Nos Disparan desde el Campanario... un texto escogido... por Gustavo Marcelo Sala




El presente y añejo texto me ha obsequiado un sinfin de variadas reacciones (así se le llama ahora en el ámbito del streaming a cualquier cosa que implique comentar sobre algo que se está leyendo, escuchando o viendo, como si ninguna de las tres cosas le alcanzaran al lector, al radioescucha o al televidente). Recuerdo que su masiva difusión me trajeron aparejadas palmadas, hubo encendidos debates, insultos de toda clase y tenor y hasta amenazas. Aún así lo sigo considerando como una rescatable pieza de reflexión pues intenta maridar buenamente la fe, la historia y la política, vectores que generlamente se presentan en forma paralela.


Y uno desde el agnosticismo es hincha del Cristo, pero sin fetiches ni intermediarios. El pibe no fue responsable de lo que la miserabilidad, el poder real y la perversión hicieron con su vida, su imagen y su nombre.

Mientras la Roma de Pilato ajustaba, el Cristo desarrollaba programas contracíclicos y planes de inclusión con los panes, con los peces y la salud, además de llevar a cabo multitudinarios plenarios populares para la formación cultural, política, económica y religiosa de la sociedad. Por eso fue su calvario, su asesinato. 300 años después, para ratificar su alianza con Roma (aquella misma de Pilato) a la Iglesia (burocrática y traidora de los valores del mártir) no se le ocurrió mejor manera que banalizar la tarea revolucionaria del Cristo quitándole entidad humana y transformándola, Concilio de Nicea mediante, en un endiosado engendro espectral y resucitado dentro de la posverdad de entonces. Nacido producto de una fabularia nofornicación, en donde a la pobre María ni siquiera se le permitió gemir su orgasmo, acaso debió haber sido para el creyente el polvo más importante que jamás haya existido. La grey eligió que no lo sea. Y esto lo hicieron escribiendo en conjunto la primera versión del Arte de Ganar, con un predecesor de Jaime Durán Barba. De alguna manera había que sacarle a ese hombre con pelotas, inclusivo, ecualitador y antisistema, de plano y de manera coercitiva, el ejemplo, la praxis, la idea que se puede, desde lo terrenal y con herramientas humanistas, modificar a la sociedad a través de la voluntad y de una lectura política correcta de la coyuntura. Los herejes (rebeldes) a esta idea "Conciliar", impuesta por poder, fueron perseguidos, torturados y asesinados. El hombre censurado, el no hombre, llegó a ser ícono, escultura y remera.. Durante los siglos siguientes muchos valientes y humanistas corrieron su misma suerte por querer repartir panes, peces y salud, no ya sin el conveniente misticismo, igual suerte corrieron sus leales. Si uno quiere licuar algo no hay mejor manera que convertirlo en salmo, bien lejos de la tierra en donde manda el poderoso, el cual ordena en qué debe creer y qué debe pensar el perezoso...

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