Revista Nos Disparan desde el Campanario Año II Nro. 44 EL ARQUITECTO COMUNISTA Y LATINOAMERICANO … por Guillermo F. Sala
Trato de entusiasmar con la vida y obras de Oscar Niemeyer quien comenzó a trabajar en el taller de tipografía de su padre y entró en la Escuela de Bellas Artes (Brasil), donde se graduó como ingeniero arquitecto en 1934 con casi 27 años. Enseguida y en forma gratuita comenzó a desarrollarse en el estudio del reconocido arquitecto local Lucio Costa.
En
1939, se le confió la plaza de dirección del grupo de arquitectos para el nuevo
edificio del Ministerio de Educación, ocupando el puesto dejado por Lucio
Costa. Durante el desarrollo de esta obra, Niemeyer quedó encandilado por la
labor de Le Corbusier y llegó a adoptar en gran medida sus propuestas
arquitectónicas para la realización de su jardín de infantes de Río de Janeiro.
Ese
mismo año proyectó, en colaboración con Costa, el pabellón de Brasil en la
Exposición Mundial de Nueva York.
En
1940 conoció al alcalde de la ciudad de Belo Horizonte, Juscelino Kubitschek,
quien le invitó a proyectar una iglesia y un casino a orillas del Lago de
Pampulha. Resultará trascendente esa relación ya que Kubitschek fue presidente
de Brasil entre 1956 y 1961, momento cúlmine para el prestigio de Niemeyer .
La
verdadera meta de este prolífero arquitecto pasa a ser la unión de armonía,
gracia y elegancia, la configuración de una arquitectura funcional y espacial
surgida de una intención plástica y urbanística descomunal, con una fuerte
atracción por la curva libre. Fundamentalmente la línea curva.
Su
ideario arquitectónico ha sido estudiado y definido por los más reputados
críticos de arte, pero nadie como él mismo para definir de una forma sencilla y
poética el espíritu que late en cada una de sus obras. “No es el ángulo recto
lo que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo
que me seduce es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las
montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar o en
el cuerpo de la mujer amada. De curvas está hecho todo el universo, el universo
curvo de Einstein”.
En
1945, ya como un arquitecto reputado, se unió al Partido Comunista de Brasil.
Niemeyer era solo un muchacho en la época de la Revolución Rusa de 1917, y por
motivo de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un joven idealista. Fue un
comunista muy entusiasta, actitud que le costaría agravios más tarde en su
vida. Fidel Castro una vez dijo: "Niemeyer y yo somos los últimos
comunistas de este planeta."
A
finales de 1947 fue nombrado miembro del equipo internacional encargado de la
realización del edificio de la ONU en Nueva York, y se convirtió, en gran
medida, en autor del proyecto definitivo, con una fuerte influencia de Le
Corbusier.
En
1956 el urbanista Lucio Costa vence el concurso de proyectos para escoger la
nueva ciudad capital en el centro del país, que sería Brasilia, y por
iniciativa del presidente Kubitschek, Oscar Niemeyer es propuesto para trabajar
en el proyecto de la nueva capital. Niemeyer queda a cargo de los proyectos de
los edificios y Lucio Costa con el plan de la ciudad y toda la parte
urbanística.
La
obra de Oscar Niemeyer construida entre 1956 y 1964, muy diferente a cualquier
otro periodo, abarca un conjunto de edificios realizados en el mismo lugar, la
capital de Brasilia, en un intervalo de menos de diez años. En total sintonía
con la propuesta urbana de Lucio Costa, el diseño ligero y austero de las obras
de Niemeyer en Brasilia materializó, en aquel momento, la posibilidad de un
futuro progresista para Brasil.
Los
edificios de la nueva capital se caracterizan por su monumental escala
-potenciada por el urbanismo- e influida por el primer viaje de Niemeyer a
Europa, realizado en 1954, cuando se desplazó a Berlín para crear un bloque
residencial.
En
Brasilia, el arquitecto buscó imprimir el sentido de permanencia y eternidad
que descubrió en las obras europeas. Así, abandonando el lirismo, la
composición formal y el juego de materiales de los años ‘40, en Brasilia creó
las construcciones más severas y simétricas de toda su trayectoria profesional.
Niemeyer proyectó todos los edificios públicos importantes con la pretensión de
expresar el contenido simbólico de cada edificio. La interpretación de la
imaginación queda asociada a la función, con un discreto lenguaje formal
combinado con cuidados elementos de gran fuerza expresiva.
Brasilia
fue diseñada, construida e inaugurada durante el plazo de un mandato
presidencial, 4 años. La nueva capital fue oficialmente inaugurada el 21 de
abril de 1960.
El
Palacio de la Alvorada, el del Planalto y el de Itamaraty, junto con la
Catedral, son los edificios de su autoría más sobresalientes de aquella ciudad.
En
marzo de 1964, cuando ocurrió el golpe militar de Brasil, Niemeyer estaba
trabajando en Europa. Por su adscripción política tanto su estudio en Rio de
Janeiro como la redacción de la revista que dirigía fueron invadidos por los
militares.
Ante
el temor por su integridad, pasó siete meses en Tel Aviv, cuando a finales de aquel
1964 volvió a Brasil. Al día siguiente de su regreso fue interrogado por las
fuerzas de represión. Sin éxito, intentó mantener la rutina durante casi un
año, pero la presión del nuevo gobierno dificultó su trabajo.
En
1965, cientos de profesores, entre ellos Niemeyer, renuncian de la Universidad
de Brasília, en protesta contra la política universitaria. Viaja a París para
una exposición y se exilia en esa ciudad.
En
Europa inicia una nueva fase de su vida y obra abriendo una oficina en los
Champs-Élysées, y consigue clientes en diversos países. Muchos proyectos pero
pocas obras, pero las que llegaron a construirse caracterizan la tercera etapa
de su trayectoria. Además de la forma libre, sus obras en el Mediterráneo
demuestran un gran cuidado técnico.
En
Argelia diseña la Universidad de Constantine y en 1970, la mezquita de Argel.
En Francia crea la sede del Partido Comunista Francés, el Place du Colonel
Fabien, y en Italia la sede de la Editora Mondadori. En Portugal realiza una
obra en la ciudad de Funchal, el Pestana Casino Park. Otro diseño sobresaliente
es la Mezquita Estatal de Penang en George Town, la capital del estado de
Pulau, Malasia, realizado en los años setentas.
Cuando
finaliza la dictadura al final de los ‘80 Niemeyer vuelve a Brasil. El mismo
define esta época como el inicio de la última fase de su vida. Realiza varios
edificios en Brasil durante las décadas 1980 y 90.
Entre
1991 y 1996 realiza el Museo de Arte Contemporânea de Niterói (MAC). Es un
museo en un lugar insólito, con una forma bella y original, una escultura que
se proyecta sobre la piedra, dando una linda visión de la Bahía de Guanabara y
de la ciudad de Rio de Janeiro.
Premiado
con galardones tan importantes como el Premio Pritzker de arquitectura 1988 y
el Premio Príncipe de Asturias de las artes 1989. El Pritzker es como el Nobel
para los arquitectos, se otorga anualmente.
10
días antes de cumplir 105 años murió Oscar Niemeyer, un hombre tan querido por
sus compatriotas que no esperaron a su muerte para convertirlo en un mito,
honor que compartió con su buen amigo el músico Tom Jobim y con Pelé. El
gobierno brasileño decretó siete días de luto oficial por su fallecimiento, y
se le rindieron honores reservados a los presidentes de la nación.
*Guillermo F. Sala. Arquitecto
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