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martes, 31 de julio de 2012


Grandes Mujeres de la Historia

Flora Tristán


Flore Célestine Thérèse Henriette Tristán Moscoso Laisnay (*París, 7 de abril de 1803 -  Burdeos, 14 noviembre de 1844) fue una escritora y pensadora feminista francesa. Su padre, Mariano Tristán y Moscoso, fue un coronel peruano natural de Arequipa (en ese entonces parte del Virreinato del Perú) y miembro de la Armada española, y su madre, Anne-Pierre Laisnay, francesa. Sus padres se conocieron en Bilbao (País Vasco) durante la estadía de su padre en ese lugar. Éste no llegó a reconocer legalmente a Flora.
Tuvo una primera infancia de lujo, y su casa era visitada por personajes que luego serían hitos en la historia como Simón Bolívar, que como el padre de Flora compartían sus orígenes criollos y vascos. Esta situación de bondad económica y social se truncó con el deceso de su padre en 1807, cuando Flora apenas tenía 4 años, lo cual dejó a la familia en la pobreza.
En 1820, a la edad de 18 años, encuentra un trabajo como obrera en un taller de tipografía de André Chazal, con quien se casará el 3 de febrero de 1821. Es a partir de este matrimonio desgraciado que Flora Tristán comenzará a sentir sus primeros sufrimientos como mujer, sufrimientos a los cuales ella no se resignará jamás.
Hay que subrayar que ella no deseó ese matrimonio, y que después, reprochará a su madre por haberla empujado a compartir la vida de André Chazal, con el único objetivo de escapar de la pobreza y salvar su honor. Se casa, para descubrir pronto, cuatro años después y luego de  tres embarazos, que no desea más continuar casada. Sin embargo, al no estar legislado el divorcio, y no lo será sino hasta el año de su muerte, su indefinición civil habrá de constituir una fuente inagotable de sinsabores.
No pudiendo tolerar más el maltrato del marido y en espera de poder encontrar en el país de su padre, en medio de su familia paterna, el apoyo que tanto ansiaba, Flora Tristán decidió abandonar hijos y marido para viajar a Perú, convirtiéndose en una paria. Había elegido: sería una paria, pero también una mujer libre. A su prima Carmen  responderá  más  adelante  que  una mujer sólo necesitaba de voluntad para ser libre, y admitió que era en el ámbito del matrimonio donde la mujer encontraba la mayor subyugación.       
En 1833 emprende viaje al Perú para reclamar la herencia de su padre, Flora Tristán no sabía que este viaje se iba a transformar para ella en un formidable desafío que no terminará sino el día de su muerte el 14 de noviembre de 1844. Hay que señalar desde un principio el coraje de esta mujer que no duda en iniciar una travesía de cinco meses, sabiendo que ella era la única mujer a bordo. Podemos decir que este viaje será muy determinante en la orientación de sus ideas y de su vida que desde ese momento ella dedicará enteramente a la causa de los excluidos de la sociedad.
Cuando finalmente llega a Lima han pasado trece años después de la Independencia del país y encuentra, sin embargo, a la ciudad “más colonial que republicana”.Si bien antes de viajar a Perú Flora Tristán contaba ya con un alto nivel de conciencia feminista, su estancia en el país de su padre y, particularmente, la conciencia de su propia marginación no hicieron más que fortalecer su convicción de las injusticias de la sociedad hacia las mujeres “… porque sólo sabemos hablar de las cosas que hemos sentido nosotras mismas”.
Su primera obra ‘De la necesidad de dar una buena acogida a las extranjeras’ fue publicada en Francia en 1835-; observó a las soldaderas - las rabonas”- cargadas de  enseres domésticos y de hijos, visitó conventos de monjas en que éstas, no obstante haber hecho voto de pobreza,  tenían una sirvienta y  tres o cuatro esclavos y otro más, fuera del convento, que más allá de sus muros mantenía el contacto con el mundo; se intrigó en fin con  “las  tapadas”.
Su libro ‘Peregrinaciones de una Paria’ (1838)  es producto de la “transformación que surgió a raíz de su experiencia en Perú que fue radical, cambió el centro de su interés en ella misma por su interés en la humanidad. A partir de la tragedia de su propia existencia Flora forjó su feminismo y sumó a la emancipación de las mujeres su emancipación como obreras” (Elena Urrutia, ‘Sobre Flora Tristán’, Revista Universidad Autónoma de México).
Cuando nace el primero de sus hijos leerá a Saint- Simon y a Chateaubriand; al nacimiento de Aline descubrirá el feminismo con la lectura  del libro  de Mary Wollstonecraft, ‘Vindicación de los derechos de la mujer’ (1792), un tratado sobre los derechos y  la educación de las mujeres’. Ambas escritoras impulsaban  tenazmente para que las mujeres cultivaran su inteligencia en un mayor grado. Flora calificó el libro Vindicación de los derechos de la mujer como un libro imperecedero.
La semilla fundamental de su pensamiento feminista y la contribución de Flora, se plantea en los términos siguientes: la emancipación de las mujeres tenía que ser parte actuante, permanente, constante, de la lucha de todo el movimiento socialista; porque sólo la igualdad absoluta de las mujeres con respecto a los hombres, daría como resultado una sociedad de verdadera justicia social y equitativa.
La periodista estadounidense Alexa Payán, autora de un libro sobre la vida de esta precursora del feminismo, escribe lo siguiente: “Flora Tristán comenzaba a darse cuenta de que el éxito del socialismo no conllevaba necesariamente a la emancipación de las mujeres”

Fuente: Palabra de Mujer

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