EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

sábado, 12 de mayo de 2018

El neoliberalismo es un viaje de ida, no es joda. Sus consecuencias son terminales




A medida que avanza este nuevo ensayo neoliberal, programa que a mi entender y en lo profundo de su idea se desarrolla sin ningún tipo de perturbación social, más allá de algún esporádico espasmo de cotillón urbano, se advierte con preocupación y a propósito de las asimetrías sociales existentes una ausencia total de compromiso para discutir dichos paradigmas. Temo que el neoliberalismo como idea, por fuera de lo que representa la actual banda gobernante, acaso no en su letra chica pero sí en su simbología, ha encontrado nichos de confort en todos los partidos; no tenemos más que atender al lenguaje para comprender que cierto sentido común neoliberal ha cooptado el discurso interno de los colectivos políticos. Sofismas como competencia, costo laboral, cargas sociales, impacto negativo de los subsidios, resultan risibles de escuchar en regiones del país en donde nada de eso existe ni existirá ya que la economía circula de acuerdo a un histórico orden establecido por las anchas avenidas de la explotación, la cartelización comercial y el feudalismo corporestatal. Sin embargo en pequeñas aldeas como en la que vivo ese lenguaje neoliberal ha tomado encarnadura horizontal, y de alguna manera es muy útil para profundizar ese formato medieval que el dependiente de ese sistema acepta como único posible.  

Según consigna Jorge Alemán “El Neoliberalismo en su despliegue de operaciones financieras a gran velocidad debe hacer desaparecer la Historia. En este punto, los políticos que lo representan no necesitan de ningún "relato fuerte ", les basta con remitir todo a un presente absoluto y a  una promesa de futuro. No es necesario disponer de ningún saber maquiavélico, es suficiente con el discurso de la autoayuda como una narrativa de autorrealización del yo, que tiene como función esencial deshistorizar a la política e infantilizar mediáticamente a la población. Aquí es necesario destacar distintos aspectos del discurso de autoayuda. En primer lugar, su carácter "perfomativo", es decir, que funciona como una orden velada que indica lo que  debe "hacerse " para cumplir con el objetivo. Si no funciona la autoayuda, que nunca funciona del todo, va tomando su lugar el suplemento represivo e intimidante. No olvidemos que el secreto de la narrativa de la autoayuda es que es en sí misma una máquina disciplinaria de segregación que se esconde en sus promesas de lograr y realizarse como un valor en permanente aumento”. 

Los melones en el carro se acomodan solos, y eso el neoliberalismo lo sabe y lo profundiza, a tal punto que solo necesita andar de acuerdo a su ritmo, siguiendo su ruta proyectada, no apartándose ni un centímetro de sus senderos cardinales, embarazando aún más el recorrido. Sabe que algunos de los melones que lleva dentro del carro se mostrarán disconformes, ciertamente crispados, frutos que pasados los kilómetros se exhibirán fatigados debido a que las comodidades no son las requeridas o soñadas; aún así el neoliberalismo conductor está absolutamente seguro que ese melón, a poco de mirar a por fuera del carro, verá que la suerte que le espera en la extranjería lejos está de ser mejor, en consecuencia hará todo el esfuerzo demandado de forma tal se conforme y se adapte a ese rincón en donde por mandato del mercado de frutos dejará descansar su mutilada existencia hasta finalmente compartir la elegante mesa gourmet del cochero y sus amigos, pero solo como refrescante alimento de fin de fiesta.







Acaso las cuestiones más complejas de asimilar con relación a este drawiniano fresco social relatado sean por un lado la resistencia de los pocos melones que prefieren no subir al carro, cucumis melos minoritarios que optan por la libertad de sus paradigmas y que se niegan por convicción a ser bocado neoliberal y que en su lugar luchan para que ese carro nunca llegue a su destino final, enfrentando la superioridad moral de los que arriba se muestran apretados, silentes, mirando siempre el mismo cielo, acomodados  y conformes por obra gracia de sus quiebres y los quiebres del camino.

Los melones en el carro se acomodan solos, sentenciábamos desde este espacio el septiembre pasado  y eso el neoliberalismo lo sabe, y a tal punto lo sabe que hasta se da el lujo de llevar en su carga algunos frutos recelosos, de manera demostrarles a los demás que si estos están, el destino no puede ser tan malo como los perversos de las zanjas linderas les quieren hacer creer. Para ello “los medios, como fines estratégicos, disfrazados de medios de comunicación e información”, fuentes de “aculturización y gatopardismo” son convenientemente llevados adelante y manejados por melones que por ventura neoliberal suelen ocupar lugares ventajosos dentro del carro, sitios de ex profeso determinados por el conductor y que el resto que se acomoda solo, desconoce o prefiere ignorar; el neoliberalismo sabe que la mejor manera de disciplinar es la amenaza de caída, situación que el mayoral no tendrá inconveniente en afrontar si pierde velocidad de acción o se encuentra ante un conflicto de carga.

No hay que preocuparse o alarmarse:

los melones se acomodan solos, afirma el neoliberalismo...

los melones se acomodan solos afirman los medios...

los melones se acomodan solos afirman los melones incluidos...

los melones incluidos se acomodan solos, sentencian los melones que aún fuera desean ser incluidos dentro del carro...

los melones incluidos y los melones que desean ser incluidos se acomodan solos dictaminan los melones que aspiran a no ser manjar de unos pocos y que justamente prefieren mantenerse a la vera del sendero libres y a la espera de refrescar el alma de tanto melón burgués cuyo máximo anhelo es ser comido por una pudiente caterva de psicópatas en medio de una pornográfica verbena clasista...

los melones se acomodan solos, decimos los que no nos consideramos melones sino personas, porque el asunto no es ser melón contestatario o progre sino dejar de asumirse melón, abandonando la idea de ir a los tumbos, luchando para que ese carro deje de circular más temprano que tarde...

Por lo visto una muy buena parte de nuestra sociedad no está interesada, en el marco de la coyuntura, que el modelo contenga, incluya. Estos amplios sectores se han subsumido a la tecnocracia financiera que proponen los Ceos gobernantes entendiendo que ésta merece de sacrificios humanos, siempre de otros. Si luego de este exitoso y potente shock pragmático e ideológico las clases medias logran estabilizar sus intereses prácticos, la alianza antes mencionada se solidificará y durará mínimamente hasta la próxima crisis, coyuntura que existirá en tanto y en cuanto el propio sistema no piense en su superviviencia, vale decir, tratar de no llegar a un diciembre del 2001. En el presente observamos a dirigentes políticos, sindicalistas, empresarios, antes oficialistas, hoy también, analizando las recetas del presente como las únicas posibles. Dicho esto la alianza ideológica transversal está en marcha y acomoda los melones a medida que el carro avanza sin ningún tipo de deconstrucción o análisis sobre las causas y los efectos de sus espasmos. 


“El neoliberalismo es una pesadilla que no se acaba nunca ya que es una nueva forma histórica para un nuevo ser humano que, bajo el imperativo del rendimiento y la ley de la competencia, se apropia incluso de la vida más íntima de los individuos” afirmó Laval. Este totalitarismo necesita del auxilio del homo canalla, y dicho auxilio debe tener la eficiencia de la adaptación. Ni convencimiento individual, ni cooptación compulsiva, es una suerte de mandato social que incluso genera nuevas patologías a medida que va corriendo los límites desde el ser social en dirección unívoca hacia el ser individual. Resistir al embeleco canalla es la tarea... 



1 comentario:

  1. Tres joyitas que resalto : 1”esporádico espasmo de cotillón”
    2 La crisis está siendo un éxito de M Fontdevila
    3 las afirmaciones de Laval
    Por estas playas Australianas el ex Primer Ministro laborista Paul Keating se refería acerca del Liberal Tony Abbott que de imponerse cambiarían la forma de vida de los ciudadanos para siempre, con un énfasis especial remarcaba “for ever”
    Difícil de creer cuando uno está en un barco tan inmensamente firme y piensa como el capitán del Titanic esto no puede hundirse; sin embargo puedo afirmar que en las grietas de su carcaza ya se ven daños irreparables.
    Hay un error semántico que se instala en las mentes de que en política en una elección hay políticos que ganan y otros que pierden, es hora de que nos demos cuenta de que los que no salen primeros en la elección y pasan a ser oposición no pierden siguen cobrando y disfrutando de sus prebendas, es la gente la que pierde. Esto produce una instalación de este régimen sin alternativas.
    La falta de reciclaje , análisis y debates de ideas con el consecuente paso al costado de los que ya no aportan nada, eterniza dinosaurios y sus artríticas arterioscloroticas ideas y comportamientos(bien explicado en tus comentarios de “los jóvenes de ayer”)
    El liberalismo no es un fin en sentido apocalíptico y esa es la trampa , algunos puerperios de prosperidad y espejitos de colores , mezclados con nuevos shopping centers mantendrán el sueño americano y el individualismo como estandarte .
    No podemos ignorar que la experimentación con drogas tipo boludol y uno a uno con blindaje y megacanje han dejado un país muy distinto del que se soñaba en el 83 y que a pesar de 12 años de anomalía , los estragos especialmente en la permeabilidad de las mentes y la falta de discernimiento permiten este nuevo renacer Liberal se han hecho piel.
    La ciudad del mundo nuevo también tendrá tango, cabildo, asado y choripán pero nuestras vidas y en especial lo que deberíamos haber sido( que nunca lo sabremos) habrán cambiado “for ever”

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