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domingo, 10 de junio de 2012

GRANDES MUJERES DE LA HISTORIA: LAS SOLDADERAS





Las soldaderas, indígenas provenientes en su mayoría del campo, formaron parte de los revolucionarios mexicanos y combatieron al lado de los hombres, pero conservando al mismo tiempo sus tareas domésticas. Estas mujeres desempeñaron un papel fundamental en la Revolución Mexicana, como lo escribe Elena Poniatowska, gran escritora mexicana, en su libro Las Soldaderas: “Sin las soldaderas, la Revolución Mexicana no habría existido…”. Numerosas mujeres-soldado ocuparon puestos de primer plano en la acción política e intelectual de la época. Algunas de ellas pagaron su compromiso con duras penas de prisión o incluso con su vida. Algunas grabaron su nombre en la historia como María Pistolas, Petra Ruiz, Carmen Serdán o Hermila Galindo, quien organizó el primer congreso feminista de Yucatán en 1916.

“Petra Herrera fue soldadera, pero comenzó a ser generala porque pretendía ser hombre.  La historia no la menciona porque Villa, nunca le dio su lugar porque era simplemente, una mujer,” .Las soldaderas son mostradas como mujeres leales, enamoradas y fieles a sus soldados como la mayoría en el  norte de México. Manuela Oaxaca, una de estas, fue soldadera por amor más que por la guerra. Se casó con un señor de apellido Quinn le dejaría un hijo que se convertiría años después en el famoso actor, Anthony Quinn. Como ella, muchas fueron víctimas de soldados quienes las enamoraban, usaban y dejaban con uno que otro hijo sin hacerse responsables de sus actos.“La Revolución Mexicana no trajo justicia más que para los que la traicionaron, traer la guerra para traer paz es una gran mentira,” dijo Poniatowska. Por ellas la Revolución se mantuvo viva y fecunda, como la tierra, las enviaban por delante a recoger leña y a prender la lumbre, y la alimentaron a lo largo de los años. Sin las soldaderas los hombres llevados de la leva hubieran desertado”.Y a pesar de que ellas fueron olvidadas todavía en las escuelas primarias de México las niñas cantan todos los 20 de noviembre, “Yo soy rielera y tengo a mi Juan, él es mi encanto y yo soy su querer cuando me dicen que ya se va el tren adiós mi rielera ya se va tu Juan,” concluyó Poniatowska con la canción celebre de la revolución mexicana.
Fuentes: Mi Méjico de Ayer y Bordezine.com

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