EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

miércoles, 13 de junio de 2018

Antropología política en Coronel Dorrego







Nota introductoria:

“Barcelona no tendría que haber asumido como concejal por Unidad Ciudadana porque estaba flojo de papeles” (Hugo Segurola, vecino, periodista y ex Concejal por el vecinalismo)


Fuente: 


Los amigos del Pago Chico (incluyo en esto a nuestros enemigos, los urgentes, los menos urgentes y también a los cuatreros periodísticos), que desde hace tiempo siguen con interés nuestros análisis críticos locales en Nos Disparan Desde El Campanario, medio eximido de los autofiltros por cobardías ni pautas que lo mimen, sabrán a ciencia cierta que durante estos últimos cuatro años hemos sido muy puntillosos y eficientes a la hora de realizar la lectura política de la subespecie dirigente denominada: “lobotomizado mico duranbarbeano”, enunciado y anunciado orgullosamente de ese modo por el propio Durán Barba en su texto cardinal de marketing político titulado El Arte de Ganar. Su evolución darwiniana y la búsqueda de su nicho de confortabilidad, y un recorrido alternativo antipolítico que le permitiera en el pasado mimetizar sus patologías, sus psicopatías comunes al oficialismo, matrimonio de hecho, análisis estos efectuados a priori, no con el diario del lunes, daban como resultante el inexorable final que hoy exhiben sin mayores máscaras. Ya no precisan de pleonasmos necrológicos y de nomenclaturas demagógicas, ni de proponer homenajear a favor de los personajes más siniestros de la aldea para lograr adhesiones y voluntades mediante un “deber ser”, lisonjero, promiscuo y baboso; el alineamiento a su nueva biota es total. De manera que nadie se llame a engaño, acaso sí, con cierto grado de culposidad, la patología Del Caño emerge como advertencia inicial en muchos de ellos con asteriscos, paréntesis y corchetes que en definitiva y tras repasar sus entre-líneas mueven a risa del lector atento y avezado en estas lides retórico-políticas.  A poco menos de un año de las PASO ya están pidiendo pista añorando el conchero perdido, instrumento del cual gozaban, ya fétido y oxidado por cierto, y que hoy pulido y algo más vistoso, luce incrustado en la entrepierna de un circunstancial antagonista, adversario que no cejan en denostar por obvias y banales cuestiones de protagonismo y salario. 
Obviamente, el haberlo perdido, siempre es responsabilidad externa, nunca propia. Los delirios, la victimización, las agresiones, a políticos y también a ciudadanos comunes, las fábulas, la mitomanía y hasta cierto impudor exhibicionista,  no forman parte de su crítica interna, sigue observándose de acuerdo a la visión de un círculo cerrado de ahorro previo, muy pequeño, que continúa creyendo con su esfuerzo en un bien que hace tiempo el aura de la sombra de su propio ombligo le ha tapado la posibilidad de revisar los dolores y sufrimientos de la comunidad, conducta colaboracionista a favor del poder real local y su permanencia legislativa,  y en contra de ese segmento popular que en sus comienzos de artificio prometió representar y defender...  


En lo personal y como ciudadano me reconforta no mencionar ni discutir sobre lo que soy, esto es, lo que la mayoría de la gente no quiere que sea, más allá de serlo o no serlo, acaso eso me ofrece la posibilidad de mantener la dosis de recato necesario para poder expresarme sin chapas pesadas ni condicionamientos y con el mejor de los cargos que un militante honesto y ético del humanismo puede aspirar: ser un  ciudadano, única investidura que merece ser respetada en su continente y su contenido...  


Pido disculpas por mi ignorancia, entonces. Acaso la petulancia pautada tenga razón y sea tan solo un escritor de porquería, un opinólogo sin códigos, o un intelectualoide kirchnerista inimputable, eso sí, todos coinciden en lo mismo, mi mayor pecado, inciso en donde suelen castigar al comienzo de sus advertencias, es el reproche inmediato por tener una buena formación cultural e información general y particular, cuestión que, según la mass media, banalizo y ensucio debido a mis ideas políticas populistas.


Dario Fo, premio Nobel de Literatura 1997 y uno de los dramaturgos más importantes que tuvimos los amantes de las letras y el lenguaje, les explica porque lo era y de alguna manera porque lo soy..



En el mientras tanto que uno se alegra de no ser, otros se esmeran a favor del fraude y tratan de ser lo que no son, ni siquiera en sus delirios más extremos y optimistas, pero vaya nuestra candidez social, aún así lo logran. Y dije optimistas. En una sociedad necia y aburrida de llevarse puesta, hace 20 años que el Dr. Pangloss es el intendente de Coronel Dorrego, puede cambiar el rostro, la edad, la profesión y la altura, pero siempre es el mismo Intendente. Y Cándido, Cunegunda, Cacambo, Martín, Paquita, el Barón, la Baronesa, Santiago, Fray Alhelí, Thunder-ten-tronckh, La Vieja, y don Pococurante continúan formando parte del mismo honorable concejo deliberante, sátira incapaz de deliberar con inteligencia, en donde el honor está sometido al arbitrio de la conveniencia, y como junta o reunión solo se comporta ejecutivamente. Justamente por allí seguirán pasando personas como las detalladas al comienzo, pedantes que a poco de andar se creerán propietarios exclusivos de nuestras voluntades, con licencias automedicadas y acceso libre de mutación sin que observen reproche alguno como válido, como si tal cosa fuera producto de una conspiración.

Raúl Baglini, Diputado Radical, destacó hace más de treinta años: Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca se está, más sensatos y razonables se vuelven. A medida que un grupo se acerca al poder, va debilitando sus posiciones críticas al gobierno.
Resulta hasta risible que tamaña vulgaridad la haya elaborado siendo oficialista de un gobierno que pretendió romper “irresponsablemente” entonces, con algunas hegemonías, esto es, para la mass media quedó incorporado el concepto que la sensatez y la racionalidad parten de una suerte de inercia conservadora que jamás puede ponerse en tela de juicio. Es como una advertencia censora. Cualquier anomalía que sostenga conflictos con el orden establecido será observada con rango de insensatez demagógica. Es una pena que aún, pasado el tiempo, no tengamos las fórmulas que comprueben fehacientemente la veracidad incontrastable de este falso teorema, lo cierto y es aquí en donde debemos poner atención, que dicho enunciado resulta un eficiente disciplinador. Coronel Dorrego expone de forma transparente, me atrevo a decir con marcada impunidad, esa obediencia debida social y “racional” que describió Baglini, dialéctica que jamás se exhibirá arriesgada,  valiente, sanguínea, por eso las discusiones y los debates recorrerán siempre las cómodas avenidas de la formalidad, jamás intentarán, con un cuchillo de doble filo, profundizar para extraer el tumor maligno; las multirrelaciones existentes (políticas, familiares y comerciales), la sensatez y la racionalidad del establishment bocetarán el resto... 

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