Es notable como desde la mass media nadie se reconoce trabajador o jubilado. Y este efecto derrama.
Cuando se refieren a estos vastos sectores de la sociedad lo hacen desde afuera, en modo ajeno.
Escucho y leo gente que necesita apenas de un caprichoso telegrama empresarial para dejar de ser clase media aspiracional y que su mundo se caiga a pedazos, o personas que ya sobrepasaron hace rato la edad del retiro.
Nadie se (como se le llama ahora a la subjetividad) percibe un par, el trabajador es solo un recurso, una variable regulable y “nuestros queridos abuelos” por el que todos se lamentaban dejamos de serlo, para ser vistos como meros costos, casillas de Excel susceptibles de ser eliminadas prontamente para que en un futuro no tan lejano seamos potencia, como Paraguay o Perú.
Pero esto no es nuevo, ocurre que se ha sedimentado, bajo esta lógica un día las cacerolas, cuando se recuperaron de sus demandas pequeñoburguesas de profesionales y proletarios de buenos salarios abandonaron a los piqueteros y a las organizaciones sociales, estos, cuando conchabaron con el poder real de Cambiemos y LLA, abandonaron a los trabajadores activos y pasivos, y estos también se abandonaron entre sí en función de sus intereses sectoriales. Cada gremio y cada actividad fueron a por las suyas, desentendiéndose del resto.
La máxima de Julio César, luego de más de dos milenios sigue teniendo notable éxito, "Divide y Vencerás", los que por el momento aún no se han dado cuenta son los aislados y vencidos que no se reconocen en el otro como un par, como un igual sometido y en desagracia.
De todos modos, errores mediante a la hora de encolumnarse, acaso mal leyendo las prioridades coyunturales, sería injusto no reconocer que la izquierda dogmática siempre estuvo y está, pero aún su perseverancia y voluntad, tristemente, no resulta una vanguardia que incomode a la plutocracia pues no cuenta con los favores del pueblo como opción cierta de poder, y convengamos que también es indisimulablemente asilada por el llamado campo nacional popular. Su presencia es notable en todas las necesidades de los urgidos, tanto dentro del Congreso como en las calles, con los estudiantes, con los científicos, con los trabajadores de todos los gremios, con la defensa del Estado, con los jubilados, con las injusticias a las que está sometida Cristina, con los reprimidos en las manifestaciones sectoriales, con los encarcelados, con los perseguidos.
Hace más de una década y oteando el futuro por entre las cortinas del sistema boceté un centenar de textos bajo formato poético, acaso este soneto alejandrino haya sido el que más recordé por estos días. Porque también es bueno tener en cuenta que el éxito de la premisa Divide y Vencerás, necesita del enorme protagonismo y decisión de los divididos para ser vencidos...
Detrás de las estafas, carencias y agonías
sin más intermediarios me oculto censurado,
magras probidades que incluyen melodías
la huella del cortejo de quien fuera torturado.
Estimo no merezco el perdón de la premura
arriesgo ante su viaje que el tiempo lo rescate
y esto que se otea como propio de un dislate
impute cual indicio un retazo de ventura.
La amnesia de los brutos luce libre e indecente
historias de mortajas sepultan nuestros versos
carga que se exhibe como cuerpo penitente
tumores que nos vencen, hazañas de perversos,
bardo y trova de masacre, pira convincente,
huesas del olvido, la crueldad de los conversos.

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