Soneto de la Lágrima
Una lágrima, mezquina y
atrevida,
porfiada, teme apenas
sostenerse
improvisa senderos sin
moverse
de su cauce en tu ruta
dolorida
desanda la cosmética partida
reside su congoja por
saberse
compañera tajante al
detenerse
entusiasta por males de
crecida
es enigma de un gota
sometida
ofrenda por quebrarse, por
perderse,
sepultura versada y
corrompida
quebranto, magro duelo, bienvenida
inasible paisaje sin mecerse
atrevido tormento de la
vida.
Soneto de la Memoria
Sin pensar en mis versos
malheridos
tu rostro gime magras
fantasías,
confuso tras dos cuerpos que
por vías
creyeron cobijar a nuestros
nidos.
Repasos y decesos
suspendidos
son enfado, carencias y
herejías,
rapaces que se cruzan con
Mesías
indultan con sus rezos
deslucidos.
Fugar de mi cielo, y mis
latidos,
desventura que admito
merecías
cortejos corrientes, casi
fallidos...
ventanas tapiadas, camas
vacías,
flemático sopor por los
maullidos
y tu felina muerte profecía.


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