El empresariado argentino aceptó el convite del gobierno anarcocapitalista y concluye que no es más negocio ser empresario, pues con un dólar aplastado no le sirve exportar y como el mercado interno se encuentra pauperizado tampoco es negocio producir.
Pero ellos no tienen problemas, bajan persianas y se dedican a importar para sentir que siguen siendo empresarios o directamente se inclinan a invertir sus tiempos excedentes a las operaciones especulativas y financieras.
La flexibilización laboral les permitirá pagar las indemnizaciones a los premios e incluso mandar a sus empresas a la quiebra y que los damnificados aguarden por el orden de la convocatoria de acreedores.
Así de simple. Una burguesía que nunca pensó en nacional en alianza con una pequeña burguesía aspiracional muy entretenida con los productos importados y jugando especulativamente en las ligas menores creyendo que aquellos son sus pares.
¿Qué nos deparará el destino a los trabajadores residuales, activos y pasivos? Pues nada más que sobrevivir de acuerdo a cómo caiga la taba hasta fenecer, sin mecanismos de defensa jurídica y con la conciencia social proscrita por decisión propia de sus mayorías.
Vox Populi Vox Dei, de eso se trata elegir creer en la banalidad del cambio, ajo y agua. Lástima que grandes colectivos de luchadores con conciencia social debamos pagar por la imbecilidad de las mayorías lobotomizadas, prietas y domadas por la inconciencia individual.

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