EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

miércoles, 30 de julio de 2014

EL ÉBOLA MATA. CORRUPCIÓN INTERNALIZADA DEL SISTEMA OCCIDENTAL QUE AL REPUBLICANISMO BIENPENSANTE NO LO CONMUEVE YA QUE NO PUEDE SACARLE LA TAJADA POLÍTICA QUE SI LE PUEDE SACAR A UN LAMENTABLE ACCIDENTE FERROVIARIO…



Grandeza por Rosa Montero
Falleció el Dr. Umar Khan


El ébola mata de una manera horrible. Creo que es la pandemia que más se puede parecer a la mítica peste negra de 1348, por sus elevadísimos índices de mortalidad y de contagio, por lo fulminante (acaba contigo en una o dos semanas), por su crueldad: los enfermos revientan de sangre. Los primeros brotes de ébola aparecieron en 1976: es un espanto reciente. Pues bien; en hospitales africanos ruinosos, abarrotados y mal abastecidos, centenares de hombres y mujeres, médicos y enfermeros, se dedican a cuidar abnegadamente a los infectados, arrostrando el riesgo espeluznante de contraer el virus ellos mismos. Cosa que sucede a menudo. Yo no sé si sería capaz de hacerlo. A mí me aterraría. Hace 14 años recorté un reportaje del EPS sobre un médico ugandés, Matthew Lukwiya, que murió en diciembre de 2000, a los 43 años, tras luchar contra la epidemia de ébola. Probablemente fuera el primer doctor que falleció contagiado (enfermeros hubo antes, como Simon Ajok). Desde entonces ha habido muchos más. Gente joven y preparada que podría estar trabajando en París o Nueva York y que escogen combatir por la vida en esos sangrientos mataderos. Ahora acaba de fallecer otro destacado médico en Liberia, Samuel Brisbane; en junio murió Sam Motooru, en Uganda. Y hay otros dos doctores y una ayudante infectados y luchando por su vida: los estadounidenses Kent Brantly y Nancy Writebol (Liberia) y Umar Khan (Sierra Leona). Escribamos sus nombres como humilde homenaje. Porque estos guerreros no sólo salvan literalmente miles de vidas y dificultan el avance de esta pesadilla, sino que además, con su ejemplo, convierten el mundo en un lugar habitable. Contra la mezquindad de, pongamos, la familia Pujol, toda esta grandeza es el contrapeso que nos devuelve la esperanza en el ser humano.

Umar Khan, el médico responsable de la lucha contra el ébola en Sierra Leona, ha fallecido este martes tras haberse contagiado por la enfermedad la semana pasada, según ha informado el jefe médico del país, Brima Kargbo. Khan, de 39 años, estaba considerado como un héroe nacional por tratar a más de un centenar de pacientes infectados por el virus. El médico enfermó el martes de la semana pasada, aunque se desconoce la forma de contagio en concreto. Según sus compañeros de trabajo, Khan era muy meticuloso y siempre vestía mono, guantes, máscara y calzado especiales cuando atendía a los pacientes. Además, según cita Reuters, que visitó el centro de tratamiento de Kenema (Sierra Leona) y habló con el doctor, había instalado un espejo en su despacho al que llamaba el policía, para poder inspeccionar en busca de agujeros o exposición después de entrar en una sala de aislamiento. En esa misma entrevista, Khan se declaró preocupado por su salud. “Los trabajadores sanitarios somos propensos al contagio debido a que somos el primer punto de contacto para los contagiados”, señaló. Por otro lado, Kent Brantly, un médico estadounidense de 33 años, se ha contagiado mientras combatía la enfermedad en Monrovia (Liberia), según ha informado uno de sus colegas a AFP este martes. Brantly se encuentra en las primeras etapas de la enfermedad, pero su estado es de debilidad, informa AFP. La epidemia de ébola desatada en África occidental este año ha acabado con la vida de más de 670 personas hasta el momento. Los países afectados son Guinea, Liberia y Sierra Leona, aunque recientemente un hombre falleció en Nigeria. Es la peor epidemia del virus de la historia con más de 1.200 infectados. El pánico se está extendiendo por los países con más afectados y en las últimas semanas se están sucediendo los ataques a ONG y equipos médicos especiales que han acudido a los hospitales de las ciudades con más afectados. El miedo y el desconocimiento provocan que una parte de la población culpe a los doctores de la propagación del virus, como pasó en una reciente agresión a un equipo de Médicos Sin Fronteras.


Fuente: Diario El País de España

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