EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

lunes, 6 de febrero de 2017

El álbum del alumno bonaerense del Intendente Raúl Reyes. La estupidez no tiene techo en Coronel Dorrego








Acabo de recibir el folletín del cual hace referencia el Dr. Osvaldo Barcelona en la entrevista que oportunamente le hiciera la AM 1470 La Dorrego. El lema es "mas que mil palabras", haciendo clara alusión a las imágenes que se exhiben en dicha papeleta. Es claro el concepto de Cambiemos y va en consonancia con el "eje" Nación, Provincia, Municipio. El acting fotográfico por sobre el concepto, el análisis, el pensamiento crítico y la palabra sentipensante. Un álbum de fotos que el Intendente se está armando para su posteridad heráldica pero que a poco de rascar cada una de ellas se advierten los magros sepias que perviven de fondo. A saber se exponen obras de asfalto, lo que no se muestra es su correlato en la praxis, ergo el vecino abonando la carga pública de esa obra, aún en programas en donde los fondos provinciales provienen de partidas no reintegrables. Vale decir las pagamos dos veces para que las arcas burocráticas y electorales del condado no sufran daños. Tristemente no se vislumbran en el folleto las enormes deficiencias médicas existentes. Acabo de enterarme que no hay servicio de urología en el distrito, ni publico ni privado. Convengamos que fotografiar dicha escena atentaría contra el pudor y no quedaría bien lastimar los ojos de tan distinguida prole. Tampoco está fotografiada la plantilla de médicos que atienden en la Unidad Sanitaria de José A. Guisasola los fines de semana, acaso la timidez conspira y prefieren ocultarse tras la fronda que se encuentra delante de la nunca inaugurada Sala de Rayos, lugar que ha soportado en sus 8 años de no vida cuatro pedido de informes jamás respondidos. Tampoco figuran las inmundicias que por comunes y corrientes ya forman parte del paisaje. La podredumbre que emerge cual germinación por entre los recovecos de los silos bolsa que se hallan en medio del ejido urbano, el basural a cielo abierto, postal que debemos asumir como autóctona y todos los desperdicios acumulados en calles y cordones que la planta cerealera local, y a instancia del gobierno, nos obsequia a diario como premio a nuestra molesta presencia. El álbum no exhibe a la ciudadanía bebiendo agua de la canilla, Ni en la ciudad cabecera ni en Oriente, pero sí a un Intendente en compañía de  una Gobernadora Vidal oronda, papel higiénico en mano, luego de haber parado en el distrito para un ritual tan derecho como humano, orinar, para luego sacarse unas fotos con la monada. Reuniones y más reuniones que nada dicen, por eso las imágenes valen lo que las palabras no pueden explicar, la inconsistencia de la selfie, el efecto que causa un tipo posando ridículamente, mirando al sudeste ante un cordón cuneta o ante un lomo de burro, y la cámara siempre presta, porque no hay que perder detalle, es necesario invisibilizar que el 40 y el 60 por ciento de aumento de tasas por servicios mal prestados o no prestados no se instalen como tema, allí las palabras cuentan por eso son reemplazadas por las imágenes. No hay fotos de los desocupados, de los excluidos, aquí me tienen si me necesitan, de la veintena de comercios cerrados en el 2016, de la siesta diaria dorreguense de cinco horas, estado de espera y paro general, apatía de la cual nos enorgullecemos y que otros compatriotas en distintos lugares del país subsidian. Tampoco del pobre y casi dantesco Sector Industrial Planificado, todo un eufemismo, por lo de industrial y planificado. Menos aún los empleados municipales formales que tuvieron el infortunio de recibir aumentos salariales muy por debajo de la inflación y ni que hablar de aquellos que se hallan dentro de la irregularidad, con contratos basura desde hace años, vecinos que resultan carne de cañón negociable entre sindicalistas y funcionarios, formato laboral inhumano que se establece bajo el dogma: “no jodás que tengo veinte afuera esperando por tu puesto”...
Y volvamos a la salud, mientras se inauguran banales estacionamientos, ínfima victoria por colectora,  vayamos a las guardias del hospital en donde no veremos las fotos del director de Salud y del director del Hospital debiendo cubrir una grilla médica de urgencia debido a que  los profesionales huyen despavoridos del sistema público distrital por ausencia de inversión en la materia.
Funcionarios que cobran y deben desarrollar tareas con otras complejidades se deben hacer cargo de sus propias inoperancias. Que se vean en la obligación de hacerlo no los salva de sus horrores como gestores.
Disiento con el Dr. Osvaldo Barcelona. No es criticable el folleto propagandístico per-se, incluso me tiene sin cuidado su intento preelectoral fuera de fecha, es común que tal cosa suceda sobre todo en estos tiempos. Lo que me parece es que sin desearlo el oficialismo abrió una caja de Pandora con él. Deconstruir su vulgaridad con política. Nada le impide a la oposición real, la única, diagramar una refutación del mismo tenor, pero con fotos y argumentos, y distribuirla, para que los ciudadanos del distrito, en cada pueblo, en cada paraje, tengan un acabado fresco de la realidad, para que esas imágenes oficialistas de cotillón tengan el sustento de la dialéctica política, una herramienta que el oficialismo solamente utiliza ante interlocutores que jamás los pondrán en aprietos intelectuales. Justamente Osvaldo Barcelona y los demás dirigentes opositores del campo nacional y popular deben transformar este folleto con más de cien mentiras en más de cien o de mil palabras, en más de cien o de mil motivos, como dice Sabina, para no cortarnos de un  tajo las venas..




2 comentarios:

  1. Don Sala, por lo menos el folleto no tiene el escudo Radical ni los colores de Cambiemos..

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  2. Un Urólogo a la derecha. Dorrego hace años que es una asociación ilícita en donde la vulgaridad es lo máximo a lo cual podemos aspirar. Recuerdo cuando hace unos años usted escribió que la vulgaridad era nuestro único lujo. Lo felicito. Cuando quiero saber qué pasa de verdad en mi Dorrego me meto en su blog. Aunque cada vez me cuesta más porque lamentablemente me importa menos. Saludos

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