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miércoles, 8 de octubre de 2014

EL SISTEMA MÉDICO CUBANO, SU EFICIENCIA Y SU SOLIDARIDAD ANTE LA CRISIS DEL ÉBOLA… hasta los yankees reconocen, alaban y agradecen…


La respuesta de la comunidad internacional ante la crisis desatada por la propagación del virus del ébola ha sido, por lo general, tachada de insuficiente por diferentes expertos y organizaciones. Sin embargo, Cuba, un país de solo once millones de personas, se ha convertido en uno de los principales impulsores la ayuda enviada a África Occidental. Así lo ha destacado recientemente el diario estadounidense The Washington Post.
La pasado jueves, 165 sanitarios cubanos llegaron desde la isla a Freetown, Sierra Leona. Se trata del equipo más numeroso hasta ahora aportado por cualquier nación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, Cuba está preparando otra partida de 296 médicos y enfermeros que, tras recibir un entrenamiento adecuado para hacer frente al virus, serán trasladados a Liberia y Guinea.
A pesar de no ser un país con grandes recursos económicos, su respuesta oficial al ébola ha sido mucho más contundente que la de países con mucha más riqueza y desarrollo. El sistema universal de atención a la salud de Cuba es lo que ha le permitido poder efectuar estas exportaciones de personal, dando una muestra más de la enorme calidad del sistema sanitario cubano.
El éxito de la salud de Cuba se basa en su formación médica. Después de la revolución cubana, el sistema de formación creció tanto que para el 2008 estaba entrenando a 20.000 extranjeros al año para ser médicos, enfermeras y dentistas, en gran medida de forma gratuita. En 2008, la OMS valoró el sistema sanitario de Cuba como "una revolución de la atención primaria de la salud", cuyos principales indicadores son la enorme reducción en el número de muertes de menores de cinco años y la alta esperanza de vida en Cuba, 77 años.
El número de personal médico cubano en Sierra Leona, Liberia y Guinea parece que va a ser mayor que el conjunto de los enviados por países mucho más grandes como China o que los enviados por Israel, un país  con una población similar a la Cuba pero mucho más rico. Israel directamente ha rechazado enviar a África personal sanitario.
"El dinero y los materiales son importantes, pero esas dos cosas solas no pueden detener la transmisión del virus de ébola", declaró hace un mes la doctora Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud. "Los recursos humanos son claramente nuestra necesidad más importante".
Cuba ya ha dado muestras anteriormente de su capacidad para responder a las urgencias sanitarias y humanitarias en otros países del mundo. El país caribeño también ha apostado de manera importante por la exportación de su personal sanitario. La agencia Reuters calcula que unos 50.000 profesionales cubanos de la salud trabajan en 66 países. Un informe reciente publicado en Granma informaba de que dicha exportación producirá un ingreso neto de 8.200 millones de dólares en 2014.

Fuente: Diario Público de España

1 comentario:

  1. Mientras los cubanos trabajan, la medicina del PP mata perros

    El Perro

    Como si fuera el Toro de la Vega, las autoridades sanitarias han decidido matar el perro de le enfermera, infectada con el virus del ébola, y sin ponerlo en vigilancia como a su marido, al que no han eliminado, y que suplica por la vida de la que para ellos es su canasta de flores diarias. El 60 % de los italianos confiesa que quieren más a su perro que a su mujer. Aun no siendo trasladable a España, se comprenderá el dolor del lamento del marido aislado, quien afirma que el perro está bien y tiene comida y agua para bastantes días. De entre todos los perros rintintines que la vida, la literatura y el cine han hecho famosos, éste será el más triste e inocente. Como si lo hubiéramos abandonado en una gasolinera – él no lo haría – y un camión lo hubiera aplastado, su muerte nos dejará una sensación de asesinato colectivo. Sería interesante conocer la opinión de los miles de médicos que tienen perro. Los hombres, y las mujeres, somos perros imperfectos. Esperemos que el marido se quede sin perro, pero no sin mujer.

    Los vecinos sentirán alivio o porque no tienen perro o porque no es el suyo. Y los médicos y los políticos no se sentirán verdugos, pese a no tener ni puta idea de la conveniencia científica del perricidio, llegando a decir que un perro infectado no da positivo en los análisis. ¿Se buscará y perseguirá también a todas las personas y perros con los que haya tenido contacto Excálibur, una caricia en un parque, un amago de apareamiento en una esquina? Dan manotazos al aire de su ignorancia, mientras los ojos del perro serán dos llamas líquidas y acusadoras, dos preguntas húmedas en el recuerdo de nuestro pavor. Excálibur ha sido nuestra tercera víctima del ébola. Esperemos que Teresa Romero no sea la cuarta y ella y su marido Javier Limón puedan disfrutar de otro perro, aunque ya nunca será lo mismo.

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