Nos Disparan desde el Campanario... Sospechoso... por Gustavo Marcelo Sala

 


Si usted es correcto y amable, habla o escribe mediante la utilización de una lingüística aplicada, no se enfrasca por cortesía en discusiones tan sórdidas como bizantinas, incluso abdicando ante los millones de entusiastas innobles que nos rodean, argumenta utilizando los mecanismos de la lógica, es cordial, pide permiso, da las gracias, deja el paso, es caballero, abre las puertas, se deja para el final, paga las cuentas en tiempo y forma, envía mensajes afectivos y alteros libres de especulación personal, desecha el consumo predictado, no se afilia a las modas, gusta de la lectura y de las artes complejas, ejerce pensamiento crítico, politiza lo politizable y descarta del discurso político aquello que no lo es, si su moral contiene ética humanista y honestidad intelectual, si no trata de imponer postulados asumiendo a la duda como una fiel compañera, si prescinde del sentido común intentando pensar lo pensado por medio del sentido inteligente, si no es adquiriente de la inmediatez, si escruta sus propias convicciones para ponerlas a prueba, si le place debatir alejado de los mandatos de la erística, si es sensible al ser testigo del dolor ajeno y no puede ser feliz ante su existencia, si considera a la felicidad un derecho humanitario, si busca información para formarse y no para ratificar sus prejuicios, si no es perezoso a la hora de analizar, si usted libra la batalla por la verdad aun cuando ésta se encuentre en las antípodas de sus intereses, si usted es leal con los propios y con los no propios, si no se considera el centro del universo sino apenas un pequeño satélite más dentro de esa maravillosa constelación llamada humanidad, si no espera que el cadáver de su adversario pase por delante de su puerta, si no se jacta de sus venturas por respeto al dolor de las desventuras impropias, si prefiere ser feliz que tener razón, si se preocupa y se ocupa, si usted no tiene precio porque no se considera una mercancía, sino valor porque se entiende humano, si no busca culpables ante cada evento y comprende que existe el error, si no le pega al caído, si es agradecido, entonces mi amigo lamento informarle que en estos tiempos usted es sospechoso de portar el más letal de los males, aquel ausente del ánfora de Pandora y que nunca viera la luz: la integridad.
En un mundo que aceptó todos los males restantes, incluso la esperanza, como herramientas de sociabilidad, nunca se atrevió a exponer el valor y la fuerza que posee ser inquebrantablemente integro.

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