La invasión a un
país soberano en tiempo de paz y el secuestro de su presidente constitucional,
prácticamente con un modesto despilfarro de su infernal arsenal mortífero, que
bautizaron como “operación quirúrgica”, fue un gigantesco acto de terrorismo de
estado, no debe tener muchos antecedentes en la historia mundial. En estas
pocas horas, o días, del monstruoso suceso criminal, se han producido miles de
crónicas, de artículos políticos, noticias verdaderas o falsas y análisis
geopolíticos para uno u otro lado, con gran cantidad de información precisa y
valiosa y otras con cantidad de basura mediática. No quiero repetir las que ya
forman parte del conocimiento público generalizado y sí señalar algunos datos
que considero relevantes.
No se puede
banalizar el episodio y ponerse a contestar o discutir sobre mentiras o
manipulaciones inventadas como misiles periodísticos o armas de guerra, muchas
de las cuales ya fueron archivadas por la misma fuente que las creó y que les
dio suficiente entidad. Entre otras, la repetición con millones de recursos de
todo tipo, queriendo instalar en los oídos estúpidos de una considerable
porción del mundo conectado, de derecha y de izquierda, acerca del “fraude
electoral de Maduro” cuando a todas luces era de evidente inconsistencia con
una oposición que se presentaba en 38 partidos políticos con 9 candidatos,
cuando en anterior elección con todos ellos unidos estuvieron lejos de acercarse
al ganador. Ahora el propio Trump-oso creador de Guaidó y los “presidentes
encargados” reconoció que tanto la Premio Nobel de la Invasión y la promoción
del ataque extranjero a su propio país, como el senil candidato modelo Biden “no
representan al pueblo venezolano y no tienen arraigo en las fuerzas armadas” más
allá de “las actas” tan agitadas para crear el contubernio. Sellada esa
discusión porque lo dice el Tio Sam… que tanto favoreció a la opinión pública
para encubrir la invasión.
A poco de andar,
la acusación a Nicolás Maduro de “jefe del narcotráfico del cartel de los
Soles”, secuestrándolo en la misma fecha que 36 años antes hicieran con el
presidente de facto de Panamá Gral.Manuel Noriega, agente encubierto de la CIA.
Esa misma táctica que Hugo Chávez denunció hace muchos años, de sacarlo del
poder acusado de narco traficante. Esta maniobra también fue desechada en la
primera audiencia, por no existir ese supuesto “cartel Los Soles”, en el seno
del tribunal ilegal, sin jurisdicción,que pretende juzgarlo, aunque ya tiene
redactada su sentencia, por esta causa o por la que sea…
Caída las
primeras tres “razones” con las que se auto indultan por invadir un país
soberano, asesinar y bombardear –sin guerra alguna- una cantidad de gente
dormida, sólo queda a flote el verdadero motivo, publicado a voces por boca del
matón del barrio en su patio trasero. Quiere robar el petróleo del mayor
productor del combustible mundial, esencial para seguir postergando por algún
tiempo su decadencia y mantener el poder de fuego a diestra y siniestra, frente
a una guerra económica, tecnológica, política y estratégica que ya tiene
perdida, por más superioridad militar desesperada que pueda exhibir.
Entre otras
cuestiones no menores, extravió también su rol y liderazgo moral e ideológico
entre los jefes capitalistas socios de los países satélites que le han perdido
la confianza, Dinamarca, Panamá, Canadá, Méjico, Ucrania, España, Alemania a
quien le dinamitó el costoso oleoducto submarino que le proveía gas barato de
Rusia, frente al envasado que ahora está obligado a comprarle en dólares, para
mantener el potencial de su aparato industrial. Lo cierto es que no resulta
ninguna novedad la voluntad imperial guerrerística del país que nos USA. La
llamada “doctrina Monroe” de hace cien años la actualizó y rebautizó en su
nombre como Donroe, por Donald, en referencia a la política del garrote y de
las cañoneras, para invadir territorios ajenos y saquear sus recursos y
riquezas. A principios del siglo XX en un bloqueo -justamente de Venezuela- por
el imperio inglés, Alemania y el Reino de Italia, profundizó la teoría de
“América para los americanos” con “el Corolario Roosevelt” según el cual ellos
tenían la exclusividad de atacar, bloquear o bombardear territorio americano
sobre las potencias extra continentales. El siguiente presidente yanqui,
William Howard Taft (1909–1913), también presidente de la Corte Suprema,
todavía avanzó mucho más, dejando una frase que condensa la ideología imperial
norteamericana con brutal claridad:
“No está lejano
el día en que tres banderas de estrellas y barras señalen en tres sitios
equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en
el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro
de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza que ya es nuestra
moralmente.” Lo vienen anunciando hace más de un siglo, ahora acorralado como
una fiera herida, mucho más grave y amenazante aún. Cuando el petrodólar, esto
es, el comercio mundial del petróleo se negocia en dólares <que fabrica
EE.U.U.> entra en crisis, porque comienza a hacerse en otras monedas, viene
inmediatamente la respuesta militar. Así ocurrió con Saddam Hussein que intentó
con el euro, luego lo mismo con Khadaffi, que pretendía una moneda africana “el
dinar de oro”. Ambos fueron eliminados, sodomizados y ejecutados por turbas
conducidas por la CIA. Igual ocurre con Maduro y Venezuela que negoció con
China los próximos 20 años de exportación de petróleo en yuanes. Esto que
representa el 20 % del comercio mundial de petróleo, sumado al mercado BRICS,
minimiza el comercio en dólares. Ahora si bien, resulta de una gravedad
inusitada el retroceso internacional de siglos de construcción pacífica de
solución de conflictos, por una invasión criminal y el secuestro de un
presidente constitucional, tampoco existen registros que con una sola acción
criminal se pueda provocar la muerte de una cantidad de instituciones globales,
que han quedado en estado vegetativo… aunque ya se encontraban en el quirófano
pre mortuorio.
Me refiero a esas estructuras trabajosamente creadas, muchas después de la Segunda Gran Guerra, el derecho internacional público, creadas para la defensa de los derechos humanos, las instancias de justicia supranacional, las Naciones Unidas, la OEA, la Corte Penal Internacional, la CIDH, la Corte Interamericana de DD.HH. la OCDE, el Consejo de Seguridad de ONU, etc Hoy, todas ellas están más muertas, por su ineficacia, desigualdad e injusticia, que el centenar de asesinados por la furia vandálica “quirúrgica” de los delincuentes imperiales. EE.UU. el país que nos USA, desde hace demasiado tiempo se ha venido constituyendo en el Imperio del Mal, en el enemigo de nuestros pueblos soberanos. También desde la irrupción de este violador pederasta que pareciera no tener límites a su perversión y falta de control avariento, se convirtió, aún para sus aliados, en algo muy poco predecible o confiable. Igualmente para sus propios conciudadanos, los gobernantes de California, Nueva York , etc. y para grandes franjas de su propia población autóctona, mucho más para los inmigrantes, porque dentro de todas sus tropelías criminales tampoco respeta las propias leyes, su Constitución, ni las propias autoridades judiciales, los acuerdos consensuados, previniendo a sus opositores políticos nacionales con graves amenazas. Si bien todas estas causales demuestran su profundo deterioro hegemónico, al no hacerlo como consecuencia de una derrota militar en una guerra convencional, como fue el fin de los imperios conocidos hasta el presente, nada indica que su caída y deterioro definitivo no será un estridente golpe a la estructura jurídica económica y política global, sin salvaguarda alguna de amigos o enemigos.
El Mapa de Sebas
https://www.youtube.com/watch?v=oNkT9p4o_aQ
Eduardo Schiel, Abogado.

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