EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

domingo, 23 de febrero de 2014

DOLINA Y EL NEOLIBERALISMO DE LOS 90. En ésta disiento troesma y te pido disculpas...





En un excelente reportaje que Mauro Viale le hiciera hoy domingo al Negro Alejandro Dolina éste manifestó que el liberalismo de los noventa acaso fue necesario debido a la crisis hiperinflacionaria. De pronto algo me hizo ruido cuando escuché su tesis. Si mal no recuerdo el proceso neoliberal del peronismo noventista tiene tres claras etapas. En la inicial utilizó la teoría del shock y la confianza de la mano de ministros ligados al establishment, me refiero puntualmente a Roig y Rapanelli implementando el recordado plan BB (Bunge & Born). Básicamente se comenzó con una fuerte devaluación y se inició el proceso privatizador que definiría la política económica de la época. Aun así, a pesar de dicho aumento y de los ingresos generados por estas privatizaciones, la situación económica se mantenía convulsionada y a fines de 1989 se produjo una segunda hiperinflación. El ministro de economía de la segunda etapa, Erman González confiscó los depósitos a plazo fijo y los cambió por bonos de largo plazo en dólares (Plan Bonex). Asimismo, restringió fuertemente la emisión monetaria. A grandes rasgos podemos afirmar que el plan González se basó en: Una liberalización de los precios, cosa que generó un inmediato brote inflacionario. Mas tarde y ante la coyuntura modifica su plan estableciendo condiciones para los encajes bancarios. Ante la recesión implementa un fuerte ajuste fiscal. La recesión impide que el superávit se mantenga durante mucho tiempo, de modo que nuevamente el gobierno recurre a un renovado ajuste fiscal. El plan Erman III no logró frenar los niveles inflacionarios por lo cual su renuncia determinó el arribo de la tercera etapa: Domingo Cavallo y su plan de Convertibilidad establecido por la ley 23928 del 1ro de abril de 1991. Hasta aquí una sucinta ayuda memoria. Y me surge una primera digresión. ¿Puede un esquema neoliberal tener su génesis en una ley (Muchos tiraron las Riquezas de la Naciones al incinerador) cuyo basamento es una simple expresión de deseos, ergo 1 Peso = 1 Dólar? Parece que todos los economistas “liberales” de aquel momento entendieron que era posible.

Volvamos al Negro y su extraña sentencia.

Como vemos el neoliberalismo se tomó dos años, tantas hiperinflaciones y varios ajustes para aplacar la inflación, y no lo hizo por medio de “la mano de negra” del mercado sino por medio de un fetiche económico, un atajo que muy poco tiene que ver con las teorías de los buenos de Adam Smith y David Ricardo. De modo que el neoliberalismo no fue el remedio contra la hiperinflación como marca el Negro, sino quién lo hizo fue una mentira que duró lo que dura, dura, dentro de una sociedad obsesionada por la moneda americana. ¿Son aptas entonces las teorías neoliberales para terminar con la inflación? El pensar en voz alta este texto me completa de dudas.

Una segunda cuestión. Si aplicar determinadas políticas económicas depende de determinados procesos, cuánto de inductivo hay en el asunto. Y me refiero al presente. Si como dice Alejandro es necesario un proceso neoliberal para frenar un dilema inflacionario cuántos actores económicos concretos actúan para que eso sea necesario en un país donde los formadores de precios son monopólicos. A mi entender el Negro cae en la trampa que el propio sistema propone y termina pensando que existe un único remedio para el mal que nos aqueja. Igualmente está todo bien Negro, en esta pensamos distinto, son muchas más las coincidencias que los disensos, además mi admiración hacia tu arte y tu inteligencia está por encima de cualquier debate coyuntural...






8 comentarios:

  1. Refutar a Dolina no es poca cosa. Ví el reportaje, y no puedo menos que estar de acuerdo con tu argumentación.

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  2. Vuelvo a un reciente post tuyo. El menemismo utilizó una herramienta económica no liberal (una ley) sin embargo siguió con su paradigma liberal. Además no es cierto que no haya habido inflación durante esa década. Fue baja, es cierto, pero fue dolarizada y las tasas de interés aquí fueron más altas que las tasas en EE.UU, por eso los capitales golondrinas venán y se hacían un festín. Buen post

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  3. Mi interpretación sobre lo que dijo Dolina es distinta.
    Es distinta porque en aquel entonces no existía la fuerza política ni el contexto internacional para oponerse. El neoliberalismo fue posible por eso.
    Si mal no recuerdo Bernardo Grinspun intentó la sustitución de importaciones y el cuestionamiento de la deuda externa (saboteada desde adentro del Alfonsinismo).
    Menem fue práctico: conservar el poder implicaba adherirse al neoliberalismo; lo hizo y lo votaron dos veces. Entiendo que Dolina se refiere a eso.
    En lo demás, el post es correcto y repasa muy bien lo que ocurrió en aquellos años.

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  4. Fijate David que el Negro, luego de afirmar sobre lo que significó la Espada de Damocles de la hiper advierte sobre el golpe político que se estaba dando al mismo tiempo, pero no advierte que ante circunstancias similares (otras sucesivas hiper) tal golpe político no existió. Lo que yo refuto es la idea del Negro que el liberalismo llegó para solucionar la hiper. Te reitero y cito textual su afirmación: "Acaso el País estaba necesitando algo de neoliberalismo para terminar con la inflación". Si esto es así por qué ganó Memen con un discurso meramente populista en contra del discurso neoliberal de Angeloz. Y justamente él votó a Menem, es decir no votó neoliberalismo, por lo menos hasta el día del comicio.

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  5. Lo curioso Gustavo que ese proceso inflacionario inducido por los monopolios fue para imponer el consenso de Washington . Los niveles de consumo eran bajos y la idea fue sacar del mercado lo poco que había para ofertar. Por haber laburado de martillero en esos tiempos recuerdo muy bien el comportamiento del mercado inmobiliario y la ausencia de departamentos para alquilar.

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  6. Excelente.
    Ahí lo subí al blog.
    Abrazo.

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  7. Don Marcelo:

    En realidad a mi entender, el "fetiche", cualquier sea arriesgo, necesita de algún sostén y dicho sostén fueron las entongadas, joyas de la abuela y revoleos sucesivos.

    Que el fetiche calze en la población se refiere ni más ni menos por sus efectos y no está de más recordar que se cortó con algo endémico como la inflación, resurgieron los créditos cosa que más de una generación ni siquiera conocía, teléfono en una semana y había un consumo atrasado de décadas entre otras "necesidades insatisfechas"

    De alguna forma probablemente era muy dificil escapar de la "ideología de la época", no hacía falta ser el alumno ejemplar y tampoco debía sostenerse la convertibilidad a como sea por que el como sea no existía. Lo que pasa es que salirse de la convertibilidad implicaba agitar los fantasmas de un lustro atrás, opción a descartar si se pensaba en una re elección

    Sí fue muy deshonesto mentirle a la población diciendo que el desajuste del alfonso se debío al déficit fiscal y al estado "elefantiásico", diagnóstico del caballo y que no era así ya que el origen de las crisis de la "década perdida" se debío ni más ni menos a nuestra perenne restricción externa. Pero bueno, hay que reconocerle a la derecha sus recursos para hacer creíbles sus "relatos"

    Por supuesto que la ortodoxia no debería ser la única salida pero me da la sensación que cuando se recurre a ella es por que la situación se está tornando preocupante y, fundamentalmente, los tiempos no te acompañan.

    Ahora hay que corregir las consecuencia del error -probablemente auto infligido y no forzado- y frente al shock sólo queda el control de daños, responsabilidad no exclusiva del gobierno pero si el primer responsable, los cumpas y los schumpeterianos tienen algo que decir, después de todo somos los que usufructuamos los resultados de "la gallina de los huevos de oro"

    Saludos

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  8. El Negro no cae en la trampa del sistema por panglossiano. Es hombre de buena fe. Cae como caemos todos los mortales cuando vemos que nuestro salario se esfuma día tras días. El asunto es determinar las causas que promueven tales efectos. Y cuando vemos que las causas son provocadas por quienes les vienen fenómenos esos efectos nos miramos al espejo con perplejidad sin saber a ciencia cierta que bondi hay tomar.

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