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martes, 1 de abril de 2014

El kirchnerismo y el mapa peronista por Ricardo Rouvier para la Revista Debate

Aclaración inicial: Este interesante análisis de Rouvier me llegó hace unos días gracias a la gentileza de Antonio El Mayolero. Digamos que el texto aún estaba en la cocina y necesitaba de un último horneado por parte del autor. Una vez publicado cumplimos con la tarea de difundirlo sabiendo que contiene riquezas que deben ser atendidas. (N de la R: A mi modo de sentir e interpretar politicamente al kirchnerismo me deja muy preocupado)


En la sociedad política nacional podemos distinguir tres espacios diferenciados y relacionados. Uno es el núcleo de la república democrática, que comprende el sistema político; y está dirigido, en el ámbito gubernamental, por un colectivo de dirigentes, elegidos por voto popular a través del sistema de partidos. Tiene como principal misión el gobierno, la producción legislativa y la administración del Estado. El sistema también incluye a la oposición orgánica. El poder político se expresa como dominio territorial y la iniciativa de las políticas públicas. Aquí, predomina el peronismo, controla la mayoría de gobernaciones y de las intendencias y los cuerpos legislativos, que en gran proporción están encolumnados detrás del gobierno nacional. En este sector se producen las variaciones ideológicas según el poder peronista de turno. Atravesaron el  menemismo o el duhaldismo sin hesitar. Hoy están en el kirchnerismo, a través de un inteligente y notable esfuerzo de Néstor Kirchner, que logró posicionarse como conducción del peronismo desde el poder central manteniendo un consenso importante en los poderes provinciales, clave para el acceso y continuidad del kirchnerismo. Al frente del peronismo provincial, el kirchnerismo se convirtió en su vanguardia, siendo el principal gestor de las grandes realizaciones de estos diez años. Muchos ejecutivos locales practicantes de un conservadorismo popular tuvieron que aceptar cambios de indudable corte progresista. Hoy, los resultados expresados en las elecciones legislativas, las encuestas, y una coyuntura difícil inquietan a la dirigencia peronista; y algunos saltan el cerco. No se registra un éxodo masivo, sino un goteo respondiendo a lo de siempre: no perder poder. La sucesión de CFK está en marcha y los reflejos de supervivencia del peronismo están alerta. El kirchnerismo reacciona cerrando filas. Desde lo partidario, el peronismo es una federación de partidos provinciales, con una jefatura nacional que lo unifica y que resume en una sola mano: la dirección política y la dirección del Estado. En este punto, el kirchnerismo ha mantenido el congelamiento del PJ y ha generado una alternativa frentista como el FpV, que tampoco muestra dinamismo. También ha generado nuevas superestructuras de representación fuera de los partidos, privilegiando el trasvasamiento generacional, y en disputa, sin debate ideológico, con la vieja guardia peronista. En el segundo espacio, y por fuera del sistema político estatal, están los sectores sociales entre los cuales sobresalen una presencia y una ausencia. La vigencia de los sindicatos, cuya identidad política es casi totalmente peronista, y que en el primer peronismo les fue asignado el mandato de “columna vertebral del movimiento”. En la actualidad, con la evolución de la democracia moderna, habría que redefinir cuál es el rol de dicho sector, dentro de un movimiento nacional que ya no existe. La fuerte preocupación por la justicia social sostenida por el kirchnerismo no involucra un papel protagónico del sindicalismo por encima de la negociación reivindicativa. La fragmentación actual en cinco estructuras burocráticas muestra que el sector se debilita en la puja distributiva. ¿Cuál es la gran ausencia?: una burguesía nacional. Por último, está el espacio social del pueblo o sociedad civil. Allí se despliegan los modos característicos de pensar y las prácticas sociales de la ciudadanía estructuradas en diversos estratos sociales complementarios y/o contradictorios. Este es el lugar de las demandas sociales, económicas y políticas. También es el espacio en que las acciones del sistema político encuentran o no sus clivajes. ¿Cuál es la incidencia de las fuerzas políticas en el pueblo? ¿Cuánta voluntad popular hay debajo de lo nominado como pueblo en momentos fríos de la historia? Aquí también el peronismo, históricamente, es el actor más importante, inclusive el único, sobre todo en los sectores populares, en que la dinámica política es protagonizada solamente por el internismo peronista. Desde hace mucho tiempo, la política ha perdido clivaje en el pueblo, pero el peronismo sigue siendo el menos débil. Como vemos, los distintos espacios están atravesados por la impronta peronista, que es el termómetro principal de toda la política. Pero están sus interrogantes abiertos que interpelan su vigencia, su identidad y su destino. Hoy, lo identitario se asienta sobre lo conmemorativo basado en sus padres fundadores y las gestas.  También hay controversias latentes, y a veces manifiestas, sobre las interpretaciones y sus contradicciones. Unos tienen una mirada peronista más ortodoxa y otros se acercan a lo que en los 70 representaba el peronismo revolucionario. Nominar La Cámpora a la agrupación juvenil es una toma de posición frente al último Perón, en el que se apoya Massa. El carácter fuertemente pragmático que tuvo y tiene el peronismo explica esa afiliación al poder. Los dirigentes permanecen pero varían sus orientaciones y marcan cada etapa desde la centroderecha menemista (se recuerda el oxímoron: “Economía Popular de Mercado”) hasta la centroizquierda como es el kirchnerismo, con el agregado de algunas izquierdas. Cuando le ha tocado ser oposición, condiciona a los oficialismos, tiene capacidad de negociación y/o coacción. El peronismo es una expresión siempre abierta a las bifurcaciones; y eso lo hace desde una cierta unicidad consensual dada por el persistente apoyo popular. Desde 2003 adoptó al kirchnerismo como la modalidad peronista de la etapa pos crisis, y lo sacó de un letargo conservador. Queda abierta, en disputa, la precisión sobre el futuro. Quedan preguntas por resolver: ¿Adónde vamos? ¿Cuáles son los límites del reformismo? ¿Hasta dónde el Estado? La Comunidad Organizada no parece una respuesta; no está en la heráldica del kirchnerismo. El PJ, que nunca tuvo un rol relevante desde su fundación, tampoco lo tiene ahora que permanece congelado, sin embargo despierta, cada vez, como actor electoral. Cada tanto intenta reorganizarse, pero es sólo la disputa por intereses personales o sectoriales. El engarce inaugural del kirchnerismo -con sus dudas- con el peronismo institucional y con las organizaciones sindicales fue fundamental para acumular o mantener el poder en la década. Mantener ese enlace es crítico para asegurar continuidad ante la fuerza orientada a dar por finalizado el ciclo, entre la cual se producen algunas fugas. Hay algo inexorable que el kirchnerismo debe comprender y elaborar, no hay ningún candidato que pueda homologar a los fundadores. Sí, el protagonismo exclusivo de CFK establece el principal polo de poder para garantizar formas de continuidad o aminorar el desvío. Considerando la última elección, el voto peronista estuvo dividido y esto genera esperanzas al no peronismo. Las dos alternativas más importantes con votos peronistas son: Daniel Scioli, que constituye el eje continuidad-diferenciación respecto del gobierno y que marcha por adentro; y la alternativa Sergio Massa, que es de clara diferenciación. En la actualidad, el gobernador bonaerense es lo más competitivo que puede ofrecer el peronismo kirchnerista. Por la otra, Massa expresa un neoperonismo; y la estrategia del diputado es mantener la doble afluencia: el voto peronista y no peronista. Pero hay un segmento peronista/kirchnerista creciente que quiere otro perfil distinto a Scioli, y promueve otros candidatos. El menemismo fue finalmente un epifenómeno del peronismo, el kirchnerismo lucha por no serlo y por convertirse en el peronismo del siglo XXI.

Fuente: Antonio el Mayolero y Revista Debate

2 comentarios:

  1. ¿Eva nos da la espalda? ¿Justamente a nos, que somos quienes mejor interpretamos lo que ella predicó desde la caída en 1955?

    No me cierra compañero. Está de este lado, no tengo dudas. El 33% es nuestro y de ella; el tren kirchnerista (con ayudita de China) avanzará a toda máquina a partir del 2015, no se preocupe.

    Saludos.

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  2. Ironía.. simple ironía. Eva dándole la espalda a ese disfraz de peronismo llamado Massa

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