EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

viernes, 15 de julio de 2016

ENIGMA MÉDICO EN CORONEL DORREGO Parte 5 FINAL FELIZ







… y como en toda novela la historia tuvo un final feliz. No se confundan, no me refiero al erótico y puneño epílogo que tuvo La Leona – a propósito, qué buena que está Dupláa – quiero enfatizar sobre el singular, acaso humanista corolario que tuvo nuestra doméstica novela pueblerina, saga que desde hoy ya comenzamos a extrañar. Nuestros actores serán convocados para otras ficciones, para otros libretos en donde los finales felices nos acercan a pensar que Coronel Dorrego es aquel paraíso del cual los libros sapienciales dieron sus pertinentes seguridades sobre su existencia. Y tal final merecía un escenario de idéntica magnitud. Nada de esqueléticas obras en construcción, nada de marginales galpones oscuros y suburbanos, nada de sucias callejuelas, nada de basurales en las ochavas; el final merecía que el recinto del Honorable Concejo Deliberante le diera cobijo a tan ecuménica puesta en escena para que cada uno promueva la mejor cara de su acting. Y brillaron las metonimias, los pleonasmos y los palíndromos. Las metáforas, no abusivas por cierto, estuvieron a la altura de los alegatos decorando con suma precisión una de las páginas de nuestra mejor literatura lugareña. La sorpresa no estuvo ausente de la trama. Ese cuesco que teníamos obturado en la glotis por fin fue develado gracias a la valentía de los artistas al exponer con crudeza la insensibilidad de Concejal renunciante por no haberse despedido de acuerdo a las formas de sana urbanidad legislativa, cuestión cardinal que aquejaba nuestros más profundos desvelos. La casa está en orden, las flores de nuestro cementerio recuperaron sus colores y la bilis negra hipocrática no tuvo más remedio que rendirse ante la verdad y exiliarse, para siempre. Aquí en Coronel Dorrego somos derechos, honestos y humanos, nuestros prohombres representan fielmente, desde las artes, lo que deseamos y amamos. Nada más transparente que ellos manejen nuestro consciente y nuestro inconsciente colectivo, choferes que no necesitan dar explicaciones absurdas sobre sus comportamientos rutinarios y que merecen, sin dudas, tener la potestad de sancionarnos con severos punitorios cuando alguna obligación se nos pasa por alto. Dentro de la literatura universal y me atrevo a sentenciar de las artes en general, la complejidad de la sencillez es acaso la virtud más valorada, y ayer fuimos testigos de una exhibición histórica para nuestro terruño. Comprobar que se puede llegar al clímax sin necesidad de saber de qué se trata el estímulo físico y mental que posee la eroticidad. Esto es, no existen las causas, solo los efectos, el videoclip no tiene explicación, es solo sensibilidad y sentido común. Las cosas pasan, en tiempos neoliberales, si sucede conviene. Al finalizar la obra los actores, conformes y satisfechos, saludaron en el atrio, buena parte de la población se agolpó en el hall del inmaculado frontispicio en la búsqueda de fotos, selfies y autógrafos. Del otro lado de la plaza las balas seguían zumbando, Maciel continuaba sangrando, moría, mientras un par de apellidos de galeno abolengo respiraban en ausencia y profundo por no tener que dar explicaciones. El mejor actor es el que te hace creer que él no es él, sino que es la circunstancia de un rol determinado. Coronel Dorrego, capital provincial de la ficción. Volviendo al tema principal de este post: ¡Qué buena que está Dupláa!

3 comentarios:

  1. Ja ja ja.. siempre filoso el cuchillo

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  2. Yo siempre con menudencias....No entendí....¿Me podría aclarar cómo terminó el tema de las órdenes médicas truchas? (Me parece que Duplaá lo marea y mucho.....)

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  3. Parece que a nuestro escritor de Guisasola, Dupláa no solo lo marea. En otro orden de cosas y con relación al tema menos averigua Dios y perdona decimos por Dorrego cuando de trapos sucios se habla. Creo que el mareado lo deja bien en claro. NADA pasó, ni NADA va a pasar ya que entre bueyes no hay cornadas

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