FRASE DE EDUARDO GALEANO

EL ARTE Y LA CIENCIA EN UN DIÁLOGO ENTRE DOS SILENCIOS

miércoles, 30 de septiembre de 2015

En el conurbano conviven los tres hechos malditos de la clase media argentina: Pobreza, Inseguridad y Peronismo por José Natanson


Empezar por el conurbano
Por José Natanson para Le Monde diplomatique Cono Sur

Aunque alberga a casi un cuarto de la población nacional y condensa exacerbados los tres hechos malditos de la clase media argentina (pobreza, inseguridad y peronismo), el Gran Buenos Aires carece de una identidad propia. Si la filiación puede definirse en función del barrio (tempranamente construido en torno al tango y el club de fútbol), el partido (matancero, lomense, sanisidrense) e incluso el cordón (en el Oeste está el agite), el conurbano no constituye un núcleo de pertenencia claramente definido. Como un incómodo pivote que no es ni capital ni interior, un poco urbano y todavía un poco rural, aparece en los medios bajo la forma de una amenaza que cerca –en sentido literal y metafórico– a la ciudad de Buenos Aires, donde brillan las luces. 


Quizás por eso, y aunque resulte asombroso, hasta bien entrada la década del 90 prácticamente no hay referencias al conurbano en la literatura, el cine o el rock. Con algunas contadísimas excepciones, como las enormes primeras novelas de Jorge Asís, el éxito de teatro Made in Lanús y algún blues perdido de Pappo o Manal, el conurbano no se recorta como una geografía con entidad propia sino apenas como una extensión aspiracional de la capital. Recién cuando comienza a hacerse evidente lo que Adrián Gorelik llama el fin de la ciudad expansiva, en el sentido de la capacidad de la ciudad para integrar en condiciones dignas tanto nuevos espacios como nuevos contingentes poblacionales, el conurbano adquiere soberanía.


Esto se refleja en la música popular, con la explosión del rock barrial a través de bandas como Divididos, La Renga o Los Piojos, el género tropical, que asume explícitamente su condición de exclusión con la cumbia villera, y sobre todo el cine, con el boom del nuevo cine argentino en películas de realismo sucio estilo Pizza, birra y faso, El bonaerense y Mundo Grúa, o costumbristas nostálgicas tipo Luna de Avellaneda, entre muchas otras. La literatura llegó más tarde, con los relatos de Juan Diego Incardona, Vivir afuera de Fogwill, y Kryptonita de Leonardo Oyola, y en cierto modo con Las viudas de los jueves, que mostró la otra cara de la otra cara del conurbano: el fondo de terror escondido detrás del falso paraíso de los countries.



Breve historia


Pese a esta debilidad simbólica, el Gran Buenos Aires ocupa el centro de la vida política argentina. El peronismo, se sabe, nació con el aluvión de masas suburbanas que marcharon sobre la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, y una vez en el poder desplegó una serie de políticas de inclusión urbana (desde la estatización de los servicios de agua, ferrocarril y gas para garantizar su extensión con tarifas bajas a los sectores populares a los créditos blandos del FONAVI) y medidas de enorme trascendencia territorial, entre las que se destaca la decisión de construir el nuevo aeropuerto no en el rico corredor norte, donde vivía la mayoría de sus potenciales usuarios, sino en Ezeiza, como forma de revalorizar al sudoeste postergado y reequilibrar la geografía del conurbano (y donde, 24 años después, se producirá el regreso de Perón y el principio del fin del peronismo peronista). 


El trazado cuadricular de Buenos Aires, nítida herencia de la ciudad colonial, permitió ir sumando progresivamente a los suburbios al núcleo original formado en torno del puerto, hasta que la crisis de la “ciudad inclusiva” disparada por el agotamiento del modelo estadocéntrico e industrialista puso fin a este proceso homogeneizador. Las primeras villas, situadas en terrenos vacíos del ferrocarril, basurales y márgenes inhabitados de los ríos, comenzaron a aparecer a mediados de los 50: si su trazado laberíntico original reflejaba su concepción transitoria, los barrios precarios que se fueron formando más tarde comenzaron a reproducir el trazado amanzanado de la ciudad. Todo un signo de los tiempos: en simultáneo con el quiebre del imaginario social de integración vía trabajo y movilidad ascendente, la villa dejaba de lado su provisionalidad y, transformada en asentamiento, asumía su condición permanente: la esperanza ya no se cifraba en salir de ahí sino en el sueño improbable de una regularización. 


Algunos años más tarde nacían los dos no-lugares más expresivos de la otra cara de la fractura social: los shoppings, que a diferencia de su modelo original norteamericano no se situaron exclusivamente en los suburbios sino en el corazón mismo de la ciudad, y los countries, que impusieron un freno a la expansión horizontal de Buenos Aires ocupando con sus superficies cercadas el cuarto cordón. El 27 de junio de 1996 Carlos Menem inauguró los once carriles con peaje de la nueva Panamericana, lo que permitió multiplicar las urbanizaciones privadas facilitando el acceso (aunque poco después el tránsito se haría imposible) al tiempo que simbolizó el abandono de la apuesta al transporte colectivo vía ferrocarril en función del transporte automotor individual. 


Conurbano K


Diciembre de 2001 encontró una vez más al conurbano en el centro de la política. Sus barrios empobrecidos, sobre todo los situados a la vera de la ruta 3, estuvieron en el origen de los movimientos piqueteros, cuya inteligencia en los meses más calientes de la crisis consistió en llevar los problemas y dramas del Gran Buenos Aires al centro de la ciudad. En este sentido, no debe ser casual que el momento más dramático de todo el ciclo de protesta (el asesinato de Kosteki y Santillán) haya comenzado en uno de los puentes que unen –y separan– a la capital del conurbano. A veces la historia procede con precisión de relojero.


Pero el proceso tenía también un costado paradójico. Socialmente pauperizado, el conurbano se fortalecía políticamente: la reforma del 94, que eliminó el Colegio Electoral y estableció la elección directa del presidente, potenció su relevancia electoral, al tiempo que los intendentes, verdaderos mini-presidentes con reelección indefinida, ganaron autonomía: la descentralización iniciada por la dictadura y profundizada durante los 90 transfirió a los estados municipales resortes en materia de salud y educación y luego, con el giro asistencialista de la política social, el control de la ayuda social, desde las cajas PAN alfonsinistas al plan Trabajar menemista y el Jefas y Jefes de Hogar duhaldista.


En este panorama de bancarrota social y agitación política se produjo el ascenso del kirchnerismo como nuevo eje de poder bonaerense. Aunque el crecimiento económico y la reconstrucción de la autoridad presidencial lograda a partir del 2003 le permitieron al Estado nacional reabsorber, a través de organismos como el ANSES y políticas como la Asignación Universal, parte de las facultades sociales delegadas a los municipios, el poder de los intendentes se había consolidado, como demuestra el ascenso, quemando etapas, de algunos de ellos a la escena política nacional. Frente a este nuevo paisaje, el kirchnerismo inició una estrategia de articulación directa con los municipios a través de la ayuda social y la obra pública, que le permitió evitar la construcción de un sub-sistema provincial sustraído de su control como había ocurrido con el duhaldismo durante los 90. La nueva pax conurbana fue condición del inédito cuadro de gobernabilidad política y estabilidad económica de la última década.


Pero por debajo de este mar sereno sucedían muchas cosas. Aunque el conurbano aparece ante la opinión pública como una colección de feudos azotados por el clientelismo y el voto cautivo frente a la supuesta racionalidad e independencia de criterio del informado votante porteño, lo cierto es que detrás de la fachada monolíticamente peronista se cocinan caldos espesos: aparatos supuestamente inconmovibles que fracasan rotundamente (en 2009 y 2011), elecciones más competitivas de lo que se piensa y un faccionalismo peronista que habilitó recambios: de hecho, tras los resultados de las PASO de agosto al menos 8 de los 24 intendentes del Gran Buenos Aires no podrán ser reelegidos.


En la campaña


Volvamos al principio. Formateado a través de una larga serie de reformas que fluyeron sin planificación, el conurbano ni siquiera tiene límites precisos: los 24 partidos que lo integran pueden pertenecer a una región educativa, una sección electoral, un departamento judicial o una región sanitaria diferentes. Mientras que desde hace medio siglo la capital mantiene sus límites geográficos intactos y sus habitantes por debajo de los tres millones, el conurbano se ha ido expandiendo hasta duplicar su extensión y triplicar su población, que hoy araña los diez millones de personas.


En este contexto, resulta notable que la cuestión territorial se encuentre prácticamente ausente del debate político. El poder militar, que durante casi dos siglos marcó el pulso del país, le imprimía cierta dimensión territorial a la política: para los militares, un país es antes que nada un espacio y un perímetro cuya seguridad hay que garantizar mediante desplazamientos que no reparan en arraigos ni pertenencias. Apenas concluida la dictadura, fue Raúl Alfonsín quien, con su proyecto de trasladar la capital a Viedma, formuló el último intento por corregir de un solo golpe el desequilibrio territorial de Argentina. Menem nunca se ocupó del tema y el kirchnerismo repensó el territorio a través de la integración de la periferia nacional a través de la infraestructura, con la incorporación de provincias como Chaco, Formosa y Corrientes al gasoducto del NEA, la articulación de la Patagonia con el sistema eléctrico interconectado y la construcción de nuevas rutas. 


Por eso resulta interesante la propuesta de Daniel Scioli de crear un Ministerio de Ciudades y Territorios, como el que funciona en Brasil desde que la Constitución de 1988 estableció el “derecho a la ciudad” en su catálogo básico, que contribuya a revisar la organización geográfica del país. Si se concreta, la primera tarea del organismo, quizás antes que cuestiones más presentes en el debate público, como los reclamos de los productores agropecuarios de la zona núcleo, debería ser la creación de alguna instancia de coordinación entre el gobierno de la ciudad, el de la provincia y los 24 municipios que –con la excepción notable del Ceamse y la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo– hoy se encuentran funcionalmente desconectados, incluso para gestionar cuestiones tan necesariamente conectables como ¡el transporte! 


Pero para eso será necesario emprender casi diríamos una batalla cultural, que complemente el imaginario mediático del conurbano con uno que, sin caer en la nostalgia pava de “cuando los chicos salían a jugar a la vereda”, ponga el foco en esa civilización hecha de reivindicaciones plebeyas e imaginación popular que todavía late debajo de la barbarie del clientelismo, las cámaras de seguridad y los escombros de todas las crisis.





© Le Monde diplomatique, edición Cono Sur

martes, 29 de septiembre de 2015

Crónica de la imbecilidad, la malevolencia y la perversión...



La víctima  y La estigmatizada... en el medio, la mierda de los especuladores

Nunca es triste la verdad… para vuestra desgracia no fui yo quien los engañó.  Quien los engañó fue Sanz, Morales, Cano y a nivel local Chalde. Ustedes sabrán en quien confiar para no quedar nuevamente como idiotas útiles antes de vomitar un nuevo comunicado. Puedo ser duro y de verba fuerte pero no los utilizo ni los manipulo como hacen los mencionados dirigentes, tipos que no tendrían ningún empacho en mandarlos al frente y en pelotas a la batalla mientras ellos se guardan bien arropados bajo siete llaves protectoras. Así lo hicieron el 5 de Septiembre del 37 por más que en los discursos les digan y les hagan decir otra cosa.

Vamos por partes:


Hace unos años, cuando el programa de televisión 678 hacía un homenaje al recientemente fallecido ex Presidente Néstor Kirchner, una de las invitadas estelares fue la dirigente Milagro Sala. Una de sus frases más relevantes al respecto de la muerte del mandatario fue “…La puta derecha no se la va a llevar de arriba…”. Hoy, año 2015, tener en una Provincia, parte constituyente de una Nación, de una República soberana, un Estado paralelo con sus propias normas, su propia fuerza de choque, su propia financiación, y que ello a su vez sea premiado por la Presidenta, poniéndola en la lista del ParlaSur a su titular y referente, es un acto de traición a la Patria, un acto de traición a quienes lloraron lágrimas de sangre para que este suelo sea la República Argentina. 

Habiendo pasado 5 años de aquel hecho referido al principio, ponemos las fichas sobre el tablero y decimos ¿A qué se refería con la puta derecha? ¿Acaso el pueblo jujeño no alineado en su agrupación es “la derecha” en sí? ¿Merece la Democracia sufrir flagelos como éste? Creo que a casi 33 años de su recuperación, estas cosas deberían haber sido sorteadas hace tiempo. Por sobre todas las cosas, quien no merecía todo esto, era Ariel Velázquez, militante de la Juventud Radical jujeño, cobardemente ejecutado por la espalda por estos demagogos y asesinos.

La Juventud Radical de la Sexta Sección pide por el automático esclarecimiento del caso, porque se haga justicia y que los responsables políticos se hagan cargo.

2-   Juventud Radical de Coronel Dorrego

"Nuestra República llora lágrimas de sangre por Ariel y por el atroz fraude en Tucumán"

Década de 1930, violencia generalizada, fraude, muertos políticos. El modus operandi de un grupo de elite, conservador y afín al capital extranjero que buscaba, sin necesidad de reformar la ley Sáenz Peña, mantener el poder con prácticas del faccionalismo roquista de la generación del 80. Aquellas aberraciones a la República se cargaron numerosísimas vidas, contemos entre ellas las de Bordabehere, Juan B. Maciel y más. Mucho tiempo y mucha agua por debajo del puente hubo de pasar desde estos episodios que ocurrían de manera sistemática y que asolaban a la población. Tuvimos que sufrir feroces dictaduras que nos entregaron al capitalismo neoliberal, para poder llegar a un sistema democrático y transparente. Verdaderamente, pensamos que la violencia política amparada desde el Estado era una anécdota de tiempos de las boinas blancas y coloradas, o parte de las jornadas de la Memoria a favor del refortalecimiento de la vida, la paz y la democracia. Pero no, hace unos días, nosotros, lo jóvenes radicales sufrimos la muerte de uno de nuestros correligionarios. Un muerto político, un muerto en democracia. Es inevitable que nos veamos acaparados por el dolor y la bronca, no podemos creer, además, con la liviandad con la que la máxima mandataria y todo el arco oficialista minimizaba el hecho, y como así también afirmaban que el joven Ariel Velázquez, militante de la JR de Jujuy, era en realidad un miembro de la Agrupación _para estatal, anti democrática y apátrida_ Tupac Amaru. Seguimos sin entender por qué en vez de pedir justicia, la Señora Presidente de la Nación, dijo lo que dijo, y por qué se replicaron con velocidad supersónica esos comentarios. Simplemente esperábamos que se haga un pedido de justicia automáticamente, sin tapujos, y que pidan por la condena (política, social, penal) de los responsables en este caso. Nuestra República llora lágrimas de sangre por Ariel, llora por el fraude atroz en Tucumán, llora. Llora, porque poco a poco la anomia se apropia de sus instituciones, porque el fantasma de las boinas coloradas parece resurgir. Pidamos, imploremos, luchemos. Esto no puede seguir pasando, los mártires de la Democracia no se merecen que los deshonren de esta manera.
Firman: Sec. De Prensa y difusión de JR: Bernardo Blazquez Di Croce Presidente Juventud Radical Coronel Dorrego: Luciano Ripoll


3-   JUSTICIA POR ARIEL!!! 


Desde el COMITE UCR y la JUVENTUD RADICAL de Coronel Dorrego convocamos a afiliados, adherentes y simpatizantes a movilizarnos pacíficamente este viernes 21 a las 19hs con velas en la plaza central de nuestra ciudad. 
Luego de agonizar varios días, el militante de la Juventud Radical de Jujuy Jorge Ariel Velazquez que fue baleado hace casi dos semanas luego de repartir boletas de la UCR en Jujuy, falleció ayer al mediodía a causa de la herida que le provocó un balazo que le perforó el riñón y otros órganos. La denuncia del partido radical es que el hecho ocurrió luego de que Velázquez fuera amedrentado por militantes de la agrupación Tupac Amaru de Milagro Sala. Jorge fue baleado en el barrio Juan Pablo II de la ciudad de San Pedro en Jujuy, a 60 kilómetros al sur de San Salvador.

Desde ya exigimos al gobierno provincial y nacional, el inmediato esclarecimiento del asesinato de Jorge Ariel Velázquez, y que los culpables cumplan con su castigo. Ariel era un joven de tan solo 20 años, que murió producto de un ataque cobarde, por la espalda, luego de hacer actividades de militancia para el partido al que confiaba sus mejores ideales colectivos.


4-   Respuesta de Gustavo Marcelo Sala el 25/08/2015

En su momento afirmé (y cito textual) que la UCR de Coronel Dorrego conjuntamente con su Juventud han diseñado un nuevo acto de mezquindad política haciéndose eco de las lamentables afirmaciones de Morales y Sanz con relación al joven asesinado en Jujuy. Tal como nos tienen acostumbrados estos analfaespeculadores, imposibilitados de sostener un debate político serio, por cagones e incapaces, intentan mediante un comunicado poner oscuridad sobre un tema trágico en donde un pibe, independientemente de su filiación, terminó muerto en un hecho en el cual hay 3 detenidos y según la Fiscal del caso hasta ahora nada indica que haya sido por cuestiones de militancia. No me importa si era de la Tupac, si era Radical, del Pro o del FR, me importa que un pibe muriera y me importa que los abyectos pretendan regodearse con la sangre para poder rascar uno cuantos votos tan roñosos como ellos. Solo les falta marchar de manera ridícula como lo hicieron cuando el suicidio del fiscal corrupto que se atrevió a acusar a nuestra Presidente por un delito que nunca existió.

¿Por qué sostuve y sostengo que la filiación política del chico Velázquez es un tema menor y que lo importante es su muerte? Es muy probable que a pesar de estar afiliado a la Tupac haya decidido, como hicimos muchos en algún momento de nuestras vidas, abandonar y emprender nuevos caminos políticos sin habernos desafiliado de nuestro antiguo partido. Es muy usual y corriente y no se debe utilizar como argumento para maximizar ni minimizar nada. Por eso la especulación que se hace es realmente asquerosa. De hecho hoy no sabemos para quienes militan Blázquez y Ripoll, si para la UCR, o para el PRO. Si por el discurso fuera no nos queda claro, o no nos queda claro porque es lo mismo.

En nuestro Pago Chico tenemos en el HCD representantes de tales comportamientos, ni que hablar a escala nacional y provincial. De hecho en nuestro pequeño pueblo tenemos algunos personajes que realizaron "tareas especiales" tanto para el PJ como para la UCR sin solución de continuidad y en brevísimos lapsos temporales. Aquí quien mete el tema de la filiación lo hace con el objetivo político de utilizar la muerte de Velázquez en beneficio propio. Sabemos que Morales y Sanz son basura, el tema es cuando nos ponemos a su misma altura malevolente. Además según lo declarado por su familia Velázquez jugaba indistintamente con uno y otros porque deseaba conseguir un trabajo fijo. Y esto es preocupante. Que los partidos tengan cautivos a los chicos bajo promesas de futuro para utilizarlos en la militancia. Acá por lo menos Ripoll tuvo más suerte con Zorzano que Velázquez con “El Chuli” Jorge, intendente de San Salvador de Jujuy.
Con relación a Tucumán todo es mediático, la justicia electoral tucumana todavía no ha recibido ninguna denuncia formal sobre un posible fraude. Cano acaba de declarar que no pone en dudas el triunfo de Mansur pero que esperan por el escrutinio definitivo para constatar las reales diferencias a favor de la transparencia. Además la oposición y el oficialismo están de acuerdo con abrir las urnas, entonces ¿Por qué la movida?  Creo que está claro, entre ellas, para que a lo largo y a lo ancho del país salgan los analfabetos funcionales y emitan un comunicado a la medida de su nuevo y reaccionario perfil político.


      5 – Comité UCR de Coronel Dorrego

Lamento profundamente que el Sr. Sala tenga que recurrir a expresiones agraviantes para descalificar un acto de la Juventud y el partido radical que se hizo para solidarizarnos con el dolor de la familia de un chico que murió asesinado y para pedir que se haga justicia. Justicia significa que se encuentre al asesino y se lo juzgue. Ariel Velazquez militó en nuestro partido, pero eso no es lo más importante. Era un ser humano, una persona, y su vida se vio truncada por un disparo traicionero efectuado por la espalda. Destaco y valoro la decisión de nuestros jóvenes radicales y su sensibilidad para no permanecer indiferentes ante un asesinato. Los derechos humanos son para todos y nos vamos a seguir rebelando contra la violencia y la muerte.

Juan Chalde. Presidente Comité UCR


      Respuesta Gustavo Marcelo Sala

El Sr. Chalde, falta a la verdad. No existe en mi nota ni un sólo agravio. Solo existe la indignación por pretender utilizar una triste tragedia con fines eminentemente políticos. Luego de este comunicado falaz no tuve más remedio que volver, más indignado e indebidamente enojado aun, y responder en mi columna radial. Sigo pensando que una palabra fuerte nunca va a colocarse a la altura de un acto perverso perpetrado por gente que evidentemente no encuentra los ejemplos partidarios adecuados para exponer sus ideas. Una organización apátrida, paramilitar afirman... Empecemos por ahí Chalde, si tiene ganas de analizar expresiones agraviantes.. La Juventud de la UCR, motivada por la mass media, da por hecho que fue asesinado por motivos políticos y hasta ahora nada indica que eso sea cierto dejando por sentado que fue la Tupac la responsable de tal evento.. Me parece que entre el comunicado de la Juventud y sus expresiones hay enormes distancias. No quiera lavar lo escrito, ya resulta imborrable y quedará para los anales de la estupidez. Hubiera sido más honesto intelectualmente corregir a sus afiliados que ponerme en el centro de la escena. El centro de la escena sigue siendo el sectarismo cuasifascista que encierra dicho comunicado.


    Conclusión

El tiempo y la realidad se han encargado de poner las cosas en su lugar en ambos incisos, me refiero a la triste muerte de Velázquez y a los comicios tucumanos. A los miserables y a los perversos se les ha caído la máscara, parece que los estúpidos nunca la tuvieron puesta, siempre supimos quienes eran...





lunes, 28 de septiembre de 2015

Silvio Rodríguez: “La valentía es no renunciar al socialismo”






Este mes se celebra el quinto aniversario de su gira de conciertos gratuitos por los barrios más humildes de Cuba. Momento ideal para que Silvio Rodríguez haga un repaso de los retos que enfrenta Cuba en su acercamiento a Estados Unidos, analice los desafíos de la cultura cubana ante las reformas económicas que se desarrollan en el país y también, por qué no, para que haga una apasionada defensa de la poesía.

–El acercamiento de Cuba y Estados Unidos abre muchas posibilidades, pero también representa desafíos para la cultura cubana.

–A nivel cultural siempre hubo intercambio con Estados Unidos. Que haya condiciones para que se incremente ese intercambio será como levantar barreras para que todo fluya con más naturalidad. Si hay algo frustrante no es porque sea negativo el contacto, sino porque pudiera aumentar la distorsión de los proclives a deslumbrarse acríticamente. Digamos que el mimetismo puede volverse aún más pedestre, si tal cosa fuera posible.

–Cuba es también una potencia cultural pero sin el poder económico de la cultura estadounidense. ¿No teme que la cultura cubana se vea obligada a “pasar por el filtro” para acceder al mercado de Estados Unidos?

–Siempre hubo artistas que piensan en mercados y en conveniencias, y artistas que anteponen el arte a todo lo demás. Nunca olvido aquello martiano de que nuestras ramas pueden ser del mundo, pero que el tronco se mantenga nuestro. Satyajit Ray empezó su célebre trilogía de Apú con un pensamiento muy lúcido: “Cuenta tu aldea y contarás el mundo”. Sólo la banalidad es capaz de maquillarse de “mundo” y dar la espalda a lo propio, pensando en el éxito fácil.

–¿Cuáles son las principales fortalezas de la cultura cubana para enfrentar el reto del nuevo acercamiento con Estados Unidos?

–Creo en la identidad. Sin confundirla con lo característico a ultranza, que puede resultar caricaturesco, como esa pinturita de lo cubano que parece seducir a tantos. Y es que la identidad también evoluciona con la instrucción de un pueblo, como es éste el caso. Incluso cuando no teníamos la conciencia que nos dio medio siglo de confrontación política, Cuba resistió y siguió siendo Cuba. ¿Por qué no habría de hacerlo ahora?

–¿Cuáles serían sus principales debilidades?

Supongo que la superficialidad, que también pulula como los billetes. Y, ocasionalmente, algunos brotes de oportunismo.

–En un momento en el que las reformas buscan la autofinanciación de todos los sectores, ¿cómo cree que puede hacerlo la cultura? ¿Lo pueden hacer el ballet o el cine?

–Actividades artísticas que requieren infraestructuras más o menos complejas, como el ballet y el cine, son impracticables en países en desarrollo. Pero mucho más si no existe la voluntad de construirlas y sostenerlas. En Cuba se desa­rrollaron por la vocación humanista de Fidel Castro y por el empuje de personalidades como Haydeé Santamaría, Alicia y Fernando Alonso, Alfredo Guevara, Julio García Espinosa y luego otros. Incluso países con desarrollo, como España, están en constante lucha por presupuestos para el cine, la música clásica y otras manifestaciones. Esto aún cuando en muchos lugares esas expresiones sobreviven gracias al mecenazgo. Pero se supone que un Estado socialista debe ser más responsable, más benévolo. Incluso tratándose de un Estado pobre, bloqueado, cada vez con menos ayudas y para colmo con una crisis económica mundial, como telón de fondo. Cabe preguntarse qué puede significar para Cuba salir del bloqueo y caer en manos del FMI. Sea como sea, hay que ser muy valiente para declarar que no renunciamos al socialismo.
Los cineastas cubanos se muestran conscientes de la realidad; también de ahí sus planteos de independencia y de una ley cinematográfica. No creo que el ballet vaya a desaparecer, pero las instituciones difícilmente sobrevivirán sin cambios. Es admirable que figuras como Liz Alfonso y ahora Carlos Acosta lleven adelante sus proyectos. Por otra parte también hay otras experiencias nuevas e interesantes, como la Fábrica de Arte, de X Alfonso.
Estructuras como las Fundaciones fueron tomadas en Cuba con reserva, acaso por temor a que se independizaran demasiado. Así hay proyectos que llevan años esperando por una anunciada revisión de la Ley de Fundaciones. Pues yo creo que una forma de salvar algunas buenas actividades que empezaron con la Revolución es transformándolas precisamente en fundaciones o instituciones semejantes. Y que cada iniciativa pruebe en la práctica su capacidad y su vigencia.

–El turismo en Cuba creció mucho, dicen que muchos turistas quieren conocer el país “antes de que lleguen los norteamericanos”. ¿Cree que realmente Cuba corre el riesgo de americanizarse, de que los McDonald’s suplanten al pan con lechón?

–No se puede subestimar la chispa de los cubanos. No hay más ver el auge vertiginoso de los restaurantes y otros servicios. Si llega a Cuba, no dudo de que McDonald’s acabe vendiendo pan con lechón, aunque habrá que ver cómo los hacen. Yo quisiera que no cambiáramos en lo sano que todavía comemos: ése es un valor nuestro a defender. Algunos listillos presionan la naturaleza para que las frutas maduren más rápido, lo que les cambia el sabor, además del daño de los agentes químicos. Yo espero que esos malos hábitos no se generalicen y que nunca cambiemos salud por falso crecimiento. Puede que a cosas así se refieran con lo de “antes que lleguen los norteamericanos”.

–Sus conciertos por los barrios han sonado mucho a nivel nacional e internacional.

–Empezamos haciéndolos muy discretamente; rechazábamos que el trabajo que hacíamos en esos lugares se transformara en show. Pero con el tiempo ha sido inevitable que trascienda. Algunos documentales han ayudado. El primero lo hizo el español Nico García, y se llama Ojalá. También se hizo una exposición de pasteles de Tony Guerrero y fotos mías en el Centro Cultural Pablo de la Torriente. Fueron ocurriendo cosas que sacaron el proyecto a la luz.

–¿Por qué decidió hacerlos?

–El primer concierto me lo pidió José Alberto Álvarez, un policía que atendía al barriecito de La Corbata. Pero resulta que ir a los barrios es adictivo. Llegas allí y ves a las familias, a los niños, a los viejitos en portales y balcones, a jóvenes colgados de los techos, y te traspasa la belleza y ves que hace falta y que la gente lo agradece. No hay mejores razones.

–¿Cuántos realizó?

–Vamos por el concierto número 68, y el 9 de septiembre pasado, cumplimos cinco años de gira.

–¿Cómo los financia?

–Recibo un poco de ayuda estatal. Me prestan el escenario, la planta de electricidad y las luces, que son cosas que no tenemos. También nos ayuda algún personal del Departamento de Giras del Ministerio de Cultura. Todo lo demás, el sonido, los micrófonos, los instrumentos y los sueldos de algunos trabajadores, lo pone el proyecto Ojalá. Estos gastos son un acápite fijo de nuestra economía. Las giras al exterior nos sirven para ir mejorando condiciones, sobre todo la calidad de los parlantes, las consolas de sonido, los cables, que poco a poco llegaron a ser muy profesionales. No está de más puntualizar que todos los músicos y artistas que se ofrecen para la gira lo hacen con absoluto desinterés material.

–Sus opiniones sobre la situación social que encontró en los barrios despertaron todo tipo de comentarios. ¿Qué encontró realmente en esos lugares?

–No es que yo ignorara que hubiera barrios así. El proyecto Ojalá lleva más de 20 años al lado de El Romerillo. Todo el que vive en Cuba y quiere ver que eso existe, lo ve. Es que el trabajo constante en esos lugares hace profundizar no sólo en las carencias y las condiciones de vida, sino en la lucha constante contra la indolencia y la burocracia. Por eso se hizo de esa forma Canción de barrio, el documental de Alejandro Ramírez que resume los dos primeros años de la gira: descarnado, como es la realidad. Y por eso el día del estreno invitamos a los dirigentes de los lugares que iban a ser expuestos. Algunos fueron.

–¿Qué le aportan, como artista y como persona, estos conciertos?

–Lo empecé a experimentar desde niño, a principios de la Revolución. Yo vi ballet no por formación familiar o por posibilidades económicas, sino porque de pronto Alicia Alonso bailaba en una plaza. ¿Qué es lo que cuenta el primer documental de Octavio Cortazar, Por primera vez?: la visita de un camión proyector a las montañas, donde nunca había estado el cine. ¿Qué hacíamos en nuestra juventud nosotros mismos, constantemente, sino cantar en todas partes?… Yo nunca dejé de cantar así, sobre todo en mi país.
Puede que no se sepa, pero jamás cobré un concierto en Cuba. Bueno: una vez Luis Eduardo Aute y yo cobramos uno, en el Karl Marx, y donamos el dinero a San Antonio de los Baños, para que la alcaldía tuviera un fondo (que decía no tener) y pudiera pagar a trabajadores que limpiaran el río Ariguanabo. Pero también afuera canté así. Lo hice muchísimo en México, a donde empecé a ir por aquellas Jornadas de Solidaridad con Uruguay. Lo hice en Colombia, en Venezuela, en Angola, en República Dominicana, en Ecuador, en Bolivia, en Paraguay. Lo hice en alta mar, durante meses, cuando estuve con la Flota Cubana de Pesca. Lo hice en las prisiones varias veces. Hace muy poco hicimos un concierto en Villa Lugano, en Buenos Aires. En Chile hablé con Michelle Bachelet para que hiciera una ley que obligara a los extranjeros a hacer un concierto gratuito. Parece que no se pudo.
Lograr la sistematización de la Gira por los Barrios en Cuba (también conocida como la Gira Interminable) me ha dado una satisfacción muy grande. Más que cualquier otra cosa.

–¿Cómo ve las posibilidades de que se mantenga el proyecto social de la Revolución?

–Los proyectos sociales humanistas, revolucionarios, se van a mantener siempre que existan quienes los lleven a cabo.

Por Fernando Ravsberg

Fuente: Miradas al Sur