EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

miércoles, 23 de mayo de 2012


Alrededor del Cabildo, el Abrazo de los Eunucos

Nota de Opinión



Hace pocos días un compañero de estos espacios, Manuel El Coronel, advertía acertadamente sobre la construcción político-mediática de un microclima destituyente similar al vivido luego de los comicios del año 2007 lo que a la sazón desembocó en la desmesurada asonada campestre y su correlato electoral en las elecciones de medio término del año 2009.

Ciertos incisos comunes son dables observar: A la pretensión de motorizar y nacionalizar un nuevo conflicto agrícola a propósito de la necesaria y justa reevaluación impositiva bonaerense, atrasada en no menos de una década, se suma la andanada de acusaciones y pedidos de explicaciones sobre la base de la catarata desinformativa (sin ninguna prueba concreta – espejo de Skanska) que tiene en vigilia el accionar del Vicepresidente Amado Boudou. La ley de medios de la democracia vuelve a estar en el centro de la escena debido al fallo de la Corte que impone un tope taxativo a las trampas cautelares habiendo determinado el 7 de diciembre del corriente año como fecha testigo para iniciar el proceso de desinversión de las corporaciones que hasta ahora no han cumplido con el artículo 161 de dicha normativa constitucional.

Los patéticos y minusválidos abrazos al Cabildo porteño y al Palacio de Tribunales, en ambos casos llamativamente reclamantes y heterogéneos, configuraron un nuevo intento por recrear el grupo A, construcción legislativa fantasmal, plagada de errores y horrores voluntarios que nos trajo aparejado no menos de dos años de absurdas zancadillas y falsas denuncias. Entre los patrocinantes del cónclave, cuadras mediante, pudimos observar tanto al Pro (haciéndole el aguante a su procesado líder), como a cuadros de Proyecto Sur y hasta el mismo ex candidato del Socialismo Hermes Binner, cuyas explicaciones sobre sus contratos directos con Bolt-Clarín nunca fueron convincentes y menos aún observados con detenimiento, ni mediáticamente y menos aún judicialmente.

(Como entusiasta socialista me permito recomendar, a nuestros compañeros de la izquierda, el artículo de Atilio Borón titulado Argentina: Dilema de la Izquierda Marxista ALAI AMLATINA del 19-5-2012).
“No hay una solución sencilla para el enigma que representa el peronismo en la política argentina: un proyecto burgués, sin dudas, porque la misma Cristina ha dicho una y mil veces que lo que anhela es instalar en la Argentina un “capitalismo serio”, pero dotado de una envidiable base popular que ha mantenido su lealtad al peronismo durante sesenta y siete años, desde las lejanas jornadas fundacionales del 17 de Octubre de 1945. No es lo mismo, para la izquierda, posicionarse frente a Piñera, Calderón, Santos o Chinchilla, que hacerlo frente a Cristina o, salvando algunas diferencias, frente a Dilma en Brasil. De ahí la enorme dificultad de la izquierda marxista para hacer política, para pasar de sus más que justificadas denuncias –éticas, económicas, políticas- a la construcción de una alternativa de masas orientada hacia la superación histórica del capitalismo”.


Entre uno y otro había de todo, como en botica. El empeño opositor es recurrente de modo que no entusiasma para ser pensado justamente por adolecer de argumentos políticos básicos. Desde lo económico se intenta presentar un proceso de desaceleración del crecimiento y del consumo como si fuera un derrotero deficitario y no como lo que realmente es. Pretender que en plena ebullición económica internacional el país continúe creciendo a tasas del ocho o nueve por ciento resulta poco menos que ilusorio. Es razonable entender que estos momios se reduzcan ostensiblemente producto de puntuales correcciones. De modo que crecer al tres o cuatro por ciento anualmente no significa dejar de crecer, significa crecer menos que no es lo mismo. Parece tonto aclararlo, pero se hace necesario. La baja en el consumo, debido que aún no se han cerrado las paritarias, tiene que ver con un elemento substancial y novedoso en la coyuntura: la incertidumbre que aún detenta la interna sindical. Elemento este que no estaba en aquel momento histórico. Nada hace pensar, ni siquiera a los más enfáticos detractores del modelo, que se reitere aquel microclima económico 2008/2009 en donde el crecimiento se detuvo ostensiblemente producto de la crisis global. Inclusive sus editorialistas más serios, en los suplementos económicos dominicales, suelen afirmar que el Gobierno siempre ha tenido los reflejos políticos adecuados y en algún caso sorpresivos para resolver cuestiones que parecían inexorables.

Sugestivamente, o no tanto, el dólar paralelo vuelve a concitar atención de cártel francés aún sabiendo que sólo mueve entre un dos y un cuatro por ciento de las operaciones rutinarias de cambio.

Una nueva coalición del miedo está en marcha y tristemente, como la anterior, no se está construyendo estimulada por la dinámica política, el debate y el juego de las ideas, sino por la necesidad de preservación. En ocasiones cuando transitamos por el desierto intelectual corremos el riesgo de que la sed nos impulse a beber  elixires nauseabundos. Se percibió penoso observar al excandidato presidencial Socialista al momento que la periodista María Belén Aramburu lo consultara sobre el fallo de la Corte con respecto a la Ley de Medios Audiovisuales derivando de modo precipitado la cuestión, sin complejos ni eufemismos, hacia el tema Boudou. 

Los medios hegemónicos han disciplinado nuevamente a la oposición detrás de sus propios intereses. Para ello han utilizado sofismas de toda clase y tenor: Desde montar curiosas paradojas y operaciones mediáticas, exigiendo conferencias de prensa como cuestión determinante (¿?), hasta menoscabar el intento comercial para abrir mercados emergentes (en este caso el africano), colocando como excusa el modelo político local. Llamativa cuestión que no parece ser tema fundamental cuando de otras latitudes se trata: China, Rusia, etc. Como dato adicional recordemos que si bien Jimmy Carter censuró públicamente a la dictadura cívico/militar por violaciones sobre los DD.HH en Argentina, nunca EE.UU. dejó de comerciar con nuestro país a pesar de la sanguinaria cacería que por entonces se estaba llevando a cabo, al igual que Francia, Alemania, Reino Unido y demás democracias occidentales (Todo esto ocurría mientras Clarín y La Nación se asociaban con ese mismo “Estado asesino” en Papel Prensa... cuestiones de la manipulación informativa. Propongo revisar los archivos de modo constatar la ausencia de crítica al respecto sobre dichas conductas comerciales).

Los que nos identificamos con el actual proyecto nacional y popular debemos poner atención a las muescas que la contemporaneidad nos presenta. Leer con atención el presente y sobre todo detenernos en las entrelíneas de los editorialistas corporativos, de ahí parten claramente y sin medias tintas las estrategias destituyentes. Por ejemplo, ya han instalado como tema la concreta y puntual intencionalidad de ejecutivo por modificar la constitución de modo enmendar el inciso que reza sobre la reelección presidencial (una reciente declaración de Stolbizer lo da por cierto). Ergo. Se tira una sospecha, se la adereza, se la motoriza y queda exhibida como verdad revelada en boca de los gestores de turno, tratando de crear una atmósfera cuasi autoritaria de incierta reacción colectiva, sobre todo en los segmentos medios de la sociedad, aún cuando el propio oficialismo haya desestimado inmediatamente la versión.

Agenda corporativa, denuncismo, honestismo, desmesura en la protesta, interna gremial, mesa de enlace, factores internacionales, reinstalación del tema de la inseguridad, ausencia de política en la oposición parecen darle la razón a nuestro amigo dorreguense, más allá que el 54% resulta insoslayable en el análisis. De todas formas es probable que los próximos comicios arrojen un escenario disímil debido a que siempre las elecciones legislativas incluyen una atomización lógica en todo el frente político, no sólo dentro de las filas oficiales. Sabemos también que dicha coyuntura será presentada como una derrota del kirchnerismo, aunque el resultado no impacte en absoluto en la distribución de los escaños.

Mientras tanto la oposición continua su eunuco derrotero. Políticos que no lo son, que no hablan de política, que no proponen políticas y que se contentan por cuidar y proteger los harenes de terceros, poderosos jeques que les aseguran su necesario e imprescindible estado de conservación.





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