EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

martes, 3 de julio de 2012


A veces imploro




A Veces Imploro

A veces imploro por lunas candiles
eruditas en halos de claridad.
No siento maltrato
por el supuesto vacío del espectro,
percibo y sospecho que a la larga
el cinismo espera y vence.
Ante todo nada es posible,
reniega de mí voluntad, conspira,
conserva algo de orgullo
apuesta por su pericia.
Me invaden ayudas extrañas
esas que uno no pide,
auxilios que exhortan
con vencimiento mediante.
Ayuno necesario
por exceso de descanso,
almuerzo, merienda, cena:
fusión improcedente.


El bandoneón de Astor
preserva todo en su lugar
haciendo promedio
entre placeres y malestares.
Es una mañana singular
tanto como otras,
completa de abismos
ausente de besos y caricias.
No la llevo tan mal con mis espejos
si bien delatan quebrantos
conservo de ellos laberintos
que sin mi se rasgarían...
Es vago y cruel considerarlos aliados
son simples acrílicos,
incunables agendas
archivos inmortales.
Debo admitir que aún conservo
algunos de mis sentidos
conforme a requerimiento.
Suelo abusar del paladar
para amansar en él cepajes solidarios
acaso densos, acaso tortuosos.
La ojera marcada por el tiempo
sigue prestando atención
sobre aquello que vale la pena leer.
El odio, como sexto sentido,
acompaña aún con limitaciones,
aún cuando magros solos de penumbra
me indiquen que no es lo mío.
Sigo madurando,
si se quiere de manera taxativa,
acaso nada es posible,
ilusorio huir de mi vasallo
imposible conservar algo
por lo cual pueda sentir
cierta migaja de orgullo.

                                       Gustavo Marcelo Sala




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