Nos Disparan desde el Campanario... Fascismo fósil, indiferencia climática... por Roberto Ciccarelli


Fuente: Sin Permiso

Link de Origen: https://www.sinpermiso.info/textos/fascismo-fosil-indiferencia-climatica


«Dejen de quejarse. 

Siempre hay más gente que muere 

en invierno que en verano, 

porque el frío mata muchísimo más que el calor».



Estas son las palabras del secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, pronunciadas el sábado 27 de junio en un mensaje de vídeo dirigido a la Alianza para la Ciudadanía Responsable (ARC), una conferencia de escépticos del cambio climático, en la que también estuvo presente Nigel Farage. Wright ha realizado estas declaraciones justo cuando una ola de calor sin precedentes está asfixiando y matando a muchas personas por toda Europa Occidental.

Wright es un hombre blanco, multimillonario y cabildero de la industria de la fracturación hidráulica [fracking], cedido a la Casa Blanca de Donald Trump. Encarna el cinismo absoluto de la derecha sociópata en el poder. Su retórica es tan agresiva como mendaz. En países donde las temperaturas se disparan, las muertes relacionadas con el calor han aumentado a un ritmo alarmante durante años, superando con creces los promedios históricos de invierno. El vínculo entre calor extremo y mortalidad es directo, agudo e inmediato. Esto también está ocurriendo en los Estados Unidos, donde Trump sigue recortando la financiación destinada a emergencias climáticas.

La actitud de Wright y sus secuaces no se basa en la ignorancia. Se trata de una estrategia ideológica que el Colectivo Zetkin ha bautizado como «fascismo fósil». Es una alianza orgánica entre la extrema derecha política y el capital extractivo, unidos para defender —utilizando todos los medios que ofrece el Estado y el mercado— los privilegios de un capitalismo basado en los combustibles fósiles, principalmente el gas y el petróleo, los principales causantes del cambio climático en el planeta.

Wright ha atacado asimismo a la Unión Europea en su momento más vulnerable. Lo hizo después de que Trump amenazara con aranceles del 100% si Bruselas imponía impuestos a las grandes empresas tecnológicas norteamericanas. Para él, los objetivos de reducir las emisiones contaminantes a cero son «ridículos». Esta idea la comparten todas las fuerzas que forman parte de la derecha de los combustibles fósiles.

El gobierno italiano también opina de este modo, tras haber mantenido discrepancias con Bruselas sobre el debilitamiento del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS). Para los políticos trumpistas de todas las tendencias, Europa debe abandonar la transición ecológica y transformarse en un mercado para el gas natural licuado (GNL) estadounidense, del cual el propio Wright es productor. La primera ministra Giorgia Meloni se hace eco de este objetivo al afirmar que quiere convertir a Italia en un "centro de gas". Lo hizo oficial en Washington al declararse aliada de Trump, y desde entonces lo ha reiterado en numerosas ocasiones.

La indiferencia climática y el negacionismo que actualmente imperan en Washington también se manifiestan, de forma más atenuada, en Europa. Lo hemos visto durante estos días de temperaturas "máximas". Los gobiernos se limitan a emitir declaraciones vacías y poco creíbles, y a aprobar decretos fallidos que sólo entrarán en vigor con las previsibles demoras. Sin estrategia, sólo mucha indiferencia. Hace calor. Pasará. El resto queda en manos de las "guerras de memes" sobre los aires acondicionados que supuestamente odia la izquierda.

Esta es la nueva escaramuza moralista que ha invadido la esfera digital afín al fascismo en las últimas horas, tanto en Italia como en otros lugares. Para desmantelarla, basta con señalar que, si los aires acondicionados funcionaran con paneles solares instalados en los tejados, serían más útiles, más baratos y más eficaces.

El fascismo fósil y la indiferencia climática son las dos caras de una estrategia destinada a que el ciudadano-consumidor se adapte a una realidad infernal. Puesto que la gente sufre de todos modos, y debemos abandonarla a su suerte, el objetivo consiste en encontrar paliativos que permitan gestionar temporalmente la ola de calor sin alterar la contradicción subyacente: el capitalismo, basado en combustibles fósiles o no, es incompatible con la preservación del planeta.

Lo que queda es apatía, agotamiento y desconcierto. Algunos anunciarán huelgas; para otros, no serán suficientes las medidas a medias. Nos conmueve la difícil situación de los repartidores que corren de un pedido a otro. Pero vámonos a la playa. Mañana podemos hablar más sobre la violencia de clase.

 
periodista del diario il manifesto e investigador asociado al Laboratoire d’études et de recherches sur les Logiques Contemporaines de la Philosophie de la Universidad París 8, es autor de “Divenire rivoluzionari.e. Gilles Deleuze, Félix Guattari e noi” (2025), “L'odio dei poveri” (2023), “Il Quinto Stato” [con Giuseppe Allegri] (2013), “La furia dei cervelli” [con Giuseppe Allegri] (2011), “Fuga dal precariato” (2011), “Immanenza. Filosofia, diritto e poltica della vita dal XIX al XX secolo” (2009) o “Forza lavoro: il lato oscuro della rivoluzione digitale” (Derive Approdi, 2018).

Fuente:

il manifesto global, 1 de julio de 2026

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