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jueves, 30 de junio de 2016

EMIR SADER y la actualidad latinoamericana en dos artículos



La ingobernabilidad del neoliberalismo
Por Emir Sader para Diario Público de España – Blog A Contracorriente

El neoliberalismo rescató y puso énfasis en el tema de la ingobernabilidad. Habría un desequilibrio entre los derechos afirmados por las leyes e incluso por constituciones y la capacidad del Estado y los gobiernos para garantizarlas. Una de las expresiones de esos desequilibrios sería la inflación, forma de apelar a un mecanismo incorrecto para cumplir con aquello para lo cual habrían recursos. De ahí también la obsesión neoliberal con la inflación, derivada de su preocupación con la existencia de “excesivos” derechos.
Pero no hay más grande ingobernabilidad que la impuesta por el neoliberalismo. Como gobierno de la extrema minoría —el 1%—, privilegia a los bancos, que representan al capital especulativo, que vive de explotar a los endeudados —gobiernos, empresas, personas—. Son, por lo tanto, gobiernos de la extrema minoría, gobernando en función de la reproducción de los endeudamientos con elevadas tasas de interés.
Cuando Europa impuso las políticas de austeridad y los bipartidismos adhirieron a esa modalidad de los ajustes neoliberales, se impuso la ingobernabilidad en todo el continente. Los gobiernos se han vuelto impopulares, cada elección es una derrota segura e instauran el pánico político cada vez que los ciudadanos son llamados a votar.
El neoliberalismo trata de convertir la ingobernabilidad en su forma de hacer política con un discurso que descalifica no sólo a la política, sino también al Estado, los partidos, los sindicatos, las elecciones y las empresas estatales. Cuando quien vuelve ingobernables las sociedades es el imperio del mercado, del dinero, de la especulación financiera, de los paraísos fiscales y sus empresas off shore.
Cuando el poder del dinero se impone sobre los derechos de las personas, la sociedad se vuelve ingobernable porque no cabe la conciencia y la organización de la gente. El neoliberalismo se choca directamente con la democracia y tratan de imponer regímenes autoritarios.
La democracia, en cambio, no es ingobernable. Los gobiernos progresistas de América Latina han probado que, cuando se respeta los derechos de todos, estos se vuelven más populares, más legítimos, más fuertes, más estables. Asimismo, comprueban que el desarrollo económico es perfectamente posible con la distribución de la renta, que no se trata de producir menos para menos gente, sino de producir siempre más, para más gente.
Se ha podido probar que una democracia no debe quitar nunca los derechos a la gente, menos todavía a los más frágiles. O se gobierna para todos o no es una democracia,  sino un gobierno inestable, que solo pierde legitimidad, que se vuelve ingobernable.
Comparen los gobiernos de México o Perú, que han mantenido el modelo neoliberal con los que han avanzado hacia la superación del neoliberalismo en América Latina, para que se vea cuáles han conquistado la legitimidad y el apoyo popular y cuáles no. El tema de la ingobernabilidad, como lo ha planteado el neoliberalismo, es un instrumento para quitar derechos, no para extenderlos; para debilitar y no para fortalecer a la democracia.


El retorno de un pasado derrotado


por Emir Sader para Página 12

Los nuevos gobiernos de Argentina y de Brasil repiten el discurso de la herencia maldita, de los arreglos duros que habría que hacer de un modelo fracasado anterior a ellos, como una operación de marketing para disimular su falta de alternativas y su previsible incapacidad de resolver las crisis de sus países. Buscan justificar la dureza del ajuste fiscal que tratan de imponer en el tamaño del desarreglo de las cuentas públicas que habrían heredado, resultado, según ellos, del fracaso de un modelo.
Porque los cambios de gobierno en Argentina y en Brasil no han cambiado el período histórico que vivimos. Al contrario, lo han reafirmado. Han reiterado cómo la alternativa a los gobiernos progresistas es el retorno al neoliberalismo que, a su vez, plantea a las fuerzas progresistas –más fuertemente todavía– la necesidad de readecuar rumbos para retomar la construcción de la superación del neoliberalismo.
Los gobiernos de Mauricio Macri y de Michel Temer se dedican, centralmente, a desmontar las conquistas de los gobiernos que los han precedido, retomando los ideales neoliberales –e, incluso, algunos ministros– de aquel período, tratando de hacer olvidar que fue un modelo y un período fracasado, que ha desembocado en situaciones desastrosas para esos países. La condición de lograr reimponer consensos conservadores por parte de los nuevos gobiernos es hacer olvidar cómo esas propuestas ya fueron aplicadas y han fracasado. Para intentar partir de los problemas más recientes, para volver a usar soluciones que ya han demostrado que son equivocadas.
Volver a privatizar empresas, cuando Argentina conoce muy bien a lo que ha llevado la pérdida de la autosuficiencia energética, con todas sus nefastas consecuencias hasta hoy, con la privatizacion de YPF. Brasil sufre todavía las consecuencias de la venta de acciones de Petrobras en la Bolsa de Nueva York a precios bajísimos por parte de Fernando Henrique Cardoso.
El corte en los recursos para las políticas sociales ha llevado al aumento de las desigualdades y de la miseria en nuestros países en los años ‘90, ya conocemos sus efectos. Al igual que la pérdida de los contratos formales de trabajo ha llevado a que la mayoría de los trabajadores perdiera sus derechos fundamentales.
Volver a relaciones privilegiadas con los Estados Unidos en lugar de los procesos de integración regional y el intercambio Sur-Sur, nos llevaría a la terrible situación que vive México, el país de América Latina que no ha mejorado nada su situación social en las dos décadas de vigencia del Nafta, el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá.
Por ello, frente a las experiencias neoliberales de los ‘90, las propuestas de los gobiernos que los han sucedido han triunfado en tres eleccciones sucesivamente en Argentina y en cuatro elecciones en Brasil. El pueblo ha demostrado fehacientemente que prefiere el modelo de desarrollo económico con distribución de renta al modelo de ajuste prioritario de las cuentas públicas, con pérdida de derechos y concentración de renta.
No hubo fracaso de ese modelo. Ese modelo recuperó a la Argentina de la peor crisis de su historia, producida precisamente por políticas neoliberales. En Brasil, Lula superó la más profunda y prolongada crisis recesiva, generada por las políticas de Cardoso.
Así, los nuevos gobiernos de derecha para retomar viejas fórmulas necesitan que el pueblo se olvide de que han fracasado. Argentina y Brasil al final de los gobiernos progresistas estaban mucho mejor de cuando salieron de los gobiernos neoliberales. De lo que se trata, para superar la crisis actual, es de avanzar readecuando aspectos del modelo que nos ha permitido superar la crisis generada por el neoliberalismo y no de retroceder a ese modelo, que es la causa de fondo de nuestros problemas.




1 comentario:

  1. Los gobiernos anteriores de Argentina y Brasil han mostrado crecimiento , indices de crecimiento economico extraordinarios avalados por organismos internacionales no partidarios de aquellos.Tambien han mostrado enormes progresos en salud y educacion. Macri en 6 meses se las arreglo para producir recesion , "el fantasma mas temido" de gobiernos ya sean populares o liberales.

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