FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

domingo, 31 de enero de 2016

El que piensa pierde, dice el estabishment





La derecha ama las ideas generales,
 al generalizar absuelve
(Eduardo Galeano)

La indudable ausencia de debate político en la que estamos inmersos no sólo es responsabilidad de los partidos y agrupaciones orgánicas, también lo es de la ciudadanía en su conjunto. Me quita el sueño la llamativa conformidad por la cual, como conjunto, solemos rendirnos ante los titulares, los slogans y los clichés. Y cuando digo ciudadanía hablo de la totalidad del colectivo, sin distinción de sospechosas y falsarias jerarquías. Me llama mucho la atención que en el marco de una coyuntura políticamente compleja continuemos simplificando nuestro pensamiento y nuestra verba a favor de un supuesto deber ser social que no siempre se encuentra aliado a los dilemas esenciales. Alguna vez mencionamos sobre lo poco edificante que significa para una sociedad no tolerar como posibilidad tangible al error. La cruel necesidad de colocarnos permanentemente como censores o inquisidores de sucesos, eventos de los cuales en la mayoría de los casos, desconocemos su letra, tanto la chica como la gruesa.
A mi entender existe una marcada banalidad conceptual, cuestión que cruza horizontalmente a todas las temáticas. Esta adhesión a la banalidad exonera al pensamiento crítico dándole sustancia a aquella simplificación antes mencionada. El sujeto crítico, el verbo preciso y el predicado analítico han sido licenciados a favor del sujeto atractivo, el verbo impactante y el predicado conveniente. De modo que todo lo que se percibe como debate supuestamente fundacional resulta un simple conglomerado de operaciones extremadamente rudimentarias, combates literarios que finalizan su derrotero espirando de muerte natural.
Los medios de comunicación colaboran de modo determinante para dicha lógica. Noam Chomsky afirmaba que un exceso de información desinforma; a lo cual me atrevo a considerar que un exceso de información banalizada no sólo desinforma también disminuye las defensas conceptuales “erratizando” el pensamiento. Por caso instalar la idea que una democracia con intención de incluir al Estado (ergo a todos) como protagonista de la economía se constituye per-se como una dictadura debido a que dicho sistema está en condiciones de atentar contra la propiedad privada. Cosa curiosa de aceptar como mal endémico y exclusivo si tenemos en cuenta que el propio capitalismo se reserva para sí exactamente lo mismo. 
Las concentraciones corporativas, los holdings multiempresariales, los oligopolios, los monopolios, no hacen otra cosa que limitar la posibilidad para que el resto de los actores sociales participen activamente de sistema. Nunca se suele poner sobre la mesa de debate que el principal factor antidemocrático y limitante del sistema capitalista es el propio capital. No existe mayor dictador y mejor inquisidor social que el dinero. Quién lo tiene será propietario, quién no, que haga lo que pueda para sobrevivir. Si una política cambiara y financiera activada por el Estado beneficia la vida de 5 millones de personas y a la vez le limita ciertos beneficios a 500 mil, estos hablaran de dictadura, aquellos no. Si fuera a la inversa ocurriría lo mismo. La cuestión pasa por el grado de visibilidad mediática que tengan unos y otros. Nuestra historia está plagada de ejemplos convenientes y no es necesario ir a los textos tradicionales, con un poco de memoria alcanza. Cuando se habla de incluidos y excluidos nos deberíamos preguntar cuántos excluidos serían autorizados solidariamente por los incluidos, mediante un contrato democrático de convivencia, para gozar de sus mismas libertades individuales. Las cotas sociales son los reservorios naturales dentro del capitalismo. En definitiva y por formación uno elige libremente por cual sendero de la vida circular. Pero dejemos esto de lado y sigamos con el asunto.

Noto que milita un llamativo consenso, sobre todo dentro del campo de la comunicación política, para suprimirle relieve a los dilemas. Deberíamos permitirnos sospechar de la llanura en la cual están embutidas las temáticas. Las disyuntivas pueden ser blancas, negras o grises, y estas últimas en distintas tonalidades, pero lo que no podemos a mi entender, es aceptar livianamente los colores y a simple vista, cosa que se pretende instalar de manera taxativa. Se me ocurre que por lo menos nos debemos la obligación de esmerarnos por rasgar las superficies para saber cómo llegamos a esas coloraciones; es decir qué preexiste bajo lo que existe y a su vez intentar relacionar los fenómenos entendiendo que nada es totalmente autárquico dentro de una sociedad. La catarata de conflictos y eventos llamativos que se dispararon recientemente eran previsibles si tenemos en cuenta lo determinante del corto plazo. Estábamos todos avisados, vale. Ahora bien y pasados los primeros acomodamientos, ¿nos podemos conformar y a la vez justificar porque sabíamos qué “algo raro” iba a suceder?  Esto es más o menos lo mismo que sabiendo sobre la llegada de un próximo cataclismo nada hacemos al respecto a modo de prevención.
La ausencia de debate político y si se me permite de una mínima instrucción política, falta de ejercicio diría, ha nivelado la categoría de los antagonistas y no precisamente porque la oposición haya elevado sus talentos.
Queda claro entonces que dentro de la pobreza política triunfarán aquellos que son probos nadadores en dichas aguas, de modo que mal hacemos en vaciar sus contenidos militantes esenciales.
En base a lo dicho podemos concluir que el campo de las ideas no debatidas le ha ganado terreno a los partidos políticos a tal punto que encontramos peronistas, radicales, conservadores y socialistas en ambas laderas de la grieta ideológica cosa que nos pone en la siguiente disyuntiva: A la extinción de los partidos políticos tradicionales se suman alineaciones difusas que tienen mucha más relación con una dialéctica que claramente pone marcado énfasis en encuadramientos y protagonismos personales que con convencimientos programáticos. Los medios dominantes y el establishment corporativo de parabienes, licuar la política imponiendo un conjunto de paradigmas pragmáticos no hace otra cosa que fomentar generalizaciones, y así podemos observar como el sofisma “son todos lo mismo” ha ganado cuerpo en el tejido social, cuestión que libera y exonera al ciudadano de su mayor responsabilidad cívica: Pensar los contenidos políticos, discernir y esforzarse por duplicar o triplicar las lecturas de la realidad para llegar a conclusiones a partir de la especificación temática, único modo de llegar a la síntesis.




viernes, 29 de enero de 2016

DAVE MENIKETTI - Blues y las últimas pinceladas de la novela El Anfitrión



El Anfitrión no es una novela de amor y menos una historia romántica, es una novela que habla del amor. El protagonista cardinal no es otro que la corporización, acaso diabólica, de la pasión afectiva como invitación, fantasma que hace y deshace a su antojo, que provoca celadas y engaños, que hasta presume de bondades e inocencias ilusorias. Su objetivo es convocar a los siete pecados capitales, a las siete plagas, bajo el formato de espectros para incluirlos dentro de su vademécum, siempre utilizando de médium a los poetas como eficientes señuelos para atrapar incautos… 








La novela fue publicada hace pocos días en mi blog hermano y este texto que a continuación se exhibe llegó tarde, tal vez porque su autor no alcanzó con sus talentos a satisfacer las ambiciones del Anfitrión…


No tengo grandes pretensiones,
la ambición es algo
que nunca he podido desarrollar,
y ahora que soy viejo
no me parece acorde laborar en ello.
Sueño con que algún día,
acaso disperso, distraído,
se acerque sorpresivamente
y me abrace y se deje abrazar,
y cuando el rito se separación
se imponga por temporalidad
dialogar con la mirada,
y decirnos a los ojos y con los ojos
todo aquello que no consta
en los libros sapienciales
debido a que no existe lenguaje
para su descripción.
Y que luego, igual de disperso y distraído,
se vaya, pero solo hasta la próxima vez,
para que este pequeño acto de amor
se transforme en hábito,
en palabra que no necesita contratos ni juristas,
en melodía, en su canción, en mi poema…
Cuando me refiero a guardarme por un tiempo
hablo pura y exclusivamente de usted.
Porque al amor debo seguir tratándolo de usted.
Fue un error de mi parte la osadía de tutearlo
y confiar que por fin había logrado besarle la mano.
Dejarlo descansar, acaso entender que amar bien
también significa abdicar.
Me resulta complicada la experiencia.
Levantarse a las tres de la madrugada
y no permitirle a Morfeo continuar con su rutina.
Hay horas que delatan insolvencias.
Pero debo continuar con mis otros incisos de la vida,
debo seguir buscando almas sensibles y nobles,
como la suya, intentar atraerlas y sentirme,
aunque sea por un breve lapso menos solo,
tal vez un poco más querido,
y eso solamente se logra cuando uno
se pone a disposición de la alteridad.
Juro que con usted lo intenté y puse el alma,
lamento que no me haya alcanzado.
Todo esto sabiendo que el inexorable después
marcará tintas de abandono,
porque así lo desea el Anfitrión.
Por suerte no tengo los talentos poéticos
ni la valentía de Luque y de Becerra
de manera que nadie cuenta conmigo,
ni las musas ni los espectros,
para un épico sacrificio.
Me desprecio por no haberlo podido colmar,
por no haber provocado su locura
y que me sienta cerca, en su mundo íntimo,
en sus doce acordes, en su mirada,
en su cama y en su sudor de espectro homenaje.


Maestros del Blues - The Red Devils





 Por Javier Paco Miró

Los diablos rojos”The Red Devils” fue una banda de blues-rock de Los Ángeles que eran activos desde 1988 a 1994. Con su enfoque sencillo  de blues de Chicago estilo convincente del cantante Lester Butler, eran un accesorio popular en la escena del club de Los Ángeles y recorrió los Estados Unidos y Europa. La banda lanzó un álbum vivo, un disco de cuatro canciones y grabaron canciones con Mick Jagger y Johnny Cash. En 1994, la banda había empezado a cobrar notoriedad en el circuito del blues.
Mick Jagger se interesó por el grupo después de una recomendación por Rick Rubin, que producía el tercer álbum solista de Jagger. Después de ver a la banda en la presentación de su trabajo” King king “;Jagger se unió a ellos en el escenario en mayo de 1992 y realizó una versión del tema de  Bo Diddley "¿a quién amas?" y  "Blues con un sentimiento" de Little Walker. Un mes más tarde, los diablos rojos fueron invitados a grabar algunos blues con Jagger, presumiblemente para su próximo álbum solista. Durante una sesión de grabación de trece horas en el estudio de grabación  Ocean en Hollywood, Jagger y los diablos graban trece canciones, incluyendo "Mean Old World", "Talk to Me Baby",  "Shake 'Em en Down" y "Cuarenta días y cuarenta noches". De acuerdo con el bajista Jonny Ray Bartel, las canciones eran esencialmente improvisadas y fueron terminados en tomas de tres o menos, sin overdubs, Jagger quería recrear la calidad espontánea,  del sonido original del  blues de Chicago. Cuando el  álbum solista “Espíritu errante” de Jagger fue lanzado en 1993, no incluyeron esas grabaciones. Durante un viaje corto de Inglaterra en marzo – abril de 1993, Jagger se unió a la banda para varias actuaciones y hubo charla de lanzar un disco con las grabaciones de junio de 1992. Sin embargo, sólo una canción de la sesión, "Checkin' Up on My Baby", fue lanzada y  aparece en el álbum de Jagger en  el 2007.






jueves, 28 de enero de 2016

Haikus políticos




De hecho el haikus es una construcción literaria japonesa que está relacionada con el mundo de la naturaleza y los sentimientos. De manera que un purista en la materia me observará como alguien que está cometiendo un sacrilegio poético en contra de la cultura nipona. Aún así y sin pretensión alguna asumimos el riesgo porque como bien escribió Hölderlin, “lo que perdura lo fundan los poetas”. Sin jactarme de serlo pero si de intentarlo podemos agregar que aquello inexistente en el presente solo puede ser percibido con vida en el futuro también por los poetas…


Despreocupación:
mal de muchos, jolgorio
de algunos pocos


Para los tercos
nada es más funcional que
 el pragmatismo


Vago recuerdo.
Por aquellos tiempos de
sueños leales


Globalización,
curioso pretexto del
 mercantilismo


Aquel cura habló
del pan de cada día,
no para todos


Somos creación
si creamos. Y si no
somos la negación


No debiste estar
ausente sin aviso,
y fue la historia


No es bueno dejar
domesticarnos esas
nobles pasiones


El hambre quita
toda posibilidad,
cara erudición


Con un cachorro
hambreado por días
no debes retozar


Es otro muerto
el que perturba
nuestra conciencia


Cruel paradoja,
un cuerpo excluido
por los discursos





miércoles, 27 de enero de 2016

LA DESOBEDIENCIA FISCAL ¿Qué pasaría si ahora les hacemos caso?





Ayer tuve un breve intercambio con Antonio Diez "El Mayolero" sobre cierta duda existencial que perturbaba alevosamente a mi escasa inteligencia

Te pregunto Antonio: ¿Muchos altos funcionarios del actual gobierno arengaban tiempo atrás a favor de una desobediencia fiscal. Con el tremendo aumento los precios, de las tasas e impuestos qué pasaría si hoy la población les hiciera caso? ¿Nos caería el peso de una ley que llamaban a violar? Paradojas neoliberales…

A lo que Antonio Diez me respondió:

Recuerdo que Marcos Aguinis en un seminario de la SRA que se hizo en Córdoba, fundamentó filosóficamente que "la desobediencia fiscal era un deber patriótico" y la comparó con el mandato constitucional de "tomar las armas en defensa de la Nación"…


Es interesante el dilema que se nos plantea en el presente a aquellos que estamos a favor de un Estado activo, participativo y fuerte. Sabemos que este tipo de gobiernos como los que estamos sufriendo lo colocan como un simple facilitador de los negocios privados soslayando cualquier intento de reparación social, cuestión que queda librada a merced de las jarras del derrame. Entonces deviene el cuestionamiento. ¿Le sigo aportando a un Estado que en la actualidad privilegia con lo recaudado a los sectores más concentrados y poderosos de la economía? ¿Le sigo aportando panglosianamente a un Estado Hood Robin?
Hace muchos años, cuando Lanata no era Magnetto, explicó, a mi criterio con certeza y en pleno auge de las AFJP, las razones por las cuales él recomendaba quedarse dentro del sistema de reparto. Debemos reconocerle que al tipo en aquel entonces no lo deslumbraron los espejitos coloreados con dólares ni las publicidades de Máxima, Siembra, Consolidar y demás asociaciones ilícitas que proliferaron por aquellos tiempos. “Más allá que en este momento el gobierno esté manejado por una manga de hijos de puta dedicados a los negocios no podemos cederles el Estado y desfinanciarlo. Acaso a modo de resistencia tenemos que seguir aportando porque sabemos que por lo menos una mínima parte va a ir parar, por obligación institucional, a las manos debidas, de la otra forma quedaremos expuestos a la eliminación integral del sistema jubilatorio universal”. Y vaya si tenía razón.
Hoy a muchos monotribustistas, profesiones y no profesionales y pequeños empresarios, ante la terrible transferencia de riqueza que se está desarrollando, se les presenta la disyuntiva de continuar aportando de acuerdo a sus ingresos o tratar de mimetizarlos para no seguir alimentando a los caníbales que nos gobiernan.
Convengamos que un sujeto consustanciado con el neoliberalismo no tiene ese drama existencial. Lo hará siempre y a todas luces. La elusión, la evasión, las operaciones y contrataciones en negro, el lavado y la compra de facturas están en su vademécum, en su ADN exitoso.
Creo que si de manera paradojal le hacemos caso a la teoría Aguinis, ergo desfinanciar por completo al Estado mediante la desobediencia fiscal, se profundizaría aún más la grieta social y el formato Freejack será irreversible. La educación, la salud y la previsión pública quedarán definitivamente a manos del mercado y no habrá movimiento nacional y popular que pueda revertir tantos años de ignominia.   
Nunca debemos olvidar la tesis Sturzenegger para lograr en el corto plazo objetivos económicos y financieros que favorezcan a los sectores concentrados: “Las pérdidas de bienestar asociadas a distorsiones económicas y crisis permiten a las sociedades aceptar medidas que serían imposibles de hacerlo en circunstancias menos críticas”.


Desfinanciar al Estado estaría colaborando eficientemente para dicho objetivo…


martes, 26 de enero de 2016

Big Ed Sullivan y como siempre, algún detalle más...




Si alguna vez, acaso por virtud de los azares,
se llega a tropezar con estos pequeños,
cercados y vulgares ojos castaños
le pido que les tenga compasión.
En silencio,
porque usted debe estar al tanto
que los ojos dicen,
la mirarán con amor
se aferrarán al deseo incompleto
y dejarán por un instante el abismo.
Festejarán, se nublarán,
y tendrán la efímera certeza
que aún faltaba un extenso recorrido
para la definitiva ceguera…

lunes, 25 de enero de 2016

El odio al Estado por Emir Sader Para Página 12



Hasta no hace tanto, Richard Nixon, todavía presidente de Estados Unidos, declaraba: “Somos todos keynesianos”. Era la demostración de la hegemonía de ese modelo. Fueron conservadores y no la izquierda los responsables del Estado de bienestar social en Europa. Era la muestra de que se trataba de un consenso.
Una década después, otro presidente norteamericano anunció el radical cambio de rumbo. Para Ronald Reagan, el Estado dejaba de ser solución, para ser el problema. Se apuntaba al elemento clave del modelo keynesiano, ahora para hacerlo el blanco de los ataques concentrados del neoliberalismo, primero de la derecha tradicional, después también por sectores que venían de la izquierda histórica.
A partir de ese momento se desató una feroz lucha de ideas y política sobre el rol del Estado, con consecuencias directas sobre la economía. El ataque al Estado muchas veces no revelaba claramente que es lo que se promovía en su lugar: el mercado. Pero se trata de una misma operación ideológica, con dos caras.
Para el diagnóstico neoliberal las economías no crecen por excesiva cantidad de regulaciones, que traban y desincentivan las inversiones. Liberemos el capital de esos límites que lo cercenan, implementemos el libre comercio, así se retomarán las inversiones, la economía volverá a crecer y todos volverán a ganar –pronosticaban Reagan y Thatcher, alegre y ingenuamente–.
Pero, como recordaba siempre Marx, el capital no está hecho para producir, sino para acumular. Libre de trabas, se transfirió, en proporciones gigantescas, hacia el sector financiero y todas las modalidades especulativas. Las economías no han vuelto a crecer, pero se ha dado una monstruosa trasferencia de renta hacia el sector financiero, que se ha vuelto el hegemónico en el neoliberalismo.
El Estado mínimo es el corolario de esa centralidad del mercado. La derecha intensificó sus diagnósticos en contra del Estado, de su capacidad reguladora de la economía, de contrapeso del mercado, pero también de todas sus otras funciones.
El Estado sería por esencia ineficiente, despilfarrador de recursos, recaudador de demasiados impuestos que devolvería poco a la sociedad, sería la raíz fundamental de la corrupción, que cierra el mercado interno de los saludables ingresos de capitales externos y de innovaciones tecnológicas, generador de una burocracia inmensa, desincentivador de las inversiones. Además de fuente de totalitarismos políticos –tema privilegiado del liberalismo–. Es el problema al que hay que atacar todo el tiempo.
Los inmensos procesos de privatización, de apertura de los mercados, de despido de empleados públicos, de suspensión de toda forma de control estatal sobre la economía se han vuelto el eje de las políticas neoliberales. Que han fracasado en todas partes del mundo. A lo sumo han controlado, por un cierto tiempo, la inflación, pero han aumentado exponencialmente la deuda pública, han promovido la precarización de las relaciones de trabajo, han aumentado el desempleo, el endeudamiento externo. Para que todo eso fuera posible, fue necesario incentivar en todo momento el odio al Estado.
Pero algunas funciones del Estado le interesan a la derecha. La primera, esencial, es la represión, porque políticas con esos rasgos, intensifican la crisis social y requieren represión. Requieren también el control judicial, para poder legitimar gobiernos autoritarios. Requieren Bancos Centrales que garanticen la liberalización de la economía.
Es un odio selectivo a las funciones de regulación económica del Estado, de garantía de los derechos sociales, de protección del mercado interno. Y como mal pueden hacer al elogiar abiertamente al mercado –responsable central por la crisis económica internacional empezada en 2008 y sin plazo para terminar–, atacan, con odio, al Estado, que es la forma de promover la centralidad del mercado.


Fuente: Página 12


viernes, 22 de enero de 2016

Maestros del blues. Julian Sas y algunos renglones que presagian el posible final de la novela





Como poeta busco un romance pasional entre los sentidos y la inteligencia, estableciendo una orgía literaria mágica. Acaso por eso nadie está interesado en publicarme, convengamos que comercialmente, fin último de las editoriales, no es rentable tan elevada inversión. De alguna manera esa es la razón por la que acepto el soborno de María de los Ángeles. Como cuenta Julio Cortázar en Rayuela: “La violación del hombre por la palabra, la soberbia venganza del verbo contra su padre llenaban de amarga desconfianza la meditación de Oliveira, forzado a valerse de su propio enemigo para abrirse paso hasta un punto en que pudiera licenciarlo y seguir hasta una reconciliación consigo mismo y con la realidad que habitaba”. La dama es mi enemiga y me valgo de ella hasta poder reconciliarme con aquel que fui antes de caer en el ámbito de sus fantasmales oscuridades


EN ALGO ANDABA LA MILAGRO dice el vecinadario





Ayer volví a escuchar una frase desgraciada de un adherente del actual gobierno. Cuando le informo que el nudo jurídico de la detención de Milagro Sala es el acampe me dice que no puede ser, que el tema pasa por los supuestos desvíos. Cuando le aclaro el tema desde lo jurídico lamentablemente volví a escuchar aquella mala rima que tanto daño nos hizo ya que invertía la carga de la prueba: "Si hay tanta gente capaz y responsable (en clara referencia a Morales) detrás del tema es que esta mujer en algo andaba"... Y de pronto me acordé de los cientos de miles que a lo largo de la historia de la humanidad fueron encarcelados y aniquilados porque por allí en algo andaban. Milagro está presa por un acampe, Blaquier libre por el apagón, Aguad con su causa prescrita, Macri y los beneficios de pertenecer a la casta dominante, Sturzenegger haciendo lo mismo por lo cual está procesado, los investigados por lavado se controlan a sí mismos, quien lavo y licuó pasivos privados hoy dirige el Nación, Niembro, Majul y Amadeo ríen sus fortunas, la causa de los desvíos sobre las pautas publicitarias radiales archivada, hay 43 gendarmes que esperan, hay 10 bomberos que esperan, aquí la corrupción no mata, se accidenta, y la lista de ignominias es tremendamente extensa. Es cierto, mientras todo esto ocurría "La Milagro" en algo andaba.. andaba en eso de darle dignidad a su pueblo, y casas, y salud, y educación, y deporte.. en algo andaba, no caben dudas y por eso está presa. Y un datito no menor que me acercó Antonio Diez, El Mayolero. El primer tomógrafo computado que arribó a la Provincia de Jujuy lo llevó "La Milagro" y allí se atendió y se atiende tanto el pobre como el rico, tanto el que está enojado y llora su detención, como aquel que está feliz porque "La Milagro" en algo andaba...

miércoles, 20 de enero de 2016

La buena y la mala gente







Suena a verdad de “Perogrullo” afirmar que en todas las comunidades existen buenas y malas personas. Nada le estamos agregando a la ciencia, ni al conocimiento sociológico, ni al sentido inteligente con tal sentencia. Lo que me parece oportuno hacer notar es que la diferencia substancial entre las comunidades radica en lo determinante de esas conductas y el rol  de importancia que ocupa cada uno de esos segmentos a escala social. Es decir, si las pautas de comportamiento general tienen un correlato especulador, perverso, egoísta, poco apegado al marco legal, alejado de los principios solidarios, escasamente propensos al respeto por la diversidad y ciertamente impunes, será debido a que dicha comunidad se encuentra bajo el dominio institucional, político y social de las malas personas. Esto no significa que la población desquiciada sea mayoría, lo que determina la conducta social de esa comunidad es en definitiva quién se encuentra al frente de las decisiones coyunturales, vale decir, quién de modo concreto y por poder logra imponer la verdad como realidad absoluta, ecuación que tranquilamente puede plantearse, y ocurre muy a menudo, dentro del marco de la misma democracia.

En pequeñas localidades como las nuestras rompe a los ojos tales comportamientos. La pregunta que nos debemos hacer es cómo podemos ascender nuestras defensas para detectar que dichas hegemonías no pueden ni deben acceder a cuestiones esenciales de la vida diaria. Cuando las Instituciones intermedias son cooptadas por grupos específicos y con fines determinados que se afirman en aviesas intenciones individuales con falsos formatos cooperativistas o solidarios, y que luego se transforman por presión política local en organizaciones no gubernamentales convenientemente subsidiadas, cuando se decide la proyección de obras de infraestructura inconsultas y de escasa prioridad, falseando su modo de financiación para luego hacer descansar su costo en el pueblo por medio de deudas impensadas, cuando se invierte la carga de la prueba responsabilizando al ciudadano, colocándolo en contra de su vecino debido a la precaria prestación de un insumo básico como el agua, cosa marcadamente fogoneada por una “mass media” perversa y opinante, cuando el respeto por la ley matiza tonalidades según nombre, apellido y abolengo, cuando la ayuda social está enmascarada según escala de privilegios y obediencias políticas, cuando la discriminación ideológica y personal hacen al boceto general y fresco cotidiano, cuando la ilegalidad hace que la comunidad pierda el concepto social de Estado transformándolo en un ordenamiento tribal de correlato feudal cuyo eje dominante lo constituye un “patrón” que nos ofrece un paraguas protector que cobija nuestros intereses, cuando desde el poder político se contrata irresponsablemente y con marcada desidia a sospechosos clanes para atender a la formación de nuestros pibes, cuando medios contestatarios y ciertamente discutidores del ordenamiento dominante son amenazados y obligados a replegarse, constituyen ejemplos claros que nos encontramos habitando una comunidad en donde los abyectos, sean mayoría o no, dominan la escena de la aldea global.

No obstante se puede desde el colectivismo social, desde la militancia solidaria y política trocar dicho ordenamiento. La empresa no es sencilla debido a que en comunidades pequeñas el entrecruzamiento de relaciones juega un rol determinante. Siempre vamos a afectar a un allegado cuando de luchar contra la hijodeputez se trate, pero no es menos cierto que debemos ser inflexibles cuando observamos los comportamientos enumerados debido a que nuestro antagonista no nos va a obsequiar con gracilidad derechos que le implicarían pérdidas de poder y como consecuencia de privilegios.

Así las cosas. Tal vez los buenos deberían dejar de serlo por un rato y enfrentar a los infames con sus propias armas, con su misma ética, con su misma ignominia, con el mismo desprecio que tienen por el vivir ajeno. Coraje e inteligencia, comunión y firmeza, organización y sabiduría. De los buenos depende, los malos nada van a regalar. El dilema crucial es darse cuenta quién se encuentra de cada lado, y percibir esas hilachas cotidianas que le dan significado y significante a cada actitud individual en función del colectivo social.




lunes, 18 de enero de 2016

LA HISTORIA DE UNA MUJER… Tal vez no te importa... te quiero contar qué es lo que le tocó, y no otra cosa




Nació en el barrio Bajo Azopardo. Su madre adoptiva le escribió una vez una carta a Eva Perón y le llegó una legendaria máquina de coser Singer. Ese primer contacto con el peronismo posteriormente sería importante en su vida. A los 15 años descubrió que era adoptada y que su madre biológica la había dejado abandonada dentro de una caja de cartón frente a un hospital. Vivió por años entre buscavidas, vendedores de droga, ladrones y prostitutas. Era lustrabotas y robaba con sus amigos. A los 18 años fue presa. Allí organizó una huelga de hambre cuyo resultado fue que se permitiera cocinar a las presas, con mejor alimentación a igual costo. Tras ocho meses y con la ayuda de mujeres prostitutas del Bajo Azopardo pudo cambiar su situación y salir de ese entorno. La situación extrema de la cárcel, asociada a diversos sentimientos de injusticia, es el eje para explicar su ingreso a la CTA. Cuando tenía 16 o 17 años, empezó a dormir en la sede de la Juventud Peronista y encontró su primer empleo como mensajera privada del gobernador Carlos Snopek. Fue delegada de la ATE. Contrajo matrimonio con Raúl Noro, experiodista del periódico La Nación. A los 25 años adoptó a 12 chicos de la calle como hijos propios… No escribo sobre ninguna aspirante a premio alguno ni sobre nadie que pretende ser un ejemplo. Escribo sobre Milagro, la negra, la colla, la mujer coraje que sigue presa porque nuestra sociedad está tan enferma que no se da cuenta de que lo está…


Del Muro de Alejandro Simonetti

sábado, 16 de enero de 2016

Cuasigobernantes con cuasivalores cuasinacionales no pueden emitir otra cosa que cuasibilletes







Los Ceos del gobierno sospechan que sacando a los próceres de los billetes quedará eliminado el histórico conflicto que tiene nuestra sociedad con relación a la distribución de la riqueza. Hay Ceos del gobierno que consideran que la asepsia política es la mejor herramienta para no corromper los negocios que el establishment se tiene reservado para sí. Por caso la emisión de bonos que trajo aparejado transformar una deuda intraestatal en pesos en deuda externa en dólares con sus generosos intereses y comisiones a favor de gestores privados. Banalizar los símbolos deshistorizando es también banalizar toda intencionalidad de revisar las cuitas pasadas, las deudas internas y las masacres. Como bien mencionó el Profesor Baraibar si esta gente gobernara EE.UU quitan a Washington del billete de un dólar y ponen en su lugar la imagen de un mapache. Por un lado la anestesia, por el otro la asepsia política. Mientras a vos te duermen y te asean, y te sentís pleno y a buenas con la vida, a las grandes mayorías también las acuestan y las limpian…

viernes, 15 de enero de 2016

Maestros del Blues - Otis Clay






Por Javier Paco Miró



El 8 de Enero pasado se moria Otis Clay tremenda voz de Soul, Gospel y Blues. Fue nominado para el Grammy en el 2007 en la categoría Vocal tradicional de R&B. Como un residente del oeste de Chicago, él participó activamente en comunidad iniciativas económicas y culturales, incluyendo el desarrollo del Centro Cultural Harold Washington . Tremenda voz profunda y con sentimiento

jueves, 14 de enero de 2016

Chomsky y sus críticos. Entrevista




Fuente: Revista Sin Permiso

Noam Chomsky, por repetir un lugar común, figura entre los mayores intelectuales radicales vivos. No es menos cierto o manido añadir que también es una figura ampliamente controvertida, acusada desde varios cuarteles de una serie de errores que van de la “negación del genocidio” a un rígido “quietismo moral” frente a atrocidades masivas. Muy recientemente, críticos de tonalidades políticas disímiles afirman haber identificado toda una serie de sinsentidos en sus declaraciones sobre Siria.
En la siguiente entrevista, [realizada para la revista norteamericana Jacobin por] Emanuel Stoakes le plantea algunas de estas críticas a Chomsky.
Si bien se reafirma en su oposición a una intervención militar en toda regla, Chomsky declara que no se opone en principio a la idea de una zona de exclusión aérea establecida a lo largo de un corredor humanitario (aunque las recientes intervenciones de Putin no han hecho sino liquidar la posibilidad de la anterior opción). Chomsky clarifica asimismo su postura sobre la matanza de Srebrenica en 1995 y la intervención de la OTAN en Kosovo en 1999.
Además de responder a sus críticos, Chomsky ofrece sus reflexiones sobre un amplio abanico de temas aparte: qué habría que hacer para combatir al EI, el significado de las luchas populares en América del Sur y el futuro del socialismo.
Como siempre, deja traslucir su creencia subyacente en nuestra capacidad de construir una sociedad mejor.

¿Cuál es su reacción a los atentados de principios de noviembre y qué piensa de la actual estrategia occidental de bombardeo del EI?

Está claro que la actual estrategia no está funcionando. Los comunicados del EI, tanto en este caso como en el de avión ruso, fueron muy explícitos. Si nos bombardeais, vais a sufrir. Son una monstruosidad, y se trata de crímenes terribles, pero no sirve de nada esconder la cabeza en la arena.      
El mejor resultado sería que el EI quedara destruido por fuerzas locales, lo que podría suceder, pero para eso hará falta que esté de acuerdo Turquía. Y el resultado podría ser igualmente malo si los elementos yijadistas apoyados por Turquía, Qatar y Arabia Saudí salen vencedores.
El resultado óptimo consistiría en un acuerdo negociado del género del que se prepara paso a paso en Viena, combinado con lo dicho antes. Mucho pedir, me parece.  
Nos guste o no, el EI parece haberse asentado con bastante solidez en las zonas suníes de Irak y Siria. Parecen comprometidos en un proceso de construcción de un Estado que es extremadamente brutal pero bastante éxitoso, y que se atrae el apoyo de comunidades suníes que puede que desprecien al EI pero lo consideran como la única defensa contra alterativas que son incluso peores. La única potencia regional de envergadura que se les opone es Irán, pero a las milicias chiitas respaldadas por Irán se las juzga igual de brutales que al EI y probablemente sirven para movilizar el apoyo a éste.   
Los conflictos sectarios que están haciendo trizas la region son resultado substancialmente de la invasion de Irak. Eso es lo que quiere decir Graham Fuller, antiguo analista de la CIA y especialista en Oriente Medio, cuando afirma que “creo que los Estados Unidos son uno de los creadores clave de esta organización”.
La destrucción del EI por cualquier medio imaginable podría poner las bases de algo peor, como ha ido sucediendo con bastante regularidad con las intervenciones militares. El sistema de estados de la región impuesto por el poder imperial británico y francés tras la I Guerra Mundial, con escaso interés as por las poblaciones bajo su control, se está desmoronando.   
El futuro parece sombrío, aunque hay algunas rendijas de luz, como las de las zonas kurdas. Se pueden tomar medidas para reducir muchas de las tensiones en la region y contener y reducir el nivel extravagantemente elevado de armamento, pero no queda claro qué más puede hacer las potencias externas aparte de avivar las llamas, como llevan haciendo desde hace años.
Este año hemos visto al gobierno griego debatirse con sus acreedores para llegar a un acuerdo. Resulta tentador contemplar este enfrentamiento, así como la crisis en su conjunto, menos como un caso en el que la UE trataba de gestionar una crisis de la deuda en el común interés de la Unión y más como una batalla entre la sociedad griega y los que se benefician de la austeridad. ¿Estaría usted de acuerdo? ¿Cómo ve la situación?
No ha habido un esfuerzo serio por gestionar la crisis de la deuda. Las políticas impuestas a Grecia por la Troika exacerbaron de manera aguda la crisis minando la economía y bloqueando prometedoras oportunidades de crecimiento. La proporción de la deuda en relación al PIB es hoy bastante más elevada de lo que era antes de que se instituyesen esas medidas políticas y el pueblo de Grecia ha tenido que pagar un precio terrible, aunque a los bancos alemanes y franceses que tienen una buena parte de responsabilidad en la crisis les vaya muy bien.
Los llamados “rescates” de Grecia fueron a parar principalmente a los bolsillos de los acreedores, hasta en un 90% según algunas estimaciones. El antiguo jefe del  Bundesbank,  Karl Otto Pöhl, hizo la muy plausible observación de que toda la cuestión “tenía que ver con proteger a los bancos alemanes, pero sobre a todo los bancos franceses, para que no perdieran lo que se les adeudaba”.
En un comentario en una de las principales revistas del establishmentnorteamericano, Foreign Affairs, escribe Mark Blyth, uno de los críticos más persuasivos de la destructiva austeridad seguida por programas de depresión: “Nunca hemos entendido a Grecia porque nos hemos negado a ver la crisis como lo que era: una continuación de una serie de rescates del sector financiero que comenzaron en 2008 y que siguen retumbando hasta hoy”.
Todas las partes reconocen que la deuda no se puede pagar. Debería haber sido radicalmente reestructurada hace ya tiempo, cuando la crisis podía haberse gestionado cómodamente o podía haberse declarado sencillamente “odiosa” y haberse cancelado.
La cara desagradable de la Europa contemporánea es la que presenta el ministro alemán de Economía, Schäuble, aparentemente la figura política más popular de Alemania. Según informa el servico de noticias de Reuters, explicó que “podría hacerse necesario cancelar algunos de los préstamos para que la deuda del país llegue a un nivel manejable”, mientras que “al mismo tiempo descartaba esa medida”.  En resumen, ya os hemos exprimido todo lo que podemos, así que perdeos por ahí. Y buena parte de la población se está perdiendo literalmente, deshechas sus esperanzas de sobrevivir decentemente.  
En realidad, a los griegos no los han exprimido aún del todo. El vergonzoso acuerdo impuesto por los bancos y la burocracia incluye medidas para garantizar que los activos griegos caigan en las codiciosas manos correctas. 
El papel de Alemania resulta especialmente vergonzoso, no sólo porque la Alemania nazi asolara Grecia, sino también porque, como apuntó Thomas Piketty en Die Zeit, “Alemania es ciertamente el mejor ejemplo de un país que no ha reembolsado su deuda externa a lo largo de su historia. Ni después de la I ni de la II Guerra Mundial”.
El Acuerdo de Londres de 1953 liquidó la mitad de la deuda de Alemania, poniendo las bases de su recuperación económica y, en la actualidad, añadía Piketty, lejos de ser “generosa”, estos días “Alemania se aprovecha de Grecia, pues le extiende préstamos a tipos comparativamente altos”. Todo el asunto es sórdido.  
Las medidas políticas de austeridad que se le han impuesto a Grecia (y de modo general a Europa) fueron siempre absurdas desde un punto de vista económico y han sido un completo desastre para Grecia. Como armas de la guerra de clases, no obstante, han sido bastante eficaces a la hora de socavar sistemas del bienestar, enriqueciendo a los bancos del norte y a la clase inversora y empujando a la democracia a los márgenes.
El proceder de la Troika es hoy una desgracia. Apenas sí puede haber duda de de que su meta consiste en establecer firmemente el principio de que hay que obedecer a los amos: no se  tolerarán desafíos a la banca del norte ni a la burocracia de Bruselas y debe abandonarse todo pensamiento de democracia y voluntad popular.

¿Cree que la lucha que se produce en torno al futuro de Grecia resulta representativa en buena medida de lo que está sucediendo en el mundo en este momento, es decir, una lucha entre las necesidades de la sociedades y las exigencias del capitalismo? Si este es el caso, ¿tiene usted mucha esperanza de una salida decente y humana cuando los triunfos parece tenerlos todos un pequeño número de personas vinculadas al poder privado?

En Grecia, y de manera más general en Europa, en distintos grados, se están revirtiendo algunos de los logros más admirables de la era de postguerra con una versión destructiva del ataque neoliberal a la población global de la pasada generación.  
Pero se le puede dar la vuelta. Entre los estudiantes más obedientes de la ortodoxia neoliberal estaban los países de América Latina, y también, no es de sorprender, entre aquellos que sufrieron los mayores perjuicios. Pero en años recientes se han abierto camino hacia un rechazo de la ortodoxia, y de modo más general, por primera vez en quinientos años están dando pasos significativos hacia la unificación, liberándose de la dominación (norteamericana en el siglo pasado), y afrontando los traumáticos problemas internos de sociedades potencialmente ricas que han estado tradicionalmente gobernadas por élites opulentas (en su mayoría blancas) orientadas al exterior en medio de un mar de miseria.
En Grecia, Syriza podría haber señalado una evolución semejante, razón por la cual había que desbaratarla de un modo tan salvaje. Hay otras reacciones en  Europa y en otros lugares que podrían cambiar el rumbo y conducir a un futuro bastante mejor.  
Este año se conmemoró el vigésimo aniversario de la matanza de Srebrenica. Se ha podido saber que los EE.UU. observaron cómo se producían los asesinatos en tiempo real desde sus satélites y que muchas de las grandes potencias del mundo se mostraron negligentes o algo peor cuando se trataba de hacer esfuerzos para impedir una carnicería previsible. ¿Qué cree usted que debería haberse hecho entonces? ¿Cree usted, por ejemplo, que los musulmanes bosnios deberían haber tenido más oportunidades de de defenderse desde mucho antes?
Srebrenica era una zona segura sin apenas protección y no debemos olvidar que gracias a ese estatus se convirtió en base de las milicias asesinas de Nasir Oric para atacar las aldeas serbias de los alrededores, con un coste brutal y jactándose de sus éxitos. Que iba a haber antes o después una respuesta serbia no era demasiado sorprendente y deberían haberse tomado medidas para “impedir una carnicería previsible”, por tomar prestadas sus palabras.
El mejor enfoque, que podría haber sido factible, habría debido consistir en reducir y acaso terminar con las hostilidades en la region, en lugar de permitir que se recrudecieran. 
Ha recibido usted numerosas críticas por su postura sobre la intervención en Kosovo. Si lo he entendido bien (acaso me equivoque), piensa usted que había alternativas al bombardeo y que podría haberse detenido la violencia si hubiera habido mayor voluntad política por encontrar una solución diplomática. ¿Es correcto? ¿Puede resumirnos lo que se podría haber hecho a modo de alternativa?
No he visto críticas de mi postura sobre la intervención y no es muy probable que las haya por la sencilla razón de que apenas sí llegué a adoptar una postura. Como ya dejé claro en lo que escribí sobre la cuestión (The New Military Humanism), apenas sí entré a debatir la conveniencia de la intervención de la OTAN. Eso se establece claramente en las primeras páginas.
El tema aparece en las tres últimas páginas, haciendo notar que lo anterior  — el libro entero — deja “sin responder” la pregunta de lo que debería haberse hecho en Kosovo, aunque parece un “juicio razonable” que los EE.UU. estaban seleccionando una de las opciones más dañinas entre las distintas que había a su disposición.
Tal como queda explicado de manera clara y nada ambigua desde el principio, incluso desde el título, el libro se refiere a un tema completamente distinto: la importancia de los sucesos de Kosovo para la “nueva era” de “principios y valores” dirigida por “estados ilustrados” cuya política exterior ha entrado en una “fase noble” con “sagrado resplandor” (por citar algo de la retórica celebratoria examinada).
Esos temas importantísimos deben distinguirse de manera pronunciada de la pregunta por lo que debería haberse hecho, algo que apenas abordé. Un asunto importante y evidentemente impopular, que es mejor evitar. No recuerdo haber visto siquiera una mención del asunto de todo el libro en los comentarios críticos sobre el mismo.
Yo examiné las opciones diplomáticas disponibles, apuntando que el acuerdo alcanzado tras 78 días de bombardeos fue un compromiso entre la OTAN y las posiciones serbias anteriores a los bombardeos.
Un año más tarde, después del final de la guerra, examiné ampliamente y en detalle en mi libro A New Generation Draws the Line el rico historial documental sobre el trasfondo inmediato del bombardeo. Este revela que se registró un grado de violencia repartida entre las guerrillas de ELK [Ejército de Liberación de Kosovo] que atacaban desde Albania y una respuesta serbia brutal, y que las atrocidades se recrudecieron de manera muy brusca tras el bombardeo, tal y como el general al mando, Wesley Clark, previó con exactitud de modo público y comunicó de modo particular a las autoridades norteamericanas.
Si ha habido críticas de lo que yo realmente escribí, yo no las he visto, aunque tiene usted razón en que ha habido muchas condenas furiosas…concretamente, de lo que yo no escribí.    
Respecto a una posible alternativa, se daban lo que parecían opciones diplomáticas bastante prometedoras. Que hubieran podido funcionar es algo que no sabemos, puesto que se dejaron de lado en favor del bombardeo.  
La interpretación habitual, que he examinado en otro lugar, es que el bombardeo estuvo motivado por un importante aumento de las atrocidades. Esta inversión de la cronolgía es bastante común y corriente, y resulta útil para establecer la legitimidad de la violencia de la OTAN. El importante aumento de las atrocidades fue consecuencia de los bombardeos, no causa de estos, y como quedó indicado, se previó de modo bastante público y con autoridad.  

¿Cuál cree que era el verdadero objetivo de la intervención balcánica de la OTAN?

De creer al liderazgo norteamericano-británico, el verdadero objetivo consistía en establecer la “credibilidad de la OTAN” (había otros pretextos, pero se vinieron rápidamente abajo). Tal como resumió Tony Blair las razones oficiales, no bombardear “habría supuesto a un golpe demoledor a la credibilidad de la OTAN”,  y “el mundo habría estado menos seguro como resultado de ello”, aunque, tal como yo repasé con cierto detalle, “el mundo” disintió abrumadoramente, a menudo de forma muy áspera.
“Dejar sentada la credibilidad” — en lo esencial, un principio mafioso — constituye un rasgo significativo de la política de una gran potencia. Un vistazo más profundo sugiere motivos que van más allás de aquellos que se recalcan oficialmente.

¿Se opone a las intervenciones militares en cualquier circunstancia en caso de desastre humanitario extremo? ¿Qué condiciones las harían aceptables desde su punto de vista?

Los pacifistas puros se opondrían siempre a una intervención militar. No es mi caso, pero creo que como toda ocasión en la quer se recurre a la violencia, debe soportar la pesada carga de la prueba. Resulta imposible dar una respuesta general acerca de cuándo está justificada, aparte de algunas fórmulas inútiles. 
No resulta fácil encontrar casos genuinos en los que haya quedado justificada la intervención. He revisado el historial histórico y académico. Es muy tenue. Destacan dos posibles ejemplos en el periodo posterior a la II Guerra Mundial: la invasion vietnamita de Camboya, que puso fin a los crímenes de los jemeres rojos en su apogeo, y la invasión de Pakistán por parte de India, que terminó con las horribles atrocidades en el antiguo Pakistán Oriental.
Estos dos casos no forman parte, sin embargo, del canon aceptado, debido a la falacia del “agente equivocado” y a que en ambos casos Washinton se opuso de forma acerba y  reaccionó de manera bastante desagradable.
Pasando al caso de Siria, observamos que hay una horrenda situación humanitaria y no hay final en el horizonte en lo que se refiere a la guerra interna que se está librando. Conozco a algunos activistas sirios que están furiosos por lo que perciben como tolerancia de su parte del inmenso infortunio que sufre la gente que tiene vivir con barriles bomba y demás; afirman esto porque creen que se opone usted a cualquier clase de intervención contra Asad, por limitada que sea, por razones ideológicas.

¿Es esto exacto o correcto? ¿Apoyaría la idea de una zona de exclusión aérea, con la imposición de un corredor humanitario? ¿Podría clarificarnos cuál es su postura acerca de Siria?

Si la intervención contra Asad mitigara o acabara con una situación espantosa, estaría justificada. Pero, ¿conseguiría tal cosa? No abogan por la intervención los observadores atentos al escenario con un íntimo conocimiento de Siria y la actual situación, como Patrick Cockburn, Charles Glass y unos cuantos más que son los más acerbos críticos de Asad. Advierten, y con no poca plausibilidad, me parece, que bien pudiera exacerbar la crisis.
El historial de intervenciones militares en la región ha sido horrible con rarísimas excepciones, un hecho que apenas sí puede pasarse por alto. Las zonas de exclusión aérea, los corredores humanitarios, el apoyo a los kurdos, y otras medidas serían probablemente de ayuda. Pero si bien es fácil de apelar a la intervención military, no es cosa sencilla proporcionar planes razonados y bien concebidos, tomando en cuenta las probables consecuencias. Yo no he visto ninguno.  
Uno se puede imaginar un mundo en el que las intervenciones las asuma alguna benigna fuerza entregada a los intereses de aquellos que sufren. Pero si nos preocupamos por las víctimas, no podemos hacer propuestas destinadas a mundos imaginarios. Sólo para este mundo, en el que las intervenciones, con rara coherencia, las emprenden las potencias entregadas a sus propios intereses, en el que las víctimas y su destino resulta secundario, pese a elevadas declaraciones.
El registro histórico está dolorosamente claro y no ha habido conversiones milagrosas. Eso no significa que no pueda llegar a justificarse nunca una intervención, pero esas consideraciones no pueden ignorarse, por lo menos si nos preocupamos por las víctimas.
Si echamos la vista atrás a su larga vida de activismo y estudio, ¿qué causa o asunto se siente más contento de haber apoyado? Y a la inversa, ¿qué es lo que más lamenta? ¿Desearía haber hecho más en algunos frentes? 
La verdad es que no sabría decirlo. Hay muchas causas que estoy contento de haber apoyado, en mayor o menor medida. La causa a la que me dediqué más intensamente, desde principios de los años 60, fueron las guerras de los E.E. UU. en Indochina, el crimen internacional más grave de la época posterior a la II Guerra Mundial. Eso implicaba hablar, escribir, organizar, implicaba manifestaciones, desobediencia civil, resistencia directa y la expectativa, básicamente evitada más o menos por accidente, de una posible condena a prisión prolongada.   
Algunos otros compromisos fueron semejantes, pero no con ese grado de intensidad. Y en cada caso hay remordimientos, siempre los mismos: demasiado poco, demasiado tarde, demasiado ineficaz, aun cuando hubiera algunos auténticos logros en las entregadas luchas de tanta gente en las que tuve el privilegio de participar de algún modo.

¿Qué es lo que le da más esperanza para el futuro? ¿Cree que los jóvenes norteamericanos con los que se ha relacionado son distintos de aquellos que trató décadas atrás? ¿Han cambiado a mejor las actitudes sociales?

Las esperanzas para el futuro siempre tienen que ver con lo mismo: con gente valerosa, con frecuencia bajo graves coacciones, que se niega a plegarse a autoridades y persecuciones ilegítimas y con otra gente que se dedica a combatir la injusticia y la violencia, jóvenes que quieren sinceramente cambiar el mundo. Y con el historial de éxitos, siempre limitados, a veces con retrocesos, pero que dobla con el tiempo el arco de la historia hacia la justicia, por tomar prestados los términos que hizo célebres Martin Luther King de palabra y obra.

¿Cómo contempla el futuro del socialismo? ¿Se siente inspirado por los cambios acontecidos en América del Sur? ¿Se pueden sacar lecciones para la izquierda en América del Norte?

Como los demás términos del discurso politico, “socialismo” puede significar muchas cosas diferentes. Creo que se puede trazar una trayectoria intelectual y práctica desde la Ilustración al liberalismo clásico, y (tras romper en los escollos del capitalismo, en evocadora frase de Rudolf Rocker) en la versión libertaria del socialismo que converge con las principales tendencias anarquistas.  
Mi impresión es que las ideas básicas de esta tradición nunca están lejos de la superficie, más bien, como el viejo topo de Marx, están siempre a punto de resurgir cuando se dan las circunstancias correctas y los activistas comprometidos encienden las llamas justas.
Lo que ha sucedido en años recientes en América del Sur tiene importancia histórica, me parece. Por vez primera desde los conquistadores, sus sociedades han dado pasos del tipo de los que antes esbocé. Pasos vacilantes, pero muy significativos.
La lección básica es que si se puede llegar a esto en circunstancias severas y brutales, deberíamos ser capaces de hacerlo bastante mejor si disfrutamos de un legado de relativa libertad y prosperidad gracias a las luchas de lo que nos precedieron.

¿Está usted de acuerdo con el pronóstico de Marx de que el capitalismo acabará destruyéndose a sí mismo? ¿Cree usted que pueden arraigar una manera de vivir y un sistema económico alternativo antes de que se produzca una implosión, con consecuencias potencialmente caóticas? ¿Qué tendría que hacer la gente corriente preocupada por la supervivencia de sus familias y del mundo?

Marx estudió un sistema abstracto que posee algunos de los rasgos centrales del capitalism realmente existente, pero no otros, entre ellos el papel crucial del Estado en el desarrollo y sostenimiento de instituciones predadoras. Como buena parte del sector financiero, que en los EE.UU. depende para la mayoría de sus beneficios del programa implícito de seguros del gobierno, según un estudio reciente del FMI: más de 80.000 millones de dólares anuales, según la prensa económica. 
Las intervenciones estatales a gran escala han sido un rasgo destacado de las sociedades desarrolladas, de Inglaterra a los EE.UU. y a Europa y Japón y sus antiguas colonias, hasta el momento presente. La tecnología que hoy usamos, por poner un ejemplo. Se han desarrollado muchos mecanismos que podrían preservar las formas existentes de capitalismo de Estado.
El sistema existente bien puede destruirse por una serie de razones, algo que también discutió Marx. Nos dirigimos, con los ojos abiertos, a una catástrofe ambiental que podría acabar con el experimento humano igual que está liquidando especies a un ritmo como no se había visto desde que hace 65 millones de años un enorme asteroide impactó contra la Tierra. Y ahora el asteroide somos nosotros.
Hay tarea de sobra para la “gente corriente” (y todos somos gente corriente) con el objeto de eludir desastres que no quedan lejos y construir una sociedad bastante más libre y justa.