EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

jueves, 17 de diciembre de 2015

Maestros del Blues JOHN McVEY... y un breve relato






  
… aún me permito evocarla, acaso detenida en el tiempo, de espaldas, espiando el amanecer por la ventana. El humo desayuno describía su silueta de requerimiento a la par que su atrevido salto de cama dejaba la transparente sospecha de un cuerpo que ya me reconocía extranjero. Su diminuta ropa interior permitía ser considerada dando a entender que yo no era el exclusivo destinatario de sus rimas. Nunca prestó demasiada atención a mis deseos terrenales. Sus pies desnudos caminaban de punta, corrijo se deslizaban, tratando de coronar la perfección de sus piernas, doradas, irreconocibles, a solicitud de lo inasible. La foto de aquella cálida mañana de otoño es un esmerado boceto que todavía corrompe mis horas, invade noches y propone desvelos. Su cuerpo indicaba con claridad meridiana propiedad privada de ser amada por mí. Recuerdo que antes de marcharse, antes de la póstuma intuición alcancé a robar de su maleta ese salto de cama translúcido, vengativo e ignorante, prenda que aún conservo bajo la almohada, conjuntamente con el humo desayuno, el reflejo, la ventana y su transparente silueta de olvido…  En su lugar, dentro de la maleta y ante su descuido logré mimetizar entre sus ordenados y perfumados rechazos aquel viejo poema que supo atesorar luego de nuestra primera noche, tonteras que escribimos de manera desprolija, en la cama, transpirados y felices…
Quítese el vestido suavemente, con la imprudencia que marca la estética. Libere sus senos y que se declaren en eterna indisciplina. Simule que soy su hombre, finja si es medida, y sí así lo siente hágame miserable, réprobo, indeseable. Abuse de su cuerpo, de su ardor y su belleza, necesito que me humille. No piense que estoy, poco importa mi presencia, su talle desnudo es lo que cuenta. La cama, el vino, yo, testigos inanimados a punto, en punto, enterrados, olvidables y olvidados...Le confieso que ignorar desearla resulta una amarga carencia…
…tras de usted se levantan mis dolores, tras de usted se silencian mis olvidos, al notar sus humores escondidos aunque muero resuelvo los errores.
Amarla fue desdicha sin valores, extenuarse con deseos mal heridos, suplicar por instantes no vividos, venerando las coplas sin autores.
Copas rotas y cristales menores, retratos en sepia y vidrios molidos, callados rincones, luces, temores. Tras usted se levantan mis dolores tras de mí se silencian sus olvidos por Dios le demando que no implore…






2 comentarios:

  1. Deja algo para que podamos escribir nosotros, por favor!!cualquier idea y figura literaria ha sido eclipsada por tus ultimos relatos y poesias.Felicitaciones!!

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  2. mi musa es bastante exigente, me castiga con sus deseos y me hace escribir.. no es mi culpa, es culpa de ella.. abrazo.. y gracias

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