Cualquiera más o menos lúcido lo viene viendo desde hace años.
Noticias falsas que generan consciencia acerca de cosas imposibles: PBIs enterrados, cheques pegados a satélites, piletas de natación pintadas en el piso que son percibidas como piletas REALES, exaltaciones por el "crecimiento invisible", ideas de que alguien se robó "todo" (y al preguntarles qué entienden por "todo", responden "todo").
Gente que pasó de creer que se la monitoreaba desde la tarjeta SUBE, a creer que hay microchips en las vacunas. Gente que quería salir a correr y entrar a boliches bailables en pleno estado de pandemia MUNDIAL (de una enfermedad MORTAL para la que no había remedio ni tratamiento alguno). Hoy ve de buen grado que haya que "comer menos".
Gente que tiene hijos con discapacidad y "le parece bien" que se recorte el presupuesto para atender a personas con discapacidad; incluso, que les quiten derechos que venían gozando, como el transporte especial gratuito o los Centros de Día.
Trabajadores que están de acuerdo con que se los pueda despedir con una indemnización menor, y que se les fijen jornadas de 12 horas de duración. ¡Dios mío, qué contaminación!
Imbéciles adquiridos que se desplazan en colectivo a sus trabajos, y prestan su consentimiento a que el pasaje deje de estar subsidiado y deban abonar mensualmente el 20 % de sus ingresos en transporte.
Gente que dice que "pagábamos muy poco" de luz y gas; y que está de acuerdo con el aumento obsceno de las tarifas, lo que la obliga a NO PODER ENCENDER LOS ELECTRODOMÉSTICOS QUE ANTES SÍ PODÍAN UTILIZAR, como el aire acondicionado o el hornito eléctrico del quincho.
Clases medias que aprobaron con júbilo ser imbecilizadas por los medios. Que ovacionaron el cambio de "políticos" en los billetes -nuestros próceres- por dibujos de animalitos y peluches. ¡Santa Virgen, hay un sinónimo de "estúpido" por cada uno de ellos!
Muertos de hambre del 2001, plagados de antivalores transmitidos por sus mayores y su entorno tóxico, que no quisieron reconocer que gracias a los gobiernos de Néstor y Cristina -y no sólo "a su propio esfuerzo"- pasaron de vender choripanes de emergencia en la vereda a viajar a Europa o tener su propio emprendimiento que les daba de comer (y lo BIEN que comían).
Disminuidos dolosos y ya estructurales, que declaran que aunque les vaya muy mal y se hayan fundido, van a seguir votando a este tipo, sólo por ser "antiperonista".
Aquella señora que dijo que en el 2023 votó a Milei únicamente porque no iba a votar a Massa, y que "si estaba el Pato Donald en la boleta, yo votaba al Pato Donald".
Aquel desgraciado cognitivo que el día que ganó Macri se comió la boleta de Scioli y "la empujó" con champán. ¿Qué tomará hoy, ese tarado voluntario? El carnicero o pollero idiota que señalaba no sé qué en su batea mugrienta, feliz porque había ganado el demente.
Mayoría enferma que votó a un evidente paciente psiquiátrico con manifestaciones violentas permanentes, que son producto tanto de su visión distorsionada del mundo generada por una infancia disfuncional, cuanto de su incapacidad patológica de controlar las constantes frustraciones que padece, fruto de su degeneración.
Mayoría enferma por propia voluntad que votó a un enfermo inimputable que los representa, porque la propuesta insana de ese gritador se identificaba con el cúmulo de oscuridades que integra la miseria espiritual de cada uno de los sufragantes.
Espero que no pasen cosas peores; pero nuestro "potencial humano" está tan degradado que dudo que esto no continúe su "crescendo", de manera cada vez más acelerada.
Dos (2) generaciones de reeducación, hacen falta. Es mi humilde pensamiento. Una tarea patriótica reservada a una minoría lúcida, formada y abnegada. La gente de mi edad no va a ver los resultados.
Y basta de la p*lotudez de "lo simple". La visión "simple" de la vida, que sólo tiende a captar el voto del imbécil, nos ha llevado a esta situación: una élite perversa que digita a MILLONES de patologizados, es decir: a los que integran nuestras mayorías inútiles para todo servicio.
Lo demencial irracional y violento ha ocupado el trono de la "normalidad". Si tienen una ventana cerca, miren a través de ella: AHÍ ESTÁN LOS Y LAS CULPABLES.
*Eddy W. Hopper. Abogado

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