma fiscal justa que haga que las rentas más altas paguen más, proponemos una auditoría y una quita de la deuda pública, proponemos proteger  los servicios públicos, proponemos combatir la corrupción, proponemos una política exterior respetuosa con los derechos humanos, en definitiva lo que estamos proponiendo nosotros lo hubiera aceptado la  socialdemócrata reformista. Es decir las condiciones políticas que permitían establecer esa diferencia entre reformistas y revolucionarios han desaparecido con el fin de la guerra fría. Otra cosa es que haya algunos nostálgicos que sigan queriendo ver las relaciones internacionales o Europa con los anteojos de la guerra fría, pero ese mundo terminó. Las nociones de izquierda y derecha  no sirven en exclusiva  para expresar un conflicto que enfrenta a mayorías sociales con las élites y que pueden ser identificadas en diferentes momentos históricos por sujetos distintos. Es decir, las mayorías sociales pueden estar identificadas con la clase obrera o pueden estar identificadas genéricamente con una noción de pueblo, con una noción de patria o con una etno-nación como algunos países del tercer mundo. Pero eso es una cosa que va cambiando en función de las circunstancias frente a una élite que trabaja con intereses de clase propios. Ese conflicto durante mucho tiempo lo pudo representar la dialéctica izquierda y derecha,  pero cuando ambas se convierten en unas nociones de valores que cuando se enfrentan siempre se lo ponen más fácil a la derecha, seríamos enormemente torpes si siguiéramos asumiendo unas reglas del juego trucadas en las que siempre pierdes. Por otro lado, claro que los valores se transforman, hay muchos países del mundo que no se pueden entender lo que sucede con las nociones de izquierda y derecha. Ahora acabo de llegar de Israel y es un país en el que hablar de izquierda israelí es un eufemismo, no sirven las categorías izquierda/derecha para entender a Israel.  De la misma forma que pasa en muchos países de América Latina -y nosotros hemos aprendido de muchos de ellos- y creo que ningún marxista que reivindique las identidades simbólicas del movimiento obrero pondría  muchos peros a las transformaciones que se han producido en algunos países de América Latina en términos de redistribución de la riqueza y justicia social, no se entenderían estableciendo una interpretación en clave del viejo  eje izquierda/derecha. Nosotros hemos dicho esto con claridad y lo hemos puesto encima de la mesa con unas biografías políticas  que  tienen poco que envidiar a las de algunos que se echan las manos a la cabeza. Me consta que algunos bienpensantes fingen que  escandalizan con estas reflexiones y nos acusan falsamente de no ser de izquierdas, ni de derechas. No, eso no es verdad, nosotros no hemos dicho eso. Nosotros lo que  hemos dicho, lo repito una vez más, es cómo pensamos que se puede ganar para hacer un cambio en nuestro país y, quien tenga alguna duda de quienes somos nosotros, los impulsores de Podemos, que nos busque en internet y lea a que nos hemos dedicado y la posición política que tenemos. Pero algunos están convencidos de que ser de izquierdas tiene que ver con identificarse con la bandera republicana, con la bandera roja, con la hoz y el martillo y piensan que esa movilización de simbologías, que en términos identitarios es muy respetable, puede seguir siendo útil porque el mundo se puede seguir viendo con esos prismas, como  le ocurre a una parte de la vieja izquierda que se dice así misma comunista. Esto de ponerte una etiqueta es una cosa muy respetable, pero ser comunista se demuestra en la praxis política y en esto creo que pocos se pueden poner demasiadas medallas. Los socialdemócratas incurren también en esa misma descalificación: hace unos días yo me moría de la risa cuando leía un artículo de Diego López Garrido, que es un señor muy preparado,  afirmando que ‘estos de Podemos se han equivocada porque no han entendido que la clave para interpretar lo que pasa en este país es el eje izquierda/derecha’. Hay personas que deberían jubilarse, al menos para que dispongan de tiempo para estudiar. Porque a estas alturas resulta patético que a alguien le pongas delante de lo que está ocurriendo en España, lo que ocurre en Europa, en Francia, en Grecia, y te siga diciendo, "no, no, no, la alternativa está entre la derecha y la izquierda, que somos nosotros". Entonces, si es lo que vosotros decís, si la clave de la diferenciación es esa, ¿por qué estuvisteis de acuerdo en reformar el artículo 135 de la Constitución? Si el mundo de la política sigue siendo la izquierda y la derecha, ¿porqué habéis sido favorables a la amnistía fiscal, porqué estáis de acuerdo con que el BCE no tenga controles democráticos, porqué aceptasteis la moneda única, porqué aceptasteis las imposiciones de la troika estando en el gobierno?  ¡Sé coherente, Diego! Tú sabes de qué va esto, no hay ningún problema en decir la verdad y llamar a las cosas por su nombre. ¡Vosotros sois los que habéis demostrado que si el rótulo izquierda y derecha es lo que sirve para distinguir al PP del PSOE,  eso no sirve para nada! Nosotros hemos asumido el escenario que nos han dado, que no  hemos elegido nosotros. Nosotros no estamos en política para cantar una canción con el puño en alto y emocionarnos mucho. Estamos en política para cambiar las cosas y para ganar hay que asumir que el terreno que te permite ganar no lo eliges tú, es el que construye la historia.

Entrevista completa en :


FUENTE: Diario Público de España

3 comentarios:

  1. detras de mauri, en el lugar donde festejaban el triunfo en una intendencia cordobesa, la gigantografía tenía escrito PODEMOS.
    Ojo al piojo...

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    1. Julia
      Alguna vez Durán Barba sacó camisetas del Che con la cara de Mauri. Confundir también es parte de la estrategia marketinezca del macrismo

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  2. Se nos 'peroniza' el Viejo Mundo...
    Jorge

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