Nos Disparan desde el Campanario... A DESLATINOAMERICANIZAR… para Norteamericanizar... por Gustavo Marcelo Sala





... y que no quede vestigio, ni memoria, ni testigo alguno...
Deslatinoamericanizar cultural y económicamente a la Latinoamérica libre y soberana de la primera década del siglo fue el plan que desde hace algo más de una década diagramó el establishment financiero internacional encabezado por los Estados Unidos para con la Patria Grande. Golpes blandos, coaliciones de derecha en alianza con los medios de comunicación hegemónicos y las corporaciones empresariales y judiciales, progresismos obedientes y acuarelizados, y últimamente socialismos muy eficientes socioeconómicamente pero implosionando políticamente.
Parece que deslatinoamericanizar fue la consigna del poder financiero internacional, el cual contó con oficinistas ejecutivos, pero a no errarle al vizcachazo, la geopolítica y el fluido comercio que había con China y Rusia es una parte importante para acelerar la tarea, tal vez la más importante, crucial dilema de los commodities en juego, tanto agrícolas como minerales.
Esto solamente se puede lograr con la anuencia de los pueblos que avalan a gobiernos peleles que representan dichos intereses, a través de la apatía y la falta de compromiso justamente por desdeñar ser libres y soberanos, lógica que en el caso de Venezuela se mostraba como una épica, y en mi caso, envidiable anomalía.
Arribaron nuevamente carabelas a las costas de nuestro continente bajo el formato de portavión, pero esta vez no lo hicieron elevando al Cristo y su calvario en la mano, sino guiando a un Dios pagano llamado Mercado, los espejitos de colores y las baratijas son las mismas...
Durante los alternativos períodos autocráticos la gran mayoría de la burguesías empresariales de cada nación hermana aprovecharon la coyuntura para meterle la mano a los tesoros comunes y servírselos en bandeja a la plutocracia internacional so pretexto de una crisis que ellos mismos generaron apoyando a tenedor pago y eligiendo un modelo agroexportador de dólares, financierista, endeudador, vaciador, dependiente, importador de obsolescencia, ausente de valor agregado, y en consecuencia devaluado en su consumo interno.
Lo visto por estas horas en Caracas y los análisis leídos me disparan más dudas que certezas, por eso, más allá de mi posicionamiento respetuosa y fervorosamente revolucionario, soberano y latinoamericanista, evité opinar para priorizar comprender, cosa que continuaré haciendo, pues observo cuestiones que atentan contra la lógica revolucionaria que siempre exhibieron con sumo orgullo el ejército venezolano, el chavismo y el pueblo en su conjunto. Podría hablarse de una asonada que no tuvo resistencia, acaso esperada con resignación y que sobre todo evitase derramamiento de sangre. Me preocupa mucho más lo que haga el pueblo venezolano, que aquello que pueda hacer el miserable y pedófilo de Trump, esto lo sé y será lo peor. Me sucede igual que aquí, me importa mucho más la reacción del pueblo argentino ante las medidas que toma el psicópata de Milei que el propio Milei, pues de nosotros depende que las siga tomando.
Es comprensible, luchar más de 25 años (una generación completa) contra un enemigo muy poderoso, tal vez la primera potencia global, que con el tiempo se fue reciclando y renovando sus cuadros e intereses, modernizando sus tácticas y afianzando alianzas regionales sobre antiguos aliados de la revolución, desgasta, y más cuando el enemigo interno logra, por el viento de los tiempos, consensos internaciones amorales a favor de sus abyectas traiciones. Devaluados premios nóbeles y cotillones por el estilo. Por el momento me abstengo de intuir, en este punto prefiero nadar en las aguas de la inducción para transformar la deducción en hipótesis ciertamente razonables y no en vulgares conceptualizaciones conspiranoicas. Pero todo me parece muy raro.

Comentarios