Nos Disparan desde el Campanario.... Luego de cinco milenos de dominación imperio-patriarcal es necesario rescatar a la civilización Pelasga... por Gustavo Marcelo Sala
Desde los comienzos de la civilización los imperios y los reinos que más desarrollaron su poder armamentístico conquistaron o por la vía de la invasión y el saqueo de los pueblos que se oponían a tal sojuzgamiento, o por la vía del soborno comprando la voluntad de los cipayos los cuales se entregaban completos a la voluntad del poderoso.
Lo hicieron los Aqueos, los Persas, lo hizo Atenas, Esparta, Tebas, Macedonia, Roma, los Mongoles, el Vaticano cuando las cruzadas, Inglaterra, Bélgica, Holanda, España, Portugal en tiempos de sus plenitudes coloniales, Napoleón, la corona Británica entre las grandes guerras, tiempo después Stalin, los EE.UU y la Francia de la postguerra, hasta el eje Berlín-Roma-Tokio logró captar voluntades nacionales subsumisas. Por lo tanto nada nuevo bajo el sol. Lo trágico es que la historia se repite y la humanidad nada ha aprendido del asunto. Incluso las “conquistas” de las tierras pobladas por los pueblos originarios de la América morena y profunda por parte de la raza blanca tuvieron idénticas estrategias, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur.
Acaso deberíamos analizar el tema desde el punto de vista antropológico, etnográfico, sociológico y quizás psicológico, pues es evidente que si algo ha mantenido indemne la humanidad como característica moral, ausente de ética y humanismo, es esa animosa voluntad primaria por conquistar y al mismo tiempo rendirse mansamente ante el poderoso intruso.
Si bien hay excepciones como Numancia o Masada, y las notables resistencias locales y asonadas contra el poder en cada territorio sojuzgado, estas pueden ser analizadas como anomalías de una conducta recurrente, por eso aún las vemos como eventos tan admirables como épicos.
Tal vez habría que remontarse a la abierta, pre-civilizatoria, benigna y mítica cultura pelasga, más de 2000 años antes de Cristo, habitantes del Egeo, para arrancar de allí y reaprender sobre todo lo actuado, desde su exterminio por los patriarcales Aqueos hasta el presente. Pero existe un detalle cardinal en la cuestión. El ordenamiento de la civilización pelasga era matriarcal, pacífico y agrícola y fundamentalmente conocían las herramientas, pero no como armas.
Aquí una introducción al tema:
El matriarcado como modelo político, y cómo el patriarcado operó, cultural y dogmáticamente, para su destrucción y su posterior invisibilización...

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