Nos Disparan desde el Campanario.... La música, la historia y la política... por Gustavo Marcelo Sala

 


El kirchnerismo fue durante doce años el hit del momento, lo cantamos y lo bailamos con dicha, disfrutábamos de su poesía y de su melodía, incluso lo hicimos muchos no peronistas, como en mi caso, un Radical Intransigente, esos que como aseguró Alem, íbamos a terminar yéndonos a la mismísima mierda, un resabio humanista de los ochenta que por los nefastos noventa jamás imaginó ver plasmadas de manera concreta las rimas de su juventud. Aquellos años kirchneristas fueron de genuina felicidad pues había razones tangibles e intangibles para tenerla, y no solo en el inciso económico, sino también se hallaban contenidas en él estrofas sociales, culturales, científicas, tecnológicas, educativas, formativas, democráticas, humanistas, que sabíamos no eran del agrado de las selectas y clasistas minorías plutocráticas.
Pero fue el propio Peronismo, actuando como agente discográfico, el que a partir del año 2013 decidió cancelarlo en las reuniones, primero sacándolo del listado de los karaokes, luego anulándolo en los bailongos, y más tarde eliminándolo de las fiestas, pues comenzó a tener mayor predisposición a por otras melodías, más austeras, menos complejas, menos creativas, facilistas, esas que suelen perforar el imaginario de las masas por simple y vulgar repetición, y que son campo propicio para el sentido común mediático, el peor de los sentidos, ese que desecha el análisis, la historia y el pensamiento crítico. Hoy estoy habitando aquel lugar político que Alem nos reservó hace más de un siglo a los adherentes de los principios intransigentes, porque siempre es más digno que se rompa a que se doble.
Cuando el kirchnerismo regresó en el 2019, ya no era, la bosta había logrado copar la construcción del rancho, y aquella melodía, la cual necesitaba de acústica nacional, humanista y popular, no tuvo más cabida.
"Ya no hay jóvenes en la república, decía por entonces don Leandro, los ideales generosos, las iniciativas patrióticas no cuentan con su apoyo ni con su entusiasmo; los que se titulan jóvenes no lo son sino en la edad, porque cuando se les habla de la patria, de los sacrificios patrióticos o del cumplimiento de los derechos cívicos, reciben esas palabras con un solemne desprecio, considerando que tales asuntos sólo pueden preocupar la mente de los ilusos, de los líricos, cuando no dicen de los tontos; y agregan que en nuestros días la política ha cambiado de giro y que hay que ser más prácticos, adoptando otra política basada en el positivismo, y titulándose, los que de tal manera piensan y proceden, hombres prácticos, grandes políticos, sabios y de talento". Escribía Jauretche en el 42: "RADICALES: El más difícil arte del demócrata es saber quedar solo, cosa en la que fue maestro Yrigoyen. Solo, al pie de la bandera abandonada, con la certidumbre de que un día, alrededor de ella, se reunirán las multitudes [...] La que está agotada es la bandera del radicalismo, de tanto arrastrarla por el barro, de tanto confundirla con otros banderines [...] Para nosotros la democracia es el gobierno del pueblo con o sin Parlamento, con o sin jueces, y si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que alcahuetas de la entrega”…
En el presente podemos inferir, sin errarle al vizcachazo, que Jauretche y Alem les están hablando al peronismo, y no veo a nadie con voluntad política para tomar nota…

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