Estimo que los testimonios callejeros
que los medios formales y alternativos capturan al azar en los espacios
públicos y difunden en sus ámbitos audiovisuales constituyen una colección de
estereotipos y a la vez pretenden mediante el impacto imponer una absurda simplificación
de nuestra sociedad. Si tal sospecha resulta errada estamos en verdaderos
problemas, tanto presentes como futuros, me impresionan hasta el estupor, sin excepción, los
relatos obtenidos y exhibidos. ¿Son los medios los que pretenden exponer mediante
la selección de sus recortes que estamos ante una sociedad imbecilizada e
ignorante de modo que el bochorno por serlo se naturalice y no resulte una
situación culposa, o realmente hemos llegado a un punto de no retorno en ambos
ítems?
Trato de no analizar a la sociedad
bajo un prisma personal. Tanto mi círculo familiar como mis amistades cercanas
y aquellas relaciones que aún poseo no postulan opiniones ni tienen percepciones tan básicas y vulgares
como esas personas expuestas que vomitan la primera estupidez que se les ocurre
como se observa en esos recortes, y esto va más allá de los matices que posee el
posicionamiento político.
Las redes sociales de esos medios, por otro lado, nos
exhiben mayor claridad al respecto porque siempre son los mismos los que expulsan
dislates, sobre todo en los llamados chats. Un círculo cautivo que puede variar en
número, algunos más otros menos, pero que nos acercan con cierta exactitud a las calidades pensantes que poseen los participantes y en consecuencia el peso
específico del espacio en tanto su volumen intelectual. El tema es determinar
si esto funciona como una muestra de la sociedad o se trata simplemente de un
grupete de desquiciados que han encontrado en esos sitios su lugar en el mundo.
Sobre la cuestión recuerdo que ante la lectura que hacía en aquellos espacios de los medios dorreguenses observaba que siempre oficiaban de opinantes los mismos 200 nombres sobre una población de 15000 habitantes. La lectura de la mayoría de esos manifiestos daban pavor, pero uno, colmado de esperanzas infundadas, pensaba que tal número no representaba a la mayoría de la población, que eran estereotipos prejuiciosos concentrados, una minoría intensa opinóloga de cuanto tema fuera expuesto. Pues estaba totalmente equivocado, debido a que ese poco más del 1,3 % representaba fielmente la moral social dominante, decidiendo luego en consonancia, lo que permitía elaborar estudios sociológicos muy cercanos a la realidad.
Cabe señalar que los medios
suelen manipular el discurso social en tanto su sintonía o no con el poder real
de cada lugar. Darle mayor o menor espacio de difusión a una idea forma parte
de dicha estrategia, cómo presentarla, al igual que matizar el volumen del micrófono en medio de
un debate, o también ser laxo o duro en una entrevista de acuerdo al
interlocutor. Esto también contribuye en la moralización de la sociedad. Por
caso las campañas de estigmatización que han sufrido determinadas políticas
virtuosas post crisis del 2001, y que desde el año 2003 resultaron muy efectivas
a la hora de la inclusión y la distribución de la riqueza hasta el año 2015, argumentos
inescrutables que se han distorsionado ex profeso o directamente no difundidos. Ni que aclarar
sobre el tema corrupción.
La tercerización de la opinión (no se la puede definir como pensamiento, pues este depende de conclusiones que parten de premisas verdaderas) se viene desarrollando desde los tiempos de la guerra fría cuando la información se transformó en una mercancía y ha permitido el aterrizaje más cómodo de las tercerizaciones socioeconómicas mediante la compulsiva irrupción de la reingeniería, teoría muy eficiente a la hora de la concentración de la riqueza y quita de derechos, objetivo máximo del poder real y la plutocracia, pues los medios comenzaron a funcionar como ratificadores de acuerdos o prejuicios según la falacia denominada línea editorial. En la actualidad se observa que la mayoría de las personas no buscan informarse, ir por la verdad, sino ratificar sus prejuicios aun sacrificando la propia verdad objetiva. Esto se observa muy claramente con los temas subsidios, modelo previsional, programas de contención, esquema impositivo, soberanía económica de los recursos sociales y estratégicos, incisos en donde la tercerización ha logrado impedir el debate, pues la argumentación no ha tenido lugar rebajando la conceptualización en simples y vulgares adjetivaciones. Acaso esas adjetivaciones o espasmos son tan fácilmente refutables que es mejor no darles espacio, cuestión que conspiraría con la tercerización aplicada. Incluso la política ha sufrido el ataque tercerizador, y exponíamos sus peligros en el año 2016, si gustan pueden leer AQUÍ …
Gráfica: https://pymehelp.com.ar/tercerizacion.html

Comentarios
Publicar un comentario