EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

viernes, 13 de marzo de 2015

NADA ES CASUAL EN LA PATRIA GRANDE: Gritos de “puta”, “zorra”, “sin vergüenza”, “ladrona” fueron los que más se escucharon en los barrios de clase media y alta de doce ciudades brasileñas… (2da Parte)




¿Qué es lo que propone la derecha?
por Emir Sader para Diario Público de España

Continúa la derecha con sus medios de comunicación, sus partidos, sus gobiernos y sus políticas económicas. Pero, ¿qué es lo que tiene que proponer al mundo hoy? ¿Qué balance hace de su desempeño? ¿Qué perspectiva ofrece?
Para la guerra y la paz, ahí está la política de Estados Unidos que, desde que pasó a ser la única superpotencia, no hace otra cosa que multiplicar las guerras por el mundo, sin lograr terminar con las dos que inició hace ya más de una década, en Afganistán y en Irak, que están en peor situación que antes de que fueran invadidos y destruidos como países.
La crisis en el centro mismo del capitalismo dura ya más de siete años, sin perspectivas de superarse. Su modelo de centralidad del mercado, de libre comercio, de Estado mínimo, hace que Europa destruya lo que generosamente había producido el Estado de bienestar social. Las políticas económicas que han salvado a los bancos han llevado a la quiebra de países y a la expropiación masiva de los derechos de los más vulnerables.
En América Latina se encuentran los únicos países del mundo que han disminuido la desigualdad, aun en medio de su brutal alza, con una derecha que trata de obstaculizar la continuidad justamente de los gobiernos que logran esa proeza.  En este sentido, ¿qué propone la derecha en Argentina, Venezuela, Ecuador o Brasil, entre otros países?
A falta de alternativas, sugiere el retorno a sus mismas políticas neoliberales, las mismas que han llevado a esos países a las peores crisis de su historia. Que han llevado a América Latina a la quiebra de sus economías, a la alienación de sus bienes públicos y a la expropiación de los derechos de los trabajadores. Pese a haber gobernado ya —en Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Venezuela, Ecuador— y haber fracasado, siguen implantando sus políticas en otros países.
México fue uno de los casos ejemplares presentados por los organismos internacionales como exitosos. Fue el primer país en firmar un Tratado de Libre Comercio (Nafta) con Estados Unidos y Canadá. Aun así, el balance que se ha hecho a los 20 años de su vigencia no podía ser peor. La misma situación de México no permite otros análisis que no sean que el Tratado ha sido bueno –como siempre– para la parte más fuerte, para EEUU, y pésimo para él.
Otros países siguen el modelo neoliberal, como es el caso de Perú, que presenta, a lo largo de los últimos años, altos niveles de crecimiento de su PIB sin que se alteren los pésimos índices sociales del país, haciendo que se sucedan presidentes que rápidamente pierden apoyo popular y son derrotados al final de sus gobiernos.
¿Y en Argentina? ¿Qué puede proponer la derecha? ¿Qué actitud puede tener frente a los gobiernos que han recuperado al país de la peor crisis de su historia? ¿Van a cuestionar el modelo de crecimiento económico con distribución de renta? ¿Van a salir de los procesos de integración regional? ¿Van a disminuir el tamaño del Estado para volver a promover la centralidad del mercado? ¿Retomarán las políticas de paridad con el dólar? ¿Abolirán las políticas sociales, que han hecho al país reponerse de los terribles retrocesos impuestos a su pueblo por la dictadura militar y por el Gobierno neoliberal?
¿No fue la derecha, con el Gobierno de Cardoso, quien llevó a Brasil a su más profunda y prolongada recesión, con un inmenso endeudamiento con el FMI, de la cual sólo salió con el Gobierno de Lula?
¿No fue la derecha la que prácticamente privatizó PDVSA, la empresa estatal venezolana de petróleo, la que intentó derrumbar el Gobierno legítimamente elegido de Hugo Chávez con un golpe en 2002?
Fue la derecha la que intentó privatizar el agua en Bolivia, tentativa frustrada por la formidable movilización del pueblo boliviano, liderado por Evo Morales. Fue esa misma derecha la que intentó dividir al país para bloquear los extraordinarios avances del primer Gobierno indígena de Bolivia.
Fue la derecha quien entrego las riquezas ecuatorianas en manos de Chevron sin control alguno, desencadenando una brutal contaminación de la Amazonia ecuatoriana. Fue la derecha la que tuvo como candidato a la Presidencia al más grande banquero de ese país.
Y fue la derecha la responsable de los peores gobiernos que ha sufrido el continente, con dictaduras militares y gobiernos neoliberales. Es la derecha la que quiere imponer un freno a los avances que los gobiernos progresistas han logrado y forzar un retroceso de gigantescas dimensiones en esos países.
Mientras tanto, se limita a criticar, a difundir un escenario pesimista sobre la economía y sobre el país, a las denuncias vacías. Porque sólo si el país va mal, le puede ir bien a la derecha.



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