EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

lunes, 18 de septiembre de 2017

Randazzo en Coronel Dorrego... Crónica de un Randazzo anunciado.






El ex auxiliar de ferrocarriles y DNI pasó por Coronel Dorrego y dijo lo que ya todos sabíamos; y no dijo lo que también sabíamos que no iba a decir..







Aquí los antecedentes que avalan el título:


1- Por Mario de Casas,  Ingeniero civil. Diplomado en Economía Política, con Mención en Economía Regional, FLACSO Argentina – para La Tecl@ Eñe




Ni pendencieros ni burócratas, Por Mario de Casas,  Ingeniero civil. Diplomado en Economía Política, con Mención en Economía Regional, FLACSO Argentina – para La Tecl@ Eñe
A partir de la dinámica electoral y del lanzamiento del espacio “Cumplir”, Mario de Casas analiza en este artículo las contradicciones en el seno del Movimiento Nacional, que suelen ser funcionales a los sectores conservadores, también cuestionados desde una perspectiva gramsciana que incluye a la gran prensa.

La dinámica electoral y el lanzamiento del sector autodenominado “Cumplir”, ha puesto en vidriera características del proceso político argentino que si bien no le corresponden en exclusividad se dan aquí con ciertas particularidades.

Se podría definir lo burocrático como un estilo en la práctica política, con distintas aristas, una de las cuales supone actuar en la órbita de valores -o disvalores- e intereses que impone el adversario, particularmente cuando éste se ve favorecido por la relación de fuerzas. Así, por ejemplo, detrás de formulaciones inocentes se encubre la búsqueda de algún objetivo públicamente inconfesable. Es el caso de Randazzo, quien al postularse en estos días ha repetido con indisimulado cinismo “pensamos que los candidatos no deben ser elegidos a dedo”, cuando en 2015 pretendió ser ungido nada menos que candidato presidencial por el dedo de Cristina. No es necesario ser un agudo analista para ver que esa letanía busca ocultar lo que no es otra cosa que una maniobra más para debilitar la única fuerza socio-política con credenciales y posibilidades de derrotar al macrismo, y desandar su proyecto reaccionario.

La burocracia todo lo quiere consensuar, cultiva un falso realismo que termina en pragmatismo ramplón y rechaza cualquier iniciativa de someterse al juicio teórico: los maestritos de la derecha le han enseñado que eso es pura “ideología”, y que la ideología no tiene nada que ver con el mundo práctico. Entonces su actividad está a salvo de ese sentido de innovación propio de la política transformadora, de esa proyección socialmente superadora que ésta busca en cada táctica, en cada hecho para que no se agote en sí mismo.

El burócrata está inmerso en una serie de relaciones superestructurales de las cua­les cree valerse pero que en realidad lo tienen aprisionado; suele ser sensible a tonteras como las acusaciones de “populista”, y cultiva las banalidades sociológicas que le inculcan bajo disfraz “progresista”, por lo que declara fantasioso y aventu­rero todo planteo que desafíe la correlación abrumadora de fuerzas en contra de los intereses populares. Aunque se manifieste con otras palabras, afirma que el Movimiento nacional no debe ser “clasista”, porque confunde la composición policlasista del Movimiento con su ideología: supone que existen ideologías policlasistas o neutras. No puede entender que, en un frente de lucha, estamos todos de acuerdo con el policlasismo; pero que la ideología es transformadora en función de los intereses de los sectores subalternos o es reaccionaria.

Otra seña inconfundible del burócrata es su adhesión a lo que podríamos denominar psicologismo, ese método de análisis político-social apenas un escalón superior a la hechicería: para tener una idea de su cientificidad basta considerar que es el único que conocen los influyentes editorialistas de la derecha vernácula. Los mismos que estiman que los enfrentamientos entre unitarios y federales, la causa yrigoyenista y el régimen conservador o el peronismo y el antiperonismo, fueron expresiones de una tendencia histórica a malgastar las energías nacionales en luchas duales que nos distraen de las tareas constructivas; que nos estamos destruyendo por odios y cuestiones sin importancia, que seríamos un gran país si no fuese por esa idiosincrasia nativa que desde hace quince años nos impulsa a pelear en dos frentes estériles: los del kirchnerismo y el antikirchnerismo. Es decir, que el país se ha malogrado porque nos peleamos por puro pendencieros que somos y que no hay solución mientras no corrijamos ese vicio del carácter; lo que en buen romance significa la domesticación del kirchnerismo y el sometimiento de los sectores populares.

No debe sorprender que surjan burócratas de las filas kirchneristas, corresponde a la contradicción interna del Movimiento nacional: sus componentes principales y su lucha contra la dependencia y por la justicia social lo ubican en uno de los polos de un anta­gonismo irreconciliable en cuyo extremo opuesto está el macrismo; mientras que su organización, estructura y desarrollo teórico están por debajo de esos requerimientos. Seguramente esto no es resultado de la mala suerte, pero tampoco un determinismo que nos condene a convivir con nuestras propias carencias.






2  Por Alberto Nadra, Político, escritor y periodista para La Tecl@ Eñe


Sin adjetivos, discutir y aprender de los errores. Políticamente, Randazzo puede ser un “boludo”, pero de ahí el trayecto hasta “traidor” es considerable. Por Alberto Nadra (para La Tecl@ Eñe)





Ustedes saben, no me preocupa ser “políticamente correcto”, ni adecuarme al sentir mayoritario de los que tienen poder, estén o no en el gobierno, pues jamás busqué beneficios personales, sino la grandeza de la Patria y el bienestar de nuestro pueblo.

Por eso, cuando –a veces como reacción a tanta infamia de los monopolios mediático judiciales, otras por simple anteojeras-- es tan fácil estigmatizar o alinearse como campeones desde posiciones de “purismo”, las más de las veces contradictorias, escribo al correr de la máquina, como es mi costumbre, tanto si me “conviene”, como si no.

A ver compañeros, tratemos de aclarar los tantos.

No soy tan ambicioso para pretender ponernos completamente de acuerdo en estos tiempos complejos, que de todas maneras no lo son más que los que nos tocaron vivir conscientemente a los que llevamos algunos años militando, o sufrir a los que suponen que no se meten en política. Pero razonemos, charlemos sin agresión, tratemos de pensar para buscar los mejores caminos.

Políticamente, Randazzo puede ser un “boludo”, pero de ahí el trayecto hasta “traidor” es considerable.

Aclaro que todo lo dicho y lo por decir es con un fuerte y fraternal espíritu frentista, puesto que como marxista “atemporal”, si tal cosa existiera, me resultaría cómodo eludir lo principal de la accesorio en una etapa y decir, por ejemplo, que no deposito muchas esperanzas en ningún dirigente ni dirigenta de la burguesía, que considere al capitalismo, aún en sus variantes menos “perniciosas”, como su aspiración de máxima, crea que puede ser mejorado con buena voluntad a favor de los trabajadores, y actúa, legisla y gobierna en consecuencia.

No es el caso, y procesos que por comodidad llamamos “populistas”, pese a lo polémico del término, han demostrado cuanto bien se puede hacer al pueblo, sin encarar un rumbo decididamente anticapitalista, aunque uno esté convencido que solo ese camino llevaría a tornar más sólidas las conquistas. Digo sólidas, porque “irreversible”, adjetivo derivado del pujante positivismo del siglo XIX,  que suponía la inevitabilidad del progreso, incluido el social, se ha comprobado una utopía desgarradora, paralizante, y en casos fatal.
¿No es acaso por reacción y rechazo a la desigualdad, la miseria y el dolor de los nuestros, con el sueño de una sociedad mejor, no como un fin en sí mismo sino para cambiar esta realidad, que nos hicimos marxistas, peronistas revolucionarios, radicales yrigoyenistas, cada uno con su enfoque, su propuesta y su camino?

Según el razonamiento de algunos compañeros Randazzo es un traidor por su tozuda pretensión, tal vez justa en un principio, que sin dudas perjudicará en un porcentaje que ignoro, la candidatura de Cristina Fernández, UNICA CANDIDATURA QUE PUEDE GOLPER CON EFICACIA AL MACRISMO.

Por lo tanto, debería profundizar (y adelanto NO es el momento, al menos para regocijo de los monopolios mediáticos) en preguntarnos por qué CFK --que hoy personalmente apoyo sin vacilaciones-- PUSO UN TRAIDOR AL FRENTE DE UN MINISTERIO DURANTE OCHO AÑOS, concretamente sus dos mandatos.

Y si encaramos por ese camino debo recordar que Alberto Fernández fue el Jefe de Gabinete de CFK, al igual que Sergio Massa y Juan Manuel Abal Medina; que Graciela Ocaña estuvo al frente del PAMI con Néstor y con ella de la vital  cartera de Salud (insalubre, dengue por medio), Martín Lousteau en Economía, y que puso A DEDO la mayoría de los candidatos que ahora condena (y condenamos) pues violaron su mandato a las semanas de ser elegidos en las listas del FPV para enfrentar la restauración conservadora.

Como hay algunos iluminados que pretenden, para atacar a Cristina con éste y otros argumentos, vendernos la INFALIBLE  “MUÑECA” POLÍTICA DE NÉSTOR, que sin duda “muñeca” tenía, y del que me enorgullezco haber sido no amigo, pero si compañero de algunas largas charlas, recuerdo que entre los ministros destacados del recordado “flaco” figuraron Roberto Lavagna, José Pampuro, Gustavo Beliz, Horacio Rosatti (el del 2x1 en la Corte, recuerdo), el mismísimo Alberto Fernández como Jefe de Gabinete, y joyitas como Alfonso Prat Gay y Martin Redrado como titulares del Banco Central.

Compañeros, no jodamos con los pases de facturas personales, o pasar de la obsecuencia a la crítica total. Vamos al fondo de la cuestión y discutamos lo que no se hizo (encarar la renta financiera, pesquera, petrolera, minera, y no convertir en ley conquistas que hoy pueden ser revisadas mediante un simple decreto, para citar solo algunas de mayor importancia), lo que se hizo mal (abandonar la idea de “transversalidad” o de un frente nacional  amplio, con protagonismo de todas las fuerzas que fueron conformando el movimiento nacional y popular, dándoles el espacio y la oportunidad para que construyan CONJUNTAMENTE poder popular en el territorio y en cada espacio laboral, productivo, estudiantil).

Se trata DE DISCUTIR Y APRENDER DE LOS ERRORES (los dirigentes en primer lugar), no ignorarlos, y menos repetirlos,  para ahora encarar la PRINCIPAL TAREA DE LA HORA: SUPERAR AL MACRISMO EN LAS PASO DE AGOSTO con particular atención en la figura/símbolo de CFK en la provincia, y DERROTARLO EN OCTUBRE, a lo largo y ancho de país.




3 ¿Randazzo, tajaí ? preguntó preocupado Massa.. Por Gustavo Marcelo Sala


Randazzo viene a finalizar la tarea de Massa, esto es, reencausar al peronismo dentro de esa abstracción de derechas de la que nos habla Horacio González


Horacio González sintetiza al peronismo como "una abstracción de derechas en donde el sistema de bienes de producción privado nunca será puesto en litigio, permitiéndose solamente socializar los servicios, ergo los gastos, nunca las rentas, implementando al mismo tiempo una cierta distribución moderada de la riqueza vía derrame impositivo, no más.." 
Paradójicamente no existe movimiento político o partido más inclusivo que el peronismo. Los diagramas de Venn que confluyen en él son variopintos desde el punto de vista ideológico y digo paradójicamente porque esa diversidad es lo que motoriza la oposición más descarnada y voraz. Sin embargo nunca como antes he observado tanto peronismo antiperonista, incluso durante el menemato las líneas internas opositoras al caudillo riojano se presentaban ciertamente moderadas, respetuosas de su investidura y nunca pusieron en duda su continuidad, a pesar de la notoria destrucción que estaba llevando a cabo. Vale decir, jamás, en aquellos tiempos, le presentaron a la sociedad recetas destituyentes. Acaso la abstracción de derecha de la que nos habla Horacio González tenga que ver con la historia reciente; acaso el kirchnerismo, sin llegar a poder considerarse ni tan siquiera como progresista, no se trate de esa abstracción de derecha pura tal cual el histórico “deber ser” subsistente del peronómetro transversal le exige a su dirigencia.

Dice H.G: “Buena parte de la estructura interna del peronismo está cimentada por la contradicción. Su ala derecha no muestra grietas al respecto, ni la de antaño ni la actual. Hoy la Triple A no es necesaria, su lugar está ocupado por las corporaciones mediáticas afines. Alguna vez Ortega Peña, en la soledad de su banca, habló sobre la necesidad de entablar acciones políticas concretas cuando la correlación de fuerzas lo permitiese, en ocasiones la verdadera identificación debe merecer momentos de profunda meditación, acaso de silencio. Por otro lado si gobernar es movilizar, y sabemos al mismo tiempo que nunca vamos a detentar el poder real para terminar con las asimetrías sociales bueno es hacer todo el ruido posible, porque  gobernar es movilizar, es responder, es contestar. Es hora de movilizar, basta de silencio, es necesario el armado de una ingeniería comunicacional popular que desbarate toda y cada una de las operaciones y a su vez tenga capacidad de contraataque. Los poderes fácticos no van a ceder un milímetro en estas cuestiones”.

Como mencionamos hace pocos días la estigmatización es una conducta política asentada, forma parte de la plataforma política de la derecha peronista y no peronista, de modo que el antagonista ideológico (corporaciones) ha logrado modelar estructuras internas y externas al movimiento que es necesario interpretar en su verdadera dimensión.




4 Anexo.

Los fans de Randazzo – Por Gustavo Marcelo Sala





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