EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

viernes, 2 de febrero de 2018

Debe ser Cristina, y si hilamos fino, tristemente, debido que los demás no importan, porque en nada les importamos...





A sacarle filo a la guillotina... ES IMPOSIBLE REINAR SIN SER CULPABLE” declamó en el marco del Comité de Salvación Pública durante los tiempos de la Revolución Francesa  el “Arcángel del Terror” Louis Antonie de Saint Just.. En nuestros días y aquí "es imposible ser neoliberal sin ser culpable". Por eso así como luego de la fusiladora el pueblo profundo depositó sus esperanzas (término prohibido de la célebre zamba por la dictadura y que paradogicamente sus esbirros lo toman en el presente como propio) en Perón y su recuerdo como real contracara del establishment corporativo, hoy el pueblo profundo las tiene en Cristina.
Desde 1974 hasta 2003 no existió líder alguno que fuera la contracara real del establishment corporativo, con solo recordar qué le sucedió al pueblo profundo en esos 30 años nos daremos cuenta qué sería de nosotros sin la esperanza política que significa la existencia de un líder popular que ha demostrado, cuando le tocó gobernar, la anomalía histórica que significa poseer sensibilidad social hacia los sectores más vulnerables y actuar politicamente en consecuencia. Como bien subrayó Emir Sader "Todas las manipulaciones apuntan a Cristina, por lo que representa”. Porque nos representa, ergo le apuntan a Cristina y nos apuntan a nosotros...
Debido a esto a la ex Presidenta "no le perdonan" que haya sobrevivido a las movilizaciones del golpe de los productores de soja, a la misma muerte de su compañero, Néstor Kirchner y al cobarde ataque de los fondos buitre. No perdonan a Cristina y Néstor haber reabierto el proceso contra los responsables de crímenes de Estado. No les perdonan la reunión de más de 100 nietos, hijos de activistas de la oposición a la dictadura, que además de asesinados, tuvieron a sus hijos secuestrados en el peor crimen humanitario que se conoce, en definitiva porque Cristina somos todos los que luchamos por los países justos, solidarios, soberanos y dignos. No le perdonan que no se doblegue. Y nosotros necesitamos líderes que no se dobleguen en sus convicciones ante el primer soborno, apriete, amenaza o carpetazo. Cosa que Cristina no hace porque arriesga, y lo hace todos los días de su vida con sus decisiones políticas, practicas y dialécticas, asumiendo que la tergiversación está a la vuelta de cada esquina, que la impostura, la degradación y el insulto forman la base del acervo cotidiano por parte del establishment dominante y sus esbirros, cooptados por esa suerte de feudalismo corporativo que responde cual fundamentalistas a una religión de fe mercantilista que marca una agenda, a veces concreta, a veces siniestra, en su mayoría ficticia. Cristina Fernández es una estadista, cuya elevada intelectualidad, lamentablemente no se corresponde con la llanura de sus competidores, obsoletos librecambistas de posiciones, no de ideas, buscadores de argumentos en las editoriales de los medios dominantes, asumiendo que sus trocables principios guardan jerarquía en función del ocasional interlocutor.

Marc Bloch nos habla de la tremenda importancia de los líderes, y que estos no aparecen por generación espontánea, nadie se transforma en un líder por decisión propia, muchos lo han intentado y no dieron ni para fomentistas. El líder emerge de una acción popular y es quien mejor sabe interpretar en la dialéctica y en la praxis política, ese tiempo y esa acción. El líder no es dueño de sí, es servidor de las necesidades colectivas. Hoy tenemos una líder que expresa ese contrapoder, y con ella una esperanza. El líder debe ser cuidado y exigido al mismo tiempo, allí radica la complejidad. No es un gestor, los líderes populares son nuestras pulsiones y nuestros derechos delante de quienes nos los quieren quitar. Imaginemos por unos segundos hoy qué sería de nosotros sin esa esperanza, y ubiquémonos por ejemplo 30 años atrás... Debe ser Cristina, aunque con un rictus de amargura lo afirmo, hasta me resulta injusto continuar exigiéndole poner el cuerpo ante la barbarie dominante, cosa que nos debe hacer pensar por qué razón los demás dirigentes que se autodefinen como populares no importan nada aún sin ella dentro del tablero político... Y si perdemos, no será por culpa de ella, idea que algunos intentan imponer, sino porque simplemente para las mayorías, incluso para algunos que se dicen propios, la Patria ha dejado de ser el otro y no importa en lo absoluto que los proyectos políticos de desarrollen con la gente adentro, acaso la pregunta que nadie puede responder es con cuánta gente afuera puede pervivir este modelo de exclusión social electoralmente consensuado y democráticomente asumido. 



2 comentarios:

  1. Con los pies en la tierra2 de febrero de 2018, 9:12

    Hay mucho iluso voluntarioso del "consenso y renovación" que no entiende que hoy el único candidato que nos quedó es Cristina. No porque ella quiera. Al final de su mandato no se presentó en ninguna lista, tomo todos los pasos necesarios para ceder su espacio de protagonismo. Pero en casi 3 años NI UNO, NI UNO SOLO tomó el lugar de líder opositor. Entre desertores, acomodaticios, traidores, mudos, borrados del mapa, todos se hicieron los sotas dilapidando su propio potencial candidateable. Y ya aprendimos de sobra (y amargamente) que un candidato no se hace de la noche a la mañana.
    Ya no hay tiempo para volver a improvisar un "slogan/candidato", lo que no se hizo en 3 años no se va a hacer en unos meses.
    Y la única que estos 3 años se mantuvo en forma fue Cristina. Para desgracia, felicidad, impotencia, disgusto de quien sea, la realidad es esta.
    Hay que ganar 2019 y grácias a Dios existe Cristina sinó tenes Macrismo para 50 años.

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    1. Por eso lo de "tristemente" mi estimado. Acaso nadie busca otro liderazgo de similar tenor porque sabemos que tal cosa se puede dar luego de varias décadas o acaso nunca, me refiero puntualmente a la acefalía, en cuanto a su representatividad, tienen, en el presente, las ideas de inclusión y equidad fuera del discurso demagógico, vale decir quienes son los dirigentes capaces de pulsear contra el poder real. Abrazo

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