Nos Disparan desde el Campanario... La cancha sin arcos.. por Gustavo Marcelo Sala



Es revelador como la plutocracia te corre el arco, y si no les alcanza te los roba. Cuando uno está debatiendo sobre un modelo horizontal industrialista de sustitución de importaciones para aumentar el valor agregado cuestión que es beneficiosa tanto para las exportaciones como para mercado de consumo interno versus un modelo financierista concentrado, exportador de materias primas y libre importación te salen con una ley que corre el eje de la discusión para comenzar a debatir los derechos básicos de los trabajadores.
El trabajador no quiere la indemnización, es en lo último que piensa en su diaria jornada, quiere su trabajo, su estabilidad familiar, su seguridad socioeconómica, la indemnización no está dentro de sus prioridades, al igual que las licencias.
Pero hete aquí que la plutocracia utiliza estos ítems para beneficiar ese segundo modelo detallado anteriormente. Entonces el problema cardinal sigue siendo el modelo, ergo, la Argentina plutocrática de Milei no necesita de valor agregado y la mejor manera es desalentarlo a través de la restricción de derechos, o lo que es lo mismo, penalizando al trabajador, para que asuma que da igual tenerlos o no tenerlos, acaso siendo mejor esto último.
En mis años bajo relación de dependencia (concepto horrible si los hay) el despido era una espada de Damocles con o sin indemnización, no existe un despido virtuoso ni angelado, la indemnización no redime de la angustia ni de la incertidumbre que provoca ser despedido.
De hecho durante los noventa nos sacaron a los bancarios las horas extras so pretexto de los abusos (que los había dicho sea de paso, pero que no había necesidad de eliminarlas, sino de controlarlas debidamente) y comenzamos a trabajar nueve horas, en algunos sectores más, cuando el convenio marcaba siete horas y media, tiempos en donde comenzaba a tomar cuerpo el formato tercerizador del prestador de servicios, monotributista que le facturaba a una consultora la cual era la encargada de seleccionar al personal. Mientras yo era planta efectiva del Banco con todos los derechos, antigüedad, aguinaldo, vacaciones, licencias y demás, Dori facturaba, se tenía que realizar sus propios aportes debiendo renovar la firma del contrato de exclusividad cada seis meses. Cobraba el proporcional en el mes que pactaba las vacaciones, no gozaba de aguinaldo, y se le descontaban los días que por razones ajenas al trabajo se ausentaba. Como vemos nada nuevo bajo el sol. La conocí en el Banco bajo esas circunstancias, estamos hablando de una persona superformada, con dos títulos bajo sus brazos y sobre todo dentro de su cabeza, la cual desempeñaba funciones como analista en el sector Organización y Sistemas, centro neurálgico de la entidad a la hora de sistematizar los procesos internos.
En aquel entonces un modelo similar a este imperaba por tanto no tuvo más remedio que aceptar esas condiciones para poder trabajar, así varios de nuestros compañeros estaban en su misma condición, es decir la flexibilización era una realidad tangible, mientras el gremio, con Zanola a la cabeza, miraba para otro lado a la par que hacía negocios con los medicamentos. .
Por eso, al igual que en los noventa y en medio de esta confusión conceptual, partido que a esta altura se juega en una cancha sin arcos, y sabemos que cuando los arcos no existen cada quien patea sin marcos referenciales pues aparecen tantas pelotas como camisetas y destinos, eliminando el concepto de equipo, notamos a trabajadores votando, sea en los comicios libres o en el Congreso, en contra de los trabajadores, a jubilados levantando la mano en contra de los jubilados, a empleados del Estado votando a por la destrucción del Estado, a periodistas militando y votando en contra de su propio estatuto, a empresarios votando en contra de la industria nacional, a comerciantes votando en contra del consumo interno, a estudiantes y docentes votando a favor de reducir el presupuesto educativo, a trabajadores de la salud votando en contra de aumentar el presupuesto, logrando la plutocracia el fin buscado, desordenar, vivir en un estado de crisis permanente y sobre todo que no se debata el mal endémico que tiene nuestra sociedad y que regularmente regresa a imponer su poder de daño: el sistema socioeconómico financiero, basado en la explotación primaria de los recursos naturales.

Comentarios